Hola ¿Cómo están? Así es, no estaba muerto estaba de parranda... Nagh, ya enserio, estuve ausente porque ae me dañó la computadora y cuando recuperé mi telefono estuve escribiendo el capitulo en el, también lo usaba oara el trabajo y había veces en que estaba tan estresado que solo lo usaba oara jugar. Pero ya arregle la computadora y luego de oasar lo que llevaba en el telefono, terminé de escribirlo.
Para los que siguen "Malos Vecinos" y "Harmony", pues pienso actulizarlos durante la semana conforme me vaya despejando de la carga deo trabajo, entre otras cosas.
En fin, sin más que agregar, espero que disfruten el capítulo.
Capítulo IV: Convivencia.
Como todo artista, Garfield Mark Logan era un hombre creativo y con una gran imaginación, capaz de concebir ideas y escenarios que estaban lejos del alcancé de cualquier persona ordinaria. Sin embargo, ni siquiera él habría sido capaz de imaginar que terminaría pasando la noche en la casa de su antipática compañera, ni mucho menos que lo haría el primer día de haber empezado a trabajar con ella.
Ciertamente tenía que admitir que aquella mujer representaba un gran dolor de trasero para él, así como un enigma que no estaba dispuesto a resolver ya que, lo único que quería de ella era que siguiera trabajando de la manera tan increíble en la que lo hizo el día anterior, porque de esa manera podrían terminar cuanto antes el proyecto en el que se habían embarcado sin pensarlo. Sin duda era genial trabajar con alguien tan capaz y comprometida como Raven, pero a la vez era sumamente agotador debido a la enorme tensión que había entre ambos después de lo sucedido en el restaurant, lo que convertía un trabajo placentero en una ardua prueba de resistencia en la que ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder.
— Esto no tiene sentido —Suspiró pesadamente el artista, sentado en su cama con la mirada fija en el reloj digital que reposaba sobre una mesita de noche, al lado de la cama. Eran las 7:00 a.m.— ¿Qué demonios hago despierto a esta hora pensando en idioteces?
Si bien no había tenido problemas para conciliar el sueño, por alguna razón simplemente se despertó a las 6:48 a.m y, por más que lo intentó, no pudo volver a conciliar el sueño de nuevo y para colmo de males, no podía dejar de darle vueltas a las cosas extrañas que Raven hizo el día anterior.
— Maldita sea, déjame en paz —Gruñó al recordar aquella lagrima traicionera que se le había escapado a la escritora la noche anterior— eso no tiene nada que ver conmigo.
Disgustado por la mala jugada que le estaba haciendo su mente, Gar se levantó y sin pensarlo dos veces se dirigió hacia el baño, se lavo la cara con agua fría y tuvo cuidado de dejar la toalla que había usado en el lugar que Raven le había indicado. Él solo quería evitar problemas e interactuar lo menos posible con ella hasta que recuperara su camioneta, luego se marcharía y se olvidaría de todo lo sucedido cuando llegara a casa.
Si, en definitiva ese era el mejor plan de acción, solo tenía que comportarse y sobrevivir hasta que el amigo de Raven llegara y eso sería todo.
Con esto en mente Gar salió de su habitación sin pensarlo mucho, ya que estaba seguro de que Raven era el tipo de mujer madrugadora y, en efecto tuvo razón, porque apenas salió al pasillo se encontró con ella. Sin embargo se esperaba cualquier cosa menos lo que estaba viendo ahora.
Ciertamente ahí estaba ella, pero ese no era el problema, sino lo que estaba usando en ese momento y la manera en la que había volteado a verlo con picardía y malicia con aquellos expresivos y peculiares ojos color amatista suyos. Mirada que le decía que se había percatado de la manera tan descarada en la que la veía en ese momento, sin ocultar su desconcierto ni el brillo lascivo en su mirada.
¿Pero cómo demonios esperaban que disimulara cuando ella andaba por ahí vestida de esa manera como si nada? Pues simplemente no podía hacerlo cuando aquel diminuto y ajustado short deportivo y aquella ajustada camiseta deportiva (ambos de color negro), tenían la maravillosa característica de que se amoldaban perfectamente al cincelado cuerpo de la escritora, el cual estaba dotado de sensuales y provocativas curvas que ningún hombre que se precie serlo podría pasar por alto; por si fuera poco aquel short era tan pequeño que le obsequiaba al dibujante asiento en primera fila, para el maravilloso espectáculo que eran las piernas de Raven, las cuales sin duda eran su punto fuerte ya que, eran sensuales, estaban bien definidas sin ser musculosas, su forma y el tono pálido de su piel eran simplemente perfectos y ya se habían encargado de darle rienda suelta a la imaginación del artista, sobre todo cuando al "final" de estas se encontraba el provocativo trasero de la escritora, el cual tenía buena forma y aunque no era muy grande, Gar apostaría lo que fuera a que era firme, pero suave a la vez.
Por último, pero no menos importante estaba el pecho de la escritura, que si bien no era tan exuberante como le gustaban, si él fuera su novio podría darse por bien servido solo por tener privilegios sobre ese par. Por otra parte, dejando a un lado lo lascivo, Gar captó un par cosas más que le gustaron y era que ella tenía el cabello recogido en una sencilla cola de caballo, que le daba otro matiz a su aperlado rostro a pesar de que su cabello no era precisamente largo; además estaba usando una gorra de color negro (al igual que sus tenis y su reloj deportivo), la cual junto con su atuendo le daba un aspecto más deportivo y flexible a diferencia del aburrido y rígido atuendo del día anterior.
— ¿Qué esperas? ¿Lo hacemos en tu cuarto o en el mío? —Dijo ella de repente esperando la típica reacción de los trogloditas como él.
Sin embargo, Gar solo se limitó a verla directamente a los ojos con una inesperada seriedad.
— No soy tan estúpido como para caer en una trampa tan tonta como esa, señorita Roth —Respondió con voz cansada y pesada, como si estuviera tratando con un niño que no era capaz de entender lo que trataba de explicarle— Para empezar se nota que estas molesta por tu tono de voz y, en segundo lugar, si en verdad quisieras tener sexo conmigo te hubieras colado en habitación desnuda o con lencería, pero en su lugar parece que vas a un maratón o algo así.
Sin duda aquella era una respuesta que Raven no se espera, de hecho estaba preparada para dejarlo estéril de una patada si en verdad intentaba propasarse con ella.
— Vaya, que agradable sorpresa —Exclamo ella genuinamente sorprendida, llamando la atención de Gar— no eres tan bruto e impulsivo como pensaba.
— Y tú por lo visto eres insensible al frio —Contraatacó Gar sonriendo con sorna— tal parece que de verdad no tienes alma como creía.
— Vaya ¿Te cuesta mucho no ser un idiota, no es así? —Replicó ella dándole la espalda, para luego dirigirse hacia las escaleras, segura de que él la seguiría— todas las mañanas entreno con mis chicos y tú ya me has hecho perder mucho tiempo, puedes tomar lo que quieras del refrigerador para desayunar, luego discutiremos como lo repondrás.
Obviamente el último comentario la había molestado, lo cual era perfecto, porque ahora que ella le había dado la espalda no tenía que esforzarse en ocultar lo mucho que le estaba costando verla a la cara mientras hablaban.
En cuanto llegaron al piso inferior, estúpidamente la siguió hasta la entrada de la casa, donde ella llamó con un potente silbido a todos sus canes, los cuales acudieron a su llamado rápidamente corriendo juntos como toda una jauría, ladrando y aullando frenéticamente hasta que llegaron frente a ella, donde todos se detuvieron y obedientemente se sentaron en silencio cuando ella alzó la mano. En cuanto tuvo la atención de todos los canes, dio en voz alta una orden o instrucción mientras empezaba a trotar, poco después la jauría se unió ella trotando a su lado con las lenguas afuera y con una inconfundible expresión de felicidad mientras recorrían el acostumbrado circuito a lo largo de toda la propiedad.
Estuvieron así alrededor de una hora, durante la cual Gar preparó algo sencillo para desayunar y se apresuró a volver la entrada, donde tomo asiento en una banca cercana que se encontraba sobre la plataforma de madera que soportaba la imponente casa de la escritora. Curiosamente el gato de Raven se sentó a su lado, pero manteniendo la distancia.
8:30 a.m.
Luego de un breve descanso y de que el grupo repusiera fluidos, Raven llevo a los perros hacia el centro de la propiedad, donde Gar divisó una serie de obstáculos que los perros comenzaron a sortear o a enfrentar acorde a las ordenes que la escritora les daba. Para las nueve de la mañana todos los perros habían terminado el circuito de obstáculos, sorprendiendo a Gar por lo agiles que eran y por la capacidad de salto y de razonamiento que poseían. Sin embargo lo más sorprendente de todo fue cuando el enorme portón de la entrada a la propiedad se abrió dejando ingresar a una Van de color plateado, la cual aparcó cerca de la casa en el camino de tierra que él y Raven habían recorrido la noche anterior, fue entonces cuando el conductor descendió del vehículo y se dirigió hacía él sonriendo con autosuficiencia.
— ¿Tim? —Preguntó incrédulo el dibujante al ver a uno de los hermanos menores de su agente, Tim Drake, uno de los detectives más solicitados por la policía— ¿Qué haces aquí?
— Podría preguntarte lo mismo Gar, ya que Raven no es de las que dejaría entrar a cualquiera a su casa —Respondió el detective acercándose al dibujante para darle un efusivo abrazo como saludo— y menos que se ponga tan cómodo, llevo años trabajando con ella y creo que ya la conozco mejor que a Dick.
Ambos rieron ante este último comentario, luego Gar siguió a Tim hasta la Van y lo ayudó a ponerse un acolchado traje de protección por petición de este.
— Viejo, no me digas que…
— Así es, vengo a "probar" a los perros —Asintió el detective sin borrar la sonrisa que adornaba su rostro— son unas bestias y muerden como el demonio, pero es un buen entrenamiento para todos.
— ¡Estas loco Tim! —Grito Gar sin darse cuenta que había estado caminando junto a Tim hacia el lugar en el que Raven y los perros aguardaban por ellos.
— No te preocupes, Raven lo tiene bajo control —Dijo el detective restándole importancia al asunto— no es la primera vez que lo hago, aunque usualmente vengo junto con Jason.
— ¿Jason también esta metido en esto? —Esto ya era absurdo, solo faltaba que conociera a Damian y ya tendría la colección completa de los hermanos Wayne.
— Claro, él fue el que me presentó a Raven —Respondió de nuevo Tim como si aquello fuera lo más obvio del mundo— ellos son amigos desde que eran niños. Ahora dime ¿Tú como la conoces?
— Estamos haciendo una colaboración en un proyecto y ayer, cuando la traía a casa me quede sin gasolina y tuve que pasar la noche aquí porque ya era demasiado tarde —Dijo Gar evitando entrar en detalles y aunque Tim se percató de esto, decidió no indagar más por ahora.
Cuando ambos llegaron junto a Raven, esta se limitó a saludar a Tim afectuosamente para luego entregarle una bolsa de papel con un centenar de bocadillos a Gar como si nada.
— Ya que estas aquí, podrías ayudar también —Dijo ella anticipándose a la interrogante del dibujante— solo tienes que darle un bocadillo a mis chicos cada vez que derriben a Tim adecuadamente.
— Bien —Asintió Gar consciente de que, a pesar de que estaba preocupado por su amigo, también quería ver como lo embestían los perros de Raven.
Una vez estuvieron listos, Raven le ordenó a uno de sus perros, un pastor belga casualmente llamado Drake, que detuviera a Tim que estaba a unos 30 metros de distancia de ellos, fingiendo que robaba a un maniquí para luego darse a la fuga. Ante la señal de Raven el perro salió disparado a toda velocidad como si fuera un bólido, alcanzando a Tim en poco menos de un minuto y abalanzándose sobre él violentamente, cerrando sus fauces sobre el hombro del detective mientras este caía al suelo debido al impacto del choque del feroz can contra su espalda; de hecho aún en el suelo el perro seguía mordiendo a Tim ferozmente, reacio a soltarlo hasta que el potente silbido de su dueña llego a sus oídos y se detuvo, luego se alejo un par de pasos de Tim y se sentó a su lado observándolo fijamente hasta que Raven llego y simuló colocarle unas esposas; solo entonces el perro dejo de estar alerta y concentró su atención en su dueña a la espera de su recompensa.
— Es tu turno pervertido —Musitó Raven sonriendo divertida ante la cara de pánico que Gar tenía en ese momento— solo agarra un bocadillo, agáchate y extiende la palma de tu mano hacia Drake. Todo estará bien si no te acercas demasiado, no apartas la mano de repente y no lo miras a los ojos.
"¡Eso no me ayuda, mujer!" quiso gritarle, pero estaba tan nervioso que apenas si podía respirar en ese momento. Sin embargo, ya no había marcha atrás, así que aguantó la respiración y haciendo su mejor imitación de Hipo en Cómo entrenar a tu dragón, cerró los ojos y extendió la mano hacía el feroz perro. Primero sintió como algo frío tocaba la punta de sus dedos, pero no se movió; luego sintió como Drake lo olfateaba durante unos segundos que se le hicieron eternos a Gar, pero no se movió. Lo siguiente que sintió fueron las fauces de Drake cerrándose sobre su mano.
Su primer instinto fue gritar y salir corriendo, pero se contuvo y no se movió, luego Drake lo soltó y lamio la punta de sus dedos un par de veces antes de comerse el bocadillo finalmente. Gar abrió los ojos y pudo ver como Raven acariciaba la cabeza del can que parecía derretirse ante las caricias y felicitaciones de su dueña por haberse comportado bien.
— Drake es el más tierno, juguetón y adorable de todos mis chicos —Explicó Raven mientras regresaba al punto de partida con Drake caminando felizmente a su lado— espero que hayas entendido que mis chicos no son tan malos como parecen.
Sin palabras, Gar se levantó rápidamente y se apresuró a seguirla. Luego de esto Gar experimento algo parecido con el resto de los perros, con la diferencia que cada uno hacía algo levemente diferente a la hora de tomar el bocadillo, por ejemplo: no todos lo lamian, otros lo mordían con poca fuerza y el resto solo tomaba el bocadillo y ya. Algo raro, pero sin duda genial que dejo a Gar emocionado, a pesar de que en cada encuentro estaba aterrado, sobre todo con los perros más grandes e imponentes de la jauría.
Lamentablemente la sesión de entrenamiento terminó y Gar se quedó con las ganas de ver un poco más de acción. Al regresar a la casa, Tim con toda la confianza del mundo, acarició a Lynx y se dirigió directo a darse un baño mientras que Gar ayudaba a Raven a darle de comer a los perros de nuevo, sin pensarlo y como si fuera algo natural.
— Supongo que con esto estamos a mano —Dijo ella de repente mientras volvían a entrar en la casa y se sentaban en el sofá.
Gar solo la observó extrañado y sin entender a lo que ella se refería. Raven solo rodo los ojos un poco exasperada, por la inexistente habilidad del dibujante de leer entre lineas.
— Te estoy diciendo que ya no es necesario que me pagues lo de la camioneta o por la comida que consumiste —Le explicó ella golpeándolo repentinamente con el dedo indicé en la frente— has sido de mucha ayuda desde ayer, así que estamos a mano.
— Pero… yo —Intentó replicar Gar, pero Raven no parecía estar dispuesta a dejarlo decir nada más.
— ¡Estoy intentando darte las gracias, idiota! —Se quejo dándole otro golpecito a Gar en la frente con el dedo exasperada— ¡Así que deja de hacerme más difícil las cosas y solo acéptalo!
Gar la miro sorprendido por un par de segundos para luego sonreír divertido ante la exasperación de la escritora, que obviamente era demasiado orgullosa como para agradecerle directamente.
— ¿Por qué no intentas decirlo? —La provocó intencionalmente, ganándose una mirada fulminante de parte de ella— quizás así termine de entenderlo ¿No crees?
— Solo en tus sueños húmedos me oirás decirlo, tarado —Replicó ella sonriendo de la misma manera en la que Gar lo hacía en ese momento— ahora espera aquí, iré a bañarme para no recibir a Vic sudada.
Riendo divertido Gar la observó contonearse hasta las escaleras, donde desvió la mirada antes de que ella lo notara al girarse. Extendió los brazos en el espaldar del mueble y cerró los ojos recapitulando lo que había vivido en las últimas horas, a la vez que dejaba que su desbocada imaginación le diera forma a todo el cumulo de ideas que tenía en la mente en ese momento, siendo Raven y el rediseño de su personaje el epicentro de todo.
Y es que después de lo que había visto, ya no era capaz de mantener su personaje como la había imaginado. Ahora ella seria una bruja poco convencional, de escultural y sensual cuerpo debido a su origen hibrido, tendría una Bitch face perenne, tersa piel pálida y grisácea, cautivadores y enigmáticos ojos de color amatista, un escotado atuendo que resaltaría sus curvas y que le haría justicia a uno de los mejores pares de piernas que Gar hubiera visto en su vida. Dicho atuendo tendría tonalidades oscuras como negro o purpura, una gran capa con capucha que ayudaría a ocultar parcialmente su rostro y su cuerpo; inclusive tenía en mente hacerla lucir y actuar de manera enigmática, distante, intrigante y misteriosa, así como también resaltaría su infalible sarcasmo, su prepotencia y su falta de sutileza al hablar.
Mientras pensaba en esto y mentalmente dibujaba al personaje de Raven, Lynx saltó sobre su regazo asustándolo un poco y haciéndolo abrir los ojos para encontrarse con la mirada del minino, que parecía haberle leído el pensamiento y ahora lo juzgaba con la mirada, mientras movía la cola de un lado a otro golpeando sus piernas de manera arrítmica.
— Parece que aún no le agradas a Lynx, viejo —Dijo de repente Tim haciéndose notar, acercándose al dibujante mientras buscaba a su compañera con la mirada— ¿Dónde esta Raven?
— Dijo que iría a bañarse —Respondió con simpleza Gar, encogiéndose de hombros sin dejar de sostenerle la mirada al extraño gato de Raven— y teniendo en cuenta que su dueña no me soporta, no es de extrañar que tampoco le agrade a este chico.
— ¿Por qué dices eso? —Preguntó Tim mientras se sentaba a su lado con la curiosidad a flor de piel.
— Porque es mutuo —Respondió de nuevo Gar encogiéndose de hombros una vez más— digamos que nuestro primer encuentro no fue bueno para ninguno de los dos y el segundo, pues ha sido tan caótico que aún no ha terminado.
— Interesante —Murmuro Tim para si mismo pensativo.
Consciente de que su amigo ya se había sumergido en su pequeño y complejo mundo de hipótesis, teorías y suposiciones, Gar decidió ignorarlo y seguir con su bosquejo mental del personaje de Raven en el comic, perfeccionando poco a poco la idea hasta que obtuvo algo con lo que quedó satisfecho; una mezcla de sensualidad, misticismo, malicia y esa característica nota sarcástica suya, con la que había tenido que lidiar estos dos últimos días.
Así el tiempo paso y para cuando se dio cuenta de ello, ya el amigo de Raven había llegado, ella había tomado a Lynx entre sus brazos para que él pudiera levantarse y Tim estaba en la cocina preparándose algo de comer como si aquella fuera su propia casa.
— Vic nos esta esperando afuera, vamos —Dijo Raven llamando la atención de Gar, mientras se encaminaba hacia la puerta.
Gar asintió y se limitó a seguirla en silencio. Cuando llegaron al lugar en el que la grúa de Victor y su camioneta estaban aparcadas, Gar casi llora al ver que su bebe estaba bien y en perfectas condiciones. Gar estaba tan feliz que incluso abrazo al imponente amigo de Raven sin pensarlo dos veces.
— Viejo, gracias, gracias, ¡Gracias! —Gar estaba tan feliz que el pobre Victor, a pesar de medir poco más de dos metros de altura, solo alcanzo a reaccionar dándole unas palmadas en la espalda.
— Tranquilo viejo, no fue nada —Dijo el moreno logrando apartar al dibujante de él— pero para la próxima si te cobro jajajaja.
Ni la estridente carcajada del imponente afroamericano con una pierna y un brazo protésico, ni las fuertes palmadas que este le dio en la espalda, lograron que Gar pasara por alto el "para la próxima si te cobro" que este le había dicho hace un momento. Esto ocasionó que su mirada se posará rápidamente en la escritora, mientras Victor lo zarandeaba y bromeaba con él por la manera en la que había perdido el aliento con un par de golpecitos en la espalda. Raven notó la mirada furtiva de su compañero, pero decidió
Luego de esto Victor le entregó las llaves de la camioneta, le dio a Raven su cartera y después les entregó sus teléfonos a ambos, para luego explicarles lo que hizo para recuperarlos, después de eso le dio un par de indicaciones más a Gar y le pidió un par de autógrafos ya que, tanto él como su esposa fueron fans del comic Inner Beast, hasta que Gar dejo de ser el dibujante del mismo. Después de esto Victor se despidió del dibujante y fue a saludar a Tim, dejando una vez más a Gar y a Raven solos.
— ¿Qué piensas? —Preguntó Raven agarrando fuera de lugar a Gar, a lo que ella solo rodó los ojos— me refiero a Victor ¿No crees que es perfecto para el personaje que nos faltaba?
— Ahora que lo dices —Meditó Gar recapitulando su encuentro con el agradable sujeto— creo que podría ser un Cyborg o algo así, pero más humano que cualquier otra maquina...
— Como si tuviera alma —Completó Raven siguiendo la línea de pensamiento de Gar, haciéndolo sonreír levemente mientras enarcaba una ceja— era obvio lo que ibas a decir, así que no exageres… Ya tengo una idea sobre el encuentro de Dick con Vic, Kory y con nosotros, la escribiré y te la enviaré luego.
— ¿Puedo venir mañana? —Preguntó él de repente, a lo que Raven enarcó una ceja, a la vez que se cruzaba de brazos y lo veía suspicazmente— quiero ver más como tus perros se mueven y sus reacciones… eso me ayudaría con mi personaje.
Raven lo observó durante unos cuantos minutos analizando detenidamente sus palabras, para luego sacar un bolígrafo de su cartera, agarrar a la mano de Gar y escribir algo en la palma de esta. Cuando ella lo soltó, Gar vio lo que Raven le había escrito y no pudo evitar sorprenderse un poco al encontrar un número de teléfono.
— Ese es mi número de teléfono, envíame un mensaje con tú email —Dijo ella mientras le daba la espalda y comenzaba a caminar de regresó a su casa— entrenamos siempre a la misma hora y si quieres ver, pues ya sabes lo que tienes que hacer. Adiós.
Zanjando allí la conversación, Raven siguió su camino, consciente de que en ese momento él la veía fijamente.
Al llegar a la puerta de su casa, se giró de nuevo hacia él y con el pequeño control que estaba en sus llaves, abrió el enorme portón que denotaba la entrada principal a su propiedad y, en cuanto este se abrió por completo, el dibujante finalmente se marchó a bordo de su auto, marcando el fin de la forzada convivencia que se vieron obligados a sobrellevar. Lo que finalmente le permitió a Raven relajarse un poco, porque a pesar de que se había esforzado mucho en ocultarlo, estuvo tensa durante toda la estadía de Gar en su casa, ya que si bien había sido algo fortuito, aun así no quitaba el hecho de que no estaba cómoda y sus mascotas fueron las primeras en percatarse de ello, seguidas de Tim y de Victor que la conocían muy bien y era precisamente por eso que no dejarían pasar la oportunidad de interrogarla cuando tuvieran la oportunidad.
Por otro lado Gar, ignorante del interrogatorio al que estaba a punto de someterse su compañera, recorría el camino de regreso a su casa pensativo, pues había tenido demasiadas sorpresas en dos días para su gusto, pero la mayor de todas había sido la de hace un momento, cuando sin pensarlo le había pedido a esa mujer que lo dejara volver a aquel lugar mañana, algo que ni él mismo se explicaba por que lo hizo, solo sabía que las palabras habían salido de su boca antes de que se diera cuenta.
Sin embargo eso no era lo peor de todo, porque a pesar de lo temprano que iba a tener que levantarse para poder llegar a tiempo al entrenamiento matutino de la escritora, realmente estaba considerando levantarse temprano a pesar de que iba a tener que recurrir de nuevo a Dick para lograr levantarse a tiempo, lo cual amenazaba con hacerlo desistir, pero al final su curiosidad y la cara que ella pondría cuando él de verdad se presentara allí y le mostrara el rediseño de su personaje, valían completamente la pena y el solo pensarlo, era más que suficiente para mejorar su humor y para hacerlo sonreír como el gato Cheshire.
