Por la noche, cuando Harry Potter se acuesta a dormir, siente su cerebro resonar con el palpitar de JK Rowling, mientras sueña sobre la trama de White Squirrel.
Partes de este capítulo son citas adaptadas de Harry Potter y las reliquias de la Muerte.
Capítulo 110
Estaba en el suelo boca abajo. Parecía estar haciendo eso bastante esta noche, pero supo al instante que no estaba en el suelo áspero del cementerio. Era… bueno, se sentía más como vidrio que otra cosa, pero parecía muy… abstracto para ser una superficie real. No había gritos ni maldiciones a su alrededor, y el dolor también se había ido, lo cual era mejor. Podía sentir tanto como escuchar que estaba completamente solo… casi dichosamente solo por primera vez en más tiempo de lo que podía recordar.
Pero no podía descifrar en donde estaba. No había sonido ni viento. Ni siquiera estaba seguro de estar respirando, si era posible. Aun así, tanto el aire como la superficie en la que estaba parecían tener una temperatura perfectamente cómoda.
Le tomó un poco más darse cuenta de que había luz penetrando por sus párpados, y esta luz no era la tenue luz del crepúsculo ni de la lluvia de hechizos que había visto hace un minuto o hace una vida entera, pero una luz pura y blanca, brillante y uniforme.
Harry abrió sus ojos y lentamente se acomodó para sentarse, y después se puso de pie. Estaba parado en lo que parecía ser una amplia terminal con hileras de sillas y grandes ventanas vacías a lo largo… si es que una terminal podía estar hecha de neblina e iluminada por todos lados a la vez. Y él parecía lo único de color en el lugar. No se dio cuenta hasta que bajó la mirada que no estaba usando sus lentes y podía ver perfectamente. También estaba desnudo.
Abrió su boca. Su lengua se pegó por un momento, y su voz crujió como si nunca la hubiera usado antes, pero la retomó rápido–. Estoy desnudo –murmuró para sí mismo–. ¿Por qué estoy desnudo?
Fue una pregunta hablada en confusión más que preocupación, pero aun así, al momento que la dijo, un perchero apareció enfrente de él con una túnica completamente blanca colgando en él. Miró a su alrededor, pero no vio nada más que blanco de donde podría haber venido. Lentamente, se acercó para tomarla y ponérsela. De algún modo se sentía aterciopelada y mullida al mismo tiempo. Era fácilmente la cosa más cómoda que había usado.
–De acuerdo, esto se está poniendo muy Apocalipsis para mí –dijo en voz alta–. ¿Se supone que deba estar solo? ¿No debería haber una gran puerta aperlada o un libro de la vida o algo?
–Esos son los siguientes niveles en el blanco puro infinito.
Harry se giró tan rápido que casi se cayó. Estaba bastante seguro de que no había habido nadie ahí hace un minuto. Instintivamente chasqueó sus dedos para sacar su varita antes de recordar que no la llevaba. Pero entonces, registró quienes estaban parados ahí.
Un hombre y una mujer jóvenes lo miraban. Se rieron de su reacción. Lucían tan jóvenes en persona. Claro, sabía que tendrían veintiún años por la eternidad. No estaban vestidos de blanco. El hombre estaba vestido en lo que parecía una versión más elegante de una túnica de Gryffindor, y conspicuamente tampoco usaba lentes. La mujer usaba la misma túnica esmeralda que Hermione había usado para el Baile de Navidad, la cual combinaba perfectamente con sus ojos.
–¿Mamá…? ¿Papá…? –susurró.
–Harry. Nuestro maravilloso y hermoso niño –dijo Lily Potter, sus ojos brillando por las lágrimas.
Y eso fue suficiente. Harry se tambaleó adelante, casi cayendo sobre sus pies para abrazar a los padres que solo recordaba por fotografías viejas.
No supo cuánto tiempo estuvieron ahí, abrazándolo. No estaba seguro de que el tiempo significara algo en ese lugar. Lo único que sabía era que mientras recibía su abrazo, fue gradualmente abrumado por emociones que no podía nombrar hasta que se hundió en el suelo y sollozó en la túnica de su madre como si tuviera cinco años de nuevo. Por su parte, James y Lily solo le dieron palmadas en la espalda y esperaron a que soltara todas sus lágrimas.
–Lo siento –dijo con dificultad–. Lo siento… hice lo que pude. Pensé que lo lograría. Nunca quise… –No pudo terminar la oración.
–Harry –le susurró Lily. Elevó su barbilla para poder sostener su rostro con la palma de su mano y mirarlo a los ojos–. Ya has hecho más que lo que cualquier niño debería tener que hacer. Luchaste con todo lo que tenías, y nunca, nunca te rendiste. Todo lo que lograste en vida haciendo eso, no podríamos estar más orgullosos de ti.
Con eso, Harry logró una pequeña sonrisa y abrazó a sus padres de nuevo. Tomó un tiempo, pero finalmente se calmó lo suficiente para dar otra mirada a su entorno.
–¿Y es todo? ¿En verdad estoy muerto, entonces? –preguntó.
James abrió su boca, pero se detuvo un momento para pensarlo, y dijo–, Pues, aquí está la cosa, hijo. Esto no nos ha pasado antes. Si en verdad estuvieras muerto como nosotros, no nos estaríamos reuniendo… aquí… donde sea que es este lugar.
Harry miró a su alrededor de nuevo. La terminal… porque estaba muy seguro de que eso era lo que era… le parecía familiar–. Pues… –dijo él–, se parece bastante al aeropuerto Heathrow, excepto que todo blanco y etéreo y… celestial.
–¿El aeropuerto Heathrow? –dijo James sorprendido.
–Te lo dije –dijo Lily con suficiencia–. Parece que las metáforas para encrucijadas espirituales han avanzado tecnológicamente.
–De acuerdo, ganaste, Lily. Pero el punto es, ya que estás aquí, en este… Limbo, estamos bastante seguros de que sólo estás en su mayoría muerto. –Sonrió–. Hay una gran diferencia entre en su mayoría muerto y completamente muerto. En su mayoría muerto es aún algo vivo. Completamente muerto, bueno, para todos los muertos solo hay una cosa que hacer.
–¡Buscar en su ropa por cambio! –terminaron James y Harry al mismo tiempo.
Harry se rio al mismo tiempo, pero se detuvo de repente–. Oye, espera un minuto –dijo–. La princesa prometida no salió hasta 1987. ¿Cómo la conoces?
Entonces Lily se rio–. Tonto –dijo, jugando son su cabello–, hemos pasado los últimos trece años mirándote.
Harry los miró sorprendido. Siempre había sabido, porque Dan y Emma le habían dicho, que James y Lily estaban "cuidándolo", pero de algún modo, nunca se lo había tomado tan literal. Comenzó a preguntarse qué más habían visto, pero rápidamente recordó el asunto pendiente más importante:
–¿Pero qué quieren decir? ¿Cómo puedo estar en su mayoría muerto? ¿Recibí una maldición asesina, no?
James y Lily fruncieron el ceño y lo ayudaron a levantarse–. Síguenos –dijo James. Lo llevaron un corto camino por la terminal, y James señaló a una banca–. Mira debajo –dijo.
Harry lo hizo y de inmediato retrocedió. La cosa bajo la banca lucía como el cuerpo homúnculo que Voldemort había habitado antes, pero cicatrizado y más ensangrentado en proporciones. Tembló débilmente como si no pudiera respirar–. ¿Qué es eso? –siseó.
–Estamos muy seguros –respondió James–, que ese es un horrocrux.
–¿Un horrocrux?
–Sí. Específicamente, pensamos que era un horrocrux que hasta ahora había estado unido a tu cicatriz, y la verdadera razón detrás de tu conexión con Voldemort.
–¿Mi cicatriz? –exclamó Harry–. ¿Yo tengo… tenía… un horrocrux en mí? ¿Eso es lo que era? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cómo lo saben?
–Harry –interrumpió Lily–, no estamos completamente seguros. El estar muertos no nos hace omniscientes. Sólo sabemos con certeza lo que hemos escuchado decir a personas en la tierra de los vivos.
–Aunque podemos espiar a Dumbledore cuando queremos, así que eso aún es bastante –agregó James.
–¿Dumbledore? ¿Él sabía esto? –demandó Harry.
Lily suspiró–. Sí, Harry, Dumbledore lo sabía. Lo sospechaba desde que aprendió que podías hablar parsel. Pero lo hemos hablado y pensamos que no deberías ser tan duro con él. Estaba dando todo su esfuerzo.
–¿Qué quieren decir?
–Es por lo que pidió al Embajador Grayson que te examinara. Quería buscar una manera de remover el horrocrux antes de decirte. No quería que tuvieras que cargar con eso. No estamos de acuerdo con que te dejara en la oscuridad, pero en verdad lo hizo por tu bien. Y por lo menos ahora, tu cicatriz y tus visiones nunca te molestarán de nuevo.
Harry lo pensó, y supuso que podía comprenderlo. Si tenía que vivir su vida sabiendo que era un horrocrux, hubiera sido peor que las otras cosas que había pasado–. De acuerdo, pero aún no lo entiendo –dijo–. ¿Cómo es que era un horrocrux, y cómo es que no estoy muerto ahora?
–Alejémonos de aquí –dijo Lily. Lo llevaron lejos del pedazo mutilado de alma a un área de descanso donde pudieron sentarse cómodos–. Sabes que cuando di mi vida para protegerte esta noche, causó que la maldición asesina de Voldemort se reflejara en ti y lo golpeara de regreso –dijo ella sencillamente.
Harry asintió, sintiéndose algo incómodo hablando sobre eso de este modo.
–Pues, por lo que podemos comprender, Voldemort ya había preparado el ritual para crear un horrocrux esa noche...
–O quizás su alma ya estaba así de inestable –interrumpió James.
–Cierto. Podría ser eso también, pero fuera cual fuera la razón, el ritual fue completado, pero resultó mal sin el recipiente para el horrocrux a la mano, y el pedazo del alma de Voldemort se separó y se unió al ser vivo más cercano, el cual eras tú. Mi protección previno que te corrompiera o te dañara, pero aún era capaz de lastimarte un poco.
–Mis dolores de cabeza –dijo Harry.
Ella asintió.
–Ahora, aquí es donde se pone complicado, cervato –le dijo James, poniéndose más animado–. Tienes la protección de tu mamá en tu sangre. Es por lo que Voldemort no podía tocarte antes. Pero entonces, la loca sacerdotisa azteca tomó tu sangre para su ritual personalizado, y le dio también a él la protección, para que no pudieras lastimarlo.
–Como una vacuna –aclaró Lily.
–Eso. Pero creo, y esto es solo una suposición, aclaro, que cuando te atacó con la maldición asesina justo ahora, la magia de tu mamá no murió contigo como hubiera hecho de otro modo. Parte de ella aún está en él, y esa parte es lo que te mantiene con vida.
Harry hizo una mueca–. Eso… eso no tiene sentido –dijo.
James abrió su boca y la cerró de nuevo–. Sí, parece haber perdido sentido ahora que lo digo en voz alta, ¿no es así? Mm, no lo sé, quizás es que una maldición asesina equivale a un alma, y la Muerte considera que ha sido equilibrado. O quizás es ambos. O ninguno. Dumbledore podría descifrarlo si se lo preguntas. Sea lo que sea, no contaría con que funcionara de nuevo.
Lily rodó sus ojos–. Lo que intentamos decir, Harry, es que has sido otorgado otra oportunidad. El horrocrux ha sido purgado de tu alma, así que no tienes que preocuparte más por él, pero no hubieras sido traído aquí a menos que tuvieras una elección.
–¿Una elección? –dijo–. Quieres decir… ¿quieres decir que podría regresar?
–No has cruzado por completo. Puedes regresar si quieres.
Harry permaneció aturdido por unos momentos. Eso no era lo que había esperado–. Y… ¿la otra elección? –preguntó por claridad.
–Bueno, estás en un aeropuerto, ¿no? Si quisieras, podrías… abordar un avión.
–Quieres decir… ¿podría ir con ustedes?
Sus padres le mostraron una sonrisa triste–. Sí, podrías –dijo James–, pero no deberías. Tienes mucho por lo que vivir ahí abajo. Tienes a una familia que te ama, grandes amigos, una pequeña novia adorable, y un brillante futuro por delante una vez que todo este desastre sea solucionado. Y nosotros estamos bien aquí. No necesitamos verte por un largo, largo tiempo. Y… sé honesto: ¿en verdad querrías rendirte con Voldemort aún libre?
Harry pensó en su familia: sus padres adoptivos que lo habían acogido casi en un impulso y nunca miraron atrás, su hermana que había luchado para proteger a su hermano menor sin importar los muchos problemas en los que se metía, Sirius y Remus que habían reconstruido sus vidas por él. Pensó en Luna, quien ya había sufrido la pérdida de un padre, y Neville, Ron, Ginny, y el resto de su círculo de amigos en Hogwarts. Sabía lo devastados que estarían si no regresaba, especialmente con el regreso de Voldemort. No lo comprenderían, la mayoría, si algún día se enteraban de su decisión. Y entonces, cuando pensó en toda la muerte y destrucción que Voldemort traería al mundo, supo lo absurdo que era pensar que haría lo contrario.
–Tengo que regresar –dijo entre lágrimas–. No puedo dejarlos así.
–Sabíamos que lo harías, cervato –dijo James–. Ninguno de nosotros se hubiera quedado aquí si tuviéramos la elección.
–Desearíamos poder regresar contigo, pero sabemos que estás en buenas manos –dijo Lily–. Aunque esperábamos que llevaras contigo algunos mensajes de nuestra parte.
–Por supuesto. Lo que sea –dijo Harry.
–De acuerdo, entonces –dijo James–. Serán varios a recordar, así que trataremos de que sean sencillos.
Harry sonrió–. No te preocupes, papá. No creo que algún día olvidaré una palabra de esto.
Ellos sonrieron de regreso–. Bueno, entonces –comenzó Lily–. El primero tiene que ser para Dan, Emma, y Hermione. Diles… que no podemos agradecerles lo suficiente por adoptarte y darte un hogar y apoyarte todos estos años, sabiendo lo difícil que sería. Estamos tan felices de que encontraras padres nuevos y una hermana que te aman tanto como nosotros, y estamos orgullosos de que sean parte de nuestra familia.
–Yo… se los diré –prometió Harry. Estaba seguro de que estarían encantados de escucharlo.
–De acuerdo, ahora tengo yo uno para Canuto y Lunático, cervato –dijo James con seriedad–. Quiero que les digas a esos payasos que dejen de culparse por el pasado. Fue nuestra decisión el hacer a Peter nuestro Guardián del Secreto, así que fue nuestro error. Y ninguno de ellos estaba en condición de cuidarte después por culpa de ninguno de ellos, así que no deben culparse por eso tampoco. Dile a Lunático también que lamentamos haber sospechado de él. Y diles a ambos que no se frenen en buscar su propia felicidad, en la forma que tenga.
–Estoy seguro de que estarán felices de escuchar eso… Cornamenta. Oh, y por cierto, el nombre es Raticida.
James se rio–. Claro que lo es. El animago más joven este siglo. ¡Ja! No sé cómo lo hiciste, hijo, pero es brillante. De acuerdo, Lily, eso es lo de la familia. ¿Tienes algo que quieras decir a Dumbledore?
–¿Dumbledore? –lo pensó. Harry sabía que Dumbledore tenía algunas cosas por las que responder… la negligencia en sus años tempranos, el intentar usarlo en su primer año, y, aparentemente, aún guardar secretos sobre algunas cosas. Pero eventualmente decidió–, ¿Por qué no le das un buen golpe en la nuca de mi parte?
James y Harry se rieron, y Harry dijo–, Lo haré, mamá.
–Esa es mi Lily –dijo James orgulloso y la besó en la mejilla–. De acuerdo, ahora, Harry, este es importante. Tengo un mensaje para Luna.
–¿Luna?
–Sí. Es tu novia, después de todo, y ya que no tiene la oportunidad de conocernos de manera correcta, lo menos que podemos hacer es enviarle un mensaje. Sólo quiero que le digas que la aprobamos. Creo que significará mucho para ella.
Harry estaba seguro de que sí.
–Tu padre aún esperaba una pelirroja –dijo Lily.
–¡Oye! El color de cabello no importa, Harry –insistió él–. Podemos ver que Luna es leal, muy lista, y bastante graciosa… en la mejor manera posible. Y dile que esperamos que te apoye y te mantenga animado cuando las cosas se pongan difíciles.
–Y para ti, Harry, tienes ahí a una buena chica. Así que por cuanto tiempo dure esto con ella, trátala bien. También necesita ayuda, así que se el apoyo que necesita para sus problemas. Y no hagas nada estúpido… como, tú sabes, cortar con ella para intentar protegerla o algo.
Harry se sonrojó. Eso sonaba como algo que haría.
Lily, sin embargo, adoptó una expresión más solemne ahora–. Bien, Harry –dijo–, estos eran los fáciles. Los últimos dos serán más difíciles, creo… para ambos. –Tomó un gran respiro–. Y hay algunas cosas que deberías saber primero así que déjame explicarte. El primer mensaje es para Severus Snape.
–¿Snape? –Snape no había sido tan malo los últimos dos años, y sabía que los dos habían sido amigos alguna vez, pero no podía imaginar qué pudiera querer decirle ahora.
–Sí, Snape. Verás, Sev y yo nos conocimos por primera vez cuando teníamos nueve años. Crecimos en el mismo poblado, aunque él era del "otro lado de las vías". Su hogar no era muy agradable. Nunca quería hablar de eso, pero me dio la impresión de que su padre era casi tan malo como tu tío.
Harry elevó las cejas. No podía imaginar que Snape creciera así. Pero entonces, no podía imaginar a Snape como un niño. Seguramente había salido completamente formado de las sombras en la mazmorras o algo así.
–Petunia desaprobaba de él porque era de clase baja –continuó–, y creo que esa es una de las razones por las que terminó odiando tanto la magia. Claro, la razón principal era que estaba celosa.
–¡¿Celosa?! ¿Tía Petunia? –exclamó Harry. Era inconcebible. Aun cuando no había visto a su tía por nueve años, no podía imaginar que alguna vez hubiera sido algo excepto antagonista a la magia.
–Oh, es cierto –dijo su madre–. La encontré escribiendo al profesor Dumbledore justo antes de que yo fuera a Hogwarts rogándole que la dejara ir también, pero por supuesto, era imposible, y no pudo enfrentarlo después de eso. Nunca imaginé que terminaría tan mal como lo hizo.
–Está bien, mamá –dijo él, dándole una palmada en el brazo–. Sabía que tú y Snape fueron amigos, pero… espera, ¿Snape fue criado por muggles?
Ella asintió–. Es mestizo. Padre muggle, madre bruja. –Se rio un poco–. Incluso se llamó a sí mismo el Príncipe Mestizo, por el apellido de soltera de su madre, Prince… sólo entre nosotros, claro. Fuimos muy amigos por años, pero mientras más creció, más se metió en las artes oscuras, y la mayoría de los que las practicaban eran sangre pura elitistas, y yo odiaba ambos. Eventualmente, ya no pude ponerle excusas, y tuve que distanciarme de él. Pero honestamente, al verlo los últimos trece años, no creo que lo haya superado, y no había esperado eso. No pretenderé que es una persona noble. No lo es. Nunca pudo dejar de ser lo suficiente engreído para intentar tolerar a tu padre, incluso después de que James salvara su vida...
–Especialmente después de que salvé su vida –corrigió James.
–Cierto, pero el punto es, creo que merece mejor que lo que recibió.
Harry asintió, aunque se preguntó qué mensaje querría dar su madre a alguien con quien había tenido una relación tan complicada–. ¿Qué quieres que le diga? –preguntó.
–Dile… –Lo pensó por un minuto–. Dile que sé que aún hay un lado bueno en él, y que lamento no haberlo visto antes. Usa el nombre del Príncipe Mestizo. Soy la única que lo conocía.
Harry asintió.
–Y creo… también dile que deje de vivir en el pasado –agregó–. Pasar su vida sintiendo lástima de sí mismo no le queda.
–¡Mamá! –dijo él horrorizado–. ¿En verdad quieres que le digo eso?
–Creo que lo ayudaría, sí… Y dile que se consiga una novia.
–¡Mamá! ¿Estás intentando matarme de nuevo?
Ella se rio, a pesar de la broma macabra–. De acuerdo, solo bromeaba sobre lo último. Pero creo que desearías que no lo esté cuando te diga el último mensaje.
–¿Qué? ¿Qué quieres decir?
–Quiero decir que mi último mensaje será el más difícil para ti. Sé que nunca querías verla de nuevo, pero quiero que encuentres a tu tía Petunia. Ve si puedes hablar con ella. Creo que te escuchará si vas a ella. Recuerda, también la he estado mirando, así que espero que lo hagas por mí.
Harry sabía que debía aceptarlo. Sabía que lo peor que su tía podía hacer era correrlo de su casa. Pero aun así, era tía Petunia, y en algún nivel, nunca había confrontado la idea de verla de nuevo. Su lengua se rehusó a obedecer al comienzo, pero se dijo a sí mismo que podía por su madre–. D...de acuerdo, mamá –logró decir.
–Gracias, Harry. Quiero que le digas a Tuney que podría haber encontrado a alguien mejor que Vernon. –Él elevó una ceja. No estaba seguro de creer eso.
–Eso probará que es de mi parte –explicó–. Se lo dije muchas veces antes de su boda. Siempre se sintió eclipsada por mí, aún si intenté incluirla en cosas tanto como pude. En el fondo, creo que nunca pensó que era lo suficiente buena o bonita para conseguir a alguien mejor que Vernon. Intenté decirle que creía en ella, pero para entonces, no quiso escucharme. Si te escucha, adviértele sobre el peligro. Voldemort aún podría ir tras ella por la conexión que tiene contigo. Adviértele, y entonces dile… que nunca dejé de querer a mi hermana de regreso, y no es muy tarde para que sea una mejor persona.
Harry abrazó a su madre con fuerza alrededor de su cuello, sin palabras. Podía ver porque las personas decían que era una de las brujas más bondadosas que habían conocido. No pensó que podría haberse atrevido a decir todo eso por su cuenta.
–Estamos muy orgullosos de ti –dijo ella.
–Así es –dijo James–. Has hecho cosas maravillosas. Te enseñaste magia sin varita, has escrito tres libros, he inventaste un deporte nuevo. No muchos magos pueden decir eso.
Lily rodó sus ojos–. Sí, James, pero más importante, has hecho tanto bien por el mundo, y no solo luchando contra Voldemort o incluso por igualdad en el Wizengamot. Has defendido a tu hermana, a Luna cuando apenas la conocías, a Colin y Demelza este año, e incluso a Dobby cuando sólo te estaba causando problemas. Y entonces, cuando ayudaste a los padres de Neville… no podíamos creerlo. Ese fue un verdadero milagro, e incluso nosotros no lo vimos venir.
Harry sonrió–. Sólo intentaba hacer lo correcto.
–Lo sabemos, hijo –dijo James–. Tienes el corazón de tu madre. Nunca lo pierdas. Tus amigos y familia son las personas más importantes que tienes a tu lado. No que el enfrentar a Voldemort tres veces no haya sido también un gran trabajo, pero desearíamos que no tuvieras que involucrarte.
–Yo también, pero los problemas siempre parecen encontrarme.
–Sí, lo hemos notado. Aunque el provocarlo fue bastante estúpido. Genial, pero estúpido.
–Sí. Lo sé. –Suspiró–: Va a ser más difícil ahora, ¿no es así?
–Oh, sí. Mucho más difícil.
–Pero aún necesito regresar, ¿no es así?
Lily acarició su mejilla de nuevo–. Harry, aún con todos estos problemas, tienes la oportunidad de vivir una larga vida feliz. No deberías dejarlo. Tendrás a tus amigos a tu lado, y sabemos que estarán mejor contigo que sin ti. Y Voldemort no es invencible, sin importar lo poderoso que sea. –Miró a donde el pedazo de alma aún estaba debajo de la banca–. Pero ten la certeza, Harry, de que tienes menos que temer de regresar que él.
Harry la abrazó con más fuerza y ocultó su rostro en su hombro como si fuera a comenzar a llorar de nuevo–. ¿Está mal que no quiero ir? –dijo.
–No, no –le aseguró ella–. Pero sabemos que no te quedarás. Es quien eres... En alguna parte hay peligro, en alguna parte hay injusticia, y en otra parte el té se enfría. Vamos, Harry. Tienes trabajo que hacer.
Harry levantó la mirada para encontrarse con la de ella–. Eres fan –susurró.
Ella le sonrió–. Desde William Hartnell.
–Oh, es fan, ni lo digas –dijo James–. Incluso me puso a mí a verlo cuando Tom Baker era el Doctor. Además, tu madre le ha estado pidiendo al Jefe que le diga a la BBC que haga más Doctor Who durante los últimos cinco años.
Harry los miró con sorpresa–. Y por "Jefe", quieren decir… ¿Dios?
Lily se rio–. Normalmente no nos dice mucho en Sus planes, pero hemos escuchado algunos rumores. Sabemos que la BBC está en pláticas para una película de televisión, y parece que va a llevar a algo.
–Pues, tengo que regresar para eso, ¿no? –dijo Harry.
–¡Esa es la actitud! –dijo James–. Ahora, hay una cosa más que necesitamos que sepas antes de que regreses. ¿Viste a la serpiente grande que Voldemort tenía cerca?
–Sí.
–Es otro horrocrux.
–Oh, no. ¿Lo es?
–Sí. Originalmente era una víbora de Orsini con un montón de rituales oscuros en ella, pero la convirtió en un horrocrux la noche que tuviste esa visión. Y ya que las serpientes no tienen consciencia humana, actúa a su voluntad. Básicamente es como si la estuviera poseyendo. Tendrás que decirle a Dumbledore.
–Voldemort en forma de una serpiente escalofriante. Lo tengo. Y, ¿saben cuál es el poder que el Señor Oscuro no conoce, por casualidad?
–Me temo que no, pero dudo que sea tu habilidad animaga. Es una lástima que la hayas tenido que revelar, pero no pensamos que ese fuera el poder. Puede que suene ridículo, pero creemos que Dumbledore no está muy equivocado con su idea del "amor".
–¿En serio?
–No actúes tan sorprendido. Te dije lo importante que era tener a tus amigos a tu lado. Eso hace toda la diferencia. Lo sabemos. Voldemort tiene aliados, pero a nadie en verdad le "agrada" ... excepto quizás por Bellatrix Lestrange.
–Bueno, supongo… pero hay otro problema –se dio cuenta–. He estado ausente por mucho tiempo. ¿No creen que Voldemort haya quemado mi cuerpo o algo a estas alturas?
Sus padres se rieron–. No tienes que preocuparte por eso, hijo –dijo Lily–. El tiempo es inmaterial aquí. Ven, mira. –Agitó su mano, y un portal apareció en el aire, la escena oscura al otro lado contrastando contra la perfecta blanqueza. Lo primero que vio fue a Cedric en el suelo, la Copa de los Tres Magos en su mano. Unos pies cerca, mucho más cerca de lo que se había dado cuenta, se vio a sí mismo, su cuerpo felino en el suelo. La mujer azteca estaba sobre él, humana de nuevo, posiblemente determinando si estaba muerto, pero estaba congelada. El tiempo no se movía en esa imagen.
–Tenías razón sobre la copa, Harry –dijo ella–. Te llevará de regreso a Hogwarts. Estás muy cerca. Dos buenos saltos te llevarán ahí. Si eres rápido, no tendrán tiempo de reaccionar.
Harry se inclinó sobre el portal y examinó la escena con cuidado. Era extraño observarse a sí mismo así y aún más extraño verse en forma felina. Pero estaba cerca. Un medio salto para ponerse de pie, y estaría a un solo salto de tomar la copa. De repente, sus posibilidades parecían mejores–. Sí, puedo hacer eso.
–Bien. Oh, espera un momento –dijo Lily–. Creo que tenemos a otra alma acercándose.
Para el asombro de Harry, una imagen fantasmal de Cedric se elevó de su cuerpo y atravesó el portal para unirse a ellos con una expresión solemne en su rostro. Miró a su alrededor para tomar sentido de lo que le había pasado.
–Cedric –exclamó Harry–. Lo siento tanto. Nunca quise...
–Está bien, Harry –se detuvo–. Fue mi decisión luchar contigo. Sólo nunca imaginé que nos encontraríamos con alguien tan rápido.
–Lo siento. No tenía idea. Sabía que sería malo, pero no tenía idea de que sería tan malo.
–No fue tu culpa –insistió él–. Morí por lo que creía… y por alguien que había hecho mucho bien por mí y los míos.
–Nunca quise que nadie muriera por mí.
–Lo hicimos para pudieras vivir una vida más feliz, Harry –dijo Lily con voz suave–. Y sabemos que hubieras hecho lo mismo por nosotros, lo quisiéramos o no. Es suficiente.
Una voz incorpórea se escuchó, nítida pero inidentificable, sobre lo que podría ser el sistema de anuncios al público del aeropuerto–. Vuelo Alef-Cero al Otro Lado está abordando. Vuelo Alef-Cero está abordando, todos los asientos.
James y Lily sonrieron con tristeza–. Ese es nuestro vuelo, Harry –dijo James–. El tuyo también, Cedric; ven con nosotros.
Caminaron lentamente a la entrada de un puente de cristal elevado que comenzó a brillar más blanco que el resto del "aeropuerto". Cedric pareció comprender de inmediato lo que eso significaba, incluso cuando Harry dudaba que alguna vez hubiera estado en un aeropuerto. O tal vez ni siquiera lo veía como un aeropuerto. Pero se giró a verlo por un momento y dijo–, Diles a mis padres que los amo, por favor, Harry. Y dile a Cho que desearía que pudiéramos haber pasado más tiempo juntos.
–Por supuesto. Lo haré –dijo.
Había más que Cedric podría haber dicho, estaba seguro. Harry sabía que podría haberle dado tantos mensajes como sus padres… decirle a sus padres que deberían estar orgullosos por luchar por lo que creía y que esperaba que hicieran lo mismo. Decirle a Cho que continuara y viviera su vida al máximo. Pedir a Harry que cuidara de Colin y Demelza y les dijera que no se rindieran por él. Pero una mirada a su rostro lo dijo todo. Confiaba en que Harry se encargaría de todo.
–Una cosa más –dijo Harry, sobrellevado por una repentina y absurda necesidad de preguntarlo después de todo esto, pero necesitaba saberlo con certeza–. ¿Esto es real? ¿O ha estado pasando en mi cabeza?
James se rio–. Por supuesto que es real, Harry. Pero si necesitas pruebas, conozco un secreto sobre Hogwarts que no es posible que sepas y que es fácil de verificar cuando regreses. Si vas al séptimo piso, al otro lado del tapiz con los trolls bailarines, hay una sala que desaparece y que puede convertirse en muchas cosas diferentes. En este momento, es en su mayoría usada por los elfos como almacén, pero parece que podría ser cualquier cosa.
–Genial –dijo Harry–. ¿Cómo entro?
–Pues, esa es la parte difícil –dijo James–. No estoy seguro de cómo funciona. Pero he estado mirando, y he notado que los elfos siempre caminan enfrente tres veces antes de que aparezca la puerta.
–De acuerdo, lo recordaré.
–Adiós, Harry –dijo Lily–. Y recuerda, siempre te estamos observando. Siempre. –Los tres pasaron al portal de luz y desaparecieron.
Cuando se fueron, Harry estuvo solo de nuevo. Se giró para ver la escena ante él de regreso en la tierra de los vivos. Tomó un gran respiro y atravesó el portal.
Estaba recostado boca abajo en el suelo de nuevo… el verdadero suelo esta vez. Los aromas del mundo real bombardearon sus fosas nasales felinas.
–¿Está muerto? –dijo la voz de Voldemort.
Era algo irritante que eso fue lo primero que escuchó al regresar, pero Harry sabía que no tenía tiempo para reflexionar. En instinto, pateó con sus patas traseras y se impulsó adelante. Tuvo el tiempo suficiente para escuchar a Voldemort gritar–, ¡NO! –y a la mujer gritar la primera parte de un hechizo antes de que sus patas cayeran en el traslador, y sintió al ahora familiar jalón llevárselo.
Un gran desasosiego había caído sobre Hogwarts. Después de que la audiencia perdió vista de los campeones las cosas habían ido de mal en peor cuando dos de ellos fueron sacados del laberinto inconscientes después de un duelo brutal entre ellos, y los otros dos (de acuerdo a los susurros circulando el estadio) habían desaparecido, y tomó un giro irreal cuando el director Dumbledore, el profesor Lupin, y Sirius Black persiguieron a David Monroe por los terrenos.
–Vamos, Albus –demandó Fudge–. ¿De qué se trata esto?
No había pasado mucho tiempo, así que Fudge no estaba preocupado… aún, pero Dumbledore obviamente lo estaba. El mago anciano estaba ocupado lanzando hechizos para intentar colocar protecciones adicionales en la audiencia y para descubrir lo que había pasado con los otros dos campeones, incluso cuando lo último probablemente era fútil. La mayoría de la audiencia probablemente pensó que aún estaban observando la prueba, pero los oficiales del Ministerio estaban en alerta.
–Ya te lo dije, Cornelius –dijo Dumbledore–, tengo razón para creer que el Sr. Monroe estaba siendo controlado por una fuerza externa. Ahora creo que es casi seguro que él fue quien metió a Harry al Torneo.
–¿Pero quién, Albus? –demandó el Ministro–. ¿Quién podría haberlo controlado?
Dumbledore no tuvo la oportunidad de responder porque gritos estruendosos resonaron por el estadio. Se giraron y vieron por qué. Cedric Diggory había regresado, tendido en la entrada del laberinto con una daga en su pecho y su túnica empapada de sangre.
A primera vista, parecía estar solo, pero entonces, un pequeño gato negro soltó la Copa de los Cuatro Mago y corrió hacia el profesor Dumbledore. Unos pasos después, y el gato de algún modo se transformó en ¡Harry Potter! Y mientras se tambaleaba de pie, la multitud gritó aún más, pero él gritó sobre el estruendo–. ¡PROFESOR! ¡FUE VOLDEMORT! –La mitad de la audiencia gritó con terror–. ¡HA VUELTO!
