Le agradezco mucho a Guest por tomarse la molestia de leer mi historia, es bueno saber que al menos una persona lo haya leído, lamento los errores ortográficos. Amo escribir historias pero lamentablemente no se me da muy bien la ortografía.

Una aclaración, Leslie siempre pronuncia mal las palabras, no es porque yo la escriba mal, sino porque así habla el.

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Corazones de Papel

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Despertó con el sonido de una alarma, abrió los ojos perezosamente antes de bostezar, estiro el brazo presionando el botón de apagado del reloj. Entonces se sentó en la cama y procedió a estirar los brazos encima de su cabeza, luego se dirigió al baño, tomo una rigurosa ducha y luego se observo en el espejo de baño teniendo que utilizar un banquillo debido a su baja estatura.

Peino con esmero su cabello blanquecino y luego regreso a su habitación vistiéndose con un vestido color crema que le llegaba por encima de las rodillas, medias largas y zapatos negros. Luego bajo y desayuno, su rutina de todos los días, la única diferencia era que el cielo normalmente azul que siempre portaba un inexplicable arcoiris ahora se encontrado nublado.

Aun no había llovido pero seguramente lo haría en cualquier momento así que tomo su mochila y se cubrió con un impermeable contra la lluvia antes de salir de su casa, en pocos minutos el autobús paro frente a su casa y Rocky abrió la puerta.

-¡Hola Teri ¿Como estas?!-Pregunto Rocky amablemente.

-Muy bien gracias, Rocky-Dijo Teri con una sonrisa para después subir al autobús intentando no tocar nada además de los asientos. observo a Masami y Leslie sentados cerca de la parte de atrás, así que camino hacia ellos -Hola chicos-Saludo.

-Ah...Hola Teri-Saludo Masami haciéndose a un lado para darle un lugar y la albina tomo haciendo no sin antes colocar un pequeño pañuelo encima del asiento para evitar los gérmenes que portaba. Leslie bufó.

-¿No crees que eres muy elondramática?-Cuestiono el rubio con las cejas arqueadas.

-Claro que no. ¿Sabes que un autobús escolar puede portar más gérmenes que un inodoro?-Dijo la albina, puede que fuera hipocondríaca pero mejor prevenir que lamentar, detestaba enfermarse.

-Leslie tiene razón a veces puedes ser un poco dramática-Estuvo de acuerdo Masami.

-Yo no lo creó-Dijo Teri seriamente.

-Bueno no importa. ¿Hiciste la tarea?-Pregunto la Yoshida. Teri negó, Masami arqueo las cejas -Ehh..¿Porqué? Sabes que la Srta. Simian se molestara mucho si...-Decía.

-Si, si losé...-La interrumpió Teri -Es solo que...he estado algo ocupada-Murmuro desviando la mirada. Pero antes de que sus amigos pudieran preguntar el autobús se detuvo repentinamente y voltearon a ver hacia el frente extrañadas.

-¡Oh chico! ¡Lo siento! ¡Olvide pasar por tu casa!-Se disculpo Rocky mientras abría la puerta del autobús y Bobert ingresaba mojando el piso -¡Hoy ha sido un día un poco ajetreado!-Se excuso.

-esta bien Rocky. La pérdida de memoria es un signo normal de la vejez-Dijo Bobert restándole importancia a su peculiar manera. Teri no pudo evitar reír ante esto y más al ver la expresión irritada de Rocky.

-¡Ya entra y siéntate!-Dijo Rocky cerrando la puerta del autobús. Bobert camino y se sentó en uno de los primeros asientos al lado de Antón. Masami y Leslie reiniciaron su conversación pero Teri se mantuvo al margen.

Observaba a través de la ventana, con una expresión algo preocupada, pronto llegarían a la escuela y no era precisamente eso lo que la preocupada sino más bien con quién se encontraría una vez llegará. Soltó un suspiro imperceptible para sus compañeros. Nunca Pensó que ha su edad tendría esta clase de problemas especialmente porque siempre se había concentrado en sus estudios a diferencia de algunos de sus compañeros.

Como Tina y Jamie por ejemplo que se burlaban de Gumball por haber traído la ropa interior por fuera, Darwin intentaba defenderlo diciendo que se habían levantado tarde y en su apuro su hermano se había colocado la ropa en el orden incorrecto, lo que solo causa más risas de parte de las bravuconas.

Gumball se veía algo avergonzado pero aun así alegaba parecerse a un super héroe ya que ellos usaban los interiores por fuera pero Tina simplemente rodeo su cuello con un brazo y revolvió su cabello azul rudamente con su puño causando los lloriqueos del Watterson mayor.

Teri bajo la mirada, Gumball no era el único que tenía problemas con un bravucón, pero quizás el caso de ella era más complicado de lo que era para el Watterson. Volvió a observar la ventana de forma distraída, observando como llovía suavemente. Mientras recordaba el día que inicio su actual problema.

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Sarah las había invitado a su casa para una divertida reunión entre amigos, Teri había llegado en compañía de Masami y Leslie, habían sido unos de los primeros en llegar. Sarah los recibió con hospitalidad dándoles algunas sodas y llevándolos hasta su habitación para conversar amenamente.

Pero cuando Teri vio los invitados que siguieron llegando se extraño, porque no todos eran de la clase de la Srta. Simian. Al parecer Sarah había querido invitar a chicos de otras clases de la escuela Elmore. Pero lo que más la sorprendió fue que hubiera invitado algunos chicos que habían ganado su fama molestando a los demás como bravucones.

Cuando llegaron los últimos que eran Bobert, Banana Joe y Juke, Sarah sugirió que jugarán a ''5 minutos en el paraíso'' Teri no estaba segura de jugar aquel juego pero como la mayoría apoyo la idea, tuvo que conformarse. La verdad no se sentía muy cómoda con la situación.

-Muy bien ya saben las reglas del juego. Primero tienen que girar la botella, esta va señalar dos personas, estas dos personas deberán ir y encerrarse por 5 minutos en el armario que está en la habitación y darse un beso-Dijo Sarah con una sonrisa picara -¡¿Bien quién comienza?!-Pregunto frotándose las manos con emoción.

-Yo empezaré-Dijo Teri girando la botella, si antes comenzaba con el juego antes terminaría.

Todos miraban atentamente la botella hasta que fue a parar en Phillip quién abrió los ojos enormemente. Teri sintió su corazón detenerse cuando la botella se detuvo frente al bravucón más intimidante de los que estaban hay presentes.

Este le dedico una mirada seria y ella se sintió apenada, arrepintiéndose de haber decidido abrir el juego. Pues nunca antes de ese día había cruzado palabra alguna con el y ahora gracias a ese tonto juego tendrían que besarse. Pronto escucho las risas y burlas de los demás.

Por un momento se sintió aliviada porque el semblante de Phillip parecía decir que declinaría lo del beso, pero cuando lo vio suspirar y levantarse para caminar en silencio hasta el armario supo que no sería así. Teri parpadeo varias veces sorprendida.

-¿Vienes o que?-Pregunto el pelirosa volteándose hacia ella al ver que no se había movido.

-¿Eh? ¡Ah! ¡Sí! ¡Sí!-Dijo Teri rápidamente mientras se levantaba e iba detrás de el. Clayton cerro la puerta y coloco el cronometro. En la oscuridad del armario Teri se froto las manos claramente nerviosa.

Ambos quedaron frente frente mirándose. En ese momento deseo haber dicho que no lo haría antes de haber sido encerrada en aquel armario junto con el. Ahora que lo veía de cerca solo le parecía más intimidante que antes.

Su cabello rosa no aligeraba la intensidad de sus ojos rojos o la inmensidad de su altura. Sinceramente no sería alguien con quién querría encontrarse a mitad de la noche. Tragó nerviosamente sin saber que debía hacer o decir.

-Yo...-Balbuceo Teri -No creo...que nos dejen salir si...si no...nos besamos-Dijo nerviosamente.

-No tienes que besarme si no quieres-Dijo Phillip para gran sorpresa de Teri. Sentándose en el piso poco después.

-¿Ah no?-Dijo confundida la albina.

-No voy a obligarte a hacer nada que no quieras-Respondió secamente -Les mentimos y ya-Dijo tranquilamente.

-Oh...bueno. No te culpo después de todo no soy muy bonita-Dijo Teri tratando de embozar una sonrisa. Phillip apoyo su rostro contra la palma de la mano.

-Yo no dije que no quisiera-Dijo seriamente. Teri parpadeo sorprendida y ruborizada ¿Acababa de decir que quería besarla?

-Bueno yo...Se que probablemente te suene bobo-Decía Teri con la mirada gacha -Pero no he besado a nadie antes y no sabia que esperar-Confeso la albina.

-¿Porqué?-Cuestiono Phillip.

-No sé supuse que tu...-Teri no pudo terminar.

-No me refería eso-Dijo el pelirosa enderezándose -Sino a...¿Porqué no habías besado a nadie antes? No pareces una chica desagradable-Pregunto.

-Supongo que porque nadie nunca quiso besarme-Respondió Teri algo desanimada.

Entonces por primera vez desde que había llegado a esa casa Phillip se permitió recorrer con sus ojos sin pudor la anatomía de la chica delante de el, observando mejor sus lindos y tímidos ojos, su corto cabello blanco, sus sonrojadas mejillas y su pequeña estatura. No mentiría era una chica realmente linda.

-Realmente...si te soy sincero...yo tampoco he besado a nadie antes-Confeso Phillip sorprendiendo a Teri.

-¿En cerio? ¿Y porque no?-Pregunto la albina.

-Quizás por la misma razón que tu-Dijo Phillip sonriendo -Pero tranquila, no tienes porque preocuparte por mi, no nos besaremos. Se que el primer beso es algo muy importante para las chicas...por alguna razón-Murmuro lo ultimo confundido. Teri río levemente.

-¿Sabes? Eres un chico agradable-Dijo la chica y por primera vez Phillip agradeció la oscuridad porque sino se notaria el sonrojo en sus mejillas.

-Nunca me habían dicho algo como eso-Murmuro Phillip colocando una sonrisa torcida.

-Quizás porqué te la pasas solo con bravucones-Comento distraídamente Teri para luego taparse la boca con la mano temiendo haberlo ofendido de alguna manera.

-Si, supongo que puede ser por eso-Dijo sinceramente sujetando su mentón pensativo. Teri suspiró y ambos se sumieron en un silencio incomodo mientras esperaban que el tiempo se agotara. Phillip tenía la vista pérdida mientras que ella por su parte observaba lo oscuro del armario.

Se abrazo a si misma pensando seguramente en todo el polvo y suciedad que seguramente se esconderían en las sombras, sintió un escalofrío mientras su cara se ponía más blanca de lo que ya era. En momentos como ese se lamentaba de sufrir de misofobia.

O en otras palabras miedo a la suciedad y a los gérmenes. Sus amigas la clasificaban como una "loca de lo limpio", pero la verdad es que ese era un tema muy serio, así como todo lo referente a enfermedades y patologías.

Repentinamente Phillip estornudo a causa del polvo, a Teri le hubiera causado ternura la manera tierna en la que había estornudado sino fuera porque lo había hecho en su dirección y en un intento desesperado de apartarse del sendero de los posibles gérmenes, la albina dio un par de pasos hacia atrás chocando contra un estante.

Provocando que unas cajas estuvieran a punto de caer sobre ella, pero Phillip se percato de esto y estirando su brazo, la jalo hacia el con mucho impulso. Haciendo que quedarán en una posición demasiado incómoda.

Teri término sentada encima del pelirosa tirándolo al piso, con ambas piernas a sus costados y las manos apoyadas a los lados de su cabeza. Ambos parpadearon varias veces, procesando lo ocurrido. El rostro de la albina se coloreo fuertemente, pero por más que quiso se sintió incapaz de moverse.

Phillip sintió su corazón latir fuertemente ante la cercanía femenina y casi de forma inconsciente estiró sus manos recorriendo su pequeña cintura, Teri se estremeció ante su tacto. El pelirosa acerco su rostro dejándolo a centímetros del de la albina.

Teri sintió su respiración agitada y tenía las mejillas sonrojadas, Phillip la miro durante unos segundos como en una pregunta muda y al ver que esta no retrocedía en un ágil movimiento la beso. A la albina le costo un poco al principio seguir el ritmo al que Phillip la besaba pero le correspondía como pudo.

Sin dejar de besarla, las manos del pelirosa aferraron su agarre en la cintura de ella para entonces atraerla hacia él. A pesar de su nerviosismo y obvia falta de experiencia en esos momentos Teri simplemente se dejaba llevar.

Acariciando suavemente el corto cabello rosa desordenándoselo en el proceso, mientras dejaba a Phillip tomar el control de la situación. Cuando el beso termino ambos se quedaron viendo con la respiración agitada y una expresión sorprendida.

El pelirosa estaba ligeramente sonrojado mientras que la albina no sabía como reaccionar a continuación, entonces escucharon un grito del otro lado de la puerta.

-¡Se acabo el tiempo!-Anuncio Clayton abriendo la puerta. Y tan rápido como un resorte Teri se separó de Phillip, este se levanto con más calma.

Y ambos salieron a paso tranquilo por el umbral de la puerta. Todos, los miraron con una cara pícara. Teri camino hasta el lugar donde había estado sentada antes manteniendo la mirada gacha, avergonzada por lo que había ocurrido anteriormente. Sentándose al lado de Masami la cual la miro con una sonrisa traviesa y le picoteo a un costado, para captar su atención.

-¿Y bien?..¡¿Qué paso?!-Pregunto la otra albina con una sonrisa sugerente.

-Bueno...yo...-Balbuceo Teri nerviosamente alzando su mirada hacia donde estaba Phillip sentado a pocos metros de ella devolviéndole la mirada. Sintiendo que la sangre se acumulaba en sus mejillas bajo rápidamente la cabeza -¡Nada! ¡No paso nada!-Dijo sintiendo su rostro arder.

"Eso fue interesante" pensó Masami sonriendo traviesamente pensando en los comentarios molestos que le diría a su amiga después.

Teri por su parte intento concentrarse en el juego lo más que pudo tratando de distraer su mente del chico frente a ella que seguía mirándola con suma atención. La albina se sentía entre apenada y nerviosa por lo ocurrido.

Pero si podía sobrevivir la noche, no tendría porque volver a ver a Phillip y olvidar ese pequeño e inesperado encuentro, que le había dejado una sensación molesta y cosquilleante en el estomago.

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Teri bufó mentalmente, talvez había sido muy inocente al pensar eso porque solo unas semanas después volvió a toparse con Phillip.

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-Ya te dije que no, no necesitas quimioterapia, no tienes escorbuto, ni astigmatismo, ni miopía, ni eczemas o alguna de las enfermedades raras de las que siempre hablas-Dijo la enfermera en tono sumamente aburrido.

-¡Pero se lo digo En cerio! Siento una sensación constante de cosquilleo y calambre en las piernas y rodillas. Investigue y encontré que debo tener...-Decía Teri.

-¡Basta! Ya te lo dije lo único que tienes es que estas cansada después de hacer gimnasia. Nada más-Exclamo la enfermera cansada de la misma situación repetitiva de todos los días, se froto el puente de la nariz con cansancio.

-Pero estoy segura de que..-Objeto la albina.

-Escucha-La interrumpió la enfermera alzando la mano en un ademán de silencio -Si tanto crees que sabes de medicina entonces...cubreme un momento mientras tomo mi descanso-Dijo la rubia.

-Pero su descanso comienza dentro de dos horas-Dijo Teri confundida.

-¡Pues lo necesito ahora!-Exclamo la enfermera saliendo de la enfermería azotando la puerta detrás de si con fuerza. Teri parpadeo un par de veces antes de alzarse de hombros y comenzar a acomodar los implementos médicos.

La verdad es que no entendía como la enfermera podía no disfrutar de su empleo, si era un trabajo excelente. A ella siempre le fascino la medicina y todo lo que se le relacionará, talvez su aficción estuviera relacionada con que fuera hipocondríaca o con que sus padres fueran médicos extremadamente calificados.

No lo sabía en realidad pero no le daba mucha importancia, adoraba la medicina y esperaba algún día ser doctora o enfermera dado el caso.

Repentinamente la puerta se abrió bruscamente haciéndola saltar sorprendida, rápidamente dirigió su vista hacia la entrada de la enfermería topándose con un par de ojos rojos molestos que la hicieron temblar. Phillip se veía sumamente irritado y colérico junto a los golpes en su rostro, sumado a los rotos en su ropa, solo le daban una apariencia más hosca de la que ya tenía.

-Eh...yo...eh...¿Qué...qué haces...aquí..?-Pregunto Teri tímidamente, aunque ella misma sabia que esa pregunta estaba de más porque era obvio que había ido a que tratarán sus heridas.

La fiera mirada del pelirosa se clavo sobre su imagen haciéndola encogerse en su lugar y cuando este reconoció la pequeña silueta su semblante se relajo tanto que no pudo ser pasado desapercibido por ella.

-¿Qué haces en la enfermería?-Cuestiono el pelirosa terminando de entrar, cerrando la puerta detrás de si. Teri por un momento sintió que había quedado atrapada con el.

-Yo...estoy...supliendo a la enfermera. Ella...esta en su descanso-Explico Teri algo nerviosa.

-Oh...-fue la escasa respuesta del pelirosa y ambos se sumieron en un silencio incomodo durante varios minutos que se sintieron horas.

En un momento en que Phillip mantuvo la mirada baja, Teri aprovecho para observar mejor los golpes de su rostro. Tenía uno grande en la frente y otro en la mejilla izquierda, el cual sangraba levemente, además de que tenía algo de tierra y polvo en la cara, como si alguien lo hubiera tirado al piso.

La albina frunció los labios, esas heridas necesitaban ser tratadas de lo contrario seguramente se infectarían. Y sin poder contener el picor en sus manos por ayudar, Teri suspiro profundamente antes de acercarse hasta Phillip y tomar su mano mucho más grande.

Este la miro entre extrañado y sorprendido. Teri le dedicó una sonrisa amable que solo logró confundirlo.

-Ven. Necesito curarte esas heridas-Dijo la albina jalando suavemente de el para sentarlo en una silla cercana, pues era demasiado alto y en toda su altura se le haría imposible ayudarlo.

Con rapidez y eficiencia tomo unos algodones, antiséptico, alcohol, una venda y un adecivo. Phillip se mantuvo en silencio mientras observaba como la chica frente a el comenzaba a tratar sus heridas con suma eficiencia.

Teri paso un algodón con alcohol y limpió el polvo que había sobre el moretón y la cortada de su mejilla para después agregar antiséptico para evitar una infección. Phillip parecía como hipnotizado mirando los gestos que hacia la albina muestras lo curaba.

-¡Listo!-Dijo Teri terminando de colocar la venda en su mejilla, pasando las yemas de los dedos suavemente sobre esta para adherir firmemente el adecivo y evitar que se callera.

-Mmm...gracias-Dijo Phillip con semblante serio. La chica sonrío.

-No hay de que-Le aseguro para después recoger los implementos que había utilizado y guardarlos, a excepción del algodón que tiro a la basura.

Teri había esperado que Phillip se fuera pero este permaneció sentado en la silla mirándola con cierta curiosidad, por lo que la albina trago nerviosamente y se encogió de hombros -Eh...¿Como te hiciste esas heridas?-Pregunto queriendo hacer conversación. Phillip rodo los ojos.

-Estuve en una pelea-Respondió el pelirosa.

-¿Porqué?-Cuestiono Teri con semblante confundido.

-A veces puede ser divertido así que..¿Porqué no?-Dijo Phillip rascándose distraídamente la mejilla opuesta a la herida.

-No losé..supongo que no es algo que yo haría normalmente-Dijo Teri.

-¿A que te refieres?-Cuestiono el pelirosa.

-Lo que quiero decir es que no me imagino a mi misma peleando con nadie, ni siquiera con otra chica. Y me cuesta imaginar porque tu querrías hacerlo-Explico la albina.

-Supongo que no es para todos-Opino Phillip.

-Si-Fue la escasa respuesta de Teri que bajo la cabeza sin tener idea que otro tema de conversación podía utilizar. Cuando alzo la mirada se topo frente a frente con los ojos rojos del pelirosa -¿Vaya, en qué momento se acerco tanto?-Pensó con sorpresa, pues para lo grande que era se había levantado sin hacer el menor ruido y ahora estaba invadiendo su valioso espacio personal.

-He querido preguntarte algo desde la reunión a la que fuimos en la casa de esa chica Otaku-Dijo Phillip seriamente. Teri supo que debía referirse a Sarah y recordar lo que había sucedido en esa ocasión solo la ponía más nerviosa de lo que ya estaba.

No quería sacar suposiciones apresuradas, pero no sabia si Phillip era un buen chico o no, siendo un bravucón se inclinaba por el no, y estar a una distancia tan corta de el la intimidaba, especialmente porque tenía una apariencia algo aterradora a sus ojos.

-¿Qué...? ¿Qué cosa?-Murmuro Teri nerviosamente. Phillip la miro directamente a los ojos, rojo y gris chocaron.

-¿Cuál es tu nombre?-Pregunto el pelirosa. Teri parpadeo.

-Ahh...Teri...me llamo Teri-Murmuro la albina.

-El mío es Phillip. ¿En que clase estas?-Pregunto el bravucón.

-...En..la clase de la Srta. Simian-Respondió Teri.

-Yo soy de la clase del Sr. Corneille-Dijo Phillip. La albina sintió la necesidad de preguntarle el porque le decía esas cosas pero se abstuvo de hacerlo.

-E-esta bien..-Dijo Teri nerviosa.

-¿Estas temblando?-Cuestiono el pelirosa mirándola extrañado.

-..No..-Murmuro la albina, sabiendo que era mentira.

-Estas temblando-Dijo Phillip como afirmación.

-..Yo..no...-Balbuceo Teri.

-¿Tienes frío?-Pregunto el pelirosa. Pero antes de que la chica pudiera responder la puerta de la enfermería se abrió dando paso a la enfermera.

-Bien ya termine mi descanso-Dijo la rubia dirigiendo su mirada hacia ellos -¿Qué hacen ustedes dos? Vayan a clase-Dijo en tono aburrido.

-Eh...¡S-Si!-Exclamo Teri rápidamente para después salir corriendo, ante la mirada extrañada de Phillip.

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Teri salió de sus pensamientos cuando llegaron a la escuela Elmore, Rocky detuvo el autobús escolar y abrió la puerta a lo que todos procedieron a bajar rápidamente. La albina entro a la escuela siguiendo de cerca a Masami y a Leslie que hablaban animadamente.

Pero la mente de Teri estaba algo distraída el día de hoy. Después de lo ocurrido en la casa de Sarah y su segundo encuentro con Phillip, este término por comenzar a aparecerse de forma recurrente en la enfermería, lo cual al principio le resulto extraño especialmente porque ella prácticamente vivía dentro de ese lugar todos los días y no había visto al pelirosa hasta ese entonces.

Y aunque le intimidara lo trataba con amabilidad, especialmente porque llegaba con heridas, muchas veces superficiales, pero no por eso menos importantes en su opinión. Y como era costumbre la enfermera estaba demasiado cansada o simplemente indispuesta para atender a los alumnos con calidad.

Así que Teri término por curar las heridas de Phillip en todas aquellas ocasiones. E incluso comenzaba a agradarle aunque desaprobaba su comportamiento violento hacia los demás, pero después de su ultimo encuentro las cosas se tornaron problemáticas.

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Teri había llegado temprano a la escuela para ayudar a la enfermera con algunos asuntos, y se encontraba dirigiéndose a su casillero para guardar algunos libros de medicina que había conseguido en la biblioteca. Estos eran varios y obstruían su visión, por lo que iva con cuidado, pero aun así termino chocando contra algo provocando que los libros cayeran al suelo.

-Hay no-Dijo Teri agachándose para recogerlos sin prestarle atención a la persona frente a ella, la cual también se agacho y comenzó a recoger los libros -Gracias-Dijo la albina al verse ayudada alzando la vista topándose con los ojos rojos de Phillip.

-No hay de que-Dijo el pelirosa levantándose sosteniendo la mayoría de los libros en sus brazos como si estos no pesaran -¿A donde los llevamos?-Pregunto el bravucón.

-Eh...a mi casillero-Dijo Teri embozando una sonrisa algo forzada. Phillip Asintió y la albina comenzó a caminar seguida de el. Una vez llegaron Teri abrió su casillero y guardo los tres libros que tenía y luego se hizo a un lado para que Phillip guardara todos los que traía -Muchas gracias-Agradeció Teri -Buenos, nos vemos-Se despidió dándose media vuelta.

-¡Espera!-Dijo Phillip tomándola del brazo, Teri se paralizo ante su agarre -Necesito hablar contigo-Dijo el pelirosa en un tono de voz grave. Las alarmas comenzaron a sonar en la cabeza de Teri.

-Lo siento...yo..estoy ocupada en este momento-Se excuso.

-Por favor. En cerio necesito hablarte-Dijo Phillip con voz sumamente seria, provocando que un escalofrío recorriera la columna de la albina, que Asintió de acuerdo.

El pelirosa sonrío contento y sin soltar su agarre del brazo de Teri la guío hasta un lugar más apartado, para evitar cualquier interrupción indeseada. La albina trago nerviosamente mientras se veía atrapada entre la pared y Phillip, que la soltó solo para colocar su brazo apoyado al lado de su cabeza.

Teri tembló presintiendo un peligro inminente frente a ella, al momento que el bravucón acortaba la distancia entre los dos, e imposibilitada de inclinarse hacía atrás debido al muro la albina prácticamente fundió su cuerpo contra la pared, mientras abría los ojos hasta su máximo punto.

Phillip la beso, pero no igual que la otra vez sino que este beso era más suave, más gentil infinitamente más cargado de sentimientos. Aun así el pánico que sentía Teri no se vio disminuido, sintiéndose incapaz de mover ni un solo músculo ante la acción repentina.

El tiempo se detuvo para Phillip. Sentía un torbellino de emociones, y nuevas sensaciones lo inundaron. Cuando se separaron de lo que a ellos les pareció una eternidad, el pelirosa abrió los ojos topándose con la mirada llena de sorpresa e incertidumbre que le dirigía la albina.

La miro confundido, arqueando levemente las cejas, preguntándose si había hecho algo mal con respecto a lo que había pasado. Pero no fue nada que el pudiera calificar como eso. El beso apenas había sido un roce nada más, pero unos cuantos segundos fueron suficiente para que algo en el hiciera "un clic".

La intensa y perturbada mirada de Teri lo puso nervioso. Se tapó la boca avergonzado. No sabía qué hacer o en dónde meterse, sus ojos rojos reflejaban una gran incertidumbre, sabía lo que había hecho pero no entendía él porque.

Pero una parte de su subconsciente le grito con voz fuerte ¡Mentira! Claro que lo sabía, ya era consiente… solo que no deseaba aceptarlo. Esa limpia chiquilla de piel blanca, ojos grises, cabello blanco y de pecho casi plano le gustaba. ¡Y mucho maldita sea!

La gran revelación se hizo presente, haciendo que le cayera la realidad como una cubetada de agua fría. Se asusto, no del beso sino de lo que sintió al rosar sus suaves, delicados y delgados labios de nuevo, especialmente porque anhelaba repetir esa experiencia de nuevo. La miro otra vez ¿Acaso ella también había sentido lo mismo?

Pero antes de que pudiera preguntarle o siguiera decir algo, con una agilidad impresionante Teri se le escapó de entre los brazos y salió corriendo como sino hubiera un mañana. Phillip parpadeo entre anonadado y confundido, entonces sintió el doloroso golpe del rechazo. Frunció el ceño y sus puños se crisparon a la par que un grito salió de sus labios.

-¡Teri!-

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Un suspiro abandono los labios de Teri. Esa había sido la ultima vez que había hablado formalmente con Phillip, porque desde entonces se las había ingeniado para escaparsele en cualquier ocasión, en realidad una parte de si se sentía muy orgullosa consigo misma al ser tan astuta al haber logrado evitarlo por casi un mes y medio, pero otra parte le recriminaba que no lo había dejado explicarse.

Apenas dio sus primeros pasos dentro de la escuela Elmore se topó con una escena que la sorprendió y decepción en igual medida. Los chicos problema de la clase del Sr. Corneille molestaban sin piedad alguna a Alán, destruyendo la mesa en la cual había organizado los preparativos para su campaña como presidente escolar.

Y lamentablemente el chico de cabello azulino no podía defenderse debido a los dos brazos rotos que llevaba enyesados, aunque conociendo el carácter amable y servicial del chico, lo que estaba sucediendo seguramente no le molestaba en lo absoluto. Siempre dispuesto a ayudar haciendo felices a los demás.

Pero quizás talvez lo que más la había decepcionado era ver como Phillip tiraba la mesa abajo mientras se burlaba de Alán, que era acompañado por las risas de sus compañeros bravucones.

-¡Jaja! ¡Bien hecho!-Felicito el Chico bomba a Phillip quién sonrío mostrando sus dientes -¡Ahora Navajas destruye los folletos!-Ordeno siendo obedecido inmediatamente, causando las risas de Rata y Mano.

-Ya lo hemos molestado lo suficiente-Opino el chico conocido como ''Pastelillo podrido'' -No tiene gracia hacerlo sino se molesta. Mejor vayamos a molestar alumnos de primero-Propuso. A lo que todos después de observar un momento la sonriente cara de Alán asintieron de acuerdo.

-¡Bueno ¿Qué esperan? Andando!-Dijo el Chico bomba mientras comenzaba a caminar.

Seguido inmediatamente por los otros exceptuando a Phillip que se detuvo un momento para patear nuevamente la mesa, terminando de desparramar los papeles por el suelo. sonrío satisfecho mirando las hojas volar por todas partes hasta que observo como una de ellas se detenía sobre un par de brillantes zapatos de color negro. Alzo la mirada hasta toparse con los ojos de Teri.

Ambos se observaron con sorpresa durante un momento antes de que la albina se diera la vuelta corriendo hacía la clase de la Srta. Simian, esta acción pareció sacar a Phillip de su aturdimiento quién corrió detrás de ella.

-¡Teri espera!-Exclamo el pelirosa estirando la mano para sujetarla pero antes de agarrarla choco abruptamente contra un tipo de masa inamovible, que lo tiró al suelo. Sacudió la cabeza recuperándose del golpe.

-¿Qué crees que haces corriendo por los pasillos?-Cuestiono la Coach Russo con las manos puestas en las caderas. Phillip observo a la profesora de gimnasia, suprimiendo un gruñido molesto.

-Estoy buscando a alguien-Respondió de mala gana el pelirosa.

-Qué conveniente, no veo a nadie por aquí-Dijo la profesora -Ahora ve a tu clase antes de que te envíe a correccional- la Coach. Phillip bufó antes de levantarse, sacudir sus ropas y caminar hacía su clase.

Teri se asomo a través de la puerta y suspiró al ver que se había ido, para después cerrarla y dirigirse a donde estaban sus demás compañeros. Una vez hay todo transcurrió con normalidad, a excepción de que la Srta. Simian se encontraba retrasada, permitiéndole a la clase hacer y deshacer a su antojo.

Carmen y Alán coqueteaban melosamente entre si, Antón desayunaba, Clayton cambiaba de forma haciendo reír a Tobías, Tina y Jamie molestaban a Idaho. Mientras que Teri trataba de distraerse hablando con Masami.

-¿Sigue molestándote ese grandulón?-Cuestiono la Yoshida arqueando una ceja. La albina bajo la miraba avergonzada.

-Ya no se que hacer-Dijo Teri.

-¿Qué hacer? ¡Si no has hecho nada!-Dijo Masami -¡Ni siquiera has intentado hablar con el! ¡Simplemente dile déjame en paz, no quiero verte más. Y ya!-Dijo la de cabello esponjoso.

-No creó ser capaz de decirle eso-negó Teri tímidamente. Masami bufó.

-¿Desde cuando eres tan remilgada?-Dijo la Yoshida -Ten algo más de confianza. Ponte firme y el problema se solucionará-Aconsejo.

-Es que...el es muy intimidante-Se excuso Teri encogiéndose de hombros.

-Excusas...excusas-Dijo Masami rodando los ojos -Bueno...sino quieres enfrentarlo, tarde o temprano el lo hará por ti. Siempre se la pasa buscándote como loco. Se nota que sin duda le gustas-Comento alzando las cejas sugestivamente.

-Pero el no me gusta a mi...talvez sino fuera un bravucón que se la pasará molestando y agrediendo a los demás, podría verlo de otra forma. Pero mientras que el sea así no lo veré más que como un conocido-Dijo Teri.

-¡Woau! Me sorprendes. A mi por el contrario me gustaría poder salir con un chico malo. Son tan guapos-Dijo Masami apoyando los codos sobre la mesa, acunando sus propias mejillas.

-Tu eres la que me sorprende-Dijo Teri con los ojos en blanco y una gotita en la cabeza.

-¡La respuesta es 6!-Grito Gumball regresando de su sueño a la par que sus ojos se abrían desmesuradamente. Teri junto a la mayoría se le quedo viendo de manera extraña debido a su grito repentino, mientras otros rieron estruendosamente pero el peliazul no pareció notarlo.

-A veces Gumball puede ser muy extraño-Pensó Teri observando como el Watterson hablaba con Bobert.

Mientras tanto en una de las otras aulas de la escuela Elmore, se encontraba Phillip escuchando otra aburrida clase de economía domestica, ni siquiera sabía que era eso, tampoco le interesaba, su mente estaba ocupada en otro tema. Y es que desde que había conocido a Teri ella le había llamado la atención, más de lo que le hubiese gustado si era sincero.

Pero pensaba que no volvería a volverla ni mucho menos a hablar con ella después del incidente en el armario de esa chica Otaku, pero para su gran sorpresa después de que se peleará con los bravucones de otro colegio debido a una apuesta y quedara herido, al llegar a la enfermería lo primero con lo que se topo fue con el blanquecino rostro de Teri.

Por un momento había pensado de que talvez ella también estaba hay para que le tratarán alguna herida pero no era así, sino que estaba ayudando a la enfermera y al no estar ella hay, había pensado que tendría que esperar hasta que apareciera. Y después de lo que había sucedido entre el y Teri se sentía incomodo, por lo que prefirió no decir nada y se sumieron en un silencio.

Pero cuando ella se acerco a el y tomo su mano diciéndole que tenía que tratar sus heridas quedo shokeado. Era casi inaudito que la pequeña niña que una vez se había acercado con miedo a él ahora lo hacía para ofrecerle su ayuda al verlo herido. Eso lo confundió, nunca nadie había sido tan amable con el y de forma desinteresada.

Esa actitud dulce y servicial lo había escandilado a tal punto que había decidido frecuentar la enfermería para verla bajo la escusa de estar herido de alguna forma y ella no dudo en curarlo en ninguna de esas veces. Pronto se encontró pensando en ella constantemente y su corazón latía desenfrenado cuando la veía.

No entendía que era ese nuevo sentimiento que sentía y quiso aclarar sus dudas dándole otro beso, y si que se las aclaro pero lamentablemente también lo hizo consciente de que Teri no estaba interesada en el. Pero quería hablar con ella para que le diera una oportunidad mostrarle que podía ser bueno para ella, pero Teri lo evitaba a toda costa y ya se le estaban acabando las ideas, no quería parecer un acosador siguiéndola a todas partes pero era la única opción que tenía para que ella accediera a hablar con el.

Entonces cuando el timbré del receso sonó, Phillip fue el primero en levantarse y abandonar el salón haciendo caso omiso a los llamados de sus amigos. Tenía que interceptar a Teri cuando fuera a salir de su salón antes de que se le escapará nuevamente. Y por suerte del destino así fue, pudo verla saliendo junto a otra muchacha, una chica de cabello blanco con la forma de una nube.

-¡Teri!-No dudo en gritar. Rápidamente vio como el cuerpo de la albina se tenso. Masami giro el rostro mirando al pelirosa y sonrío para después inclinarse levemente hacia su amiga.

-Tu enamorado esta aquí y al parecer esta buscándote-Le susurro la Yoshida encontrando divertida la situación.

-Hay no...-Murmuro Teri observando como Phillip se dirigía hacía ella -¡Nos vemos después Masami!-Exclamo antes de salir corriendo, al ver esto el bravucón salió tras ella. La albina acelero el paso pasando entre algunos estudiantes mientras escapaba rápidamente.

En un momento giró en una esquina y por el impulso que llevaba no pudo parar cuando vio a Bobert frente a ella, chocando abruptamente contra el, tirándolo al suelo mientras ella misma se caía. Le había dolido impactar a Bobert especialmente porque este estaba hecho de titanio, metal o cualquier aleación de la que estuviera hecho.

-¡Hay! ¡Como lo siento Bobert!-Se disculpo Teri avergonzada de haberlo tumbado sin querer.

-¿Porque corrías?-Cuestiono Bobert aun en el suelo.

-Se que no se puede correr en los pasillos...-Decía Teri sintiéndose que debía explicarse pero el androide la interrumpió.

-¡Ilógico!..¿Porque lo hacías entonces?-Cuestiono Bobert ladeando la cabeza.

-Bueno es que yo estaba...-Explicaba la albina cuando escucho un grito que le dio un escalofrío.

-¡Teri!-Grito Phillip. Teri se encogió de hombros cuando noto como Bobert la miraba entrecerrando el ojo confundido.

-...Escondiéndome...-Término de decir en un susurro bajo, sintiendo sus mejillas calentarse con vergüenza.

-¿Entonces porque...?-Preguntaba Bobert pero la albina ya no podía seguir explicándose.

-¡Lo siento Bobert! ¡Si alguien te pregunta dile que no me viste!-Pidió rápidamente antes de salir corriendo por el pasillo, esperando que Bobert hiciera lo que le había pedido. Este parpadeo sin comprender lo que estaba pasando cuando de repente al otro lado apareció Phillip quién se acerco hasta el y tomándolo del cuello de la camisa lo levanto sin esfuerzo.

-Dime cerebrito..¿Ha visto a Teri pasar por aquí?-Exigió saber el pelirosa.

-Yo...no sé como responder a eso-Dijo el androide -No te daría una respuesta satisfactoria-Phillip frunció el ceño y lo soltó abruptamente.

-Estúpido...-Murmuro el bravucón antes de correr y desaparecer por el mismo pasillo por el cual se había ido Teri.

Teri respiraba agitadamente mientras descansaba un momento, estaba recargada contra una pared esperando no ser encontrada. Cerro los ojos ¿Porqué tenía que pasarle estas cosas a ella? Sacudió la cabeza y comenzó a caminar con cautela cuidando de no ser vista, pues no sabía por donde podía aparecer Phillip.

Asomo cuidadosamente la cabeza hacía el pasillo contiguo y no diviso a nadie, seguramente estarían en el patio de la escuela. Pero cuando se disponía a dar un paso una gran mano se poso sobre su boca a la par que un brazo la sujetaba con fuerza. Teri tembló sabiendo que había sido descubierta.

-Te encontré..-Dijo Phillip riendo levemente. La situación no era graciosa pero no había podido evitarlo -Ahora tendremos una charla tu y yo ¿De acuerdo?-Pregunto en su oído a lo que Teri Asintió -De acuerdo-Dijo sonriendo satisfecho.

Después de eso la tomó firmemente de la mano y la llevó hasta la bodega del conserje cerrando la puerta detrás de ellos. Ambos quedaron frente a frente en medio de la oscuridad de la habitación, podían escucharse tanto la respiración de Phillip como los latidos apresurados de Teri.

-Ya estoy comenzando a cansarme de perseguirte por toda la escuela...-Murmuro el pelirosa rompiendo el silencio, a Teri la invadieron los nervios -¿Porqué me huías?-Pregunto acortando peligrosamente la distancia entre los dos. Teri trago nerviosamente.

-Yo...yo...-Balbuceo la albina bajando la mirada. Phillip paso su mano acariciando su cabello blanquecino para después parar en su mejilla. Se sentía embelesado observando la tierna belleza de Teri, ella era tan tímida y se veía tan hermosa con las mejillas sonrojadas que resaltaban en su blanca piel.

-Teri...-Llamo Phillip con voz suave haciéndola alzar la cabeza con delicadeza -Bésame-Pidió e inevitablemente la chica se sonrojo.

-N-No puedo...-Tartamudeo Teri.

-Te lo estoy pidiendo ¿Porqué no?-Cuestiono el pelirosa con voz apagada.

-Es que...-Decía Teri pero Phillip la silencio poniendo sus labios contra los de ella. La albina abrió sus ojos como un par de platos mientras que su cara parecía un tomate maduro a punto de explotar -¡Phillip!-Exclamo separándose de el, cubriéndose la boca con la mano.

-Por favor...no creó que sea el único que esta sintiendo algo-Dijo el pelirosa -¡Me gustas ¿Ok?! Podría ser bueno para ti si me lo permitieras-Aseguro Phillip. Teri bajo la mirada.

-Lo siento mucho...pero no-negó la albina.

-¿Porqué no?-Cuestiono Phillip frunciendo el ceño. Teri se mordió el labio insegura para después respirar profundamente y encararlo con confianza.

-Lo lamento pero no puedo estar con alguien que molesta a los demás como tu lo haces-Dijo Teri.

-¿Qué quieres decir?-Dijo Phillip enarcando una ceja. La chica trago nerviosamente.

-E-Eres un bravucón y..no me gustan los bravucones-Dijo Teri bajando la mirada. Y para su sorpresa Phillip en silencio se dio vuelta y salió del lugar dejándola sola y confundida. Una parte de ella se sintió mal de haber herido sus sentimientos.

Phillip estaba molesto pero sobre todo decepcionado, no sabía como debía manejar la situación y la impotencia que sentía no le gustaba para nada. Suspiró profundamente preguntándose que debía hacer a continuación, porque había algo que si sabía, no se daría por vencido tan fácilmente.

En ese momento mientras caminaba por los pasillos sin un destino específico se topó con una escena que sin duda le hubiera generado gracia hace algunos minutos pero ahora solo lo hacía sentir pena, y se sorprendió a si mismo sintiendo empatía.

-Vaya...vaya...el genio Bobert esta enamorado-Comento Leslie luego cruzo miradas con Jamie y los dos rieron -Jajajaja...-Bobert apretó los puños ante las burlas.

-¿Y de quién estas enamorado?...¡¿De la aspiradora?!-Río Leslie.

-¡No! ¡No! ¡Yo tengo una mejor! ¡¿De quién estas enamorado Nerd?! ¡¿De la caja de fusibles?! Jajajaja-Se burlo Jamie mientras soltaba a Bobert, este sentía sus circuitos arder en vergüenza, mientras la escena llamaba la atención de más compañeros.

Phillip negó con la cabeza, el amor dolía y más si no era correspondido, lo sentía por el cuatro ojos el cual parecía no tener oportunidad alguna con Tina, pero si en verdad la quería no se daría por vencido. Eso era lo que el tenía pensado hacer con Teri.

-¡¿Se te frieron los circuitos o qué?! ¡¿De verdad creías que Tina te correspondería?! ¡Para ser un nerd era muy tonto!-Se burlo Jamie riendo a carcajadas.

Había varios espectadores que se unieron al coro de risas y burlas, pero Phillip junto a un limitado grupo mirando la escena con pena y lástima, especialmente cuando este comenzó a llorar y salió corriendo sin poder soportar las burlas.

Después de presenciar lo ocurrido con su compañero de escuela Phillip se dirigió hacia el patio central queriendo despejar su mente pasando un rato con sus amigos que seguramente estaban molestando a los niños de primero. Cuando llego sin querer choco contra un chico moreno de abrigo naranja.

-Ve por donde caminas-Dijo el pelirosa seriamente.

-Lo siento, fue mi culpa no vi a donde iba-Se disculpo Darwin rascándose la cabeza con una sonrisa, Phillip rodo los ojos pero antes de que se fuera, observo como el teléfono del muchacho había caído al suelo también.

Estrecho sus ojos y se inclino tomando el celular, observo con detenimiento la pantalla y frunció el ceño para luego alzar a Darwin del cuello de la camisa haciendo que sus pies dejaran de tocar el suelo, este lo miro sorprendido.

-¿Porque tienes una fotografía de Teri en tu teléfono?-Exigió saber mostrándole el celular donde podía apreciarse claramente una imagen de la albina sentada en el salón de clases. Una chispa de celos ardió en Phillip al pensar que su rechazo podía deberse a otro chico pero inmediatamente Darwin lo negó.

-No es una foto de Teri, es de Carrie-Dijo el Watterson -Solo que Carrie es un fantasma y ellos no salen en las fotos-Explico tranquilamente. Entonces Phillip le hecho una nueva mirada al celular para verificar sus palabras y solo entonces cuando estuvo seguro, lo bajo. Darwin suspiró una vez toco el suelo.

-¿Podrías regresarme mi teléfono?-Pregunto el moreno a lo que Phillip le lanzó el celular, el cual atrapo con algo de dificultad -Gracias-Dijo Darwin y comenzó a caminar pasando al lado del pelirosa pero rápidamente sintió una fuerte mano posarse sobre su hombro.

-Espera un momento-Dijo Phillip -Yo ya te había visto con Teri-Comento teniendo un recuerdo vago de aquello -¿Ustedes fueron novios?-Pregunto a lo que Darwin frunció los labios.

-Bueno eso es difícil de explicar...por lo que me dijo mi hermano Gumball, el junto a Carrie me dieron una poción de amor e hicieron que Teri y yo nos enamoráramos, pero era un sentimiento completamente falso-Explico -Volví a ser yo mismo después de que mi amor por Carrie fuera más fuerte y Teri regreso a la normalidad cuando paso el efecto de la posima-Le contó Darwin.

-¿Una poción de amor?-Murmuro Phillip -¿Así hiciste que ella se enamorará de ti?-Dijo.

-Bueno técnicamente fue Gumball...-Decía Darwin pero el pelirosa lo interrumpió tomándolo de la camisa pero esta vez sin levantarlo.

-¡Dime ¿Aun tienes algo de esa poción?!-Exigió saber Phillip a lo que Darwin parpadeo confundido para después asentir.

-Creó que Carrie tiene aun un poco...-Dijo el Watterson.

-Quiero que me la des-Dijo Phillip.

-Pero...-Iva a Objetar el moreno.

-¡Qué me la des!-Grito Phillip.

-esta bien...ya...ya...tranquilo-Dijo Darwin haciendo una seña con las manos para que se calmará.

Y un par de horas después aquella poción estuvo bajo su poder. Phillip no podía estar más contento mientras se dirigía a la cafetería donde todos seguramente ya estarían almorzando. Cuando entro como esperaba pudo observar a todos los estudiantes de la escuela Elmore comiendo. Busco con la mirada a Teri y la encontró junto a dos chicas más hablando entretenidamente.

Comenzó a dirigir sus pasos hacía ella. Después de que le diera la poción ya no tendría que preocuparse por ser correspondido, Teri también lo querría como el a ella, aunque claro, solo sería un sentimiento artificial causado por el hechizo de la poción. En ese momento sus pasos perdieron impulso y su sonrisa desapareció.

Ella podría quererlo, aceptar ser su novia y ser felices los dos pero nada de eso sería real, sería una mentira, porque sin la poción ella jamás lo amaría, esa realidad lo golpeo duro. Y cuando estuvo frente a Teri con esta mirándolo expectante simplemente no pudo hacerlo, no pudo darle la poción.

-Phillip ¿Qué...?-Teri no pudo terminar de formular su pregunta.

-Si no quieres pasar tiempo conmigo esta bien...lamento haberte estado molestando todo este tiempo...-Se disculpo Phillip para sorpresa de Teri. Luego el pelirosa con la cabeza baja se dio la media vuelta y se fue bajo la atenta mirada de la albina.

Puede que pudiera verse muy rudo en el exterior, pero Teri le había demostrado que había algo muy frágil dentro de él, un corazón sensible, delicado como un papel que guardaba unos delicados sentimientos que atesoraría aun si la causante de ellos no estaba con el. Sonrío tristemente al reconocer lo cursi que sonaba.

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Reconocía su error al tratar de obligar a Teri que lo quisiera a la fuerza. El amor no puede obligarse. La lección estaba aprendía, fue dolorosa pero la aprendió. Pero aun así tenía que intentar algo, no estaba seguro de qué, pero lo haría y si las cosas no funcionaban pues se tendría que resignar.

En ese momento se sorprendió mucho a sí mismo, se sentía bien al saberse un poco más maduro y haber podido subir un escalón más a la adultez. Crecer dolía mucho en momentos como aquel pero presentía que valía la pena al final.

Había querido mejorar en muchos aspectos, principalmente del que Teri se había quejado. Disfrutaba mucho hostigando a los demás pero quizás después de ver la reacción de Bobert y que esto reduciera sus posibilidades con la albina, ya no le gustaba tanto.

Y por eso aunque aun seguía siendo amigo del Chico bomba y su pandilla se había mantenido alejado de los problemas en los que se metían e incluso había parado de intimidar a los demás alumnos, especialmente a los de primero. Su nueva actitud lo había hecho ganar menos tiempo encerrado en detención y que la gente no le huyera en la escuela cuando lo viera, lo cual disfrutaba hasta cierto punto.

En este momento la escuela Elmore se encontraba en una época muy dura para los estudiantes menos aplicados, pues habían llegado los exámenes finales y si Phillip como muchos otros, no quería reprobar el grado debía aprobar aquellos exámenes, que eran su salvación todos los años. Pues cuando quería podía ser muy listo, o al menos lo suficiente como para sacar al menos un 6.

Llego al salón semi vacío, tomó asiento y para su disgusto se hundió entre las páginas de un aburrido libro intentando aprender lo más posible de el. Aunque estudiar le pareciera tedioso la verdad es que le ayudaba a olvidar sus anteriores problemas mientras leía, pero eso no significaba que lo haría a menudo.

Hizo todo lo que estuvo a su alcance, lo único que quedaba era esperar y rezar por que pasará los exámenes de la mejor manera posible. Tenía que pasar, lo que tuviera que pasar. No se dio cuenta de cuanto tiempo había transcurrido hasta que fue el última que quedo en la biblioteca.

-¿Estas estudiando?-Pregunto una voz suave al lado de el. Phillip volteo lentamente y contemplo a Teri como si estuviera viendo a un fantasma.

-Mmm...yo...estoy tratando de aprender todo lo que no me aprendí en el año-Explico Phillip. El silencio se hizo presente y el pelirosa miro de un lado a otro incomodo comenzando a morderse los labios ansioso.

-Si quieres...te podría ayudar a estudiar-Ofreció Teri para sorpresa del chico.

-¿En cerio?-Cuestiono Phillip sorprendido.

-Si-Asintió la albina con una sonrisa amable.

-¿Porqué?...Pensé que no te agradaba-Dijo el pelirosa confundido.

-Yo...nunca dije eso-Dijo Teri tímidamente.

-Dijiste que no te gustaban los bravucones-Contradijo Phillip.

-Y no me gustan...pero tu ya no eres un bravucón ¿Verdad?-Dijo Teri a lo que el chico bajo la mirada -En realidad si me agradas...pero me molestaba que intimidarás a los demás-Explico -Me gustaría ser tu amiga y que nos conociéramos un poco más...si te parece bien Phillip-Dijo Teri.

El corazón del pelirosa le latía a mil por hora, sentía sus orejas calientes y estaba seguro de que su rostro estaba ardiendo en rojo tomate intenso. No sabía si era de la pena, timidez, vergüenza o que sentía al respecto.

La miró descolocado tratando de procesar lo que le había dicho, se veía confundido. La miraba con la cabeza ladeada tratando de comprender que había pasado. Teri esperaba una respuesta. Y en su rostro pudo leer entre líneas, que finalmente tenía una oportunidad con ella y eso lo alegro. Y fue ella la que había dado el primer paso, quién lo diría.

-Eso me gustaría mucho-Dijo Phillip a lo que la albina sonrío y se sentó a su lado.

-Ahora...dime que no entiendes-Dijo Teri a lo que el pelirosa dejó caer el libro que sostenía entre las manos sobre la mesa y lo señalo completo. La albina parpadeo sorprendida -Bueno...es un comienzo-Dijo Teri comenzando a ojear el libro.

-Si, es el comienzo...-Murmuro Phillip mirándola de perfil, mientras ella comenzaba a explicarle con paciencia. Pronto se dijo a si mismo...pronto Teri sería algo mucho más que una amiga, solo debía tener paciencia y jugar bien sus cartas.

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