Como no se ha mostrado mucho de William en la serie decidí investigar un poco.

Y encontré que es el soplón de la clase. Siempre toma el control de los otros estudiantes, y cada vez que alguien se porta mal, informa a la Señorita Simian. Eso era algo que yo no sabía pero me pareció muy interesante ya que lo hace un personaje un poco más complejo de lo que pensé inicialmente.

Espero que cualquiera que lo lea le guste XD

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Un corazón en Silencio

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William se despertó de muy buen humor, lo cual de por si ya era algo extraño. Emitió un cansado bostezo y se levanto de la cama, no le tomo más de algunos pocos minutos estar listo para la escuela. Vestía con una camisa verde oscuro junto a una chaqueta negra junto a pantalones oscuros y tenis, se miro al espejo para asegurarse de estar lo más presentable que pudiera.

Se paso las manos sobre su corto cabello marrón peinándolo lo mejor que pudo con los dedos, se veía bien, o por lo menos dentro de lo aceptable según él. Observo un momento el parche blanco que cubría su ojo derecho, frunció los labios con algo de disgusto, esa podía ser la única característica que nunca le había gustado de su aspecto, pero no podía hacer nada para remediarlo.

Se encogió de hombros y salió de la habitación no sin antes asegurarse de tomar sus preciados audífonos de color azul, los cuales coloco alrededor de su cuello. Le gustaba mucho el diseño de pequeñas alas que tenían, pero no era exactamente eso lo que hacia que los valorara tanto. Cuando salió de su casa el cielo estaba nublado, pero no le tomo mucha importancia al fin y al cabo a él le gustaba la lluvia. No llevaba mochila consigo, ya que todo lo que necesitaba se encontraba en su casillero escolar.

Se colocó los audífonos y comenzó a escuchar una movida música rock, agitando levemente la cabeza al ritmo de la canción mientras esperaba pacientemente el autobús escolar. Él jamas había sido alguien hablador, por obvias razones, aunque creía fervientemente que aunque pudiera hablar no haría una gran diferencia realmente, nunca le gusto conversar.

Y los audífonos eran una buena escusa para ignorar a los que estaban a su alrededor casi tanto como ellos lo ignoraban a él. Desde pequeño fue así, al no poder comunicarse de forma tan ruidosa como otros alumnos hizo que estos perdieran interés en él, hasta el punto de no reparar en su existencia, no eran raras las veces en que no se percataban de su presencia durante todo el día o todo el viaje en autobús.

Las únicas ocasiones en las que verdaderamente sabían que estaba hay eran cuando la Señorita Simian decía su nombre o cuando acusaba a alguien con ella, lo que lo hizo mucho menos popular de lo que ya era. Pero eso poco le importo, lo que si le molestaba era no contar con ningún amigo, incluso el pesado de Leslie y Jamie tenían. Que se hubiera acostumbrado a ser ignorado no significaba que le gustará.

E intento hacer amigos, lo intento con Gumball y Darwin ya que los consideraba buena onda, lamentablemente con su silencio termino intimidándolos y creyó que ellos lo ignoraban a propósito como todos los demás, lo cual lo enojo y lo hizo volverse contra ellos mismos e intento destruir su amistad, de lo cual se arrepentía profundamente actualmente ya que había visto que fue un gran error de su parte. Ahora ellos no se fiaban de él y no los culpaba, al fin y al cabo técnicamente no se había disculpado.

Y cuando finalmente se había resignado a ser ignorado para siempre, o al menos lo que durará el período escolar, porque rogaba internamente que su vida adulta no fuera así, apareció ella y lo cambió todo. Fue como un giro de 180 grados a su vida y quizás lo mejor de todo había sido que simplemente no lo había visto venir.

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-Y así es como se calculan los lados de un triángulo equilátero-Explico la Srta Simian mientras terminaba de escribir en la pizarra y se sentaba en la silla de su escritorio. Penny levanto la mano.

-Pero Srta ¿Como..?-Iva a preguntar la Fitzgerald pero fue interrumpida.

-Ahk Ahk..espera un momento..-Dijo la Srta Simian mientras miraba el reloj que había en la pared y cuando este anunció la hora de receso emitiendo su típico sonido exclamo -Termino la clase, estoy en mi descanso-Dijo tomando un sorbo de café.

-Pero..-Iva a objetar Penny.

-¡Mi descanso!-Repitió la Srta Simian. La porrista suspiro y junto a toda la clase salió al jardín central, abandonando el salón pero como era común nadie se percato de que William se había quedado atrás.

-¿Qué tienes para mi hoy?-Pregunto tranquilamente la Srta Simian detrás de su escritorio. El castaño simplemente le hizo entrega de algunas hojas, notas que habían pasado durante la clase -¿Eso es todo?-Cuestiono la profesora mientras revisaba las notas, William negó con la cabeza para después sacar un pequeño cuaderno del bolsillo de su chaqueta.

La maestra lo observo con curiosidad al leer el nombre Darwin Watterson escrito en la solapa del cuaderno. Lo tomo y cuando reviso entre las páginas, se topo con un dibujo que no podía calificarlo como nada más que horrible, abrió sus ojos con impresión al no esperarse algo así de un chico tan amable como lo era Darwin, tenía que contarle al Sr. Small sobre esto y quizás encerrar a Darwin en un tanque aislado.

-Muchas gracias William, esto ha sido...muy informativo. No tienes que hacer tarea hoy-Dijo la Simian sin apartar la vista del cuaderno. El castaño asintió en silencio para después salir del salón.

Dirigió sus pasos hasta donde se encontraba su casillero, en el había guardado sus audífonos negros, los cuales lamentablemente siempre debía quitarse durante las clases a menos que quisiera que se los confiscarán de la misma manera que le confiscaban sus videojuegos a Ocho.

Cuando llegó, giro la pequeña cerradura colocando su contraseña y rápidamente el casillero se abrió, dentro de el habían varios libros, e incluso ropa para educación física y natación. Los audífonos se encontraban de primeros, los tomo colocándoselos y reproduciendo una de sus músicas favoritas lo más alto que pudo, le gustaba tener algo que escuchar además del crudo silencio en que siempre estaba sumido.

Concentrado en la canción se dirigió al patio, hay se encontraban todos sus compañeros jugando entre ellos. Trato de no prestarles mucha atención pero se le hizo imposible y se sentó en una banca situada a unos pocos metros. En ese lugar tenía la vista perfecta del juego de pelota que estaban jugando, sintió un poco de tristeza al jamás ser invitado a formar parte del juego.

Los observo durante un rato, parecían divertirse mucho, emitió un suspiro y desvió la mirada hacía cualquier otro punto, topándose con Bobert prácticamente en la misma situación que él, ambos observaban el juego sin ser invitados a el, pero por lo menos el androide si tenía amigos a diferencia suya. Bobert parecía tener algunos problemas sociales, no se desenvolvía con facilidad debido a lo extremadamente literal que era además de no comprender a las demás personas.

William al contrarío si entendía sobre esas cosas, pero no podía comunicarse libremente por más que lo quisiera y la única opción que le quedaba era permanecer apartado del grupo, esperando que alguno lo notará algún día, cosa que duraba.

Sus compañeros lo consideraban demasiado escalofriante y en realidad no sabía porque, quizás tenía una mirada muy intensa o solamente era su silencio, talvez nunca lo sabría. Pero no pudo seguir mucho tiempo con sus divagaciones existenciales cuando la pelota con la que estaban jugando salió disparada y con una fuerza tremenda lo golpeo en la cabeza tirándolo de la banca en la que se encontraba.

Y aunque el golpe le había dolido, lo que en verdad lo molesto fue que al caer sus audífonos se habían partido, ahora estaban sobre el suelo rotos en varios pedazos, inservibles pues no había manera en que pudieran ser reparados. William se arrodillo tomando los trozos destrozados entre sus manos. Los demás se le quedaron viendo con sorpresa sin atreverse a decir ninguna palabra.

Miro con tristeza lo que había quedado de sus audífonos, pero su tristeza rápidamente fue reemplazada con la ira, apretó los pedazos entre sus manos terminando de destruirlos. Su ojo mostraba una mirada sumamente molesta y poco a poco el verde de su iris comenzó a tornarse roja con una pupila alargada.

Pequeñas rocas y hojas que había a su alrededor comenzaron a alzarse lentamente del suelo mientras este comenzaba a temblar, alarmando a sus compañeros. William siempre había podido controlar sus poderes mentales, pero cuando se enojaba demasiado podía llegar a perder el control y sinceramente este momento poco le importaba recuperarlo.

Ellos le habían destruido sus audífonos, lo único que hacía que sus días en la escuela fueran tolerables y no se quedaría de brazos cruzados mientras ellos seguían menospreciándolo de aquella manera, suficiente era que apenas fueran conscientes de su existencia como para que permitiera que le pasarán por encima al no tener ningún cuidado hacía él.

-¡Hay Dios William como lo siento!-Exclamo repentinamente una voz, irritado se volteo hacía ella. Molly se había acercado hasta él -¡¿Estas bien?! ¡No te vi, te lo juro! ¡De ser así nunca hubiera tirado la pelota hacía allá! ¡Lo lamento tanto! ¡No quise tirarte!-Exclamo la azabache para luego reparar en el objeto destruido sobre el suelo -¡Hay tus audífonos! ¡Te los rompí! ¡Soy la peor! ¡Lo siento! ¡Te los repondré, te lo juro! ¡Se lo mucho que te gustan! ¡Siempre andas con ellos así que deben ser muy importantes! ¡Yo se lo que se siente, una vez perdí todos mis crayones, y con lo que a mi me gusta dibujar, fue horrible! ¡Tenía uno rojo, una azul y también algunos amarillos...!-Contaba Molly.

Pero William había dejado de escucharla, estaba muy sorprendido, dejando su ira en el pasado. Ella le había dicho más de lo que todos sus conocidos este año juntos, puede que su conversación no fuera muy interesante pero se estaba tomando la molestia de compartir todo eso con él, y eso era mucho decir comparándola con todos los demás.

-¡Y bueno así termine reemplazándolos...aunque se me hizo algo difícil!-Dijo Molly y al notar la mirada perpleja de William se avergonzó, llevando una mano hacia su boca -Creó que hable de más ¿No?...Lo lamento soy un poco parlanchína-Comento riendo levemente -Pero volviendo a lo importante-Dijo retomando el tema inicial -Siento mucho lo de tus audífonos-Se disculpo mientras tomaba las manos de William entre las suyas, para asombro del chico -Y te prometo compensártelo-Aseguro.

-¡Oye Molly ¿Seguirás jugando?!-Pregunto Tobías con la pelota entre sus manos.

-¿Eh? ¡Si, si! ¡Ya voy espérenme!-Exclamo la pelinegra para después mirar nuevamente a William sin dejar de sujetar sus manos aun -¿Te gustaría jugar con nosotros William? ¡Animate! ¡Será divertido!-Dijo con emoción contenida. El castaño simplemente la observo parpadeando varias veces.

-Pierdes tu tiempo, el no te dirá nada-Dijo Leslie junto a los demás, Molly ladeo la cabeza extrañada -Es mudo o sindremente no sabe hablar, nunca va a poder responderte-Garantizó el rubio.

-¡Oh que horrible!-Exclamo Molly sinceramente. Realmente desconocía ese dato, pues nunca había convivido junto a William como para saberlo y nadie casi jamás hablaba de él así que nunca tuvo la oportunidad de enterarse. Pero sacudió la cabeza y coloco su mejor sonrisa -¡Bueno no importa! ¡Ese no es un impedimento para que puedas jugar ¿No? !...¡Entonces vamos!-Exclamo la pelinegra jalando al castaño de la mano para integrarlo al juego.

William observaba como Molly daba pequeños saltitos entusiastas mientras lo hacía parte de lo que tanto había querido. Pero su mente estaba como en shock, era casi irreal que alguien se tomará el tiempo de hablar con él, o mejor dicho hablarle a él y unirlo a un juego. Pero lo que más lo sorprendió fue que Molly no dejo de hablarle durante todo el día y siguió invitándolo a diversos tipos de juegos entretenidos.

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William sonrío para si mismo, después de ese día su vida había cambiado para mejor en muchos aspectos. Como delator de la clase era casi obligatorio que supiera los nombres de todos su compañeros y por supuesto que ya conocía a Molly antes de eso, pero nunca habían interactuando por lo que fue una grata sorpresa descubrir la bondadosa personalidad que ella poseía.

Puede que todo el mundo la considerara sumamente aburrida pero para él, que no estaba acostumbrado a que nadie le hablara, hasta la más simple conversación le parecía todo un mundo y sinceramente comenzó a disfrutar escucharla hablar, aunque lo que contará no fuera interesante.

Porque efectivamente luego de que lo golpeara con la pelota Molly continuo hablándole y buscándolo, no estaba seguro del porque, quizás era porque se sentía culpable por haberlo golpeado, o porque desconocía el hecho de que él no puede hablar y quiso compensarlo, o talvez simplemente ella disfrutaba tanto ser escuchada como él disfrutaba escuchándola.

De cualquier forma se alegraba de tener su compañía, y no paso mucho tiempo para que los dos se hicieran buenos amigos, solo requirió un poco de atención de parte de Molly y la falta de audífonos de parte de él. Aun así ahora poseía otros, sonrío ante el recuerdo.

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-William estuve buscándote por todas partes, te lo juro. ¿Como es posible que te escondas tan bien?-Cuestiono Molly encontrando a su amigo sentado bajo las gradas del gimnasio con un cuaderno en la mano, al parecer estaba haciendo la tarea. El castaño simplemente dirigió su mirada hacia ella, abriendo lo más que pudo su ojo para indicarle que la estaba escuchando.

-Toma. Esto es para ti-Dijo la azabache extendiendo una pequeña caja hacía William que por primera vez reparo en el objeto. Como era de esperarse no dijo nada y retiro la caja de sus manos mirándola con curiosidad. Esta estaba envuelta en papel de regalo.

Empezó abrirla quitando cuidadosamente la envoltura, luego levantando la tapa y miro su contenido, sus ojos se abrieron con sorpresa. Dentro había unos audífonos de color azul con pequeñas alas estampadas a los costados, eran más grandes que los últimos que había tenido y ya venían con una larga lista de música de reproducción, se notaba que no habían reparado en gastos cuando lo compraron. Miro a Molly y su ojo pareció reflejar su pregunta.

-Te dije que los iva a reponer-Respondió ella dándole una sonrisa para después sentarse junto a él teniendo cuidado con su falda. Entonces le planto un pequeño beso en la mejilla -Espero te gusten-Dijo. Un apenado William la miro, estaba en shock y no sabía como reaccionar. Trago grueso e hizo unos movimientos con su mano derecha.

-Muchas gracias...me encantaron-Había dicho en lenguaje de señas. Molly sonrío dulcemente.

-William...sabes que no entiendo cuando haces eso-Dijo la azabache a lo que el castaño bajo la cabeza recordando ese detalle, entonces pareció tener una idea. Tomo los audífonos y se los colocó para después sonreír, alzando los dos pulgares.

-¡¿Si te gustaron?! ¡Me alegro mucho!-Exclamo Molly con emoción para después tirar de William en un abrazo. El castaño se quedo tieso, sin estar acostumbrado aun a las muestras de afecto tan explicitas que la azabache disfrutaba tanto darle.

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Esa era la razón por que adoraba tanto los audífonos que ahora portaba, habían sido un regalo de Molly. Al principió la había visto como su amiga, la primera que había tenido en su vida pero fue imposible para él que nuevos sentimientos y más confusos nacieran en su pecho cada vez que la veía, su corazón se aceleraba y su rostro enrojecía cada vez que ella lo abrazaba, lo besaba o lo tomaba de la mano.

Había ignorado esas sensaciones cálidas que se producían en su corazón, pues no las entendía así como su propio comportamiento tímido hacía ella. Pero cuando comenzó a pensar en ello, sentía que eso se le hacía familiar, intento recordar donde había visto algo parecido…. Después de meditar un rato dio con la respuesta. Muchas veces había visto a Gumball actuando de forma similar con Penny, la cual actualmente era su novia.

Se le hizo algo difícil admitirse a si mismo que se había enamorado de su mejor amiga, especialmente porque no quería que esos sentimientos fueran a interferir con la bonita amistad que habían logrado forjar y sinceramente prefería callar esos sentimientos en su corazón para siempre antes que decírselo y perderla cuando no correspondiera sus sentimientos

Porque ahora que se había acostumbrado tanto a su largas conversaciones, a su risa, sus detalles y su presencia no se sentía capaz de volver atrás, cuando almorzaba solo, lo ignoraban y era como si no existiera...no...jamás volvería a eso...había sido un auténtico martirio.

Pero desde la reunión hecha por Sarah hace algún tiempo ya, todo había dado un vuelco, pues antes de eso nunca pensó que tendría oportunidad alguna con Molly, pero desde ese día las esperanzas de ser correspondido crecían cada día más.

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William no había querido ir a esa reunión pero como Molly se había mostrado tan emocionada con la idea no había podido negarse. Y así ambos acudieron aquel día a la casa de la Otaku. Para sorpresa de William la reunión de amigos cambio rápidamente de eso a algo más parecido a un sorteo para reunir parejas. Con luces bajas, velas y todo eso.

El jamás había jugado ''5 minutos en el paraíso'' tampoco era como si antes hubiera tenido la oportunidad, pero no le gustaba en lo que trataba. Casi se sentía obligado a participar porque no deseaba besar a nadie y tampoco que Molly besara a ninguno de los chicos hay presentes, el solo pensamiento de que ella tuviera que besarse con otro lo hacía hervir de celos, aunque los dos fueran solamente ''Amigos''

Se esforzó por mostrarse despreocupado aunque no fuera así, estaba seguro de que si la botella apuntaba a Molly y a cualquier otro, todos los objetos que había en la habitación saldrían volando. Lo cual no solo podría delatarlo sino que haría una escena frente a sus compañeros, y lo único peor que ser ignorado por ellos era recibir sus burlas.

-Muy bien ya saben las reglas del juego. Primero tienen que girar la botella, esta va señalar dos personas, estas dos personas deberán ir y encerrarse por 5 minutos en el armario que está en la habitación y darse un beso-Dijo Sarah con una sonrisa picara -¡¿Bien quién comienza?!-Pregunto frotándose las manos con emoción.

-Yo empezaré-Dijo Teri girando la botella. Todos miraban atentamente la botella hasta que fue a parar en Phillip quién abrió los ojos enormemente. Teri le dedico una mirada. Ambos se miraron y pudieron escuchar las burlas y risas de los demás chicos. Phillip cerro los ojos y suspiro antes de levantarse y caminar en silencio hasta el armario. Teri parpadeo varias veces algo incrédula por su acción.

-¿Vienes o que?-Pregunto el pelirosa volteándose hacia ella al ver que no se había movido.

-¿Eh? ¡Ah! ¡Sí! ¡Sí!-Dijo Teri rápidamente mientras se levantaba e iva detrás de el. Clayton cerro la puerta y coloco el cronometro.

Pasados los 5 minutos y Clayton abrió la puerta del armario y todos miraron curiosos el umbral. Ambos salieron a paso tranquilo con un leve rubor cubriendo sus mejillas. Teri fue la primera en volver a tomar asiento al lado de Masami quién la picoteó a un costado.

-¿Y bien?..¡¿Qué paso?!-Pregunto la albina con una sonrisa sugerente.

-Bueno...yo...-Decía Teri nerviosamente alzando su mirada hacia donde estaba Phillip sentado a pocos metros de ella devolviéndole la mirada, a lo que la chica bajo rápidamente la suya -¡Nada! ¡No paso nada!-Dijo sintiendo su rostro arder.

-¿Ahora quién?-Preguntó Sarah -Mmmm...¿Nadie?-Dijo mirando a todos lados.

Cuando después de un par de minutos por fin noto como William levantaba la mano agitándola en el aire, buscando que le prestaran atención. Una gota resbalo por la cabeza de los demás.

-Supongo que eso cuenta como respuesta-Dijo Lesli pasándole la botella -Haber si aprendes a hablar mudito-Se burlo, siendo ignorado olímpicamente por el castaño.

William había decidido no dejar las cosas a la suerte. Cuando giro la botella sin que nadie lo notara utilizo su telepatía para hacerla parar en Molly. Por un momento se sintió como un sucio tramposo al trucar el juego de aquella manera para su conveniencia pero al ver chillar a Molly de emoción toda culpa desapareció.

Ella parecía emocionada por participar en el juego y de forma impaciente se acerco hasta el castaño tomándolo de la mano, provocándole un tierno sonrojo para después jalarlo hacia el armario dando pequeños saltos felices. Ambos entraron y quedaron mirándose.

William agacho la cabeza apenado. Por su parte Molly sonrío, tomando la iniciativa se acerco al castaño y poniéndose de puntillas rodeo su cuello. Él la miro con sorpresa y casi instintivamente hizo lo mismo con su cintura. Se miraron unos segundos y luego se besaron. Fue un beso infantil, apenas un roce de labios, pero que les causo una fuerte sensación a ambos.

William sintió su corazón golpear tan fuertemente su pecho que estaba seguro que todo el mundo en la habitación contigua debía escucharlo, pero aun así lo que sucedía era como un sueño hecho realidad, pues antes de hoy algo como lo que estaba pasando solo hubiera sido posible en sus más íntimos sueños, apretó su agarre en la cintura de ella, acercándola más hacía él.

Molly sintió su rostro arder y una extraña sensación en su estomago, un cosquilleo similar a cientos de mariposas, para su sorpresa, se encontró deseando que el beso no terminara. Después de unos segundos se separaron por falta de aire, se miraron directamente a los ojos con las respiraciones agitadas y luego comenzaron a reír, sin romper el abrazo.

-Se acabo el tiempo-Anunció Clayton abriendo la puerta. Cuando salieron, todos los miraron con una cara pícara. Molly sonreía como si nada hubiera pasado pero William en cambio, no era capaz de quitar la sonrisa boba de su rostro que era acompañada de un visible sonrojo. La pelinegra lo miro y sonrío.

-Tienes una bonita sonrisa, William-Comento. A lo que el castaño se sonrojo violentamente para después voltear hacia otro lado buscando ocultar su bochorno. Dudó varios segundos pero finalmente se decidió.

-Deberíamos salir alguna vez….-Dijo en lenguaje de señas, golpeándose mentalmente después al recordar que ella no lo entendería, por suerte tampoco nadie más. Ambos tomaron asiento nuevamente, la siguiente pareja que fue a pasar fueron Bobert y Tina.

Lo cual talvez había sido culpa de William, pues el resto de la noche procuro evitar que la botella apuntara a Molly, y eso pudo afectar la dirección en la que terminaba la botella. Pero a juzgar por la expresión que portaban ambos al salir, no parecía que les hubiera molestado tocar juntos.

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Sonrío, el haber manipulado ese juego había sido la mejor decisión que había tomado en su vida y estaba satisfecho con ella. Ahora ya no sentía tanto miedo de ser rechazado, pues no se creía el único en haber disfrutado el beso o por lo menos había significado que tenía una oportunidad real con Molly.

Paro su línea de pensamiento cuando vio el autobús cruzar en la esquina, pronto se estaciono frente a el. Rocky abrió la puerta. William ingresó, y como era normal casi nadie se giró a verlo, solo unos pocos incluyendo a Molly que rápidamente lo saludo con la mano desde su asiento mientras señalaba el espacio a su lado. El castaño sonrío levemente y fue a sentarse junto a ella.

-Hola William ¿Como estás?-Saludo amigablemente la azabache sin esperar realmente una respuesta -¡Oh! ¡¿Qué estas escuchando?!-Pregunto mientras apartaba un poco uno de los audífonos para poder escuchar ella también -Te gusta mucho el Rock pesado...-Comento escuchando la música con atención, la cual estaba muy alta -Para ser alguien que siempre esta en silencio, no te gusta mucho el silencio ¿Verdad? ¡Oh lo siento! ¡Eso sonó feo!-Se disculpo tapándose la boca apenada. William río levemente, negando con la cabeza en señal de que no se preocupara. Molly sonrío.

-¡Eres un encanto!-Exclamo la azabache plantándole un inesperado beso en la mejilla provocando que se sonrojara -Quizás en tu cumpleaños debe regalarte una bocinas...-Comento mientras apoyaba su cabeza en el hombre del castaño -Así podrías escucharla aun más alto y podríamos escuchar música juntos...aunque yo soy más de música clásica...llámame anticuada pero me encanta, especialmente porque...-

El posible discurso de Molly fue cortado cuando William se quito los audífonos y tirando un poco de ellos logró que se expandieran, haciendo posible ahora que dos personas pudieran escuchar cómodamente las canciones. Los ojos oscuros de la azabache brillaron con emoción y el castaño no pudo evitar sonreír ante esto. Así ambos pudieron entretenerse durante todo el viaje, escuchando la gran variedad de música que tenía la lista de reproducción.

Pronto llegaron a la escuela, Rocky detuvo el autobús y abrió la puerta a lo que todos procedieron a bajar rápidamente yendo al aula, antes de que la Srta. Simian los mandara a detección por llegar tarde. Pero para sorpresa de todos, la profesora termino retrasándose lo cual no era nada común en ella. Y eso preocupo un poco a William, pues siempre se había llevado muy bien con ella.

Además de que no tenía a nadie con quién acusar a sus compañeros quienes prácticamente estaban destruyendo el salón, pero por ahora tendría que conformarse, ya tendría tiempo de contarle todas sus barbaridades a la Srta Simian cuando la viera de nuevo.

Llegó una hora después y se notaba muy molesta, al parecer se le había accidentado el auto por lo que estaba de muy mal humor, dándoles un examen sorpresa y clases adicionales, por lo que tenían muchas investigaciones que hacer para entregarlas mañana, poniendo mucha presión sobre algunos.

Pero la mayoría parecía más concentrado en que llegará la hora del almuerzo que en la tarea pendiente y cuando el timbre sonó todos abandonaron el salón formando una estampida, ansiosos de relajarse un poco, ya sea en el patio o en los pasillos. Después de ir a la cafetería y comprar su almuerzo, William junto a Molly decidieron que mejor sería comenzar cuanto antes con su tarea.

Retiraron algunos libros de la biblioteca y fueron al gimnasio que en este momento se encontraba vacío, ya que hoy no había práctica de porristas. Ambos se sentaron en las gradas, mientras que el castaño leía el contenido de uno de los libros, Molly terminaba de comer uno de los sándwiches que habían comprado para el almuerzo. Luego de unos pocos minutos William alzo el libro que tenía entre manos mostrándole una página especifica.

-¡Woau!-Murmuro la azabache impresionada, aun con comida en la boca, luego trago -¡Lo encontraste super rápido! ¡Y yo que pensé que tardaríamos horas en conseguir lo que necesitábamos!-Exclamo -¡En verdad me impresionas William!-Dijo sonrojando al castaño, luego tomo el libro y comenzó a leer su contenido. En ese momento la puerta del gimnasio se abrió dando paso a Bobert. Que se acerco hasta ellos, Molly lo miro curiosa.

-Hola. Disculpen pero ¿Han visto a Penny?-Pregunto Bobert. La azabache negó con la cabeza.

-No. Lo siento Bobert. Creó que ella esta con Gumball en este momento pero no se donde podrían encontrarse-Respondió amablemente Molly quién luego miro curiosa el ramo que traía el androide entre manos -Oh..¿Y esas flores para quién son?-Pregunto interesada.

-Tina-Respondió rápidamente Bobert. La pelinegra parpadeo un par de veces incrédula.

-¿Para Tina?...oh...¡Pero que bien! ¡Estoy segura de que ambos harán una linda pareja!-Dijo Molly sonriendo mientras juntaba las manos emocionada.

-Molly...¿Puedo preguntarte algo?-Indago Bobert.

-Eh...si, por supuesto-Dijo Molly asintiendo.

-Tú eres una chica...por lo tanto te gustan las cosas de chicas ¿Cierto?-Cuestionó Bobert. Molly se extraño aun así asintió, mientras que William entrecerró su único ojo visible algo disgustado por el comentario, pues Molly era una chica hermosa como para no reconocerla como tal.

-¿Entonces tienes conocimiento de que clase de regalo le gustaría a Tina?-Pregunto Bobert. Molly sonrío y luego se golpeo el mentón con el dedo indice en ademán pensativo.

-¡Ya se!-Exclamo la pelinegra luego de unos segundos golpeando el puño contra su palma, después se giro hacia su mochila y metió la mano en ella buscando entre sus cosas hasta que al fin encontró lo que buscaba -Toma-Le enseñó un lindo peluche de conejito.

-¿Esto?-Dijo Bobert mientras tomaba el peluche en sus manos -¿Estas completamente segura que le gustará?-Cuestiono inseguro.

-¡Cien por ciento!-Aseguro Molly guiñándole un ojo y alzando el pulgar en forma afirmativa-¡Le fascinará! ¡Ahora ve por ella tigre!-Animo. Bobert sonrío levemente.

-Te agradezco tu ayuda-Dijo el androide antes de darse vuelta y salir por la puerta. Ambos lo observaron irse.

-¡El amor se siente en el aire! ¡Me alegro por él! ¡Ojala todo le salga bien!-Dijo Molly deseándole lo mejor.

Y ambos comenzaron a pasar el contenido del libro a sus cuadernos sentados uno junto al otro, William por el rabillo del ojo observaba su perfil, la manera en que su corto cabello negro caía hacia el frente mientras se mantenía concentrada trazando cada letra, inusualmente callada, delineo con la mirada sus tersas mejillas y la forma en que sus rosados labios se movían.

Su corazón martillaba contra su pecho mientras bajaba la mirada hacía su propio cuaderno, soltó un profundo suspiro a la par que terminaba de trazar los garabatos en la hoja, considerando que debía comenzar a escribir la tarea y dejar de simular hacerlo mientras la miraba.

Pero antes de que pudiera hacerlo Molly saco una botella de agua de su bolso, la cual se le resbalo de entre las manos cayendo sobre el libro, mojando sus hojas. El ojos de William se abrió con sorpresa mientras que los de Molly con horror, no solo la tinta se había corrido y el contenido había quedado ilegible sino que seguramente lidiaría con la ira de la bibliotecaria.

-¡Kyaaaaaaaaaa!-Grito ella llevándose las manos al rostro mientras palidecía -¡Estoy muerta! ¡Me mandarán a detención por el resto del año! ¡Qué torpe fui! ¡No pude...!-Su discurso fue parado cuando William coloco suavemente un dedo sobre sus labios.

Molly lo observo con sorpresa, este simplemente le dirigió una sonrisa tranquila y la azabache no pudo evitar sonrojarse ante la intensidad de su mirada, la cual reflejaba demasiada ternura. Entonces él se levanto tomando el mojado libro haciéndole una leve ademán, golpeando ligeramente su pecho con el puño, en señal de que no se preocupará, él se encargaría.

Con asombro lo observo bajar las gradas y salir del gimnasio, parpadeo varias veces procesando lo ocurrido ¿Acaso William tomaría la responsabilidad por sus descuidados actos? Él siempre había sido muy cálido con ella, cuando lo conoció noto lo perdido que se encontraba, estaba solo y sin amigos, esa fue una de las razones que le ofreció su mano amiga.

Al comienzo solo era un chico raro que le producía cierta lastima pero rápidamente genero varios sentimientos hacía él, había mucho más de William de lo que se observaba a simple vista, ahora eran muy unidos y grandes amigos, eso la hacía feliz ya que le había tomado cierto tiempo abrirse con ella y su falsa sonrisa poco a poco se torno de lo más sincera.

Si arreglaba sus problemas con la bibliotecaria, sin duda le debería mucho, sonrío, William era de lo más dulce. En ese momento su atención viajo hasta su cuaderno que había quedado abandonado, lo tomo con curiosidad, pues William escribía en sus cuadernos todos los días, manteniéndose alejado de todo a su alrededor, embelesado con lo que hacía.

Nunca le había preguntado por respeto a su privacidad pero ahora que tenía el objeto de su curiosidad entre sus manos y la ausencia de William era latente no pudo evitar ver lo que hacía que él fuera tan antisocial algunas veces y que ocupaba sus pensamientos.

Abrió el cuaderno y al posar sus ojos sobre el papel, su mirada se mostró más que asombrada. Su nombre con apellido estaba en todo lugar, trazado con lapicero brillante rosa ''William Collins'', "La señora Collins", "Prometida de William", "Novia de William", "William x Molly" ''Amor Forever'' etc, etc, etc, con pequeños corazones sobre las letras. Su corazón se acelero al caer en cuenta de los sentimientos ocultos de su amigo que profesaba hacia ella. Y antes de que pudiera darse cuenta, una horda de furiosas mariposas revolotearon en su estómago.

Cerró repentinamente el cuaderno provocando un fuerte sonido cuando las hojas chocaron entre si. Sus mejillas estaban coloreadas de un fuerte color carmín y no supo como reaccionar ¿Qué debía hacer? ¿Tenía que hacer algo? ¿Hace cuanto que él sentía eso por ella? ¿Hablaba con William sobre lo que había leído? ¿Ignoraba el contenido del cuaderno como si no hubiera pasado nada? Pero una pregunta aun más importante se cruzo por su mente ¿Como se sentía ella respecto a eso?

Sacudió la cabeza, nunca en su corta vida había lidiado con un tema como aquel, y mucho menos que le produjera emociones tan confusas como aquellas. Apreciaba a William y lo quería mucho pero jamás había pensado en él como más que un amigo, aunque cuando se besaron en la reunión que hizo Sarah, ella no quería que él se alejara, e incluso hubiera querido repetir el beso.

Repentinamente se sentía realmente muy confundida respecto a lo que sentía, sus sentimientos eran un remolino caótico ahora, por lo que cuando la puerta del gimnasio volvió a abrirse dando paso a William no pudo contener sus piernas y salió corriendo huyendo del lugar mientras aclaraba su mente.

-¡Voy al baño! ¡Ya vuelvo!-Le grito antes de irse y así evitar que fuera a seguirla.

Corrió con mucha fuerza parándose después de cruzar algunos pasillos. Apoyo su espalda contra la pared, llevo las manos a su rostro caliente, sin duda debía parecer una manzana madura. Se dejo deslizar lentamente hasta terminar sentada sobre el suelo, abrazo sus piernas contra su pecho, escondiendo el rostro contra sus rodillas.

El peso de lo que había descubierto era mucho, por una parte quería arriesgarse con los sentimientos confusos que él le producía y decirle lo que estaba sintiendo, pero otra parte no quería herirlo, porque...¿Y si los estaba interpretando mal y mañana se levantaba viéndolo solo como un amigo? Pero tampoco creía que debía quedarse sin respuesta, William no merecía quedarse eternamente con la duda.

-Vaya...vaya...el genio Bobert esta enamorado-La voz de Leslie capto su atención. Levantándose se asomo hacía el pasillo contiguo, observando como Jamie y Leslie reían estruendosamente.

-¿Y de quién estas enamorado?...¡¿De la aspiradora?!-Río Leslie.

-¡No! ¡No! ¡Yo tengo una mejor! ¡¿De quién estas enamorado Nerd?! ¡¿De la caja de fusibles?! Jajajaja-Se burlo Jamie.

-Basta. Se están pasando de la raya-Dijo Tina siendo completamente ignorada.

-¡Ya se! ¡Te enamoraste de una de las computadoras de la escuela ¿verdad?! Jajajajaja..-Se burlo Leslie sujetándose el estomago debido al ataque de risa. Bobert se mordió el labio a la par que sentía su cuerpo comenzar a temblar.

-¡No esta esta mejor! ¡Te enamoraste de...!-Jamie no pudo terminar.

-¡Estoy enamorado de Tina!-Grito Bobert repentinamente callando las burlas abruptamente, sorprendiendo a todos los presentes. Trago nerviosamente y bajo la mirada -Yo...Amo a Tina Rex-Murmuro lo suficientemente alto como para ser escuchado.

Para luego dirigir su mirada hacia Tina que tenía los ojos abiertos en shock. En ese momento las risas de Jamie y Leslie estallaron de nueva cuenta, y aunque pareciera imposible se escuchaban más fuertes que antes.

-¡¿Y te llaman genio?!-Río Leslie.

-¡¿Se te frieron los circuitos o qué?! ¡¿De verdad creías que Tina te correspondería?! ¡Para ser un nerd era muy tonto!-Se burlo Jamie riendo a carcajadas.

Molly se llevo la mano a la boca, sintiéndose muy mal por Bobert, nadie merecía ser humillado de esa forma y mucho menos a causa de sus sentimientos. Su corazón se encogió al verlo llorar lo que causo que se burlarán con más fuerza y después salió corriendo, nadie se atrevió a detenerlo.

Se sintió tan mal por él, pero luego se sorprendió al ver a Tina furiosa con Leslie y Jamie por lo que habían hecho con Bobert, en sus ojos amarillos pudo ver mucho disgusto y enojo como muchos de los que habían visto la escena, pero también hubo otra cosa, en su mirada se reflejaba la misma confusión que ella misma sentía en ese momento.

Y al ver partir a la Rex por el misma pasillo por el cual había desaparecido Bobert supo que seguramente iría a buscarlo. Una parte de Molly se preguntaba ¿Como podía Tina ir por él cuando no estaba segura de sus sentimientos? Pero al parecer se arriesgaría ya que podía verse la determinación en ella, pero la mayoría no pareció notarlo.

Ellas estaban en una situación muy similar, y Molly se sintió inspirada en cierta forma, no solo por Tina sino por ambos. Sin importar lo que hiciera o lo que no hiciera sus sentimientos no se desvanecerían como el aire, estos eran muy importantes y aun sino los tenía muy claros debía velar por ellos, incluso sino terminaba bien, no perdía nada intentando algo con William, lo importante es que ambos disfrutarán en la compañía del otro, nada más.

Entonces dirigió sus pasos nuevamente hacía el gimnasio, William estaba sentado en las gradas esperándola pacientemente y cuando ella entro por la puerta este se levanto con una pequeña sonrisa en sus labios. Molly le devolvió la sonrisa mientras se acercaba lentamente hasta él, hasta que quedaron frente a frente.

William se sonrojo violentamente cuando la cercanía de ella fue demasiada. Apenas separados por unos pocos centímetros, Molly rio tiernamente ante la mueca de incomodidad que tenía su amigo, colocó suavemente una mano sobre su pecho y él se congelo, sin saber que estaba pasando, ella quiso hablar pero por primera vez en su vida no encontraba las palabras, suspiro profundamente.

-Vine con la intención de explicarte mis confusos sentimientos...-Comento Molly y él la observo con atención -Pero...en lugar de eso...mejor voy a besarte-Dijo con sencillez.

William solo atinó a abrir los ojos desmesuradamente cuando los labios de ella se juntaron con los suyos, pudo sentir como su presión sanguínea se disparaba, coloreando sus mejillas, sin poder creer lo que estaba pasando, había comenzado a considerar declararsele, lo cual había visto muy lejano todavía, pero ella se le había adelantado.

Entonces cerro su ojo de forma automática correspondiendo el beso, llevando sus manos a la cintura de ella para acercarla suavemente hacía él. Molly sonrío en medio del beso, satisfecha con su acción impulsiva, porque estaba segura que lo que había hecho explicaba mucho mejor lo que sentía de lo que lo hubiesen hecho uno de sus típicos discursos.

Esa declaración era perfecta para William, él jamás había sido alguien de muchas palabras, más bien de ninguna, por lo que debía conformarse con sus acciones para demostrar sus emociones e intenciones pero no pensó que Molly se balería de eso también. Sonrío, al parecer en contadas ocasiones un beso basta para explicar aquello que las palabras no pueden.

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