Beteado por Rossue (Katerine Ray).
Términología dentro del mundo de Lotus:
· Rhoda: Origen griego. Significado literal: Levanta o El que se levanta. Significado en Lotus: Ciudad Levantada. Ciudad contraria a Konoha (La ciudad amurallada).
· Draugs: Criatura clasificada como un no muerto.
· SHINOBI: Fuerza militar al servicio de Konoha controlada por el Canciller.
· Cuartel: Base militar subterránea de SHINOBI.
· Fenrir: Líder de escuadrón. (Vendría desempeñando la misma función que un líder ANBU en el mundo canon de Naruto)
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| 4 |
El cielo también es el infierno
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I
—¿Las esporas o SHINOBI? ¡¿Qué podría ser peor?!
—¡Sólo sigue corriendo, idiota!
A esas alturas Naruto no podía decidirse entre si eso se trataba de su mala suerte o simplemente de un mal cálculo de sucesos. Quería culpar a alguien, quien claramente sería Sasuke, pero no tenía tiempo siquiera para pensar en algún castigo en cuanto llegaran a Rhoda pues a como se veían las cosas para ellos no estaba seguro de llegar más lejos de las dunas.
—¡Si tan sólo me hubieses escuchado ahora estaríamos tirándonos gases y jugando a las adivinanzas!
—¡Mejor deja de decir marranadas y sigue corriendo! —soltó el azabache justo antes de que una bala le rozara cerca del brazo, aturdiéndolo e hiriéndolo—. ¡Mierda!
—¡Sasuke! —gritó desesperado el rubio viendo a su amigo, ahora de rodillas, sosteniéndose la extremidad superior izquierda con dolor—. ¡Maldita sea! —A pesar de las negaciones del de cabellos negros por recibir su ayuda, el de ojos zafiro hizo caso omiso de él, pasando su brazo sano por encima de su cuello para ayudarlo a ponerse de pie de nuevo y así reanudar la carrera—. Recuérdame, por favor, molerte a golpes cuando regresemos a Rhoda. Tú gran estúpido.
—Si tanto de molesta debiste dejarme ahí —Naruto gruñó soltando un gritillo de frustración mientras seguían corriendo—. Naruto, ¿la gente…?
—Ya deben de estar en las dunas. Nos saltaremos el asentamiento y…—"mi suerte no podría ser peor", pensó viéndose envuelto en un dilema de valores morales al ver como en el asentamiento aún quedaba gente que se había quedado rezagada del resto del grupo—. No puede ser.
Sasuke, con la respiración agitada y aún con la reciente herida de su brazo, miró al cielo.
Las esporas eran lentas en caer pero no demorarían mucho tiempo allá arriba tampoco, y aunque les habían contado la historia sobre el origen de los Draugs no le emocionaba siquiera tener que quedarse a presenciar la transformación de un humano en eso, como tampoco le agradaba la idea de que alguna espora le tocara a él o a Naruto.
—Tenemos que sacarlos de aquí —Naruto se azoró viendo cómo se apartaba de él, aún tambaleante por la herida.
—No tenemos tiempo —la voz comenzó a temblarle. No podía creer que él mismo estuviese diciendo esas palabras—. Si vamos allí y los ayudamos, las esporas podrían tocarnos y…
—¿Quieres eso o a un ejército de Draugs junto al de SHINOBI pisándote los talones? —el apiñonado tragó grueso, dándole la razón a su pensamiento—. Bien, entonces apresúrate.
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II
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Esa no era la manera en la que quería volver a ver al mundo.
No así.
No con una inesperada lluvia de esporas resplandeciendo en el cielo y mucho menos sabiendo que Lotus estaba afuera exponiéndose. Todo por su culpa.
Konohamaru pasó saliva con dificultad mientras cerraba la palma de su mano, la cual se encontraba apoyada en el cristal de la parte trasera del vehículo en el que anteriormente venían sólo Hinata y Sakura, volviéndola puño ante la impotencia.
—Señorita Hyūga —la llamó el pre-adolescente sacando a la joven de sus propias preocupaciones, casi similares a las del pequeño castaño, apartando la mirada de su respectivo cristal—. Ella…—pronto sus nudillos se tornaron blanquecinos debido a la fuerza ejercida—. ¿Ella va a estar bien? — Hyūga sólo se limitó a intercambiar miradas penosas con el niño para luego volver su vista hacia la ventana.
—Espero que sí.
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III
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—¿Tienes miedo? ¿O es que tu título de Fenrir sólo es un adorno?
Había maneras para enfadar al sobrino del Canciller.
Ser Lotus era la que no fallaba nunca.
Sai la detestaba. A ella y a su indiferente expresión.
Se la podía imaginar siendo arrogante e irritante pero por sobre todo odiaba que su rostro, casi la mayoría del tiempo, no expresara nada.
Era como una soberbia desconocida o una muy buena camuflada. Eso, contando también que era la sobrevalorada favorita de su tío, y ¿por qué no?, era ridículamente fuerte. Si ella no había alcanzado a convertirse en Fenrir era sólo por la asquerosa actitud que poseía junto a su habilidad de romper las reglas siempre. Como ahora que, a la altura de los acontecimientos, aún permanecía con él.
—¿Por qué no te fuiste con el mocoso? ¿Qué no estabas con Yamanaka? —insistió Sai atacándola con preguntas, mirándola con desdén mientras bajaban de los vehículos.
El muchacho hubiese preferido ahorrarse ese incidente y sólo regresar a la base a esperar que la lluvia de esporas acabara. A la mañana siguiente era muy seguro que fueran convocados para sólo exterminar a la plaga de Draugs que se hubiesen transformado. Menos drama, menos fuerza. Pero estaba ahí, ya en el lado norte de la muralla donde había sucedido la explosión y, lo que era peor, ella estaba con él.
—¿Quieres dejar de hacer preguntas estúpidas? —Sai hizo una mueca para luego percatarse de algo—. ¿Qué?
—Vaya, creí que no tenías otra expresión aparte de ser como un maldito muerto —la pelirrosa frunció el ceño, molesta. Él por su parte parecía muy entretenido con el cambio de gestos de ella—. Ouh, esa expresión es adorable —se burló al verla airada. Eran pocas las veces en las que podía escuchar que a Lotus se le viera muy encolerizada. Le hacía gracia saber que él era el causante de eso.
—Deja de ser un imbécil —sentenció Sakura sin obtener resultados por parte de él.
—¡Sai! ¡Sakura! —ambos atendieron a sus nombres volteando a ver a un soldado de cabello castaño con dos marcas rojas dibujadas en sus mejillas. Estaba empapado por la lluvia y se mostraba con corto aliento.
—Kiba, ¿tú estabas en la muralla cuando sucedió la explosión? —se adelantó a preguntarle ella. Sai sólo se cruzó de brazos atento a escuchar aunque por dentro le aborrecía tener que presenciar el inconsciente acto de Sakura por tomar el rol de líder.
—Sí, afortunadamente no hubieron heridos. Fue en una zona donde no habían soldados —la pelirrosa escrudiñó los ojos ante ese comentario como si sospechara de algo—. Pero hay otro problema aparte de eso —al finalizar la oración se comenzaron a apreciar disparos que, durante ese tiempo, habían estaba sonando sólo que ninguno de los dos recién llegados se había percatado de ellos—. Las esporas…
—¡Habla correctamente, soldado! —terminó por gritar Sai, exasperado.
—Hay un asentamiento cerca de la valla que se encuentra a unos metros de distancia de la muralla. Las esporas cayeron primero ahí y… —Sai engrandeció los ojos, consternado, mientras que Sakura solo alcanzó a tensar los ojos—. Con la caída de la electricidad la barrera que protegía de las esporas a toda la ciudad está inservible.
—¿Y eso qué? Todos los uniformes de SHINOBI fueron diseñados para repeler las esporas. No puede pasarnos nada —afirmó el pelinegro.
—No es eso —Kiba les indicó que lo siguieran hacia el interior de la muralla a través de una puerta aledaña que se encontraba ahí. Subieron un par de escalones en el interior y los hizo detenerse exactamente donde habían pequeñas entradas de luz. Donde existían vanos sin ventanas con vista hacia el exterior. Lo primero que visualizaron al instante era el destello de las balas en medio de la oscuridad, y luego de eso vinieron gritos. Kiba pareció morderse el labio, contrariado por la escena antes de explicarles—. Todas las personas de ese asentamiento estaban expuestas, algunas ya comenzaron a transformarse en Draugs pero… —el sonido de los disparos cada vez cesaba más lo que sólo significaba que poco a poco los soldados de SHINOBI estaban disminuyendo.
—Tsk, justo cuando necesitamos de la estúpida barrera —agregó Sai, ya en su límite.
—Hay que exterminarlos.
En ese espacio tan reducido, y con dos de los soldados más fuertes de SHINOBI, Kiba sentía que se asfixiaba, y ahora más tras escuchar las frías y secas palabras de la pelirrosa mientras mantenía la mirada clavada hacia el exterior. Tan rígida como siempre.
—Pero…—el castaño pasó saliva con dificultad—, pero no todos estarán infectados por las esporas aún. Exterminarlos sería…
—Lo estarán —sentenció ella sin titubear dejando de ver al exterior para dirigirse a ambos—. ¿O es que prefieren que alcancen a llegar hasta donde estamos y que atraviesen la muralla por el agujero de la explosión? No hay barrera que evite que pasen. Será lo mismo que hace años si no evitamos que lleguen hasta acá —el castaño solo frunció el entrecejo, indeciso y preocupado.
—Odio admitirlo pero ella tiene razón —agregó el Fenrir con el fastidio de saber que la entendía. Suspiró con cansancio, desuniendo sus brazos entrelazados sobre su pecho para sujetar con fuerza el mango de la funda de su espada. Sakura hizo el mismo movimiento—. Además la fuerza de un simple soldado no se compara con la de un Fenrir.
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IV
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—¡Sasuke, a tu izquierda! —a pesar de que la advertencia le había llegado un poco tarde, el azabache siguió el instinto de su cuerpo por agacharse y escurrirse debajo de unos escombros desprendidos de un par de varillas de refuerzo, tomando una de las que se encontraban flojas, desprendiéndola y usándola para sacudir los pies del Draug que tenía en frente, provocando que se cayera de espaldas—. ¡Se sigue moviendo! —gritó Naruto desde su lugar.
Era la tercera casa que ayudaban a evacuar. Naruto era quien se encargaba de sacar lo más rápido posible a las personas mientras que Sasuke hacía uso de su fuerza para detener a algún neófito Draug, pero las heridas superficiales, e incluso unas un tanto mortales en los costados de éstos, ni siquiera los detenían ni los hacían menos lentos pues nuevamente se ponían de pie.
—¿Es una broma?
—¡Sasuke, ya déjalo, tenemos que largarnos! ¡Los soldados ya están aquí! —Sasuke alzó la vista completamente agitado mientras dejaba salir bocanadas frenéticas de aire, topándose con una cantidad considerable de soldados y Draugs al mismo tiempo enfrentándose también entre sí— ¡Apresúrat-…! —los gritos de Naruto se vieron interrumpidos al caer un escombro de uno de los edificios a solo centímetros de él, aturdiéndolo y levantando una gran cortina de polvo haciéndolo toser—. ¿Y ahora qué?
—¡Naruto! —el rubio exageró al abrir los ojos escuchando a Sasuke muy cerca pero sin ser capaz de distinguirlo entre tanto polvo—. ¡Adelántate, te seguiré enseguida!
—¡¿Qué?! ¡¿Te volviste loc-…!
—¡Lárgate ya! —afligido, y completamente desesperado, a Naruto no le quedó más remedio que obedecerle. Había niños y ancianos entre las personas que estaban a su cargo en ese momento, no podía abandonarlos.
—¡Me deberás una semana de deberes cuando regresemos! —lo oyó gritar a lo que Sasuke sólo suspiró aliviado por unos escasos segundos solamente para volver a empuñar su improvisada arma con algo de nerviosismo frente al caos que comenzaba a propagarse igual que fuego desatado en un bosque.
—Fuego…—murmuró para sí mismo. Miró a distintos puntos de todo el lugar buscando algo que pudiese usar. Si pudiera lograr generar fuego y usar todo lo que se encontraba deshecho en el lugar para marcar aunque fuese una barrera, sería una distracción y de algún modo mantendría alejados a los sujetos de ojos rojos como también a SHINOBI. Le daría suficiente tiempo a Naruto y a la gente de ese asentamiento para llegar a las dunas y él podría alcanzarlos—. Ahí —dijo descubriendo uno de los edificios que milagrosamente aún se mantenía en pie, con varios picos de metal y unas cuantas cañas suspendiendo de una viga larga de acero.
Debía ser una pequeña herrería.
Haciendo uso de sus ágiles y largas piernas, saltó varios escombros y otros residuos hasta llegar a la armería.
Con el peso de su cuerpo forzó la puerta logrando abrirla de una sola vez siendo recibido por polvo, quizá por el poco uso a ese lugar. Apresurado soltó la varilla que estaba usando como arma y cogió un trozo de madera que se encontraba tirado en el suelo. Cogió de su mochila una camisa y la rasgó con los dientes, partiéndola en dos partes. Usando la primera para envolvérsela en el cuello y de esa manera cubrir parte de su rostro, y la segunda para amarrarla en la punta de la madera.
Con sus ojos buscó por el suelo algo parecido a una trampa de grasa, de ésas que Kakashi solía enseñarle su funcionamiento cuando era niño. Cuando la hubo ubicada, tiró de la tapa, y aunque el hedor era insoportable, cogió el trozo de madera con la tela hacia abajo y la sumergió en ésta, empapándola completamente.
Sin pensárselo mucho volvió a coger su mochila, rebuscó algo en los compartimientos, se la colgó y con la misma prisa alcanzó a tomar una vieja manguera que se encontraba ahí, hundiéndola en la trampa de grasa y dejando la escotilla de ésta abierta de una vez antes de salir y toparse con más devastación.
—Tengo que apresurarme —se dijo a sí mismo comenzando a correr hacia un punto que estuviese un poco liberado de Draugs y de SHINOBI. Cogió la salida de la manguera con su mano izquierda y abrió la llave dejando salir aceite por todos lados trazando al final una abundante y gruesa línea en el suelo antes de aventarla y concentrarse ahora en encender la mecha del trozo de madera que llevaba en la mano contraria—. ¡Maldición! —emitió al caérsele el encendedor al suelo tras en el embiste de un Draug que no había notado cerca.
Las cosas pasaron demasiado lentas a partir de ese punto, tanto que seguramente si moría ahí, quedaría un trauma en su alma en el momento en que su cabeza fuera desprendida del resto de su cuerpo. Cuando su espalda tocó la tierra, y su piel se abría tras haber caído en un pedazo de madera astillado, pudo verlos.
Esos ojos que tanto escuchaba en las historias de Jiraiya desde que era un niño y desde que había aprendido a dejar de rehuir a las fogatas en Rhoda.
No eran tan diferentes a la sobre exageración de cuando los describían. Eran incluso peores ahora que los veía acercársele con violencia al igual que esas dos tiras de dientes similares a las de un depredador.
—"¿Aquí he de morir?"
¿Así ha de acabar?
Los milisegundos que transcurrieron después de eso fueron como la antesala al cielo, o quizá al infierno.
No estaba muerto pero tampoco se encontraba lo suficientemente lúcido y en calma para decir que estaba vivo. Estaba en un estado de shock, y no era para menos cuando a centímetros de tu rostro hay una espada incrustada en el cuerpo viviente que hace unos momentos estuvo a punto de arrancarte algún miembro.
El cuerpo del Draug cayó en seco sobre la tierra mojada, y lo que Sasuke hubiera jurado que sería una nueva anécdota que contar, ahora era una nueva pesadilla.
El sonido del viento cortándose era algo que no había escuchado, así como tampoco había experimentado la parálisis de su cuerpo ante un miedo reinante en cuanto vio a su salvador. O quizá era su verdugo.
Los demonios siempre están vestidos de blanco y teñidos de rojo, Sasuke.
Era una oración muy cruel dicha a un niño de seis pero Kakashi nunca decía las cosas sin un motivo.
Y ahora sabe que es verdad.
Que aunque ese sea el cuerpo de una mujer, y sus ojos sean propicios a adorarlos por su excéntrico color, es lo mismo que ver a un Draug con hambre. Es ver a un soldado de SHINOBI creyendo estar haciendo justicia, y es quedar a merced de uno que le mira con sumo interés y que seguramente mentaliza para acabar con él también.
Sasuke comienza a dar grandes bocanadas a través de la delgada y rasgada tela que cubre su rostro, en su mayoría, sólo dejándole visibles los ojos. Va a grabarse esa imagen para siempre. La de él siendo miserable y la de ella mirándolo de manera glacial pero con una extraña peculiaridad. Sasuke no pudo asegurar si estaba analizando su nivel de miseria o simplemente no toleró verlo de una manera tan patética al verla agitar su espada a sólo centímetros de su cuello, impregnándolo de sangre que no era suya.
Por primera vez todo su valor se había esfumado.
Todo ese ardiente impulso de odio hacia Konoha también desapareció; y vio lo vergonzoso que era.
Vio que Kakashi tenía algo de razón, que la parálisis que uno experimenta al estar frente a un soldado de SHINOBI era lo mismo que aceptar morir en vida una vez que el contrario ponía una mano sobre ti para llevarte al interior e imaginar que todo se habría acabado.
Pero la sensación era diferente, era sumamente pesada. No era un soldado normal. Acabaría con él y con todo ese ridículo deseo de enfrentarse algún día al ser superior detrás de esas murallas. Sasuke aspiraba a muchas cosas pero no a toparse con eso.
—"¿Por qué….? ¿Por qué no hace nada?" —a raíz de una fuerte explosión a espaldas de ella, y de tensar su vista hacia él, Sasuke sólo cerró los ojos esperando que de un tajo le desprendiera algo pero no había sido así.
Con la misma rapidez con la que él volvió a abrirlos, ella se había desvanecido dejando una abertura entre la línea de llamas que él había generado para después cerrarse, indicándole que ella había vuelto con los suyos y que posiblemente esos gritos que oía, junto al sonido de una espada cortar, se debían a ella.
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V
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Fue duro despertar con el rostro entumecido y el olor insoportable a cenizas.
Fue difícil abrir los ojos y adaptarse a lo brillante del cielo. Pero fue más difícil entender que sobre lo que estaba recostado no era un duro piso sino un colchón muy mullido, a punto de la desintegración, y por supuesto, encontrarse con Kakashi.
En esos cortos dieciocho años había sabido obedecer. Había recluido todas sus emociones y se las había guardado sólo quedándose con el hubiera. No era su mascota pero le debía su vida a ese hombre, vida que venía unida a fidelidad y obediencia. No había sido difícil durante los primeros años de su vida permanecer detrás de sus piernas, sintiéndose desprotegido, como tampoco había sido difícil entender que aunque Kakashi lo había criado Sasuke no había heredado nada de él.
Sabía pelear.
Sabía gritar.
Sabía defenderse, pero no sabía lo que era tener la responsabilidad de tener vidas a cargo.
No sabía lo que era perder a alguien.
Sólo sabía hacer pero no corregir.
—¿Dónde estamos? —preguntó Sasuke siendo él el primero en hablar.
A juzgar por la posición del cielo y la claridad que se inmiscuía entre las ruinas de esa cabaña (que Sasuke sugería era una de las pocas que había resistido al fuego de la noche anterior), no pasaba de medio día. Veía un par de siluetas desde los resquicios de un par de ventanas ahora sin cristal. Escuchaba voces. Era evidente la razón por la que Kakashi se encontraba ahí.
—¿No te pesa la conciencia, Sasuke? —el muchacho no lo miró hasta que se halló sentado sobre el enmohecido catre sosteniéndose la cabeza, sintiéndose mareado luego de unas posibles largas horas de haber quedado inconsciente.
—Ahora no, Kakashi.
—Hiciste exactamente lo que te pedí que no hicieras —arguyó, furioso.
—Hice tu trabajo —bramó el más joven poniéndose de pie, tirando de la sábana que tenía encima, estampándosela en el pecho al contrario una vez que hubo pasado a su lado. Kakashi lo tomó con fuerza del brazo—. Suéltame.
—No conoces el mundo, Sasuke. Te crees tan superior a todo, hasta a la misma naturaleza, que la has subestimado y mira en lo que terminó —el muchacho gruñó, sacudiéndose su agarre—. ¡Escúchame por una maldita vez! —Sasuke se detuvo azorado. No era la primera vez que lo veía enojarse pero nunca a tal grado de hacerle estremecer. En su corta vida había presenciado el mandato impuesto por él pero Sasuke siempre sugería que él era muy bondadoso con quien no lo merecía. Lo contradecía en mucho pero ganaba en poco, y sin embargo era la primera pelea que tenían como dos iguales, o eso era lo que el menor quería creer—. Creí que serías diferente —soltó con voz acongojada, como un padre sopesando dolor. Bajó la mirada y redujo todo sentimentalismo para dejar de ver a Sasuke como un preciado hijo y verlo solo un miembro más de Rhoda. Uno que había roto las reglas y merecía severa reprimenda—. Tomaste acciones que no te correspondían. No solo te expusiste a ti, sino a alguien más, y por consiguiente a toda Rhoda. ¿Tienes idea de la magnitud de lo consecuencias?
Sasuke no pareció meditarlo, sin embargo su respuesta no fue inmediata.
Analizó la situación una vez más en ese lapso de regaño. Kakashi estaba ahí por lo que claramente significaba que había llegado en el momento justo. Seguían en ese asentamiento y las personas en el exterior debían ser del equipo de exploración pero el ambiente y el doble sentido escondido detrás de las palabras del hombre no era suficientemente claras para él hasta que se permitió razonar.
Luego lo miró, como quien busca una respuesta diferente a la que ya ha deducido y reconoce como correcta.
—¿En dónde está Naruto?
El aire le pesa y de pronto considera que todo debe ser un error.
Que a pesar de que Kakashi le mira con lamentación, cuando él salga de ahí –y se tope con la ridícula claridad del sol- Naruto estará afuera, quizá con un brazo roto y una venda mal puesta alrededor de su cabeza, y le sonreirá como el idiota que es. Regresarán a Rhoda y el rubio lo obligará a tomar todos sus turnos durante la guardia sólo porque quiere hacerle culpable de todo. Porque esa sería su manera de burlarse de él y de también decirle que así como hoy, lo acompañaría a todas partes.
Pues son amigos.
Son hermanos.
Pero Kakashi ni siquiera le regalaba las palabras que quiere oír.
En su lugar está la realidad.
—La naturaleza y la guerra no son muy diferentes. Ambas, tarde o temprano, reclaman lo que creen que es suyo.
—¡¿En dónde está Naruto?!
—Ahora pertenece a Konoha.
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VI
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A Konohamaru nunca le han gustado los lugares con mucha luz ni los lugares con poco espacio.
La cápsula en la que se encuentra inmerso contiene ambas características, y aunque ha dejado de ser un niño como para soltarse a llorar y pedir ayuda a mamá, no puede evitar sentirse claustrofóbico. La bandeja blanca superior incrustada en la cápsula del mismo color se desprende y desciende un poco quedando sobre su rostro, comenzando a girar.
Cierra los ojos y engarrota los dedos de los pies involuntariamente. Ha estado ahí muchas veces y aún no se acostumbra a las ligeras ropas que está obligado a portar cuando es examinado, ni al ruido que hace la máquina una vez que se enciende. Mirar el techo no le calma pues esas paredes nunca hablan ni le muestran algo diferente.
—Konohamaru-kun ¿estás bien? —escucha el menor desde la rendija que hay debajo del cristal blindado que hay frente a la cápsula. Él solo ve el reflejo de su rostro reconcomido mientras que seguramente del otro lado Lotus mantiene la misma imparcialidad de siempre. Sugiere que la señorita Hyūga es la voz preocupada que acaba de hablarle—. ¿Puedes aguantar un poco más?
—S-Sí —contesta con voz quejosa.
Sabe que aunque su respuesta sea negativa Sakura no lo sacará antes de la sala de curación hasta que esté satisfecha con el resultado de su cuerpo.
—No lo mimes, Hyūga —suelta Sakura una vez que cortan la comunicación y continúan viendo el proceso ambas. Sakura entrecierra los ojos percatándose de la mueca de malestar del niño sin mirar a Hinata. Ahora es ella quien enciende nuevamente el micrófono —. ¿Qué pasa?
—Du…Duele… —la pelirrosa parece reaccionar a la mueca de dolor de su protegido y Hinata es la única que se percata de ello.
—¿Dónde duele? —pregunta nuevamente la pelirrosa.
—A-Aquí… —Konohamaru señala con dificultad su pecho.
Hay momentos en los que Sakura puede verse a través de un espejo, y es evidente que rechaza lo que le dicen pero, por sobre todas las cosas, le gustaría rechazar su propio pasado. Porque aunque no lo recuerda con certeza sabe que rememorarlo es lo mismo que recibir fuertes cargas de electricidad. Incansables hasta morir. El dolor que se refleja en los ojos oscuros de Konohamaru es prueba de su pasado y también del inaplazable destino.
El tiempo se agota y el cuerpo de ese niño pronto no será capaz de ocultar su secreto.
Ese secreto que solo ellos dos conocen.
La alteración del cuerpo del huésped ya es constante y aunque él ha mostrado que las sesiones en esa cámara de blancas paredes ya no le perturban tanto, su cuerpo es una historia diferente. Su cuerpo no se adapta a lo que hay dentro, al palpitar de ese extraño corazón.
—Sakura… — Hyūga tensa los ojos, ensombreciéndolos con angustia hacia la de cabellos rosas.
No hay mayor prueba de humanidad que las expresiones ligeras que asaltan su rostro cuando ve a ese niño, y lo reafirma cuando la ve afilar sus ojos y tensar sus músculos una vez que presiona el botón de finalizar.
No la detiene –ni quiere hacerlo- cuando sale de la cabina y se dirige rápidamente al niño. La sigue despacio analizándola en pensamientos. ¿Cuál es la naturaleza de su relación con Konohamaru? ¿Por qué lo cuida tanto como si lo viera frágil? ¿Por qué va en contra de las reglas sabiendo que utilizar esa cámara de curación le ameritara varias sanciones sin supervisión? ¿Por qué su mirada frívola transfigura en una calmada cuando está con él?
Cuando ambos están uno frente al otro –él aun encima de la plancha fría de metal- ninguno dice nada pero claramente sí lo hacen con sus miradas. Y Hyūga se siente inútil y fuera de lugar, incapaz de alcanzarles a pesar de sólo encontrarse a pasos de ellos pues hay todo un mundo de preocupaciones, destinos y secretos que sólo ellos comparten.
—Se nos acaba el tiempo, Konohamaru —es lo único que dice Sakura en cuanto toca su mejilla y supone que ese sea un gesto cariñoso. Él así lo cree pues se recuesta en su palma agradeciendo un día más por ser capaz de estar con ella.
Y una vez más Hyūga dista de esa extraña cercanía.
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VII
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—Sakura…
Sakura especula siempre –en cada chequeo de rutina que se le hace a Konohamaru- las mil y un preguntas que su subordinada acumula al salir de la cámara pero que nunca las oye salir de su boca.
La contingencia de que alguien las escuche no es alarmante pero Hinata no presume de desacato cuando la llama por su nombre. Es como parte de las reglas guardar respeto al Fenrir o al mando superior al que fuiste asignado a estar a cargo pero entre acuerdos internos eso puede o no recibir un castigo.
Uno esperaría que siendo subordinada de la despiadada Lotus el castigo fuera ejemplar pero no es el caso ni mucho menos Sakura tiene ánimos de ejercer su poder de mando sobre ella.
—¿Qué?
Hinata la mira con desasosiego pero esta vez no pretende quedarse callada como tampoco pretende no recibir una negativa como respuesta.
Aún no olvida su error y se mantiene consciente de que esa duda creciente sobre el estado de Konohamaru no la hubiese alarmado tanto si tan solo hubiera hecho bien su trabajo y no lo hubiese dejado salir a patrullar con Sai. Pero ya no quiere quedarse atrás. No quiere quedar fuera de ese extraño círculo de confianza que tienen esos dos.
En el pasado Sakura le dio su primera oportunidad en el Cuartel. Vio en ella algo que ni siquiera Hinata, ni el resto, pudieron ver.
Sakura era todo caos pero también era orden y muchos actos.
—Quiero saber…—carraspea—, quiero saber si las acciones que haces son de algún tipo —la pelirrosa le sostiene la mirada—. ¿Son acciones buenas que parecen malas? …
¿O son acciones malas que parecen buenas?
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VIII
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—¡Sasuke! ¡Sasuke vuelve aquí!
Esta vez no habría anécdotas que contar ni tampoco de las cuales burlarse.
Aunque si existiera una sería la manera en que la voz de Naruto le habría gritado, con dos tonos arriba de su voz normal. Lo fastidiaría con eso por el resto de la semana y el rubio contra atacaría contando la escena de Sasuke desmayándose en medio del caos inventando además que no le había quedado más remedio que cargarlo cual princesa.
Y oír eso sería digno de burla por el resto de sus vidas. Y Naruto habría ganado la partida.
Pero ahora cuando Kakashi lo halla dentro de la casa, que por esos últimos años han compartido, Sasuke se ha detenido a especular su miedo. Ése que se ha camuflado de las suposiciones tontas que ha tenido hace un momento, evitando ver la realidad. Se detiene en medio de esa habitación que contiene la cocina, una pequeña sala y un par de muebles añejos. Les ha tomado medio día regresar a Rhoda, y Sasuke sólo continúa contando los segundos que Naruto debe estar apreciando de la vida ahora.
Enfurece volviendo sus manos en puños, no teniendo una manera de sacar toda esa rabia y preocupación que siente. No sabe qué hacer y nadie le dice tampoco qué.
—Sasuke, tranquilízate por favor.
El muchacho chasquea los dientes y pronto sus extremidades entumecidas ya han decidido a dónde dirigirse.
Kakashi lo mira con premura intentando deducir el caos que ahora debe ser dentro de la mente de él; y lo consigue cuando lo ve aproximarse al almacén. A ese pequeño cuarto en donde el mayor suele guardar un par de armas y víveres desde que Sasuke tuvo memoria.
—¿Qué estás haciendo? —pregunta lo obvio pero con una extraña preocupación de que Sasuke esté justamente hurgando entre esas cosas—. ¡Basta ya! ¡Desordenando todo no vas a encontrar una solución! —el más joven hace oídos sordos mientras continúa buscando el lugar específico donde Kakashi podría esconder armas.
En todos esos años el de cabello gris había mantenido una pulcra imagen de sólo resolver las cosas por medio de palabras, sin necesidad de violencia, pero Sasuke no es tonto. Podría haberle dicho mil veces que antes solía ser solo un ciudadano perteneciente a la capital, a Konoha; podría haber mantenido ese perfil bajo tras la unificación de Rhoda y de haberlo salvado, pero esas cicatrices…
—Esas cicatrices no son de maltrato —Kakashi palidece y Sasuke sólo detiene su extasiada búsqueda para erguirse, ladear su rostro y mirarlo con inculpación—. ¿No es así? —el de cabello gris entrecierra los ojos con incredulidad.
—¿De qué estás tratando de acusarme, Sasuke? —el de cabellos negros emboza una sonrisa sagaz sin abandonar la sospecha.
—Yo no dije la palabra acusar, Kakashi.
El cristal de las mentiras del hombre se cuartea, y en cuanto Sasuke reanuda su búsqueda dentro del almacén Kakashi se siente en peligro.
Tiene que detenerlo.
Tiene que aguantar un poco más.
Tiene que evitar que Sasuke encuentre algo que lo desacredite con él y con toda esa gente que confía en su criterio.
Y entonces se percata de que el egoísmo –que le fue inculcado desde pequeño- supera siempre a la razón.
Que haberle ocultado por tantos años la verdad no expiará su alma ni le otorgará el perdón de nadie pues los pensamientos de la cátedra enseñada por SHINOBI aún sigue palpitando inconscientemente en su mente.
Y él la sigue imponiendo al querer encadenar a Sasuke a hacer lo que él cree correcto.
—¿Qué demonios…?
—Lo siento, Sasuke.
Cuando el menor saca ese uniforme empolvado dentro de una de las cajas de madera que se había mantenido sellada por tanto tiempo es que Kakashi descubre su propia crueldad.
—¿Eras un soldado de SHINOBI?
Salvarse a sí mismo.
El no querer que Sasuke supiera nada era equivalente a abandonar a Naruto.
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[Continuará...]
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A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
No me manoseen ;-;
Respuestas a comentarios sin cuenta:
Beru-nya: Me ha encantado leer tu review y ver que pudiste leerlo con la "recomendación musical". Creo que da una sensación muy diferente cuando se lee con acompañamiento, a mi en verdad me funciona y me hace imaginar la escena con más facilidad a la hora de comenzar a describirla. Y bueno, si en tercero me he pasado en éste cuarto creo que querrás ahorcarme por dejarlo ahí xD ¡Y me me reído moumentalmente con "los dos pollos" xDD Bueno, ya tuvieron su primer encuentro así que a partir de éste punto estarán en la mente del otro. Espero leerte por acá seguido! Saludos!
Tielle: No te lo había dicho pero tienes el nombre de una de las intérpretes de mi compositor favorito de anime 3 Si es coincidencia, que bello(?). Me alegra que aprecies la trama por encima de la pareja en sí *w* En verdad me llena de alegría. Sobre los soldados y tus opiniones, no están tan alejadas de lo que en realidad es. SHINOBI definitivamente es una imagen de "dioses" pero puede que no sean realmente lo que dicen ser. Y justamente la parte de Konohamaru y Sasuke quería que fuera así: épica y desconcertante hahaha veo que si funcionó. Morí con lo de "¿qué eres?" "¿Jesús?" xD He pegado una risota. Igual me alegra que hayas podido disfrutar de la lectura con el acompañamiento de la banda sonora. Muchísimas gracias y espero verte seguido por acá! ¡Saludos!
Tomoe: ¡Hola de nuevo! Me alegra verte te nuevo por acá :) Sobre tu review y tus inquietudes, poco a poco se irán respondiendo, en especial esa conexión entre Konohamaru y Sasuke así como el motivo por el que Sakura cuida tanto de él. En éste capítulo revelo cierto "secreto" que guarda su cuerpo. Y bueno, respecto a lo que pasará con Sasuke y Naruto...bueno, de Naruto ya ves xD Y de Sasuke, pff, bueno, si antes "odiaba", ahora le debe de hacer más ahora que una verdad se le ha sido revelada de una manera tan cruel. En fin, no diré más hahaha Espero que el capítulo de hoy sea de tu agrado. Muchísimas gracias por darle una oportunidad a la historia. Lo aprecio desmedidamente :) ¡Saludos y espero verte de nuevo por acá!
Notas:
Bien...¿Tomatazos? xDD Lo sé, he mandado a Naruto al infierno, ¿perdón? Pero es necesario. El Sasuke que conocemos en el canon es impulsivo, por lo que esa característica suya definitivamente también destacará acá, y ahora que se le ha revelado una verdad tan cruel podemos suponer cuales serán sus próximos movimientos. Naruto está en manos de SHINOBI ahora, y si bien lo he pintado acá como alguien muy habilidoso y perceptivo a las situaciones de riesgo, ahora está en las fauces de enemigo y, siendo realistas, SHINOBI es una "super fuerza militar". No estará fácil si quiera rescatarlo.
Ahora que Kakashi ha admitido ser parte de SHINOBI -que más bien Sasuke lo orilló a decirle- ¿qué creen que pase? ¿Toda la vida de Sasuke ha sido una mentira? ¿Quien era realmente Kakashi antes de encontrarle? ¿En verdad le encontró recién nacido? ¿Soy una maldita sin corazón? :v Lo sé. Además de que en éste capítulo finalmente puedo mencionar con libertad que sí, Konohamaru tiene algo. Algo especial que Sakura cuida y por eso vela por éste extraño niño pero ¿acaso solo se debe a eso?
Y bueno, el "premio" aquí es que finalmente Sasuke y Lotus se encontraron. Quizá en unas circunstancias demasiado bruscas pero vamos, no me imaginaba diciéndose "Hola". Estos dos tienen tanto odio en sus corazones que definitivamente ahora que se han visto -aunque prácticamente a Sasuke solo se le veían los ojos- no dejarán de sentir curiosidad por el otro.
Así que...¿tomatazos de nuevo?
¿Qué creen que pasará?
En fin, espero me dejen sus apreciaciones en un lindo review. Me encanta leerlos y ver los errores que cometo para luego mejorarlos :) Siéntanse en libertad de darme sus más sinceras sugerencias.
¡Bye!
¡Rooss-out!
