— L o t u s —
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12 | El primer sueño se llama desesperación.
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—¡Despierta!
La realidad prácticamente golpea a Sasuke del mismo modo que un abrasador calor le encoge los pulmones, llenándolos de residuos nocivos, provocándole una tos precipitada. Sus ojos arden y la visión le es distorsionada hasta que deja pasar unos cuantos segundos para enfocar a la persona que tiene en frente.
Kiba lo mira con una mezcla de ansiedad y desesperación. Con ganas de ahorcarlo o simplemente de propinarle un golpe esperando que reaccione. Sasuke se coloca a la defensiva cuando lo reconoce pero tan pronto se marea se percata que se encuentra en el suelo y es éste mismo el que le perturba al verlo agrietado y lleno de escombros. Rápidamente levanta la mirada y la busca.
Está ahí, aplacando a la locura y al instinto primitivo de esas bestias con el silbido cegador de su katana antes de volver a golpear el mando electrónico que hay en la pared, limitando una barrera invisible.
—¿Qué demonios…?
…sucedió? Quiere decir, pero la situación es tan alarmante que le pesa más el hecho de darse cuenta que, de los tres, él se encontraba inconsciente hasta hace unos segundos.
—El cristal… —murmura, aún aturdido. Analizando el contexto.
Se encuentran en un pasillo demasiado estrecho y a espaldas de él hay un elevador. La luz de emergencia de los pasillos es lo que le asegura a Sasuke que siguen en ese edificio del demonio y que la barrera que los divide de la desembocadura de ese pasillo para con los demás es una membrana casi inexistente.
—Se quebró —completa Kiba, agitado—. Tuvimos suerte de que al mismo tiempo una viga del techo se desprendiera con el movimiento. Eso mantuvo a los Draugs retenidos del otro lado antes de que nos alcanzaran y…
—Y tú te desmayaste maravillosamente como una nena —espeta Sakura algo molesta sin apartar la vista de enfrente. Claramente parecía que era solo aire o "la nada" lo que separaba su rostro de aquellos Draugs que no paraban de gruñirle.
Sasuke ya había visto esas cosas.
Era una nano-pared. Había visto un par cuando Kiba le hubo enseñado las instalaciones del Cuartel. A simple viste parecía que no había absolutamente nada pero era una membrana tan delgada que era casi invisible pero a la vez muy resistente.
Y Sakura estaba como si nada, o al menos eso aparentaba.
—Sí, bueno, no es mi culpa que alguien no haya querido escucharme cuando dije que el cristal no resistiría—replica el azabache, poniéndose de pie.
—Oh, ¿enserio? ¿Quién fue el idiota que se metió al edificio en primer lugar? —Sasuke engrandece los ojos para luego estrecharlos en molestia —. No sé ni por qué te traje.
—Sí, bueno, esa estupidez también la cometió otra persona —ataja en el mismo tono retador. Sakura gruñe.
—Eres un…
—¡Ya basta! —interviene Kiba, alterado, colocándose entre ambos. Intentando controlar sus nervios pues la orquesta de gruñidos bestiales de los Draugs que se encontraban a tan solo metros de ellos no era un ambiente para nada tranquilizador—. No voy a decir "Te lo dije", Sakura, pero básicamente todo esto es tú culpa.
—Tsk —masculla la pelirrosa.
—Maldición, no es momento para esto —aclara Sasuke alejándose de la nano-pared para acercarse al único recurso que podrían usar para poder salir.
—¿Qué haces? —interviene Kiba viéndolo pasar ambas manos por la superficie de las puertas del ascensor.
—Buscando una maldita salida.
—No lograrán atravesar la nano-pared. Estamos seguros aquí —aclara el castaño, no muy convencido de sus propias palabras.
—¿En serio? ¿Y por cuánto tiempo? —pregunta sin dejar de hacer esfuerzos por hundir sus uñas dentro de la ranura que divide las dos puertas de acero, intentando abrirlas por la fuerza.
—Es tecnología de seguridad de SHINOBI. Fueron creadas con ese propósito… —Kiba aguarda silencio, meditando lo que acaba de decir, y es cuando Sasuke se detiene solo para advertirle con la mirada algo tan obvio como aterrador.
—¿Con el propósito de retener a esas cosas en caso de un brote así? ¿Es lo que tratas de decir? —Sakura los observa, imparcial, pero hay un ápice de tensión ante las deducciones poco ortodoxas del reciente soldado. Tan absurdas pero ahora no tan carentes de lógica. Kiba lo mira, ansioso. Temeroso. No por él o porque represente una amenaza, sino sobre el cuestionamientos y razonamiento que le ha dado sobre SHINOBI, poniéndolo en contraposición.
—No…—baja la mirada, inquieto—. Solo son… —carraspea, nervioso— son medidas de seguridad. Es un protocolo diseñado para emergencias en caso de…
—Ambos, cállense —advierte la pelirrosa, volviendo la vista a Sasuke—. Para con eso ¿quieres? —dice, indicando que deje por la paz las intenciones del ascensor.
—¿Y esperar a que esas cosas atraviesen esa membrana y nos maten? No sé cuáles sean tus planes futuros pero en los míos no radica morir aquí —Sakura endurece la mirada.
—Es una nano-pared. No es un cristal frágil. Solo avisaremos a los demás soldados para que limpien el pasillo y todo terminará.
—No es eso a lo que me refiero —Sakura lo mira, intrigada—. No me preocupa que lo derriben.
—¿Entonces?
—…sino que lo desactiven —murmura Kiba casi de manera obligada, como si su lógica, tan irracional y a la vez tan aterrada, le forzara a pensar en eso a pesar de que el solo pensamiento de traición estuviese ensuciando su código leal. Sakura lo observa, tensa, dejándose sentir preocupación de repente.
—Exactamente —suelta Sasuke, deteniéndose a mirarlos, transmitiéndoles la respuesta con sus ojos.
—El sujeto del laboratorio…—deduce el castaño.
—Si logró salir en el mismo instante que nosotros de aquél piso, es probable que aún siga aquí.
—¿Cómo estás tan seguro? —Sakura se aparta del nano-muro, acercándose a él.
—¿Qué no ves lo que están haciendo en éste lugar? ¿Lo que acaba de suced-…?
—¡Yo no veo nada! —alza la voz, y de los tres Kiba es el único que de pronto se siente asfixiado. Sasuke en su lugar solo la mira con más intensidad ante la terquedad—. Y no me pagan por ver nada.
—¡Eres imposible!
—¡Deja de levantarme la voz! ¡Soy tu superior ahora y…!
—¡Sakura! —la advertencia de Kiba esta vez llega demasiado tarde pues el sistema de seguridad del tablero electrónico comienza a fallar al mismo tiempo que empieza a emitir sonidos extraños.
—Es él —señala Sasuke, desenvainando su espada con rapidez para introducirla en la ranura de las puertas del ascensor, haciendo palanca con su cuerpo para abrirlas—. ¡Tú! ¡Ayúdame con esto! —Kiba se exalta mas no rechaza su petición, acercándose a él para ejercer fuerza del lado contrario y separar las puertas aunque con dificultad—. ¡Bien! —exclama el de cabello negro aunque la sensación de alivio al lograr abrirlas les dura poco pues en cuestión de segundos las puertas parecen querer cerrarse de nuevo. Sasuke se apresura a hacer fuerza con su cuerpo, impidiendo que se cierren. Kiba le imita con la puerta derecha—. ¿¡Pero qué demonios sucede!?
—¡¿Está hackeando el sistema?! —pregunta Kiba al aire, cayendo en la desesperación.
—No. No lo está hackeando —aclara Sakura, reescribiendo los códigos en el tablero a su lado. Esos que le permiten re direccionar las órdenes de la computadora central desde cualquier plataforma y que solo a un soldado de su nivel se le otorgan.
—¡¿Entonces qué es?!
—Los está activando —suelta seria y a la vez aturdida, separándose del tablero.
—¡Es imposible! ¡Solo un Fenrir o soldado de alto grado en esa área puede tener control del sistema de seguridad!
—¡Quizá es porque se trata de uno, maldita sea! —Explota Sasuke esta vez, apretando los dientes, sintiendo como en cualquier momento su cuerpo va a ceder contra la fuerza motorizada de la puerta y terminará aplastado al igual que Kiba.
—¡No vamos a soportar más tiempo! ¡Las puertas nos están arrastrando!
—¡Pues sería buen momento para que ella haga algo!
—¡Sa-Sakura, haz…! —Kiba siente ahogarse.
El aire es revertido, el aire oprimido y la visión aturdida. Para cuando ambos se dan cuenta, están cayendo dentro del cubo de instalaciones de los ascensores. Y es que ninguno, a excepción de Sakura, se había percatado que al restaurarse la energía eléctrica, el ascensor había descendido, dejando así una vía libre hacia el vacío al abrirse las puertas metálicas.
Sasuke fue un par de segundos más veloz que Kiba, lo suficiente, solamente, para dejar un espacio entre el brazo de Sakura y su cuello, permitiéndose respirar y amortiguar su propia caída.
—Son un par de escandalosos. En especial tú, Kiba—confiesa Sakura, tan pulcra y solemne incluso encontrándose en una situación así.
El soldado termina de rodillas sobre la superficie del ascensor, y un tanto pálido. Ha sido cosa de suerte que en primer lugar hayan caído ahí. O ¿acaso Sakura sabía qué habría algo firme en lo cual caer? Su corazón bombeaba con fuerza, ese tipo de emociones iba a matarlo un día.
—¡¿Te volviste loca?! —vocifera Kiba, dejando a Sakura un tanto sorprendida para luego permitirse torcer una mueca irónica.
—Jah. Tan callado que te ves siempre.
—¡Tú me pones así! ¿Cómo sabías, si quiera, que íbamos a caer sobre algo en primer lugar y no al vacío, directo a nuestra muerte?
—¿Por quién me tomas? —suelta, escueta—. No soy estúpida —Kiba suelta una exasperación junto a un gruñido—. ¿No querías usar tu maldita salida?
—Y el impertinente soy yo –repone Sasuke, uniéndose a la conversación, rodando los ojos. Y lo consigue, piensa. Eso que se le está haciendo costumbre lograr. Hacerla enfadar.
—Tú ni hables. Estamos aquí por tu culpa en primer lugar.
—¡¿Y si se callan los dos de una buena…-!?—los oídos le zumban a los tres y apenas son conscientes de que el cable ensamblado a esa enorme polea metálica que los mantiene quietos, desciende repentinamente, haciéndolos agarrarse de lo que sea para no caer al abismo. Y es en ese mismo transcurso de tiempo que Kiba gime más allá de un quejido de susto—. ¡Demonios!
—¿Qué es…? —Sasuke se acuclilla cerca de él, viéndolo tomarse con fuerza el tobillo izquierdo.
—Es el tobillo —aclara Sakura, frunciendo el ceño, volviendo la vista hacia arriba, justamente a las puertas metálicas del piso por donde cayeron. Tensa los ojos pues sabe que en cualquier momento, cuando la energía se restablezca por completo, la persona que los está encerrando desactivará la nano-pared y todos esos Draugs correrán hacia las puertas y se dejarán caer sobre ellos como piezas de dominó hambrientas.
—Mierda, ¿no pudiste ser más cuidadosa al tirarnos? —espeta Kiba, riéndose. Y Sasuke solo puede estresarse al ver como se ríe de su desgracia.
—Discúlpame por salvar tu trasero.
—Déjame ver —interviene Sasuke. El soldado de cabellos castaños solo tuerce los labios, esquivo—. ¡Que me dejes ver! —termina por apartar la muñeca, levantando la tela de su pantalón, encontrándose con un gran bulto violáceo—. Parece una torcedura.
—Pierdes tu tiempo. Solo va a retrasarnos —aclara Sakura sin perder la vista en la parte alta del tubo de instalaciones. Sasuke es consciente de su propio asombro más sin embargo Kiba parece solo exaltado por los primeros tres segundos luego de eso pues al final sus ojos solo enmarcan el resto de su rostro ensombrecido.
—Estás bromeando ¿verdad? —pregunta el de cabello negros, exaltado.
—Lamentablemente no —y es Kiba quien termina por responderle, anunciándole una realidad tanto tormentosa como tétrica—. Maldición, y yo que iba a pedir vacaciones en cuento regresáramos al Cuartel —ríe con desgana.
Tan pronto Sasuke entiende, se pone de pie, colérico.
—No vamos a dejarlo aquí.
El silencio es sentencia y le pone enfermo que tanto ella como él no digan nada. ¿Esa es la realidad de un soldado? ¿Esa es la lealtad filosa que deben ofrecer cuando entregas tu obediencia en busca de justicia? Sasuke no sabe que le causa más asco, si el desinterés de la pelirrosa o la lúgubre mirada penosa del castaño. Y de pronto siente que está manchado por la misma crueldad al estar portando ese uniforme.
Quiere arrancárselo incluso si se arranca trozos de piel.
Le quema.
Le asquea.
—No es una decisión que te corresponda tomar a ti —reluce Sakura, pendiente del vacío y del aire frío que se filtra desde el fondo. Un silbido desalentador y el sonido del metal siendo tensionado.
—¿Y a ti sí? —Sasuke da unos pasos hacia ella, furioso—. ¿Eres Dios como para decidir cuándo acabar con la vida de alguien?
Miradas chocan, y dos mundos también lo hacen.
Dos mundos que arden por fuego pero también que viven en el invierno. Sakura es un filo recién forjado y Sasuke es todo un mundo de castañas ardiendo. Y cuando chocan, las grietas del sueño se expanden. Dos ideales completamente diferentes, y el de Sasuke le dice que aunque no debe guardar piedad por alguno de ellos, es su sentido humano el que no le permite aceptar esa realidad en la que se tenga que abandonar una vida por la victoria de una noche que no será recordada.
Porque eso es lo que pasará.
—Solo los retrasaré —la veracidad de Kiba se desmorona, pero ha sido un soldado desde hace mucho tiempo como para saber que la realidad de un herido es esa al final. Un Fenrir no puede mostrar misericordia, ni amabilidad, ni nada que nuble su sentido del deber, y aunque le gustaría seguir creyendo que Sakura ha sido su amiga desde sus días en la academia, ahora que la mira bien, solo es un símbolo de autoridad.
Y él solo un soldado del montón.
Un soldado que se la pasa gritándole como si supiera más que ella.
—No —Kiba alza la mirada, sorprendido—. Te llevaremos —la resolución de Sasuke y la firmeza de sus palabras le hacen pensar que algo no está bien. Y también le hacen pensar sobre qué impulso de su cuerpo obedecer. Si el de sentirse aliviado o el de sentirse confundido por ser justamente ese extraño quien piensa que su vida es valiosa como la de cualquier otro ser humano.
Se muerde el labio, conmovido, pero recuerda que es un soldado, y su deber quiere cegarlo.
—Ella tiene razón —musita, tembloroso—. Y ciertamente prefiero que se salve el soldado más capaz a que…
—¡Deja de hacerte el honorable! ¡Tu vida y la de ella valen lo mismo!
—Pe-pero…—traga grueso—. ¡Pero el sistema de SHINOBI es así! Y si he de aceptar mi muerte, entonces…—la energía se reestablece unos segundos, los suficientes para desestabilizarlos al sentir el ascensor descender estrepitosamente unos metros. Sakura tensa los ojos, mirando arriba.
Los ha dejado avanzar, piensa. A esos Draugs que se asoman por las puertas de metal que pronto flaquearan. Los gruñidos prontos se dejan escuchar a través del tubo donde se encuentran, y Sakura entiende que es hora de decisiones.
—Me enferman. Ustedes y sus malditas reglas —suelta Sasuke sin pensárselo mucho, y sin darle tiempo a Kiba de lamentarse sobre su poca valentía pues cuando alza los ojos, el mundo está de cabeza y es el frío helado junto con la sensación de vértigo los que le regresan a la realidad estresante—. ¿Quieres morir? Bien, entonces déjame acelerar ese proceso.
—¿Q-qué…? ¡¿Qué haces?! ¡Su-suéltame! —grita, pidiendo auxilio donde no debería pedir, y lo único que siente es su estómago revolverse y su bilis recorrer todo su esófago cuando comprende que Sasuke lo ha levantado sin delicadeza, y sin consideración de su tobillo, y lo ha puesto de tal forma que lo ha dejado al borde del elevador, dejando casi todo su cuerpo fuera de éste, en un punto cerca del vacío.
El aire se vuelve un aliento mórbido que perfora sus oídos y la noche se vuelve letal en cuanto entiende la realidad de ser humano.
Tiene miedo.
Miedo a la muerte.
Miedo a pesar de que ha prometido con solemnidad y ha hecho un juramente inquebrantable como soldado de SHINOBI.
La mirada de Sasuke es pesada, y no duda cuando afloja el agarre de la tela de su saco, el cual es lo único que lo mantiene en esa delgada línea de oportunidad de vida.
Es un escenario poco común pero le aclara las cosas a ellos tres. Kiba lo sabe pues de ellos, él puede ver, aparte de sentir el miedo puro, como el rostro impávido de Sakura ha transfigurado en uno desesperado y furioso cuando Sasuke lo ha amenazado. De los tres es el único que ve la no flaqueza del pelinegro en cuanto siente el filo de la espada de Sakura en su garganta, apremiante de atravesarle la garganta si no lo suelta.
De los tres es el único que ve, por primera vez, el brazo de Sakura temblar ante un peligro que ciertamente no la amenaza a ella, sino a otros.
—Suéltalo —gruñe ella, como un animal salvaje. Ese escenario es inusual pero a la vez tan familiar. Muy similar al de hace unas horas cuando Neji fue puesto a prueba y Sakura un verdugo silente.
—¿No dijo que quería morir? —un poco más suelto. Un poco más bajo. Kiba grita y Sakura está a punto de asesinarlo—. Es lo mismo. Morir así o morir a manos de los Draugs —se dirige de nuevo a Kiba—. Si mueres ahora, será patético. Si mueres a manos de ellos, por la decisión que quieres tomar, también lo será. Nada va a hacer que mueras con honor pues lo único que ella tiene que hacer es mentir —Kiba se estremece, temblando, y Sakura siente la extremidad entumecida—. Ella dirá que tuviste una muerte honorable o quizá no diga nada. Lo más probable es que a nadie le importe, ni siquiera a ella, pero adelante, muere de una vez.
¿Qué parte de morir podría ser honorable?
Ciertamente lo desconoce, o simplemente se ha quedado en blanco porque estar en esa posición ha ocasionado que la sangre se le vaya a la cabeza. Pero de algo está seguro, se siente un estúpido tras decir que estaría bien morir.
—¡Y-Ya entendí! ¡No quiero morir así! ¡Ahora suéltame! —grita poniendo en crisis a Sakura quien está a nada de atravesar a Sasuke si no lo hace.
—¡Te dije que lo sueltes! —insiste ella y Sasuke la mira como quien no teme a nada.
—¿Por qué? —Sakura se estremece—. ¿No son estos tus métodos para disciplinar a alguien?
"Hyuga", piensa ella, y aquella comparativa solo la hace enfurecer. Está haciendo exactamente lo mismo que ella hizo con el de ojos perlas.
Es tan frívolo.
Tan cruel.
Tan desobediente.
Tan bilateral.
Tan…ella.
No.
Solo está haciendo todo lo que ella hace.
—Piensas que soy como tú —deduce él y la sonrisa que Sasuke dibuja está lejos de ser sarcástica. Es la sonrisa de alguien que ha obtenido su primera victoria sin necesidad de recurrir a golpes, frente a alguien a quien creía superior. Y lo entiende cuando la ve destensar sus músculos y bajar su arma. Lotus es un arma letal, sí, pero también tiene debilidades como cualquiera—. Pero, ciertamente, me enfermaría pensar que lo soy —masculla, y finalmente atrae a Kiba a superficie firme de nuevo, dejándolo apoyado en el suelo—. ¿Satisfecha?
—Voy a matarte cuando volvamos al Cuartel —el de cabellos negros sonríe, victorioso, para volverse hacia Kiba quien se encuentra tosiendo debido al agarre.
—¿Estás bien?
—¡Vete al infierno! —Sasuke ríe.
—Estamos en él.
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II
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—Súbete a mi espalda.
—Súbete a su espalda.
—¡No voy a subirme a la maldita espalda de nadie!
Sakura suspira por novena vez, reconsiderando si no es mejor dejar a Kiba o simplemente amarrarlo y cargarlo como un saco de boxeo. Tras el último comentario de Sasuke, éste no le dirigió la palabra en lo que sucedían los segundos, y no era como que le interesara pero parecía haberse creado una atmósfera tensa luego de que chocaran miradas y filosofías hace unos minutos.
La menor de las preocupaciones de Sakura debería ser la osadía de ese muchacho. A lo mucho podría interesarse si en verdad estaba ayudando vendar el tobillo de su compañero o simplemente le estaba cortando la circulación. Pero en su lugar estaba pensando en él. En la manera en la que había tomado sus palabras y acciones y se las había vuelto en su contra.
En como sus ideales, él los había usado para contradecirla sin mucho esfuerzo. En cómo había logrado estresarla poniendo en peligro a Kiba delante de ella. Y entonces pensó en lo mucho que se había descuidado. Era un soldado de SHINOBI. Un Fenrir. Un soldado que había sido entrenado con el fin de no mostrar que los sentimientos y emociones cotidianas podían desestabilizarla. Su carácter usual había sido moldeado desde muy pequeña gracias a un pasado que no quiere recordar seguido junto a las nuevas ambiciones y órdenes que se le hubieron quedado desde el momento en el que pisó el suelo de las instalaciones del Cuartel.
Muchos hablaban de ella. Cosas terribles y cosas grandiosas. Era una imagen de autoridad entonces ¿cómo se había dejado influenciar por el miedo de sentir que un compañero suyo corría peligro?
La bondad no era algo que encajara en SHINOBI, ni la flaqueza, ni la amabilidad.
—¡Si no quieres morir te sugiero que lo hagas, maldita sea!
—¡No voy a agradecerte si es lo que esperas!
—Kiba —el castaño solo alcanza a visualizar el firme agarre de la katana de Sakura y es cuando él y Sasuke se unen a mirar lo que ella observa en las alturas. Las pupilas se le encogen. Los Draugs están comenzando a forzar los paneles de acero y han comenzado a caer donde se encuentran dejando un sonido sordo al chocar contra el acero del ascensor—. Cállate y obedece.
—¡E-Entiendo!
—Dame tu espada —pide Sasuke a Kiba, poniéndose de pie con él, pues la suya aparentemente se ha perdido durante la caída. Las láminas del ascensor comenzar a abollarse en cuanto más no muertos caen. Algunos logran ponerse de pie solo para ser decapitados instantáneamente por la katana de Sakura.
—A-ah…se me cayó. Creo que durante caíamos hacia el ascensor —confiesa Kiba, entre nervioso y preocupado. Sasuke solo frunce el ceño, estresado. Eso solo lo dejaba con una opción. Una que no quería aceptar.
Sakura voltea a verlos por un breve momento en el que de nuevo tiene encima la mirada de Sasuke. No hacía falta decirse algo para leer la tensión aún esclarecida de hace unos minutos como tampoco hacía falta entender que solo su katana era la única arma con el que contaban. Y de nuevo la duda del deber. La duda de sus ideales. La duda de si ser ese soldado despiadado o traer a su mente los impulsos propios de un ser humano en peligro. Cierra los ojos, volviendo la vista al frente. No era culpa de ellos dos, aunque le gustaría culpar al de cabellos negros por todo lo que ha acontecido desde que lo hubo encontrado pero entonces sería estúpido pensar que él hubiese tenido elección al cruzarse en su camino.
La culpable era ella. Por haberlo llevado a SHINOBI en primer lugar.
—¡Si siguen cayendo van a hacer que el ascensor descienda! —exclama Kiba sobre la espalda de Sasuke, mirando la de Sakura al estar frente a ellos en una imagen inusual de brindarles protección.
—Tal vez eso es lo que deberíamos hacer —y el castaño mira con pánico a Sasuke tras lo dicho, y Sakura solo puede tomar su opinión como la lógica más descabellada en ese momento.
—¿Qué? —atina a preguntar nuevamente aunque no había necesidad si quiera de no advertir lo que vendría después al ver a Sakura treparse sobre la rendija de ventilación del ascensor –aun con varios Draugs encima de ella- y colocar el filo de su katana sobre los tensores que los mantenían suspendidos—. Dios, no… ¿en qué estás pensando, Sakura?
—En descender —responde Sasuke, agachándose y sujetándose de lo que fuera al entender—. Sujétate fuerte.
—E-Espera… ¿c-cómo que me sujete…?
Con la misma rapidez con la que Kiba se aferra a los hombros de Sasuke, Sakura corta los tensores los cuales rebotaron de inmediato entre las paredes del ducto de instalaciones. El ascensor comienza a descender de manera descarrillada, chocando cada tanto contra las paredes, provocando que los Draugs que se encuentran encima terminen despedazados o que simplemente caigan con más facilidad. El sonido de metal haciendo fricción y las chispas generadas debido a la misma le daban una idea a Sasuke de lo ridículamente rápido que estaban descendiendo.
—¡Vamos a estrellarnos! —grita Kiba ignorando por completo el dolor de su tobillo debido al pánico.
Sakura sabe que es cuestión de segundos para impactar contra el firme de concreto y no había que ser muy listo para saber que el impacto los mataría.
—¡Hey! ¡El ascensor de al lado! ¡Hay que pasarnos a los cables de ese! —es lo único que Sakura necesita oír de Sasuke para ponerse de pie en medio del caótico descenso, tomar su brazo y tirar de él hacia el vacío solo segundos antes del estrepitoso impacto del ascensor donde se encontraban.
Aunque debido a la velocidad con la que iban Sakura trastabilla, terminando desorientada debajo de ellos con una herida en la mejilla debido al golpe de ésta contra el cable de acero, haciendo que soltara una mano.
—¡Sakura!
—¡Oye! —cuando Sasuke se hubo asegurado de que Kiba estuviese firmemente sujetado del cable, se suelta un poco descendiendo hasta donde se hallaba Sakura, ligeramente aturdida, tomándole de la muñeca—. ¡Oye, reacciona! ¡Aún no estamos fuera de peligro!
—¿Eh? —el olor a quemado hace que vuelva su vista lentamente hacia abajo, justo donde ha impactado el ascensor. Con suerte solo están a unos metros arriba del incendio y Sasuke advierte que si no salen rápido de ese cubo de instalaciones, las replicantes explosiones los alcanzarán.
—¡Hay que subir, apúrate y toma mi mano! —la pelirrosa vuelve su vista a él, frunciendo el ceño. Su mejilla está rojilla y siente la sangre resbalar por su piel pero no está en disposición de seguir tolerando tales gritos—. ¡¿Qué esperas?!
—A cortarte la lengua. ¡Eres un escandaloso de lo peor!
—¡¿Quieren callarse ambos y subir?! ¡No está en mis planes morir calcinado! —les pelea el herido quien ya ha logrado subir, con la ayuda de sus brazos y su pierna buena, un buen tramo en el cable, quedando justo a un lado de una de las puertas de metal que conducían a un posible tercer o cuarto piso del edificio pero para ello tenían que impulsarse y saltar.
—Una salida… —exhala Sasuke, entre aliviado y estresado pues el peligro aún no pasaba—. ¡Usemos esa!
—¡¿Qué crees que estoy haciendo?!
—Hey —aprovechando el tiempo que a Kiba le toma abrir las puertas, Sasuke vuelve a mirar a Sakura, topándose con que lo mira firmemente—. Grítame todo lo que quieras luego, pero primero salgamos de aquí.
—Voy a castigarte tanto que vas a desear no haberte topado conmigo —el muchacho ladeó una mueca solamente.
—Tú fuiste la que se me atravesó ese día —Sakura engrandece los ojos, confundida. Y las memorias de aquél día lleno de fuego se conglomeraron en su mente. ¿Se estaba refiriendo a cuando lo encontró cerca de la muralla disparando como estúpido o…?
—El chico del asentamiento… —Sasuke se atraganta—. El qué estaba a punto de ser devorado por un Draug…Eras tú.
—¡Oigan! ¡Dejen su romántica plática para después y suban sus traseros acá!
La respuesta que Sakura tenía preparada para su comentario fuera de lugar se vio opacada por la primera explosión, aturdiéndolos.
—Sube tu primero —ofrece el muchacho aunque no sería algo sencillo moverse dado que solo estaban sujetados por un cable.
—¿Quién crees que soy? ¿Alguien que necesita ayuda? —Sasuke rueda los ojos.
—Eres intratable.
—Mira quien lo dice —apunta Sakura, impulsándose con brazos y piernas para subir, pasando por encima de él no porque se lo hubiese ofrecido, sino porque en su mente perversa esperaba que éste cayera y dejara de fastidiarla.
—¡Apresúrense! ¡Las explosiones están aumentando! —grita Kiba desde arriba, ya encontrándose en el pasillo del tercer piso ofreciendo su mano para ayudar a Sakura subir—. ¡Aquí! —tan rápido Sakura se hubo encontrado a salvo, ésta se puso de pie a espaldas de Kiba, asegurándose de que el pasillo se encontrara libre de Draugs—. ¡Hey, apúrate, no tenemos todo el día!
—¡Salvé tu trasero, ingrato! —el gruñido de Sasuke se fue consumiendo por una nueva explosión, esta vez más fuerte que la anterior, haciendo que todo el edificio se sacudiera como si fuera solo de papel, ocasionando que el de cabellos negros perdiera firmeza y equilibro, descendiendo el tramo que ya había subido—. ¡Maldita sea!
—Ya no hay tiempo…—murmura Kiba, alterado, volteando a ver a Sakura al borde de la desesperación—. No podemos dejarlo.
—¿No podemos? —el muchacho se hiela.
—E-Es tu subordinado…
—¿Y por eso debo salvarlo?
Una tercera explosión les sacude más Sakura sigue impávida.
—Vamos, Kiba, no te recuerdo como una persona que se la pasaba soltando indirectas en la academia. ¿Por qué no me dices que es lo que verdaderamente deseas? —el soldado la mira, confundido.
—¿Lo que deseo?
Fue un breve momento en el que se hubo sumergido en sus propios recuerdos. Recuerdos que no alimentaban nada a su lealtad como soldado pero sí a su instinto de humanidad. Momentos compartidos durante su paso en la academia con, al igual que él, soldados que aspiraban un lugar en las filas de SHINOBI, y esas personas se volvieron su día a día. No eran solo soldados. Eran personas a quienes estimaba. Y tras Sakura decirle aquello le hizo recordar momentos de alivio compartidos con ellos.
Con Yamanaka Ino. Con Shikamaru Nara. Con Hinata Hyuga. Con ella.
¿En qué momento había abandonado su humanidad y había desechado el instinto natural y dócil de un ser humano por querer salvar a otro? ¿Fue en el momento en que se convirtió en soldado y ofreció su vida al Canciller?
—Tendrías que darte prisa. No tenemos todo el día —la sentencia de Sakura vino acompañada con la última explosión y el grito de Sasuke. Kiba solo pudo cerrar los puños con fuerza e inflar sus pulmones de aire para gritar con vehemencia.
—¡Sálvalo, maldita sea!
La silueta de Sakura se pierde entre la blancura del pasillo a una velocidad increíble al mismo tiempo que se deshace del cinturón de su pantalón y lo lanza hacia dentro, de nuevo, del cubo de instalaciones, rodeando el cable de tal modo que lo usa como lazo para atraerlo y tomar rápidamente del brazo a Sasuke, subiéndolo justo antes de que la última explosión lo alcance.
El pasillo se llena de cenizas y de destellos nacarados.
—¡Sakura! —llama Kiba, tosiendo y recuperando la visión luego de haberse cubierto con ambos brazos.
Sasuke yace en una de las paredes, encogido y con una justificada tos debido a los residuos de la explosión mientras Sakura está a su lado, apoyando su brazo a la altura de su cabeza, respirando agitadamente. Kiba respira aliviado.
—Jah…—suelta la Fenrir, riéndose, recuperando el aliento, golpeando el pecho de Sasuke en el proceso—. ¿No lo viste venir, cierto?
—No voy a darte las gracias si es lo que esperas —la pelirrosa ladea una mueca prepotente.
—No lo hice por ti, ciertamente —indica ella, poniéndose de pie, mirando a Kiba lo suficiente insistente para que Sasuke entendiera—. Además no me gusta deber favores a nadie. Lo detesto —agrega, excusando su desliz hace unos minutos durante su escalada por los tensores.
—E…Estamos a solo tres pisos de la planta baja. Quizá los Draugs no han alcanzado a llegar a estos niveles —añade Kiba, rompiendo el ambiente tenso, poniéndose de pie con dificultad.
—No estemos tan seguros —comenta, desvainando una vez más su espada y yendo al final del pasillo para rectificar que se encontrara libre—. Recuerda que hay alguien quien los está llevando hacia nosotros —mira la cámara de seguridad con pesadez, deshaciéndose de ella rápidamente—. Necesitamos ser rápidos considerando que solo contamos con una espada. Mi espada.
—¿Y si saltamos desde alguna ventana de éste piso al exterior? —propuso el castaño.
—Considerando que no sabemos si quiera como están las cosas allá afuera, sería caer en un infierno peor —indica Sasuke, ya con Kiba en su espalda nuevamente.
—Hn, creí que habías dicho que el infierno era aquí —repone Sakura, egocéntrica.
—Vaya, no creí que me pusieras atención.
—¡Sakura, al frente!
La pelirrosa lo percibe antes, volteándose con prontitud en el momento justo en el que un Draug planeaba encajarle los dientes desde atrás, haciendo que su katana termine en su boca, cortándosela con violencia.
—¡Suficiente charla, muévanse ya! —ordena encabezándolos.
La primera docena de Draugs no fue complicada pues al estar en un espacio tan estrecho como los pasillos, era fácil acabar con ellos pero a medida que bajaban por las escaleras de emergencia todo se volvía más complicado. Al llegar al lobby, solo unos cuantos metros y una horda masiva de Draugs, aún imperceptibles a ellos, los separaban de la única salida.
—Son demasiados.
—Dime algo que no sepa, Kiba.
Sakura se muerde el labio, estresada. Salir ella sola no sería el problema, el problema estaba en que no se encontraba sola, evidentemente.
—¡Ah!
Engrandece los ojos, virando lo más rápido que sus reflejos pueden brindarle para hacer frente a lo que fuera que estuviese provocando los gritos de Kiba pero solo había servido para que Sasuke aproveche su guarda baja, y evidentemente su caótica mente, para que éste tome su katana y la blandiera contra los tres no muertos a sus espaldas. Kiba fue el primero en reaccionar, claramente frenético pero sin importarle realmente mucho que el muchacho le hubiese quitado el arma a Sakura para evitar que los mataran.
Ella no lo había previsto y aunque no estaba para nada complacida con que alguien más tomara su arma sin permiso, no tuvo mucho tiempo de pensar en un buen insulto pues el ruido que había ocasionado Sasuke, para ocuparse de aquellos tres Draugs, había provocado que la masa que tenían en frente los percibiera.
Con la misma destreza y velocidad que Sasuke le hubo quitado la espada, ella vuelve a tomarla de vuelta, abriendo el camino hacia la salida.
—¡Rápido!
Y la cuestión, instintivamente, se transforma en un intercambio de miradas y una sola palabra que los lleva a ambos a entender que si no trabajan juntos, no saldrán de ahí.
—¡Espada! —grita Sasuke primero, obteniendo solo un gruñido de Sakura antes de lanzársela y ocuparse de los no muertos que tenía encima. Y en ese tiempo la Fenrir se ocupaba de los suyos a base de golpes y patadas.
—¡Espada! —pide esta vez ella, cogiéndola en el aire luego de un par de piruetas y golpes certeros.
Y aunque ciertamente no era uno de esos momentos en los que se aplaudiría la increíble coordinación y destreza de lucha de ambos, Kiba podía jurar que no recordaba un estilo de pelea tan bien coordinado desde que había presenciado una batalla con el equipo que formaban Sakura e Ino durante sus años de antaño. O tal vez ni siquiera de las misteriosas formaciones que había escuchado, de soldados más viejos, encabezadas de la pelirrosa y cierto pelirrojo, quienes actualmente no se soportaban. Sin embargo había algo que Kiba podía añadir a ésta combinación tan rara y a la vez tan efectiva y eso era que…
—"No se conocen de nada. Y lo único que hacen es gritarse. Entonces ¿cómo…?"
...podían tener tal coordinación en medio de un escenario tan problemático?
—¡Ahí está la salida!
—¡Pero está cerrada! —Kiba entrecierra los ojos solo un poco, y a pesar del movimiento frenético alcanza a notar el momento justo en el que Sakura se deshace del seguro de una granada almacenada en el compartimiento de su pantalón—. ¡Atraviésala! ¡Solo corre, corre!
Lo primero que los recibe una vez fuera, a diferencia de más Draugs como esperaban, es el rostro atónito del resto de soldados al verlos emerger siendo flaqueados por una cantidad considerable de no muertos a sus espaldas, y lo segundo fue un destello que rápidamente fue cegado por oscuridad. El brazo de Sakura fue como un resorte tras soltar la granada y para luego tomar del hombro a Sasuke y obligarlo a agacharse con Kiba a su espalda.
—¡Abajo, nenas lloronas!
Los siguientes segundos transcurren en oscuridad para ellos tres al verse cubiertos por alguien, con sumamente más masa muscular que las suyas, y lo que parece una capa lo suficientemente resistente a cualquier tempestad, como una coraza impenetrable de acero.
El infierno desatado es lo que Sasuke percibe que hay allá afuera, y cuando siente la luz del Sol de nuevo sabe que ha amanecido. Agotado, se deja caer sentado al piso una vez que son liberados de aquella prisión de oscuridad y se siente ligeramente agradecido por estar viendo el cielo siendo pincelado aún.
"Cuando te encuentras en peligro, a veces, lo que más deseas, es algo tan trivial como respirar aire limpio y ver un nuevo amanecer. Eso significa estar vivo"
—"No me sermonees ahora, anciano" —rezonga Sasuke en pensamientos, con el pecho subiendo y bajando de manera apresurada.
—¡Lotus! ¿Se encuentran todos bien? —Tenten es la primera en acercarse, absorta de la mala mirada que recibía de Neji por su preocupación injustificada hacia ellos, según él.
—Perfectamente —ironiza Kiba, agitado en el suelo, tocándose la parte inflamada con dolor.
—Consigue un equipo médico para él —ordena Sakura, ya de pie.
—Puede soportarlo hasta que lleguemos al Cuartel, no creo que sea para tanto —la resolución de Neji va influenciada por la riña personal hacia Sakura, y ésta lo sabe. Y aunque lo hace, está lo suficientemente fastidiada para simplemente dejarlo pasar y transcribirlo en un reporte.
—¡Sakura, no!
Pero antes de que pueda atestarle un golpe, una mano le detiene en el trayecto. Una mano que fácilmente podría ser el triple de grande que la de ella o la de cualquier presente ahí, y hasta ese entonces Sasuke finalmente puede reparar en el inconmensurable tamaño de la persona que los ha pseudo protegido hace unos momentos.
De nuevo no hace falta mirarlo demasiado para entender que su presencia significa mucho más que la de un soldado normal. No con aquella extraña apariencia de tiburón y con la piel azulada.
—"¿Es uno de ellos también?" —se pregunta mentalmente más la respuesta llega sola pasados unos segundos.
—Ah, ah, estos comportamientos no son propios de un soldado de nuestro rango, señorita Lotus —Sakura parece meditarlo un poco, y hasta se permite sentir un poco de tensión en su cuerpo—. Parece que no le han explicado las reglas del juego.
—Y a ti a no tocarme —ataja, arisca, sacudiendo el brazo para apartarlo—. Kisame.
—¡Oh vaya! ¡Que osada eres para tutearme tan pronto! —el hombre se carcajea—. Eres tan especial como me habían dicho. No es un cumplido por cierto.
—Eso se nota —finaliza con él, volviendo a mirar a Neji—. Pasaré el reporte a tu superior, Hyuga.
—No tengo superior, por si se le olvidó.
—Un soldado con una espada que no sirve a nadie, vaya mediocre que eres —Neji enfurece al sentirla pasar a su lado y de no haber sido porque Lee estaba ahí para detener sus instintos apremiantes de sangre, el final de esa conversación hubiese pintado bastante mal.
—¡Lotus! ¿Qué hacemos con los cuerpos de los Draugs? —pregunta un soldado a la distancia a lo que Sakura solo puede obviar viendo a Kisame con una sonrisa desdeñosa.
—¿No quieres desmembrar cuerpos?
—Será un placer.
—Ahí tiene su respuesta, soldado —indica siguiendo su camino hacia los vehículos, deteniéndose antes solo para mirar a su nuevo subordinado en apariencia rígida—. ¿Qué esperas?
—¿Se supone debo seguirla como su sombra o como su perro obediente? —la Fenrir se permite soltar una risa irónica aunque esa no era la finalidad que Sasuke tenía con su comentario.
—¿Cuál de las dos quieres ser?
—Ninguna, ciertamente —la pelirrosa serena su rostro, como quien ve a alguien interesante pero a la vez con precaución.
Lo que había sucedido y lo que habían visto les dejaba con más dudas acerca de un mundo que parecían desconocer aún, además de que en Sakura comenzaba a crecer cierto grado de curiosidad a cerca de él y de la manera, no solo de tratarla, sino en la que se comportaba. Tan impredecible que hasta parecía divertido.
Tan bárbaro y tan torpe. De las personas que van directo a la batalla sin pensar en si perderán la vida durante éste.
Tan imprudente.
"¿Te recuerda a alguien?"
Sakura entrecierra los ojos, sometida a sus propias voces que la penitencian, y asombrosamente se siente llena de éxtasis al pensar en toda la información que podrá obtener de él si lo mantiene cerca. En todo lo que se divertirá en el proceso de reformarlo completamente.
—Te enseñaré modales igual que se le enseña a un loro a hablar.
—Hmp, eso será asombroso de ver.
Se siente ansiosa como nunca antes.
.
III
.
Las veces en que se ha despertado en medio de la noche siempre son por pesadillas.
En donde la única forma de conseguir tranquilidad es sentir que ella está cerca para acariciarle la cabeza. Konohamaru nunca ha visto a Sakura dormir, aunque de vez en cuando visita su habitación. La ve adormitada pero nunca completamente dormida, y es cuando se pregunta si el tipo de expresión que él hace cuando cierra los ojos por un momento es tan agradable y calmada como la de ella.
Cuando tiene pesadillas duda mucho de eso puesto que lo único que hace es llorar y temblar.
Pero ella siempre ha estado ahí. Como si alguna fuerza extraña le hiciera quedarse a su lado las noches en que tiene sueños extraños.
Pero esa noche no estuvo ahí. Y la necesitaba. Más que a nadie. En el momento en que no pudo soportar más, rogándole a alguien tan noble como la señorita Hyuga para que pudiera escucharlo.
Y ahora Sakura es asaltada por la sorpresa, tras apenas hace unos minutos arribar al Cuartel, de no verlo en su habitación donde lo había dejado, pero todo es hasta que oye la puerta mecanizada abrirse y dejar ser libre al silencio para entender quien está a su espalda y que es lo que posiblemente dirá.
—Él no está aquí.
—Eso ya lo noté. ¿A dónde lo llevaste? —pregunta, aun dándole la espalda.
—Está seguro si es que en verdad te preocupas por él.
Sakura espera, al voltearse finalmente, tener un enfrentamiento de miradas en el que claramente se ve victoriosa como siempre pero esta vez las perlas de Hinata aguardan una sensación que no es la de alguien que busca a la fuerza desencadenar un secreto, y es cuando Sakura se permite suavizar sus facciones y soltar una risa resignada.
—Tenemos que hablar, Sakura.
—Así parece, Hinata.
Finalmente lo sabe.
.
.
(Continuará...)
A favor de la campaña "Con voz y voto". Porque agregar a favoritos y no dejar un comentario es como manosearme la teta y salir corriendo.
No me manoseen ;-;
Aclaraciones del capítulo:
1) [ —¡Yo no veo nada, y no me pagan por ver nada!] - Frase extraída de la película Doom (La puerta del infierno)
2) [La escena de la pelea con intercambio de espadas es inspirada en la escena de Piratas del Caribe, el cofre de la muerte. Cuando Elizabeth y otros dos piratas solo cuentan con dos espadas para pelear y se ven forzados a intercambiarselas en el proceso de la pelea]
NOTAS:
¡Yo de nuevo! Antes de comenzar con mis comentarios, he de aclarar que tanto ésta historia como Permite sanar tu corazón estarán inscritas en los Wattys de éste año por lo que me ayudarían mucho si compartieran y votaran ambas historias en Wattpad, de tener cuenta, claro :) Digo, no perdemos nada en intentar. Los links estarán en mi perfil de fanfiction y Wattpad.
Y bueno, ahora sí. Me he demorado un poco más en traer este capítulo pero creo que ha valido la pena(?) Las escenas de acción son un poco más complicadas de narrar así que me tomé mi tiempo de estructurar bien que tanto grado de acción tendría éste capítulo. Además de que la trama avanza un poco más con ello.
Al final del capítulo he revelado la adición de un nuevo Fenrir, quien es Kisame, más no he terminado de hablar más de él, sin embargo desde ya les dejo con la inquietud de saber que él también es uno de esos soldados de élite wuajajaja
Y bueno, también al final no me pude resistir para dar un "adelanto" de lo que vendrá en el próximo capítulo. Sobre Hinata y Sakura, y sobre Konohamaru y evidentemente de Sasuke. Es probable que en el próximo capítulo finalmente revele que es eso que acompleja a Sakura y que se niega a decir, y porque es que Konohamaru es sumamente cuidado por lo mismo. Así que esperen con ansias el próximo, donde una de las revelaciones más grande finalmente dejará de ser un secreto.
¡Y muchas gracias a quienes votan por la historia y la añaden a favoritos! Me pone feliz recibir cada tanto notificaciones sobre ello. No se olviden de compartir la historia y comentarla, me gustaría saber que les parece hasta ahora y cuales son sus dudas y/o curiosidades.
¡Ah, y gracias a los fans de Haikyuu que me apoyan con Honne y Wendigo en los #HaikyuuAwards! Al parecer vamos por buen camino en las votaciones. Muchas gracias!
¡Nos vemos!
Rooss-Out!
