DISCLAIMER: Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling.
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Les traigo el segundo capítulo. Espero que les guste :)
―Vamos, Draco. Tienes que superarlo.
―Sí, amigo. No es el fin del universo. Granger no es la única chica del colegio.
Draco ignoró los intentos de Theo y Blaise por animarlo. En cambio, mantuvo su vista fija en el fuego que brotaba de la chimenea en su sala común; ensimismado en sus pensamientos.
―¿Por lo menos quieres dejar ese pastel? Ya vas por la octava rebanada ―dijo Theo. Extendiendo su brazo, trató de alcanzar el plato que Malfoy sostenía con sus manos. Pero antes de poder acercarse, este alejó el postre y le dirigió una mirada fastidiada.
―Ya ni siquiera me dejan comer a gusto ―exclamó Draco, azotando el plato, aún con comida, sobre una de las mesas. Sin perder tiempo, Crabbe y Goyle se abalanzaron sobre el recipiente, ante las miradas de aversión de los tres chicos.
―Lamento decírtelo. Pero ya pasó una semana desde que rompieron. Semana en la que has actuado de lo más extraño. ―Theodore se sentó en uno de los sillones que quedaban de frente al rubio. Estaba preocupado por el comportamiento reciente que mostraba Draco y sabía que era momento de mantener una charla seria.
―¿A qué te refieres con extraño? ―Draco entrecerró los ojos, suspicaz. No le gustaba el modo en que sus compañeros lo observaban y analizaban.
―Pues para empezar, te la has pasado comiendo hasta el triple de lo que solías hacerlo…y créeme, a ninguna chica le gusta un tipo pasado de peso. Sin ofender ―dijo Blaise, pasando relajadamente uno de sus brazos sobre los hombros de Draco.
―Casi no quieres hablar con nosotros, solamente sales de tu habitación para ir a clase, y ya casi desapareces tu colección de piedras preciosas de tanto que te la pasas puliéndolas. ―Theo continuó enlistando cada una de las cosas que Draco hacía desde ese día, hecho que irritó aún más a Draco.
―Tampoco ya te dan ganas de molestar a los niños de primero ―agregó Goyle.
―Gracias por estar tan atentos a mi vida. Ahora ya pueden ocuparse de la suya ―dijo irónicamente, subiendo los pies sobre la mesa de centro.
―Te decimos esto porque nos preocupas, Draquito. Antes cuando te peleabas con Granger, te la pasabas quejándote. Ahora ya ni eso. ―Blaise tomó un mechón de cabello claro y comenzó a juguetear con él, ganándose un manotazo de Malfoy.
―Creo que no has comprendido que esto no es una pelea. Ella terminó conmigo. Y todo por culpa de ese maldito búlgaro. ―Se levantó bruscamente y comenzó a pasearse por la sala.
―Oye, oye. Tampoco fue ella la única responsable ―dijo Theo.
―¿Ah, no? ¿Entonces estás diciendo que también yo tuve la culpa? ―Draco se detuvo y se acercó a su amigo, que también se había puesto de pie.
―Sí, eso estoy diciendo. Ambos la tuvieron. Granger por ocultarte lo de las cartas y de algún modo seguir dándoles esperanzas a Krum; y tú, por seguir saliendo con Pansy. Eso no está bien, y no digo que no puedan ser amigos, pero lo que sucede es que a ella le sigues gustando.
―Por favor…
―Es cierto, Draco. Todo el mundo lo sabe ―dijo Blaise, desde el sillón.
―De todas maneras, eso ya no importa ahora. Granger ya no quiere ni verme. Es más, sé que me está evitando. ―Se dejó caer de nuevo en su lugar, agarrando su cabeza con ambas manos.
―¿Y qué no puedes salir con alguien más? ―preguntó Crabbe, inocentemente. Draco lo observó como si se hubiera vuelto loco.
―Déjame explicártelo yo, Vincent. Para que lo entiendas mejor ―propuso Blaise, acercándose al joven―. Para Draco, Granger es como…una galleta, la mejor galleta que haya tenido el gusto de probar. Y esa galleta está entre un montón de dulces comunes y corrientes, y tú no quieres un dulce común, ¿o sí? ―Crabbe negó con la cabeza―. Pues es lo que le sucede a Draco. Si él ya supo lo que es tener a esa galleta, entonces ¿para qué va a querer conformarse con un montón de dulces que no se parecen en nada?
―¿Y no puede suceder que le llegue a aburrir esa galleta? ―Fue Goyle el que ahora intervino.
―No, porque cada vez que quiera probar cualquiera de esos otros caramelos, él se acordará de la galleta, y no podrá disfrutarlos. No le gustarán. ―Completó Blaise.
―Pero, ¿qué tal si le gusta alguno de los otros? Puede suceder, ¿verdad? ―preguntó Crabbe.
―Sí, puede suceder… ―dijo Zabini, con expresión pensativa―. Le puede suceder a cualquiera de nosotros. Pero no a Draco, y les diré por qué… ―Hizo una pausa cargada de expectación, antes de continuar―. La razón, es que nuestro querido amigo es un caprichoso obstinado…
―Gracias, Blaise… ―exclamó Draco, sarcásticamente.
―Por lo tanto, él no se conformará con cualquiera de los otros dulces. Ni pensarlo. A Draco, solo le interesará el mejor; él solo consume lo mejor. Eso nos lleva…
―A que Granger es la mejor… ―dijo Goyle, como si acabara de descubrir uno de los mayores secretos de la humanidad.
―¡Exacto! Ya me están entendiendo ―expresó el Slytherin, con satisfacción.
―Blaise… ―dijo Theo.
―¿Si?
―Es la metáfora más ridícula que he escuchado en mi vida. ―Zabini se levantó del asiento, iracundo.
―¿Ridícula? Ridículo te voy a dejar…
Draco observaba con aburrimiento el intercambio de palabras entre sus dos compañeros. Concordaba con Nott en cuanto a la comparación de Hermione con una galleta; demasiado extraña y estúpida para su gusto. Pero una de las preguntas de Crabbe llamó su atención… ¿Podría él llegar a interesarse en alguien más? No lo sabía con exactitud, pues no tenía demasiada experiencia con las chicas. Antes de Granger, salió algunos meses con Pansy pero no funcionó. Tenía la idea de que todo terminaría del mismo modo si lo intentaba con alguna de las otras chicas de su casa, pues la mayoría eran similares en la forma de ser de su compañera y amiga; y salir con alguna de las otras casas, estaba descartado. Muchas lo odiaban y estaba muy consciente de ello.
Por otra parte, debía admitir que Zabini había acertado en una cosa: a él solamente le gustaba lo mejor. Aquello era una verdad y lo había olvidado.
Hermione era una de las mejores cosas que le habían pasado en la vida, y a pesar de sus claras diferencias, él sabía que nunca encontraría a alguien que pudiera remplazarla…Debía recuperarla. Hasta ese momento es que se daba cuenta de lo que estaba perdiendo.
Sin decir nada, se levantó y se marchó a su habitación; no podía concentrarse con todos sus compañeros hablando a la vez. Tenía que pensar en algo, pues ya bastante tiempo había perdido esa semana, hundiéndose solo en su miseria.
Aún no sabía cómo lo lograría, pero ya estaba decidido: Hermione Granger regresaría...
¿Cómo ven? ¿Creen que Draco lo logrará?
Muchas gracias por sus comentarios, a quienes leen y a quienes siguen la historia.
Respondiendo a sus reviews, sí, será un Dramione, pero eso no exenta que juegue un poquito con los demás personajes. Solo para hacerlo más interesante ;)
Nos leemos pronto.
Y recuerden: no le den alas a su ex. Creo que han captado mi mensaje :)
NB
