Terminología dentro del mundo de Lotus.

· Rhoda: Origen griego. Significado literal: Levanta ó El que se levanta. Significado en Lotus: Ciudad Levantada. Ciudad contraria a Konoha (La ciudad amurallada)

· Draugs: Criatura clasificada como un no muerto.

· SHINOBI: Fuerza militar al servicio de Konoha controlada por el Canciller.

· Cuartel: Base militar subterránea de SHINOBI.

· Fenrir: Líder de escuadrón. (Vendría desempeñando la misma función que un líder ANBU en el mundo canon de Naruto)


.

XXI

Lo que desencadena un beso

.

A lo largo de su paso por el infierno, no solo reconstruyeron todo lo necesario para hacerla apta, la hicieron saber a cerca de todo a cerca del comportamiento del hombre. De ahí que sea tan asidua a describir todo de manera casi científica.

De las reacciones instintivas del ser humano, sabe todo.

El ser humano es un complejo mecanismo.

Son treinta los músculos fáciles que se activan cuando se da un beso. Diecisiete de ellos se relacionan directamente con la lengua, la cual transfiere miles de sustancias orgánicas, sales, además de un millón de bacterias.

— El deseo de besar tiene un nombre científico: filemamanía. El cerebro es adicto a la oxitocina, que se produce cada vez que se besan.

—Dios, ¿qué eres? ¿Una enciclopedia andante?

—Fugaku, no la molestes. Es una niña.

—No soy una niña.

Pero nunca nadie le enseñó, además del dolor, qué otras cosas podían sentirse.

—¿Por qué lo hacen? ¿Por qué se besan?

—¿Porque nos da la gana?

—La posición fisiológica de la boca y las endorfinas que se producen, solo pueden ser porque te quieres aparear con ella.

—¡Sakura!

Nadie le dijo que una vez que se besa a alguien siempre se quiere más, porque el beso es una droga natural.

Asociado a la ternura, al sentimiento de finalmente sentir algo además de dolor. Sakura conoce del tema más nunca lo ha puesto a prueba. Le habían enseñado a obedecer, no a vivir en tanto estuviera bajo la jurisdicción de esa prisión...hasta que todo cambió al traspasar sus puertas y dejar todo atrás. Sus clases, una vez que fue efímeramente libre por un breve tiempo a lado de Mikoto, se volvieron esas tardes en las que podía estar a su lado esperando a que el atardecer se escondiera y tuvieran que ir a casa sin el temor a nada.

A casa.

—Porque nos queremos.

—Aunque no es necesario quererse para dar un beso.

—¡Fugaku!

Las mejillas se sonrojan, el pulso de acelera, la respiración puede volverse irregular y se dilatan las pupilas, lo que puede explicar por qué tantas personas cierran los ojos.

No le basta la teoría.

No es suficiente.

Nunca lo fue.

Nunca lo es.

Pero recuerda haber escuchado algo más de Mikoto a cerca del propio significado que ella le daba a un beso.

—Un beso es muchas cosas a la vez, Sakura.

Un beso puede ser frívolo y no provocarte absolutamente nada...

O puede ser espontáneo y desencadenarte todo.

.

I

.

Qué extraño.

No siente nada.

A pesar de que ha actuado de manera "espontánea", llamémosle así, no ha sucedido nada de lo que Mikoto le hubo explicado hace tiempo. Y... ¿por qué está pensando en ella en primer lugar? Debió haber sido un neurotransmisor de su cerebro. Algo que liga sucesos de su pasado con cosas recientes, como el beso frívolo. Aunque a eso no se le puede llamar beso considerando que no ha cerrado los ojos pues le causa mucho interés ver la reacción de Sasuke.

Lo cierto es que no la aparta como espera. De hecho, no hace nada.

Solo se queda ahí, quieto, con los ojos tan abiertos y el rostro rojo.

Ah, esa reacción la ha estudiado.

La ha visto en algún otro lado.

Sobresalto.

Excitación.

Deseo.

¿Coraje, quizá?

Todas esas sensaciones son naturales en un humano como él, y quizá por eso a ella no le afecta, porque en cierta parte ha dejado de serlo un poco o eso quiere pensar. O es que simplemente la conmoción le ha quemado las neuronas. De cualquier modo...es interesante ver esta faceta en él. Algo tan alejado al enojo, rebeldía o imprudencia que siempre muestra. Y de algún modo le hace gracia. Y se siente satisfecha...Satisfecha de ser ella quien esté causándole eso.

Quizá Mikoto se equivocó, o quizá no le explicó lo suficiente.

Un beso frívolo puede ser muy divertido. Eso es lo que piensa mientras continúa mirándolo aun cuando sus labios se han alejado. Sasuke, rígido como una piedra y pasmado como si hubiese visto a un fantasma, mantiene los labios cerrados y los ojos exaltados.

Es interesante.

Todo en él lo es.

El comentario que siempre ha dicho a cerca de sus ojos, y de la interesante mirada que siempre dice tener, no es por conveniencia. En verdad sus ojos le traen remembranzas.

—"Con que es así como se ve una persona después de un beso"

La escena podría pasar a formar parte de una situación romántica si tan solo ella no fuera tan descarada y él no fuera tan escandaloso y, por supuesto, si en verdad sintieran algo.

Transcurren un par de segundos en los que no sucede nada. La violencia o la brusquedad con la que Sakura esperaba que la apartara tampoco sucede. Pero en su lugar, al menos, si hay un par de expresiones que finalmente le hacen sentir entre satisfecha y cínica de algún modo. Cuando Sasuke parece reaccionar a lo que ha sucedido, ni siquiera le da tiempo de que empiece a burlarse de él, llevándose el puño a la boca, ocultándola.

Sakura encarna una ceja, divertida.

—Ah...Con que así es —comenta sin borrar la sutil sonrisa ante los primeros tonos bermellón que Sasuke comienza a mostrar en todo su rostro acalorado.

—¿Q-qué...?

—Además de pelear, tampoco sabes besar —el comentario eriza al muchacho, además de que parece herirle el orgullo demasiado. Finalmente aparta la mano de su boca, colérico, dispuesto a montarle toda una escena.

—¡¿Qué significa esta mierda?!

—Un beso —responde con cinismo—. ¿No sabes lo que es? —la respuesta por sí sola es chocante, y Sasuke está en una posición en lo que ahora todo lo que ella diga le está provocando molestia.

—¡No te hagas la tonta conmigo! ¡No es "qué" sino "por qué"!

—Me dieron ganas —no es suficiente. No es convincente. No es nada. Y Sasuke pasa de sentirse humillado a sentirse completamente enfadado. Siente la cara caliente, las yemas de los dedos también arder, todo en él está encendido y ella es el origen de todo.

Debería pagarle con lo mismo para ver si así deja de tener esa maldita sonrisa. Esa sonrisa que aunque sabe es descarada, por algún jodido motivo, le ha puesto demasiado excitado. ¿Qué es? ¿Un adolescente hormonal? Y es cuando cae en otro patético hecho. Nunca ha besado a nadie. Nunca ha tenido tiempo para prestarle atención a nadie, o simplemente nunca ha demostrado interés en fijarse en nadie.

Entonces...es por eso, piensa.

Debe ser por eso.

Porque ha sido su primer beso que se encuentra escandalizado.

—La próxima vez que te den ganas, ve a joder a alguien más —espeta, apartándose de ella para comenzar a tomar sus cosas y largarse de ahí. No quiere verla. No, no es eso. Maldición, que hasta siente cómo le arden las orejas. Necesita una ducha. ¡La necesita con urgencia! Pero antes de que pueda desaparecer sin tener que soportar un segunda más, Sakura le da el golpe de gracia.

—Iré con Sasori la próxima vez. Gracias por el consejo —cínica, pero con paso firme, pasa a su lado, adelantándose a la salida, mientras Sasuke se queda ahí, inmóvil, imaginándose qué tipo de desenlace pudo haber tenido ese encuentro de haberse entregado a la ira en cuanto dijo ese maldito nombre y la hubiese tomado de la cintura, estampado en la pared, y enredado sus lenguas.

Ese nombre.

Ese maldito nombre...

—Vete a la mierda —dice al aire aun cuando ella ya se ha ido.

No para ella.

No para él.

Ni siquiera para ese bastardo de cabello rojo.

Se lo dice a la situación, al aire, al momento, a lo que sea que ha intervenido para que se siente enfurecido ante eso último.

Lo cierto es que la ducha ha sido el golpe más duro a su orgullo que pudo haber tenido en toda su vida.

Por supuesto no va a contarle a Naruto ni a nadie nunca sobre el vergonzoso desenlace de ayer viendo como los residuos blanquecinos de una reacción de su cuerpo meramente hormonal han terminado por irse en la coladera. Lo que siente ahora no es más que vergüenza hacia sí mismo. Ya ni siquiera le echa la culpa a ella, aunque debería. Es más cosa de él haber reaccionado así pero intenta convencerse que es el primer acercamiento que ha tenido con una mujer en toda su maldita vida.

Maldice por lo bajo, lanzando arbitrariamente el último golpe de la mañana al saco de boxeo que tiene en frente.

No ha encontrado a Naruto por ningún lado, y lo prefiere así. No quiere toparse con nadie.

Iruka tampoco lo ha visitado esa mañana.

Apenas ayer un sinfín de nueva información estuvo a su alcance, rematando el día justamente con Sakura.

"Quédate quieto"

¿Es que es imbécil? ¿Por qué no se movió? Al menos debió haber hecho el intento por apartarse en cuanto ella lo puso contra la pared. En su lugar se había quedado como un imbécil primerizo al que por primera vez le asalta una mujer de ese modo. Aunque no es como si fuera la primera vez que tenía a Sakura tan cerca pero considerado que las otras veces había tenido su rostro tan cerca debido únicamente a que le estaba haciendo una llave al cuello, o propinándole un golpe, sí, era la primera vez...al menos de otro modo.

"Además de pelear, tampoco sabes besar"

—¡Ah! —suelta un grito cargado de estrés en cuando vuelven a colarse a su mente los recuerdos de apenas unas horas.

Se siente peor que la mierda, y seguramente luce peor que la mierda.

¿Qué pretendía? ¿Jugar con él? Y es que por más que Sasuke intentaba buscar un motivo, cada uno era peor que el otro. Lo único cercano a la realidad es que solo lo había hecho para molestarlo, y vaya que lo estaba. Ni siquiera puede concentrarse en pegarle bien a ese maldito saco pues el último puñetazo ha salido proyectado hacia la nada, pasando de lado, haciéndolo caer de bruces al piso.

Ojos verdes.

Pestañas largas.

Labios entreabiertos.

Sacude la cabeza en cuanto se percata que no ha dejado de pensar en ella desde que amaneció. Y es que es lógico. ¿Quién carajos te besa de la nada? Si es que a eso se le podría llamar beso.

"Iré con Sasori la próxima vez. Gracias por el consejo"

La imagen mental de ese hecho, consumándose, le da rabia. Y no es capaz de detener su propio puño hacia el piso, sabiendo que va a lastimarse, hasta que oye la puerta de la sala de entrenamiento desplazarse.

Desde muy temprano ha solicitado entrenar solo. En vista de la ausencia de Iruka y de que ha terminado su entrenamientos con los cadetes del Domo, y que Naruto se la ha dado de desaparecido también, le ha pedido a Hyuga –muy a su pesar ha de confesar- el usar una de las salas de entrenamientos que son exclusivas para los Fenrir. Esperando que la respuesta fuera negativa porque, vamos, él solo es un pobre diablo sin derecho a pedir nada, tal fue su sorpresa al obtener el permiso.

"Ella tampoco ha de querer verme ni en pintura", piensa a cerca de Sakura en cuanto Hyuga le otorga la admisión a una sala equipada solo para él.

Y esperaba que fuera así hasta que se pasara todo su enojo.

No esperaba que Konohamaru, ahora, estuviera ahí, mirándolo.

—¿El suelo es agradable? —cuestiona el menor; y si su afán de ello no ha sido un comentario irónico, Sasuke lo toma como que sí ha sido así.

—No estoy de humor ahora, mocoso —expresa, levantándose solo un poco, terminando por resignarse a quedarse sentado.

—Hn, cuándo lo estás —comenta Konohamaru, avanzando hasta él. Ese lugar es inmenso, al menos en proporción a la cantidad de personas que hay ahí. Solo ellos dos—. Luces terrible —nunca le ha parecido fácil al niño lidiar con los malos humores de la gente. Ni siquiera es bueno soportándose cuando está de malas, pero a expensas de todo lo que sucede a su alrededor, siente un ligero temblor en cuanto ha intentado tocarle los cabellos a Sasuke y este lo ha apartado como si lo rechazara.

Es un niño después de todo.

Entrecierra los ojos y solo guarda silencio, no insistiendo más. Sentándose frente a él solamente. Que lo haya rechazado justo ahora, y que el propio Sasuke no haya sido consciente de eso, es típico de él. Pero no le importa.

—¿Qué haces aquí? —cuestiona el mayor una vez que su respiración se normaliza. Sí, la verdad es que sí se ha percatado del gesto hostil que ha hecho pero tampoco es bueno para pedir disculpas. Y... ¿por qué tendría que pedirlas? Ah...Se está volviendo más imbécil de lo que ya es.

—Te busqué en el Domo pero me dijeron que el entrenamiento terminó temprano hoy así que le pregunté a la señorita Hyuga dónde estabas y si podía venir a molestarte un rato —ante eso último Sasuke no puede evitar reír. Como respuesta, Konohamaru lo imita pues parece que el ambiente tenso va disminuyendo un poco al menos—. ¿No quieres preguntarme nada?

—¿Ah?

—Sobre lo que dije el otro día.

Por supuesto que quiere, al menos así tendría algo más en que pensar y no seguir pensando en Sakura. En ese retorcido mundo ¿qué más podría salir mal?

—Me entretengo más pensando un por qué —pero antes que darle entrada a ese niño, debe pensar en qué beneficios le traerá aceptar todo lo que le diga. Descubrir que piensa como una persona convenienciera no solía afectarle antes pero los días pasan y Konohamaru ya ha dejado de ser un extraño para él. No puede simplemente ignorarlo por mucho que lo intente. Porque en verdad lo intenta.

—No hay una razón en realidad. Solo quiero salir de aquí —lo oye y no suena convincente en nada. Sasuke sabe que hay algo que ha estado omitiendo. Algo que no se atreve a decirle, y sinceramente él se muere por saber qué es aunque luego se lamente.

—No es suficiente razón para que te lleve conmigo.

Lo está leyendo.

Está viendo a través de él.

Para Konohamaru, Sasuke también ha dejado de ser un extraño, pero son sus inocentes sentimientos ausentes aún de malicia los que le llevan a pensar en que puede confiar en él. Por eso siempre lo mira. Siempre lo estudia. Siempre le presta atención. Es tan distinto a él, a Sakura, a cualquier soldado de ahí. Él, de algún modo, le figura a lo que verdaderamente significa ser libre a pesar de que está ahí en contra de su voluntad.

Por eso siempre pasa tiempo a su lado.

Todo ha sido tan nuevo y tan repentino que no sabe en qué momento fue que empezó a fijarse en él como una figura fraternal.

Y ahora que dicho que va a irse, le aterra. No quiere quedarse solo. Le agrada estar con él.

—Sí te irás —afirma lo obvio y de repente se deja llevar por las emociones naturales que un niño, cuando se siente triste, debe sentir.

—No dije eso—hace una pausa, mirándolo—. Además ¿Por qué de repente pones esa cara? ¿No me detestabas o algo así?

—No te detesto... —murmura, cabizbajo, apretando los labios para luego decir algo que no planeaba decir—. Me agradas.

—¿Qué?

—No voy a repetirlo.

Y Sasuke no desea que lo haga.

El comentario es tan sincero que es esa misma sinceridad la que lo apuñala, extrañamente, en el pecho. Esa familiaridad con la que se hablan es algo que inconscientemente se ha construido alrededor de ellos durante esas semanas. Desde el inicio Sasuke no planeó relacionarse con nadie ahí salvo que fuera estrictamente necesario hacerlo, entonces ¿cuándo fue? ¿En qué momento había bajado la guardia y le había permitido a ese niño más atribuciones de la que le correspondían?

Porque ahora estaba ahí, confesando que siempre no, no lo odia como hubo creído.

Y él no sabe qué decir, o cómo seguir la conversación porque está atrapado en su propio hoyo. Porque se siente, de pronto, una basura por querer usar a ese niño para lo que sea que hubiese planeado con anterioridad.

Sasuke es realmente malo leyendo a la gente aunque siempre presume de sabérselas todas. De saber quién miente y quién no. Por supuesto que no lo sabe. Por tanto tiempo creyó en Kakashi y mira en lo que acabó. No sabe distinguir pero con Konohamaru, quien es solo un niño, se siente extraño. Se siente él mismo, y hasta hace poco con la única persona que podía sentirse así era con Naruto.

—¿Por qué?

—Porque es vergonzoso y no pienso repetírtelo.

—No, no me refiero a eso. ¿Por qué quieres dejar Konoha?

En verdad quiere saber. Escucharlo de él. ¿Cuál es la razón? ¿O acaso es simple capricho?

—Ya te dije que no hay razón en especial —pero no suena convincente, y Sasuke está dispuesto a ser directo, sin darle tantas vueltas al asunto. Alargar el problema solo hace que sienta más ansiedad por querer saber.

—No me jodas con eso, niño. —hace una pausa, frunciendo el entrecejo, enfrentándolo de frente—. ¿Te maltrata? ¿Te hace algo? —contrario a la reacción exaltada que espera, Konohamaru encarna ambas cejas, ante el comentario.

—Esa es una suposición bastante tonta y predecible —comenta, contrayendo las piernas y abrazándolas a su pecho.

—Bueno, entonces dame una —el menor abre la boca pero Sasuke se le adelanta a los hechos—. Una que sea convincente —el niño le rehúye la mirada, haciendo un puchero.

—Es solo que ya me cansé de estar aquí... —¿Hasta dónde es capaz de decirle? Hay tantas cosas que desea dejar de cargar él solo porque es tan doloroso llorar por las noches sin que nadie lo consuele.

"No te encariñes con ella", le dijeron hasta el cansancio los primeros días viviendo en ese lugar. Bajo la tutela de Sakura esperaba pudiera vivir una vida normal pero lo cierto es que una parte de él prefiere haber muerto juntos a sus progenitores en lugar de ser encontrado por Sakura. Una parte de él desea volver el tiempo y no ser encontrado por nadie. Continuar sepultado bajo la nieve y que su cuerpo pase por todas las tonalidades hasta morir.

¿Qué habría hecho Sakura si no lo hubiese encontrado?

Mirar a Sasuke, la primera vez, se sintió igual a como si lo hubiesen traicionado.

Y es que siempre lo tuvo claro. Sakura solo ve en él a alguien a quien tarde o temprano va a desechar. Cuando su cuerpo deje de ser compatible con ese implante de corazón, buscará a alguien más, alguien fuerte, alguien apto; porque la cadena es interminable. ¿De cuantas personas se habrá desecho ya con tal, solo, de mantener latiendo ese corazón?

La llegada de Sasuke le dio un golpe de realidad. Uno que tarde o temprano iba a llegar considerando lo enfermizo que Konohamaru se había vuelto en los últimos meses. Su cuerpo ya no estaba aceptando ese corazón, y entonces Sasuke debía ser el nuevo portador de él...Durante días ha pensado eso, pero ya no asegura que la razón por la que el azabache esté ahí sea esa.

Sakura no luce interesada en ese muchacho de la forma en la que lo cuido a él. ¿Entonces qué?

"No te encariñes con ella"

Pero a pesar de la advertencia no ha podido evitar no hacerlo.

Y sucede lo mismo con Sasuke. Porque cuando está con él se siente a como si estuviese con su hermano mayor. El pensamiento es doloroso porque sabe que no debe tener tales sentimientos y sin embargo quiere contarle todo porque ya no soporta tanta presión.

Afligido, esconde la cabeza entre las piernas, comenzando a sollozar.

Está quebrado.

—¿Estás llorando? —pregunta el mayor aunque es evidente que así es—. ¿Te lastimaste? ¿Te duele algo?

—"Deja de hacer eso" —pide mentalmente de manera insistente—. "No finjas que te preocupas por mí..." —inmediatamente la imagen de Sakura aparece en sus pensamientos junto a las miradas suaves que le dedica de vez en cuando. Claro, cuando no está molesta con él por hacer algo que no le está permitido hacer. Ríe, irónico, recordando la vez que hubo salido con Sai al exterior—. Ella se molestó mucho conmigo hace poco. Antes de que tú llegaras —cuenta, levantando apenas parte de la frente.

Sasuke no sabe lidiar ni con él mismo como para pretender ser el consuelo de alguien pero a pesar de saber eso no se limita a simplemente ignorarlo. Con cuidado y cautela coloca una mano sobre sus cabellos, y el gesto es tan inesperado como el reflejo de Konohamaru por terminar de apoyar su espalda en la pared donde se encuentran y arrimar su cabeza a él. Sasuke finge que no se da cuenta del mismo modo que finge no estar sintiendo un poco de vergüenza por eso.

—¿Quieres contarme? —pregunta a lo que el niño simplemente aspira con fuerza por la nariz, levantando el rostro completamente.

—Salí sin su autorización —Sasuke engrandece los ojos—. Salí acompañando a Sai.

—Bueno, cualquiera se habría molestado tratándose de ese infeliz —replica, y aunque su intensión no ha sido causar risa, a Konohamaru se le escapa una la cual Sasuke agradece internamente—. ¿Por qué no te dejan salir? —reanuda la conversación con una nueva pregunta, ahora siendo él quien flexiona una pierna hacia su pecho, apoyando su cabeza de lado, observándolo.

—Porque debo obedecerle. Ella salvó mi vida.

Sí, Sasuke ha escuchado eso antes pero cree que es tiempo de que finalmente se entere de la historia completa.

—¿De qué modo? —pregunta, sereno.

Es tan extraño sentirse así y sin estar molestándose el uno al otro pero Konohamaru siente que ya no vale la pena seguir esforzándose en molestarlo para llamar su atención. Sasuke no aparta su vista de él y su mirada le da la suficiente fuerza y valor para contarle.

—Este corazón...—señala su pecho, apretando por encima de la ropa—. No es mío.

La confesión por sí sola no sabe a nada hasta que Sasuke se la repite como cincuenta veces antes de entender lo que ha dicho.

—¿A qué te refieres? —Konohamaru levanta la mirada, frunciendo el ceño. No es posible que no entienda.

—Enserio, no creí que fueras tan tonto para no captar a la primera —replica con cara seria.

—¿Estás hablando figurativamente o hipotéticamente? —pregunta, aturdido. Tiene que ser lo segundo. Definitivamente lo segundo, porque es ilógico pensar que...

—Figurativamente.

... un corazón pueda trasplantarse así como así.

—No me jodas... —musita, incrédulo. ¿Le está tomando el pelo? Porque suena muy convincente como para estar mintiendo. ¿Por qué no le decía simplemente que estaba enfermo? Eso sería más fácil de digerir aunque ya sospechaba eso. Pero lo que acaba de decirle no tiene sentido, o al menos no el sentido que la gente normal está acostumbrado a tener sobre las cosas que le parecen absurdas. Y es que no era el hecho de que le estuviese confesando que ese corazón no era suyo lo que veía mal, era el contexto—. ¡No me jodas! —vocifera como único medio para dejar salir el asombro.

—Baja la voz.

—Por Dios, somos los únicos aquí, mocoso —el menor vuelve a esconder su rostro entre las piernas—. Oye...¿A qué te refieres con que ese corazón no es tuyo? —Konohamaru ladea solo un poco el rostro, viéndolo con fastidio ante una respuesta lógica a esa pregunta—. ¿De quién es?

—No sé. Solo sé que Sakura me lo trasplantó para que lo cuidara —dice con desánimo.

Toda esa oración está mal.

Está mal desde el comienzo hasta donde termina porque parece tener un significado perverso en cada letra que la conforma. Suena a que es algo tan normal trasplantar un corazón como si moviera una planta de un sitio a otro. No. Definitivamente está mal.

—Espera, no estoy entendiendo una mierda —expresa con la inquietud depurándole por todos lados—. ¿Por qué te trasplantó un corazón? ¿Acaso tu...?

—Mis padres murieron hace un tiempo entre la segunda y tercera lluvia de esporas. Yo tenía ocho años —comienza a contar, apático—. Sakura me encontró...—sacude la cabeza, corrigiendo ese dato—. Sus soldados me encontraron bajo la nieve. Ella solo se acercó a mí y me miró y...—el recuerdo tiene ya varios años y aún sigue tan fresco en la mente de Konohamaru que casi puede imaginarse estarlo reviviendo—. Estaba herido de muerte, o eso es lo que creo. Iba a morir de todas formas, fuera desangrado o por los mismos soldados que me encontraron —hace una pausa—. Es una regla. Acabar con la amenaza incluso si las esporas no afectan a la población. Es una medida de seguridad muy retorcida.

—Para retener la infección —deduce, atónito—. ¿Y por qué no te mató? —ok, la manera en la que ha formulado esa pregunta ha sido demasiado cruel. Cierra los ojos, negando con la cabeza repetidas veces—. No...No quise decirlo así.

—No eres el primero que piensa que debió dejarme morir ahí —la ha cagado, piensa el mayor. Le queda bastante claro con ver el rostro ensombrecido del niño—. De hecho creo que hasta yo hubiese preferido eso. Así no tendría que preocuparme por si en verdad significo algo para ella además de ser un simple contenedor —finaliza el comentario hundiendo de nuevo el rostro entre las piernas.

—Oye, corta ya ese rollo de apatía de mierda. Es desagradable —sí, y él, por otro lado, es un insensible. Pero es que no sabe ni qué decirle para ¿consolarlo? También tiene que admitir que le preocupa porque, vamos, negar que no le interesa lo que le pase siendo que han convivido casi todos los malditos días, sería mentir vilmente— Hey... —le da un golpecito en la sien, acercándose un poco escuchando como llora.

—Llévame contigo —lo oye murmurar bastante congestionado porque seguramente ahora sí está llorando con ganas.

—No puedo hacer eso —responde un tanto rasposo.

—Entonces... —aspira con fuerza, secándose un poco las lágrimas con la ropa, antes de alzar el rostro de vuelta—, si te digo a quien le pertenece este corazón, ¿lo reconsiderarías?

—Acabas de decir que no sabías de quién era —el niño le mira firme y Sasuke solo puede suspirar. Por supuesto que le ha mentido, es bastante listo—. Aún si me lo dijeras, ¿de qué me serviría a mí?

—Estás investigando a Sakura —el soldado se atraganta—. Eres muy obvio. La miras mucho.

—Y-yo no la miro...—maldición, ¿cómo han terminado hablando de eso?

—No serías el primero que la mira con atención —a la mente de Sasuke vienen nos nombres tan obvios como irritantes. Sai y Sasori—. Como sea, querías una razón ¿no es así? Te la estoy dando —calla un momento—. Quiero que Sakura me mire por lo que soy no por lo que tengo...aquí dentro —se señala el pecho, cabizbajo—. Quiero que se preocupe por mí y no solo por esto —dice, apartando un poco la tela de su camisa, mostrando lo que a Sasuke le confirma, finalmente, que no le ha dicho mentiras sobre ello.

—Una cicatriz —murmura lentamente, azorado. Saber que todo es verdad le hace sentir pena. No...no es pena...es algo más.

Intentando comportarse como un adulto, adulando a los mayores, queriendo ocupar un lugar en ese mundo y además un espacio en la vida de la persona que le salvó la suya de algún modo es que Konohamaru ha hecho tantas cosas y solo pocas han sido retribuidas como ha querido. Y ahora que lo ve llorar, quebrarse, quejarse desde su verdadero ser, siente que empatiza con él.

Es como verse a sí mismo sufriendo por las mentiras de las personas a las que más ha querido en toda su vida.

—Te dije que no mentía —dice, con la nariz congestionada, cubriéndose de nuevo.

—¿Cómo...? —Sasuke se detiene repensando hasta tres veces ahora antes de hablar. No quiere herirlo—. ¿Cómo es que te hizo ese trasplante? —calla, volviendo a pensar—. Es por eso que te quedas sin aire a veces —dice lo obvio.

—Mi cuerpo era compatible con el corazón que ella me dio. Mi cuerpo lo aceptó de inmediato...pero parece que tengo fecha de caducidad —dice eso último con cruda ironía.

—¿Te está usando? —la pregunta por sí misma es dolorosa.

Lo es porque el propio Konohamaru se la ha planteado infinidad de veces.

Y duele.

Duele mucho durante el tiempo en que no se la saca de la cabeza.

Porque de ser cierto ese argumento, ella no tendría que ser tan atenta con él. Incluso cuando nadie los ve, es inesperadamente cariñosa. No puede simplemente pensar que la carga que hay en su pecho es lo único que los une.

De pronto quiere volver a quebrarse.

Siente que con Sasuke está permitido hacerlo a pesar de que él pueda burlarse.

—No...No sé. No lo sé... —la garganta se le cierra, los ojos le arden, todo da vueltas.

—Oye...

—¿Acaso esa persona importa más que yo? —termina llorando al final a pesar del esfuerzo por dejar de hacerlo, y el llanto parece ir en incremento cuando ve como le tiemblan los hombros—. ¡¿Este corazón importa más que yo?! —en la búsqueda por desahogarse, se siente indefenso. Siente que necesita gritar por todas las veces que no lo ha hecho y ha preferido callar.

Y Sasuke no se opone a ello.

Le permite hacerlo sin decir una palabra, viendo cómo se quiebra, mientras que por dentro él siente una opresión en el pecho.

Debe ser normal, piensa, el sentirse una basura al no poder consolar a un niño en ese estado. Porque Konohamaru no deja de serlo por más que pretenda ser un adulto. Y es cuando finalmente le queda claro. Toda esa insistencia de molestarlo, de ir a buscarlo, de pasar tiempo con él...es similar al sentimiento que siente cada vez que está con Naruto, pero con una ligera diferencia.

—Está bien —murmura suavemente, atrayendo su cabeza a su pecho de manera inesperada—. Llora. Nadie va a verte.

—T-tú estás haciéndolo...—lloroso, no se aparta.

Sí. Con ese niño es diferente...

—Cuando estás con un amigo, eso no importa, mocoso—ardor y sorpresa en los ojos.

"Amigo"

El sentimiento de proteger.

—E-eres pésimo consolando —le pelea aunque se está permitiendo llorar sobre su hombro. Sí, se siente como un hermano mayor, aunque evidentemente no se lo dirá—. Oye...—carraspea un poco, entrecortándose por el llanto que aún no se esfuma del todo—. La persona a la que le pertenece este corazón... —Sasuke cierra los ojos, negando con gracia, separándose de él, dándole un golpecito en la cabeza con cierto carisma.

—No tienes por qué decírmelo. No te pedí nada a cambio.

—De igual forma quiero hacerlo —traga con dificultad—. Ya me cansé de guardar secretos —confiesa, frunciendo hasta la nariz mientras siente la garganta rasposa—. La persona a la que le perteneció este corazón está relacionada con Sakura. Alguien a quien conoció— Sasuke no dice nada. Solo está ahí, en silencio, escuchando—. Esa persona está muerta evidentemente.

Entrecerrando los ojos ya no se permite ocultar la ansiedad que siente por saber, ahora sí, sobre esa persona.

Como si fuera gravedad o alguna fuerza desconocida, siente una imperiosa necesidad por saber el nombre.

—¿Cómo se llamaba?

La persona por la que Sakura ha estado guardando secretos desde hace tiempo.

De manera inconsciente, o quizá porque no ha dormido bien en semanas, la imagen de la mujer de sus sueños, esa a la que nunca puede alcanzar a distinguir bien, viene a su mente. Y aquello no puede ser una jodida coincidencia.

—Mikoto.

.

II

.

—¿Lo besaste?

Una risita se escapa de los labios de Sakura mientras continúa fingiendo que le presta atención a los reportes que Hinata le pasa.

—Tú dijiste que hiciera algo —dice divertida, intentando justificarse.

—Te dije que hicieras algo, no una insensatez —la reprende, escandalizada. De todas las cosas que pudo haber imaginado que Sakura podría hacer para obligar a Sasuke a quedarse, algo como besarlo no encajaba en ningún escenario pensado. Es decir, ¡se detestan! Sasuke prácticamente la odia... ¿o ha sido todo un engaño? No es posible. Ella se la ha pasado vigilándolos minuciosamente. Aprendiendo su lenguaje corporal, estudiando su personalidad, ¡todo! Pero entonces replantea los hechos. Sasuke no es quien la ha besado, ha sido al revés—. ¿Has pensando en las consecuencias de lo que hiciste?

—Hinata, lo dices como si hubiese cometido un homicidio —bromea, riendo entre palabras—. Despreocúpate. Además, ni sabe besar —Hyuga se sonroja de la vergüenza.

—¡No necesito saberlo! —vocifera, apartando la tableta por un momento, mirándola con ansiedad—. ¿Por qué lo hiciste?

—Ya lo sabes —dice, restándole la menor importancia, terminando de leer el último párrafo de la hoja que sostiene. Hacer el papeleo y los reportes de rutina es lo que más detesta de ser Fenrir, pero por primera vez desearía que Hinata volviera a ser ese ratón de biblioteca que siempre ha sido y deje de mirarla como si hubiese cometido un crimen—. ¿Quieres dejar de mirarme así?

—Es que no lo entiendo —sacude la cabeza—. ¿Por qué besarlo? Pudiste haber intentado algo más.

—Haberlo hecho hubiese implicado más tiempo. Mas días, y francamente no tenemos más días.

Lo sabe bien. No por algo está arriesgando todo por lo que ella desea cumplir. Asistirla en su misión a aquellas instalaciones seguramente le costará un montón de cosas, y estarían rompiendo una docena de reglas, y solo Dios sabría cuál sería la sanción que se les impondría. De igual forma no importaban muchos las consecuencias si desde ya ese par de forasteros le causaban más problemas.

Sakura los necesita, aunque quizá es al revés. Ellos necesitan de ella para sobrevivir. Tendría algo de sentido recibir algo a cambio de la protección de la que le proveía a ambos aunque ellos no lo supieran. Por eso es que le hubo sugerido a Sakura que hiciera algo. Algo para asegurar que no pretendieran huir –porque era obvio que lo intentarían. Al menos con Sasuke ya que con Naruto poco, o de hecho nada, tenían de acercamiento. Sería sencillo convencer a Sasuke –o amenazarlo en su defecto- de quedarse y así sería él mismo quien lo hiciera con Naruto.

Pero... ¿besarlo?

En eso tenía razón. Los días pasaban y el día en el que tendrían que ir, llegaría. Cualquier otro plan hubiese demorado bastante considerando lo desobedientes que eran esos dos. Sasuke más que nada.

—Ah, qué remedio —suspira, resignada—. ¿Al menos sirvió de algo? ¿Te enteraste de algo?

—Sí, que es un pésimo besador —rostro enrojecido.

—¡Sakura! —exclama, histérica, oyéndola reír de fondo—. Hablo en serio.

—Supongo que debió servir de algo —dice, deteniendo la mirada un rato, perdiéndose en los recuerdos de dicho suceso—. Comenzó a gritar como un loco —la subteniente suelta un soplido, rodando los ojos—. Pero es hombre a fin de cuentas. Son demasiado predecibles cuando se trata de una mujer —comenta, cruzando las piernas, reanudando su aburrida tarea.

—Sé precavida —pide, ya calmada—. Un beso no es cualquier cosa.

—Para mí si lo es —la azabache frunce el ceño ante el tono divertido. Se nota que le hace mucha gracia.

—No me refiero a ti, me refiero a él. Si dices que es tan predecible entonces debes saber que haberlo besado puede provocar que sucedan cosas que no quieres —ante el comentario Sakura encarna una ceja, mirándola con duda.

—¿Crees que me voy a enamorar de él? —dice casi irónica—. Por favor, Hinata, ¿por quién me tomas?

—Lo decía más por él —hace una pausa.

—El punto es solo volverlo leal a mí. Si él se hace ideas tontas, es su problema —exhorta—. En todo caso podría usar su deslumbramiento conmigo a mí beneficio.

—Él te agrada —expresa la de ojos perlas, y Sakura abandona la mirada de los papeles a su rostro como si le hubiese salido una tercera cabeza ante lo dicho—. O al menos te resulta interesante.

—Pasar tanto tiempo con Kiba y Suigetsu te está volviendo tonta, Hinata —alega de manera mordaz—. Lo único que puedo sentir por él es estrés. Siempre está metiendo su nariz donde no lo llaman. Es tan... ¿y ahora de qué te ríes? —Hyuga, a pesar de ser sorprendida, no deja de hacerlo, causando molestia en la pelirrosa.

—Me cuesta admitirlo pero ha resultado ser bastante hábil. En el entrenamiento dicen puros halagos a cerca de él.

—Hn, ahora tú lo elogias —suelta casi con gracia—. ¿No será que tú eres la que se está enamorando de él? —Hinata solo ríe, divertida—. Iruka le ha enseñado bien. Me sorprendería que no hubiese aprendido nada durante todas las mañanas en las que entrenan —aparta los papeles, entregándoselos una vez que acaba—. Si la situación fuera otra...

—¿Le darías una oportunidad? —Sakura ensancha una mueca dándose cuenta de a lo que se refiere. Entrar al círculo de Sakura era casi imposible. No por algo solo Hinata y Konohamaru son esa única excepción en cuanto a la confianza que se tienen. A la cercanía y a la moldeada estima que se tienen. No quiere llamarlo cariño porque ya le ha quedado claro que encariñarse con las personas es algo pasajero.

—Las personas que se relacionan conmigo no tienen un buen final, Hinata —declara, taciturna.

—¿Entonces por qué nos permites a Konohamaru y a mí estar cerca de ti? —esa pregunta se la ha hecho tantas veces que incluso cada respuesta es distinta porque no se decide por una en particular con el único propósito de engañar sus sentimientos. No puede decir abiertamente que sin ellos, estaría sola. Han compartido tanto que es hasta injusto no decir que son tan importantes como su vida misma pero no quiere tentar al destino ni retarlo a finalmente aceptar eso.

—Es distinto —suspira, poniéndose de pie—. Tú decidiste seguirme sin importar qué —Hinata le sostiene la mirada con firmeza—. Y Konohamaru...—pensar en él hace que se sienta encerrada entre su deber y su razón. Entre lo que ha prometido y lo que genuinamente siente por ese niño. Tiene que elegir pronto, Konohamaru ha comenzado a padecer con el tiempo y no puede esperar más, incluso si eso significa faltar a la promesa que le hizo a Mikoto hace mucho tiempo.

—Sakura —la susodicha voltea en cuanto oye a Hinata y también a un tercero ingresar a la sala—. Konohamaru, ¿te fue bien con Chiyo? —No lo sabe porque de hecho Konohamaru ha dicho una mentirita para ir a ver a Sasuke, pero no tiene que enterarse.

—Sí pero supuse que estaba cansada así que me regresé antes —miente pero siente que es demasiado convincente al hacerlo aunque le ruega a los Dioses inexistentes que el enrojecimiento de sus ojos no se note debido a todo el rato que estuvo llorando. No quiere tener que rendir cuentas—. Creí que patrullabas —en su lugar decide dirigirse a Sakura aunque el tono que emplea es el menos ordinario del mundo, como si estuviese molesto por algo.

—Hinata me exige hacer el trabajo aburrido —comenta pareciendo no percatarse del estado de ánimo del menor—. Además de pasar tiempo contigo —lo ha dicho en broma, claramente, pero Konohamaru está en un punto en el que todo lo toma con seriedad incluso si su comentario no ha sido con esa intención. Inmediatamente frunce el ceño—. ¿Qué? ¿Y ahora qué mosca te picó a ti?

—Si no quieres pasar tiempo conmigo, no te obligues. Ya sé que no soy importante.

—¡Konohamaru! —protesta Hinata, extrañada por el comportamiento injurioso del niño. Sakura hace un gesto con la mano solamente para detener la exaltación de su subteniente antes de volver la vista al castaño.

—¿Me vas a decir a qué se debe tu mal humor o tendré que averiguarlo a la fuerza? —contrario a la actitud que Sakura por parte de él, la de siempre temblar ante sus advertencias, Konohamaru permanece firme, un poco tembloroso, sí, pero tan irritante como en ocasiones se mira Sasuke—. Ah, estuviste con él —deduce la Fenrir rápidamente, confirmando sus sospechas con el gesto de sorpresa que hace el niño—. Genial, ahora te está metiendo ideas a la cabeza —espeta, enfadada—. A partir de ahora tus horarios con él se reducirán —el castaño engrandece los ojos en claro desacuerdo.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Pasas mucho tiempo con él, sin mencionar que ahora estás hasta actuando igual —Konohamaru frunce más el ceño.

—Él es la única persona que al menos me escucha —inconscientemente choca miradas con Hinata de manera bastante rápida, notando la decepción en su rostro, sintiéndose un poco mal—. Estar con él es la única manera en la que puedo no aburrirme.

—Antes pasabas tiempo con Hinata —intenta argumentar Sakura, elevando ligeramente la voz. Hinata, a su espalda, permanece tensa y en silencio. Es la primera vez que Konohamaru está riñéndole a la pelirrosa.

—Eso era antes de que también comenzara a desaparecer en todo el día como tú —contesta, molesto.

—Konohamaru-kun...

—¿Te agrada él? —pregunta Sakura, inesperadamente.

El silencio es retenido por los primeros segundos en los que tanto Hinata como Konohamaru asimilan la pregunta, y la repentina serenidad con la que Sakura la ha formulado pero sus ojos poco o nada de felicidad demuestra. Ha quedado seria, con la mirada juiciosa, esperando un argumento que le justifique porque se siente tan ansiosa con respecto a Sasuke y también con respecto a Konohamaru. Desde hace días que se siente a sí pero para su salud mental ha decidido no darle importancia, claro, hasta ese momento.

—¿Enserio me estás haciendo ésta pregunta? —la voz del menor es rasposa, como si se sintiera ofendido.

—Contesta —ordena. No luce enfadada pero eso podría ser incluso peor. No puede saber lo que piensa. No puede leer que es lo que esos ojos esmeraldinos, oscurecidos por un sentimiento desconocido, le quieren decir.

—¿Lo has traído a él para reemplazarme? —responde con una pregunta que a simple vista parece fuera de contexto, pero para Sakura significa tanto, que no oculta su asombro. Konohamaru se siente mal, mal consigo mismo, nunca se ha comportado así por siempre evitar causarle problemas a Sakura pero ha entendido que si no dice lo que siente, va a morir consumiéndose. Y no quiere hacerlo sin al menos saber lo que ella piensa.

Hinata, a unos pasos, está rígida. ¿Cómo han pasado de las risas a ese ambiente tan tenso? Konohamaru la mira como si le pidiera perdón pero ella solo quiere ir y abrazarlo, y decirle que no se preocupe más. Que ella está al tanto de todo y que puede volver a confiar en ella. Y entonces mira a Sakura, en la postura de estar interrogando a un criminal, con el rostro ensombrecido.

—¿De dónde sacas tantas tonterías? ¿De él, acaso? —Konohamaru no responde de inmediato pero ambas mujeres pueden darse cuenta de que algo le sucede en cuanto ven sus hombros sacudirse.

—Me molesta que hagas eso.

—¿Eh?

—Responder con otra pregunta. Es como si no me dijeras nada —el niño la mira de reojo tan solemne e impávida como siempre. Como si no importara nada—. ¿No vas a responder?

—Konohamaru —interviene Hinata, finalmente acercándose un poco pero con cautela—. Deja de hablar así. Tú no te comportas de esa forma.

En lugar de obedecer como siempre lo hace, esta vez reacciona diferente. Al ceño fruncido le añade ojos vidriosos y una respiración profunda que es impredecible de encontrarle ritmo. Está alterado, y sus ojos inyectados de un sentimiento que solo él experimenta le superan la razón que siempre le dice que debe guardar silencio y aceptar todo lo que ella le dice.

—¿Por qué? ¿Por qué siempre evitas el tema? ¿Por qué ya no me dices nada? ¿Es por qué está la señorita Hyuga aquí?

—Hinata ya sabe todo —el niño se azora, y hay cierta frustración en su semblante cuando lo oye. ¿Lo sabe? ¿Y cuándo planeaban decirle? Ahora es él quien se siente decepcionado y no se limita a no mirar a la azabache con desilusión cuando oye eso—. Vamos, continúa descargándote, Hinata puede oír también —pero de Sakura no espera nada. Aunque se siente dolido por saber que ninguna de las dos hizo el intento por decirle, se siente ligeramente enfadado.

Pero ahora no es momento de concentrarte en eso. Aún si Hinata está ahí.

El tiempo no tiene misericordia.

—Esto que está aquí —se señala el pecho, doliente, y entre la amenaza de lágrimas que quieren caer—. Esto que cuidas...—la mira—. Es lo único que importa ¿verdad?

Es demasiado cruel todo lo que sucede. Incluso lo es la nana que escucha en su mente tan vívida que pareciera que ese recuerdo le pertenece.

No todo es culpa de Sakura, y lo sabe. Sabe que debió decirle que esa cicatriz que se extiende por su pecho, arde. Sabe que aunque su cuerpo haya respondido de manera favorable al único órgano que no es suyo, algún día iba a dejar de hacerlo.

Libre de enfermedades.

Libre de dolor.

Libre de angustia.

Libre de su propio pasado para poder escribir un presente y futuro a partir del día que ella le devolvió eso a lo que llaman vida.

Duele pensar que no habrá un futuro si Sakura en verdad planea cumplir esa absurda promesa. Konohamaru deja salir una risa doliente.

La nana sigue sonando en sus oídos. Suena tenebrosa pero de alguna manera comienza a tararearla quedamente. No sabe de dónde es pero supone que es porque es uno de esos recuerdos que no son suyos. Esos que almacena en alguna parte de su interior hasta el día en que su propósito se cumpla.

Aguardando por tanto tiempo, Sakura le había resumido la historia de su pasado y la razón por la que lo quería a su lado. Konohamaru, por aquellos días, no era más que un cuerpo sin alma. Carente de la chispa de la vida propia en un niño; esas que arrebatan de forma cruel o extinguen debido a sucesos duros de la vida.

Y Sakura vio en él un recipiente perfecto para ese corazón que por años llevaba trasplantando de cuerpo en cuerpo.

Hasta que él apareció.

Tan frío y moribundo.

Tan pequeño y solo.

Ese niño era planeado para ser desechable. O eso creía. Eso creía Lotus pero ¿desde cuándo comenzó a hacer efecto la empatía?

—¿En verdad vas a reemplazarme? —las lágrimas ya están en sus mejillas, y su garganta arde igual que sus pupilas. Está bien, Sasuke dijo que está bien llorar. Sasuke.

—¿Sabes por qué eres tan importante para mí? —Sakura avanza un paso y Konohamaru retrocede otro. Tiene miedo. Pero no ella, sino de lo que vendrá en el mañana. Sakura, por otro lado, no puede evitar sentirse miserable en ese momento. Ese niño se ha metido en su vida de una manera en que no quiere reemplazarlo.

—Porque soy el contenedor del corazón de la persona a la que amas —Sakura niega, avanzando finalmente hasta estar a solo centímetros de él, haciendo lo impensable. Hincándose y sosteniendo su rostro cubierto de lágrimas.

—Me pregunto...en qué momento dejaste de serlo —ser solo alguien desechable. Lo cierto es que Sakura se ha encariñado tanto con él que quiere evadir todo en lo que cree con tal de salvarlo a él.

—¿Eh?

—Sé qué piensas que traje a Sasuke aquí para ser el nuevo contenedor del corazón de Mikoto —la confesión no toma por sorpresa al niño pero si a Hinata, quien apenas y entiende todo lo que sucede.

—¿No es así?

—No. Nunca lo pensé —confiesa, secando sus lágrimas. Pero entonces ¿por qué? Konohamaru no puede seguir preguntándose eso.

—¿Entonces por qué lo trajiste? —Sakura no contesta—. Todos dicen que tienes una predilección por los forasteros. ¿Lo salvaste porque te dio pena?

—Lo salvé porque lucía tan desdichado como tú y como yo —Konohamaru engrandece los ojos, y lejos de tomar a mal ese comentario, le molesta por otras razones, porque sabe que le está mintiendo. Por supuesto que sí sabe por qué lo ha llevado ahí—. De acuerdo, tal vez sí se me hizo interesante en cuanto lo vi —contesta, resignada—. Además una vez mencionaste que te aburrías constantemente por no tener un amigo con quien platicar.

—Ya veo —dice, ya un poco más calmado. Bajando la mirada un poco.

—No lo negaste.

—¿El qué?

—La palabra amigo —¿Cómo iba a hacerlo? Tiene aún la sensación de la mano de Sasuke sobre su cabeza, consolándolo de una manera bastante torpe a decir verdad, pero muy, muy cálida—. ¿Te agrada?

—Se me hace entretenido molestarlo —dice una verdad a medias, sonriendo un poco, viendo cómo Sakura encarna una ceja del mismo modo que él hace unos momentos. Resignado, responde—. Okey, puede que sí me agrade.

—Y si él decidiera irse ¿qué harías? —la calma recuperada de Konohamaru se precipita al silencio en cuanto le suelta la pregunta. Lo medita un poco. Medita qué decirle sin dar hincapié a que sospeche lo que él sabe sobre Sasuke y Naruto. Sobre la forma en que quieren irse de ahí aunque eso para Sakura no es un misterio.

—No hay forma de irse del Cuartel —declara, inalterable.

—Solo es una suposición.

—No me opondría —responde de inmediato.

—¿Enserio?

Mmju. ¿Tú estarías triste?

—Tal vez. Me he acostumbrado a él.

—Ya veo —hace una pausa antes de preguntar lo siguiente—. ¿Y si yo decidiera irme? ¿Me detendrías? —Sakura guarda silencio y nuevamente Konohamaru cae en el tema de la conversación inicial, alterándose. Apartándose de su toque como si quemara—. Claro...—ríe con lástima—. Es más importante esa promesa que yo...—la pelirrosa frunce el ceño, inmediato queriendo tocarlo de nuevo pero Konohamaru es incluso más terco que Hinata o ella misma.

—¿Por qué pones palabras en mi boca sin consultar? —espeta ella, enfadada. La personalidad de Konohamaru nunca ha sido tan voluble como hasta ahora—. Puede que haya hecho esa promesa pero...

—El día que deje de servirte, buscarás a alguien para que pueda reemplazarme —asegura, apático. Quiere irse. Quiere, al menos, ya no estar en la misma habitación en la que están ellas. Siente que va a asfixiarse y nunca ha sido bueno lidiando con sus ataques. Pero antes de que pueda dar un paso lejos de ella, Sakura le sostiene por la muñeca (aún hincada), y lo abraza insólitamente—. Sakura...

—Puede que ese día ni siquiera llegue —Konohamaru tiembla, y en sus ojos busca algún rastro de mentira...pero no la hay. Sakura se ve más firme que nunca y él tan frágil.

—A-Acabas de decir que debes de cumplir con tu promesa —balbucea, incrédulo.

—Que deba cumplirla no significa que quiera.

—Pero Mikoto...

—Mikoto ya no está —Sus ojos arden, obligando a entrecerrarlos, poniendo más fuerza de la debida incluso en el abrazo—...y dudo mucho que su hijo si quiera viva a estas alturas.

.

III

.

Hace mucho tiempo que no ha sentido que pierde el control de sí misma. Y haberlo hecho hace unas horas le hace replantearse qué es lo que ha estado haciendo, por qué, y para qué.

En aquél laboratorio todo era una serie de órdenes. Incluso comer era una penitencia. Abrir los ojos solo para saber que se repetiría lo del día anterior era un castigo letal. Marchando todos los días como si fuera un criminal. Amordazada, encadenada...el único momento que podía recordar en el que era libre era durante atravesaba ese pequeño tramo que tenía que recorrer de una instalación a otra.

Ese corto y a la vez eterno andador en el exterior. Las veces que vio a las aves volar por encima de su cabeza fueron las veces en las que una noche anterior deseaba morir.

Decían que las aves vivían enjauladas...o es lo que solía leer en uno de los tantos libros de texto que era obligada a devorar.

Pero esas aves no se veían enjauladas.

¿Cuánto tiempo estuvo esperando ser salvada?

Cuando se dio cuenta que eso no iba a suceder nunca, se propuso huir.

Luego, conoció a Mikoto, y por un tiempo pensó que podría, finalmente, dejar los grilletes en el olvido. Pero a pesar de haberse vuelto fuerte en contra de sus deseos, mentalmente continuaba siguiendo un patrón con el cuál seguir viviendo. Las condiciones en las que creció, la monotonía que le fue implantada, todo eso finalmente forja una personalidad, y hay ciertos hábitos, que hoy día se da cuenta, no la hacen libre a pesar de estarlo, hipotéticamente.

Prometer. Prometer. Prometer.

Decir que sí. Decir que sí. Decir que sí.

¿Pero cuándo decide por sí misma?

Darse cuenta que ha caído de nuevo en eso, le irrita.

"¿Puedes prometerme algo,...Sakura?"

¿Cómo decirle que no a la única persona que ha querido mientras se desangra, gastando su último suspiro en ello? El ser humano es débil, y aunque es mitad de ello, no ha sido salvada de eso tampoco.

—Iniciando simulación —suelta la voz computarizada de la cabina en la que se encuentra.

Es demasiado tarde para que alguien esté haciendo uso de las instalaciones, pero no le importa. Ha malgastado toda su energía durante el día, obedeciendo, obedeciendo, acabando con Draugs, obedeciendo...que un rato descargando su ansiedad en medio de los paneles del cuarto de simulación de Draugs, no le va a matar.

De hecho, lo desea.

Quiere desquitarse con todo.

Y la única manera que conoce es así.

Matando.

Cortando.

Desmembrando.

Primero son seis los que la rodean.

Luego diez.

Luego son veinte.

En instante tiene a casi dos docenas rodeándola. Y no porque sean solo hologramas Sakura se siente a salvo. Nunca lo ha estado. De hecho hace lo contrario. Empuña con más fuerza y rabia su espada como si de verdad estuvieran ahí, como si de verdad peligrara su vida. ¿Debería soltar su arma y dejarse devorar? ¿Acabar con el sufrimiento de raíz?

Lo haría si tan solo esa vida le perteneciera.

Si ese corazón...fuera...

—Mío...—murmura, moviéndose con la letalidad que le aplauden siempre pero por dentro está quebrándose.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo podrá aguantar? Matar Draugs es tan fácil para ella pero en realidad es una condena de la que parece no va a librarse nunca. Porque es su castigo por intentar ser normal a pesar de que sabe que no lo es.

Por intentar vivir.

Por intentar amar...

Dos. Tres. Seis. Ocho balanceos de la espada sin vacilar más, y finalmente ha acabado con todos. O ellos con ella.

Las emociones han hecho lo que han querido con ella en ese rato en que no supo a dónde más ir que a descargar su ira con lo que mejor sabe hacer. Levanta el rostro hacia el techo, exhalando e inhalando con fuerza ahora que la simulación ha terminado, sintiendo las gotas de sudor resbalar por todos lados. Menos mal que ha decidido cambiarse antes y usar el uniforme ligero adecuado para los entrenamientos, ese que hace mucho tiempo no usa.

Ha tenido suficiente. Al menos ahora no quiere matar, en verdad, al primero que se le plante en frente. Afortunadamente para la persona que la ha estado viendo todo ese rato, eso es bueno, contrario a ella que en cuanto sale de la cabina, se sorprende verlo a él justamente.

Antes de pasar a sonreír con sarcasmo, no puede evitar sorprenderse de verlo ahí tan serio que hasta parece doloroso.

Finalmente pasa de él, acomodándose en uno de los taburetes de acero que hay ahí, tomando una toalla para pasarla por su rostro. Solo hasta que comienza a desesperarle ese silencio y la manera descarada con la que la sigue con la mirada, es que exhala con frustración. Ha tenido un día estresante como para volver a lidiar con Sasuke ahora.

—¿Qué? ¿Has venido por otro beso? —burlona, no anticipa lo siguiente. Solo es capaz de engrandecer los ojos con ganas cuando en un descuido Sasuke la toma del brazo, la arrincona contra la pared e, insólitamente, le planta los labios encima de los suyos con una brusquedad que no reconoce.

Su mano se vuelve puño con toda la intención de golpearlo pero anticipadamente él parece haber previsto todo cuando sujeta su muñeca con fuerza.

Ese movimiento...Claro, Iruka.

Pero definitivamente no está encantada con todo eso. Desafortunadamente antes de que pueda propinarle un golpe que definitivamente le tumbaría los dientes, Sasuke se separa de ella con rudeza.

El aliento pronto es requerido para ambos que no hacen más que respirar de forma entrecortada.

—¿Qué...? —sorbe un poco de aire y se lleva una mano a la boca, enrojecida—. ¿Qué demonios haces?

—Devolviéndote tu beso —Sakura se azora pero enseguida vuelve a hacer un semblante cínico—. No lo necesito.

Jah, esa excusa es muy pobre —declara, sonriendo abiertamente con burla—. Si lo que querías era volver a besarme hubieses puesto más empeño en robármelo de otra forma.

—Dije que te lo vine a devolver. No que necesito de otro.

Y sin embargo a Sakura le molesta más el hecho de que esté pretendiendo una actitud indiferente que el hecho de que la haya besado. Como si fuera mejor que ella en cosas como sorprender a la gente. Pero, desde luego, no va a perder ante él.

—¿Enserio? Pues luces como si quisieras otro. —ese pequeño temblor de duda que lo ve hacer es suficiente para que Sakura se entere que Sasuke está haciendo posiblemente un esfuerzo por mantenerse inexpresivo. Le da hasta gracia así que no evita soltar una risa genuina. De esas que da poco—. ¿Te digo algo? No has mejorado ni un poco de éste con el primero que te di —orejas acaloradas. Sasuke puede ser un papel en blanco por fuera pero parece que no controla algunas partes de su cuerpo, y Sakura no puede sentirse más... ¿alegre por eso? Se detiene un momento en su juego... ¿qué ha dicho? Sacude la cabeza rápidamente colocando un poco de distancia solo por prevención. ¿Prevención? ¿Por qué de repente se siente extraña?—. Como sea, no deberías estar aquí a esta hora.

—Tú tampoco —se jacta él, dándole un poco de espacio. Es tan ridículo pensar que hace un momento tuvieron un beso inesperado y ahora estén como si nada. O quizá son demasiado buenos ocultándolo—. ¿Mal día?

—¿Qué?

—Es la primera vez que te veo tan...furiosa —la Fenrir frunce el ceño ante el dato. No está tan alejado de la realidad pero no tiene por qué darle explicaciones.

—Yo no tengo malos días. No soy como el resto —aclara, tomando la chaqueta de su uniforme, colocándosela solo por encima de la deportiva negra que porta para comenzar a caminar hacia la salida hasta que Sasuke le bloquea el paso con su cuerpo.

—Sí, eso ya me quedó bastante claro —dice, refiriéndose al comentario anterior, pero poco o nada le importaba a Sakura recibir una respuesta de él. Solo quiere irse de una buena vez.

—Quítate —ordena, bastante fastidiada ya.

—¿Te pongo nerviosa? —la pelirrosa suelta una carcajada para luego añadir.

—Eres buen comediante —sincera, pretendiendo rodearlo para poder pasar, mas Sasuke no parece muy interesado en dejar que se vaya—. No hagas que te quite a la fuerza.

—¿Por qué me besaste? — "No es cierto" piensa, irritada, rodando los ojos.

—No hay una razón en especial así que corta ya con eso —una vez más intenta, pero es inútil, aunque sabe que si ella quisiera ya lo habría noqueado de a una. Entonces ¿por qué? ¿Por qué sigue su juego? Debe estar volviéndose demente como él. Quizá debió escuchar a Hinata y hacer otra cosa en lugar del beso. En verdad está causándole más problemas de los que hubo planeado—. Escucha, solo te voy a advertir algo —Sasuke la mira extrañado ante el tono sereno con el que le habla—. No lo hagas.

—¿Qué cosa?

—No te enamores de mí.

La advertencia es tan irracional que ninguno de los dos puede creer que se haya, siquiera, dicho. Están olvidándose de todo por lo que han luchado de manera individual. Se detestan, o al menos eso quieren pensar, así como pensar que el sentimiento es recíproco.

—¿Qué? ¿Quién dijo que lo estoy haciendo? Estaré rezando para no hacer tal estupidez.

—Suerte con ello, aunque no creí que fueras creyente.

Para Sasuke, tiene un significado. Uno que apenas está descubriendo y que poco a poco comienza a permitirse descifrar, pero es tan difícil considerando dónde se encuentra y quien es ella.

Y para Sakura, también hay uno. Uno diferente en alguna parte en la que se pierde.

¿En qué parte del camino se ha equivocado?

¿En la de haber decidido llevarlo a SHINOBI con ella?

¿O ha sucedido mucho antes? ¿La vez en la que se vieron por primera vez? No...Sakura ha sentido esa mirada antes. Ha mirado esos ojos antes a pesar de que, desde un principio, no sabe quien es él. No lo sabe...No lo sabe...

Solo ha dejado seguir su impulso, desechando la razón.

Las órdenes.

Órdenes...

Sakura no ha seguido ni una orden desde el inicio. Desde que él llegó.

Una luz al final del túnel, ¿es así como se siente la satisfacción de ser uno mismo? No lo sabe, y puede que no lo entienda aunque pasen mil años pero por primera vez se siente ligera. Ausente de las cargas emocionales que la atormentan. Ha sido ella misma sin darse cuenta... ¿significa eso que ha empezado a caminar por sí sola? Tampoco lo sabe.

Probablemente se deba a él.

—¿Q-qué...? —Sasuke traga grueso pues la forma en la que lo está mirando es tan distinta a todas las veces en que parece querer someterlo. Es como si estuviera en blanco y en sus pupilas solo existiera él. Se siente ligeramente ansioso—. ¿Por qué me miras así?

No hay máscara.

No hay indiferencia.

No hay odio.

—Quédate quieto.

Y a pesar que sabe lo que está haciendo, lo que ella está haciendo con él, de lo que se avecina y de que debe apartarla, no lo hace...hasta que es ella misma la que se percata de su impulso. La mano que ha pretendido llevar al rostro de Sasuke, poco a poco cae, y todo su rostro ensombrece cuando baja la mirada, comenzando a tener una batalla interna sobre lo irracional que está haciendo.

Y así, Sasuke solo puede ver el largo de sus pestañas debido a la cercanía. Pero ella no lo mira. No lo está mirando como hace un momento. Y, extrañamente, eso lo abruma. Sí, probablemente mañana por la mañana se arrepentirá de eso. Por lo que va a hacer.

Sakura no emite ni una palabra, aunque desea hacerlo, en cuanto él ha detenido su mano en el aire antes de que caiga por completo.

—¿Qué estás...? —cierra los ojos, impactando (aunque sin daño) en la pared cercana, viéndose acorralada por él y ese gesto inesperado que ni siquiera ella ha podido prever.

—Quédate quieta —cita, rememorando el ayer, amenazante con el rostro cada vez más cerca. Sakura solo ríe un poco, y Sasuke puede asegurar que esa risa no está cargada, finalmente, de algún sentimiento de burla. Últimamente se ha vuelto bueno en leerla.

—La intimidación no es tu mejor arma ¿sabes? —dice, divertida, pero no luce molesta a pesar de que él continúa sujetándole la mano y ha inmovilizado también la contraria.

—Entonces añádelo a la lista.

—¿Eh?

—De las cosas en las que soy pésimo —y lo último es un susurro que muere en su boca. Uno que Sakura pudo haber detenido pues sí pudo leer las intenciones al final.

Pero a pesar de saberlo y de tener la fuerza para detenerlo, y de tener miles de razones para no permitirle ir más allá...no lo hace.

Al diablo, por un momento, la vida.

Al diablo, por un momento, las órdenes que la hacen una víctima.

Al diablo, por un momento, las promesas.

No se da cuenta pero Mikoto sí ha tenido razón.

Un beso puede ser frívolo a veces y no provocarte absolutamente nada...

—"Al diablo con todo..." —piensa, cediendo a sus impulsos, enredado sus manos en el cuello de la persona que la besa.

Pero este ha desencadenado todo.

.

.

Continuará...


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

No me manoseen ;-;


Respondiendo a comentarios sin cuenta c: (Hace mucho que no hacía esto, wii~)

Risot U: Sasuke ha sufrido mucho, aunque no lo parezca. Incluso hay una parte de su vida que ni el mismo conoce, con el tiempo veremos si es tan fuerte como dice ser o simplemente se romperá jejeje -la maldad-

Yohana: Yo igual sueño con esto(?) Así se me ocurren los capítulos jajaja De hecho en un principio esta historia estaba destinada para ser una historia original...pero al final me decidí por el hype de Naruto. Cada noche tengo mi cine mental(?) Sobre la dictadura, no puedo dar spoilers(?) En Wattpad he añadido más material visual y audios, quizá lo disfrutes mas allá pero ya es a gusto de cada quien jejeje ¡Muchas gracias por tus palabras, me hacen re feliz leer este tipo de comentarios!

Guest: Nadie anticipaba el beso, ni siquiera yo jajaja Lo juro. Espero que para cuando leas este capítulo te queden un poco más claras las cosas respecto a lo que comienzan a sentir ambos c: Sobre Naruto no puedo decir mucho, es probable que lo odien en los próximos capítulos jajaja

Elene: Awaaaaanta(?) jajajaja Espero que el final de este no te deje igual que con el 20.

Aya: Haría un doujinshi de esto si tan solo supiese dibujar pero hasta las rayitas y circulitos me salen horribles jajaja Todos han comenzado a odiar a Naruto, y aún no viene lo mejor(?) Y en cuanto al beso, creo que quedarán igual una vez que hayan leído cómo acaba el 21 jajaja

Anna: Luego de 20 capítulos ya era justo y necesario que hubiera tal acercamiento jajajaja Por eso mismo intenté actualizar lo más pronto posible, porque vi que se quedaron con más y no puedo ser tan mala cuando yo también soy lectora y odio que me hagan lo mismo(?) jajajaja Ojalá te guste cuando lo leas.

Notas:

Tres besos en dos capítulos. Oh ( ͡ ͡° ͜ ʖ ͡ ͡°) Ya era justo, luego de 20 capítulos jajaja

Para quien le interese, en Wattpad he anexado material visual en este capítulo con respecto a cómo son los uniformes de SHINOBI. Si lo desean pueden pasarse allá a ver y así se hacen una idea. Lamentablemente acá fanfiction no deja poner links así que solo en Wattpad he podido añadir dicho material.

Sobre el capítulo...no diré mucho porque incluso yo misma fangirleo con lo que escribí jajajaja De momento, hay una revelación bastante importante. ¿Se han dado cuenta de cuál?

¿Cómo van sus teorías? Ya he revelado varias cosas pero creo que no han sido suficientes jajaja ¿No van amando la relación que están construyendo Konohamaru y Sasuke? Yo sí, en verdad creo que luego de la escena del beso, he amado con el alma escribir eso.

En fin, muchas gracias por su apoyo, sus votos y sus hermosos comentarios. Me llenan de energía.

¡Besos!

¡Rooss-out!