Salió del hotel y se tomó un taxi para llegar a su casa. Effie estaba esperándola ansiosa. La cita con Cinna era 10.30 y eran pasadas las 9.30 y ella recién llegaba a su casa. Menos mal que su madre estaba preocupada por el horario, porque así ella se ahorró de darle explicaciones acerca de su noche y mucho menos del hombre que la había abandonado en una lujosísima habitación de hotel. Antes de salir piando al atelier de su amigo, notó que su celular estaba sin carga por lo que lo dejó enchufado y salió sin el. Effie, Madge, Johanna y ella se la estaban pasando de maravilla con Cinna hasta que Madge le preguntó por su noche cuando Effie se estaba probando el vestido número dos mil.
-Kat, no nos has contado nada… ¿Cómo te fue anoche en la fiesta de tu jefe?
-¡Es verdad descerebrada! Dime por el amor de Dios que te has ido acompañada.
-Seguro que si –intervino Madge Emocionada.- porque sino no hubiese llegado después de las 9.30 a casa.
-Si serás Everdeen… Ya cuenta todo antes de que llegue tu madre y haga más preguntas que no querrás contestar.
-No hay mucho que decir… -Sostuvo Katniss mientras miraba los percheros con los vestidos de gala.- Volví a ver al hombre del ascensor, baile con él un tema y luego me llevó a la rastra hasta el Hotel Trump para darme la mejor noche de sexo que hube tenido alguna vez. Ah, se me olvidaba… Después de follarme… Se fue; pero no sin antes encargarme el desayuno y dejarme una nota genérica y cursi.
-Dime al menos Descerebrada que…
-Peter Marshall, Johanna. –Contestó Katniss sabiendo lo que le iba a preguntar su amiga.- Y no, no tengo su teléfono; pero si puedo ubicarlo porque trabaja en la empresa… Y no… -Dijo cortando esta vez a Madge que iba a hacerle otra pregunta.- No voy a buscarlo porque no quiero saber nada de él. Me trató como una puta barata y no quiero volver a verlo.
-¿Por más que sea un Dios en la cama? –Preguntó su cuñada.
-Por más que sea el último hombre en la tierra Mad. -Zanjó la discusión decidida.
Cuando llegó a casa, luego de un día de chicas, encendió su celular y se encontró con varios mensajes de Annie preguntándole por su noche, a los que ella respondió "Ya te contaré el lunes en el almuerzo. Dónde siempre a las 12.30. Bss.", sacándose de encima al menos por dos días, a su nueva amiga. Asimismo halló un mensaje de un número desconocido y cuando lo abrió se sorprendió: "Desde esta mañana cuando salí del hotel, no hago otra cosa que pensar en ti. Quiero volver a verte. A las 21.30 te estaré esperando donde te dejé esta mañana." Katniss se hizo mil y un preguntas, pero sobre todo estaba intrigada de cómo había conseguido su número de teléfono. Le parecía un gesto muy altanero de su parte que luego de haberla dejado ahí sin siquiera despedirse, el tal Peter Marshall tuviese el tupé de volver a hablarle. Estaba indignada pero también quería volver a verlo. Su debate interno eligió la corrupción con Peter y suspiró mirando el reloj. Solo tenía media hora para prepararse; y a pesar que se había repetido todo el día que no quería volver a verlo, se esmeró para llegar a horario al encuentro que él le había propuesto.
…****…
Había dormido hasta tarde, si soñar con una castaña de ojos grises haciéndole el amor de mil maneras diferentes, podía llamarse dormir. Se levantó de un humor de perros y ni una conversación con su hermana Prim, pudo hacerlo sonreír. Con tal de cortarle pronto, le prometió que mañana pasarían todo el día juntos a pesar que ello implicase manejar más de 400 kilómetros. Pero por más que intentase olvidarse de Katniss Everdeen, su aroma y el recuerdo de su cuerpo lo frustraban más y más a cada momento. Había salido a correr por Central Park, había intentado trabajar en unos asuntos que tenía pendientes y hasta había barajado la idea de llamar a Finnick para que lo regañase y así el dejase a la castaña atrás, idea que desechó al instante, pero Katniss seguía en su mente. Se dijo que no podía volver a verla. Se había prometido tener una noche de lujuria y luego de saciarse olvidarla; pero ahí estaba el problema. Luego de besar cada rincón de su cuerpo, Peeta solo había logrado sentirse más hambriento. Más deseoso de hacerla gritar de placer entre sus brazos.
Cerca de las 4 de la tarde encendió su celular. Como lo suponía, tenía 20 llamadas perdidas de Finnick y varios mensajes amenazadores. Por suerte había desconectado el teléfono de línea sabiendo que su mejor amigo no llamaría a su puerta porque Annie no lo dejaría venir. Pero al leer algunos de los mensajes él supo que solo posponía la charla con el cobrizo y que esto solo hacía que su ira se multiplicase. Pero no le importó. Había decidido ocuparse de Finnick el lunes y disfrutar de su noche de sábado en los brazos de Katniss. Había agendado su celular la noche anterior, antes de dejarla mientras dormía; por lo que le mando un mensaje que reescribió varias veces porque le resultaba algo rudo y autoritario. No sabía lo que esta mujer le estaba haciendo… Lo hacía perder todas sus dotes de orador e iba a lograr que él se acostase dos veces con la misma chica, cosa que no pasaba desde hacía 7 años. Después de Delly, ninguna mujer había logrado intrigarlo y hacerlo querer más hasta anoche.
Decidió andar cómodo. Se puso unos jeans y una camiseta blanca lisa. Tomó las llaves de su motocicleta y salió rumbo al Hotel Trump, donde ya lo estaba esperando la suite 950 preparada para un encuentro amoroso. Llegó temprano a su cita porque estaba ansioso, pero su invitada se hizo rogar volviéndolo un poco más loco por su cuerpo si se pudiese. Cuando la vio entrar con unos jeans ajustados y una remera de tirantes, ya tenía mucha sed de su cuerpo y varios vasos de whiskey encima. Eso no le impidió que se le secase la boca con solo verla andar. Desde ese momento lo supo, Katniss Everdeen iba a ser su perdición; siguiese con esta aventura o no, así que decidió disfrutarla hasta que la bomba estallase.
…****…
Mientras iba de camino a su encuentro, Katniss se debatía en que debía hacer. No sabía si pedirle explicaciones a Peter, bajo el riesgo de echar a perder su noche de buen sexo, o si debía hacer como si nada y dejarlo follarla como si fueran amantes que no se debían explicaciones. Se dijo que si había llegado hasta allí sin mandarlo al demonio era porque quería sentirse viva entre sus brazos, así que optó por su segunda opción sabiendo que por la mañana, cuando él no estuviese a su lado se arrepentiría.
Abrió la puerta de la suite lentamente y lo vio a él sentado en el sillón con un vaso de whiskey en la mano. Enseguida él se levantó para aprisionarla con su cuerpo contra la puerta mientras la besaba fieramente.
-Pensé que ya no vendrías. –Le dijo aliviado cuando cortó el beso.
Katniss que había elegido no pedirle explicaciones, lo besó y se entregó a sus deseos sin decir nada. Él la hizo delirar de pasión pero como ella lo esperaba, Peter no se había despertado a su lado el domingo en la mañana. Como hubo hecho el día anterior, desayunó antes de irse a casa; pero no sin antes llevarse la nota de Peter cerrada en su bolso.
…****…
Había pasado todo el domingo con Prim evitando las llamadas de Finnick y por supuesto tratando de no pensar en la hermosa castaña que, por segunda vez, había dejado sola en la suite de un hotel. Sabía desde el principio que acostarse con Katniss era un error pero no había querido evitarlo y ahora tendría que aguantarse las consecuencias.
Llegó a la oficina el lunes por la mañana y Finnick ya estaba esperándolo en su despacho con cara de pocos amigos.
-Buenos días Finn –dijo intentando hacer como si nada.- ¿Cómo has pasado el fin de semana?
-No me trates de estúpido Peeta –escupió sus palabras con furia.- Estuve intentando hablar contigo desde que saliste del Ice, el viernes con la jefa de legales de tu empresa. –Ya estaba a los gritos.- pero tú decidiste ignorarme. ¿Qué demonios está pasando?
-Solo seguí tu consejo. –dijo tranquilo mientras se sentaba detrás de su escritorio.- Pasé el sábado y el domingo a la madrugada entre las piernas de tu maravillosa jefa de legales, Dr. Odair. Y te juro que realmente lo disfruté muchísimo.
-¡Eres un idiota Mellark! Sabes perfectamente que no puedes mezclar las cosas. ¿Qué harás ahora?¿Despedirla o hacerla tu novia oficial o no… espera, mejor sería seguir follandotela y tenerla en las sombras como tu querida? ¡Es la mejor abogada que hemos contratado Peeta! –Estalló Finnick.- Además es una buena chica y no se lo merece.
Peeta se lo quedó mirando sin saber que responder. De pronto su actitud altanera había desaparecido y la realidad lo había golpeado en la cara. Finnick se dio cuenta que él estaba arrepentido, pero no sabía exactamente de qué.
-Finn… -dijo derrotado.- voy a contrátelo todo pero necesito que me dejes hablar. Es la primera vez que tomo la decisión incorrecta sin importarme las consecuencias y ahora no se qué hacer.
Peeta le contó la historia desde el principio. Los minutos en el ascensor y los acontecimientos del fin de semana. Su amigo le preguntó varias veces el porqué y él no supo que responder. Quería pensar en que su necesidad de una bella mujer lo había sacado del camino, pero el internamente sabía que no era verdad. Se lo había dicho a Katniss en la nota que le había dejado la mañana anterior.
-Mellark… -Comenzó a decir su amigo, que no sabía si regañarlo o reírse por su pérdida de control.- ¿Qué te dijo ella cuando supo que eras el jefe de su jefe?
-Nada. No le importó, solo quería sexo como yo. –contestó cortante y sin mirarlo a los ojos.
-¿Nada? Peeta, no conozco mucho a Katniss pero no es de esas. ¿Me dices que ni se mosqueó cuando supo quien eras?
-Así es.
-Quizá este exagerando y a Katniss no le importe. Pero Peeta prométeme que ya no la verás. No puedes arriesgarte a que las cosas salgan mal y sea un escándalo. Salvo… Que tú quieras algo más.
-Ya Finn, basta. En cuatro horas tenemos reunión con los italianos y no he visto los últimos acuerdos. –trinó evadiendo el tema.
-Ok, jefe. Como Ud. quiera. Volvamos al trabajo. –Dijo su abogado mientras abría una carpeta con una sonrisa en la cara.
…****…
Estaba almorzando con Annie intentando evitar hablar de Peter, pero cuando la cobriza se aburrió de hablar de ella y de cosas sin sentido la atacó a preguntas.
-Ya te estabas tardando Annie. –dijo la castaña con una sonrisa.
-Es que esperaba que fueses tú la que me contase voluntariamente como te fue con Peet. –Annie llamaba asi a Peeta, a pesar que el odiase ese diminutivo.
-¿Conoces a Peter?
-¿Peter? –Dijo extrañada Annie.
-Si, Peter Marshall. El rubio con el que me fui del Ice. –Ratificó Katniss mientras le quitaba los bordes del pan a su sandwich de jamón crudo y queso.
-Ah, si… Peet es el mejor amigo de Finn… -dijo Annie haciendo la nota mental de preguntarle a su prometido por que Peeta le había dado otro nombre a su amiga.- Dime que volverán a verse.
-No lo creo Annie. Tuvimos sexo y por la mañana me dejó sola con un desayuno y una nota cursi haciéndome sentir una puta. –Dijo la castaña desanimada.
-¿Qué decía la nota?
-Que no quería irse pero que no podía soportar el hecho de dejarme por la mañana y no sé qué cosas más… La segunda nota nunca la abrí. –Mencionó recordando que aún la tenía en su bolso.
-¿Cómo segunda nota? ¿Se vieron dos veces? –Chilló como una niña.
-Annie… Si… No sé cómo diablos consiguió mi número pero me escribió y nos volvimos a ver el sábado por la noche. Como era de esperarse, me encontré al despertarme con esta nota y el desayuno. –Le dijo tendiéndole el sobre.
-Ya, ya… ábrela tú.
Katniss abrió lentamente el sobre y leyó su contenido. En la caligrafía prolija de Peter rezaba una especie de disculpa…
"Katniss,
Sé que no debo volver a irme así, pero también sé que cuando despiertes habrá muchas preguntas que por la noche y bajo mis caricias se esconden... preguntas para las que no tengo respuestas. Me he portado como un imbécil y lo volveré a hacer, pero es lo mejor. Intentaré mantenerme alejado de ti. Intenta lo mismo. Intenta olvidar, porque yo no creo que pueda.
Tuyo siempre,
P. M."
-No puedo creerlo… ¡Yo sabía que era un romántico! Lo que no entiendo es porque se debe alejar de ti. –pensaba su amiga en voz alta.
-No lo sé Annie, pero para mí acabó. Es un mentiroso y no le creo nada. –Dijo haciendo un bollo con la nota.- Perdóname, pero en menos de una hora tenemos una reunión importante y debo sacármelo de la cabeza. El gran jefe, el Sr. Mellark estará ahí y no puedo causar una mala primera impresión. Te quiero, hablamos luego. –dijo besando la mejilla de su amiga antes de dejar el restaurant.
-Cuidate Kat. –gritó la cobriza mientras tomaba su celular para llamar a su prometido urgente.
…****…
Estaba sentado en la cabecera de la sala de reuniones mirando a la vívida New York a través de los grandes ventanales, cuando su amigo interrumpió su paz.
-Peeta, cancela la reunión ya. Hablé con Annie y demonios… ¿Cómo pudiste decirle que eras Peter Marshall? Sabía que me estabas ocultando algo pero no pensé que era una cosa así. Sal del edificio, yo te justificaré con los italianos y la fijaré para el jueves así tienes tiempo de hablar con Katniss y que esto no sea un escándalo. –Dijo atropellando sus palabras mientras lo empujaba de su silla.
-Finnick, esta reunión es importante y no voy a cancelarla…
-¿Qué piensas que va a pasar cuando la jefa de legales que tan bien se lleva con los italianos descubra que su Romeo la engaño y es nada más y nada menos que el dueño de la empresa? –Le dijo mientras le revoleaba la última nota que él le había escrito a Katniss.
-¿Cómo la obtuviste?
-Annie. Peeta ¿Cuándo se te ocurrió darle el nombre falso que usabas cuando eramos adolescentes para que no supieran que eras un Mellark? –Finnick se agarró el puente de la nariz.- Va a ser un desastre… Además creo que ella se merece una explicación.
Antes que Peeta pudiese responder algo, Portia le avisó que los italianos ya estaban esperándolo. –Creo que la suerte no está de nuestra parte. Vete a pedirle a la Dra. Everdeen que no suba… Inventa alguna excusa. –Pedía mientras se acomodaba su saco.
Pero antes que Finnick pudiese siquiera moverse, la puerta se abrió y entró una sonriente Katniss hablando italiano con los inversores, que al verlo, enseguida lo saludaron. El cerró los ojos y suspiró temiendo lo peor. Cuando los abrió se encontró con unos ojos grises que lo miraban confundidos y decepcionados. La bomba había acabado de explotarle y debería minimizar los daños.
...****...
Hola queridos lectores,
Se hizo rogar pero aquí está, un nuevo capítulo de esta historia.
¿Que piensan de Peeta? Creo que Katniss esta haciendo que pierda su capacidad analítica que lo distinguía... ¡Y su oratoria! Todavía no termino de decidir si es un idiota o que... Veremos como sigue.
¡Pobre Katniss! ¿Cómo se tomará el engaño? ¿Armará un escándalo o lo dejará pasar?
Veremos, veremos y después lo sabremos.
Si les gusta, nos leemos en una semana.
Cariños a todos,
Igora.
