DISCLAIMER: Harry Potter es propiedad intelectual de J.

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¡Hola! Les traigo un nuevo fic que he decidido empezar a pesar de tener más historias sin terminar. Este nació de un momento de inspiración después de una larga siesta, es más ligero que los que demás que estoy trabajando, así que espero lo disfruten.


―¡Siempre es lo mismo contigo! ¡No eres más que un imbécil egocéntrico!

Los estudiantes que transitaban por uno de los tantos pasillos de Hogwarts, se hicieron a un lado para dejar pasar a una Hermione completamente furiosa que caminaba pisando con fuerza, sin importarle el llegar a golpear a algún chico desafortunado con su mochila.

―¡Ah, claro! ¡Yo siempre soy el malo! ¿Y tú? ¡Santa Granger, por supuesto!

De nuevo, se arrinconaron contra las paredes para dejar pasar ahora a Malfoy, que del mismo modo enfadado, atravesó todo el corredor hasta darle alcance a Hermione, quien se adentró en uno de los salones vacíos esperando no escuchar más los reclamos del rubio.

―¡Lárgate de aquí! ¿Qué no entiendes que no te quiero ver? ―exclamó Hermione, intentando cerrar la puerta. Sin embargo, Draco logró detenerla, y empujándola con fuerza, se coló dentro del aula.

―Y dices que soy yo quien siempre actúa de forma infantil. Cada vez que discutimos, o te vas o me golpeas.

Ninguno de los dos se molestó en cerrar la puerta, por lo que no faltaron los curiosos que se acercaron a ver lo que sucedía entre la pareja. No era un secreto para nadie el hecho de que, Draco y Hermione, llevaban saliendo ya algún tiempo; no se niega que fue una sorpresa total, en especial para los amigo de ella, el enterarse sobre su relación. Pero nada que no se pudiera resolver tras una cantidad innumerable de charlas y algunas semanas para asimilarlo.

―No lo haría si no te portaras como un cretino ―dijo Hermione, despectivamente.

―Y yo no me portaría como un cretino si tú no me dieras razones ―respondió el Slytherin.

―¿Estás diciendo que todo esto es mi culpa? ¿En serio? ―Una expresión de incredulidad inundó el rostro de Hermione, incorporándose de la banca en la que se había apoyado―. Fue solo una estúpida carta.

―Sí, una maldita carta de nada más y nada menos que del gorila Krum. ―Las manos de Draco se apretaron en forma de puños, recordando el contenido del sobre que había leído esa mañana.

―No es mi problema que seas un fisgón y andes hurgando entre mis cosas. ―Hermione encogió los hombros, indiferente.

―Se cayó de tu mochila, por lo menos la hubieras ocultado mejor si no querías que yo la viera. ―Tras decir esto, le arrojó un pergamino echo bola y con signos de haber sido maltratado con anterioridad.

―De verdad que no te entiendo, Draco. Debes superar de una buena vez tu complejo de inferioridad con Viktor, porque eso es lo tienes. Por eso es que te expresas de él de esa manera. ―Hermione se cruzó de brazos, un poco más tranquila. Dirigió su mirada hacia la entrada, percatándose por primera vez de los testigos que observaban, más que interesados, su discusión con Malfoy.

―Yo no tengo ningún complejo con ese idiota.

―¿Entonces cuál es tu problema con él? A ver, dime.

―No lo sé. Tal vez mi problema esté relacionado con que te envías cartitas de amor con ese bastardo a mis espaldas.

Una serie de murmullos se escucharon desde el exterior. La mayoría de asombro.

―¿Qué carajos estás diciendo? ¿Acaso te golpeaste la cabeza? ―Hermione estaba shockeada por la acusación de Draco, y al mismo tiempo avergonzada por los demás que lo escucharon.

―¿Qué? ¿Me lo negaras? ―dijo Draco, en modo desafiante. En su mente ya la sentía contra las cuerdas.

―¡Por supuesto que sí! ¿Cómo te atreves a acusarme de tal cosa?

Hermione se acercó amenazante a Draco, olvidándose por completo de los espectadores al otro lado de la puerta.

―Para tu información ya he visto las otras. Así que es inútil que lo niegues cuando tú misma has guardado la evidencia. ―Él hizo lo mismo y se acercó a Hermione, observándola fijamente y regodeándose en su interior cuando la vio abrir la vio abrir la boca, pasmada.

―¿Qué diablos sucede contigo? No tienes ningún derecho de estar revisando mis cosas. Y el que yo reciba sus cartas y las guarde, no significa que corresponda a sus sentimientos. ¿Por qué no hablamos mejor de ti y de Parkinson? ―dijo Hermione, soltando las palabras desdeñosamente.

―¿Qué tiene que ver Pansy con esto? ―preguntó Draco, confundido por el cambio de tema.

―Oh, nada. No tiene que ver nada, a excepción que yo no me ando quejando cada vez que tienen sus citas románticas. ―Nuevamente, se escucharon las exclamaciones de sorpresa, provocando una sonrisa en Hermione al ver el rostro de Draco deformándose por la acusación.

―¿Cuáles citas románticas? ¿De dónde sacaste eso? ―La firmeza en la voz de Draco se tambaleo un momento, pero rápidamente recuperó la compostura cuando vio la expresión de triunfo en la cara de Hermione.

―¿Quieres que te las recuerde todas? De acuerdo. Está la del fin de semana, la del martes, la de la semana anterior a esa…ah, sí, y también la de… ―Con sus dedos iba contando cada uno de los encuentros, hasta que Draco la interrumpió.

―Ya entendí. No tienes que repetírmelo. ―El Slytherin se masajeo las sienes, intentando mitigar el dolor de cabeza repentino. No esperaba que Hermione sacara a relucir aquella cuestión―. Sí, he salido un par de veces con Pansy. Bueno, han sido varias; pero solo lo hago porque fue mi novia antes y seguimos siendo amigos. No tiene nada de malo eso.

―Claro, y entonces tampoco tiene nada de malo que yo me escriba con Viktor. A pesar de que hayamos salido antes, seguimos siendo buenos amigos. Tú mismo lo has dicho.

―¡Pero no es lo mismo! Pansy ya no está interesada en mí, en cambio Krum si lo está. Yo lo sé.

Draco extendió los brazos, como queriendo hacer ver a Hermione algo que ella aún no lograba distinguir.

―Así que tú lo sabes, ¿no? ¡Todo lo sabes! ¿En qué planeta estoy como para no haber sido consciente del maravilloso poder de Adivinación del magnífico Draco Malfoy? Dios me libre.

El tono sarcástico en las palabras de Hermione irritó a Draco, a tal punto, que apretó fuertemente los labios. Sus puños se tensaron aún más, por la burla de la que estaba siendo parte.

―¿Sabes qué, Malfoy? Ya estoy harta de tus malditos celos contra alguien que ni siquiera se encuentra en el país. Estoy cansada de todo esto.

―¿Qué tratas de decir? ―Los sentido de Draco rápidamente se pusieron en alerta, olvidándose de su enojo y anticipando lo que seguramente vendría a continuación.

―Estoy diciendo que ya no puedo seguir más tiempo con esto. Terminamos.

Hermione tomó sus cosas que había botado en el suelo y salió del salón, entre todas las voces que murmuraban sorprendidas ante lo que acababa de suceder. Todos los ojos estaban puestos en Draco, que se quedó allí parado, sin hacer nada. Únicamente con la última frase dicha por la castaña, repitiéndose una y otra vez en su mente.


¿Qué les pareció?

Recibo comentarios de todo tipo, siempre me inspiran a seguir escribiendo.

Hasta el siguiente.

NB