Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
Y su fantástico manga Naruto
La historia es mía y espero que sea de su agrado.
Lo supieron desde el primer momento en que sus ojos se cruzaron uno con el otro. Nunca debieron encontrarse, nunca debieron verse, nunca debieron si quiera hablarse, pero no pudieron evitarlo.
Una vez que el mundo, que el destino los puso a ambos en el mismo lugar, ya no tuvieron vuelta atrás.
Se querían, se amaban, se cuidaban y todo era en secreto.
La primera vez que se vieron, su mundo cambio. Él tenia que cumplir con un objetivo, eliminarlo. Ella debía embaucarlo y robarle una tarjeta que le permitiría robar todo lo que tenía en su poder. Pero no sabían que aquel objetivo, era en común y, dicho sea de paso, a ese sujeto, también se le había atravesado el destino haciendo que conociera a una preciosa mujer y que por ese motivo no se encontrara donde debía, o donde ellos lo encontrarían.
Se miraron, y aunque ahora su deseo era tener otro comienzo, en ese momento se encontraron apuntándose con un arma en sus cabezas. Negro y blanco se cruzaron por primera vez y con un dedo sobre el gatillo dispuestos a silenciar al otro. Pero no pudieron.
El primero en bajar el arma fue él. No es que nunca hubiese matado a una mujer, su familia lo había obligado y siempre cumplió con las ordenes marcadas. Todo sea por ser los mejores y seguir con el plan. Pero esa vez no pudo. Se dio la vuelta para irse y si ella disparaba por la espalda no importaba, de todas maneras, ya no le importaba nada.
- Gracias..
Fue todo lo que escucho y cuando volteo, ella ya no estaba ahí.
La segunda vez, parecía el mismo modo operandi de la primera, solo que esta vez él llego primero a cumplir con el trabajo. Entonces la volvió a ver. Le permitió hacer lo suyo, de todas maneras, él había conseguido su objetivo y nadie descubriría el cuerpo por un tiempo. Se creía que aquel sujeto estaba de fiesta cuando en realidad solo dormía en el cuarto de un hotel lujoso.
La miro, vio como le sacaba un objeto plano y rectangular. Suponía que era una tarjeta. Lo paso por un aparato que no había visto nunca y luego de unos segundos, limpio aquella cosa para volverlo a su lugar.
- Gracias..
Otra vez se lo dijo y cuando quiso salir corriendo para alcanzarla y hablarle, ya había desaparecido en la oscuridad de la noche.
Luego de eso, sorprendió a toda su familia pidiendo hacer esas misiones. Sobre todo, la de personas millonarias con varios accesos a tecnologías modernas. Algo le decía que así la volvería a ver. Y sin saberlo, ella hacia lo mismo. Buscaba las misiones de hombres o mujeres que todo el mundo criminal, político o social, pedía su cabeza. Algo dentro de ella, le decía que ahí lo volvería a ver.
Y no se equivocaron.
Cualquier persona normal, buscaría un bar, una plaza, un cine, un shopping, una feria, cualquier lugar así para verse, pero ellos no eran personas normales. Pertenecían a clanes maquiavélicos donde el fin justificaba los medios, donde el fin era el dinero y el poder y el medio eran ellos dándole una muerte rápida.
Lo que nunca debió pasar, al final si paso. Sus destinos no debieron cruzarse, pero cuando lo hizo, ellos mismo se encargaron de repetirlo. No había vuelta atrás. No podían, no querían.
Se siguieron encontrando. Se siguieron frecuentando y entre desastres de habitaciones de hotel, entre muebles destruidos, entre copas quebradas, se amaron. Se besaron como nunca en la vida besaron a alguien. Se sintieron completos, se sintieron uno solo.
Siempre tuvieron el cuidado de no ser descubiertos y pensaron que lo lograron hasta que las ansias de una vida normal les gano.
Cumplían un año de novios, un año en el que se prometieron permanecer juntos y no permitir que nadie los separara.
Fingieron tener una misión, con la excusa de encontrarse en un recóndito hotel a las afueras de la cuidad. Nadie los buscaría, nadie les cuestionaría nada ya que siempre se mostraron rectos, fiables y comprometidos con sus familias. Y fue ahí cuando, luego de entregarse el uno al otro como muchas otras veces lo hicieron, que salieron al pequeño balcón que tenia aquel cuarto. Ella envuelta en la blanca sabana de la cama, mirando al cielo, mirando el manto negro que los cubría con la bella luna que los iluminaba. El salió al balcón para estar junto a ella. Había tenido que revisar su celular para asegurarse de que nadie sospechara, pero cuando la vio bañada por la luz de la luna, no pudo evitar acercase a ella. La abrazo por detrás, tomo una de sus manos que estaba sobre su pecho que sostenía de aquella sabana para que no cayera. Ella coloco su otra mano sobre la de él, acariciándolo y silenciosamente ambos dos miraron a su única testigo para pedir en silencio poder ser libres, poder vivir el amor que se profesaban sin miedo a sus familias. Sin las consecuencias de lo que significaba amarse, siendo los Romeo y Julieta de la época moderna.
Inmortalizaron ese bello momento con una foto. Como si de esa forma quedara constancia de aquel deseo, aquel que, para muchos, era un egoísta deseo.
Tristemente, el cuento volvió a repetirse. No mucho tiempo después de que disfrutaran de su aniversario, fueron descubierto. El odio que había en ambas familias, la lucha por poder, por honor, por dinero, los alcanzo. Y como si fuera el veneno más silencioso, o quizás por estar tan metidos en su pequeño mundo que crearon, no fueron conscientes de que esa inofensiva foto, llegaría a sus líderes, a sus padres, a sus hermanos, a todos ellos y por separados, pero con la misma idea en sus cabezas, buscarían acabar con la vergüenza que ellos provocaron. No atacarían, al contrario, nunca cortarían aquella seudo paz que tenían, aquel contrato tácito que los hizo convivir en la ciudad por generaciones. Simplemente cada uno se encargaría de su propia vergüenza.
Emboscados en el momento en que cumplían su misión, ambos fueron vistos por los líderes y por sus hermanos mayores, como inocentemente habían compartido un necesitado beso.
Caos es todo lo que se vivió.
El de ojos negros como la noche fue rápidamente reducido por su familia al momento en que intento proteger a la ojiblanco. No tuvo tiempo si quiera de sujetar su mano cuando vio que la arrastraban lejos de la habitación. La escucho pelear, la escucho llamarlo y con todas sus fuerzas intento corresponder el llamado. Correr a ella, salvarla, pero un golpe en su nuca lo dejo inconsciente, siendo un susurro su ultimo grito, donde ella pedía por él.
- ¡Por favor no!
Pero su grito tampoco fue escuchado.
Ambos, separados por decenas y decenas de kilómetros, uno en cada punta de la ciudad, bajos los dominios de sus familias, se encontraban encerrados desde hace días. Sin agua, sin comida, sin luz del sol, sin el otro.
El dolor era grande, y aunque el dolor físico debería ser mayor, el dolor de saberse separados y sin noticias del otro, era lo que los estaba matando lentamente.
El ojinegro solo podía ver la foto que el mismo había tomado en esa noche donde su deseo parecía no ser escuchado. Un golpe en su estomago lo hizo escupir sangre sobre aquella foto. Atado de manos y pie sobre aquella silla que lo soporto durante días, era donde recibía los constante golpes. A veces en su rostro, otras en su estómago, pero siempre de frente a aquella foto que la dejaron para que la vea. Le prometieron dejarlo si renunciaba a aquello, si renunciaba a ella. Su padre o líder como generalmente se lo conocía, lo sujeto del cabello una vez para proponerle ese trato y por primera vez en su vida le sonrió con arrogancia, escupiéndole un "no" rotundo en su cara, sin importarle que mas personas lo vieran, sin importarle las lagrimas de su madre que no podía detener aquello, sin importarle que su hermano mayor también lo viera estoico como siempre. No le importaba nada, en todo caso, su única preocupación era si su ojiblanca estaba bien, siempre era su ultimo pensamiento cuando caía en la inconciencia.
Pero tristemente no lo estaba. Su padre también había sido cruel con ella. La dejo sin comida y sin agua desde que la había sacado de aquel cuarto de hotel. Había demostrado que podía pelear, pero no consiguió mas que un golpe para que se tranquilizara. Cuando despertó, ya se encontraba en aquel cuarto pequeño y cerrado, sin ventanas, sin ventilación, sin nada, solo ella sentada en una silla, atada de pies y manos. Los primeros días fueron de golpes en el rostro, cortesía de su padre para hacerla reaccionar mientras le mostraba mil y una vez la foto por la cual fueron descubiertos. Pero lo que no sabía es que, con solo verla, sus ojos volvían a sonreír. Sin poder soportar mas la actitud de su hija, prefirió torturas a diferencia de otras familias que preferían el golpe directo. Con odio y enojo, además de a la vista de su propia familia, a la vista de su otra hija y su sobrino que era como su hijo mayor, tomo un saco de tela arpillera y cubrió el rostro de quien había generado toda esa vergüenza. Fue ahí cuando la sintió por primera vez, tratar de defenderse, pero no lo conseguiría. Tirando para atrás su cabeza con aquel saco, comenzó a tirarle agua en toda la cara esperando que ahogada recapacitara sobre lo que hizo, que dejara de lado esa locura y volviera a ser su fiel hija.
Podía ver sus manos como se retorcían tratando de romper aquellas cadenas que la sujetaban para así sacarse el saco y poder respirar. La escuchaba toser cuando acababa los baldes de agua sobre su rostro y volvía a repetir el proceso.
No logro su cometido, y cansado de su terca actitud, la dejo ahí con aquel saco sin siquiera molestarse en sacárselo, pero al ver como su cabeza parecía no tener fuerza, entendió que consciente ya no estaba. Piso la foto que tanta vergüenza le trajo y simplemente salió de aquel pequeño cuarto.
.
.
.
Un pequeño y molesto ruido lo despertó, apenas era consciente de su alrededor y cuando movió sus brazos para sujetarse la cabeza, descubrió que podía hacerlo. Ya no estaba atado, sus muñecas estaban lastimadas y no sabia lo que paso. Sabia que su padre no lo dejaría libre, estaba seguro, pero algo paso para que pudiera estar libre. El sonido de nuevo se sintió y siguiéndolo con su vista algo mala por los golpes, encontró un celular que estaba brillando con una alarma completamente sin sentido. La apago y en la pantalla apareció un mensaje que lo dejo helado.
¡Ayuda Sasuke! Te espero en el puerto.
Era todo lo que decía el mensaje, nada más, pero algo dentro de él le decía que era su preciosa ojiblanca la que lo llamaba. No tomo en cuenta de cuando fue mandado el mensaje y simplemente lo tomo y tomo la foto que tanto amaba. Sintió un ruido y estaba seguro de que era algunos de los secuaces de su padre que venía a golpearlo.
Escondiéndose detrás de la puerta, cuando apenas paso el sujeto, lo tomo del cuello y rápidamente lo asfixio para poder salir de ahí. No sabia si lo mato o no, pero necesitaba salir de ahí y ayudar a la mujer que amaba. Apenas logro ver la luz de la noche, corrió al primer vehículo que encontró y se puso en marcha. A los minutos, más vehículos de la flota de su padre lo empezaron a seguir, pero no le importo, solo trato de perderlos y llegar al puerto.
.
.
.
Trato de respirar como pudo, pero la tela pesada de aquel saco de arpillera, seguía sobre su cabeza. Llevo sus manos a su cabeza y logro sacárselo, respirando con desesperación todo el oxígeno que no había logrado tomar antes. Se miro sus manos que temblaban y entendió que estaba libre, que ya las cadenas que la sujetaban, no estaban mas a su alrededor. Una luz parpadeante, llamo su atención dentro de aquel cuarto completamente oscuro. Con miedo lo tomo y vio que era un celular viejo con un único mensaje.
¡Ayúdame Hinata! Te espero en el puerto.
Esas palabras hicieron que su corazón latiera con mas y mas fuerza, no le importaba nada, no le importaba si era una trampa para matarla, solo quería verlo por ultima vez, una vez más y así sabría que se podía irse de este mundo feliz y tranquila, y quizás, si tenían suerte, en otra vida se encontrarían.
Agarro con fuerza el celular, encontrando una varilla de hierro fina pero resistente y la foto que tanto amaba. Corrió a la puerta del pequeño cuarto y con esa varilla comenzó a forzar la cerradura y cuando escucho el pequeño click que le daría su libertad, sonrió con esperanza. Por supuesto aquello no duro mucho. Alarmas empezaron a sonar y no le quedo de otra que salir corriendo para conseguir un vehículo y poder ir a su encuentro.
.
.
.
Las luces de la calle pasaban rápidamente a medida que se acercaba mas y mas al puerto donde esperaba encontrarla. No sabía en qué condiciones la vería, pero si le había escrito significaba que algo malo había pasado. A lo lejos podía ver los vehículos que se acercaban, pero cuando pudo, le saco algo de ventaja que aprovecharía con todas sus fuerzas y dejando casi abandonado su vehículo, corrió lo más cerca que pudo del puerto.
Por otro lado, la ojiblanca también manejaba de la misma forma que lo había hecho el ojinegro, esquivando con gracia y velocidad a sus familiares que iban tras de ella. Lagrimas caían de sus ojos que dificultaban su visibilidad, pero aun así se juro a si misma que haría todo para llegar y verlo una ultima vez. Ganando algo de tiempo gracias a que logro esquivar un camión que los demás vehículos que la seguían no lo lograron esquivar, fue su momento para llegar. Freno con brusquedad, dejo tirado el vehículo que tomo prestado y corrió lo más rápido que pudo, tropezando mas de una vez, pero no cayendo del todo y así fue a su encuentro.
Lo encontró parado cerca del muelle como buscando por todos lados y simplemente corrió a él sorprendiéndolo en el acto.
- Sa-Sa-Sasuke.. – Lo llamo con la voz entrecortada y con lagrimas cayendo de sus ojos cuando lo vio tan lastimado.
-Hinata.. – Respondió el ojinegro mientras tomada con sus dos manos, su rostro y le limpiaba las lágrimas.
Ambos podían lo lastimado que estaba el otro, pero no era momento para eso. Simplemente se besaron como si supiesen que iba a ser la última vez que podían hacer eso. Se abrazaron con fuerza, sin querer soltarse nunca mas en la vida y, en la tranquilidad de la noche escucharon como decenas de autos se estacionaban a unos pasos del puerto ya que no iban a poder ingresar con ellos.
- Todo estará bien.. – Trato de consolarla Sasuke, pero ambos sabían que ese era su fin.
- Lo-lo.. se.. – Con dolor y tristeza respondió Hinata sabiendo la verdad que ninguno quería decir.
Aun abrazados, ambos levantaron la vista sobre el hombro del otro y sus ojos se abrieron de sorpresa y terror.
Frente a la ojiperla, a lo lejos sobre una de las construcciones del puerto, un castaño de cabellos largo y ojos tan blancos como lo de ella, apuntaba con una mira de punto rojo a la espalda de su ojinegro. El miedo de perderlo, de haberlo conducido a una trampa, la aterro como nunca lo había sentido en esos días donde su padre la torturo de esa forma.
Algo similar sucedía con el ojinegro. Levantando la vista unos segundos, alcanzo a ver a un pelinegro de largos cabellos y ojos tan negros como los suyos, apuntando a la espalda del amor de su vida. Ese era el fin, habían sido engañados de nuevo pero sabia que con una muerte bastaba, no necesitaban que los dos cayeran y él lo haría si de esa forma salvaba a su ojiblanca.
Con ese pensamiento, con esa idea en ambos y sintiendo como ese puerto se llenaba de la gente que los quería muertos, ambos giraron al otro cuando dos disparos se sintieron antes de que todos los que recién llegaban, pudiesen reaccionar.
Ambos amantes se sorprendieron cuando vieron que su intento de salvar al otro no sirvió porque estaban preparados para matarlos. Dos disparos mas se sintieron y un líquido rojo comenzó a salir de sus cuerpos, mientras apenas se separaban, pero se lograron tomar de las manos con fuerza. Cuando dos disparos mas se sintieron, el impulso los hizo ir para atrás cayendo al agua y dejando solo en su lugar, las fotos que los habían condenado, con manchas de sangre.
La policía llego al lugar segundos después. La persecución que vivieron había llamado demasiada la atenciony no les quedo más que retirarse rápidamente del lugar, como si nada hubiese pasado, pero para ambas familias, sabían que sus propias vergüenzas habían llegado a su fin. Ambos lideres se miraron por ultima vez, sabiendo que el orden de la ciudad volvía a ser el mismo con la muerte de esos dos.
Porque todos sabían que esa relación nunca debió ser, nunca debió surgir nunca debió empezar, o eso era lo que pensaban dos hombres que no salieron del lugar como habían salido sus demás familiares.
.
.
.
Un año después
Quizás, dentro de aquella hermosa y falsamente pacifica ciudad, un solo lugar era territorio neutro. El descansar de los muertos, por más vergüenza que fueran, era un lugar para respetar, un lugar donde las enemistades quedaban fueran de las puertas que resguardaban el descansar de los difuntos.
Fue así como dos hombres, que hace un año se volvieron seres más fríos y herméticos, se encontraron casi de casualidad, o bueno, el mismo destino se encargo de llevarlos ese aniversario al mismo momento.
Cada uno tomo su camino distinto para ir a sus respectivos difuntos. Uno llevaba una bandeja de onigiri rellenos de tomate, mientras que el otro unos pequeños rollos de canela, pero también un ramo de flores para adornar la tumba.
Cuando cada uno estuvo frente a la tumba que buscaba, se dedicaron a limpiarla y dejar los pequeños presentes. Las tumbas estaban descuidadas ya que eran los únicos que la visitaban. La vergüenza que causaron ambos, hizo que quedaran en el olvido para sus familias.
Luego de los arreglos y viendo que no había nadie en el lugar, ambos sacaron un pequeño sobre donde se podía ver que el envoltorio era de una marca de comida. Sin poder evitarlo, sonrieron de lado, ese sobre era la única posibilidad que tenían para comunicarse. Lo abrieron con cuidado y la sonrisa que antes tenían, se agrando aún más con nostalgia.
En la foto se podía ver perfectamente una peliazul de ojos blancos, con un pequeño bebe en sus brazos que dormía plácidamente. Su cabello era negro como el carbón, al igual que el del hombre que está a un lado de la peliazul. Un hombre hecho y derecho que, por primera vez, mostraba una pequeña sonrisa mientras abrazaba a su pequeña familia.
Disfrutaron de ver aquella foto, se tomaron el tiempo necesario para grabársela en su cabeza y que permaneciera ahí de por vida y luego con un encendedor la prendieron para desaparecer cualquier prueba de lo que habían visto, de todas maneras, solo eran dos personas que, para el mundo, habían muerto.
.
.
.
Hace un año
Nadaron lo más rápido que pudieron y salieron a la superficie para tomar algo de aire. Los disparos habían dolido y juraban que sangre había salido de ellos, pero cuando se revisaron rápidamente, no había daño alguno mas que una piel algo sensible por el golpe, pero nada más, nada de gravedad, nada de muerte.
Se besaron como nunca y aun ahí metidos en el agua, se abrazaron con fuerza.
- Están muertos.. – La voz profunda de un pelinegro los volvió a la realidad y todos pudieron ver como el ojinegro que estaba en el agua, cubría lo mejor que podía, el cuerpo de la ojiblanca.
- Váyansen de la ciudad.. – Fue el turno de un castaño, el decir aquellas palabras.
Ambos hombres se dieron la vuelta y se fueron con sus respectivas familias, sin cruzar palabra entre ellos.
- Vamos.. – Dijo Sasuke rápidamente mientras tomaba de la mano de la ojiblanca para nadar al borde y salir del agua.
- Si.. – Respondió Hinata con lágrimas que se confundían con el agua, pero estaba feliz.
Sus hermanos, le habían dado la libertad que buscaban y que sabían que solo la conseguirían con su muerte.
.
.
.
De vuelta al presente
- Ahora.. Eres libre.. – Ambos hermanos mayores dijeron al cielo y sintieron una suave brisa que los reconforto.
Habían liberado a sus hermanos de aquellas torturas y le regalaron su libertad, y aunque eso significaba que estaban lejos de ellos, ver sus hermosas sonrisas y ese pequeño en la foto, les hizo saber que todo lo que hicieron, era lo correcto.
/_ /
Helloudas! ¿Como están todos? Tanto tiempo ¿no? Jejejej.. lo siento.. de verdad no tengo perdón.. tengo una historia que sigo sin actualizar ii me siento re mal por eso.. bueno.. que decir de esta historia.. la verdad que no tengo mucho para aportar.. es un AU obviamente, una versión completamente extraña de Romeo y Julieta pero no se.. me salto a la cabeza escribir esto después de ver un video, ZAYN – Dusk Till Dawn ft. Sia (oficial Music Video), se los recomiendo porque es muy lindo.
De por sí, estoy en un proyecto de ellos siendo mafiosos, me gusto mucho la idea de meter algo de mafia en ellos.. pero tengo una historia sin continuar ii eso me desanima porque siento que no es justo para los que esperan la continuación de la historia.. no me parece justo hacer una nueva ii no terminar la otra..
Juro que intentare sentarme a escribir aunque sea de a poco para traerles la continuación..
En fin.. sobre la historia.. espero que mi cerebro no me haya dictado una historia que leí.. si es así juro que lo desconozco.. la invente hoy mismo ii me dije "tengo que escribirla".. no le di mucho desarrollo a ellos como pareja en el sentido de desarrollar mejor su amor.. espero que entiendan que solo fue porque quería escribir algo cortito..
Espero de corazón que les guste ii me digan que les pareció.. Los estaré leyendo..
Los extraño.. extraño interactuar con ustedes por medio de las reviews.. Espero que nos hablemos pronto con los capítulos que tengo que subir jejejej..
Sin mas, me despido..
_¡Mumumuak!_
