Beta Reader: Rossue (Katerine Ray).

Términología dentro del mundo de Lotus:

· Rhoda: Origen griego. Significado literal: Levanta o El que se levanta. Significado en Lotus: Ciudad Levantada. Ciudad contraria a Konoha (La ciudad amurallada).
· Draugs: Criatura clasificada como un no muerto.
· SHINOBI: Fuerza militar al servicio de Konoha controlada por el Canciller.
· Cuartel: Base militar subterránea de SHINOBI.
· Fenrir: Líder de escuadrón. (Vendría desempeñando la misma función que un líder ANBU en el mundo canon de Naruto)


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Enemigo de la suerte

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I

Tantísimos años desde que esas murallas habían sido dedicadas a solventar el paso y la existencia de Draugs en Konoha; ahora finalmente ese día había llegado.

Convoyes enteros, y estratégicamente armados, llegaban y salían relevando a otros cada dos horas del hangar subterráneo. Hinata Hyūga había sido impuesta al cargo de monitoreo y recepción de cada uno de los elementos de SHINOBI junto a Amane Shion, un recluta interno del área de fármacos y primeros auxilios. Ambas, junto a un grupo de ocho personas de la misma área, eran los encargados en inspeccionar a cada uno de los soldados una vez su arribo al hangar.

La suerte no estaba de lado de nadie esa noche y quienes daban positivo al análisis de esporas eran enviados a algún lado desconocido por ella para ser purificados.

Pero Hinata sabía que detrás del significado de la palabra purificar existía una realidad sombría. Lo supo desde que se propuso perderse entre el eco de los gritos del onceavo infectado de ese día. Pidiendo clemencia por no ser llevado a ese lugar.

—Purificar es lo mismo que eliminar —Hinata sale de sus pensamientos al percatarse de la compañía que tiene a su lado—. ¿Piensas que es incorrecto? — Hyūga atisba humanidad en sus ojos, una pizca de tristeza dejando entre ver un sentimiento poco útil siendo un elemento de SHINOBI.

—Lo que piense no tiene importancia ni peso, Teniente Yamanaka —suelta rápidamente.

La rubia la conoce.

Ellas dos, junto a Sakura, estuvieron juntas en la academia antes de volverse lo que eran ahora. La conoce de hace mucho tiempo como para no reconocer el desacuerdo que hay en esos ojos perlados como también el más puro signo de obediencia.

—Hinata, no tienes que… —Hyuga suplica por medio de miradas que no diga más.

Que esa confianza desaparezca y que su cercanía sólo se limite a cuando nadie más las vea.

Deben guardar apariencias como siempre lo han hecho, y Hinata está consciente del nivel que las categoriza a ellas tres. Evidentemente Ino es su mando superior y los tuteos no están permitidos.

—Parece que llegó su transporte, Teniente —interrumpe Hinata agradeciendo muy en su interior dejar de cruzar palabras con Yamanaka.

Ino se desconcierta pero recuerda que hay manías que se pueden aprender, y siendo Hinata la subordinada de Sakura, esa mirada de aparente estoicismo se lo debe a ella.

—Nos vemos luego, sub teniente Hyūga.

Hinata suspira luego de verla irse.

No porque esté preocupada, aunque debería dado que se encuentran en alerta de que se desate un brote masivo como el de hace veinte años. Los oficiales superiores fueron convocados luego de que la alarma de la muralla se hubiese activado, y desde la noche anterior, misma donde Sakura y Sai hubiesen sido los primeros en interceder sin órdenes, se habían emitido las primeras de parte del Canciller.

Uniformes blancos teñidos de carmesí, un par de raspones debajo de la suciedad de sus inmutables rostros al servicio de su líder. Hinata quería encontrar algo de aflicción en esos ojos, alguna emoción de cansancio o de simple rendición pero no había nada en ellos.

"Servir para vivir"

Desde muy jóvenes dejaban de ser aficionados para pertenecer e impartir las doctrinas que se les enseñaban una vez que pisaban el Cuartel.

Abandonar cualquier tipo de afecto o apego hacia lo valioso dejando únicamente el puro sentido de la obediencia. Hasta hace poco creía que eso estaba bien. Que viviendo bajo las órdenes de la ley, siendo subordinada de Sakura e institutriz de Konohamaru, podría desempeñar su cargo con la misma lógica con la que todos lo hacían en cada uno de sus puestos.

Pero el ser humano por sí solo es curioso y hasta donde Hinata sabe las acciones que Lotus realizaba en los últimos días eran de dudar.

¿Quién era ese niño y por qué lo protegía tanto?

Pensó en Sai y en las palabras engañosas de hace un día.

No pudo permitirse indagar más allá puesto que el motor del transporte, donde recién había asistido la rubia, rugió. Algunos soldados ya ocupaban sus lugares mientras que otros más esperaban abordar. La mirada azulina de Ino viajó hacia ella, atravesándola. Hinata miró por encima de su hombro viendo el emblema de SHINOBI brillar sugestivo.

Sakura era el último soldado que partiría en ese convoy, en el asiento reservado a un lado de Ino.

Una vez más Hinata prescindió de sus intenciones por querer hablarle y pedirle quedarse. No por ella, sino por Konohamaru. Las lágrimas corajudas del niño en el borde de sus ojos aún permanecían en la mente de Hyūga cuando lo arropó al dormir luego de la sesión en la cámara la noche pasada.

—Servir para vivir —repitió Sakura la doctrina de SHINOBI con monotonía. Hinata engrandeció los ojos sorprendida de haberse sentido descubierta de algún modo por ella—. No caben las dudas en SHINOBI —Hyuga asiente pesarosa—. Asume el rango y las obligaciones que te corresponden, Hinata —la subteniente cierra los ojos y se permite sonreír un poco pues ha pronunciado su nombre—. Yo asumiré las mías.

—Asumirás las de la Teniente Yamanaka ya que es nuestra superior —Sakura la mira desde el borde de sus ojos dibujando la sonrisa más astuta e irónica que pudo haber hecho en mucho tiempo. No le causa gracia pero tampoco es que esté fuera de la realidad.

—Eso va a cambiar muy pronto —procura decir con clara lentitud dándole más peso a sus palabras—. Cuando me vuelva Fenrir las cosas van a cambiar para nosotros tres—voltea a verla, y ésa es una de las contadas veces que Hinata Hyūga puede percibir algo que no sea seriedad ni acidez en su voz.

Humanidad y hasta infinita calma.

Hinata no puede abandonarla, no cuando le demuestra que no ha perdido la humanidad que muchos soldados de ahí ya no poseen. A pesar de que ha cobrado muchas vidas con su katana y su ártica actitud, ella puede jurar que hay bondad en ese corazón.

Que el secreto que esconde es por algún motivo con importancia desconocida.

Y si permanece a lado de ambos, de Konohamaru y de Sakura, Hinata podría descubrir hasta su propio valor.

—En ese caso… —suspira antes de continuar. Todo el nerviosismo y la penumbra que la agobiaba ha desaparecido— Konohamaru-kun y yo te estaremos esperando —al final Sakura ladea una sonrisa astuta.

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II.

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De la antigua Konoha sólo quedaban ruinas.

De su vida pasada no sabía absolutamente nada.

De las verdades de Kakashi ahora sólo sobraban mentiras.

—¿Qué es esto?

Kakashi lo recuerda bien.

Los ojos llorosos de un Sasuke de seis años eran el brillar del final de su pasado y el principio de su futuro.

Eran brillantes y llenos de inocencia cuando lo sostuvo en brazos en medio de una enardecida devastación. Ni los emblemas ni medallas en su uniforme manchado de carmesí valían tanto como el llanto brilloso y lleno de fuerza de un Sasuke aún sin dientes y completamente sano.

Era una pequeña esperanza de vida luego de haber propiciado tantas muertes con la espada que portaba en la cadera.

Pero las mentiras nunca duran lo suficiente y Kakashi lo entiende ahora cuando ve el rostro de Sasuke deformarse por miles de emociones, ninguna de ellas buena.

Decepción, amargura, ira, coraje, tristeza.

—Sasuke….

—¿Eras un soldado de Konoha? —el hilo de voz con el que Sasuke le habla es doloroso.

Tan doloroso como una daga clavada en el pecho. Aunque piensa que el dolor se le pasaría cuando la herida cicatrizara, pero ésta no. No sanaría.

Ambos se mantienen en silencio y de pie. Kakashi sosteniéndole la mirada aunque fuese con vergüenza pues el chico no se merece que lo ignore, al menos por ésta vez.

Sasuke termina de sacar el uniforme, al menos la parte superior que es un saco blanco. Hay emblemas dorados y un tanto desgastados en la parte del pecho. Hay rajaduras en los antebrazos y parte del tórax, y hay suciedad y salpicaduras de sangre que alguna vez estuvo fresca. En deplorables condiciones pero con el auténtico valor de una mentira bien elaborada.

Sasuke encoge su cuerpo apretando los hombros de la prenda cuando cierra aún más los puños alrededor de ésta. Al verlo, el hombre sabe que no tiene sentido seguir callando más.

—Sasuke, escucha —traga grueso antes de continuar—…iba a decirte algún día sobre…

—¿¡Decirme?! —Sasuke soltó la primera estocada, vociferando sin perder cuidado de que alguien más escuchara afuera— ¿¡Decirme qué?! ¿Qué fuiste parte de SHINOBI? —calló por un momento, hipando y sintiendo con coraje los ojos arderle—. ¿¡Y cómo que algún día!? ¿¡Cuándo!? ¿¡Cuándo estuviese a varios metros debajo de la tierra sepultado!? —Kakashi se estremeció.

—¡Tan sólo déjame explicarte! —suplicó en vano. Sasuke terminó empujándolo cuando pasó apresuradamente a su lado, corriendo hacia la habitación que le pertenecía en esa cuna de mentiras. Kakashi lo siguió sólo para darse cuenta de que el menor ya comenzaba a empacar cosas en esa vieja mochila de piel que hace algunos años le había obsequiado—. ¿Qué…? ¿Qué estás haciendo?

—Lo que debí hacer hace mucho tiempo —gruñó con voz ronca y dolida, incluso en cada una de sus oraciones parecía que su voz se rompía al final—. ¿Cómo pude dejar que me vieras la cara? —Kakashi tensó los ojos, dolido—. Lo sabía —por un momento se quedó estático, dejando sus manos quietas dentro del bolso—. Lo sabía. ¡Lo sabía, lo sabía! ¡Sabía que me estabas ocultando algo! ¡Sabía que mentías sobre…! —su voz se quebró y gruñó ante el pensamiento de imaginarse tan patético en esa situación—. Yo no soy como tú —remató al final.

—Sasuke, por favor, escúchame. Sólo… —el hombre se mordió los labios y no se preocupó porque sus uñas se enterraran en la piel de sus manos al volverlas puños—. Sólo quería protegerte —confesó con voz dolida, lo suficiente para poner a Sasuke a mirarlo con indecisión.

Ese hombre lo había criado.

No. Más que eso.

Le había dado la oportunidad de vivir.

Pero una traición era una traición y hasta ahora se daba cuenta que cuando se trataba de alguien importante, dolía horrores.

—¿Protegerme? —Rió con amargura terminando de empacar, aún sujetando el uniforme—. Lo que acabas de hacerme es lo mismo que me hubieses abandonado a morir de frío y hambre hace años —los ojos de Kakashi lo resintieron así como el resto de su cuerpo y de su corazón. Lo que acababa de decir era cruel pero que así lo fuera no significaba que fuera menos cierto. Lo había defraudado y con creces—. Me pediste tantas veces que aceptara a Rhoda como parte de lo que soy —pausó sólo para rematar con la mirada lo último que tuviera que decirle—. ¿Eso también es mentira? ¿En verdad me encontraste esa noche? —el hombre desvió la mirada—. ¡Contéstame!

—No naciste en Rhoda —confesó mientras tragaba grueso— pero tampoco estoy seguro de que hayas nacido en Konoha —el muchacho se exasperó, gruñendo—. Ahí no vas a encontrar nada, Sasuke. Por favor, recapacita.

—Tú tuviste la oportunidad de también hacerlo. Y no lo hiciste.

La punta de la daga.

Sasuke terminó de encajarla dentro de la herida en Kakashi cuando se hubo colgado al hombro la mochila y se hubo colocado a su lado.

En esta ocasión entre ellos ya no había cabezas de diferencia como las tantas veces en que el de cabello gris lo midió en la madera, marcando sus centímetros con una navaja en ella. Sasuke evocó sus primeras alegrías recordando la inocencia en sus ojos cuando le decía que llegaría a ser más alto que él algún día.

Hubiera preferido tristezas.

Que nunca hubiese marcado su edad y sus centímetros en la madera que ahora se encontraba viendo en silencio.

—Sasuke… —gimió el hombre su nombre en lamento.

—Quizá no encuentre lo que deseo oír en Konoha, Kakashi, pero encontraré más verdades de las que tú pudiste contarme —un suspiro, el último que Sasuke tendría la oportunidad de contarle y el hombre de añorar.

Sasuke se ha ido.

Ha atravesado el umbral como si nada y ha dejado atrás la marca de su infancia empolvada con la tierra que han levantado sus botas al salir apresurado. Los párpados cansados de Kakashi sólo se tensan y finalmente se permiten cerrarse. Un hombre de su edad ya no se puede permitir llorar. No porque no quiera o porque haya preferido abandonar su sensibilidad.

Ríe un poco, derrotado.

Y deja que lentamente fluyan las primeras lágrimas por sus mejillas luego de tantos años.

Se había equivocado.

Aún quedaban lágrimas que derramar.

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III.

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A Sakura no le complace vivir entre Draugs pero varios insisten en que la expresión impávida de su rostro, cuando su katana comienza a bañarse de sangre infectada, es parecida a la del éxtasis.

Sólo muy pocas personas la han visto en ese estado y muy pocas han abierto la boca y conservado la lengua para volver a repetirlo.

Mientras Sakura corta extremidades y perfora gargantas, la danza de su cuerpo es la que muchos ansían explicarse algún día.

Como un demoníaco vals con todos los elementos para engrandecer aún más su reputación y su ego, Sakura se encoge, gira, salta, aplasta con la gracia de la flor de la que deriva su nombre. Sin embargo, el de aquella otra flor, el de Lotus muy pocas veces se anuncia. Sólo presume de él cuando le conviene o cuando su raciocinio no se pierde. Ahora, cuando su uniforme aún permanece pulcro y libre de rastro de sangre, es cuando esa asquerosa melancolía aparece.

Y ese momento la hace débil, piensa.

Porque a pesar de ser considerada el arma más letal de SHINOBI, a veces, sólo a veces, su mente de manera involuntaria juega con ella haciendo de sí misma su peor enemiga.

Tiene pequeños visajes que no se explica de donde provienen. Tales como las pesadillas que Konohamaru suele contarle durante sus momentos a solas.

Cuando Sakura cierra los ojos sus manos están bañadas de sangre. Su ropa es andrajosa. Su apariencia es como el de una damnificada deplorable. Es como una niña perdida entre un mundo que se cae a pedazos, lleno de fuego y cielos negros. Su cabello es una maraña de mugre y sangre. Y sus ojos son un terror inexplicable.

Se ve a sí misma en las deplorables condiciones en las que se encontraba antes de ser "rescatada"

"—¡Lotus!"

Pero esa sucesión de recuerdos es extraña. Hay partes que no encajan, y hasta hace unas noches no volvía a aparecer con tanta frecuencia en sus pensamientos.

"—¡Lotus!"

No había manera en que esas extrañas sucesiones de simples fragmentos tuviesen importancia ya.

"—¡Sakura!"

Todo eso era pasado. Y aunque indudablemente sabe que sus memorias yacen sepultadas no puede evitar sentirse asfixiada cuando se les ocurre alterarla. Como en ésta ocasión.

—¡Sakura!

Al final abre los ojos de golpe, volviendo a la realidad.

A Kiba no le quita el sueño la reprimenda que pueda existir al mostrar insolencia en llamar a un puesto superior con tanta familiaridad.

No es como que le tenga miedo a Sakura, a diferencia de la mayoría de los soldados de SHINOBI. Su buena suerte y su confianza al llamarla por su nombre no es algo que haya emergido por arte de magia, claro está. Así como Hinata e Ino conocían a Sakura desde hace mucho tiempo, Kiba había recibido varios golpes de su parte durante los duros entrenamientos en la academia. Esos en los que, por fortuna o infortunio, le tocaban con ella.

Sakura y él hicieron una extraña amistad luego de innumerables encuentros en los que él siempre perdía.

Una amistad que pocos conocían. Uno de ellos era Sai, el sobrino del Canciller, para su bendita mala suerte.

La pelirrosa parpadeó desorientada recobrando la lucidez rápidamente mientras empuña su katana nuevamente atravesando el aire con ella por encima del hombro de Kiba, tomándolo por sorpresa. Cuando el muchacho hubo recobrado la respiración un sonido seco se escuchó a sus pies. El cuerpo de un Draug yacía ya inerte bañado de sangre.

—No puedo estar cuidando de ti, Kiba.

—A-ah, gracias —agradeció el castaño dando una bocanada de aire de alivio mirándola de nuevo. Sakura era eso a lo que todos temían pero también a lo que aspiraban. Prueba de sus habilidades era que a pesar de encontrarse ensimismada en sus propias tragedias era atenta a cualquier cosa a su alrededor. Aunque de no haber sido por su llamado quizá ahora sería comida de Draug. Se estremeció un poco—. Es cierto, venía por ti —anunció recordando por qué la buscaba—. Se te ha encomendado limpiar otro sector —Sakura crispó los ojos.

—¿Qué hay de éste? —preguntó indicando con su mirada todo el fuego consumiendo la zona más pobre de Konoha.

Apenas era la primera sección pero los Draugs neófitos que se había logrado colar del exterior a través del hueco de la muralla ya comenzaban a multiplicarse.

—La escuadra de Sai se hará cargo. Tengo órdenes de llevarte a otro lado —indicó.

—Mis órdenes las recibo de Yamanaka, Kiba —el castaño se azoró aunque luego ladeo una mueca parecida a una sonrisa.

Esa rara e inhóspita lealtad no se manifestaría en alguien tan terca como Sakura de no ser que se tratara de otra persona que no fuera alguien a quien podía considerar importante en un sentido espiritual. Aunque podía ser sólo costumbre o algo de familiaridad por haber asistido a la misma generación de reclutas, si se trataba de Ino Yamanaka, por mucho que Sakura se esforzara en demostrar cada día, públicamente, sus roces con la rubia, era evidente la camaradería que se tenían.

Lo cual lo llevaba a pensar que a partir de esa convivencia existía una cercanía y por supuesto, obediencia y lealtad aunque ella no lo supiera.

—Descuida. Ella está enterada también —Sakura frunció el ceño, no convencida. Kiba rió—. Le tienes cariño, ¿cierto?

—Cariño es lo que yo siento cada que hago que una uña se le quiebre —oyeron a sus espaldas cómo el aire se cortaba junto a los gruñidos de un Draug mientras el florete de Ino le atravesaba la caja torácica. Sakura ladeo una mueca astuta.

—¿Preocupada por su más valiosa subordinada, Teniente? —le bromeó ella con insolencia.

—Como si alguna vez te hubieses considerado mi subordinada, Sakura —la pelirrosa soltó una risa arisca—. Te encomendaron una nueva tarea así que más vale que la cumplas. ¿No querías ser Fenrir? Tienes una oportunidad valiosa enfrente —la bribonería de Lotus disminuyó quedando en la completa seriedad y concentración.

—Lo dices como si fuera un error serlo—Ino no responde y eso es suficiente para que Sakura la mire con sospecha.

—No es como si fuera el mejor trabajo ¿sabes? —el rostro de la rubia se vuelve expresivamente melancólico y culpable—. Hasta el viento tiene secretos que tienes que guardar de manera confidencial.

—¿Ino? —la llamó Kiba, confundido, mientras Sakura no hacía otra cosa que escrutarla con la mirada.

—¿Sigues aquí? —volvieron a oír a sus espaldas, esta vez junto a la rubia—. ¿Qué eres sorda? ¿O es que el incompetente de Kiba no sabe dar un simple mensaje?

—¿Y tú no puedes dejar de ser tan impertinente? —salió a la defensiva Ino. Sai frunció cejas y labios mirándola con altivez.

—La cosa no es contigo, Ino, es con el inútil de Kiba quien… —la manzana de adán del muchacho se inmovilizó sólo para terminar de bajarla mientras soltaba una risa descarada—. Hn, ¿probando de nuevo el filo de tu espada en mi cuello, Sakura? ¿No es un método un tanto brusco y gastado ya? —siseó.

—Eres repugnante —soltó la pelirrosa con asco bajando el brazo y por consiguiente su katana del cuello del de cabellos negros.

—Y tú insoportable.

—¿Podemos dejar esto para luego? —intervino Kiba con la mínima señal de que le hubiese afectado el comentario de Sai. Era él, después de todo. El sobrino lengua afilada del Canciller—. Sakura, sígueme por favor.

—Hn, hasta se permite llamarla por su nombre —bromeó Sai con desdén.

—Cállate y mejor ayúdame a deshacerme de los Draugs que quedan —indicó Yamanaka avanzando unos cuantos pasos al frente donde se dibujaba una nueva línea de neófitos transformados—. Sakura —la muchacha se detuvo un poco, atenta, pero sin voltear—. Ten cuidado.

—Lo mismo digo. Tienes a una serpiente venenosa "cuidándote" la espalda.

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IV

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La muralla.

Esa impenetrable pared de varios metros hecha de concreto reforzado, con tecnología de punta y sensores de calor, ahora se encontraba inhabilitada.

Los especialistas eléctricos parecían desesperados en querer restaurar la energía que se había perdido la noche anterior. De no hacerlo en las horas impuestas era muy probable que sus cabezas terminaran rodando.

Y es que Shimura Danzo, el Canciller, no era conocido por ser un hombre bondadoso y paciente, sino todo lo contrario. Era la figura de respeto y miedo que domesticaba a su imperio de perros. SHINOBI era su fuerza, los Fenrir sus brazos, los soldados sus armas, y Lotus, su preciada joya sanguinaria, su mente y corazón oscurecido.

Pero esa información era territorio desconocido para Sasuke.

Lo que si no lo era, era esa sensación inyectada de odio y venganza que estaba corriendo como líquido ardiente por sus venas. La ira había superado a la decepción y las lágrimas de coraje ahora sólo eran un vestigio que alimentaba sus ojos enfurecidos. Su habilidad nata de reconocimiento visual nunca había sido tan desmedidamente buena como ahora.

Uno.

Dos.

Tres guardias a cada siete metros a lo largo del borde de la muralla.

En la parte inferior el enorme agujero, provocado seguramente por la explosión de ante noche, se le figuraba como su única medida viable para adentrarse a la ciudad.

Ni en un millón de años volvería a tener esa oportunidad y aunque le hubiese gustado llegar a ese punto por otras razones que no fuese las que estuviese analizando, ahora su prioridad era entrar para salvar a Naruto. No había tiempo para titubeos ni para planes que perduraran días y/o semanas. Apostar por su instinto y por su sed de venganza era lo único que le quedaba.

—Resiste, idiota —repitió como su mantra desde que había salido del perímetro de Rhoda.

Era momento de dejar atrás todos esos recuerdos que ahora se levantaban como mentiras. Su oportunidad estaba ahí, en donde se comenzaban a escuchar nuevos disparos y donde varios soldados de Konoha arremetían contra una nueva turba incontrolable de Draugs.

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V

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—Esto se le ocurrió a ese idiota ¿verdad? —masculla Sakura terminando de colocarse un par de guantes blancos sin nudillos, puesto que ya estaba hastiada un poco de tantos raspones, mientras veía desde el borde del gran hoyo en la muralla cómo comenzaba una nueva aniquilación de Draugs.

Al parecer ese sector era el más vulnerable y atacado dado que el paso de las esporas aún permanecía en el aire y a los soldados con más mala suerte les habían alcanzado a tocar, transformándolos.

—Se lo sugirió al Canciller —carraspeo Kiba, incómodo—. Eso es lo que oí.

Hn, es tan inepto que tengo que ser yo quien haga su trabajo.

—En realidad creo que sólo lo hace para molestarte —sugirió Kiba puesto que para alguien como Sai aquella tarea no hubiese sido difícil dado que era un Fenrir a pesar de ser tan joven.

Sakura sabía que ceder su puesto para que ella se encargara de la línea principal de ataque no era sólo para fastidiarla. Sai esperaba que en una de esas distracciones Sakura pudiese resultar herida, y con suerte, morir.

Ése era el tipo de basura que era ese infeliz.

—Ahora entiendo porque Ino me dijo que tuviese cuidado —murmuró sonriendo con ironía terminando de adiestrar sus manos para desenfundar su afilada katana—. Terminaré aquí y regresaré a cortarle la lengua.

—¿Por qué no mejor le cortas el cuello?—Sakura apuntó a sonreír apreciando su sugerencia. Kiba solo le devolvió el gesto con diversión.

Para quienes conocían de cerca a Sakura -quienes se contaban con las palmas de la mano, claro está- podían asegurar que tenía sus momentos irónicos en los que podía resultar hasta divertida sin realmente pretender serlo y aquello, en gran parte, les daba la confianza necesaria para no perder la cabeza en una situación de máximo peligro como la que estaban atravesando.

—Buena suerte —fue lo último en decirle viéndola saltar desde los cinco metros de piedra caliza en donde se encontraban, perdiéndola casi inmediatamente de vista entre las nubes de cenizas y el destello de disparos—. "Qué rápida"

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VI.

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Tosiendo residuos secos de todo el polvo que se levantaba mientras avanzaba, a Sasuke se le dificultaba cada vez más el distinguir a los soldados de SHINOBI para esconderse entre ellos.

Había sido un impulso solamente el haber conservado la chaqueta de Kakashi pero ahora agradecía tenerla puesta.

Una vez sobre la marcha empezó a leer el modo de ataque de los soldados de blanco junto al movimiento de los Draugs, y aunque estos últimos resultaban ser increíblemente impredecibles al atacar no distaban mucho de la realidad de un animal hambriento buscando comida. Y Sasuke, quien había crecido en un ambiente salvaje con extenuantes tardes de cacería, conocía su propio lenguaje corporal y también el de una presa.

Dándosele la oportunidad de coger todas las armas que algunos soldados perdían –tras ser atrapados por las fauces de algún Draug- Sasuke se hacía de osadía y valor enfrentándose –increíblemente mejor- a ellos que el resto de los soldados. Como si en verdad supiese en qué punto perforarlos y qué movimiento realizar, muy distinto a apenas ayer cuando de manera penosa tuvo que ser salvado por un miembro de SHINOBI.

Salvado, pensó.

¿Qué verdadero había en eso?

El esmeralda oscurecido de los ojos de esa mujer asaltó su mente junto a la manera tan fría con la que había acabado con ese Draug. Tan oscura pero a la vez tan misteriosa. Llegando a mirarlo con tal intensidad en tan cortos segundos. Definitivamente la recordaba cómo alguien muy diferente a cualquier soldado. Desprendía un aura distinta con solo cruzar miradas. Y también se veía hambrienta y sedienta por algo desconocido.

Sasuke volvió a toser percatándose –demasiado tarde- de que esa hambre y esa sed que se había imaginado en ese par de ojos esmeralda sólo eran un hechizo maldito que le había hecho perder la realidad, topándose de lleno de frente con el rostro de un Draug. La sed y hambre ahora estaban por arrancarle la piel si no se aparta. Estaban por devorarle y por saborear su carne pero su final estaba lejos de ser pronto así que impulsado por su propia adrenalina arremete contra el ser de ojos rojos con una patada, obteniendo tiempo para lograr coger una de las pistolas –de las tantas que hay en el suelo- para apuntarle a la cabeza y luego presionar el gatillo, atravesándole el cráneo.

Los soldados a su alrededor se aturdieron, mirándolo.

Sasuke sabía que no le harían nada puesto que la chaqueta de Kakashi, por más añeja y sucia que estuviera, era un símbolo oficial de pertenecer a la fuerza del Canciller, lo que le hacía parecer que era uno de ellos.

Estaba harto de ser salvado.

Kakashi había iniciado la mentira de esa manera; salvándolo. Ahora el hambriento era él. El cazador era él. El justiciero era él.

Entrecerró los ojos visualizando a más Draugs aproximarse. Tenía que atravesarlos si quería avanzar pues todos parecía venir de dentro de la muralla. Cargó nuevamente el arma y avanzó hacia lo nocivo del aire. Con una destreza y puntería certera que no sabía que tenía se abrió paso entre ellos.

Pensó en Naruto.

Pensó en Kakashi.

Pensó en las mentiras.

Pensó en que ya era tiempo de devorarse al mundo y conseguir respuestas.

Apretando el gatillo y detonando disparos se volvió el foco de atención del resto de soldados, en especial de aquella quien acababa de arribar.

Sakura entrecerró los ojos agudizando su mirada a través del polvo que le dificultaba la vista.

—¿Quién es el idiota que dispara? —soltó la pregunta al aire cortando el mismo y de paso el cuello de un Draug que ninguno otro soldado podría haber visualizado con tan espesa nube de residuos.

—No sabemos su nombre pero es de los nuestros. Se deshizo de la primera fila de Draugs —Sakura chasqueó los dientes, no convencida.

—Si dispara así de desesperado no creo que sea de los nuestros —juzgó ella mientras se ocupada de otro ser de ojos rojos a sus espaldas sin dificultad—. Que todos se retiren. Me ocuparé de los que quedan.

—¿Qué hay del…? —iba a preguntar a cerca del muchacho de los disparos pero la pelirrosa ya se había perdido entre la espesa neblina.

A medida que Sakura se adentra aparecen más Draugs.

A medida que lleva al límite su capacidad de observar con rapidez el tiempo se vuelve lento y ella increíblemente rápida.

Nunca ha llevado un récord sobre el número de muertes que su espada ha ejecutado ni mucho menos el tiempo que le lleva cortar el aire con tal precisión de una rebanada finamente delgada de jamón. No se molesta en ser precisa pues es algo que hace por instinto. El ángulo de su muñeca empuñando su katana, los pasos que debe dar, los que debe retroceder, los grados a los que debe girar para encajar con exactitud.

Lotus es la máquina de guerra que actúa inconsciente pero por instinto. Y su instinto es demasiado perfecto para fallar alguna vez y recibir un raspón.

Por eso es la favorita del Canciller.

No sólo porque la fuerza de mil hombres está en ella sino por sus carentes emociones y por su ridícula lealtad.

Como un ave blanca en vuelta en cenizas y en un color carmesí, Sakura persiste en conceder toda su fuerza en esa tarea menor que es acabar con ese grupo débil hostil. Para otro soldado la realidad de no dar todo su esfuerzo repercutiría en perder su vida pero en Sakura no era el caso. Podía hacerlo incluso con los ojos cerrados y seguir sin recibir una pizca de sangre en su uniforme blanco.

Impávida, permanece con los ojos inmóviles hacia el frente una vez que termina de exterminar al grupo que la tenía rodeada. Es ahí donde se da cuenta que más allá, a unos cuantos metros delante, también hay cuerpos inertes como rastro de haber muerto recientemente. La sangre sobre sus pechos esconde orificios provocados por disparos. En la frente algunos, en el resto del cuerpo otros. Sakura aparta la mirada del mar de cuerpos que tiene en frente con urgencia y sólo le toma unos segundos levantar el brazo que sostiene su katana, a lo que relativamente parecía la nada, y colisionar con violencia contra algo.

Contra un arma desconocida.

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VII

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—"Él vino del mar…Algo así como fuera de algún domo o de cualquier muralla. Donde no hay civilización ni vida. Agitado y sediento. Perturbable y con escaso aliento. Acompañado de fuego y de una turba austera de pájaros negros"

—Konohamaru-kun ¿estás bien? —pregunta Hyuga asomándose junto con él hacia la ventana, intentando entender que es lo que él ve con tanto detenimiento mientras recita palabras que tiene escritas en ese libro, en esa noche donde ellos han llegado a salvo a las instalaciones del Cuartel mientras Sakura continúa afuera.

—Ya no es completamente azul, señorita Hyuga —menciona sin ningún contexto el menor, desorientándola.

—¿Azul? —pregunta confundida, bajando la mirada hacia el libro y rescatando la imagen de un cielo nocturno con tonos brillantes de rojo.

Un cielo que refleja, debajo de él, una enardecida combustión…

—El cielo tiene un curioso color.

augurando el advenimiento de una inevitable destrucción.

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[Continuará]


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A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

No me manoseen ;-;


Curiosidades del capítulo:

Con "florete" me refiero a que el arma de Ino está modificada, evidentemente, pues un florete ordinario no es letal. Solo por si se lo preguntaban (?) . Es similar a una katana solo que la empuñadura es la de un típico florete.

Respuesta a usuarios sin cuenta:

Tielle: ¡Estoy en contra de la violencia! Hahaha, por favor, que no te de un derrame, plis. El orden natural lo alteró cuando Leo ganó el Oscar y ahora está lo de Trump, así que no creo alterar el universo tanto hahaha Y bueno, parte de lo que sospechabas se hizo realidad. Kakashi si era un soldado de Konoha pero aún no revelo hasta qué punto y en cuanto a Sasuke yendo a salvar a Naruto, bueno, está más que claro que con quien se topó Sakura al final es con él. A partir de ahora se verán cara a cara para toda la vida(?) Espero. Gracias por comentar, espero que este capítulo te sea entretenido igual!

Tomoe: Tu presentimiento se cumplió porque si ha ido a salvarlo...pero toparse con Sakura le joderá la vida(?) hahaha El Sasusaku viene con fuertes dosis pero para ello debo hacer que se encuentren y bueno, está sucediendo, así que ahora se verán las caras finalmente. Y espero estar resolviendo las dudas que se han ido generando con estos capítulos hahaha que evidentemente son muchas pero planeo contestarlas conforme avance la trama. Espero que este capítulo sea de tu agrado! Gracias por comentar siempre! Me hace re feliz :D

Beru-nya: Okey, no se por donde comenzar a responder tu review, porque me he reído como una retrasada mental leyendolo. ¡Ha estado fantástico! Hahaha, quizá por los modismos a los que no estoy acostumbrada pero me ha encantado y me has sacado una sonrisa boba, de esas que tienes todo el día. En verdad me ha dado el hype leer cuan atractiva te resulta la historia, me emocionó bastante leer lo emocionad que te muestras con cada cosa, con el encuentro de Lotus y Sasuke, con la revelación de Kakashi, en verdad. Espero estar a la altura de tus expectativas con la continuidad de ésta historia. Y que te siga gustando tanto como a mi escribirla.

LenitaYT: ¡Eres libre de acosarme! Hahaha para eso tengo mi perfil en la bio de fanfiction xD Hazlo con gusto, yo encantada. En cuanto a tu review, no eres la primera que me dice sobre considerar volverlo original xD De hecho batallé mucho para decidir en su publicarlo bajo el fandom de Naruto u hacerlo original. En verdad lo consideré, y no lo descarto en un futuro, pero como concebí la historia pensando en Sasuke y Sakura, no puedo visualizarla con otras personas. Lo sé, es muy raro, pero igual en el futuro lo haga de manera más profesional. Y en verdad aprecio tus palabras con respecto al potencial que le ves a la historia. Actualmente no leo fanfics de Naruto por lo que no puedo juzgar al resto de mis compatriotas pero me elogias bastante al considerarlo de esa manera. Muchas gracias por eso y espero que la historia te siga resultando atrayente tanto como hasta ahora.

Notas:

Yaaaasss, me tardé. Lo siento, pero hubo una emergencia de salud entre uno de mis familiares y bueno, entenderá que no tenía ni tiempo ni ánimos. Me la vivía en el hospital. Afortunadamente todo salió bien. Y bueno, realmente no sé que más decir sobre el capítulo, estoy más emocionada por publicar el 6 en realidad hahaha pero este ha servido para ver totalmente la reacción de Sasuke respecto a la verdad escondida de Kakashi.

¿Se lo esperaban?

Además de que sirvió en parte para demostrar que Lotus, además de ser el arma de guerra que el Canciller ha querido que sea, también tiene sus aires de comedia. Terribles ahahaha pero los tiene.

Y bueno, creo que queda más que claro contra el arma de quién choco su katana. 7u7 Salseo is coming.

Agradezco mucho a las personas que le estan dando una oportunidad a la historia. Como dije, es muy complicada hasta para mí pues es la primera vez que me estoy probando desenvolverme en éste tipo de trama y género, por lo que me hace realmente feliz ver que está teniendo un buen recibimiento.

Y ya para terminar, no se olviden de agregarme a facebook, que es donde básicamente ando siempre. El capítulo 6, desde ya aviso, es un mosntruo pues está demasiado largo hahahaha

Chao!

Rooss-out!