Terminología dentro del mundo de Lotus.
· Rhoda: Origen griego. Significado literal: Levanta ó El que se levanta. Significado en Lotus: Ciudad Levantada. Ciudad contraria a Konoha (La ciudad amurallada)
· Draugs: Criatura clasificada como un no muerto.
· SHINOBI: Fuerza militar al servicio de Konoha controlada por el Canciller.
· Cuartel: Base militar subterránea de SHINOBI.
· Fenrir: Líder de escuadrón. (Vendría desempeñando la misma función que un líder ANBU en el mundo canon de Naruto)
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XX
Fractal
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—Tomemos un descanso.
Son las únicas palabras a las que Sasuke se permite prestarles la debida atención pues durante toda esa sesión de entrenamiento con Iruka, poco o nada ha entendido.
A pesar del notorio progreso en su rendimiento y en su estilo de lucha, se siente irritado y desconectado de lo que sucede a su alrededor mientras lidia con la batalla en su mente.
El sudor de su frente es poco comparado con lo que solía sudar hace unos días. A pesar de que se siente más rápido y más fuerte, parece como si sus propios pensamientos hubiesen sido siempre los grilletes que le imposibilitaban ver la realidad. O al menos intentar verla. Se lamenta el ser esa clase de persona de frágil sensibilidad. Afectado por lo que sucede en su entorno, por cosas a las que no debería estarles tomando importancia.
El viejo Sasuke, el imbécil e impulsivo, sabría qué decir al menos en calidad de gruñidos y palabras hirientes. No sentiría tanto peso ni tanta ansiedad ni tanto temor por estar ahí. Porque a pesar de que Iruka se ha portado muy bien con él, Sasuke no quiere ir más allá de lo que puede permitirse ir. Estar tanto tiempo en un lugar siempre propicia a que se relacione de más con la gente. Es algo instintivo del ser humano pero no debe (y en demasía no quiere) que esa gente comience a importarle tanto como le importa su vida misma y la de Naruto.
Y es que, de algún modo, ya ha comenzado a hacerlo.
La conversación con Konohamaru le ha probado que está empezando a sentir afecto por quienes no debe. Y eso, en su mayoría, lo ha tenido con la cabeza en otro lado durante todo el entrenamiento, e Iruka parece darse cuenta de ello.
—Luces más callado que de costumbre —comenta el Fenrir ofreciéndole una toalla húmeda para que se seque. Ese día, como muchos otros, practica a su lado en tanto Naruto es obligado a pasar el resto del día con Hinata Hyuga con la disposición de enseñarle lo que aún desconoce del Cuartel. Después de todo Iruka solo se ha ofrecido a continuar enseñándole a Sasuke únicamente a pesar de saber que un nuevo soldado ha llegado a manos de Sakura—. ¿Sucede algo?
—No —responde, tajante. De todos ahí, con Iruka se siente un poco más en confianza pero siempre tiene presente de qué lado de la balanza se encuentra él y que de provocar su ira, está seguro, podría romperle todos los huesos considerando que es un soldado de élite y él alguien que apenas sabe recibir unos cuantos golpes y defenderse—. Solo estoy cansado —justifica aunque no deja de darle vueltas a todos los pensamientos que tiene en la cabeza.
El asunto de Sasori.
Lo que lo une a él y a Sakura.
Y ahora…Konohamaru.
La verdad es que está comenzando a fastidiarse por aumentar su lista de inquietudes y seguir sin tener aunque sea una miserable pista de lo que sucede.
Iruka, silencioso y sabio por los años, lo mira en silencio y es fácil adivinar que tiene mil cosas qué decirle pero por temor o duda no lo hace.
—Oí que peleaste con Sasori el otro día —de inmediato, y como si hubiese activado un mecanismo de auto reflejo, Sasuke voltea, ansioso—. Las paredes son muy delgadas aquí —dice, refiriéndose a que todo se sabe tarde o temprano—. Debes tener más mesura a la hora de provocar a la gente, en especial a ese muchacho.
—¿Por qué? ¿Por qué es importante para ella?
Ahí está.
El tema que sale como vómito y no puede aguantarse las ganas de tocar.
—Sasori es un muchacho muy listo, tanto o más que cualquier otro Fenrir, pero tiene un defecto —Sasuke, azorado por ver que finalmente alguien le habla sin rodeos sobre el pelirrojo, permanece en silencio, atento a todo—. Una vez que te vuelves un soldado hay una cosa a la que debes renunciar —el muchacho traga grueso—. Lo único por lo que podrías arriesgar una misión y convertirla en un fracaso.
Algo que comparten todos. Algo que se les es arrebatado. Algo con lo que puede distinguir a los soldados de SHINOBI.
—No puedes odiar. No puedes amar. No puedes sentir tristeza…Ser frío de corazón —Sentimientos. Ante su propio comentario, Iruka ríe un poco, lastimosamente—. Eso incluye, por supuesto, no ser amistoso con nadie. Debes servir y solo serle fiel al Canciller. A nadie más.
Ese hombre, al que solo ha visto una vez, Sasuke no puede repudiarlo más de lo que puede.
Uno, por ser quien es. Quien mueve los hilos y decide por sobre todos ahí, a quien no pueden refutar sin antes no haber sufrido un castigo. Y dos…
—La favorita del Canciller…—murmura consciente del peligro que puede provocar su insolencia pero es que se va a volver loco si no logra entender de donde viene esa ridícula lealtad que Sakura tiene hacia un hombre así. Sí, genial, Sakura. Ahora hasta la llama por su nombre. Iruka, por el contrario, por lo poco que le ha dicho, luce como una persona con un comportamiento diferente al resto. Diferente a ella—. ¿Qué clase de mérito tuvo que haber hecho para llegar a ser la favorita?
Es un idiota por creer que va a obtener respuestas lanzando preguntas tan directas. No espera nada de ese hombre pues la confianza hacia otras personas la ha perdido tras lo de Kakashi pero por algún motivo Iruka le recuerda un poco a él, y piensa que debe ser por eso la razón por la que no siente temor estando a su lado.
Iruka, vacilante, lo observa. Hay un mundo de pensamientos que Sasuke puede distinguir a través de sus ojos así como distingue que lo que está a punto de decirle va en contra de todo reglamento. Pero ha pasado por tanto. Al igual que Sasuke, Iruka posee fantasmas que lo persiguen. El dolor de su pasado es una carga inmensa que aunque ha aprendido a vivir con ella, no aminora ni un poco con el pasar de los días. Y ese chico, la forma en que le mira, le recuerda a él mismo ansioso por comerse al mundo de un bocado.
La diferencia es que Iruka no tuvo a nadie que pudiese guiarlo o detenerlo o aconsejarlo.
Salvo una persona que dolorosamente ya no está con él pero que Sasuke, indudablemente, es el medio por el cual podría volver a verle.
—"Es tan parecido a ti, Kakashi…" —piensa silenciosamente, bajando la mirada un poco.
No ha sido coincidencia o un acto benevolente el que haya pedido a Sakura un espacio para entrenarlo. Desde el primer segundo en el que Iruka posó sus ojos en ese herido y malaventurado muchacho la noche en que la energía eléctrica se cortó, lo ha reconocido. Y cómo no hacerlo si, al verlo de lejos, siendo arrastrado hacia las celdas, pudo reconocer ese uniforme.
Un día, Kakashi juró que iba a volver. Eso sucedió la noche de las esporas.
Al siguiente día, no lo hizo.
A partir de entonces, y desde que supo que seguía con viva, comparten cartas secretas. Y ese es el motivo por el que sabe quién es Sasuke.
La única dolorosa noticia que pudo recibir de su mejor amigo, el día siguiente a la noche de las esporas, fue que había desaparecido. Así como el resto de personas, civiles y soldados, que lo habían hecho durante esa brillante noche, Kakashi no regresó. Si tan solo lo hubiese seguido. Si tan solo su escuadrón no se hubiese separado. Si tan solo, ese otro soldado, no hubiese sido ni la mitad de importante para el peli plateado de lo que pudo haber sido él.
"Vas a escoger a una vida de persecuciones si te vas"
"No. Estoy escogiendo mi libertad"
Luego de eso, nada.
Al resto de soldados se les honró con un pseudo homenaje pero de entre todos los nombres, no estaba el de él. Claro, nunca hallaron cuerpo que pudiese reconocer ni mucho menos indicar que Kakashi había muerto pero se le consideraba ya un traidor por haber perseguido la mentira de su mejor amigo. Los ideales de Kakashi siempre fueron claros desde el momento en que pisó el Cuartel a los trece años. Huérfano de padres, abandonado a su propia miseria; en ese entonces Iruka aspiraba a la academia, hijo de soldados valientes que habían dado al vida por el bien de su nación. Ambos podían parecerse en algunos aspectos pero también eran tan diferentes en cuanto a la manera en que veían el mundo.
Quien iba a pensar que iban a ser buenos amigos.
Quien iba a pensar que serían, durante mucho tiempo, el dúo más destacado de SHINOBI en un par de años cuando crecieran.
Quien iba a pensar que iban a distanciarse por la llegada de un nuevo forastero a las filas tres años después.
Si pudiera buscar culpables de todos sus males, Iruka soltaría un nombre solamente y no sería, evidentemente, el de Kakashi. Ni tampoco el suyo.
Obito.
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II
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Su entrenamiento con Iruka había sido distinto al de otras ocasiones comenzando por el hecho de que francamente tenía la cabeza en otro sitio.
Pero en toda su estadía en el Cuartel no había estado tan cerca de los hechos que le enjuiciaban los pensamientos alrededor de Sakura, comenzando con ella justamente.
Contrario a la negativa que esperaba por parte de Iruka, éste le deshizo, finalmente, varias dudas que tenía respecto a ella. Como por ejemplo que, además de que ya sabía que venía de fuera, era una alterada. Aquel descubrimiento le tomó alrededor de cinco minutos procesarlo. Y es que sonaba, en un principio, a que Iruka se estaba sacando las frases de alguna película de ciencia ficción. Sonaba tan patético y tan absurdo que en más de una ocasión le levantó la voz pidiendo que no se burlara de él. No sería la primera vez que le creyeran un imbécil y que buscaran humillarlo.
Pero bastó ver el rostro del castaño, tan serio e imperturbable, para entender que, mierda, no se lo estaba inventando.
—El día siguiente a la primera lluvia de esporas, Sakura llegó al Cuartel descalza y, en su mayoría, cubierta de sangre.
Así empezó la conversación con él, y así supo que Iruka estaba rompiendo como un millón de reglas consciente de ello.
—Ella viene de afuera —dice Sasuke, obviando lo único relevante que sabe —. Ese imbécil… —tose, negando rápidamente, corrigiéndose—. Ese tipo. Sasori, ¿él también…?
—Sasori tenía diez años en ese entonces pero no, no llegaron juntos el mismo día. Él llegó desde los seis años. Fue encontrado cerca de una de las instalaciones abandonadas de CAB —Sasuke frunce el ceño, notablemente confundido.
—¿CAB?
—Centro de Armas Biológicas —hace una pausa, acomodándose en su lugar.
Sasuke no es consciente de nada una vez que empieza a decirle todo aunque no sabe si mostrar más conmoción que interés en ese momento. Afortunadamente se encuentran en una de las salas de entrenamiento que son exclusivas para cada Fenrir. Además del silencio, solo son ellos dos.
Sasuke luce inquieto pero aquél término no parece ser nuevo para él.
—Para contrarrestar a los Draugs se crearon armas ¿no es así? —dice, repitiendo un poco de la información que hubo almacenado de su conversación con Sakura hace unos días. Antes de hablar, Iruka parece dubitativo al respecto. ¿Qué tanto es capaz de contarle? ¿Qué tanto está preparado Sasuke, o que tanto lo considera digno ahora?
Puede equivocarse. Puede estar apostando por un inmaduro y hormonal muchacho al que conoce de nada pero por el que no puede evitar sentir algo especial.
Quizá porque le recuerda mucho a él.
A Kakashi.
No. Ese muchacho es incluso más impulsivo pero no luce como él. No luce como alguien que se da por vencido. Quizá es eso lo que lo distingue del resto. Su tenacidad.
—Los centros de armas biológicas han existido desde mucho antes de que se crearan las armas que hoy usan los Fenrir. Konoha no es la única ciudad amurallada que existe, o existió en su defecto —ante esto, Sasuke no reprime su asombro. Está ligeramente agitado pues piensa que se refiere a Rhoda—. Hoy la llaman la ciudad ambulante. Suna.
—¿S-suna? —a pesar de que vuelve a respirar por no haber tenido que verse en la necesidad de mentir patéticamente, aquel descubrimiento lo mantiene frenético—. ¿Hay más ciudades como esta?
—Dime, Sasuke, ¿viste algo extraño durante tu última misión en el exterior?
Los recuerdos fragmentados de esa noche pasan como una cinta cinematográfica de manera rápida frente a sus ojos.
La lluvia.
La sangre.
El miedo.
Los Draugs…
De pronto ya no se encuentra en ese abandonado edificio, se encuentra en otro, y a su lado está Sakura recitándole un par de palabras que hasta hace unos momentos había creído que eran absurdas e inventadas.
—¿Experimentan con humanos? —más directo de lo que Iruka espera, Sasuke se salta, y le ahorra, toda una explicación y un sermón acerca de que si es posible o no tal teoría. Y así queda más que evidente que el muchacho es más perceptivo que ningún otro. Teme que en algún punto eso vaya a ser su maldición—. Contéstame —el tono amable desaparece junto a la orden que Sasuke se ha auto impuesto de no excederse delante de un Fenrir aunque a estas alturas ya no le importa a quien tiene enfrente—. Es verdad —deduce él, en tono irónico, ocultando su verdadera molesta. No se equivocó con juzgar a Konoha. El silencio de Iruka y su expresión lamentable hacen más evidente la respuesta—. Maldita sea…Y yo que creí que… —ríe, y se detiene.
Su cabeza es un desastre.
De pronto se siente atrapado en una caja y es agobiante intentar querer salir sin tener la certeza de que lo va a lograr.
—Sakura te ha contado la punta del iceberg solamente, por lo que veo —Sasuke no contesta pues está demasiado concentrado en hundirse en su negación—. Lo ha hecho ¿verdad? —dice de manera insistente hasta que consigue que el azabache lo mire de vuelta.
—¿Y qué si lo ha hecho? —calla un momento para luego exaltarse de golpe—. ¡Ustedes son peor que la mier-…! —el instinto reflejo de su ira se concentra en un golpe que Iruka detiene con facilidad. Y Sasuke, en vez de sorprenderse, solo se enciende más en rabia sintiendo la abrumadora diferencia entre su actual fuerza con la de ese hombre, que apenas y se esfuerza en apartar su mano caliente de ira.
—¿Qué más sabes sobre esto? —pregunta el castaño abandonando el tono amable de hace rato.
—Suél…¡Suéltame! —la llave a la espalda le hace soltar un gemido. No es dolorosa pero sí le molesta—. ¡Eres igual al resto! ¡Tú y ella…!
—Todos tenemos cosas que queremos proteger. ¿Eso nos hace los villanos? —el soldado gime—. Hay cosas que el hombre, en su ambición, ha hecho, cayendo en el error. El problema es que la primera vez resulta ser eso: un error. La segunda vez se vuelve una costumbre. El humano es así, cruel por naturaleza. Apuesta algo para avanzar. Algo valioso. Lo entenderías si hubieses apostado algo tan importante como para abandonarte a ti mismo. Y esa chica y yo hemos perdido más de lo hemos podido soportar.
A Sasuke toda esa palabrería no le convence. A pesar de que intenta razonar todo con la cabeza fría y prestarle atención a lo que Iruka dice, no logra más que hacer una sola cosa.
Pensar en Sakura.
La ira lo consume hasta que parece hacer un esfuerzo sobrehumano por calmarse. Está en clara desventaja pero hay algo que está pasando por alto. Iruka no tiene intenciones de matarlo, ni de reportarlo, ni de nada que atente contra su persona porque ¿de qué otro modo estaría contándole todo eso?
¿Quién es él?
¿Por qué está diciéndole tales cosas?
Por la manera en la que intenta hacerle el menor daño posible y por la forma en la que sus palabras son certeras y codificadas puede entender que lo que le está diciendo no se lo ha dicho a nadie más.
¿Puede confiar en él?
—¿Ya te calmaste?
Está claro. No va a hacerle daño.
Experimentos con humanos.
Armas biológicas.
"—Los Draugs que conoces son criaturas sedientas de sangre sin ningún tipo de consideración por cualquier ser vivo que respire, sin embargo los que se infectan a través de un método distinto al de las esporas, pensamos que corresponden solamente a un rasgo de comportamiento similar al de un animal depredador.
—Los Draugs solo son muertos y ya. No hay nada de humanidad que se pueda rescatar de ellos.
—No me refiero a esos Draugs"
De nuevo el fuego.
De nuevo la sangre.
De nuevo la lluvia siendo cortada por su espada, esa que pudo estar dispuesta a atravesarlo la primera vez que se la topó a las afueras de la muralla. La sensación que sintió al verla no fue porque sí. No fue solo miedo por ser descubierto por un soldado. Fue miedo ante una bestia que aún permanecía dormida.
—Ella…¿Es un Draug? —antes de que se convenza de que el silencio es la respuesta afirmativa a todas las preguntas que le hace a Iruka, este habla. inmediatamente.
—No en su totalidad —Sasuke solo cierra los ojos, agitado—. El origen de Sakura ha sido completamente retorcido en diferentes versiones entre lo que cuentan los soldados. Que si es un demonio. Que si es una prodigio. Que si es solo una huérfana. Sakura llegó al Cuartel la noche siguiente a la primera lluvia de esporas —Sasuke no sabe en dónde poner los ojos, y solo hasta que siente sus brazos liberados, se permite, finalmente, chocar miradas con él—. Lucía como solo una desdichada chica a la cual le habían arrebatado todo pero con el tiempo me di cuenta que sobre sus hombros tenía una pesada carga —silencia un momento volviendo al inicio del tema—. Suna existió antes que Konoha, y ésta sirvió como base del desarrollo, producción, almacenamiento y transporte de agentes biológicos con fines militares. Los beneficios sociales prometidos eran muchos con el avance de la ciencia y la tecnología en Suna. El mundo estaba muriendo así que las estrategias comenzaron a cambiar ante una posible futura amenaza biológica. A partir de eso, nació Konoha. Mientras una ciudad se dedicaba a criar soldados, otra se volvió la reina de las ciencias por decirlo así.
—¿Qué tiene que ver Suna con que Sakura sea…? —calla de pronto, mordiéndose el labio inferior—. Maldición, ni si quiera sé qué es ahora.
— La perversa idea de utilizar agentes infecciosos para lograr efectos semejantes a los de las grandes epidemias ha sido considerada por el hombre desde hace muchos años, Sasuke. El mundo estaba muriendo y el ser humano ha estado, desde siempre, adaptado a él. La gente comenzó a morir por una razón.
Sasuke lo medita antes de contestar.
—Adaptación —Iruka asiente mientras la mente de Sasuke parece estar en otro planeta.
—El genoma humano es un misterio —hace una pausa—. Suna tenía una idea para contrarrestar esto. Al menos en la medida en la que los años le permitieran desarrollarla. La idea era crear una vacuna que hiciera la adaptabilidad nata de los humanos un proceso acelerado. Así, mientras el mundo sufría cambios drásticos, el ser humano podría resistirlo.
—Y las bajas serían menos —no sabe en qué momento ha sucedido pero cada que Iruka suelta nueva información, su cerebro, en un mecanismo instintivo, deduce todo demasiado rápido. Es la adrenalina. Es el shock. No sabe qué es—. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué es que nunca había escuchado de Suna antes?
—Suna desapareció hace años, o eso es lo que dicen —el muchacho respinga, agitado—. Las intenciones de los científicos de Suna eran buenas…pero no las de todos. Un grupo aparte no se detuvo ahí. La ambición fue más allá. Diseminaron la vacuna y le añadieron más agentes para probar algo más. Querían ver si además de la adaptabilidad podían darle al ser humano otras capacidades.
La respuesta está ahí, tan brava e ilógica como que él y Sasori no se detestan a morir.
Y a pesar de tener miles de ejemplos en los cuales pensar en ese instante, solo piensa en ella.
En lo fuerte que es.
En lo ágil que es.
En lo insoportable, audaz y bonita que es…
—Destreza. Aumento de la capacidad motriz. Mucha más fuerza. Querían crear súper-humanos.
—¿Para qué? —gruñe el muchacho negando aun sin creer del todo—. Dijiste que Suna existió antes que las esporas, eso significa que los Draugs ni siquiera existían…
De pronto, calla.
Y la balanza se rompe cuando comprende cuan grave es ese asunto pero lo es aún más el que esté pensando en la locura que está a punto de decir.
No.
Es absurdo.
—¿Cómo saber que la vacuna modificada tendría éxito si no existía una amenaza con la cual probarla? — Sasuke lo mira inerte y con la cuenca de los ojos tan frenética como para pensar en emitir algo coherente.
—Estás diciendo que…¿las esporas no son un fenómeno natural sino algo creado por el hombre?
—Es una teoría —el soldado frunce el ceño. Está lo suficientemente alterado como para que ahora le corten las alas de esa forma.
—No me jodas con eso —¿En qué momento han pasado a hablarse tan familiarmente? No le importa—. Entonces qué…—emite, instándolo a continuar—. Ella entonces ¿es el resultado de esa segunda vacuna? —Iruka niega y Sasuke comienza a desesperarse.
—La segunda vacuna creó súper-humanos por así decirlo pero la bacteria original dentro de ella evolucionó sola. ¿Recuerdas lo del genoma? —asiente—. La bacteria elige si infecta o si no lo hace. Elige si vuelve al portador una persona con capacidades extraordinarias o elige si lo convierte un monstruo. En teoría, si el origen de las esporas es sintético, es decir creado por el hombre, su reacción es individual. Digamos que la segunda vacuna, el resultado defectuoso, se convirtió en el virus de las esporas, mientras que el resultado positivo se volvió una mutación genética que volvía a las personas súper adaptables a todo.
Hay un sinfín de argumentos, ahora, que Sasuke quiere teorizar.
Quiere buscar culpables, e incluso tiene la loca idea de acabar con esa maldita plaga de raíz. Pero entonces está el presente tamborileando en las paredes de su mente. Si todo lo que Iruka le ha dicho es cierto, si Suna ya no existe, si Sakura fue una de esas personas afortunadas que en lugar convertirse en Draugs se volvió una persona increíblemente fuerte, ¿eso explicaría por qué siente tanta curiosidad hacia ella?
No quiere llamarlo atracción porque no es así. Pero hay algo que no está cuadrando del todo.
—¿Por eso es tan fuerte como un Draug? —pregunta aunque verdaderamente esa no es la cuestión que quiere saber.
—Es más fuerte que uno porque probablemente posee células de ellos mismos —Sasuke respinga—. Imagina un panorama, en el que a dos personas se les inyecta la segunda vacuna. A uno la vuelve a un súper humano, a otro lo mata primero pero lo reanima en cuestión de segundos volviendo un Draug. ¿Quién crees que ganaría si los dejas a los dos solos en una habitación?
—El súper humano —responde de inmediato.
—No —carraspea antes de seguir—. El súper humano le hace frente, sí, pero no es lo suficientemente letal para acabar con un Draug, al menos no por sí solo.
—¿Entonces qué?
—Extrajeron células de Draug y crearon otro virus, el resultado fue…
—Sakura.
Tan pronto Sasuke dice su nombre, un mundo de oportunidades se abre frente a Iruka.
En el muchacho, sin embargo, todo es tan caótico y a la vez revelador. Joder, que no dudaba que una mujer pudiese tener tanta fuerza pero es que la diferencia entre ella con el resto de soldados es risible. Y entonces deja de pensar con el cerebro y se permite hacerlo con el corazón. Toda esa máscara de hostilidades, de firmeza y de seriedad tenía un trasfondo, y oyendo a Iruka junto a lo que ahora sabe, es probable que toda esa frialdad sea derivada de un pasado que la atormenta.
No la justifica pero puede comenzar a entender por qué actúa como lo hace.
En por qué es un témpano de hielo con el resto pero en su reducido mundo de dos personas, Konohamaru y Hinata son esa excepción. Como un bálsamo. Como un ungüento que pretende curar una herida aunque se tome su tiempo en hacerlo.
Y no puede evitar sentir que ahora él también pertenece a ese mundo aunque ambos quieran negar lo obvio.
Lo ha llevado ahí con un propósito. Le ha educado, aunque a golpes cabe decir, y enseñado más cosas del mundo por más crueles y absurdas que suenen. La pregunta es ¿lo ha hecho a propósito? ¿Espera algo de él? ¿Y ahora qué piensa Sasuke a cerca de ella? Debería detestarla como desde un principio designó a su cerebro que así fuera pero es tan sensible como una ardilla.
Maldición; debería estar planeando cómo largarse de ese sitio en lugar de estar pensando cual va a ser su siguiente pregunta a cerca de ella. No ha querido ver lo obvio desde que Naruto lo hubo mencionado pero sí, sus pensamientos sobre SHINOBI han cambiado, y todo por culpa de Sakura.
—¿Cuántas personas saben sobre esto? —el hombre lo mira curioso de que sea más específico—. Sobre que ella es…así.
—La rivalidad con Sai nace desde el momento en que su tío, el Canciller, la trae a la base. Desconozco si lo sabe. En cuanto al Canciller, bueno…—tose, incómodo—. La historia es que Sakura es su protegida y la ha encontrado en el exterior luego de la primera lluvia de esporas. Algunos dicen que por estar expuesta a tal radiación es posible que haya adquirido particularidades pero pienso que la verdad de su origen es mucho más siniestra.
—¿Cómo? ¿No acabas de contarme todo sobre ella? —Iruka sonríe con astucia.
—¿Crees que Sakura me contaría esto?
—¿Ah no?
—Cuando la vi por primera vez…—su tono de voz se suaviza— para mí solo era una niña con un pasado muy doloroso. Pero sucede que soy muy observador. Y un poco entrometido, como tú —sonríe genuinamente al final.
—Quieres decir que ¿robaste esta información y ahora me la cuentas a mí? —el Fenrir no contesta o más bien Sasuke no le da oportunidad de hacerlo—. Ni siquiera estás seguro de lo que ella es.
—Es la hipótesis más cercana y aunque Sakura no me lo haya contado, puedo casi confirmarlo por la forma en la que actúa.
Sinceramente, si se lo piensa, Sasuke ha obtenido más información de él, en cuestión de minutos, que en lo que lleva en ese lugar desde que llegó. No está ahí para ser exigente.
—¿Y de él? —lanza una nueva interrogante, más cercana a su duda personal que a otra cosa—. Ese tipo. Sasori. ¿Es como ella? —el mayor niega.
—Luego de que Konoha descubriera la verdad sobre los laboratorios de Suna decidió cortar cualquier lazo con ellos pero antes emitió la orden para desmantelar y hacer desaparecer todo registro.
—¿Bombardearon una ciudad? —con cada palabra que Iruka le dice, él no puede evitar encontrarle el lado perverso a las cosas, y el hombre no puede culparlo.
Detrás de cada acto de fe y buenas intenciones siempre hay una parte oscura pues no puede existir luz sin antes haber existido oscuridad. Iruka se lamenta del camino que han tomado algunos hombres pero mientras ve a Sasuke, joven y firme, se anima a pensar que hay una parte de ellos que no ha perdido su humanidad por completo.
Siente pena por su generación pero no por la de él. La de Sasuke.
Aunque sabe que el sufrimiento no va a extinguirse pronto le agrada pensar en la idea de que muchachos como él puedan hacer un cambio en el mundo.
—Evacuaron a los ciudadanos y le dieron asilo en Konoha antes del ataque —el muchacho encarna una ceja, inconforme.
—Te has inventado eso último —dice a lo que el Fenrir no puede evitar reír un poco lamentable.
—El hombre ha sobrevivido todo este tiempo a base de mentiras. Sea verdad o no, a veces es bueno darles una falsa esperanza a todo un pueblo —el soldado entrecierra los ojos tomando esas palabras y replanteándoselas a su modo. Él sabe más que nadie sobre lo que provoca una mentira—. Sasori fue encontrado cerca de uno de los laboratorios meses después de que las desmantelaran.
—Es como ella entonces…—lo medita, utilizando la misma lógica con la información que ya tiene ahora.
—No. He visto a ese niño desde que llegó al Cuartel y no demostraba alguna particularidad. No sabía ni sostener una espada. Y era…cómo decirlo, muy temeroso —la idea mental que Sasuke se hace de un Sasori de diez años, tembloroso y abandonado, no le empatiza del todo y no termina de convencerle.
—Entonces es malditamente fuerte solo porque sí —espeta ironizando, molesto. A pesar de que sabe que hay, posiblemente, un pasado doloroso sobre él, no es como que su imagen del presente vaya a cambiar. Sigue pensando que es un imbécil.
—Entrenó arduamente desde pequeño. Sus méritos son reales —y sin embargo Iruka suena a que desmerita los de Sakura por ser un poco diferente al resto. Y eso, inconscientemente le molesta a Sasuke. Hyuga se lo dijo hace un tiempo e incluso Konohamaru no para de repetir, cuando tiene oportunidad, que Sakura se ha hecho de un renombre porque ella misma se lo ha ganado. Antes no podía entender eso—. Eran demasiado unidos. Quizá hicieron buenas migas por ambos venir de afuera pero se podía ver lo mucho que se preocupaban el uno por el otro—la melancolía no es propia de él, ni cree que tampoco sea una cualidad que a Iruka le guste mostrar de vez en cuando pero cuando lo oye hablar así de ellos, siente que detesta haber preguntado en primer lugar.
—¿Qué pasó para que ahora se detesten tanto? —pregunta, queriendo convencerse que en el fondo solo es porque desea más información sin ningún tipo de argumento personal y sentimental.
—Un día simplemente dejaron de hablarse —silencio, pero Sasuke sabe que lo que le dice es mentira con solo ver como se muerde el labio inferior—. Hay heridas que sanan más rápido que otras pero las heridas que Sakura le dio a Sasori son para toda la vida. Y más si vienen de una persona a la que…
Los ojos vacíos del joven Fenrir se manifiestan en la mente del hombre como un imponente guardián que custodia un secreto importante.
—Cicatrices… —deduce Sasuke, uniendo las piezas mientras su voz hace que Iruka le vuelva a prestar atención—. Oí a unos soldados murmurar algo así —continúa pero el hombre solo desea que no se inmiscuya más en ese tema—. ¿Ella lo hirió? ¿Le hizo algo? ¿Por qué? Dijiste que eran cercanos.
—Eso es algo que deberías preguntarle a ella directamente —Sasuke frunce el ceño.
—Me has contado toda una historia llena de fantasía y finalmente ¿no puedes decirme el maldito motivo por el que esos dos se llevan así?
No le importa.
No le importa.
No le importa.
Se repite pero es demasiado tarde cuando Iruka ha visto a través de él y confirma lo contrario.
—Te importa —suelta ligeramente sorprendido, como quien acaba de hacer el descubrimiento del siglo, y Sasuke solo quiere desaparecer pues su cuerpo extrañamente se siente atrapado. Sus músculos se engarzan y ya no tiene a dónde mirar—. Sakura te importa.
El tiempo que ha pasado es indeterminado pero son conscientes de lo mucho que ha transcurrido en cuando el brazalete del Fenrir, ese que además de tener mil funciones, le notifica también sobre asuntos importantes, suena. El sonido de un clic y Hinata Hyuga se presenta en un holograma frente a ambos.
—Teniente Umino, solicitan su presencia en el abordaje de sus escuadrones en el Hangar —la silueta luminosa de Hyuga desvía su mirada a Sasuke, quien luce disgustado por la interrupción—. Me imagino que su entrenamiento ha finalizado.
—Gracias, subteniente. Y sí, he terminado con Sasuke. ¿Tiene alguna urgencia? —pregunta, amable, y el muchacho se pregunta cómo puede ser tan hábil para pasar de un semblante a otro en cuestión de nada.
—No. Enviaré a alguien por él —hace silencio y Sasuke percibe, a pesar de ser solo una imagen, que ella tiene intenciones de decir algo por la forma en la que lo mira más no lo hace—. Hasta luego —y desaparece dejando un ambiente, al menos, un poco más tranquilo que el de antes de que entrara su mensaje.
—Supongo que tendremos qué dejar esta conversación para otra ocasión —comenta el hombre, acomodándose el uniforme mientras le ofrece una mano a Sasuke para levantarse del suelo donde habían estado sentados—. Nada de lo que te he contado debe salir de aquí. Debes prometerlo.
—¿Por qué? —insiste.
—Porque pueden considerarte un traidor o espía si llegas a decir algo de lo que te acabo de decir y-…
—No. No me refiero a eso —el sosiego de su semblante y su voz extraña al Fenrir—. ¿Por qué me cuentas todo esto? —no responde—. Se supone que eres parte de ellos…Eres un maldito Fenrir pero lo que me has contado…—traga grueso antes de soltar lo siguiente—. ¿Qué no estás insubordinando a tu propia gente?
—"Mi gente", como la has llamado, no es solo la que vive subyugada por un escudo o un emblema real. Mi gente es el mundo entero y yo vivo para proteger a los que hagan falta.
Aquello ha sonado estupendo y genial…si tan solo Sasuke pudiera entender el significado de ello.
No pretende darle más vueltas al asunto. Ha tenido suficiente con todo eso como para arriesgarse a seguir cuestionando pues aún sigue persistente en su mente la posibilidad de que todo sea una mentira y lo hayan enviado a él para tenderle una trampa.
—Lo que digas.
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III
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Entre la ambición y la insensatez, Sasuke no entiende qué es lo que Konohamaru persigue. Francamente le recuerda un poco a sí mismo, lo cual le enferma en sobremanera.
A pasado toda la maldita mañana con Iruka y de entre todo ese debate verbal se le hubo olvidado mencionar algo a cerca de Konohamaru. Ah, pero ahí estaba él, genuinamente más –y estúpidamente más-, interesado en saber qué relación tenía Sakura con ese imbécil de Sasori que en obtener información sobre el niño que le diera una idea de por qué les había pedido la noche anterior ir con ellos en lo que (Naruto más bien) pretendían fuera su futuro escape.
No lo conoce lo suficiente para saber el origen de sus pensamientos, y no es como que también considere que debido a la influencia y estrés de Naruto lo haya contagiado de aquella estúpida necedad por largarse de ahí. Y es que no tenía ningún sentido. ¿Por qué querría irse? Desconoce su vida, desconoce los motivos por los que está ahí, desconoce por qué es que lo cuidan tanto pero entre ellos y él hay un abismo de diferencias y motivos por lo que al menos ellos sí tendrían una justificación al intentar escapar en lugar de él. De Konohamaru.
No había podido conciliar el sueño aunque no es como que alguna noche anterior haya disfrutado de dormir bajo esos bloques de concreto.
Hace tiempo que ha dejado de sentirse seguro. Hace tiempo que también los sueños tranquilos dejaron de frecuentar su mente. En su lugar solo está esa pesadilla a la que se ha acostumbrado a tener cada noche.
No le teme a la oscuridad de sus sueños ni mucho menos a la mujer que ahí aparece.
Luce tan lamentable. Tan triste. Tan sola e infeliz. Pero antes de que su mano la alcance, esta se desvanece. En algunas ocasiones llega a estar tan cerca de ella que le sorprende un poco el bonito color de su cabello. Se parece al suyo. Más de una vez ha querido tocarlo pero la calma se ve turbada por el clímax del sueño ese donde todo se vuelve negro y en ocasiones a veces rojo.
Buscarle un origen es como buscarle tres pies al gato.
Por más que lo intenta nunca encuentra nada pero al menos ha dejado de temerle y de despertar agitado. Su pecho, por otro lado, últimamente se siente estrecho. Quiere atribuirlo a todo el estrés que siente pero desde que Konohamaru le ha demostrado implícitamente que se encuentra enfermo del corazón, le hace pensar en el suyo. Más de una vez se sorprende a sí mismo tocándose el pecho.
Tanta negatividad. Tanta angustia. Tanta presión. Tanta información.
Todo está afectándole.
La aparición de Naruto, quiera o no, le ha sacudido el mundo también.
Tiene tantas cosas en la cabeza, sentimientos que comienzan a nacer, que no se da abasto. Es asfixiante, y es entonces cuando considera que ya ha estado mucho tiempo debajo de la tierra como una maldita larva. ¿Está volviéndose lento debido a su estadía en SHINOBI? No. Se siente incluso más fuerte que antes pero el pago de esa fuerza ¿qué precio debe ser?
—Luces de la mierda, Sasuke.
No lo refuta. Realmente se siente así. Y desearía, por tan solo un momento, intercambiar lugares con Naruto para que este pudiera experimentar todo lo que siente.
Es el sexto día desde su adición al programa de cadetes. El sexto día sin tener un acercamiento con Sakura; y aunque por un lado eso es benditamente bueno –ya que no hay golpes sin razón durante esos días- la ansiedad lo está matando debido a todo lo que ya sabe a cerca de ella.
—Sasuke. Te hablo, maldita sea.
—Y yo te escucho, maldición —responde, ahogado en sus propios pensamientos mientras desea que ese maldito ejercicio de flexiones acabe de una buena vez.
Se siente peor que ganado encerrado y aunque no ha pasado mayor suceso que requiera de su atención, la conversación con Konohamaru, hace un par de días, sigue taladrándole fuerte la mente. Naruto luce como si no le importara aunque realmente lo hace a su modo pero para Sasuke, quien ha convivido con ese niño, nada de lo que les hubo dicho ese día tiene ningún sentido.
—Debimos aceptar su propuesta.
Ahí está, el tema que no le ha dejado dormir en toda la maldita noche.
Puede generar miles de escenarios en los que el motivo de Konohamaru por abandonar el Cuartel sea por uno de fuerza mayor pero se niega a creer que algo como simple maltrato sea razón suficiente para ello. Y es que el mocoso no les ha dado un fundamento realmente alarmante como para que entrara en discusión que lo llevaran consigo.
Ese es por un lado, y por el otro, por el de Sasuke, cree que todo eso es parte de un plan para hacerlos caer en una trampa, igual que con Iruka. ¿Están poniéndolo a prueba? Nadie le quita la idea de que Sakura ya sabe sobre ellos dos, sobre él y Naruto, por lo que no suena nada descabellado que haya ordenado a Konohamaru a decir tal disparate frente a ellos para ver su reacción, todo con el propósito de ser el informante para Sakura.
Además de eso Sasuke no puede evitar permitirse caer ante su moral y sus buenas intenciones de imbécil. Konohamaru es un mocoso, apenas un niño de doce. ¿De qué seguridad podría gozar estando con ellos expuestos a la violencia de un mundo así?
Quiere negarlo pero genuinamente se siente nervioso por lo que pueda pasarle de inmiscuirlo en su vida. No debe. No puede hacerlo. Incluso si en verdad lo torturan ahí y solo ha fingido hasta ese entonces fidelidad a Sakura solo con el fin de que no lo castigue.
—Es solo un niño, Naruto.
Pero ese fundamente es demasiado pobre. Al menos para su rubio compañero que solo ve como Sasuke desperdicia una oportunidad de oro por preocuparse por alguien que no debe.
—Un niño de SHINOBI —dice Naruto, haciendo una pausa, respirando con fuerza—. ¿Si quiera es eso normal? —Sasuke lo sabe. Lo ha re-pensado mil veces desde que hubo llegado ahí—. Quizá está en la misma situación que nosotros. Un prisionero. ¿Y si lo tienen retenido en contra de su voluntad?
Sasuke niega instantáneamente.
—Si fuera un prisionero, ¿crees que andaría por todo el Cuartel como si estuviera en el patio de su casa? —hace una pausa, tomándose el puente de la nariz—. Él lleva aquí más tiempo que nosotros. De alguna manera es importante para Sakura solo que no he descubierto por qué —Naruto lo mira como si le hubiese salido una tercera cabeza—. ¿Qué?
—¿Y por qué tendrías que descubrirlo? —el azabache se nota acorralado por la pregunta—. ¿Por qué tendría que importante? Lo importante es volver a casa. A Rhoda y…
—Rhoda no es mi hogar, Naruto —sentencia, serio. Hace tanto tiempo que no ha discutido sobre "su hogar" que oírlo en boca de su amigo le provoca malestar. Y de pronto todos sus objetivos desfilan frente a sus ojos. Todo por lo que está ahí—. Sé que es mi culpa que estemos aquí y créeme cuando te digo que lamento haberte arrastrado a todo esto pero tengo motivos fuertes para quedarme hasta que sea preciso.
Sí, como por ejemplo, descubrir qué es lo que Sakura trama y porque ahora parece que todos quieren amotinarse contra su propia ley.
Experimentos.
Aniquilaciones.
Jurisdicción.
¿En qué se ha convertido el mundo?
Naruto, histérico, lo toma del cuello de su uniforme antes de dejarlo seguir pensando, y Sasuke agradece que ningún instructor o soldado les esté prestando atención justo ahora porque de otro modo iban a terminar bastante mal si los veían.
—Tú…¿estás mal del cerebro o qué? —gruñe el rubio—. ¿Por qué sigues con esa mierda? ¡¿Por qué sigues empeñado en eso?! —Sin embargo Sasuke no se inmuta ni un poco, y de no ser porque nadie los mira habría respondido a la agresión por muy su amigo que fuese—. Kakashi te crio. Ha sido como un padre para ti. ¡Confórmate con eso, maldición!
—¿Conformarme? —pregunta, irónico, con la voz cargada de matices de rabia contenida—. ¿Con miserias? —ríe, lastimero—. No necesito de mentiras, Naruto —el rubio rechina los dientes, estampándolo con más fuerza a la pared.
—¡Cabrón! ¡Todo lo que él ha hecho es por ti!
—¿Por mí? ¡Él fue el primero en mentir! —con la fuerza que no ha querido someterlo desde el comienzo, finalmente lo hace al apartar su mano con brusquedad—. ¿De qué forma quieres que te lo diga? ¿De la buena o de la mala? —de no ser porque la voz incluso se le ha descompuesto con eso último, Naruto seguiría sobre él, pero el semblante de Sasuke debe ser lo suficientemente miserable como para que el de ojos zafiro lo mire con lástima y preocupación.
—¿D-de qué hablas? —pregunta, tembloroso. Sasuke suelta un escupitajo hacia un lado, sacudiéndose el saco del uniforme de manera casi oportuna.
—No quería decírtelo porque no quería que tu imagen sobre él cambiara pero eso debió pensarlo antes de atreverse a mentirse —desesperado, Naruto busca que le suelte la verdad de una buena vez—. Kakashi perteneció a SHINOBI.
Le toma alrededor de un minuto procesar lo que dice. Otro minuto más en reprochar su invento –porque piensa que no puede ser otra cosa más que eso- con una respuesta violenta nuevamente contra él, y otro minuto más asimilar que el semblante serio y casi desecho de Sasuke no es porque se deba a que esté mintiendo.
Explicarle a Naruto es tan desgastante como necesario pero resulta que Sasuke está cansado de tener que cargar con eso así que decide que sí, que es mejor contarle aceptando lo que eso conlleva. Las miles y miles de preguntas que Naruto tiene para él no se detienen hasta que el azabache se ve en la necesidad de callarlo pues están hablando mucho y eso sería un poco sospechoso pero le cuenta, de manera resumida, todo.
—Debe…debe haber una razón. Una razón por la que no te haya dicho antes nada —a pesar de todo, Sasuke esperaba una contra respuesta así de parte de él. Sasuke también lo ha pensado pues dentro de él todavía hay cabida a la confianza hacia Kakashi y a que debió haber existido una razón bastante fuerte como para no decirle.
—Él dijo que lo hacía para protegerme —expresa con lástima.
—¿Le dejaste explicarte? —Sasuke niega—. ¡Hombre! ¡Debiste oírlo!
—¿Qué habrías hecho tú? —le reprocha—. Si el hombre en el que has confiado toda tu vida resulta que fue un soldado de esta ciudad horrenda —Naruto calla, bajando la cabeza—. Estaba molesto. Sigo estando molesto —rectifica al final—. Pero de no haberme ido así tampoco habría tenido oportunidad de cruzar las barreras de Konoha.
—Hubiese preferido que te quedaras a salvo —Sasuke le mira de reojo como quien no quiere la cosa, resoplando luego de eso. Buscar culpables no arregla nada a esas alturas—. Al menos uno de nosotros viviría.
—Ambos estamos vivos. Eso es suficiente para mí.
Naruto aprovecha esa brecha en su conversación para finalmente proponerle algo.
—Entonces huyamos. Aceptemos la propuesta de ese niño —Sasuke se tensa—. Ese niño debe saber casi todo sobre este lugar ¿no es así? Hasta un plano sobre los corredores y demás. Todo. Debimos aceptar su ayuda.
Los pensamientos de Naruto se le hacen familiares…Claro, como si él no hubiese pensando en Konohamaru, un sinfín de veces, como el medio de su escape. Entonces ¿por qué? ¿Por qué se siente mal pensando en usarlo ahora?
—¿Y luego qué? ¿Llevarlo con nosotros a Rhoda? Porque te recuerdo que eso nos pidió a cambio —espeta mientras el recuerdo de los ojos clavados de ese niño perfora su mente. Llevarlo con ellos a donde quiera que fueran aun si el menor desconocía en su totalidad la existencia de su hogar. De Rhoda.
—¿Qué hay de malo?
—Está enfermo —suelta de golpe y parece ser que Sasuke no se ha equivocado en usar esos frágiles y buenos sentimientos que Naruto tiene ante la gente por muy mala que sea. Si se trata de un niño podría ser que el sentimentalismo fuera una ventaja para él y así hacerle olvidar esa tonta idea.
—¿E-enserio? —el azabache asiente solamente—. ¿De qué? ¿Es grave?
—No lo sé. Del corazón creo. El punto es que prácticamente, si nos lo llevamos, estaríamos secuestrándolo.
—Por supuesto que no. Él pidió ir con nosotros. Estaría yendo por voluntad propia —Sasuke rueda los ojos pues parecer ser, además, que las palabras enfermo y secuestro no le pintan a su rubio amigo la magnitud del problema aunque no lo culpa pues no sabe, no ha visto, no ha vivido, lo que él.
—¿Qué no me oíste? Está enfermo. Además, no quiero cargar en la conciencia la culpa de haber sido negligente y matarlo. ¿Crees que para SHINOBI va a ser suficiente el decir que fue su voluntad? No voy a arriesgarme.
—Querrás decir que no quieres arriesgarlo.
El tono en el que se lo dice suena a reproche, y está cargado con la más verdadera intención de hacerle ver que su preocupación por Konohamaru es verdadera. La mente de Sasuke, por primera vez, está confundida. No es culpa de nadie más sino suya por dejar a ese niño inmiscuirse tanto en su vida. Y él por ser tan idiota.
—¿Qué?
—Luces como si estuvieras preocupado por ese niño —Sasuke chasquea los dientes, molesto ante el comentario.
—No digas idioteces.
—No son idioteces. Tú quizá no lo notas pero…estás diferente —el soldado comienza a ponerse nervioso—. Incluso me tratas diferente.
—Estuviste demasiado tiempo en esa celda, es todo —intenta justificar, evadiendo eso último hasta con los ojos.
—No. Sé que tengo razón. El antiguo Sasuke habría aceptado largarse. Tú, en cambio…ya ni siquiera sé en qué piensas.
—Ya vas a empezar de nuevo.
—Sasuke. Eres como mi hermano, lo sabes, ¿no? Este no es nuestro lugar.
—"No lo uses. No uses ese argumento conmigo, Naruto" —piensa el susodicho mientras que su mente parece desconectarse de nuevo de donde se encuentra, comenzando a vagar en sus recuerdos. En todas esas risas de pequeños. En todas esas noches de desvelo. Todo era más fácil cuando tenían, más o menos, el tamaño de Konohamaru.
Konohamaru.
Insoportable. Sarcástico. Voluble. Divertido. Un niño que sabe escuchar.
Sacude la cabeza. Debe de dejar de pensar así de él. Antes de preocuparse por alguien a quien conoce de nada debe hacerlo por quien sí lo hace de toda una vida.
—Voy a regresarte a Rhoda, Naruto. Esa es mi promesa.
Pero es tan lamentable y tan dolorosa la manera en la que él mismo no se incluye en ese futuro, y Naruto lo nota. Aparenta que no pero no puede evitar entristecerse y soltar una risita lastimosa.
Sasuke ha cambiado.
Esa gente le comienza a importar.
—Ah, lo que me temía —suelta en un suspiro el de ojos zafiro con gracia ácida.
—¿Eh?
—Dijiste 'voy' en lugar de 'vamos'.
.
IV
.
A esa hora hay menos flujo de soldados y de personal que durante el día, aunque siempre puedes encontrar a gente en las salas de enfermería y en las de seguridad. Sakura recuerda sus primeros días a través de esos pasillos, y odia que los recuerdos casi se desprendan de ella y se visualicen como si fueran hologramas en los momentos en los que menos quiere recordar las cosas.
Como ahora mientras camina por uno de estos durante la noche.
Casi se ve a sí misma, un poco más pequeña y diminuta, caminando cabizbaja siempre a lado del hombre que le salvó la vida.
Avanza ella y avanza también esa maldita imagen ilusoria suya a un lado.
De pronto ya no está caminando a lado del Canciller sino a lado de un niño pelirrojo más pequeño y más inocente de lo que ella imagina pudo llegar a ser toda una vida.
Sakura adulta detiene su paso mientras ve cómo se toman de las manos.
"—Deberías atender ese problema también, Sakura.
—¿De qué hablas?
—Sasori."
Haber tocado ese tema durante su conversación con Hinata hace unas horas se está haciendo un hábito horrible. No por culpa de ella, sino de Sakura misma quien no aún no aprende a cómo manejar sus recuerdos.
—Sasori… —murmura, y el simple nombre en sus labios le sabe a óxido pero no es odio lo que destella de su mirada esmeraldina.
Olvidar, y seguir olvidando.
Acumulando pesares y pecados.
Es un hábito compulsivo.
Sacude la cabeza, despejando esos pensamientos y de paso la imagen mental de esos niños agarrados de las manos; y nuevamente, con paso firme, reanuda su caminar. Ese no es el tema que debería tener toda su atención. El tema es otro. Otro con nombre y azabache por cabello y ojos.
"—Naruto ha comenzado a sospechar. Es probable que Sasuke también lo esté haciendo, y con ello ambos estén planeando…
—Escapar."
A Sakura no le sorprende ni un poco que lo hayan pensado, lo que sí lo hace es que hayan pasado demasiados días como para dar indicios de ello. A Hinata le ha dado la tarea de vigilarlos hasta incluso en los momentos en los que ella no está con ellos.
"—Es tal como lo dijiste. Se conocen. De ahora en adelante hay que mantenerlos separados para evitar que…"
—No."
Evaluar los panoramas es algo que le disgusta pero que naturalmente hace, y en relación a lo que ella ha visto y al reporte que Hinata le da cada día sobre ellos es obvio que la solución no es tan simple como se ve. Separarlos no trae nada bueno sino lo contrario. Y ha avanzado, o al menos eso siente, con Sasuke lo suficiente como para permitirse volver al principio. Ese donde no se soportan y se miran con odio y con ganas de matarse.
Y es que algo ha cambiado en los últimos días. Algo de lo que solo ella, al menos eso cree, es capaz de darse cuenta.
Ya no grita.
Ya no gruñe.
Ya no es tan impertinente como lo era antes.
Está adaptándose. Está aprendiendo. Y eso, quiera o no, no ha estado previsto en ninguno de sus escenarios. Al menos no tan apresuradamente.
"—¿Tu actitud es también una máscara que esconde tu verdadera personalidad?"
Vuelve a detenerse, esta vez con más asombro que antes. E incluso es inconsciente de la mano que ha llevado a su mejilla, rememorando el roce de sus manos ásperas a punto de acomodar el mechón detrás de su oreja cuando estuvieron en la enfermería.
Permitirle ir más allá de lo permitido no es algo que ella haga a menudo con la gente.
Con nadie ni con ella misma. En especial con ella misma. Hacerlo implica comenzar a sentir cosas que no debe, y con el tiempo arrepentirse del desenlace. La prueba clara de que no está capacitada para sentir algo o para permitirse ser humana es la vida que lleva. Las vidas, también, que ha arrastrado para su propio beneficio.
Hinata.
Konohamaru.
Sasori.
Todo, tarde o temprano, termina mal.
Y Sasuke, a quien hubo llevado a SHINOBI con el fin de solo obtener información, estaba alterando el curso de todo en lo que había estado creyendo.
Pero es tan similar a ella que algo ha sucedido en el transcurso de todo ese tiempo que han compartido casi obligatoriamente.
"—¿Qué sugieres entonces? No puedes arriesgarte a perder la poca pseudo lealtad que él tiene en ti. O la poca obediencia que te tiene"
Lo sabe.
Lo sabe más que nadie.
Que ha expuesto demasiado y que eso será proporcional al gran problema que va a ocasionar si Sasuke decide volver a su actitud temperamental y chocante. La ha metido en tantos problemas y ha recibido un sinfín de advertencias que ya ha perdido la cuenta de las veces que ha tenido que intervenir –y que seguramente él ni ha de saber- para que dentro de las instalaciones, los demás soldados no lo molesten o decidan matarlo a golpes. Porque pueden, y más de uno desea hacerlo.
Pero ella incluso ha puesto en juego su posición por él.
No es más que una pieza de su tablero ¿verdad?
Él no significa nada para ella.
"—Haz algo. Algo para que le sea imposible abandonarte en caso de que tenga la absurda idea de escapar"
Algo.
Hacer algo.
Por ejemplo, podría matarlo de una maldita vez o decirle, por vigésima vez, que esa no es la postura con la que debe sostener esa espada de utilería. Sí. De nuevo está ahí como un adicto al entrenamiento solitario en una de las salas de entrenamiento disponibles del Domo.
Ella ha terminado ahí por pura casualidad.
¿O ha sido el destino?
Será tan poco creíble cuando ella se acerque y él le pregunte qué es lo que hace ahí siendo tan tarde. Podrían terminar discutiendo de la manera más infantil y estúpida que solo ellos saben hacer cada vez que se ven y empiezan un duelo de ideologías.
Pero está cansada de hablar. O de intentar hacerlo. Nunca consigue nada con hacerlo, eso ya le ha quedado claro. Con Konohamaru es así. Con Hinata es así. Con Sasori alguna vez fue así. Sus palabras, por más sinceras que alguna vez hayan sido, nunca parecen ser lo suficientemente fuertes para persuadir a alguien. Y si las palabras no sirven, entonces…
"—Haz algo"
Algo para que lo obligue a quedarse.
Porque, interna y secretamente, Sakura no quiere dejarlo ir.
Sea capricho o sea otra fuerza extraña que no entiende, o incluso porque está acostumbrada a ser ese alguien indispensable para otra persona. O porque, quizá, sea ella quien desea no sentirse abandonada nunca más.
Sea lo que sea.
Está harta de depender de las palabras. De su juicio. De sus estrategias más elaboradas. Porque él ni siquiera figuraba en su vida hasta que se hubo topado con sus ojos y, en ese momento, algo cambió.
De vuelta al presente, cuando Sasuke oye ruidos, además de su respiración errática y sus movimientos al sacudirse un poco en medio de su entrenamiento nocturno, se percata de ella. ¿En qué momento ha llegado ahí? ¿Cómo no la escuchó llegar? ¿Y ahora qué buena excusa podrá inventar? Porque espera, al menos eso cree, que la única razón por la que ella está ahí es para regañarlo o darle uno que otro golpe.
Y es entonces, cuando la ve acercarse lo suficiente como para ponerse en posición de defensa, que ella traspasa sus barreras como si fueran nada.
Manos inmovilizadas.
Espalda rígida.
Respiración agitada.
—¿Q-qué estás…? —pero la pregunta muere tan pronto ella habla. Y Sasuke, mientras tanto, hace un esfuerzo sobre humano por preguntarse porque siente un estremecimiento extraño en tanto ella le ha pegado a la pared, le mira de una forma distinta y pega peligrosamente a su cuerpo.
No hay nadie a esa hora.
No hay sonido externo que les importe.
"—Haz algo."
Algo que haga que se quede.
—O-oye…
Algo que haga que la siga fielmente.
—Quédate quieto.
Algo para que esté de su lado.
—¿Q-qué….?
Algo como un beso.
.
.
Continuará...
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
No me manoseen ;-;
Notas:
Que manera de sellar el trato, eh owó -la golpean-
Sí, se que ha sido muy cruel dejarlo ahí, tan de sopetón pero créanme que no planeo iniciar el capítulo 21 con otra escena y olvidar este "beso" jajajaja Prometo que el 21 comenzará como dios manda pero por le momento les dejo procesar toda la información que les he soltado en este capítulo aunque siendo sincera, ¿se esperaban este final?
¿Por qué lo ha besado? Bueno, para quien no le haya quedado claro, es obvio que Sasuke, más que por él mismo, está pensando escapar para poner a salvo a Naruto. Su prioridad siempre ha sido él desde que se metió a Konoha y aunque Hinata y Sakura misma ya se habían dado cuenta de esto, es Hinata quien le "sugiere" a Sakura hacer "algo" para evitar que se escape. Sakura aún tiene un sumo interés en regresar a las instalaciones donde los atacaron Draugs así que no puede permitirse quedarse sin soldados aunque claro, que lo haya besado es porque...pues porque es lo más rápido para convencerle.
Y Sasuke, ahora con tanta información para procesar, termina su día así.
Con respecto a la conversación con Iruka, espero que ahora haya quedado un poco más claro el "origen" de Sakura aunque como bien lo menciona él, su historia es mucho más trágica de la que él ha podido deducir.
Y sí, por si no lo habían notado, la persona que le envió la carta a Kakashi en los capítulos pasados, es Iruka -explota-
¡Rooss-out!
