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¡Hola! Muchos meses desde la última actualización. Espero me perdonen, pero creo que todos estamos de acuerdo en que no ha sido el mejor año, y pues en general estoy bien y espero que ustedes también. Se me fue terriblemente la inspiración y sin computadora y poquito tiempo, la verdad se me ha complicado escribir. Pero bueno… ya dejaré de quejarme y ahora sí el capítulo.
Por cierto leí los capítulo anteriores y encontré algunos errores que corregiré lo más pronto que pueda, espero que en este no haya pero si no, déjenmelo saber
DISCLAIMER. Harry Potter no me pertenece.
—¿Qué estás esperando?
—Cambié de opinión, no creo que sea buena idea…
—No seas cobarde, Malfoy.
Draco se sostuvo como pudo de una columna, casi perdiendo el equilibrio por el fuerte empujón que Blaise le dio. Maldiciendo en voz baja y observando enfadado a su compañero que le sonreía, avanzó con paso lento hacia la mesa de Slytherin, dejándose caer con pesadez en uno de los lugares vacíos.
Todos los estudiantes se encontraban desayunando en el gran comedor, incluso Hermione. Ella parecía distante, moviendo el tenedor distraídamente en su plato y con la cabeza recostada sobre una de sus palmas, mientras Harry y Ron, sentados frente a ella, hablaban de algo que a la castaña parecía no interesarle en lo absoluto.
Draco seguía atentamente sus movimientos. La noche anterior había decidido que tenía que hablar con ella para tratar de arreglar todo ese desastre… Pero ahora había comenzado a dudar, pues no tenía la más mínima idea de cómo comenzar o qué decirle.
De pronto, Hermione se levantó y junto con sus amigos comenzó a caminar hacia la salida del comedor para entrar a su primera clase. Draco soltó el vaso de jugo de calabaza que había tomado y salió casi disparado detrás de ella hacia el pasillo, ignorando a alguien que lo llamaba por su nombre.
—Es ahora o nunca —se dijo a sí mismo para infundirse ánimo—. ¡Granger!
Hermione se detuvo en seco al escuchar su voz. Lo había visto entrar e ir a su mesa hacía apenas unos minutos con sus compañeros, pero no había pensado que se acercaría a hablar con ella. Hermione aún no se sentía lista para hacerlo.
Harry y Ron voltearon a verlo sin poder creer que tuviese el valor de dirigirse a su amiga. Cuando Hermione les contó acerca de su relación, ellos tardaron algo de tiempo en aceptarla. Sin embargo, eso no quería decir que les gustara la idea.
Ahora que estaban separados, y tras enterarse de los motivos por los que sucedió, ambos chicos confirmaron la clase de persona que ellos creían que era Malfoy, es decir, un ser despreciable y odioso que se había atrevido a romperle el corazón a su mejor amiga.
—¿Qué vienes a buscar aquí, Malfoy? —dijo Ron, colocándose frente a Hermione en una posición a la defensiva.
—Hermione no quiere hablar contigo, así que vete por donde llegaste. —Harry hizo lo mismo que el pelirrojo, sacando su varita en el proceso.
Draco observó a los Gryffindor y no pudo evitar esbozar una sonrisa irónica.
—Vine a hablar con Granger, no con ustedes, par de tontos. Y por lo menos ahorita, no la he escuchado a ella decir que no quiera.
Ambos la observaron, esperando su respuesta. Hermione miraba fijamente a Draco sin estar completamente segura de qué hacer.
—Hermione… —murmuró Ron.
—Adelántese ustedes, chicos. En un rato los alcanzo.
—¡No! No te dejaremos sola con él —le respondió Harry, tratando de hacerla razonar.
—Ya la escucharon, ahora lárguense…
—Malfoy… —Hermione frunció los labios, reprobando su modo de expresarse.
Tras un par de minutos en los que Harry y Ron intentaron que la castaña desistiera de su decisión, y obteniendo su negativa, ambos se fueron por el pasillo hacia el aula de Transformaciones, no sin antes dirigirle a Draco una mirada llena de rencor, cosa que él dejó pasar por alto pues en ese momento no le convenía enfrascarse en una pelea con ellos.
—¿Y bien? —dijo Hermione, cruzando los brazos y con una expresión de indiferencia en el rostro.
Draco no sabía exactamente cómo comenzar, así que optó por lo más fácil.
—¿Cómo has estado? —le preguntó.
Hermione dudó un segundo antes de responder.
—En realidad, bastante bien… —Lo último que ella deseaba era que Malfoy la viera en un estado de vulnerabilidad, así que no le importaba decir alguna que otra mentira a medias.
—¿En serio? —Algo le decía a Draco que Hermione no estaba siendo sincera, pero no podía asegurarlo.
—Sí, ¿tú cómo has estado? —preguntó ella, con curiosidad.
—Muy bien, de hecho… —Del mismo modo que Hermione, Malfoy tampoco estaba dispuesto a mostrarse débil frente a ella. Al menos no en ese momento, en que ella parecía normal como si no le hubiera afectado en nada su rompimiento. Por algún motivo eso lo llenó de frustración.
Hermione estudió su expresión tranquila, y no pudo evitar sentir una punzada de tristeza y decepción.
—Me alegra por ti… —No sabía qué más decir. Esperó a que Draco dijera algo más pero nada salía de los labios de él—. Debo ir a clase...
Hermione dio media vuelta para marcharse pero la mano del Slytherin sobre su brazo la detuvo.
—No te vayas todavía… Yo… —Hizo una pausa, inseguro de continuar—. Creo que debemos hablar de lo que pasó.
—¿Tú crees? —Hermione sostuvo su mochila con fuerza. La profundidad en los ojos del rubio la ponía demasiado nerviosa, no quería que él notara el leve temblor de sus manos.
—Sí, creo que ambos cometimos errores y dijimos cosas de las que nos arrepentimos. —Metió las manos en sus bolsillos, calculando sus siguientes palabras—. Lamento haber leído tu correspondencia, pero sigo pensando que debiste haberme contado sobre las cartas.
Hermione no esperaba una disculpa por su parte, él no acostumbraba a hacer eso más que en contadas ocasiones. Sin embargo, la aliviaba un poco el que reconociera que había hecho mal al hurgar entre sus cosas.
—Estoy de acuerdo en que no debiste haber hecho aquello, y que tal vez debí contarte que sigo escribiéndome con Viktor… Pero tú no puedes controlarme y decirme con quién puedo hablar y con quién no, eso es una decisión mía. Yo no estoy alentando a Krum a nada, nunca le he dado a entender que quiero algo más con él, así que no entiendo la razón de tus celos.
Draco no dijo nada inmediatamente, analizando cada una de las cosas que ella le dijo. En su cabeza se decía que quizá había sido un poco irracional con sus celos, pero no podía evitarlo; el que Hermione se lo ocultara lo había hecho sentir engañado. En algo ella tenía razón, él no podía ordenarle qué hacer y qué no hacer, de eso estaba consciente.
—Es cierto, creo que exagere un poco y trataré de no hacerlo más, pero tú tampoco puedes decirme con quién debo juntarme o no. Y eso incluye a Pansy.
Hermione sintió una opresión en su pecho al escuchar su nombre.
—Pero es que eso es totalmente diferente, aún le gustas a Parkinson. Lo único que logras al salir constantemente con ella es hacerle creer que sigues interesado en ella —habló apresuradamente, sin poder creer lo ciego que era Draco.
—Eso mismo pienso yo de ti con Krum. —Él no alcanzaba a comprender el porqué le reprochaba todo aquello si ella hacía exactamente lo mismo. Frunció el ceño; de nuevo ella tenía algo de razón…—. Escucha, Pansy y yo somos amigos, salimos por un tiempo pero eso se acabó. Jamás dejaría que ella se interpusiera…
—Pero ya lo hizo... —contestó Hermione, desviando la vista—. No te estoy diciendo que dejes de hablarle, por supuesto que ese no es mi objetivo. Solo quería que entendieras que debes mantener cierta distancia con ella, al menos por respeto a mí.
—Eso es lo que yo también te pido, ¿sabes?
—Lo sé, ahora lo entiendo. Por eso creo que debemos darnos un tiempo… —Draco abrió la boca para decir algo pero Hermione hizo un gesto con su mano, silenciándolo—. Yo no quisiera… Pero tú no confías en mí, y yo tampoco confío en ti y ambos lo sabemos…
Se sintió estúpida por sentir de repente ganas de llorar. Con dificultad contuvo aquel impulso, pero sin dejar de tener un nudo en la garganta.
Draco quería decirle que se equivocaba, que él sí confiaba en ella pero entonces supo que si así fuese en realidad, no hubiera revisado sus pertenencias en primer lugar.
—Pienso que necesitamos un poco de espacio, para pensar bien en lo que queremos y concentrarnos en cada uno, ¿no lo crees?
El Slytherin asintió levemente. Sintió su cuerpo entumecerse, sin responder a ningún movimiento. Respiró profundamente, pensando que Hermione Granger, por algún motivo, casi siempre tenía la razón… pero él no quería aceptarlo. No quería que aquello fuera definitivo, no quería que ella lo dejara.
—Ya se me hizo tarde. Adiós, Draco… —Y sin más, Hermione se fue, dejándolo solo y aturdido en medio del pasillo.
¿Qué les pareció? Un poco dramático, lo sé, pero no se preocupen pronto vendrán cosas más alegres. Pueden escribir en los review para saber si les gustó o no, o qué hubiesen hecho ustedes
No les prometo cuándo subiré el siguiente capítulo pero espero no tardar demasiado jaja siempre digo eso. Cómo sea, cuídense mucho y nos leemos próximamente.
NB
