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XXII
Lo que cada uno necesita
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Nunca le ha gustado tener audiencia ni mucho menos formar parte de una.
—No. Lo estás haciendo mal.
—¿Qué se supone que estoy haciendo mal?
—Todo.
Pero mientras Sakura se encarga del entrenamiento de Naruto por ese día, a Sasuke se le complica mantener los pensamientos al margen dentro de su mente. ¿Qué es acaso? ¿Un adolescente con las hormonas alborotadas? ¿Qué edad tiene? Porque, Dios, se siente ansioso a niveles estratosféricos. ¿Y cómo no va a estarlo? Si todo es culpa de ella.
No, de hecho es de él. De él y su impulsividad que parece no conocer la palabra autocontrol.
Porque ¿de qué otra manera se sentiría así si no es por esa razón?
A medida que Sakura endurece su gesto y las perlas de sudor comienzan a aparecer y trazan un camino envidiable por su rostro, Sasuke se atraganta. Siente como se le contrae presumiblemente la tráquea y de repente también siente la peligrosa necesidad de líquido vital para saciar esa desértica sensación de abandono.
—Enderézate, pareces un potro recién nacido.
Firmeza.
Naruto carece de ella y de estabilidad.
Algo de lo que sentirse seguro. Algo a lo cual aferrarse.
La noche anterior Sasuke y ella hicieron del otro su punto de apoyo. Ella aferrándose extrañamente a su cuello y él a sus caderas. Balanceándose un poco hasta terminar en la pared más cercana sin la preocupación o la advertencia de alguien capaz de entrar y sorprenderlos.
—Corrige un poco tu espalda. Eso. Así está mejor.
Esa mano que toca la espalda de Naruto para corregir su postura, apenas anoche estuvo también en la suya. Luego de dedicarle la suficiente atención a su cuello, hasta perderse por la fornida piel de su espalda cubierta por ese uniforme risiblemente estrecho y caluroso en ese momento.
Y luego, en sus antebrazos.
Y luego, en su cabello.
—Y no separes tanto las piernas.
Y él separando sus piernas. Recorriendo la erótica extensión de éstas aun sintiendo el calor emanando de ellas a pesar de estar cubiertas por la tela.
—Cuando ataques, no necesitas hablar, así que mantén la boca cerrada y administra tu aire para no quedarte sin él.
"Abre la boca"
Y él, obediente.
Sumiso.
Aliciente a complacer.
Abandonado al calor del momento.
A la humedad de su cavidad y a la estrecha batalla contra su lengua emergente de saciedad.
Enseñándole a respirar. Enseñándole a besar. Esa, definitivamente, ha sido la manera más absurda de enseñanza. O quizá no lo ha sido tanto. Quizá ambos estaban reteniendo demasiadas cosas por mucho tiempo y ayer solo habían terminado de ceder a sus impulsos. Pero sea lo que haya sido Sasuke no puede sacarse esa la imagen de la cabeza.
A pesar de que luego de separarse ella se haya ido en silencio, dejándolo ahí, completamente ansioso.
¿Qué decían sus ojos en el momento en que los miró?
¿Qué la había impulsado a hacer eso con él?
¿Qué le había despertado a él como para no apartarla simplemente?
No puede asegurar nada pues en ese momento su cabeza estaba más llena de aire y de excitación que de razón, pero de algo sí puede estar seguro.
—"Ella me miró..."
No como su presa.
No como su salida de emergencia.
"Aquellos que son importantes para Sakura, son especiales por algo. Cuando ella me mira, lo sé"
Cuando Sakura mira a Konohamaru ¿Qué ve?
Ha sido un beso. Ha sido un simple beso. Entonces ¿por qué? ¿Por qué se siente tan familiar? ¿Por qué se siente como si...?
"Cuidaré de ti. No dejaré que nada te pase..."
¿...hubiese recuperado algo perdido?
", Sasuke"
—¡Sasuke!
—¿Eh?
—Te he estado llamando hace un rato. ¿Estás bien?
¿Qué?
¿Cuándo lo ha hecho?
Sasuke suelta un quejido de irritación consigo mismo, inclinando su cuerpo hacia adelante mientras se lleva una mano a la boca. Mierda, le ha dado náuseas de repente. ¿En qué parte de la conversación con Konohamaru se ha perdido en sus recuerdos? ¿Y por qué pasa de pensar una cosa a otra bastante lejana? En verdad quiere vomitar. Siente como si de pronto todas las fuerzas se le hubiesen ido o como si un camión lo hubiese arrollado.
Hacía tiempo que no sentía una sensación igual.
—Te pregunté si estás bien.
A su lado, Konohamaru sigue ansioso por su respuesta. Claro, se le olvida que ese niño ahora no se le despega. Y también se le ha olvidado que está ahí haciendo de audiencia junto a él mientras Naruto lidia con el entrenamiento espartano de Sakura. Los entrenamientos del programa de cadetes han finalizado hace una hora y, oportuna o no, se han topado con Sakura justamente en los pasillos; y el resto es fácil de deducir.
Aunque en un principio se cuestionó el hecho de que no lo usara a él como entrenamiento sino a Naruto, supone dos razones.
Una. Que de verdad, luego de ayer, no quiere ni verlo en pintura.
Dos. Considera que Naruto es quien requiere del entrenamiento más que él, y es solo Sasuke quien se está haciendo ideas equivocadas tan característico de alguien que siente, de repente, cierta posesividad con respecto a una persona.
Y esa persona es ella.
Pero ¿es que ella es de papel o qué?
¿Por qué actúa tan normal?
¿O solo es él quien le está dando demasiada importancia a un simple beso?
Ah, se está volviendo un imbécil de lo peor.
—Tengo náuseas —murmura bajito, tomándose con fuerza el estómago.
—Toma agua —le ofrece el niño, pasándole un termo—. Te ves horrible.
—Así me siento, mocoso —confiesa, bebiendo con velocidad. Y en todo ese rato no se atreve a mirar al frente donde Naruto y Sakura continúan entrenando. No quiere volver a perderse en epifanías ni en siluetas borrosas llenas de pesares.
O peor, que le dé una maldita erección por estar simplemente fantaseando con ella.
—¿Te sientes mejor? —pregunta Konohamaru genuinamente preocupado. Sasuke suaviza su semblante, revolviéndole los cabellos con diversión para calmarlo. Ante este gesto Sakura se detiene un momento a observarlos, entrecerrando los ojos.
Si Sasuke no hubo dormido en toda la noche, ella no tuvo una noche mucho mejor a la suya. Aunque claro, evidentemente no le dirá eso a nadie.
—Estoy bien, gracias —agradece, ladeando una mueca.
—Qué bueno porque necesito que traigas tu trasero para acá —ordena Sakura en voz alta, habiendo detenido el entrenamiento un momento. Momento que Naruto agradece a cualquier Dios misericordioso porque de transcurrir un segundo más sin descanso, había altas probabilidades de que terminara desmayándose debido a la fatiga—. ¿Eres sordo? —Sasuke frunce el ceño del mismo modo que los labios, soltando un suspiro pesaroso antes de ponerse de pie y obedecerle.
—¿Te levantaste del lado opuesto de la cama o qué? —se atraganta al final sintiendo el roce de la punta de la espada de utilería que Sakura rápidamente coloca sobre su garganta—. E-Era una broma, maldición.
—No estoy para tus bromas, soldado.
Ni él para las de ella, evidentemente.
De hecho en sus planes estaba conseguir el mayor tiempo posible lejos de ella al menos por ese día. Es que, maldita sea, ¡se han besado y actúan como si nada!
Pero para su buena suerte Naruto está como intermediario, o al menos ese es el papel que le ha tocado desempeñar sin darse cuenta.
—Esto es absurdo. ¿Desde cuándo hay una postura para pelear? —indaga, fastidiado por todo el interés que él cree innecesario para su formación como soldado.
—Desde siempre, solo que ustedes dos son unos primitivos —finaliza Sakura, moviendo su espada de madera a las pantorrillas del rubio, doblándolas, haciéndolo caer de bruces. Sasuke, a su lado, ha soltado una risa por puro reflejo.
—¡Oye! ¡No estaba listo!
—Nadie nunca lo está.
—Esto es como un dejavú —añade el de cabello negro, más para Sakura que para Naruto, recordando sus primeros días siendo el saco de box de cualquiera, principalmente de ella.
—No empieces.
Ese intercambio de palabras suena tan cotidiano y tan familiar que a Naruto le da asco. ¿Desde cuándo Sasuke comparte palabras que no son insultos además de con él? ¿Y por qué la mira tanto? No quiere pensar en ello. De hecho no quiere pensar en ayer. No. Debe ser una equivocación; aunque los moretones en su espalda y brazos no se borraran debido a las acusaciones que un miembro de SHINOBI le hizo personalmente la noche anterior.
No quiere ver a Sasuke.
De todos los días y situaciones en las que puede verlo durante la mañana, hoy justamente no desea tenerlo ni cerca.
No quiere ser lo suficientemente torpe como para descuidarse y mostrarle las heridas frescas de las que solo él tiene conocimiento porque está seguro que Sasuke montaría un escándalo por eso.
No quiere tener que explicarle por qué están ahí, ni quién se las hizo, ni por qué razón, porque de hacerlo será Naruto quien también se sentirá con el derecho de exigirle una explicación sobre lo que vio anoche. Y es que, mil demonios, solo a él se le ocurre salir a merodear por los pasillos y además perderse por ellos.
Toparse con esa escena y luego toparse con ese soldado de piel pálida ha sido la coincidencia más desafortunada de todas pero no quiere pensar en eso ahora, ni en la amenaza que le ha dado.
—¿Qué le has estado enseñando? Creí que para este entonces ya sabría pelear mínimamente bien —dice Sakura, estresada.
—A Sasuke le tomó un mes. Pides mucho —Konohamaru se une a la conversación desde su sitio, divertido.
—Que carismático dúo —expresa ella, socarrona.
—¿Quieres callarte, mocoso?
¿Desde cuándo?
¿Desde cuándo Sasuke ha comenzado a actuar tan familiarmente con ellos?
¿Qué hay de él? ¿Qué hay de Kakashi? ¿Qué hay del resto de la gente en Rhoda?
—No empatices con ellos, maldición —musita casi inaudible, cabizbajo, y del trío, Sasuke es el único que presta atención en su compañero alcanzando a oír eso último. Sí, ¿qué demonios está haciendo?
—Con que aquí están, los he buscado toda la mañana —a unos metros de ellos, en el umbral de la sala de entrenamiento, Hinata Hyuga se anuncia.
A Sasuke todo ese extraño círculo de conocidos le hace un poco de gracia pero su atención no puede centrarse en algo más que no sea Naruto en esos momentos y en su mueca de completo disgusto por estar ahí. Le ha pedido, desde muy temprano y a solas, que se controle y que por lo menos haga el intento de hacer cada cosa que Sakura o Hyuga le pidan, pero incluso siendo él una persona terca, le angustia que su amigo vaya a perder el control en cualquier momento y su secreto se vaya a la basura.
—¿Qué sucede? —pregunta la Fenrir, apoyando la punta de la espada en el piso, usando la firmeza como apoyo para su cuerpo.
—Son las estadísticas del programa de cadetes —Sasuke presta mucha más atención a eso último que Naruto en cuanto la oye—. Creí que querrías checar su progreso —dice refiriéndose a ellos dos, entregándole un sobre cerrado—. Sobre tus pendientes de hoy...
—Lo sé —interrumpe Sakura, rasgando el sobre y leyendo rápidamente el contenido de éste—. Los llevaré a ambos a patrullar —ante el anuncio Naruto engrandece los ojos.
—¿Pa-patrullar?
—En el exterior —explica Konohamaru, acercándose a ellos. Sakura solo le dedica una mirada prudente—. Eso significa que me quedaré solo hoy —expresa, desanimado, algo que a Sasuke últimamente le pesa pues realmente se ha encariñado con el menor.
—Puedo pedirle a Chiyo que se ocupe de...
—Ni hablar —interrumpe Konohamaru recordando el último suceso estando con ella—. No quiero toparme con tu...—y se detiene en el instante en que Sakura lo mira de manera bastante fría. Pasar tiempo con Sasuke le está pegando lo lengua suelta—. C-con Sasori, quise decir.
—No. Mejor quédate con Hyuga —y ha sido de la boca de Sasuke de donde han salido tales palabras. Algo así como vómito verbal, algo incapaz de parar porque en cuanto Konohamaru ha dicho ese nombre la bilis se le revuelve. No, definitivamente no quiere ni que el mocoso comparta el aire con ese sujeto.
—¿Perdón? —inquiere la pelirrosa, sorprendida, al igual que el resto, por eso último. ¿De dónde ha venido ese derroche de autoridad sin fundamentos? ¿Quién se cree que es?
—No tengo problema —pero para su buena suerte Hinata interviene. No por él, seguramente, sino porque no quiere que se arme un alboroto por una nimiedad aunque le agradaría mucho que Sakura lo disciplinara más, pero recuerda que posiblemente parte del comportamiento tan derrochador de Sasuke sea culpa, precisamente, de la Fenrir y su método insensato al besarlo.
No se equivocaba al advertirle que podría traerle consecuencias porque aunque Sakura piense que se trate de un arrebato de autoridad, para Hinata la respuesta es más simple de lo que parece.
Sasuke comienza a tomar atribuciones por ese tonto beso.
—Como sea, no tengo tiempo para esto —suelta la pelirrosa, y sin añadir más se acerca a Konohamaru para acariciarle el cabello en despedida, comenzando a caminar hacia la salida—. Hinata, prepara a Naruto. Lo espero en el hangar en quince minutos; y tú, Konohamaru, pórtate bien —el niño solo asiente—. Sasuke, sígueme.
El aludido se estremece ante la orden.
Maldición, y él que quería evitarla por el resto del día.
—El deber te llama —inicia Konohamaru.
—Más bien, el deslumbramiento —y secunda Naruto, aunque su comentario no es sarcástico sino más bien prejuicioso. Hace falta ver su semblante molesto para darse cuenta que no le agrada la cercanía que Sasuke tiene con esa mujer.
—Cállense los dos —dice, zanjando el tema, apresurándose a alcanzar a Sakura quien una vez que han avanzado unos cuantos metros en silencio dentro de los pasillos, se detiene esperando el ascensor, aprovechando esos segundos que le toma a éste en abrir sus puertas para entregarle la hoja que anteriormente ha sacado del sobre dado por Hinata—. ¿Qué es esto?
—Una solicitud —Sasuke encarna una ceja, confundido—. Al parecer a los instructores del programa les gustó tu desempeño y te han recomendado.
—¿Cómo? ¿Ya no estaré dentro del programa?
—Sí, pero ahora serás instructor —la sorpresa no demora en aparecer en el semblante de Sasuke quien comienza a alternar su mirada entre el papel que sostiene y en ella—. No te creas mucho y tampoco alardees de esto con alguien más. Muchos creerán que habrá sido debido a mi conexión contigo. Sé discreto o te meterás en problemas —advierte adentrándose al ascensor seguido de él.
Ese especia reducido es tan idóneo para una muerte silenciosa, y en algún tiempo Sasuke llegó a creer que su vida terminaría de una manera tan patética en ese lugar durante las veces en que hubo resistido la presión de estar en silencio con ella ahí pero ahora se siente distinto.
No quiere presumir ni quiere darse atribuciones más allá de las necesarias pero estar a solas con ella sin querer matarse mutuamente se siente a un gran progreso. Uno que definitivamente le sabe bien por diversos motivos.
—¿Te estás preocupando por mí? —pero tiene que parar de sentirse como un libertino con ella aunque, vamos, tiene que admitir que ya no está tan seguro de realmente odiarla. De hecho, es un imbécil por dejarse llevar por tales emociones y sentir que se debe a algo más.
—No quiero que me dejes en ridículo —confiesa únicamente, apoyándose los codos en el barandal dentro del ascensor, dándole una vista demasiado sugerente que le corta un poco la respiración a él.
—Hn, pues parece ser que no soy un bueno para nada como decías —ironiza, apostando a bromear con ella un poco.
—Sigo sosteniéndolo —y entonces le mira. Y Sasuke se pregunta qué demonios le sucede a él para sentirse así. Para sentir ese cosquilleo injustificado. Es todo su culpa. Suya, suya, suya—. ¿Qué? ¿Por qué me miras como un psicópata? —pregunta ella, riendo.
"Maldición, deja de reírte así", piensa él, sintiéndose ridículamente abochornado. Es...demasiado atractiva. Demasiado...bonita.
—¿Sigues creyendo que no he mejorado en nada?
—Así es.
—Ni siquiera en lo de...—¿de verdad está a punto de decir aquello? Enserio, debe estar mal del cerebro— ¿besar?
Indudablemente, algo provocó en él.
Porque ¿de qué otro modo estaría tocando tal tema lleno de tabú? Intercambiar palabras e incluso hasta bromear y ser sarcástico con Lotus es un reto casi suicida que la mayoría de los soldados, omitiendo a Konohamaru y Hinata claramente, se han impuesto a pesar de que nadie lo ha logrado.
Entonces ¿de qué privilegios goza Sasuke como para ella permitirle actuar así?
"No lo digo por él"
¿Por ella?
Por favor. Sakura no va a caer en algo tan trivial como el amor. No ha sido diseñada para algo como eso; y si alguna vez pensó que sí, tal pensamiento murió el día que Mikoto lo hizo también. Hace ya bastante tiempo.
—Oh, ¿qué es esto? ¿Estás tratando de seducirme? —dice, burlesca, entrecerrando los ojos. Aunque debe admitir que le causa interés el saber hasta dónde es capaz alguien como Sasuke en caer por ella. Es una situación en la que nunca ha estado y sin embargo Sakura parece disfrutar cada momento de ella.
—¿¡Q-qué!? —comenzando por ese temperamento escandalizado que no puede evitar que no le de risa. Lo admitió frente a Konohamaru hace poco. Sí, puede que le agrade recibir ese tipo de atención por parte de él.
—No tientes tu suerte. Lo de esa vez solo fue un momento de debilidad —pero sabe poner sus límites. O al menos ¿pretende que los sabe? Y es que no pudo haber sido de otro modo o por otra razón. Pero no puede negar que el calor de los labios de Sasuke sigue tan fresco como una rosa recién cortada.
Pero no debe.
No puede.
Solo fue eso, un momento de debilidad emocional en donde todo se le juntó y no supo cómo manejarlo. Pero ¿desde cuándo? ¿Desde cuándo no sabe solucionar ni controlar sus arranques llenos de ansiedad? Ciertamente, cuando Mikoto aún vivía, era ella quien se encargaba de apaciguar sus miedos y su temperamento. Algo así como el catalizador de su vida. Como el agua lo es para una flor.
Pensar más en eso le da dolor de cabeza.
Prefiere quedarse con el razonamiento sencillo.
Ha sido porque ha flaqueado. Es todo.
—Como sea —lo oye decir, desidioso—. Un simple 'felicidades' me bastaría —Sakura agradece internamente que haya decidido cambiar de tema. Estando en un espacio tan reducido como lo es el ascensor hace que se sienta demasiado caliente y le de vértigo.
—Felicidades, soldado.
Y mientras ella lidia con sus propias conjeturas, Sasuke vuelve a lo mismo. A sentir cosas que no debe sentir. Pero todo es culpa de ella. Por lo que hace, por cómo actúa, por todo lo que dice. ¿Por qué de pronto es tan flexible? ¿Por qué le confunde tanto?
—Maldición, no lo digas así, es vergonzoso —sincera, apaciguando la atmósfera tensa de hace un momento, volviéndola nada. Y ella ríe. Esa maldita sonrisa otra vez.
—Por cierto —Sasuke la mira de soslayo, ansioso—. ¿Cómo te va con Konohamaru?
—¿Eh? —Okey, eso sí que es inesperado. Solo un par de torpes como ellos dos tendrían la facilidad de pasar de un tema tan vergonzoso a uno realmente serio. Porque sí, hablar de Konohamaru siempre es cosa seria. No lo sabrá él y aquella conversación íntima compartida con el menor hace apenas ayer. Sakura realmente sabe cómo desquiciarlo.
—Pasan mucho tiempo juntos —manifiesta, indiferente, pero aquella cualidad intrínseca no destaca eso justamente ahora.
—Es un niño. Cualquiera se aburriría aquí —contesta él con normalidad.
—Lo sé...
"Y si lo sabes ¿por qué no te ocupas por entender cómo se siente?", quiere decir, más calla.
Actualmente existe cierta camaradería y confidencialidad entre él y Konohamaru, algo así como un voto de confianza entre ambos y ciertamente no le gustaría romperlo siendo un imprudente estando con Sakura, hablando sobre lo que él le cuenta y le confía.
Ese niño le ha hecho suave. Y no puede negarlo.
—Entonces ¿por qué lo tienes aquí? —pregunta en su lugar.
—No te concierne —"¡Es tan terca!", piensa, queriendo arrancarse los cabellos. Es tan difícil entablar una conversación así a pesar de que ha sido ella quien ha dado pie a la misma.
—¿Enserio crees que no se nada? —es suficiente. No puede callarse para siempre. Ese niño pide a gritos desesperadamente ser escuchado y aunque Sasuke ha logrado en parte su tranquilidad al escucharlo, sabe que no surte el mismo resultado si se trata de Sakura. Y por eso cree, muy dentro de su estupidez, que aunque se gane un buen golpe, debe interceder por Konohamaru. Abogar por él.
—¿De qué hablas? —lo mira, flemática. Sasuke siente que pierde la paciencia hasta que transcurre unos segundos y finalmente la respuesta llega a Sakura sola, haciéndola rodar los ojos con fastidio—. Ah, no es cierto —dice, con ácida sátira. Genial, un problema más.
—Mira, no me importa saber tus motivos pero él en verdad está muy desesperado porque lo mires —la mirada de Sakura se perfila aguda, mirándolo con recelo.
—Básicamente lo mismo te sucede a ti.
—Yo no estoy interesado por tu atención —asegura, contradiciendo.
No tiene tiempo para enfadarse con él o buscar culpables, y ciertamente ahora no quiere pensar.
Ni en Konohamaru.
Ni él.
Principalmente en él. En Sasuke.
—Te veo en el hangar en diez minutos. Es todo —y sin más sale primero del ascensor.
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II
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La ropa se adhiere a su cuerpo como una segunda piel.
Hacia la alcantarilla de cada contra-esquina se escurre el agua que desemboca de todos lados. Pero toda la basura termina por acumularse en los orificios que no son suficientes grandes para filtrar lo que es difícil de asimilar.
Como las contradicciones que siente.
Se siente, de algún modo, extraña.
Imprevista. Austera. Inesperada.
Esa sensación de no sentirse perteneciente a ningún lugar. Y esa pesada espada y ese pesado símbolo adornando sus ropas no son sinónimo de libertad. Se siente atada. Atada por algo inexistente.
—Lotus, los sensores distinguen movimiento a quinientos metros al frente.
—Yo me hago cargo.
—Pero...
—Dije que yo lo haré.
A pesar de ser una misión de rango menor, a pesar de tener los suficientes soldados a su disposición para realizar esa simple tarea, a pesar de saber que no tiene que ser ella la que limpie ese desastre, es abnegada, y eso es algo que Sasuke, e incluso ella misma, no puede entender.
Es como una especie de chip pre-grabado que la insta a hacerlo. Porque así fue criada. Porque así fue educada.
Y porque es la única manera que tiene para dejar de pensar en cosas banales.
"Abre la boca"
Con aroma a yerbabuena. O como al césped recién cortado luego de una noche de rocío. Duro, penetrante, energético, viril. De él.
Desear algo más que la sangre que la mantiene cuerda y con los pies en la tierra. ¿A partir de qué momento comenzó decaer?
Manos en su rostro.
Manos en su espada.
Ojos entreabiertos;
Ojos de eternos.
Aliento y besos inexpertos.
Gruñidos y mordidas cerca de su cuello.
Sangre escurriendo.
Pasión emergiendo.
¿Por qué? ¿Por qué a pesar de estar cumpliendo justo ahora con su deber, cada gesto le recuerda al beso de ayer? Cada parpadeo es un recuerdo. Una alusión que no tiene ni pies ni cabeza, ni manera en que simplifique su similitud de una cosa con la otra, pero que está ahí.
El agarre duro y firme en su cintura.
El agarre de Sakura sobre la espada y su empuñadora.
No es precisamente la situación más romántica con la cual comparar el beso pero no puede sacar la imagen de su mente. Ni los ojos de Sasuke. Ni el sonido de su respiración agitada. Ni el sonido de sus gemidos muriendo en su garganta.
Tiene sed.
Tiene...
—¡Lotus!
No es hasta que oye el grito de un soldado, y que siente la fuerza de sus piernas abandonarla, que se desploma sobre el asfalto húmedo y sucio.
Y entonces se da cuenta de su error. De lo caro de su imprudencia y de lo estúpido de su corazón. Por retener todo el día pensamientos sobre Sasuke ha olvidado tomar la dosis de sangre de Draug –la última cabe decir- que la mantiene cuerda. Esa que evita, de algún modo, que caiga en un estado de locura debido a las células de No Muerto que habitan en ella.
La garganta le arde horrores.
La vista se le nubla.
¿A cuántos Draugs ha matado ya?
¿A cuántos más le quedó por matar?
Los siente cerca. Los oye gruñir casi encima de ella.
No puede moverse. La sed es demasiada. Todo le quema. Todo arde. Todo da vueltas.
Todo sucede tan rápido que apenas distingue siluetas que se le aproximan y como, otras más, terminan la tarea que ella empezó.
Ya no está en el asfalto aunque la lluvia sigue cayendo. Lo sabe porque las gotas se estrellan contra su rostro y cabello. Se siente tan ligera. Se siente como si en cualquier momento va a perder el control sobre sí misma y terminará por abalanzarse encima de la persona que la está cargando.
Cargando.
Alguien la lleva en brazos.
Se siente morir pero puede asegurar que ese cabello negro y esos gritos inconexos que oye como si estuviesen en plano lejano, los conoce bien.
—¿Q-qué...? ¿Qué es lo que le pasa?
—¡Ahora no, Naruto!
Ah, es Sasuke.
Entonces es él quien la lleva en brazos a quien sabe dónde. Pero pronto no va a importarle eso, ni nada. Debería soltarla. Ni siquiera debería subirla al vehículo ni llevarla al Cuartel. ¿Qué no ve que es un peligro? Ah, claro, él no sabe nada. ¿Cómo iba a saberlo? ¿Cómo se le dice a la gente que no eres humano totalmente? ¿Qué eres algo así como un Draug que reclama sangre y carne para seguir viviendo?
Viviendo.
Un No Muerto que vive.
Es tan absurdo.
Y sin embargo ella es la prueba fehaciente de que es posible una forma perversa de lograrlo. Se aborrece. En verdad lo hace. Todo el mundo le teme de todos modos, entonces ¿por qué? ¿Por qué siente como su corazón se calienta a medida que siente como él la aprieta contra su pecho? Ah, está perdiendo el conocimiento. Está perdiendo el control.
Suéltame. Suéltame. Suéltame. Es lo único que pasa por su mente.
—¿Q-qué...h-haces? —dice, entrecortado.
—Te llevo al Cuartel.
Debió escuchar a Hinata. Debió prevenirla también ante una situación así; al menos ella sabría qué hacer. Dónde buscar. O en su defecto, cómo acabar con su vida una vez que supusiera un verdadero peligro para cualquiera. Porque a pesar de ser lo que es, Sakura piensa en el bienestar de los suyos. Ese estado deplorable que nadie nunca antes ha visto de ella. Es tan peligroso como sospechoso.
De haberse quedado más tiempo tendida sobre el suelo seguramente el resto de soldados se habría dado cuenta de su condición. Un problema más. Una incógnita más acerca de por qué Sasuke ha actuado según su impulso y la ha tomado en brazos, ordenando regresar al Cuartel como si el apocalipsis estuviera pisando las ruedas y gruñéndole al motor.
¿Por qué no le ha temido como el resto?
¿Qué le ha dicho Konohamaru sobre ella?
Pero Konohamaru ni siquiera sabe con certeza lo que le sucede. Solo Hinata. Entonces ¿cómo?
¿Y por qué demonios está pensando sobre la impresión que tendrá él sobre ella?
—De-deberías...soltarme...
—Cállate.
—¿Q-qué...?
—¡Que te calles!
Sangre. Sangre. Sangre.
Necesita esa maldita ampolleta antes de que sea demasiado tarde.
Antes de que el vehículo se detenga debidamente, Sasuke ya está con un pie fuera de éste teniendo a una Hinata y a un Konohamaru para recibirlos. Y en vista del semblante del pelinegro, de Naruto y de la propia Sakura quien luce como si estuviese a punto de desfallecer, Hinata aparta al menor, acercándose al soldado rápidamente.
—¿Qu-qué...? ¿¡Qué sucedió!?
Renuente a seguir siendo cargada por él, Sakura termina por ponerse, con demasiada dificultad cabe decir, de pie, tambaleándose casi inmediatamente, cayendo de bruces al suelo. El equipo médico que acompaña siempre a los soldados en cada salida se aproxima pero el semblante desesperado que la pelirrosa le dedica a Hinata es suficiente para que ésta entienda qué es lo que sucede.
Es ese mismo semblante que ha puesto aquella vez cuando lo sucedido en su habitación. La vez que descubrió el frasco con sangre de Draug en el bolsillo de su uniforme, sin saber realmente lo que contenía aún. Entonces es eso, piensa.
—¡Sakura! ¡Señorita Hyuga! ¿¡Qué le pasa a Sakura!?
—Ha sufrido desmayos últimamente —miente, aunque hay algo de veracidad en ello.
—¿¡Desde cuándo!? ¡Sakura no me ha dicho nada!
—¡Mocoso, dale espacio! —vocifera Sasuke, sosteniéndola apenas de un brazo pues Sakura se muestra casi renuente a seguir apoyándose en él como si quemase—. ¡Oye, resiste, maldita sea!
—Desde hace unas semanas. No queríamos preocuparte, Konohamaru —dice torpemente la de ojos perla, desabotonando el saco del uniforme de la Fenrir, viendo su pecho subir y bajar con desmedida rapidez—. Mierda.
—¿¡Entonces ella guarda secretos y yo no puedo hacer lo mismo!? —la forma en la que Konohamaru expresa su miedo, desesperación y descontento, siendo atacado por dos sentimientos a la vez, es esa. Y aunque Sakura apenas y puede distinguir qué es lo que dice cada uno, alcanza a ver, al menos, cómo este se aleja, corriendo.
—¡Konohamaru! —grita Hinata, interrumpiendo su acción en cuanto Sasuke la detiene.
—No. Atiéndela a ella. Yo iré por él.
¿Qué estaría pasando por su mente como para haberle pedido eso y no quedarse él en lugar de ella? Es decir, si lo que pensaba acerca de él era verdad, no tenía nada que perder al quedarse y presenciar más de lo debido y, quien sabe, en el futuro poder chantajear a Sakura con revelar su secreto al resto. ¿Qué podía perder?
Sin embargo estaba siendo considerado aún en ese terrible escenario en el que no puede pensar en nada más que en el bienestar de ella.
.
III
.
Pero nada ha mejorado.
De hecho, ha empeorado.
—¿¡En dónde la pusiste!?
—D-deja de gritar...
—¡Entonces esfuérzate por recordar donde pusiste ese frasco!
Está siendo demasiada impulsiva, lo sabe perfectamente, y con Sakura delirando las probabilidades de que vaya a encontrar ese frasco e inyectárselo son pocas. De hecho, Sakura es quien fehacientemente está consciente de que si no lo encuentra, solo su autocontrol y su estúpida fuerza de voluntad serán capaces de evitar que se desquicie.
No es la primera vez que le sucede.
Pero sí es la primera vez que le sucede en tal magnitud.
Morderse los labios, incluso la lengua, lo que sea con tal de sangrarse un poco y sorber a sí misma su sangre. Pero sus células de Draugs que hay en su cuerpo no sacian su sed. Lo supo a partir del primer descontrol, cuando apenas era una adolescente.
Es tan irónico que da lástima. La han diseñado de tal forma que sea autosuficiente pero no contaban con que al estar tan expuesta a las mismas necesidades que un Draug, un día se presentaría la misma sed y la misma hambre que un No muerto. Y lo que se inyectaba era una mezcla de ambas sangres pero era especial. La suya no bastaba. Ni la de un Draug común y corriente.
Y entonces lo conoció a él.
A ese extraño hombre, viviendo en las montañas, que debido a su extraña condición, más raro que ella incluso, junto a su sangre, le proporcionaba lo necesario para contrarrestar la imperiosa necesidad de simplemente cometer el acto devastador de entregarse a la locura y atacar a la gente más cercana a ella.
Pero de eso hace mucho que no lo ve, y las pequeñas dosis que le había dado poco a poco las ha ido acabado hasta llegar a ese punto.
No recuerda.
No sabe si en realidad esa última dosis existe.
Y de no hacerlo debe hacer uso de su autocontrol como antiguamente lo hacía pero con cada arcada que da siente como por dentro todo arde. Todo tiembla. Cada réplica es peor que la anterior y siente como sus ojos se vuelven dos gemas de lava hirviendo. Está perdiendo contra eso. Contra el instinto primitivo que la vuelve en el monstruo en el que la han convertido.
Debe alejar a Hinata.
Debe alejarla antes de que la lastime.
Antes de que lastime o asesine a alguien.
—¿Sakura? —Hinata voltea, luego de volver de haber hecho un desastre en cada estante de la habitación de Sakura, para darse cuenta que la pelirrosa se ha bajado de la cama y ahora se arrastra con la respiración más que irregular. Incluso puede apostar que puede oír cómo lucha entre gruñidos bestiales. Tiene miedo, sí, pero no va a apartarse de su lado—. ¿Qué hago? ¡Dime qué puedo hacer!
¿Darle su sangre? En un principio pensó en esa posibilidad pero no es como que esta situación sea similar a la de las historias fantásticas que a los niños les cuentan sobre seres chupa sangre que no se sacian hasta dejar seca a la víctima. Realmente no sabe si es igual pero si Sakura no se lo pide no puede hacer nada. Aunque viendo la situación está más que dispuesta a dársela, aún si es a la fuerza.
—Sa...Sa...
Qué patética, piensa. Hacer que Hinata se preocupe de esa manera por ella.
—¿Sa-sangre? ¿Necesitas sangre...?
"Que desleal...Porque prometí no llamarte...aún si fuese necesario"
Pero por ella. Por Hinata. Por Konohamaru.
"¡Resiste, maldita sea!"
Por Sasuke.
—¡Sakura! ¡Dime!
—S-Sa...Sasori...Llámalo.
"Voy a acudir a ti..."
.
IV
.
La sensación es insoportable.
Con uñas y dientes se aferra a las sábanas, condenándose a los minutos que transcurren, en los que poco a poco va perdiendo la visibilidad de todo. Es asfixiante. Siente que se ahoga. Siente como un seco y estruendoso tamborileo retumba en sus oídos, estresándola.
La parte primitiva que por mucho tiempo ha mantenido atada está emergiendo, emerge como lava hirviendo arrasando y acabando con cada vaso sanguíneo que aun la hace humana.
Arde. Arde. Arde.
"Por favor..."
Quema. Quema. Quema.
"Haz que pare...Por favor"
La última réplica contra la que lucha ha sido más fuerte que ella, dejándola en un estado de shock en el que siente como toda su columna vertebral y todos sus huesos y cartílagos se rompen. Todo se retuerce. Todo se desmorona. Las corneas las sientes arder, inyectándose seguramente de rojo y dejando las venas incipientes debido al hambre desesperada que siente. ¿Así va a terminar? ¿De esa manera tan patética?
"Sakura..."
Ah, que linda es.
Linda y dolorosa a la vez.
La Mikoto de sus sueños siempre se ve espléndida. Sin ninguna mancha de sangre. Con la piel tersa y suave como la recuerda. Llena de vida y no muerta.
Con esa mano tan gentil. Con esa mano tocando su frente durante las noches de descontrol; procurando su dolor, procurando su fiebre, entregándole su amor. Esa mano que siempre sostuvo su cabeza como ahora la sostiene.
Mikoto está ahí, sentada a un lado de la cama, acariciando su frente, pidiendo que sea fuerte. Pero no puede. Es doloroso. Incluso piensa que prefiere morir en ese instante a tener que lidiar con el rostro descompuesto de Hinata y Konohamaru en cuanto la vean en ese estado tan lamentable.
"Ya...Solo... ¡Solo mátame!"
La mano de Mikoto la sostiene. Voltea su cuerpo y sostiene su nunca mientras la otra sostiene su cintura arqueada por el dolor. La mano de Mikoto se ha vuelto grande. ¿Por qué es más grande? Ah, se siente muy familiar.
—¡Ella...! ¡Ella ha estado así durante un buen rato! ¡Ella me pidió que...!
Ah, es Hinata la que grita. Claro, siguen en su habitación; y ésta, posiblemente, debe estar conteniendo lágrimas por el código que no debe romper. Pero esa no es su mano. Se escucha en un plano lejano. Entonces ¿quién...?
—Apártate.
La imagen de Mikoto se desvanece frente a sus ojos. Su cabello se vuelve corto. Sus ojos se vuelven rojos. Su rostro se vuelve serio.
"Sa..."
—...sori —logra balbucear a punto de perder la conciencia.
Claro, ahora recuerda. Le ha pedido a Hinata que vaya por él. Y él ¿ha accedido? ¿Por qué? ¿Por qué ha ido? Sasori retira la mano que sostiene su cintura, ahí, hincados en el suelo pues ambos han encontrado a Sakura tumbada en el suelo en cuanto han ingresado a la habitación, quizá producto de su delirio, para sostener ahora su cuello. Hinata, frenética pero atenta a eso, piensa lo peor creyendo que va a asfixiarla.
—¿¡Qué estás...!? —antes de desenvainar su espada, observa mejor. No está ahorcándola, está ladeando su rostro para mostrar las marcas, como unas venas resplandecientes que se asimilan más a ramificaciones de un árbol seco, se expanden por este y por el resto de su cuerpo—. Esas marcas... —las ha visto. Son las marcas que posee un Draug—. ¡Sakura! —exclama, desesperada, viendo como tose sangre pero Sasori la sostiene con fuerza.
—No le queda mucho tiempo —aquel comentario solo la estresa más.
—¿Puedes hacer algo? E-ella me dijo que tú... —pero Sasori no pierde tiempo en responderle. Hinata solo es testigo de cómo se ocupa de retirarse el saco con una mano mientras que con la otra continúa sosteniendo con firmeza a la Fenrir—. ¿Qué haces...?
—Así que al final tu vida depende de mí —murmura para Sakura, pasando de Hinata, acomodando su brazo frente al rostro de la pelirrosa, muy cerca de su boca.
Esa sensación de adrenalina.
Esa sensación de tensión también.
Esa sensación de hacer algo por ella.
La recuerda bien como los recuerdos frescos que azotan a su mente en el instante en que los esmeralda de Sakura, oscurecidos por el dolor, choca con los suyos. Viajan, en cuestión de segundos, a un plano de tiempo diferente a ese en donde la situación es similar. En donde lucen más pequeños pero donde también ya poseen una carga maldita sobre sus hombros.
"Puedes negarte algún día a darme tu sangre ¿sabes?"
Sakura tiene el cabello más corto, y en lugar del uniforme de diario solo porta un vestido. Él, en cambio, a pesar de ser más bajo, ya luce como un soldado. Uno bastante joven para la edad que dice tener.
"Si hago eso, un día vas a desaparecer"
¿A dónde se fue esa risa? ¿A dónde se fueron esos días en los que podían convivir?
"Si eso sucede entonces tendrás una carga menos que soportar, Sasori"
—L-lo siento...
—Te lo advertí, Sakura —sacando un cuchillo de uno de los bolsillos de su pantalón, hace un trazo perfecto y superficial por encima de su piel, dejando transcurrir unos segundos hasta que la sangre aparece. El efecto es casi instantáneo cuando Sakura percibe el olor y todo su cuerpo atraviesa una sensación inexplicable.
Lo que la hace humana, todo ese autocontrol, desaparece en segundos.
"No dejaré que pase. Nunca dejaré que eso pase"
Dientes perforando.
Boca succionando.
Sasori solo cierra los ojos mientras que la sensación de ardor se desvanece y los recuerdos permanecen.
—Te dije que un día ibas a volver a necesitar de mí —es su frase final. A partir de ahí, nada.
Silencio. El único sonido que se oye es el hambre grotesca y desesperada con la que Sakura bebe de su brazo. Aferrándose casi con uñas y dientes a sus hombros mientras él la sujeta de la cintura con fuerza. Quiere convencerse de que es su modo de seguridad ante cualquier impulso de la pelirrosa por pasar a la segunda base y enserio comenzar a lanzar mordiscos. La conoce. Conoce esa faceta de Sakura, y hasta puede presumir ser el único, además de Chiyo, que sabe de su existencia. Hasta ese día, por supuesto.
Hinata sigue ahí, de pie, completamente pasmada.
Ha controlado sus lágrimas no por lealtad al código de SHINOBI sino porque aquél acto de ¿canibalismo? No, lo que sea que esté sucediendo, la ha dejado muda.
Es la primera vez que ve a Sakura en ese estado. Y también es la primera vez que ve a Sasori así.
—"Ellos...eran cercanos" —se repite, incansable en la mente. ¿Acaso los rumores se referían a esto?
Sakura bebe.
Bebe y bebe como si no hubiese un mañana.
Bebe con violencia, con desesperación, pero además de eso hay un aroma que la tranquiliza. Que amansa a la bestia y la mantiene al margen. ¿Es él? No. No es el aroma de Sasori. ¿Quién es? Ah, de nuevo ese aroma. Ese aroma...Yerbabuena. Bosque húmedo.
Beso electrificante.
Antes de desplomarse y perder el conocimiento, luego de beber por casi un minuto eterno, lo huele. Y es un aroma un poco más frenético y ansioso. Está agitado. Lo siente en su olor. Viene corriendo. Viene desesperado. Y ella tiene sueño. Tiene muchísimo sueño pero...quiere estar despierta para cuando él llegue. Pero el sueño la domina. El cansancio también. Y entonces cae. Se desvanece en brazos de Sasori sin alcanzar a ver como Sasuke arriba con un frenético Konohamaru a sus espaldas y, más atrás, Naruto.
Sasuke solo puede ver superficialmente la escena en cuanto llega. Haber palabreado y sermoneado a Konohamaru le tomó más de lo esperado pero era necesario. Pero más que nada, a medida que corría por los pasillos, solo deseaba una sola cosa. Tener piernas más largas o tener una ridícula habilidad de transportarte de un lugar a otro en cuestión de segundos.
Sakura. Sakura. Sakura.
"De-deberías soltarme..."
"Ha sufrido desmayos"
¿Desde cuándo?
¿Por qué?
Sakura. Sakura. ¡Sakura!
Y entonces, él.
La escena que le deja helado en el umbral de la habitación de la pelirrosa. Con una Sakura desvanecida en el suelo sostenida por justamente él. ¿Qué demonios hace él ahí? ¿Qué es lo que... Sangre. ¿Eso que sale de su boca es sangre?
La rabia desconocida se le inyecta por todos lados, encolerizado. Cediendo únicamente al impulso, se deja ir sobre el de cabello rojo sin importarle que Hinata esté ahí o incluso Konohamaru o Naruto.
—¡Tú...! ¿¡Qué le hiciste!? —pero el puño es desviado por el acto reflejo de Sasori de alzar su brazo, aun con la herida abierta. Sasuke distingue la sangre que escurre por este y más se impacienta. Quiere una maldita explicación de qué hace él ahí y porque Sakura está desmayada.
—¡Detente! ¡No es lo que crees! ¡Él solo...! —interviene Hinata, histérica, pero es demasiado tarde. La mano de Sasori ahora sostiene el cuello del muchacho aun cuando su brazo continúa sangrando.
—Da un paso más y juro que esta vez sí te romperé el cuello —amenaza con toda la intención el Fenrir mientras que con su brazo izquierdo aún sostiene a Sakura.
—Quiero que lo intentes, imbécil —escupe, apretando con fuerza su mano, clavando uñas además de. Luego de unos segundos su mirada recae en Sakura y en lo tranquila que se ve. Como si estuviese durmiendo—. ¿Qué...? ¿Qué demonios le hiciste?
—Más de lo que tú hubieses sido capaz de hacer —declara, colérico, soltándolo de golpe para apartarlo y tomar a Sakura apropiadamente y colocarla en la cama. Sasuke se contiene, enserio que sí, de no írsele encima solo porque Sakura está en sus brazos.
—Funcionó —escucha decir a Hyuga con alivio, recordandole que también ella se encuentra ahí —. Ya no luce tan alterada como hace un momento.
—¿Alterada?
Quiere decir ¿más que cuando la dejó en sus manos en el hangar? Es real, ahora que la mira, luce agotada. Completamente exhausta, como si hubiese librado una difícil batalla. Se ve...demasiado pacífica. Pero entre esa imagen de paz se interpone su molestia por Sasori quien, además de colocarla en la cama, todavía se queda ahí observándola como quien procura algo importante.
Maldición, quiere partirle la cara pero sabe que no es momento para armar un alboroto mayor. Ahora que lo piensa, ya había suficiente con que varios soldados dispersos en el hangar –sin mencionar a los que se hubieron quedado en la zona que patrullaban- hubiesen presenciado eso.
¿Por qué no se va? ¿Por qué se queda ahí, mirándola? Sasuke solo puede pensar en eso hasta que parece que el pelirrojo va a retirarse por voluntad propia, cuando Sakura, en acto reflejo quizá, estrecha su mano.
Sasuke siente el pecho apretársele.
—L-lo siento...
Se disculpa. Nunca antes la ha visto hacerlo.
"Deja de mirarla. ¡Deja de mirarla!"
—Te lo dije, Sakura —y lo ve. Esos segundos en los que el demoledor de huesos aparta todo rastro de frialdad, y lo ve humanizarse tomando su mano, regresando el apretón—. Que un día ibas a necesitarme.
Y, maldición, como duele esa situación.
.
V
.
Dos horas.
Dos eternas horas en las que no sabe absolutamente nada de ella además, claro, de que se encuentra estable. Konohamaru se ha quedado a su lado como era de esperarse. Realmente Sasuke dudaba que el mocoso fuera a quedarse tranquilo yendo únicamente a su habitación sin estar cerca de ella. A Naruto, por el contrario, Hinata le ha pedido que regrese al suyo respectivamente. Sasuke apenas y pudo cruzar palabras con él pidiéndole discreción. Una cualidad que sinceramente el rubio no posee pero por la impresión –y porque ha sido su mejor amigo quien se lo ha pedido, la verdad- ha decidido aceptar sin replicar.
De Sasori solo sabe que se retiró de la habitación de Sakura tan pronto soltó su mano.
Sin decir una palabra, solo intercambiando miradas con Hinata quien a modo de eterno agradecimiento le dedicó una reverencia sincera. A él, en cambio, ni siquiera lo miró, y que inteligente porque de haberle dicho si quiera algo seguramente no se habría contenido.
Podría demorar una eternidad pensando en las razones de Sasori al estar ahí.
Por lo que sabe, y por lo que pudo presenciar, Hyuga había sido quien lo había llevado.
Luego, la sangre en su labio. La sangre de él en su brazo.
El descontrol de Sakura; si unía toda la información llegaba a una conclusión tan absurda como lógica considerando también todo lo que Iruka le había dicho a cerca de ella. No la había herido como había creído. Le había dado su sangre. Y ¿está había contrarrestado todo ese cuadro de paranoica?
Ah, siente que la cabeza le va a explotar.
Solo quiere ir y tumbarse sobre su cama en lugar de estar en esa sala en la que Hyuga le ha citado. Ciertamente sería mentir si dijera que no está interesado en lo que sea que vaya a decirle. Todo lo que salga de su boca ahora será ganancia para él. Para poder entender a Sakura y aceptar su origen.
—Ah, así que no te fuiste —finalmente está ahí.
Y aunque luce como la fría Hinata Hyuga que siempre es con él, Sasuke sabe que es solo una apariencia. Le ha quedado claro en cuanto la ha visto casi romper en llanto por Sakura hace unas horas. Su genuina preocupación.
"Cada quien, aquí, debe portar una especie de máscara invisible para lograr algo. La vida aquí no es maravillosa en ningún sentido."
Una máscara. Una que cada uno construye a base de sus propios deseos. Como la de Hyuga. Como la de Sakura. Incluso como la de Sasori.
Todos ocultan su verdadero ser. Basta ver los enrojecidos ojos de Hinata para darse cuenta que ha estado llorando, posiblemente, hace tan solo unos minutos antes de asistir a verlo. Que estúpida regla. Que estúpida necedad por pretender siempre ser de acero. Le enferma porque es posible que ese haya sido el motivo por el que Sakura haya terminado así. Fingir a tal punto de olvidar quien es realmente.
—¿Puedes dejar de fingir al menos? —dice, refiriéndose a su seriedad. Hinata encarna una ceja, sentándose del extremo opuesto de esa ridícula mesa. Sasuke asume a que están en una sala de reuniones.
—No lo haré a menos que me pruebes algo primero —interesado, Sasuke le devuelve la mirada, atento y a la expectativa—. No voy a contarte nada sin antes probarme tu lealtad —ahora él es quien encarna una ceja, confundido.
—¿Mi lealtad? —la subteniente endurece la mirada, apoyando sus manos sobre su regazo, rígida.
—Quiero que me digas la verdad —Sasuke se estremece al escucharla.
—¿De qué hablas?
—¿Por qué estás aquí? —la pregunta cae como un balde de agua fría. ¿Por qué de repente quiere saber? ¿Qué no iban a hablar sobre el estado de Sakura?
—¿Disculpa? —finge desentender. Sea cual sea su intención, Sasuke aún tiene claro en qué parte del tablero está parado.
—No voy a preguntar por segunda vez —pero esta vez Hyuga parece ir enserio.
La manera en la que lo mira, la manera en que está completamente rígida. Ella lo sabe. Por supuesto que lo sabe. No cree que ese alarde sobre las habilidades cognitivas que esa mujer posee, de boca de Sakura, sean mentira. Por supuesto que debe saberlo, incluso desde hace tiempo. Realmente ha sido muy ingenuo como para creer que esa mujer no se daría cuenta de su relación con Naruto.
Es evidente por la forma acusadora en que lo mira.
Pero, si ya lo sabe, ¿por qué le pregunta?
¿Quiere acorralarlo? ¿Va a encerrarlo?
"...probarme tu lealtad"
Lealtad.
Lo está poniendo a prueba porque... ¿cree en él de algún modo? Pero... ¿y si se equivoca? ¿Y si no es lo que él cree? ¿Y si habla de más y expone a Naruto también?
Y entonces...Sakura.
¿Por qué? ¿Por qué no puede sacársela de la cabeza?
Ah, al diablo con todo.
—...Naruto —suelta sin más, apretando los puños debajo de la mesa con la cabeza agachada. ¿Qué está haciendo? ¿¡Qué demonios está haciendo!?
—Se conocen ¿no es así? —Maldición. Maldición. ¡Maldición!—. No hace falta que me lo digas, tu silencio es suficiente para afirmármelo —levanta el rostro con enojo contenido. No es culpa de Hyuga, es culpa de él por estar ante poniendo otras cosas antes que sus propios objetivos.
—Y si ya lo sabes... ¿para qué me preguntas? —gruñe, acorralado. ¿Y ahora qué sigue? ¿Van a echarlos en una bolsa de plástico con cada uno de sus miembros por separado?
—Quería escucharlo de ti —sisea, monocorde—. ¿Sabes? Es fácil deducir cuál es tu siguiente paso a estas alturas, Sasuke.
—Ve al grano —exige.
Hinata se lo piensa un poco antes de contestar. Después de todo está teniendo esa conversación con Sasuke a espaldas de una debilitada Sakura, lo que es posible que le amerite varios castigos pero ella, al igual que Sasuke, está harta de seguir reteniendo lo que siente. Mientras él arriesga todo por el bienestar de Naruto, Hinata hace lo mismo por la Fenrir; y no ha sido hasta que ha visto llegar a Sasuke con Sakura en brazos, convaleciente, que lo ha decidido.
Incluso su comportamiento con Sasori se lo ha confirmado. Aunque es probable que éste no sea consciente de ello aún, para Hinata es claro.
Lo acepte o no, Sasuke es diferente al resto.
Aquél semblante de genuina desesperación y preocupación por Sakura no han sido un engaño. Y es por eso que ha decidido convocarlo a solas.
Sakura necesita, ahora más que nada, la fuerza de la que Hinata carece. Necesita a alguien a su lado capaz de ser su punto de apoyo en los momentos más angustiantes ausentes de cualquier lógica. Y Hinata sabe que a pesar de servirle y prestarle todo lo que sabe y sus habilidades cognitivas, no es un soldado apto capaz de apoyar a Sakura a la hora de luchar.
—Dime lo que codicias y te ayudaré a conseguirlo...—hasta que llegó él, por supuesto—, pero a cambio te pediré algo.
Sin embargo, un intercambio de intereses no es lo que precisamente Sasuke esperaba conseguir de esa conversación.
—No veo en qué me beneficie este supuesto trato —expresa.
—No lo hago por ti —Sasuke acentúa más su entrecejo—. Naruto es gentil y un buen hombre. Cuando le prometí ayudarlo lo decía de corazón...—confiesa suspirando, deteniéndose al final. Sasuke no puede evitar cerrar los ojos un momento, lamentándose de oír eso. No le está mintiendo.
—¿Pero? —dice con ácida ironía. Porque siempre hay un 'pero' para cada buena acción y ésta no es la excepción.
Hinata le mira, suavizando un poco su mirada.
Ambos saben la respuesta.
Ambos lo lamentan.
—...pero Sakura es más importante para mí —pausa un momento—. Así como sé que tú harías cualquier cosa por Naruto, yo haría lo mismo haría por ella y por Konohamaru. Es simple.
Sasuke no responde.
Toda esa espesa nube de coraje se desvanece en cuanto se permiten ser sensibles y comprensivos ante las preocupaciones del otro. No son tan diferentes sobre lo que entienden por el término lealtad, realmente. Y eso, una vez más, le prueba a Sasuke que Sakura, Hinata, Konohamaru, y probablemente Iruka, no son como el resto. Pertenecen a SHINOBI pero no comparten nada, además de un simple símbolo. Entonces ¿por qué? ¿Por qué sirven a una supuesta justicia revestida de hipocresía y de mentiras?
—¿Qué quieres de mí? —y es sincero al preguntar eso. ¿Qué necesitan de él si no es la información que podría proveerles de torturarlo si así lo quisiesen?
—Tu lealtad —Sasuke endurece la mirada—. Por el tiempo que sea necesario —Hyuga hace una pausa—. Odias Konoha por una razón que Sakura y yo desconocemos, pero no me interesa saberla. Préstame tu odio. Préstame la razón que te mueve y te hace odiar Konoha y también préstame tu fuerza para otorgársela a Sakura.
—¿Qué gano a cambio?
—Lo que desees. Libertad en primer lugar. Tú pide y lo consideraré —Sasuke cierra los ojos, cruzándose de brazos, riendo. Hinata solo espera en silencio.
Oh, la cruel ironía.
—No eres muy buena negociando —confiesa, irguiendo la espalda, enderezándose—. Bien, acepto —la mujer asiente, esperando a que hable sobre sus términos—. Lo que quiero a cambio...
"Quizá no encuentre lo que deseo oír en Konoha, Kakashi, pero..."
—¿Y bien?
O quizá, sí. Si tiene a las personas correctas a las cuales acudir.
—Mi origen. Quiero saberlo —Hinata engrandece la mirada, azorada—. Quiero saberlo todo. Y no me preguntes por qué, solo quiero que investigues si hay algún registro en Konoha sobre mí. Es todo —suspira—. Solo así tendremos un trato.
Su origen.
Ciertamente es una intriga más para ella pero por ahora no va a centrarse en eso. Lo necesita. Necesita de Sasuke más que nunca, por Sakura. Por el momento no indagará en más detalles hasta que lo vea propicio.
—Dalo por hecho entonces —el de cabellos negros, asiente, aliviado de que no le cuestione más, antes de añadir.
—Otra cosa más.
—Adelante.
—La libertad de Naruto. En cuanto exista la posibilidad, quiero que lo asistas a escapar de este lugar —la soldado asiente solamente. Ya esperaba esa petición pero...
—¿Y qué hay de ti? ¿No vas a pedir tu libertad también? —silencio.
—Dijiste que quieres mi fuerza para dársela a ella —Sasuke pierde la mirada a la nada, o más bien en sus pensamientos sobre ella. Sobre Sakura danzando y desmembrando cuerpos de Draugs. Y luego, nada. Colapsando. Siendo él quien la sostiene en sus brazos y no Sasori—. No creo que ella necesite que la ayuden, es demasiado autosuficiente.
—Lo es —suspira antes de agregar—pero en ocasiones es frágil como una flor. Lo sabrías si trataras de entenderla.
—Lo hago.
—¿Eh? —parpadea, confundida.
Pero cuando lo mira, lo reafirma.
Mil veces de ser preciso, incluso si es con su propia sangre.
La firmeza con la que Sasuke la mira y atraviesa sus pensamientos es abrumadora.
—Cuéntame, Hinata Hyuga.
—¿Eh?
—Cuéntame sobre Sakura.
—Creí que tu lealtad se basaba en tus principios, lejos de nosotros.
—Mi lealtad ahora está con ella.
Tan abrumadora como la respuesta que acaba de darle ahora.
.
.
Continuará...
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
No me manoseen ;-;
Respondiendo a comentarios sin cuenta c:
Elene: ¡Mil gracias! Espero este capítulo igual te guste c:
Anna: Jajajaja me sonrojas. ¡Gracias! La escena de Konohamaru y Sasuke ha sido de mis favoritas, claro, junto a la del beso ( ͡° ͜ʖ ͡°)
Brigitt324: No te preocupes c: Con que te haya gustado me doy por satisfecha. ¡Muchas gracias! Eserp este capítulo también sea de tu agrado.
Aya: Todas tus preguntas, de responderlas, sería spoiler tremendo jajaja Con respecto al beso, cuando leas este, sabrás que sí, en efecto. Ha desencadenado muchas en ambos, en especial en Sasuke.
0000000ANONIMUS: Thnks! c:
Notas:
¡Demasiada información para procesar! xD
Bueno, cumplí mi promesa. Actualicé pues porque México ganó(?) Este capítulo salió en día y medio. He cumplido con mi objetivo jajajaja. Sé que es mucha información por digerir pero para eso estoy aquí, para destacar los puntos importantes por si alguien se perdió en algún punto:
1)Sí, Naruto vio el beso entre Sasuke y Sakura.
2) Los moretones de los que habla, y del soldad de piel pálida: es Sai. Luego de haberse topado con esa escena, para su mala suerte se ha topado con él. Esto lo explicaré en el próximo capítulo.
3) Sabemos que Sakura se inyecta "algo". Este algo es lo que contrarresta que caiga en el estado de un Draug. Sabemos que ella está en un punto medio, la crearon, por lo que parte de su resistencia como humana choca con su parte sintética Draug. Lo que se inyecta es sangre de híbrido. Sangre de un nacido originalmente como mitad Draug, mitad humano. Sakura es "sintética" por así decirlo. Nació humana.
4) Este hombre híbrido que se menciona, no es Sasori. ¿Recuerdan la conversación de Iruka y Sasuke? Sasori pasó mucho tiempo con Sakura, además de que fue encontrado cerca de una de las instalaciones donde experimentaban con humanos. Es posible que a él se le haya sido inyectado un poco de células de Draug, creando un híbrido sintético, no original. Por eso su sangre puede contrarrestar y ayudar a Sakura.
5) ESTOS CELOS ME HACEN DAÑO, ME ENLOQUECEN (?) XDD
Y creo que es todo.
Espero lo hayan disfrutado. ¡Muchas gracias por su apoyo! En verdad me emociona mucho leer sus comentarios a cerca de lo que les parece la historia. Mi corazón se los agradece montones!
¡Nos vemos en el próximo!
Rooss-out!
