Beta Reader: Rossue.

→Recomendación musical: Crollo (91 Days OST) *Link en mi perfil*

Términología dentro del mundo de Lotus:

· Rhoda: Origen griego. Significado literal: Levanta o El que se levanta. Significado en Lotus: Ciudad Levantada. Ciudad contraria a Konoha (La ciudad amurallada).

· Draugs: Criatura clasificada como un no muerto.

· SHINOBI: Fuerza militar al servicio de Konoha controlada por el Canciller.

· Cuartel: Base militar subterránea de SHINOBI.

· Fenrir: Líder de escuadrón. (Vendría desempeñando la misma función que un líder ANBU en el mundo canon de Naruto)


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—Lotus—

| 9 |

Dama de ajedrez

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¡Auch! Eso se vio doloroso.

—A este paso solo lo va a matar de agotamiento. ¿Hasta cuándo lo va a tener así?

—Hasta que Sakura lo mate, seguramente. Pero eso no va a pasar.

Tras Karin ser asistida por los soldados y Konohamaru irse junto a Hinata, la Arena quedó nuevamente en silencio.

Los jadeos de Sasuke volvieron repentinamente luego de apartar la mirada de ambos, centrándose solo en la pelirrosa. De algún modo la asociaba con una diosa pues, según las historias que Kakashi y el viejo Jiraiya le contaban de niño, los dioses solían ser personas impávidas y de miradas glaciales. A Sasuke le bastó creer firmemente en eso con solo mirarla entrar enfurecida a la Arena, atacar a uno de sus compañeros y seguir actuando como si nada hubiese sucedido.

Eso y, sobre todo, por ahora estarlo moliendo a golpes sin consideración por la herida que él tenía.

Sin aviso, y luego de un par de palabras cruzadas con el resto de ese grupo de soldados que desprendían un aura diferente al resto, se acercó a él solo para golpearle con su pierna la rodilla, tumbándolo de espaldas al suelo.

Ahora, luego de unos minutos transcurridos, Sasuke estaba al borde del desfallecimiento por cansancio.

La victoria había estado demasiado clara, para algunos, desde el inicio. Lotus contra el malaventurado prisionero no era un espectáculo, era solo un juego de niños.

—De pie. ¿O es que piensas que tendré consideración porque estés herido? —Sasuke enfureció tras eso. Y en el acto rebelde de simplemente escupir cerca de ella solo obtuvo un jaloneo en los cabellos y luego un golpe en la mejilla. Las uñas de la mujer no eran largas pero hacían la suficiente presión en su cuero cabelludo como para pasar días con un dolor de cabeza seguro—. Anda. Ponte de pie.

—N-no…—jadeó el azabache, escupiendo un poco de sangre mientras se sostenía un costado de la costilla—. N-no soy…tu juguete.

—¿Pero si lo eres de él? —Sakura hizo una pausa, señalando al imbécil de Sai quien la veía desde el límite de la Arena con seriedad—. Aceptar venir con él. Aceptar vestirte como si fueras su perro. Pelear solo para entretención del resto —soltó una carcajada desdeñosa—. Yo estoy siendo demasiado benevolente en comparación a él.

—Ca-cállate…

—¿Ah?

—¡Que te calles! —exigió el muchacho arremetiendo contra ella con toda la voluntad que le quedaba porque fuerza era evidente que ya no tenía.

Sakura se hizo a un lado observando el puño al aire que le había lanzado solo para tomar su brazo y torcerlo completamente hacia su espalda. Sasuke soltó un alarido de dolor, chasqueó la lengua dejando de sostenerse la costilla para utilizar ese brazo y golpearla desde otro ángulo pero aquello no era algo que ella no pudiese prever.

El brazo izquierdo de Sasuke quedó estático cuando Sakura lo retuvo en el aire, apretándolo hasta enterrarle las uñas. Aprovechando su desequilibrio, dio un paso al frente enredando parte de su pierna con la de él, torciéndola y haciéndolo de nuevo caer solo que esta vez parte de su cuerpo aún estaba siendo sostenido por ella. Lo que era de su cadera para arriba estaba a merced de los brazos de Sakura.

Sasuke gimió de dolor cuando le hubo expuesto la herida estirando su piel debido a la incómoda posición.

—¿Te rindes?

—A-ah…

—¿Te rindes? —insistió ella haciendo presión sobre la herida. Pronto la Arena se volvió refugio de los aullidos grotescos y dolorosos del muchacho.

—¿Q-Que demonios…esperas para…?

—¿Matarte? —Sasuke soltó un alarido de dolor sintiendo los pesares del mundo sobre su cuerpo el cual estaba temblando debido al agarre tan fuerte con el que ella lo tenía. Ahora sumado a sentirse asfixiado al comprender que ella le estaba aplastando el cuello con su mano—. No te lo creas tanto. La muerte es un privilegio que pocos obtienen. Tú, por otro lado, no eres de los privilegiados así que no la tendrás pronto. No estando yo cerca.

—E-entonces ¿Q-qué quieres de mí? ¡Ah! —tosió.

—¿Sabes porque estás aquí? ¿Por qué estás justamente tumbado frente a mí? —él no respondió y ciertamente Sakura no iba a dejarle seguir hablando a juzgar por la presión ejercida en su cuello—. Te está usando.

—La estoy usando —confesó Sai, serio.

Todo rastro de arrogancia se hubo esfumado luego de que comenzara el último encuentro entre ésos dos.

Furioso, en un inicio, sabía que lo que Ino había dicho hace unos minutos era cierto.

De algún modo había convocado a la mayoría de los Fenrir, junto a sus subordinados, para que por cada escuadrón un representante se enfrentara al prisionero. ¿El objetivo? Anticipándose a las ideas de su tío e interpretando su orden de "lo quiero como un soldado" es que pudo pensar en que nada le daría más placer que fuese al escuadrón de Sakura al que se integrara.

Estaba entredicho que ninguno de los Fenrir instaría a alguno de sus mejores soldados a enfrentarse a ese muchacho. Sai lo sabía. El prisionero tenía condición, lo admitía, pero no tenía entrenamiento. No había disciplina. Ni mucho menos técnica en sus brutos golpes. Si en verdad los Fenrir se hubieran propuesto tomarse enserio los enfrentamientos, ellos hubiesen mandado a cada uno de sus subtenientes a enfrentarlo y ese muchacho estaría lejos de una recuperación en una cama de hospital.

Teniendo todo eso muy claro es que pensó en Sakura y en su reciente ascenso.

Su tío había dicho que lo quería como soldado pero no había mencionado de qué manera ni a cargo de quien estaría, y conociendo a Sakura, a quien todo el mundo temía pero también nadie soportaba, era casi placentera la idea de obligarla –ante la ausencia de un subordinado más, además de Hinata- a combatir directamente con el prisionero. Pues era cierto, Sakura no tenía más subordinados y si debía enfrentar a ese muchacho era obvio que no enviaría a Hinata.

La subteniente era buena para las armas biológicas pero no era muy brillante para los combates. A Sakura no le quedaría más remedio que ser ella misma quien se enfrentara a Sasuke.

Al menos se le quedaría la dicha de su rostro enfurecido cuando supo sus intenciones. Sakura no lo mataría pero esperaba un poco más de satisfacción al imaginársela, ya en el encuentro, el doble de enfurecida que antes. Sin embargo no había salido así. Y estaba a punto de perder la paciencia con ella cuando, aparentemente, en el último movimiento de la pelirrosa esta logró tumbar al muchacho contra el suelo casi asfixiándolo e imposibilitándolo de moverse debido a la herida aún reciente.

—Parece que este encuentro está decidido —comentó Shikamaru, suspirando.

—Estuvo más que decidido desde el inicio —repuso Ino aprovechando a mirar a Sai de soslayo. No se veía muy feliz con el resultado—. ¿Acaso frustró tus planes? —ironizó.

—Cállate —gruñó, fastidiado. Cuando Sakura hubo dejado de ejercer presión sobre el muchacho, éste se desplomó en el piso respirando con dificultad. Sai los miró desde lejos pareciendo muy interesado en lo que sea que ella le estuviese murmurando al prisionero desde hace varios segundos así que sin perder tiempo se acercó—. ¿Qué? ¿Eso fue todo? ¿No te estarás volviendo blanda, verdad? —vociferó lo suficientemente alto para hacerse escuchar por todos. En especial por ella.

—¿Blanda? —Sakura se agachó tomando por el cabello a Sasuke, exponiéndole el cuello mientras desfundaba una delgada navaja del cinturón de su uniforme—. ¿Te parece que soy blanda? —Sai frunció el ceño evidentemente cabreado.

—¿Qué demonios haces?

—A-ah…—escucharon todos a Sasuke gemir sintiendo el filo del arma.

—Si lo mato aquí mismo, en frente de todos, ¿De quién crees que será la culpa? —el sobrino del Canciller se encendió en rabia—. Fuiste tú quien tiró la primera piedra.

—Maldita…—gruñó tentando a acercársele pero desertando al verla presionar contra el cuello del muchacho haciéndole ver que iba enserio—. Baja esa maldita navaja.

—¿No querías que lo matara? —ironizó, victoriosa. Aunque ella propiciara la muerte de ese hombre la culpa recaería en Sai por haber organizado toda esa barbarie.

Lo que seguramente le costaría caro una vez que estuviese en frente de Danzo para rendir cuentas.

—Ya es suficiente, maldita sea —insistió él.

Para Sakura esa súplica representaba humillación delante de todos y era suficiente para ella, por ahora.

Cuando se hubo saciado de la vergüenza pública de su compañero soltó el arma, guardándola nuevamente, y de paso el cabello de Sasuke dejándolo completamente inmóvil en el suelo para comenzar a caminar hacia la salida de la Arena no sin antes pasar a un lado de Sai y murmurarle un par de cosas.

—Ah, casi se me olvidaba. Ése iba a estar en mis filas de todas maneras. No era necesario tu circo, pero gracias. Eres bueno para auto sabotearte por ridículo—el pelinegro estuvo a punto de desenvainar su espada de no ser porque Sakura lo previó antes, colocando su mano dominante sobre la mano contraria, deteniéndolo—. Inténtalo y te aseguro que la sangre que correrá esta vez será la tuya —le amenazó. El de piel blanquecina rechinó los dientes, furioso—. Ah, y por último. Casi puedo alardear de que ésta vez tú fuiste mi perro y yo quien te ordenó ladrar.

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II

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Sobre los avances de ese muchacho Hinata no tenía mucho que reportar.

Comportamiento agresivo.

Fuerza desencadenada.

Odio inyectado en sus ojos.

El cuerpo médico estaba al borde de la locura con cada día que tenían que pasar examinando al nuevo sujeto de prueba.

Luego de haber regresado esa tarde, Sakura solo le ordenó una nueva tarea y a diferencia de otras veces, en que Hinata se detenía a cuestionar sus razones, esta vez no se encontraba lo suficientemente centrada para hacerlo. Cuando la noticia llegó a sus oídos no podía creerlo. De hecho nadie lo hacía. Aunque en parte ella ya sabía que algo así pasaría. Tan rápido lo supo tan rápido una nueva encomienda se le encargó y aunque dudaba de la decisión de Sakura no podía cuestionársela más. No cuando tenían un asunto pendiente que resolver y las cosas estaban tensas entre ellas.

A raíz de que Sakura les informó que ese muchacho se integraría a su escuadrón, inconscientemente Konohamaru dio un paso al frente.

Hasta ese momento solo habían sido ellos tres.

Por mucho tiempo Sakura no solicitó de ayuda extra para ganarse su reputación como tampoco le placía la idea de tener a más subordinados. Hinata quiso creer que con ella era suficiente pero la realidad era que Sakura era parecida a un lobo solitario. Sin manada. Hasta esos antiguos días solo eran ellos tres de modo que ahora la noticia les había caído a ambos (Konohamaru y Hinata) de manera sorpresiva.

No se lo esperaba ninguno de los dos pero tampoco podían decir nada.

Sakura era un Fenrir ahora.

Hinata se había vuelto, tras ese ascenso, su mano derecha aunque desde hace un tiempo ya lo era. Los pensamientos que tenía en este momento, mientras evaluaba las gráficas de pulsaciones de ese muchacho viéndolo suspendido dentro de un gran cilindro de agua con un sistema claro de respiración automático en su boca, le parecían infantiles. ¿Es que quizá Sakura planeaba reemplazarla pronto tras lo sucedido con Konohamaru?

—Subteniente, ¿se encuentra bien? —Hyūga pestañeó sintiéndose descubierta.

—S-sí —respondió centrándose en los papeles que acababa de recibir de manos de uno de los médicos. Sacudió la cabeza concentrándose en su trabajo—. ¿Cómo se ha comportado?

—Como siempre. Aunque ya no pone mucha resistencia últimamente —comunicó el hombre a su lado.

Hinata se sintió un poco mal de repente.

A simple vista el muchacho se veía como una persona cualquiera.

Una persona desafortunada mas bien.

Le calculaba los mismos años que Sakura y ella poseían. Se veía rudo e indomable. Tras llevarle el primer día al laboratorio para tratar todas las heridas que le provocaron durante los duelos, la reacción fue la esperada. Sasuke gruñó, lanzó puñetazos, mordidas y se removía de manera inquieta para alguien quien estaba herido.

Habían necesitado de varios soldados para amarrarlo y así sedarlo.

Desde la primera noche Hinata estuvo al pendiente de su avance metabólico. Si iba a pertenecer al escuadrón de Sakura debía asegurarse de no detectar anomalías. Un soldado enfermo no le servía. Quizá lo desecharía. No lo podía saber con certeza.

Con el paso de los días el prisionero dejó de someterse a sus propios delirios y reacciones violentas. No era redención, simplemente Sasuke estaba consciente de que su presencia ahí no valdría nada si hacía enfurecer a todos hasta lograr que solo lo mataran. Cada que cerraba los ojos, y sentía las miles de agujas encajarse en su piel, solo pensaba en cosas que le hacían enfurecer.

En Kakashi.

En las mentiras.

En Rhoda.

En su odio hacia Konoha.

Intentaba no volverse loco con tanto dolor ni con tantos análisis como si fuese un parásito.

Intentaba pensar en Naruto antes de su venganza. Antes que en esa persona de ojos esmeralda.

La manera en que había sido ridiculizado por esa mujer le hacía enardecerse casi todos los días. Disparando los niveles de las enzimas de su cuerpo.

Estaba siendo utilizado. Estaba siendo el juguete de SHINOBI en esos momentos. ¿Qué otra evidencia necesitaba aparte de saber que no podría salir de ese laboratorio hasta que alguien diera la orden? No entendía lo que pasaba ni mucho menos quería saberlo pero era evidente que tenía que ver con ella.

Con esa mujer a la que llamaban Lotus.

Necesitaba trabajar en sus sentidos. Ganarse la creencia de los médicos al pensar que había sido domesticado ahora que había decidido, días antes, dejar de oponerse y reaccionar de manera agresiva. Si algo había aprendido de Kakashi es que debía observar las migajas a su alrededor pues las respuestas yacían en sus diminutas partículas. Nuevamente tenía que elegir entre las apariencias para salvar a Naruto o en simplemente soltar ese odio retenido.

—¿Cuándo finalizarán todas las pruebas? —preguntó Hinata, apartando la mirada del muchacho.

—¿Hay alguna prisa?

Lotus quiere tener en forma a su nuevo soldado lo más pronto posible —informó ella casi como un robot. Como si la idea no le agradara mucho—. Ya ha pasado una semana.

—Me temo que aún no es del todo seguro su comportamiento —hizo una pausa—. Su recuperación ya está en un 100% así que puede salir de inmediato pero…

—Su comportamiento es asunto aparte —aclaró Hyūga volviendo la vista a los papeles en sus manos—. A ella solo le interesa que todo esté en orden con su cuerpo.

—Y lo está, pero…—la muchacha suspiró, interrumpiendo.

No le agradaba la idea de comportarse de manera estoica pues su naturaleza era amable pero a estas alturas había hábitos de Sakura que ella no había evitado aprender. Como el de dar órdenes y nada más.

—Entonces no hay nada más que discutir. Prepárelo. Lo llevaré con ella ahora.

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III

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Tan pronto Sasuke fue liberado de su prisión de agua se sintió peor que un potro recién nacido.

Al estar sometido a la presión del fluido por tantos días sus músculos se habían entumecido lo suficiente como para creer que ahora el piso se movía bajo sus pies con cada paso que daba. Tuvieron que inyectarle –para variar- un par de compuestos para estabilizar su pulso antes de que esa chica de ojos perlas apareciera en la puerta del laboratorio para llevárselo.

—Sígueme —fue lo único que necesitó para entender que ahí iba de nuevo.

A territorio hostil, pero era mejor mantenerse alerta y obedecer por el momento.

Cubierto solo con una frazada –que para su bienaventurada suerte le habían proporcionado para así no salir desnudo-, la siguió.

Tras varias esquinas tomadas y saludos que la mujer delante de él recibía Sasuke pudo obtener un poco de información.

Sabía, de entrada, que era cercana a esa mujer.

A Lotus.

O al menos eso sugería su mente al recordar la situación vivida hace unos días. Parecía muy leal a la de cabello rosa por la forma en que se había interpuesto con valentía entre la espada de la chica pelirroja y ella. Conocer su nombre era algo que debía saber con prontitud pero lamentablemente lo único que había obtenido mientras caminaban por los pasillos es que todos se dirigían a ella como: la subteniente Hyūga.

Aunque eso era mejor que nada.

Entonces hay rangos, pensó en silencio siguiendo de cerca sus pasos. Era una desgracia que estuviese esposado aun así pero entendía que nadie confiaba en él.

Y qué bueno que no lo hacían.

—Ya les hubiese roto el cuello a todos en este maldito lugar —murmuró bajo. Lo suficiente para que ella se percatara que había hablado pero sin entenderle.

—¿Dijiste algo? —Sasuke calló, mirándola impávido—. Olvídalo, creo que estoy perdiendo la cabeza —confesó ella recriminándose después. ¿Qué estaba haciendo al pretender entablar una conversación con él? Sacudió la cabeza—. Toma. Este será tu uniforme a partir de ahora —Sasuke alzó las cejas irónico sacudiendo sus manos esposadas detrás de su espalda. Habían llegado a una sección de bodegas—. Ah, es verdad.

—¿Qué sucedió con el que traía? —se aventuró a preguntar Sasuke pero no es como que aquella mujer se viera como un arma letal. Quizá podría aprovecharse de ella y sacarle información.

—¿Te refieres al saco? —él no respondió pero era obvio—. Se te entregará luego. Paciencia.

Hn, de donde vengo la paciencia no es una virtud —Hinata lo miró, inquisitiva. El seguro de las esposas había sido removido finalmente.

—Vienes de afuera… —él la miró esperando a que siguiera—. Entonces es cierto.

—¿Qué cosa?

—¿Hinata? —la subteniente se estremeció al escuchar a Kiba en la puerta, pegando un brinquito al darse cuenta de lo expuesta y evidente que estaba siendo con el prisionero—. Ah, finalmente te encuentro. Te necesitan en los laboratorios.

—¿Ahora? Estoy un poco… —miró al muchacho de reojo.

—Yo te relevaré…aunque no quiera —murmuró esto último demasiado bajo—. Me topé con Sakura de camino acá. Fue ella quien me mandó —aquel mensaje era uno codificado que Kiba desconocía. Hinata asintió inmediatamente entendiendo su labor ese día.

—De acuerdo. Te lo encargo entonces —accedió sin más dedicándole una última mirada al pelinegro antes de perderse entre las paredes y dejar a Kiba con esa tarea.

—Así que… ¿Sakura y Hinata?

A Kiba le sorprendió su propia estupidez y la manera en que ahora no podía desviar esa conversación una vez que se postuló a relevar a Hyūga sin darse cuenta de que había mencionado su nombre. Y lo que era peor, el de Lotus.

Las instrucciones de Sakura habían sido precisas. Si tan solo se la hubiese topado algún otro soldado, en lugar de él, ahora no estaría con ese muchacho. Y quizá no habría cometido tal indiscreción como lo había sido revelar sus nombres.

Algunos soldados no prescindían de éstos, sino de sus claves.

Sakura, por ejemplo, era más conocida por sus enemigos como Lotus. Y quizá así era también para el resto de SHINOBI. Era una forma de guardar distancia con ella a menos que fueran alguien como Hinata, Chiyo o Konohamaru, a quienes no podían decirles nada por tutearla.

También estaba Pakura, la Fenrir de la escuadrón 9. A la que apodaban La pirómana. No era difícil imaginar por qué. Y también Kisame del escuadrón 4. Aleta de tiburón.

Era un código y a la vez era un escudo de defensa. Así que haber soltado el nombre de Sakura tan deliberadamente había sido un error por mucho que ese sujeto ahora perteneciera al escuadrón de la misma. En todo caso tendría que haber sido la pelirrosa la que le otorgara el honor de conocer su nombre y de, si es que así lo deseaba, llamarla como tal.

—Si aprecias tu vida fingirás que no lo sabes o que no lo escuchaste de mí —insistió el castaño indicándole que lo siguiera.

Por la siguiente hora Kiba se propuso mostrarle las instalaciones subterráneas del Cuartel. Sasuke no hacía preguntas sobre cada área que visitaban pero no porque no se muriera por hacerlas sino porque sería delatarse a sí mismo y a sus intenciones. Su papel ahí era el de alguien que había venido de fuera con un uniforme SHINOBI y nada más. Estaba en un 50-50 %. Lo tenían ahí para algo más que solo un prisionero. Querían averiguar de dónde venía y porqué había traído consigo un uniforme que, al parecer, representaba un pasado que nadie quería nombrar.

Y él quería saber lo mismo.

De dónde venía y que significado tenía el uniforme de Kakashi como para llegar a tal grado de ahora tenerlo bajo la jurisdicción de la fuerza militar de Konoha. Debía ser cauteloso con lo que decía y con la información que obtenía.

—Esta es la Arena 1. Supongo que ya la conoces.

Sasuke pasó de él, y de su comentario, adentrándose un poco más dentro del lugar.

Tras los duelos y su ensimismamiento, no se había percatado de lo grande que era. Era tan enorme como lo era el hangar que hace unos minutos habían visitado. Prácticamente estaba equipado hasta el rincón más apartado. Había un gabinete entero, en una extensión del espacio, donde se encontraba un poco de armamento. Supuso, a juzgar por los soldados que se encontraban combatiendo en horas de práctica, que algunos eran de utilería simulando a armas reales.

—¡Ah! ¡Eso dolió, maldito!

—Peleas como mi abuela, Suigetsu.

—¡Que alegría que tu abuela no esté muerta aún!

Inmediatamente reconoció al de cabello blanco.

Estaba en un 1 a 1 con otro soldado y al parecer éste le había alcanzado a rozar con su arma pequeña. No podía decir con precisión que fuera una navaja ya que se veía un poco más alargada.

—La Arena 1 solo es para uso exclusivo de soldados graduados de la academia quienes ya pertenecen a la escuadra de un Fenrir —Sasuke pestañeó percatándose que el castaño lo había alcanzado—. Los que aún están en la academia usan otra instalación. Entenderás que acá la mayoría de la gente es más…

—¡Joder, Suigetsu! —alcanzaron a oír ambos volviendo la vista a lo que parecía una pelea ya con ganador.

El soldado de nombre Suigetsu se pavoneaba dentro del área de encuentro frente a su oponente, jugueteando con el arma que había logrado cogerle a su contrincante en un descuido, arremetiendo contra él desde atrás y realizándole un corte en la oreja. No era para alarmarse pero era lo suficientemente profundo para necesitar varios puntos de sutura.

—¿Qué decías sobre tu abuela? —preguntó alardeando frente a él. Llenando de saliva la punta de esa curiosa daga saboreando la sangre contraria—. Iugh, Izumo, sabes horrible.

—Ah, por el amor a Dios —exasperó Kiba acercándose a ellos. Sasuke los miró atentos, siguiendo al castaño de cerca sin dejar de estar alerta y a la vez deseoso en saber más—. Suigetsu, es entrenamiento. No tienes que llegar tan lejos ¿sabes? —rogó Kiba claramente irritado mientras le quitaba el arma—. No malgastes kunais.

—Eres tan aburrido, hombre —soltó alzándose de hombros—. Vamos, Izumo, no exageres.

Izumo Kamizuki, Subteniente del escuadrón de Iruka, era uno de sus soldados más leales y sobresalientes.

Había estado con el Fenrir desde hace cuatro años. Durante la segunda lluvia. Y aunque hoy día el Fenrir Iruka no participaba casi activamente como tal, sus soldados seguían disponiendo de sus órdenes. Al escuadrón 5 se le conocía por ser el más organizado y el que tenía más experiencia, después de todo Iruka había pertenecido a la primera generación de Fenrir. Era el único que había sobrevivido de su grupo cuando solo era un soldado del montón, o eso presumían los rumores.

—Eres tan ruin como Sai, Suigetsu —escupió Izumo aceptando de mala gana la mano ofrecida por su contrincante albino.

—Ah, ah. Ten cuidado. Las paredes hablan —alardeó—. Recuerda que soy uno de sus subordinados—Izumo soltó una risa sarcástica.

—Puede que lo seas pero nunca te ha caído bien —Suigetsu embozó una sonrisa astuta.

—Bueno, en eso tienes razón. Sai es un maldito dolor de culo —dijo el albino prolongando su divertido fastidio—. Pero conozco mi lugar.

—Y se nota que tu compañera no —intervino Sasuke finalmente sin importarle si se trataba de una conversación solo de ellos.

Ciertamente Sasuke no conocía la palabra modales. Todos ahí ya lo tachaban de salvaje tras lo sucedido los días anteriores. A Izumo le sorprendió verlo ahí ya que el contacto más cercano que había tenido con el nuevo había sido durante los enfrentamientos, sin embargo él no había estado presente. El asunto se lo habían comentado sus compañeros.

Por su parte, Suigetsu soltó una risa cantarina acercándose a él como si se alegrara de verlo, pasando su brazo derecho por sus hombros como si fueran conocidos de toda la vida. Sasuke quiso sacudírselo de inmediato pero no tuvo suerte.

—¡O-Oye, Suigetsu! ¡No estés tan cerca de él! —avisó Kiba con precaución. Aunque ya fuera, tentativamente, un soldado más, ninguno lo aceptaba. Sasuke no esperaba menos. Lo que si esperaba es que nadie se le acercara hasta que este chico albino había aparecido.

—¿Qué? Si él y yo ya somos casi amigos —canturreó viéndolo—. A ambos nos saca de quicio la rábano. Y mira como acabó.

—Deberías escuchar por una vez en tu vida, Suigetsu —dijo Izumo tornándose serio al respecto. Mirando con resentimiento y recelo a Sasuke—. No te confíes.

—No sabía que los soldados de SHINOBI fueran tan miedosos —repuso el azabache con las intenciones más que claras. Izumo endureció sus facciones mientras que Suigetsu solo se rió—. Quizá no son la gran cosa.

—¿Qué dijiste? —antes de que pudiera poner una mano en el cuello de Sasuke, Kiba se interpuso pretendiendo calmarlo.

—Izumo, no. Suficientes problemas ya tenemos con él.

—¿Y si los tenemos por qué demonios lo trajeron acá en primer lugar? —vociferó revelando, finalmente, esa pregunta que la mayoría de los soldados de los escuadrones se habían hecho desde el día en que se enteraron de la existencia de ese sujeto en el Cuartel.

—Ese asunto es algo que no les concierne.

De haber sabido que sería la misma Lotus quien zanjaría el tema con su respuesta, Izumo hubiese preferido declinar la invitación ridícula de Suigetsu para entrenar con él. De ese modo habría evitado encontrarse con Kiba, con ese sujeto, y definitivamente su honor no estaría peligrando en frente de ella.

Ninguno la esperaba a esa hora de la mañana.

La Arena 1 casi no era ocupada por los Fenrir.

Incluso en eso también eran privilegiados.

Cada Fenrir tenía su propia área de combate así que era raro ver a alguno de ellos pasarse por ahí salvo que fueran a ver a uno de sus soldados personalmente. Además el calendario marcaba que ese día los Fenrir estarían con el Canciller tratando asuntos de suma importancia. Seguramente discutiendo varios temas relacionados a lo sucedido en esos días. Como por ejemplo sobre la insólita nueva aparición de la nueva lluvia de esporas que había acontecido hace casi una semana. Ese evento era de lo que todo mundo hablaba últimamente.

Aunque no se podría si quiera considerar como una lluvia como tal, sino como un pequeño rocío, era alarmante. La última vez que había caído rocío había sido hace dieciséis años. Cuatro años después de la gran primera oleada. Misma que había casi acabado con Konoha. Durante dieciséis años no habían presenciado nuevamente algo así, y si bien los Fenrir como Iruka, quienes sí habían estado durante la primera oleada, hubiesen sabido cómo reaccionar, la mayoría ahora de los soldados eran jóvenes.

Incluso la nueva generación de Fenrir lo eran.

Lo máximo que conocían eran los rocíos.

—Saku…Lotus —se corrigió Kiba, a tiempo—. ¿No estaban todos los Fenrir con el Canciller?

—Me aburrí y me salí antes—respondió sin tono inusual centrando su vista en Sasuke—. Así que ya estás completamente recuperado —el aludido no respondió—. ¿Le has enseñado las instalaciones, Kiba?

Para buena suerte del castaño, la Arena 1 era la última área que debía mostrarle. Además de que se había propuesto también explicarle ciertas reglas del Cuartel y lo que se hacía en cada área. Sasuke hizo una nota mental por cada cosa que él le decía. Todo era información que debía saber no solo para su beneficio sino también para poder fingir integrarse a ese régimen. Lo último que había faltado por explicarle era el orden de las jerarquías ahí.

Sasuke entendía que por ser una fuerza militar debían existir rangos. Quedó convencido de ello el día de los enfrentamientos pues tuvo sus sospechas desde que la había visto a ella el día del incendio, cuando él llevaba el rostro cubierto y ella había aparecido como una especie de salvadora y exterminadora a la vez. No pudo reconocerlo en ese entonces, eso era seguro, pero ella ya había quedado expuesta ante él y desde el momento en que la vio supuso que tanta altivez no era una casualidad.

Sobre entendía que ella pertenecía a un grupo exclusivo de soldados. Los Fenrir, como venía escuchando de boca de cada soldado con el que se topaba. Aún debía averiguar más.

—Ah, Izumo. También estás aquí —el susodicho solo asintió en respuesta al pseudo saludo de Sakura—. Suigetsu.

—Encantado de verla por aquí —alardeó el de cabello blanco con una sonrisa demasiado amplia y guasona como para considerar real. Sakura se asqueó un poco. Suigetsu tenía ciertas tendencias, de vez en cuando, a ser tan insoportable como lo era Sai.

—Ni tu madre se creería eso —Suigetsu se carcajeó.

—Su sentido del humor es tan encantador como siempre —siseó el avino con sorna, finalmente liberando a Sasuke de su gesto de compañerismo acercándose a él para susurrarle algo—. Recuerda tu lugar sino quieres acabar en la morgue por ella —el moreno se tensó mirándolo fijo—. Ah, que adorable encuentro pero como sabrán tengo cosas que hacer —repuso, sobre exagerando su voz y mintiendo evidentemente—. Me retiro —y tras dar un saludo escueto de despedida, se retiró. Sakura suspiró.

—Como sea, he venido por él —señaló.

Para Sasuke ella no representaba nada durante su primer encuentro pero ahora, con cada situación que pasaba, podía deducir que ella era significativamente más temible que el resto de los soldados. No es que le tuviera miedo pero viéndose a sí mismo en ese lugar, Sasuke estaba consciente de lo vulnerable que era en comparación a cualquier otro soldado. Y ahora mucho más que parecía entender que todos sus movimientos serían monitoreados por ella.

—Sí, bueno… —Kiba carraspeó antes de seguir—. ¿Estás segura de lo que haces? —Sakura no respondió, solo pasó de él.

—Tu. Sígueme —le indicó a Sasuke quien rodó los ojos ya fastidiado de estar siguiendo a tanta gente ese día.

A ese paso no iba a averiguar nada útil, y Naruto no contaba con mucho tiempo si es que se encontraba ahí en primer lugar.

Para la maldita suerte del muchacho ella lo hizo caminar un gran tramo más entre las instalaciones y diversos pasillos. Sasuke era amante de los silencios pero en los ascensores se sentía extrañamente claustrofóbico con ella al lado.

Tenía muchas preguntas pero dudaba que alguna de ellas fuese aclarada por la mujer. Abrir la boca en frente de ella, hasta ahora, solo ocasionaba que terminara con lesiones y uno que otro corte limpio en su piel. Ciertamente podría atacarla estando así. Ella frente a él, aunque intuía que si no dejaba de ser tan obvio con sus ojos, estos podrían delatarlo en el reflejo que se veía en el espejo dentro de esa caja de metal. Podían estar horas así, Sasuke acechándola y ella tan estoica sin intimidarse o atisbar que él representara algún peligro en ese reducido espacio.

Aún con todo eso, y con la certeza de toda la información recolectada, tenía que, al menos, aventurarse y preguntar. No iba a ganar nada yendo a atacar de frente sin saber lo que era en realidad SHINOBI. Aunque ganas no le faltaban.

—Te estás preguntando porque no te he matado ¿verdad? —El reflejo de Sasuke en el espejo era intenso, sin titubeos, tan rígido que a Sakura se le hizo interesante de admirar al levantar el rostro y hacer que sus miradas se toparan de manera indirecta.

A Sasuke esos días estando aislado le habían servido para entender que con esa mujer no cabían las indiscreciones. Era demasiado cortante y directa. Demasiado fría y seca.

—Ciertamente —expresó volviendo a guardar silencio. El viaje en el ascensor estaba mareándolo y parecía que bajaban al infierno en lugar de subir, aunque era lo contrario.

Hn, hoy estás mucho más educado —ironizó Sakura mirándolo de soslayo. Sasuke endureció la mirada—. Aunque sigo detestando la manera en cómo me miras —atajó.

—Nací con esta mirada —cortó él en el mismo tono.

—Pues tendrás que modificarla si no quieres que te saque los ojos.

—"Oh, eso sería grandioso de ver" —pensó él para sus adentros virando la vista hacia el tablero electrónico dentro de esa reducida cabina de acero—. ¿Y? ¿Finalmente sabré el por qué tiene tanto interés en mí? —quiso saber. Sakura largó una mueca muy similar a una llena de astucia pero sin dejar de intimidar.

Sí, Sasuke estaba arriesgándose demasiado. Sabía que a ella no le tomaría más de un segundo desmembrarlo en ese ridículo cubo de acero en movimiento.

—Vienes de afuera. Confórmate con eso —el azabache chasqueó los dientes—. No eres tú, ciertamente. Si fuera por ti solamente, créeme, ya ni estarías respirando.

—¿Entonces es por ese estúpido uniforme? —soltó finalmente, hastiado.

Había dado en el blanco. Y sinceramente no lo había planeado de esa forma pero cuando los ojos de ella se tornaron hacia él, lo supo.

Tanto él como ella le habían dado demasiadas vueltas a ese asunto durante esos días que no se habían visto. En Sakura estaba latente la inquietud. Como una vena palpitante que se hincha cada vez que se tensa debido a algo. Por su parte, Sasuke entendía que le debía el agradecimiento a estar ahí, vivo más que nada, al uniforme de Kakashi. Y con esto solo confirmaba que algo debía significar esa vestimenta vieja como para que todos perdieran la cabeza, murmuraran cosas y estuviesen alerta.

—No tienes idea de lo que significa ¿verdad? —evidentemente no lo sabía, y no estaba en posición si quiera de cuestionar. De hecho, aunque le hubiese encantado gritarle, no habría podido si quiera prever nada, como ahora el momento en el que lo había estrellado contra una de las paredes del ascensor. Entre el proceso de asimilar que, efectivamente, lo había sometido por la fuerza, también notó como las puertas finalmente eran abiertas. Sin embargo, la presencia de algún soldado pasando por ahí brillaba por su ausencia. Sasuke maldijo su mala suerte aunque el hecho de que alguien los viera no cambiaría el resultado. Finalmente él era un prisionero y a ella todos parecían temerle. Todos excepto él—. Dime, antes de que se me acabe la paciencia y el resto consiga sacarte una verdad a medias. Dime de dónde lo obtuviste.

—¿Q-Qué…? A-ah…—Aquello era ridículo, pensó aun consciente de que si mentía ella lo terminaría asfixiando. Pero no iba a hacerlo de todos modos. Sasuke tenía en claro una cosa desde que había puesto un pie en ese lugar. Su vida era tan insignificante como valiosa. Ellos querían información y estaban vueltos locos con él. Ella no iba a matarlo, no a menos que fuera en contra de sus propias leyes. No bajo la jurisdicción de SHINOBI—. Su-Suéltame, maldición…—se quejó con dificultad. No iba a intimidarlo por más fuerte y temible que ella se viera. Seguía siendo una chica así que de la misma forma que ella le sujetaba Sasuke aprovechó para apretarle la muñeca con fuerza.

—No hasta que me digas —Sasuke soltó una risa sarcástica—. ¿Qué es tan gracioso?

—E-Es interesante —dijo de manera entrecortada más el tono irónico solo se acentuó más—. La manera en la que me mira…como si me retara.

Aquella insolencia. Sakura engrandeció los ojos para luego fruncirlos de enojo.

—No me provoques —amenazó.

—¿Va a matarme entonces? Adelante, llevo toda la maldita semana esperando a que alguien lo haga — atestó casi escupiendo las palabras, haciendo uso de una fuerza desconocida, consiguiendo empujar el brazo de Sakura y obteniendo el impulso para ahora ser él quien la obligara a que su espalda se estrellara en la pared contraria de tal manera que ahora era ella la acorralada—. Hágalo, ¿qué es lo que espera? aunque, por lo que veo, eso no le hará mucha gracia al vejestorio de la otra vez —se refería al hombre que había alcanzado a visualizar cuando le había electrocutado en la celda.

—No tienes idea de con quién te estás metiendo —gruñó ella poniendo la misma fuerza que él para no sentirse aplastada.

—Quizá —hizo una pausa—, pero usted tampoco sabe con quién está tratando.

—Vaya. Esto sí que es nuevo, mhn —oyeron ambos a alguien dar un par de palmadas—. Debería inmortalizar este momento de algún modo. Mhn, sí, debería.

—Tsk —chasqueo los dientes Sakura al reconocer al soldado espectador, sin cuidado de seguirle prestando atención al prisionero—. Esto es absurdo —bufó.

—¿Debería hacerlo explotar? —sugirió el soldado, adentrándose al ascensor. Sasuke se puso alerta. Desconocía si ese soldado era igual a los peleles inútiles con los que se había enfrentado o si era alguno de rango superior, como ella. De ser la segunda opción difícilmente saldría ileso.

—No me hagas reír —percatándose de la distracción del pelinegro, Sakura logró atestarle un golpe con la rodilla, cerca de la boca del estómago, provocando que cayera al suelo del ascensor estrepitosamente—. Como si yo necesitara ayuda de un lacayo.

Mhn, solo intentaba ser amable. Mhn.

—¿Desde cuándo un soldado de SHINOBI tiene como virtud ser amable? —preguntó ella.

—Lo mismo digo.

Sasuke solo pudo atinar a visualizar varios pies ajenos. Entre ellos el de un nuevo recién llegado, además del soldado. Comenzaba a reconocerlos, aún a pesar del dolor que aún se extendía por todo su estómago por el golpe recibido. Esa presencia que se respira en el aire, tal cual un eslabón débil reconoce al que será su depredador. Si bien con el primer soldado no supo reconocer si representaba un peligro alto, con el recién llegado era una cuestión distinta.

Como los ojos de un muñeco sin vida. Castaños y sombríos.

Una existencia que le trasmitía amenaza. Mirarlo a él era como mirarla a ella. O como mirar a ese bastardo que lo había llevado a la Arena.

Y Sasuke lo dedujo más rápido que la vez anterior.

Fenrir.

—Tu mascota es un poco desobediente, Sasori —Sasuke no entendía qué tipo de relación existía entre ambos pero a juzgar por el semblante impávido del de ojos castaño, no parecía que existiera tal cosa.

—Y tú sigues teniendo una lengua muy confianzuda —atajó con sequedad. Con esa expresión de arrogancia propia de aquellos que no encontraban valor en Sakura más únicamente el de ser una pieza de utilería, o el perro fiel del Canciller—. No te he dado motivos para que me tutees.

—¿Y yo si te los he dado para que me hables así? —imitó ella un tono falso de profundo pesar. A Sasuke le quedó en claro una cosa, él no era el único con el que tenía problemas la pelirrosa.

—No voy a perder mi tiempo con una desconocida —alegó el muchacho de cabello rojo, pasando de ella y mirándola con desdén—. Deidara, vámonos.

—¿Ah? Pero si el ascensor está aquí —señaló el rubio el interior de éste. Sasori miró a Sakura con desdén.

—No seas idiota. No voy a mezclar mi aire con el que ella respiró. Tomaremos otro —Sakura entrecerró los ojos, y Sasuke, ya con el dolor disipado, solo pudo ver como ésta apretaba los puños con fuerza.

¿Por qué no hace nada? , se preguntó de repente.

Días atrás no le había importado nada al enfrentar a aquél otro Fenrir frente a todos. Incluso frente a otros con los que compartía el título que ahora portaba. Entonces ¿por qué? ¿A dónde se había ido toda esa injuria y rigor? ¿Esa altanería y gelidez? ¿Es que acaso entre Fenrir también existían hostilidad? ¿Entre su grupo de capitanes selectos? Sasuke permaneció en silencio viéndola hasta que nuevamente quedaron solos. Realmente había perdido la cuenta del tiempo en que las puertas del ascensor seguían abiertas, quizá porque ella seguía tan rígida sobre el sensor de movimiento.

—Te toparás con personas así de ahora en adelante —la oyó decir de repente, seria. Todo rastro de amenaza parecía haber desaparecido—. De tu lengua afilada depende si deciden matarte por cualquier estupidez que de tu boca salga.

—¿Tal como tú hace un momento? —se arriesgó él. Estaba demasiado mal de la cabeza como para seguir atreviéndose a ser insolente pero serlo le hacía sentir más cerca de la delicia que proporciona propinarle un golpe a una persona y sentir todo tu puño arder de adrenalina. Sí, provocar a esa mujer podría ser más entretenido de lo esperado. Y Sakura, en lugar de propinarle otro golpe por la insolencia, en su lugar le miró entretenida pero con saña.

—Agradece que aún te dejo conservar esa lengua tuya —soltó, moviéndose finalmente del censor del ascensor. Sasuke se apresuró a ponerse de pie y traspasar las puertas, casi chocando con ella—. Solo me es útil la información que te niegas a darme pero en cuanto la sepa…

—¿Me matará? —sugirió, y de nuevo aquella insolencia parecía ser un juego de niños para él.

—Ya te dije que matarte sería un privilegio.

Sasuke la miró con intriga para luego mirarla con aire irónico.

—¿Entonces respirar es una especie de castigo?

—Vivimos en una tierra donde los muertos no mueren y donde el ser humano representa a una cabra desprotegida —Sasuke le prestó atención en silencio—. La pregunta es ¿la cabra en realidad es una cabra o en realidad es una criatura con la piel que le ha arrebatado a una para fingir serlo?

Falsedad. Mentiras.

¿Qué relación tenía ese uniforme con Kakashi y ahora con él? ¿Con todo el mundo?

SHINOBI era una clara, pero muy bien estructurada red de mentiras y secretos como un enorme tablero de ajedrez. Debajo de ellos no hay nadie, solo una placa delgada que un día podría llegar a tener grietas. Todos eran peones a fin de cuentas, o así lo que quería ver Sasuke, pero esa mujer no se perfilaba como alguien débil. Como alguien manipulable.

—¿Y ahora qué? ¿Me trajo aquí para ver cómo se lleva mal con el resto de sus compañeros?

—Compórtate, soldado. Es hora de que le conozcas apropiadamente.

—¿A quién?

Ella era como una reina en el ajedrez.

Con una belleza letal, elegancia y porte pero también con hambre guerrera. Una reina que avanza y que devora al mundo para mantener protegido al inútil de su marido, quien es el rey.

—Al Canciller.

.

.

Continuará...


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

No me manoseen ;-;


Notas del autor:

Considerando que actualicé PSTC y Wendigo, y ahora Lotus, bueh, creo que es un progreso admirable(?)

So, antes de que se pierdan, les recuerdos que al final de mis notitas están la lista de los Fenrir y subtenientes. En éste capítulo se han añadido más OwO , esperen verlos en acción(?) Inicialmente Sasori es un personaje que me fascina aunque no lo grite a los cuatro vientos, y aunque en el fic predecesor a éste era alguien muy apegado a Sakura, en éste no quise descartar cierta cercanía entre ellos, aunque acá es más visible que no se agradan xD Todo tiene razones. El fic va para largo así que espero llenar cada uno de esos huecos.

Por el momento ¡Finalmente Sasuke y Sakura se enfrentaron sin sacarse la mierda! (?) Ok, al principio no pero al final se entiende que hay cierta -no le podemos llamar atracción dado que apenas se conocen y no saben nada del otro-, llamémosle roce entre ellos. Las primeras impresiones que Sasuke tiene de ella son de importancia pues ahora que sabe que estará un buen tiempo dentro de SHINOBI, entiende también -con todo lo acontecido- que estará cerca de ella. Por eso la observa -y la observará a partir de ahora- demasiado. Sasuke parecerá un bruto salvaje pero es inteligente, aunque acá lo tachen solo como eso. En parte pertenecer a los subordinados de Sakura le traerá tanto cosas malas como cosas buenas definitivamente.

Y bien, se que ha sido sustancioso en otros aspectos pero son necesarios para que se pueda entender bien la trama. Y dado que son muuuuchos personajes, todos tienen su papel. No planeo insertar personajes que en un futuro no me van a servir xD Ellos también merecen protagonismo, o al menos eso es lo que pienso.

Sin duda en el próximo capítulo vendrán las presentaciones estelares(?). Es hora de que sea oficial la admisión de Sasuke como soldado, lo que implica presentaciones con la gente más allegada a Sakura. *cofcofcofKonohamarucofcofcof*

Otra cosa, ¿esperaban la insercción de Kisame, Sasori y Pakura (personaje que fue de relleno en Naruto pero que se me hizo super genial y no explotada al máximo) como Fenrir? xDD

En fin, espero les resulte entretenido leer xD Me esfuerzo demasiado últimamente con los fics que estoy actualizando. Especialmente éste y Wendigo (Que trata sobre criaturas sobrenaturales) so...a veces mi cerebro tiene que esforzarse el triple. Pero en fin, adoro hacer esto. Me desestresa.

¡Besos!

¡Rooss out!

Fenrir y subtenientes:

Existen 12 escuadrones en el mundo de Lotus por lo tanto existen 12 Fenrir.

Esc. 1 - Fenrir: Yagura / Subteniente: Yukimaru.

Esc. 2 - Fenrir: Utakata / Subteniente: Hotaru.

Esc. 3 - Fenrir: Fu / Subteniente: (?)

Esc. 4 - Fenrir: Kisame. Alias "Aleta de tiburón" / Subteniente (?)

Esc. 5 - Fenrir: Iruka / Subteniente: Izumo Kamizuki.

Esc. 6 - Fenrir: Sai / Subteniente: Suigetsu.

Esc. 7 - Fenrir: Sakura . Alias "Lotus" / Subteniente: Hinata Hyuga.

Esc. 8 - Fenrir: Yugito Nii / Subteniente: (?)

Esc. 9 - Fenrir: Pakura. Alias "La pirómana" / Subteniente: (?)

Esc. 10 - Fenrir: Ino Yamakana / Subteniente: Shikamaru Nara.

Esc. 11 - Fenrir: Sasori / Subteniente: Deidara.

Esc. 12 - Fenrir: (?) / Subteniente: (?)