Un nuevo saludo a todo el mundo, y lo digo así para ahorrarme los nombres xD. Bueh, el caso es que hay un nuevo OS de Doki Doki Literature Club. Estamos a poco menos de mes y medio para que haya que cambiar de calendario, y la verdad es que yo ya tengo la manera perfecta de celebrarlo y todo gracias a un colega que escribe en Pokemon. Los que lleguen al día 31 de diciembre les conmino que, al llegar a la medianoche del primero de enero, asomen la cabeza por la ventana y griten "Jumanji" a todo pulmón. Después de un año que ha sido (y es) más raro que un perro verde, pues creo que no estaría de más hacerlo así.
Doki Doki Origins
Una nueva reunión inútil de administración de los presupuestos se había realizado en el club de debate. El proceder de los integrantes del mismo resultaba tan mecánica y monótona que casi parecía una institución burocrática estándar, siendo que sólo faltarían las taquillas de atención (o desatención, según cómo se le mire) para así completar el cuadro. Monika estaba harta de todo eso. Sentía que desperdiciaba su vida en un sinsentido que lentamente contaba con un proceder más y más político, algo que no sentía como suyo para nada. Hacía tiempo que se preguntaba porqué demonios no se unió al club de atletismo cuando tuvo la oportunidad, especialmente porque había destacado lo bastante para que el propio club fuera el que hiciera la petición de su unión al mismo. Después de tantas cosas ocurridas, sinceramente Monika ni siquiera recordaba la razón por la que prefirió al club de debate en primer lugar.
Pero eso ya se había acabado. Monika oficialmente presenta su desincorporación del club, para que así pueda dedicarse a algo que la llene más emocional y espiritualmente. Pero por casualidades de la vida no fue la única en renunciar a su permanencia allí. Una compañera de clases extranjera (pero que presumía de ser más japonesa que Japón), de nombre Clarise Ellayne Deschamps, también había decidido que había tenido demasiado de ese club que lentamente marchaba a su propia descomposición a causa de su forma de evolucionar desde dentro. De cabello azabache limpiamente recogido con una coleta baja, lentes rectangulares de armazón grueso y de color negro, mirada animada y analítica, era una chica que parecía estar viviendo mentalmente en un mundo paralelo, pero resultaba ser una bestia para aquellas personas que la hiciesen enfadar. Era de esas personas que más valía tenerla al lado y no en contra por razón de sus prodigiosas habilidades para obtener información personal de sus víctimas, incluso si éstas no usan redes sociales o las usan con nombres falsos.
─ Veo que también te vas de aquí, Monique ─ dice Clarise con una suave sonrisa.
─ Sí me voy, y te he dicho que me llamo Monika. Nunca consigues acostumbrarte a decirlo bien ─ responde Monika alzando una ceja.
─ Es el club de debate, que me tiene con la cabeza dando tantas vueltas que simplemente no me centro como debería ─ le responde Clarise tranquilamente ─. Afortunadamente he conseguido apartar una plaza en el club de periodismo. Por fin puedo dedicarme a aquello que más me gusta, aparte que el periodismo y la documentación corren por mis venas. Toda mi familia ha sido periodista desde hace siglos, ¿sabías?
─ Claro que lo sé ─ responde Monika antes de suspirar brevemente ─. Tuviste una tatara-tatara-tatarabuela o algo así que documentó la trayectoria de Nostradamus cuando le hizo frente a la peste negra, otro ancestro que hizo apuntes de los detalles de la coronación de Francisco Bonaparte en España y las guerras napoleónicas, y también sé que tu abuelo paterno recogió personalmente varias declaraciones y entrevistas dadas por Charles de Gaulle... y que tu madre fue una de las personas invitadas en la final del mundial de fútbol de 1998 para las entrevistas a la selección campeona.
─ Desde luego que han sido momentos clave en la historia japonesa, ya sea para bien o para mal, pero que mi familia siempre ha estado allí, dando la cara en favor de la casta ─ dice Clarise en tono soñador, mientras que Monika sólo se la queda mirando, prefiriendo no aclarar que esos episodios nombrados poco o nada tenían que ver con Japón ─. Pero ya era de esperarse que me iría al club de periodismo, así que igual no hay razón para extrañarse ¿Y a qué club irás tú, Monique?
─ Pensé en un principio que me iría al club de atletismo, pero ahora mismo quisiera arriesgarme a crear un club nuevo, atraer gente que no tenga nada que ver con el proceso tan político con que se mueve la mayoría de los clubes grandes de esta escuela.
─ Asumiendo riesgos y tirando para delante. Eso es de admirar, Monique. Y te apoyo mucho lo que dices. Es como aquella frase de una de las figuras más prominentes que ha existido en nuestra amada tierra del sol naciente: "He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos".
─ Déjame adivinar qué "japonés" dijo esa frase... Charles de Gaulle ─ Monika pone sus manos en sus caderas, en espera de la respuesta de Clarise.
─ Exacto, Monique. Eres muy intuitiva ─ Clarise guiña un ojo sonriente, y Monika sólo puede reír con algo de nerviosismo ─. Espero de todo corazón que nos podamos volver a ver pronto, y que para entonces tu club sea próspero y tenga gente interesante.
─ Eso también espero para ti, Clarise.
─ En cuanto lleguemos a la cima, juntas seremos capaces incluso de niponizar al mundo, como ha venido siendo mi sueño desde que era una niña ─ Clarise toma por los hombros a Monika y le da dos sonoros besos en los cachetes ─. Au revoir, Monique.
Monika se queda tiesa donde estaba, viendo cómo su ahora ex-compañera se alejaba mientras tarareaba algo en francés (pero seguramente diciendo que era japonés). Otra cosa a la que nunca se acostumbró de Clarise es a su tendencia a despedirse de casi todo el mundo de esa manera. Era embarazoso a más no poder. Por suerte no había nadie allí en ese momento para verlas.
─ Si lo que quieres es "niponizar" al mundo, no estás haciendo un buen trabajo ─ dice entre dientes, y luego voltea hacia un ventanal, y al hacerlo casi pega un grito y se sonroja al ver su propio reflejo ─. Esta chica está loca. En ningún momento me di cuenta que estaba usando labial.
Al día siguiente
Ya Monika había preparado una solicitud para enviarla al consejo estudiantil de la escuela para así constituir un nuevo club. Pese a lo nueva de su idea de crear un club centrado en la literatura, la verdad es que había presentado buenos y muy sólidos argumentos para así convencer a los integrantes del consejo. Ahora todo lo que necesitaba era hacer que el club tuviera un mínimo de cuatro integrantes para que el proyecto viese oficialmente la luz. Eso implicaba que Monika tendría que cazar con la mirada a estudiantes que no estuviesen en ningún club para así reclutarlos en sus filas.
Pero no estaba teniendo éxito en aquello. Incluso la popularidad que la precedía no era suficiente para que los demás alumnos demostraran interés en su nuevo proyecto. Lo más cerca que llegaba a tener nuevos miembros era cuando unos cuantos chicos le preguntaban de qué trataba aquel club que quería crear, pero se iban luego de escuchar su explicación. Ese fracaso inicial la tenía bastante mal, hasta que en un determinado momento busca en el salón de música un lugar para descansar un momento.
─ Esto es increíble... ¿Es que acaso soy la única estudiante en toda la escuela interesada en el fomento de la literatura? ─ Monika se lleva las manos a la cabeza mientras baja lentamente la mirada ─ Tal vez hubiese sido un éxito la propuesta si se hubiese llamado "club de poesía" o algo así, pero es que esto es inexplicable. No me extraña que yo sea la única en mi clase con buenas notas en las clases de escritura ¿Qué pasó con los valores y el respeto por el lenguaje? ─ ahora Monika se recuesta contra el espaldar del asiento ─ Esto no tiene caso. Siendo realista, la única manera de empezar esto sería que me encuentre con alguien sin amor propio y que anteponga siempre el bienestar ajeno al propio.
─ ¿Me hablaban? ─ Monika se sobresalta y voltea hacia atrás, encontrando a una chica que había estado durmiendo en un asiento que estaba más atrás, y que hasta el momento no había notado.
─ ¿Eh? ¿Y quién eres tú?
─ Mmmmm... ─ la chica se restriega los ojos y suelta un largo bostezo ─ Ehhh... Mi nombre... Ah, sí. Lo siento mucho ─ se palmea los cachetes con ambas manos ─. Mi nombre es Sayori. Mucho gusto, eh...
─ Monika. Mi nombre es Monika ─ se presenta con neutralidad, y entonces cae en cuenta que tenía ante sí a una chica adormilada que podría caer en su invitación ─. Oye, ¿te interesa unirte al club de literatura? Justo acabo de crearlo, y necesito integrantes para que así pueda progresar para establecerlo.
─ Está bien ─ responde Sayori sin siquiera pensarlo ─. No estoy en ningún club y no tengo nada que hacer, excepto estar con mi mejor amigo cada vez que tengo la oportunidad, pero fuera de ello no hay nada en lo que pueda ser mínimamente útil.
─ No digas esas cosas. Una cosa es que otra persona te diga algo tan feo, pero que tú misma lo hagas es algo que no debes permitir por nada del mundo ─ le dice Monika de forma conciliadora ─. En vista de que has aceptado ayudarme en este proyecto, supongo que debería nombrarte vicepresidenta de mi nuevo club.
─ ¿De verdad? ─ Monika asiente a la interrogante de Sayori ─ ¡Yupi! Prometo ser la mejor vicepresidenta del mundo. Realmente pondré lo mejor de mí para que esto funcione.
─ Me alegro mucho de que tengas ese entusiasmo ─ Monika sentía un enorme alivio por la llegada tan repentina de Sayori ─. Y ahora tenemos que unir fuerzas para conseguir más miembros para nuestro club, y de ese modo podremos hacerlo oficial sin ningún problema.
─ Cuenta conmigo, Monika. Sé de alguien que se emocionará mucho por venir aquí.
Media hora después
Una chica se encontraba en un rincón del salón, apoyada a la pared, leyendo tranquilamente el libro del Retrato de Markov mientras tenía puestos unos audífonos para oír a todo volumen el OST de El Ser Definitivo (Ultimate Being) del juego de Parasite Eve, a fin de hacer un poco de ambiente mientras iba por el clímax de su lectura, cuando nota una sombra que obstaculiza su lectura. Ahí levanta su mirada y se encuentra con un rostro sonriente y radiante.
─ Hola, Yuri.
─ ¿Q-qué? ─ Yuri se pone nerviosa y casi se arranca los audífonos ─ ¿Qu-quién...? A-ah... Tú eres esa chica llamada Sayori, ¿no es así?
─ Así es. Yuri, sé que tal vez no estés interesada de buenas a primeras, pero ¿te gustaría formar parte de un club?
─ N-no lo creo ─ Yuri desvía la mirada con tristeza y nerviosismo ─. Los demás siempre piensan que soy rara y no quieren acercarse a mí... ¿Por qué alguien me querría en un club?
─ No tienes que ser tan dura contigo misma, Yuri. Además, le estoy haciendo un favor a una amiga. Supongo que conoces a Monika.
─ A-ah... sí, la conozco. Pero igual no entiendo para qué quisiera que me una a un club.
─ Resulta que acaba de crear un club nuevo centrado en la literatura, y pienso que ese sería el lugar ideal para que aproveches tu dedicación a la lectura y a tus poemas.
─ ¿T-tú leíste mis poemas? ─ Yuri se sonroja de golpe y se levanta de golpe.
─ No, pero sí sabía que los escribes de vez en cuando. Anímate, que en nuestro club tendrás la oportunidad de liberarte un poco y expresarte.
─ ¿Lo... lo dices en serio?
─ Bastante. Monika y yo estamos tratando de crear un club en el cual podamos llevarnos bien y nos podamos divertir todos juntos, y por eso mismo creo que te vendría bien unirte a nosotras ─ Sayori tiende su mano a Yuri ─. Te prometo que nadie te juzgara, y que tus momentos en el club vas a querer recordarlos con cariño.
Yuri estaba bastante tentada con semejante oferta. La verdad es que no sonaba nada mal, y pese a su timidez y aislamiento, termina por tomar la mano de Sayori.
─ S-sí quiero... Quiero tener amigos ─ Yuri deja escapar unas cuantas lágrimas ─. Aunque la lectura sigue siendo algo fundamental para mí, si te soy sincera.
─ Lo comprendo, Yuri. Y estoy segura de que Monika lo comprenderá y lo respetará, y nuestra convivencia en el club rápidamente hará que nos divirtamos leyendo todos juntos.
─ Entonces acepto ir contigo y con Monika, pero antes de eso ¿quieres leer conmigo? Incluso tengo música de ambiente puesta para disfrutar todavía más de la lectura.
Sayori acepta sin ningún problema el ofrecimiento de Yuri y se pone uno de los audífonos para así leer. Craso error, pues a los primeros segundos, entre la lectura y la música, tuvo la sensación de estar siendo sitiada en un ritual satánico o una cosa de esas. Rápidamente le entra miedo, pero se tuvo que aguantar como mejor pudiera para no desanimar la acepción de Yuri para unirse al club. Estaba ella pasando por un rato algo doloroso.
Horas después
Empezaba a llover, pero era más bien una llovizna lo que estaba cayendo. De todas maneras eso no era impedimento para cierta chica de cabello rosa y que llevaba un impermeable con unos pequeños estampados de chicas de un manga, más específicamente de las chicas del manga que ella acababa de comprar. Esa chica se veía bastante contenta mientras iba avanzando bajo aquella llovizna.
─ Qué suerte la que tengo. Me ha ido bastante bien en esta ocasión ─ Natsuki veía el manga con una enorme sonrisa ─. He conseguido en el acto el último tomo de Parfait Girls, y encima pude sacar provecho a un ofertón que no puedo encontrar en cualquier lado ni todos los días: ¡Todo lo que tuve que hacer fue pagar tres mangas y llevarme uno! ─ de pronto Natsuki se detiene y estaba con cara perpleja ─ No sé porqué, pero de pronto siento que hice algo mal, pero no descubro qué... Bueno, no importa. Lo único que me interesa es que tengo mi manga. Ahora debo ver dónde lo escondo, que en casa no lo puedo tener mucho tiempo...
Natsuki se pone a debatir consigo mismo, cuando escucha que alguien le chistaba para llamarle la atención. Extrañada por ello, voltea a la dirección de donde provenía el sonido, encontrando que Monika se estaba asomando por una alcantarilla. Natsuki se sorprende por ello.
─ Natsuki, ¿acaso quieres un globo? ─ Monika le estira a Natsuki el objeto.
─ ¿Acaso eres Pennywise? ─ Natsuki alza una ceja.
─ Por supuesto que no ─ Monika infla los cachetes con enojo ─. Yo me llamo Monika, y ahora mismo quisiera invitarte a...
─ No estoy interesada ─ Natsuki le da la espalda a Monika ─. No tengo idea de qué me vayas a proponer, pero definitivamente no estoy de ánimos para ayudarte en nada.
─ ¿Ni siquiera por este globo? ─ Monika vuelve a estirar el globo a Natsuki.
─ No me gustan los globos azules.
─ ¿Y los globos rosas? ─ Monika saca de su escondite un segundo globo.
─ Te escucho ─ Natsuki ahora sí se siente tentada, justo como Monika quería.
─ Resulta que he creado un nuevo club y estoy buscando nuevos miembros para que pueda existir de manera normal. Bien sabes que requerimos un mínimo de cuatro integrantes para que un club sea tal.
─ Eso he escuchado ─ Natsuki se muestra pensativa ─. Pero no veo qué tenga eso que ver conmigo ¿Acaso quieres que me una a un club? Lo siento, pero no quiero formar parte de ningún tonto club. Todos son iguales, te obligan a mantener las formas mientras todos van mecánicamente a hacer la misma cosa, en vez de que se fomente la espontaneidad y que cada quien saque a relucir sus propias capacidades al hacer las cosas. Eso a mí me molesta.
─ El club que he creado es un club de literatura ─ Monika no se muestra para nada agitada por los esquives de Natsuki ─. Verás, pretendo que allí sus integrantes se dediquen a sus lecturas favoritas y a que expresen sus propios sentimientos a través de poemas o misivas, y por medio de ellas podemos fomentar el amor por las letras y la libertad literaria de expresión en toda la escuela ¿Eso no te emociona?
─ Pues... no lo sé...
─ Sé que de vez en cuando escribes cosas. Puede que no tenga idea de qué se tratan, pero dentro de mí sé que en ti yace la expresión que necesitas para brillar. Todo lo que tienes que hacer es liberarte de tus miedos y mostrar lo que vales.
─ ¿Y-y si lo que escribo no le agrada a nadie y todos me dicen que doy asco? ─ Natsuki deja salir su verdadero yo finalmente.
─ No estoy creando un club para juzgar a nadie. Sé que todos los que integremos este nuevo club nos estaremos sumergiendo en una experiencia nueva por hacer esto en grupo, por lo que no esperaré que todos escriban a la altura de un Premio Nobel al primer o segundo día ─ en vista de que Natsuki seguía mostrándose dudosa, Monika remata ─. Y acabo de escuchar que estás buscando un sitio donde guardar tus mangas. Si el club de literatura logra ver la luz, te prometo buscar un sitio donde los puedas guardar el tiempo que consideres necesario.
─ Trato hecho ─ Natsuki ahora estira su mano y coge el globo rosa ─. Sólo espero que no haya trucos. No toleraré que nadie se burle de mí.
─ Los comienzos no son sencillos, pero prometo dar lo mejor de mí para que en el club todos la pasemos bien, compartiendo nuestra manera de escribir e intercambiando sugerencias de lecturas.
─ ¿Y puedo hacer galletas y cupcakes para hacer mejor el rato?
─ Cosas como esas se agradecen que estén presentes, así que no tengo objeción.
Natsuki ahora muestra una genuina alegría, y Monika ve que ya el trato estaba cerrado. Todo lo que tendría que hacer al día siguiente era preguntarle al Sayori qué tal le había ido por su lado. Natsuki se muestra muy emocionada por todo: su manga, su nuevo globo, y de paso podría tener amigos que no la juzguen por sus gustos hacia el manga. Estaba tan eufórica que no se da cuenta del bajón que le da y se desmaya de golpe en la calle, preocupando a Monika.
─ ¿Natsuki? ¿Estás bien? ¡Responde, Natsuki! Santo cielo, y ahora tengo que recordar cómo fue que entré aquí antes de ayudar a Natsuki.
Tres días después
El club de literatura era ya un hecho. Las cuatro integrantes estaban juntas y se habían dedicado juntas a buscar un salón para así establecerse en un sitio fijo. También lo habían logrado, y en su breve tiempo de existencia como club se dedican a leer, beber té y comer galletas. Monika había estado completamente al pendiente de todos los detalles de sus nuevas compañeras, y en eso sabe o confirma incluso algunos detalles algo incómodos de ellas, como los episodios depresivos de Sayori, o el trauma de Natsuki, o la costumbre que tenía Yuri para herirse. Pero dentro del club se podía llevar de buena manera esa situación, puesto que la misma Monika tomaba medidas para mantener a raya todas esas facetas oscuras, y lo lograba dando a todas tareas para que así puedan tener la mente ocupada. Pese al esfuerzo requerido, lo cierto es que Monika se sentía a gusto con lo que estaba obteniendo, y hasta llegaba a pensar que no querría cambiar ese club y a tan buenas amigas por absolutamente nada en el mundo.
Y la última tarea que había tenido Sayori fue una que ella misma se había dado, y era traer a un nuevo integrante al club, alguien que, bien oyeron Yuri y Monika, era un gran amigo para Sayori. Natsuki, optimista por los buenos ratos que le había deparado su llegada al club, animadamente se dispuso a hacer pastelillos para recibir a la nueva incorporación. Monika por su parte estaba leyendo el periódico de la escuela, encontrándose que su ex-compañera Clarise había sido nombrada el día anterior como la presidenta del club de periodismo.
─ ¿Tan rápido? ¿Qué fue lo que ella hizo para ascender en tan poco tiempo? ¿Es que acaso ha mostrado secretos oscuros o algo así? Clarise es sin duda una chica de temer. A veces pareciera que tiene contactos con la CIA o quién sabe con quién para llegar a saber las cosas que sabe.
─ ¿Ocurre algo, Monika? ─ se acerca Yuri.
─ Sólo estaba leyendo y me sorprendí con unas cuantas noticias, pero no es nada que directamente nos afecte ─ Monika guarda el periódico ─. Sayori se está tardando en venir. Me pregunto si tiene problemas con aquella persona que había prometido traer...
─ ¡Chicas! ¡El nuevo miembro está aquí! ─ aparece Sayori de golpe.
─ Te lo dije, no me llames "nuevo miembro" ─ se queja el chico que venía al lado de Sayori.
Monika conocía a ese chico. Nunca tuvieron momentos para socializar como se debía, pero habían estudiado juntos el año pasado, y lo cierto era que Monika sentía atracción por él. La idea de Sayori, que antes la había visto como buena, ahora le parecía espectacular. Justo iba a darle la bienvenida a ese chico, pero...
─ Bienvenido al club de literatura. Es un placer conocerte ─ Yuri se le había adelantado a Monika ─. Sayori siempre dice cosas buenas de ti.
─ ¿En serio? ¿Trajiste un chico? Qué manera de matar la atmósfera ─ Natsuki pretendía mostrarse inconforme con la nueva presentación, pero la verdad es que se le notaba el interés en la mirada. Monika podía verlo.
Ahora resultaba que todas se habían interesado en él, y Monika no estaba dispuesta a permitir que ninguna de esas "arpías" se lo fueran a quitar. Si Sayori, Yuri y Natsuki querían guerra, Monika iba a darles guerra. Ese chico iba a ser suyo.
Fin
Y ahora, antes de despedirme por el momento, quería aprovechar la oportunidad para anunciar que voy a incluir en una lista de fanfics largos que tengo (y que algún día he de mostrarles) dos propuestas precisamente de Doki Doki Literature Club, y en una de ellas tengo seguro que voy a darle participación y desarrollo al OC que incluí en este OS, y sí, me refiero a Clarise Ellayne Deschamps. Queda de parte de ustedes deducir en cuál de ambas historias es. Sólo les digo que los títulos de estas futuras historias son Magical Parfait Girls y Guerra de clubes. Y ahora sí, me despido.
Hasta otra
