→ Beta Reader: Rossue.
Términología dentro del mundo de Lotus:
· Rhoda: Origen griego. Significado literal: Levanta o El que se levanta. Significado en Lotus: Ciudad Levantada. Ciudad contraria a Konoha (La ciudad amurallada).
· Draugs: Criatura clasificada como un no muerto.
· SHINOBI: Fuerza militar al servicio de Konoha controlada por el Canciller.
· Cuartel: Base militar subterránea de SHINOBI.
· Fenrir: Líder de escuadrón. (Vendría desempeñando la misma función que un líder ANBU en el mundo canon de Naruto)
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—Lotus—
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Osadía
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—¡Peleas como niña!
Osadía era el espectáculo por el que todo soldado veía a Sasuke con repudio en ese momento.
Eso, y una envidia bien fundamentada tras solo ver a su séptima víctima caer con dureza contra el suelo. Era, de por sí, un espectáculo incómodo y a la vez fascinante de ver. Como los romanos disfrutando de la masacre dentro de un coliseo. Por lo menos Sai lo disfrutaba pero a la vez lo detestaba.
Sentado en una sala integrada dentro de la Arena, junto al resto de sus compañeros Fenrir, veía el enfrentamiento cual cazador con fauces alertas. Esperando un error que le obligara a rendirse de tanto esperar a cierta persona para que presenciara aquel acto de rebeldía pero también alerta ante cualquier amenaza que ese prisionero pudiese presentar. Solo bastaría con presionar el botón del mono mando* que traía consigo para activar el nano dispositivo –que se le había sido inyectado desde el inicio al rebelde- y presenciar las convulsiones que las cargas eléctricas ocasionarían en todo su cuerpo hasta matarlo.
Sasuke, sin embargo, era todo menos consciente de que estaba siendo el juguete de esa legión de soldados.
Llevándolo ahí para hacerlo pelear con todo aquél que se le acercara en distintos turnos. Sorprendentemente saliendo victorioso en cada una de esas peleas.
Sai no sabía si aplaudir su osadía o matarlo por su arrogancia cada vez que cruzaban miradas. Era como si lo estuviese retando a pelear también.
—Me parece que los soldados a tu mando, Sai, son pésimos.
—Ino, querida, no eres quién para decirme eso luego de tener a esa estúpida problemática contigo durante tanto tiempo. Me sorprende que la soportaras —soltó con veneno el pelinegro.
—Por lo menos esa estúpida problemática sabe hacer su trabajo sin pedir favores a otros —remató Ino refiriéndose a Sakura. Zanjando ese tema para abrir otro mientras sorbía un poco de su bebida—. Y recuérdame ¿por qué tengo que estar sentada en tu misma mesa? —rezongó irónica volteando a ver al resto de los Fenrir en aquella ridícula, pero equipada, sala aislada. Era de por sí una idea depravada estar ellos ahí, como si fueran monarcas de un imperio, viendo como soldados de cada una de sus divisiones, se turnaban para pelear contra el prisionero. Acérrimos, en ese momento, viendo a las dos personas que se tumbaban un par de dientes y ganaban hematomas mientras ellos solo observaban—. ¿Qué es esto? ¿Tu nuevo capricho? ¿Un coliseo de bárbaros?
—Estoy de acuerdo en eso —se oyó en la mesa contigua a Yamanaka quien agradeció, aunque por compromiso, el apoyo a Yugito Nii. La Fenrir del escuadrón 8—. Solo nos haces perder el tiempo.
—¿Qué se podría esperar del sobrino del Canciller? —comentó alguien más.
—Nii-san. No deberías…
—Ah, ¿nos acompañan también los lacayos de cada quién? —ironizó Sai.
Salvo los Fenrir del escuadrón 4, 5, 9 , 11 y 12, quienes se encontraban ausentes, el resto de los presentes le miró con desdén comenzando por Yagura, Fenrir del escuadrón 1, quien tenía a su lado a su hermano menor, Yukimaru, mirándolo con ojos apenados tras haberle reprendido hace unos segundos de manera inconsciente debido a la costumbre.
Si bien cada Fenrir tenía a un subteniente a su disposición, alguien de suma confianza para ellos, no se estaba permitido traspasar la línea jerárquica que les dividía entre su posición y la de su mando superior.
Sin embargo a Yagura, quien fuera el Fenrir más joven, le importaba en lo más mínimo dicha regla. Siendo su hermano su subteniente, los motivos eran obvios sobre el por qué.
Para unos cuantos de ellos les era indiferente.
A Yugito, por ejemplo, al no tener un subteniente las palabras de Sai no surtían el efecto esperado a diferencia de Yagura quien adoraba a su hermano menor.
—Repite eso —gruñó el Fenrir bajito poniéndose de pie delante de él. Shikamaru, el subteniente de Ino, solo suspiró cansino viendo a su mayor rodar los ojos—. ¡Repítelo!
—¡Nii-s…-! ¡Yagura! — lo llamó Yukimaru tomándolo del brazo—. Basta. Está bien…, no es necesario que…—el mayor se sacudió el agarre pasando a su lado.
—Nos vamos —sentenció siendo seguido por Yukimaru con premura y sin discutir.
—¿Tan pronto? La diversión apenas está comenzando —ironizó de nuevo Sai con una sonrisa llena de sátira.
—Un funeral tendría más emoción que esto —agregó Utakata, Fenrir del escuadrón 2, refiriéndose a la interminable racha de victorias acumuladas que llevaba el muchacho que Sai había puesto a pelear, sin realmente prestar atención al altercado. Ante el comentario, Fū, Fenrir del escuadrón 3, rompió a carcajadas. Deshaciendo el tenso ambiente de un tajo, o incrementando el hastío para algunos.
—¡Esa…! ¡Esa fue buena, Utakata! —aplaudió la morena de ojos color naranja tirando el cuerpo hacia el respaldo de su asiento. A su lado, Hotaru, subteniente de Utakata, muchacho de ácido humor, no pudo evitar emitir una risa muy diminuta.
—¿Desde cuándo esto se convirtió en un circo? —apuntó Yugito con fastidio advirtiendo con ponerse de pie para irse también.
—Ah. Ahí —murmuró Hotaru atrayendo en primera instancia la mirada de su Fenrir sin comprender—. Lotus acaba de llegar.
Sai, guiándose por la mirada de la muchacha, descendió la vista hacia donde ella veía casi erizándose de la emoción que le daba imaginar el rostro enfurecido de Sakura una vez que entendiera que sus planes habían sido truncados por él.
—Que enfermo —comentó Ino viéndolo con ese semblante perverso, poniéndose de pie para ir abajo y acercarse a Sakura quien no parecía traer buena cara—. Creo que ésta reunión sin sentido se terminó —anunció al resto de sus compañeros—. Tal como dijo Yugito, solo vinimos a perder el tiempo y… —Ino cayó de pronto, estremeciéndose junto a las paredes de esa habitación como si fuesen uno.
Sintiendo el temblor que acababa de sentirse luego de que Sakura, desde un par de niveles abajo, hubiese tomado una de las lanzas de entrenamiento, de uno de los soldados aglomerados junto a ella, para lanzarla con una ridícula puntería hacia donde se encontraban ellos.
De no haber existido un campo de fuerza magnético el resultado hubiese sido aterrador.
Comenzando con un Sai muerto y sin cabeza.
Aquello le habría fascinado a Sakura.
La marca de la punta de la lanza había quedado incrustada en el campo de fuerza, agrietándolo. De esa magnitud había sido el coraje con el que la había lanzado contra él.
—¿¡Pero que tienen todos en la cabeza hoy!? —exclamó Yagura desde la puerta de salida, quien tras haber sentido el temblor mientras bajaba las escaleras, reconsideró regresar solo para encontrarse con aquella escena.
—E-El campo de fuerza… —balbuceó Hotaru aún desconcertada.
Ino fue la primera en dar lugar a la rabia de Sai, apresurándose a seguirlo tras verlo salir enfurecido de la sala. Seguidos muy de cerca venía el resto de los Fenrir.
—¡Sa-Sakura! ¡Por dios! —vociferó Kiba quien arribó segundos después de Hinata y Konohamaru pero alcanzado a presenciar el suceso.
—Hablando de personas que pierden el control —citó Karin con toda la mala intención del mundo, quien se encontraba entre la multitud de soldados que rodeaban el espacio donde el prisionero y el resto tenían uno de los tantos rounds de esa tarde. Sakura alcanzó a oírla, y bastó solo eso para mirarla con odio, desenvainando su katana sin considerar que eso podría traerle una reprimenda.
—¡Lo-Lotus! —se acercó Hinata a ella tomando su brazo extendido para conseguir convencerla de dejar de apuntarle hacia la cara a la de cabellos rojos—. Cálmate, por favor.
—Apártate, Hinata—ordenó la pelirrosa enterrándole un puñal con solo mirarla—. Es subordinada de Sai así que voy a saldar deudas con todo aquél que tenga relación con él —Hinata tembló ante la helada actitud pero supo controlarse al mirar al niño, ligeramente miedoso, cerca de Kiba.
—No —sentenció esta vez ella—. No es por mí —murmuró bajito—. Konohamaru está mirándote.
—Él sabe lo que hago.
—Lo sabe…pero es diferente a verte —explicó indicándole con los ojos a que mirara de soslayo al castaño. Su impulso simplemente lo había llevado a seguir a Sakura tras verla salir apresurada del laboratorio. No habría deseado ir si tan solo la pelirrosa no le importara. Pero no era así—. Por favor —insistió por última vez. Karin, quien se había quedado estática viendo la escena, aprovechó la situación para desarmar a la pelirrosa logrando arrebatarle su arma, tomando posesión de ésta para ahora invertir papeles y apuntarle con la misma.
—¡Lotus! —escucharon ambas a Konohamaru gritar, imaginándose que había sido Kiba quien había detenido al menor en su reflejo por correr hacia ellas al verlas amenazadas.
—Karin…, por favor. No necesitas hacer esto —dijo Hinata intentando con diplomacia arreglar las cosas, acercándose a ella.
—¡Calla, Hyūga! ¡Y apártate si no quieres que te atraviese primero!
—Entonces hazlo porque no voy a moverme —advirtió la de ojos perlas colocándose frente a su superior.
Sakura, quien estaba inmutada de saber si Karin tendría el valor o no de herirla a ella, se azoró al ver la espalda de Hinata interponiéndose entre su vista y el desquicio de la subordinada de Sai.
—¡Como quieras!
—¡Señorita Hyūga!
A pesar de haber previsto que Karin en realidad iba enserio con herir a quien se le atravesara en el camino, como también el grito que lanzaría Konohamaru sofocando el resto del ambiente entre los soldados y la recién llegada del resto de los Fenrir a su lado, hubo algo que no previó.
Sasuke, quien había detenido su última pelea con el soldado en turno que le tocaba vencer –porque, vamos, ciertamente o eran realmente malos o no estaban poniendo toda su fuerza al enfrentarlo- también se había detenido a analizar la situación. Aquella mujer de nuevo estaba ahí pero parecía concentrada más en arremeter contra el pelinegro que lo había sacado de la celda a simplemente llevarlo a él de nuevo para encerrarlo y quizá darle un nuevo tipo de tortura, tal como la silla eléctrica.
Sin embargo ella pasó de él.
Lo había visto, sí, pero su furia no iba dirigida a su persona sino a ese chico de perversa sonrisa que logró provocar lanzándole esa lanza con certera puntería. No quería admitirlo, pues se trataba de elogiar a un soldado de SHINOBI, pero ese lanzamiento había sido genial. Ridículamente mortal, tanto que algunos paneles, que conformaban lo que parecía un nano muro de defensa, comenzaron a desprenderse.
¿Qué cantidad de fuerza habría puesto para lanzarlo? O ¿Cuánta era su ira para querer en verdad matar a ese hombre?
Le había quitado el aliento ver tal demostración de fuerza. Como una flor realmente letal.
Sus agradecimientos hacia la suerte que había tenido al no ser el blanco ese momento se vieron interrumpidos cuando la situación cambió totalmente frente a sus ojos. Tras apuntarle a la chica de cabello rojo y parecer ceder a las súplicas de la de cabello oscuro, todo cambió. Y ahora la amenazada resultaba ser la pelirrosa junto a su subordinada.
No supo que había sido pero acusaba a su maldita buena voluntad y a Kakashi por haberle hecho tan asquerosamente impulsivo ante las injusticias. Hubiese preferido ser alérgico y pasar de ellas.
Había sido un impulso solamente el acercarse por detrás de la pelirroja haciéndola soltar el arma para encajar sus brazos entre los de ella, obligándola a alzar las manos ante el rudo agarre.
—¿¡Pero qué demonios-…!? —blasfemó Karin demasiado tarde.
—Quédate quieta o te cortaré la garganta —Sin e abrigo no iba a perder la oportunidad que se le estaba presentando. Tras desarmarla, la amenazó alcanzando a tomar una navaja de los compartimientos que la propia chica tenía en su cinturón.
—¡Suéltala ya! —Ordenó Ino llegando al punto mientras también desenvainaba su espada. Todo se había salido de control—. ¡Dije que la sueltes!
—Déjalo, Ino. Me haría un grandísimo favor —alardeó Sakura agachándose con intensiones de volver a tomar su katana ahora que karin la había soltado.
—¡Quieta ahí! —la pelirrosa disparó los ojos hacia arriba, mirándolo. ¿El prisionero le había gritado?—. No he dicho que puedes tomar tu arma de regreso —la aludida tensó los ojos.
—¿Es enserio? —Sasuke no cedió a mirarla con densidad—. ¿Me estás retando?
—Lotus, cállate —urgió la rubia aún con el brazo firme para luego dirigirse, de nuevo, al prisionero—. Tú. Obedece. No lo voy a repetir —Sasuke entrecerró los ojos.
Definitivamente el panorama no estaba a su favor, y aunque en primera instancia no había siquiera planeado tomar como rehén a alguien, nuevamente su estúpido impulso lo había dominado pero no tenía muchas alternativas teniendo en cuenta que era un prisionero.
De cualquier manera, aunque decidiera soltar a la chica por su propia voluntad, estaba consciente de que sería castigado en cuanto lo hiciera y solo Dios sabría si recibiría algo peor a las descargas eléctricas de la noche anterior.
—"Estúpido impulso" —se maldijo el muchacho reteniendo la cuchilla cerca de la garganta de Karin.
—Ya déjalo, Ino. Ni siquiera pertenece a tu escuadrón.
—Me duele profundamente que me veas como un ser inhumano, Lotus —soltó Sai detrás de ella haciéndose finalmente resaltar entre todo ese alboroto.
Eran obvias sus ironías y eran mucho más obvias cuando involucraban a uno de sus subordinados más leales. Lo que no era obvio era que estuviese poniendo ese asunto en primer lugar antes que saldar cuentas con quien fuera su eterna rival pero era claro que Sai era de estructurar jugadas. Era el sobrino del Canciller, además.
No eran tan brillante durante una batalla como el arma letal que era Sakura, pero la mente prodigiosa y pérfida que poseía era su más grande fortuna.
—Deja que me encargue yo, Ino —pidió con falsedad logrando hacer de er el brazo firme de la de ojos azules.
—Sa-Sai… a-ayudam…
El sonido grotesco de la sangre brotar palideció a todos y enmudeció todo el ruido, incluso las súplicas lastimeras de Karin.
Desde atrás solo es escucharon los agudos espasmos de Hotaru y un poco los de Hinata quien, al instante, volteó a ver a Konohamaru, acercándose a él para tranquilizarlo en caso de que la escena fuera demasiado para él.
A Karin le tomó menos tiempo que a Sasuke darse cuenta de que Sai no había reparado en ella como una persona, sino como algo que le estorbaba para llegar a él.
Encajando su espada cerca del abdomen con toda la intensión de atravesar y de paso herir al pelinegro. Sasuke, por su parte, estaba atónito. El dolor lo hizo toser sangre pero también la conmoción lo hizo casi desorbitar sus encogidas pupilas para darse cuenta del acto tan desalmado e imprevisto que había ocurrido.
Cuando el Fenrir retiró su espada el sonido del metal y la viscosidad de los fluídos perturbó los oídos de Konohamaru, haciéndolo olvidarse de todo lo sucedido con Hinata y Sakura, para aferrarse a la primera persona que tuviese cerca.
El resto de sonidos fueron una sinfonía entre gemidos de asombro por parte de algunos soldados y gemidos de dolor por parte de Karin y un par de Sasuke.
—No voy a tolerar ninguna estupidez como ésta de nuevo —estatuyó Sai sin la más mínima muestra de arrepentimiento.
Sakura, a su lado, no festejaba como se esperaba.
En su lugar veía con discreción al de piel pálida.
En el pasado no hubiese estado segura de subestimarlo pues Sai no representaba amenaza para ella pero los años habían pasado y, además de ella, el resto conocía lo despiadado que podía ser. Y muestra de ello era que había arremetido, justo ahora, contra un soldado de su propio escuadrón sin tentarse el corazón.
—¡Espero haber sido claro con que no voy a tolerar algo como esto de parte de mi escuadrón! —vociferó volteándose directamente a mirar a sus subordinados. Quienes asintieron mecánicamente debido,al miedo—. Ah, y que alguien limpie éste desastre —soltó con desdén refiriéndose a la sangre en el suelo y, en parte, a Karin quien yacía hincada tomándose con fuerza el abdomen. Inmediatamente Kiba y un par de soldados se aproximaron a la chica socorriéndola y alzándola para sacarla de la Arena lo más rápido posible—. Tú no te muevas de acá, Sakura, esto lo preparé especialmente para ti —le susurró Sai solo a ella al llegar a su lado.
—¿Te volviste demente? —le gruñó, furiosa—. ¿O te tengo que recordar que tu tío quiere vivo a ese sujeto? —cuando lo mencionó volteó a mirarlo.
Su herida no había sido profunda. Aunque apenas había alcanzado a introducirse un poco, había sido lo suficiente para hacerle brotar un hilillo de sangre por la boca. Todo el daño lo había recibido Karin pero de igual manera Sasuke ahora se encontraba jadeando con la respiración agitada. Casi, tanto, como si se tratara de una persona a punto de sucumbir debido al cansancio, el shock, y la reciente herida.
—¿Y? ¿Qué fue todo eso? —interrumpió Ino acercándose tan molesta o incluso un poco más que Sakura—. ¿Acaso perdiste la razón? Karin es tu subordinada.
—Si no me sirve, o no se comporta, entonces puedo castigarla como se me dé la gana, Yamanaka —le respondió Sai, cortante—. Cada quien se ocupa de su gente como le plazca.
—¡Pero esto fue ir demasiado lejos! ¡Pudiste matarla! —el de cabellos negros rodó los ojos.
—Por favor, si mi intención hubiese sido esa le habría perforado directo el corazón —la rubia se estremeció—. ¿Qué? ¿Crees que no me atrevería?
—Tiene razón, aunque odie admitirlo —agregó esta vez Yagura acercándose a ellos de brazos cruzados—. Si lo que dice es cierto, la espada no tocó ningún órgano, solo tejido. Además fue cerca de una costilla. Es una maña que enseñan los instructores estando en la academia para no herir de manera letal.
—¿De modo que debemos premiarlo? —volvió a levantar la voz Ino, alterada.
—Ino —se escuchó desde atrás a Shikamaru—. No te exaltes. Va a ser problemático después.
—Deberías hacerle caso a tu subteniente, Ino. Deja que yo me encargue de los míos como se me antoje —escarmentó Sai para después evitar mirarla.
—¿Es para esto para lo que nos citaste aquí? ¿Para verte alardear sobre tu supuesta tiranía? —dijo Yugito desde su lugar, a solo unos centímetros de donde se encontraba el resto—. Déjame decirte algo. No sorprendes a nadie haciéndote el cruel.
—¿Ella va a estar bien? —se unió Fū a las miradas llenas de lamento junto a Hotaru y Hinata.
A diferencia de sus tiránicos compañeros, ella era quien menos daba la sensación de ser un Fenrir puesto que todos eran catalogados como las personas más serias y sin tacto del Cuartel. Sin embargo la actitud aniñada de Fū era, sin duda, algo por lo que personajes como Sai, y tres de los Fenrir ausentes, no la soportaban. El resto simplemente podían vivir con ello.
—Hotaru, ve —llamó Utakata a su subordinada percibiendo la naturaleza preocupada de ella, instándole con la mirada a que fuera y apoyara a la pelirroja en lo que pudiera.
Sakura, al percatarse, aprovechó esa distracción para acercarse a Hinata y a Konohamaru, quien este último al parecer estaba sufriendo una crisis nerviosa por lo que acababa de ver.
—¿Qué tiene? —preguntó Sakura aunque era demasiado evidente lo que sucedía. Por más que el niño quisiera ocultarlo sus pupilas no dejaban de danzar así como su labio inferior de temblar.
—No es tan grave como las crisis anteriores, solo… —informó Hinata haciendo una pausa pasando su mano por la frente fría y sudorosa del castaño—. Solo está nervioso.
—Pe-perdón. E-Estoy bien, enserio —se disculpó él aunque la realidad es que estaba sudando frío y veía a Sakura como si quisiera echarse a llorar—. No-no es nada.
—Ya veo que lo de mentir no se te da muy bien —ironizó la pelirrosa colocando la funda de su katana en el suelo para concentrarse en él y colocar ambas manos en sus hombros estando agachada—. Oye, oye. Mírame. Todo está bien. Konohamaru —el niño tragó grueso sintiendo las suaves manos de Sakura acomodarse en sus redondas mejillas—. Todo está bien. Ella estará bien. No le pasará nada. No fue una herida mortal. ¿Entiendes? —el niño solo asentía aunque era claro que no lograría calmarse con solo eso así que haciendo uso de su no tan entrenado lado honesto y amable, Sakura se rindió atrayéndolo hacia ella mientras lo abrazaba con fuerza callando cualquier murmullo que se escuchase en la Arena sobre lo maldito que era Sai o si Karin saldría con vida—. Todo va a estar bien —le susurró al oído arrullándolo—. Todo va a estar-….
—Él… —la pelirrosa se separó un poco para mirarlo—. Él.
—¿Él?
—Él está mirando.
Sakura entendió, y no tenía intenciones de voltear a ver a 'ese' pues todo lo que había ocasionado, desde el momento en el que se topó con él unas noches antes del encuentro oficial, habían sido problemas.
Incluso en su insólito sueño estaba él. En ella había despertado una curiosidad imperiosa por saber quién era ese pueblerino al que, por ironías de la vida, había "salvado" si es que a ese acto de abandonarlo entre fuego y rezagados Draugs esperando que sobreviviera por su cuenta se le llamaba salvar.
Sakura ni siquiera tenía pensamientos optimista de volver a verlo. Y no le importaba. O eso habría aclamado si tan solo Konohamaru no le hubiese comentado, durante sus únicos momentos a solas sin Hinata, que durante la noche del rocío de esporas había sufrido un segundo desvanecimiento durante el retorno a casa. Sin olvidar mencionar que apenas anoche se había desvanecido en sus brazos también. Al pasar la noche a su lado Konohamaru despertó varias ocasiones diciendo que sentía mucho frío y que también sentía que la razón por la que su cuerpo se estremecía era porque sentía una sensación similar a electrocutarse.
A sentir corrientes eléctricas recorriendo sus venas.
Sakura no pudo estarse tranquila luego de eso.
Dos desfallecimientos en secuencia durante los días en los que éste muchacho había aparecido en sus vidas. Como si estuvieran ligados.
Y ahora también esto. Como si de dos imanes humanos se tratara, Sakura sorprendió al prisionero mirando en dirección a ellos. A donde estaban Konohamaru y ella.
Una extraña mirada que, lejos de reflejar el odio que ella encontraría lógico, reflejaba curiosidad. No era una mirada alegre. Sin embargo Sasuke parecía lo suficientemente prendado a ellos que pudo olvidarse del dolor de su herida por un momento. O del odio que si tenía hacia ese soldado llamado Sai. O el que, supuestamente, predicaba hacia la pelirrosa tras su encuentro en la celda.
—¿Está mirando hacia acá? —preguntó Hinata rompiendo la burbuja mental de Sakura, trayéndola a la realidad.
—Hinata —la aludida atendió—. Lleva a Konohamaru a su habitación y cálmalo. Iré en cuanto me ocupe de Sai.
—¿Y qué hay de él? —esta vez fue el niño quien cuestionó añadiendo a ese extraño comportamiento, de seguir viendo al prisionero, el gesto de alzar su brazo y señalarlo—. ¿Quién es él?
—No necesitas saber eso —dijo Sakura bajando su brazo con suavidad, obligando a que dejara de ver al muchacho—. Solo ocúpate por tranquilizarte ¿está bien?
—Yo ya lo veo muy tranquilo —añadió Hyuga, impresionada.
Y aunque Sakura también lo percibía no quiso dar suposiciones como que había sido gracias a que Konohamaru había compartido miradas con ese sujeto que ya se encontrara calmado. De hecho era estúpido creer eso. Aunque sinceramente no encontraba una razón para que el nerviosismo de hace unos momentos hubiese desaparecido tan de repente. La pelirrosa quiso atribuirlo a que era solo la curiosidad nata de su edad. Esa que tiene cualquier niño ante una persona que no conoce. Una mera distracción.
—Como sea. Solo llévalo a su habitación —insistió una vez más poniéndose finalmente de pie y tomando su arma—. Espera por mí ahí ¿de acuerdo? —le dijo al niño aunque él seguía más entretenido en mirar a Sasuke que cualquier otra cosa—. Konohamaru.
—A-ah. Sí —balbuceó dándole una última mirada al de cabellos negros—. Sakura —la llamó antes de irse—. ¿Cuál es su nombre? —preguntó refiriéndose a él.
—No lo sé —mintió. Pero quería cerciorarse de que ese fuera su nombre real.
—¿Puedes averiguarlo?
Silencio.
—Claro.
Definitivamente iba a averiguar más cosas que solo su nombre.
.
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Continuará...
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
No me manoseen ;-;
Notas del autor:
¿Cuanto me tardé? ¿Tres semanas? Supongo que es un logro considerando que actualicé PSTC dos semanas seguidas, so...¡Hurra por mí, alv!
Mis razones ya las conocen, así que ni para que mencionarlas jajaja Mejor centrémonos en el capítulo.
¡Finalmente aparecieron los Fenrir! La verdad es que para seleccionar quienes serían me costó un poco. A pesar de que Naruto tiene una graaaaan cantidad de personajes quise rescatar a algunos personajes que, para mí, casi nadie usa en los fics. En este caso, los Jinchuriki. En algún momento, cuando salieron sus historias en capítulos de relleno, tuve la intención de hacer más por ellos que los cortos periodos que nos dieron de sus vidas. En mi opinión son personajes que no fueron explotados en su totalidad y que no deben ser olvidados. Además de que siempre me dan las ganas de anexar personajes que los fickers de Naruto casi no tocan xDD
Si bien el universo de Lotus es amplio, también lo es SHINOBI y sus divisiones. Así que yo solita me ahogaré en mi propio mar con tantos personajes añadidos y tantos términos nuevos xDD Me encanta complicarme la vida(?)
Sé la dificultad que existirá para que puedan reconocer qué número de escuadrón es de cada quien, así que añadiré una tabla, similar a la de antes de iniciar la lectura, sobre que escuadrón controla cada Fenrir y quien es el subteniente de cada uno. Para que se familiaricen del mismo modo que con los primeros términos. Por el momento enumeraré los Fenrir que han aparecido en este capítulo. Conforme aparezca el resto con el pasar de los capítulos los iré anexando :)
Y por si no lo notaron, además de rescatar personajes estoy intentando remasterizar escenas propias del mundo canon de Naruto, tal fue en este caso la de Karin siendo atravesada por Sasuke, aunque aquí es Sai quien la atraviesa :v Mai gad.
Y creo que por el momento es todo. Ahora sí, luego de mucha introducción y explicación sobre el nuevo universo, comienza la verdadera historia. Sasuke comenzará a vivir su día a día dentro del Cuartel.
Bye!
Roos-out!
Fenrir y subtenientes:
Existen 12 escuadrones en el mundo de Lotus por lo tanto existen 12 Fenrir.
Escuadrón 1 - Fenrir: Yagura / Subteniente: Yukimaru.
Escuadrón 2 - Fenrir: Utakata / Subteniente: Hotaru.
Escuadrón 3 - Fenrir: Fu / Subteniente: (?)
Escuadrón 4 - Fenrir: (?) / Subteniente: (?)
Escuadrón 5 - Fenrir: Iruka /Subteniente: (?)
Escuadrón 6 - Fenrir: Sai / Subteniente: Suigetsu.
Escuadrón 7 - Fenrir: Sakura (Lotus) / Subteniente: Hinata Hyuga.
Escuadrón 8 - Fenrir: Yugito Nii / Subteniente: (?)
Escuadrón 9 - Fenrir: (?) / Subteniente: (?)
Escuadrón 10 - Fenrir: Ino Yamanaka / Subteniente: Shikamaru Nara.
Escuadrón 11 - Fenrir: (?) / Subteniente: (?)
Escuadrón 12 - Fenrir: (?) / Subteniente: (?)
