Advertencia: los juniors actuando como los adultos irresponsables que yo desesperadamente deseo poder pero no tengo dinero para lograrlo.


Bonus: Make your day

—Creo que esto es una mala idea.

Xiao Lu terminó de llenar el vaso, uniéndolo a la línea de otros vasos acomodados uno al lado de otro, como soldaditos.

—Relájate —dijo, dejando la botella y alzando los ojos—. Nosotros ya estamos medio borrachos, de todas formas, así que no necesitas preocuparte.

Lan SiZhui hizo un gesto, nervioso, su anormalmente blanca e impoluta ropa prácticamente brillando debajo de las luces del techo. Xiao Lu se preguntó cómo mierda la mantenía tan limpia, incluso ahora, sentados en el suelo como animales, el único sitio lo suficientemente amplio para abarcarlos a los siete sin contar los vasos, aparte del comedor, por supuesto—solo que aquello no sería ni de cerca tan cool como esto.

Le echó un vistazo a Jin Ling, con la espalda recta, tieso como una escoba en medio de dos de sus novios, SiZhui a su izquierda y ZiZhen a su derecha, la expresión seria y agria de su rostro una máscara hilarante en contraste con sus ojos rojos y claramente llorosos, pero quién era ella para juzgar. El otro, JingYi, casi vibraba a su lado, rebotando contra ella y contra el hombro de Seungmin, sentado con las piernas en posición de loto, como un monje de pómulos sonrojados y rostro de cachorrito.

—Habla por ti, Xiao Lu —murmulla Renjun, su cabeza apoyada pesadamente en el regazo de Seungmin—. Yo estoy perfectamente.

Jin Ling soltó uno de esos bufidos ruidosos suyos, llenos de fastidio sumamente fingido y teatral, del tipo que Xiao Lu llevaba toda su vida intentando amaestrar y seguía sin lograrlo.

—De cualquier manera —espetó, el borde afilado de su voz desmoronándose en las esquinas, apenas capaz de sostenerlo—, ¿en qué momento conseguiste otra botella de alcohol? ¿Quién mierda carga con una botella de alcohol en su mochila a la universidad?

Xiao Lu dio un manotazo al libre, cortando el asunto.

—Ay, ya sabes que soy una perra alcohólica —le ofreció una sonrisa a ZiZhen, siempre adorable y perfecto, como el protagonista de un anime shojo de primera, y él le devolvió la sonrisa, apretando los dedos de Jin Ling con los suyos. Solo por ZiZhen, Xiao Lu podía decir que ambos se veían lindos—. ¿Ya saben la mecánica del juego, verdad?

SiZhui negó con la cabeza, igual que JingYi, y la única razón por la que Xiao Lu no se rio es porque Renjun lo hizo primero.

—¿Es la primera vez que juegan yo nunca nunca? —preguntó, solo para estar segura.

Las mejillas de SiZhui se tiñeron de un ridículamente adorable rubor. JingYi simplemente negó otra vez.

—Yo sé cómo funciona —dijo ZiZhen—, pero nunca he jugado.

—¿Ling?

—¡Claro que sé cómo funciona su estúpido juego! —rugió, y Xiao Lu supo inmediatamente que no sabía una mierda.

No dijo nada, pensando en el tremendo colapso que debió haber sufrido Ling después de que alguno de sus novios se lo follara por primera vez. Seguro tuvo un cortocircuito o algo peor.

—Es fácil —explicó Seungmin, siempre la persona más amable que Xiao Lu podía tener la suerte de haberse cruzado—: si, por ejemplo, digo «yo nunca nunca he llorado por una película», pero ustedes sí lo han hecho, entonces tienes que tomar. Solo puedes decir cosas que no hayas hecho; por eso se llama yo nunca nunca.

SiZhui y JingYi, ambos asintieron rápidamente, entendiendo el asunto al toque.

—Yo comienzo —Xiao Lu anunció—. Yo nunca nunca he tenido novio.

Era la verdad. Xiao Lu se sentía atraía más por las mujeres que por los hombres, a lo mucho fajes aquí y allá, pero eso era todo.

Los cuatro idiotas frente a ella se sonrojaron como un árbol de Navidad enteramente iluminado por luces rojas, haciendo que verdaderamente valiera la pena.

—¡Qué clase de pregunta de mierda es esa! —gruñó Ling, cómo no, estallando como una bomba.

Xiao Lu ni siquiera pestañeó, viendo cómo todos a su alrededor, excepto Renjun, alcanzaban un vaso y tomaban. SiZhui dudó un momento, con el borde tocando sus labios, echándole un vistazo a JingYi, antes de imitarlo y tomar.

Guau —farfulló, el color de sus mejillas pintándose diez veces más fuerte.

Jin Ling le dio un puñetazo al suelo.

—Mi turno. Yo nunca nunca he besado a una chica.

Xiao Lu tomó un vaso y se lo bebió hasta el fondo, sin titubear.

—Es justo.

ZiZhen alcanzó otro vaso, bebiéndolo rápidamente ante la mirada atónita de todos.

—¿Qué…? —balbuceó JingYi, sus ojos rojos en las esquinas.

—¿No eres una estrella dorada como Ling? —inquirió Renjun, levantándose de su posición echada para tomar un vaso.

Xiao Lu le pellizcó la naricita.

—Eso es solo para las lesbianas —o eso creía—. O para los gays, no sé.

—Perdón.

ZiZhen dejó el vaso a un lado, metiéndolo dentro del anterior.

—Antes de mudarme a Shanghái, de cambiarme de escuela —comenzó, como explicándose, excusándose con sus novios. Era tan adorable—, mi amiga Chingyi me pidió que la besara solo para estar segura de que no le gustaban los chicos. Y yo quería estar seguro de que definitivamente sí me seguían gustando las chicas, así que acepté. Eso es todo.

—Ah.

—Mi turno —dijo Seungmin—. Yo nunca nunca he llorado por una calificación.

SiZhui hizo un ruidito, estirando la mano para tomar. Más atrás, JingYi lo imitó.

—JingYi, eres un idiota —gruñó Ling, burlón—. Quién te cree que lloraste por una nota.

JingYi se estiró por encima de ZiZhen para darle un manotazo, a lo que Jin Ling se lo devolvió enseguida.

—¡Claro que sí! ¡Tú también llorarías si solo te faltara media décima para pasar la clase del Señor Qiren y no llegaras ni a un cuarto!

Sus palabras estaban rasposas en los bordes, como si las arrastrara en lugar de decirlas.

—Y SiZhui qué —quiso saber Renjun, tomando calmadamente de su vaso—. Pensé que eras el mejor de la clase.

El aludido sonrió amplia y tontamente.

—Así es —hipó—. Una vez lloré porque saqué un noventa y ocho en lugar de un cien.

Xiao Lu sintió ganas de abofetearlo. Lástima que su cara era demasiado dulce.

—¡Me toca! —chilló JingYi, su voz alcanzando un tono ensordecedor. Por lo que sabía, los Lan ya estaban borrachos—. Yo nunca nunca me he teñido el pelo.

Xiao Lu tomó, igual Seungmin. Renjun también tomó, encogiéndose de hombros.

—Tenía quince y mis amigos también lo hicieron, así que me lo teñí de rojo —explicó llanamente, sin necesidad de que alguien se lo pidiera.

ZiZhen alzó la mano libre, atrayendo la atención.

—Yo nunca nunca he visto o dibujado hentai.

Eso sonaba más como una confesión que otra cosa. Xiao Lu bebió.

—Tengo un amigo que tiene un amigo que tiene un amigo japonés; deberías conocerlo. También le gusta el anime —farfulló Renjun, sacudiendo la cabeza—. Yo nunca nunca he llorado viendo Titanic.

ZiZhen bebió inmediatamente. Seungmin también bebió. Incluso SiZhui bebió, mirando el vaso por un momento con ojos lánguidos antes de tragarse el contenido, dejando caer la cabeza pesadamente sobre el hombro de Ling.

—Eres una mentirosa —acusó Jin Ling, mirando en su dirección.

Soy una perra mentirosa —estuvo de acuerdo—, pero esta vez no estoy mintiendo. Nunca he llorado porque nunca la he visto.

ZiZhen la miró sorprendido.

—¿En serio?

—Mm-hm. ¿Por qué coño vería algo que sé que me va hacer llorar? Mejor me evito la pena y no la veo nunca.

—Mi turno —murmuró SiZhui, lento. Sus ojos estaban cerrados—. Yo nunca nunca he fingido un orgasmo.

Jin Ling se atragantó con su propia respiración, tan fuerte que bien pudo haberse ahogado. Su cara se tiñó de un escarlata brillante.

—¿Cómo podrías? —se quejó Xiao Lu, bebiendo—. Tienes tres novios.

SiZhui se rio, restregando la mejilla contra el cuello de Ling como un gato doméstico, y JingYi se rio también, cayendo sobre su espalda, una risa estúpida típica de borracho. ZiZhen miró fijamente al suelo, fingiendo que no era con él el asunto.

—Bueno —dijo Seungmin, sosteniéndose sobre sus manos—, no siempre es así.

—¿Has fingido un orgasmo, Min? —preguntó Xiao Lu, guiñándole un ojo.

Su infinitamente lindo rostro se iluminó con una sonrisa tranquila.

—Yo, no; pero creo que Minho hyung a veces lo hacía. Luego del tercero.

Xiao Lu lo señaló acusadoramente.

—Ustedes los hombres no pueden venirse tantas veces.

Seungmin se rio.

—Él puede.

—¡Yo puedo! —exclamó JingYi, rodando sobre su estómago, apoyando la mejilla contra la rodilla de Xiao Lu—. ¡ZiZhen también puede!

—¡JingYi, cállate!

—¿Podemos mantener este juego «apto para todo público»? —quiso saber Renjun, volviendo a dejarse caer sobre Seungmin.

—¡A-Yuan, diles! —continuó chillando el otro.

SiZhui escupió una risa larga y boba, burbujeándole del pecho con facilidad. Jin Ling bien podría haber sufrido un soponcio ahí donde estaba.

—¡Mi turno! —dijo Xiao Lu—. Yo nunca nunca he hecho una mamada —un latido—. O visto cómo le hacen una mamada a alguien.

—¡Esas son dos malditas preguntas! —explotó Jin Ling. Ahí. Estaba sufriendo un colapso.

Xiao Lu se rio en voz alta, viendo como él, ZiZhen, JingYi y SiZhui —que se sonrieron mutuamente— e incluso Seungmin tomaban su parte.

—Mn. ¿Cuenta si lo vi por accidente, pero me quedé hasta el final? —preguntó Renjun.

Xiao Lu enarcó una ceja.

—¿Sí?

Renjun tomó.

—Me toca —gruñó Ling—. Yo nunca nunca he llorado viendo High School Musical.

Xiao Lu le metió un puñetazo a su otra rodilla, tomando un vaso y vaciándolo de un trago.

—Ling, maldito. Me la vas a pagar.

Jin Ling esbozó una sonrisa burlona con todos los dientes. Seungmin se rio en voz alta.

—Me toca. Yo nunca nunca… —sus ojos miraron a Renjun un segundo— he dado un beso de a tres.

Renjun suspiró, levantándose otra vez para tomar, y nadie más. A decir verdad, Xiao Lu mentiría si dijera que no estaba sorprendida.

—¿En serio? —preguntó, incapaz de aguantarse—, ¿ustedes no? —señaló en dirección de Ling y sus novios más cercanos.

ZiZhen hizo un ruido feo en el fondo de su garganta, como si se estuviera ahogando. Jin Ling la miró con la cara de quien ha bebido leche agria.

—Hemos hecho otras cosas de a tres —farfulló JingYi, volviendo a girar sobre sí mismo y quedando de espalda en el suelo, y luego echándose a reír.

SiZhui se rio también, suave y burbujeante como una soda fría. ZiZhen estiró la mano, tapándole la boca.

—Ya cierra la boca, Yi —gimió.

Renjun volvió a suspirar.

—Así que no vamos a mantener el juego PG13, ¿verdad? Déjalo. Igual es su turno.

ZiZhen echó un vistazo hacia Jin Ling, que tenía los labios apretados en una línea fina, luciendo como si quisiera levantarse y huir de vuelta al continente.

—Mañana se arrepentirá —murmuró ZiZhen al final, quitando la mano.

JingYi volvió a retorcerse, arrastrándose lejos de ZiZhen y yendo junto a Seungmin, cubriéndose detrás de su pequeña figura.

—¡Yo nunca nunca he tragado el semen de nadie! … creo. ¿El mío cuenta?

ZiZhen escupió un ruido torturado antes de ir y beber. SiZhui le siguió más atrás. Jin Ling estaba tan tieso que, un poco más, y reventaría. Ya no sabía si sus ojos estaban rojos por llorar, la borrachera, o el enojo. Xiao Lu tendría que desaparecer luego de esta noche, pero valía la pena.

—Espera —dijo Seungmin—. ¿Cuenta?

Ella se encogió de hombros.

—No sé. JingYi, ¿cuenta?

JingYi se dejó caer contra Seungmin, sus párpados medio cerrados.

—A-Yuan —dijo él más atrás—, ¿cuenta?

—¿Podemos intentar volver a la versión PG13? —insistió Renjun, sin demasiadas ganas.

A decir verdad, ya todos estaban borrachos. Xiao Lu apenas si podía ver a través de sus pestañas, los lentes de contacto quemándole los ojos.

—A-Yi —respondió SiZhui, tranquilamente. Si no fuera por su sonrisa estúpida y su cara roja, parecería que se quedó dormido contra el cuello de Jin Ling—, tú sí te tragas el semen de A-Ling…

—¡Cállate! —gritó Ling, cubriéndole la boca.

Seungmin y Xiao Lu, ambos resoplaron una risa feísima, como el graznido de un cerdo. Xiao Lu tenía tanto alcohol en su sistema que sentía que iba a vomitar pronto.

—Bueno —masculló Min, alcanzado un vaso y tomando—, al final supongo que sí cuenta. Ahí está.

ZiZhen sacudió la cabeza, su rostro caliente y brillante de vergüenza, compitiendo con Ling.

—Mi turno —dijo entre dientes, con desgana—. Yo… yo nunca nunca me he quedado dormido en la clase.

—Gracias —Renjun sonrió, buscando su vaso y tomando. Otra vez regresaban a terreno seguro.

Xiao Lu dejó caer los hombros. No importaba. Todavía tenían toda la noche y un lugar camino antes de que el cumpleaños de Jin Ling terminara.


Tres días después de terminar el verdadero oneshot, no podía sacarme ni a Xiao Lu ni lo ligeramente abrupto del final de la cabeza, así que mientras me bañaba una mañana comencé a sufrir otro ataque inminente de manía en el que lo que más deseaba era emborrachar a mis juniors y obligarlos a jugar Yo Nunca Nunca. Claro que escribir a los Lan borrachos es lo mejor del mundo; ya entendí por qué MXTX no dejaba de embriagar a Lan Zhan de vez en cuando jsjsj.

Título del bonus sacado la canción del mismo nombre de NCT 127, Make your day. Ah, a mis NCTzens y/o Stays que leyeron esto y notaron algo: salúdenme, que no muerdo. ¡Gracias por leer! Estoy en Twitter como theakarachelsg.