Disclaimer: Esta es una traducción/adaptación de la historia original de NephilimEQ, Someone Else's Trophy. Los personajes reconocibles pertenecen a J. K. Rowling. La historia original a NephilimEQ.

El Trofeo de Alguien más.

Ginny observaba con interés cómo Severus Snape se acercaba a Hermione, que estaba en una esquina, y se quedó analizando con cuidado sus interacciones.

Él no la trataba de la misma forma en la que lo hacían Ron y Harry,

Harry la trataba como un libro de referencias, mostrando muy de vez en cuando algo así como un poco de afecto hacia ella.

Ron la trataba como si fuera a romperse, con una mirada casi tímida. Y la forma en la que algunas veces revoloteaba a su alrededor, como si se sintiera intimidado por ella, era de verdad triste.

Severus, por otra parte, la tomó de la mano con firmeza y la guio hasta la pista de baile, y Ginny vio que parecían deslizarse, casi como si fueran una sola persona, mientras avanzaban.

Ron siempre había pensado que sería él quien la ganara, como muchos otros pensaron también, pero era evidente para Ginny que Hermione no era una persona fácil de ganar.

La joven pelirroja vio con cierto humor, cómo Harry y Ron se quedaban pasmados viendo a la pareja danzar en la pista.

Cualquiera que no supiera quiénes eran, hubiera asumido que eran pareja, por la facilidad con la que encajaban uno con el otro.

Las cejas de Ginny se dispararon hacia arriba cuando vio que una mano de Severus se deslizaba mucho más abajo… más de lo que cualquiera hubiera esperado, pero Hermione no se mostraba incómoda. De hecho, se veía exultante por la forma en la que el otrora Maestro de Pociones la trataba.

La trataba como si fuera de su propiedad.

Ginny se sorprendió al ver que aquello no molestaba a Hermione, pero si se lo pensaba bien, la castaña siempre había deseado alguien seguro, inteligente, dispuesto a tomar el mando, pero también dispuesto a entregarlo.

Todo aquello era parte de la personalidad de la joven… y parecía ser que Severus encajaba perfectamente.

Ginny trató de ocultar la sonrisa que amenazaba con brotarle cuando vio a Hermione llevarse a Severus de la pista de baile, casi arrastrándolo.

De soslayo, logró ver que la pareja se escondía en las sombras de una esquina alejada, y la cabeza de Severus descendía hacia Hermione.

Oh, sí… ella, definitivamente, el trofeo de alguien más.

N/T: Una seguidilla de historias cortitas, pero sin desperdicio.

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