-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-

Crónicas de Fornost.

"El viaje de Rumble"

Prologo.

Desde la tan esperada muerte de Darius, el Verdugo de Noxus, las cosas en Runaterra han pasado a otro plano que me gustaría denominarlo, Simbiosis, la simbiosis es un termino que aplica mucha fuerza a la interacción biológica entre organismos de diferentes especies, en otras palabras, muchos animales empezaron a interactuar con las personas, algo que no se hacia anteriormente. Desde amistades con Dragones, hasta con las mismas Pitones a quien todos tenían un rechazo letal por su longitud y su capacidad de devorar humanos. Los Yordles empezaron a abrirse a relaciones que no eran las de su misma especie y empezaron a reproducirse a gran escala con criaturas que fueran, dichas de manera educada, compatibles con ellos; Humanos, Vastayas, Antropomorfos, entre otros.

Esto, para algunos ñoños como yo que les encanta descubrir el mundo a su alrededor y conocer diferentes especies aparte de las ya vistas, es un golazo de media cancha. Un logro científico que pondría de rodillas a rezar a aquellos quienes callaron experimentos que denominaban como "Imposibles", sin siquiera poner en práctica aquella hipótesis tan famosa para algunos humanos con un gusto bastante aceptable y raro, hacia los Yordles:

"¿Se puede cruzar a un Humano con un Yordle?"

La respuesta es sí, sí se puede, y no solo se puede, también se pueden cruzar distintas razas, como las ya mencionadas anteriormente. Todo este avance pone una sonrisa en mi rostro, ya que el mundo, como dije antes, pone en práctica aquel plano Simbiótico que derivo de una relación amorosa entre un Humano y un Yordle que, casualmente, son los héroes de Runaterra, incluyéndome por supuesto.

Mi nombre es Rumble, y aunque no sea tan famoso como los demás, siempre estoy dispuesto a echar una mano o cuatro, junto con mi robot "Pie Grande". Cuando le pusimos fin a la Guerra interminable de Noxus, las cosas se tornaron casi oscuras, y por oscuras me refiero a MUY oscuras. Andrew perdió el control gracias a la enfermedad Noxiana obligándonos a terminar con su vida mientras dejaba a una viuda y a sus hijos en una lucha constante consigo mismos, y a todos sus amigos devastados. Despues de aquella ocasión no quise volver a tocar Fornost, en vez de eso, me embarque en un viaje, bíblicamente hablando, de expiación, que es cuando una persona viaja alrededor del mundo en busca de eliminar las culpas a través de un tercero, culpa que en otros casos, es mía, puesto que no pude hacer nada para que Andrew se recupere, amén de otras cosas que hice durante la Guerra que es, principalmente, el haber asesinado a personas cuyo poder de pensar estaba obsoleto gracias a la poción Berserker; poción que te permitía obtener una fuerza incomparable pero sacrificaba el órgano mas importante en nuestro sistema nervioso, el cerebro.

Fornost sigue siendo mi hogar, pero esta lleno de recuerdos que quiero olvidar, lo mismo pensaran mis amigos aunque soy el único que decidió, por cuenta propia, tener un viaje para conocerse a si mismo o bien, para saber aceptarse. No solo saber aceptarse, sino también saber aceptar que no todo el mundo se puede salvar del odio, Tristana pudo, pero Andrew…

-Necesito otro cigarrillo.- Saque del paquete un cigarro de uno o dos toques y use el mi robot para encender la mecha del mismo.

Desde la muerte de Andrew y Lulu, mi adicción por el tabaco se hizo cada vez más fuerte, nunca fui de los que fumaban, más que nada Tristana y Poppy me decían que eso me llegaría a matar en algún momento, pero debido a las circunstancias y a la poca voluntad que tengo, decidí embarcarme en el camino del cenicero y el palito humeador cada que me siento triste. La muerte de Jake, aun si el se gano mi respeto total, no fue algo que me afecto tanto como las muertes de las personas más cercanas para a mí, uno me enseño a valorarme y la otra persona me enseño a ver las cosas de un modo distinto, aun si afuera se libraba la peor de las batallas.

-…- Mire al frente sin expresión alguna y le di otra calada al cigarro mientras seguía caminando.

Sentía las fuertes pisadas de Pie Grande atrás mío, no eran tan molestas como para hacerlo caminar lejos de mi por lo que continuaba con la caminata tranquilamente. La mañana estaba haciendo su trabajo dándome aquella frescura que necesitaba para aguantar el sol del Verano además de proporcionarme luz para guiarme en el camino. Termine el cigarrillo y lo tire al suelo pisándolo en cuanto caminaba sobre él, escuchaba el sonido de mi mochila cargada con todas las cacerolas golpeándose al compas de mi caminata y el ruido del robot a la hora de andar:

-Pie Grande, ¿Cuánto falta para llegar a la próxima ciudad, pueblo, lo que sea?- Dije con quejido.

-…-

-Oh claro, aun no te puse un comando de voz, no te preocupes, en cuanto consiga uno te lo dare.- Mire a mi Robot con una sonrisa. –Sera tu regalo de cumpleaños.-

-…- El Robot habia producido un pitido alegre mientras levantaba ambos brazos.

-Esa es la actitud.-

Creo que haberle puesto inteligencia artificial a Pie Grande fue la mejor idea que se me ocurrió ya que me permite tener una conversación durante el viaje asi no se hace denso y silencioso, enseñarle a caminar no fue tan difícil, el problema fue en la parte de lucha siendo que no dejaban pasar a "Robots Gigantescos" al coliseo de Demacia, se me ocurrió hacer viajes por distintos pueblos en busca de peleas callejeras así tenía la oportunidad de aprender a defenderse o bien, defenderme si alguna vez intentan atacarme.

El camino seguía siendo silencioso y tranquilo a excepción de las pisadas de Pie Grande atrás mio, en el horizonte se podían ver una inmensa cantidad de arboles y arbustos, el suelo de tierra proyectaba la luminosidad del sol y las sombras de los arboles, el aire aun si se podía respirar, me costaba hacerlo por la cantidad de cigarrillos que venia fumando desde la muerte de Andrew.

*13 de febrero del año… Hmm, no me acuerdo el año de su fallecimiento. Tal vez quise olvidarlo para dejar de sufrir, pero aquello no hace que hacerme sentir peor." Pensaba mientras miraba el suelo de forma seca e inexpresiva.

-…-

"-¡Sabia que no podíamos confiar en ti! ¡Siempre lo supe!- Movi la palanca de los dedos mientras apretaba su cuello." Estaba recordando el pasado.

"-Toma esto grandulon, haber si puedes lavar todo esto.- Dije dejándole el plato que habia usado para comer la sopa." Seguia mirando el suelo de forma seca e inexpresiva.

"-¡Muere de una vez maldito humano!- Le rompi las costillas de un puñetazo con el robot, el empezo a gritar de dolor."

Empezaron a caer gotas al suelo, parecía que estaba por llover en cualquier momento, mire el cielo y estaba despejado. No era del cielo por donde caian las gotas, tampoco de los arboles, eran de mis propios ojos, estaba llorando en silencio, sin gritos ni llantos, era mi boca cerrada con mis ojos clavados al suelo mientras la culpa recaía sobre mi espalda y hombros, una culpa que sentía por no poder haber sido capaz de ayudar a mi amigo y pedirle disculpas aun si ya lo habia hecho antes, decirle que sentía con todo el corazón destrozado que lamentaba haberlo tratado de esa forma y darle un abrazo tan enorme como mis brazos pudieran darlo.

"-¡Andrew por favor, no hagas que te mate!- Tenia puesto a unos metros del botón de disparo, mi dedo, temblaba sin cesar ya que el disparo del arpón lo mataría." Recorde el momento en que Andrew estaba corriendo hacia a mi mientras gritaba como si fuera uno de esos Barbaros.

-No pude salvarte…- Para cuando me di cuenta me encontraba en el piso de rodillas mientras golpeaba el mismo. –Tampoco pude salvar a Lulu, el amor de mi vida…-

Lloraba en silencio mientras apretaba los dientes, Pie Grande se dio cuenta cual era mi situación actual, el sabia que no podía entrometerse cuando me encontraba de esta forma, por lo que se quedo observando. Agarre tierra mientras apretaba los puños lentamente haciendo que se me quedara un poco de lodo húmedo en mis garras:

-…- Trague un poco de saliva para recomponerme y procedi a levantarme sobre mis rodillas. –Pie Grande, abre la escotilla quiero descansar un poco. – Me dirigi hacia el mientras dejaba a la par suyo mis cosas. –Despiértame en cuanto lleguemos a un bar.-

Levanto el pulgar mientras producia un pitido doble y abria la escotilla, me ayudó a subir con su mano y en cuanto cerro la escotilla empezo a caminar con mis cosas llevadas de la mano, me dormi en cuanto me acomode en el asiento y dio un par de pasos.

/Mas tardado a la noche/

Habian sido demasiadas horas las que gastamos para llegar al primer bar conocido, aunque este lugar… Era diferente a los otros, este era mas acuerdo a mis gustos personales: Prostitutas por todos lados. Pie Grande abrió la escotilla y me ayudo a bajar, en cuanto me vio emocionado por entrar cruzo sus brazos:

-¿Qué? ¡¿No escuchas a esas chicas?! ¡La están pasando bomba!- Dije encogiendo los hombros.

-…- Se llevo la mano a la escotilla sin romperla.

-¡Bah! ¡Aguafiestas!- Entre de un portazo.

Y para mi sorpresa, además de ser la hora feliz que es cuando todos se ponen en una borrachera cósmica, estaban haciendo una orgia en el fondo.

*¡Esto si es una fiesta!* Dije pagando una botella con 20 monedas y empezando a tomar.

No se que paso después, puesto que el alcohol me pego tan fuerte como padre borracho haciendo que olvide la mitad de las cosas. Me desperté en el piso de lo que parecía ser una sala, estaba rodeado de botellas y humanas desnudas, no habia ninguna otra especie aparte de mi en esta sala. Habia un montón de tipos con sus miembros afuera, uno que estaba tomando un café sacado, probablemente, de una cafetería cerca:

-Disculpa, ¿En donde conseguiste ese café?- Trataba de moverme pero sentía que me iba a desvanecer por la Migraña.

–Al frente amigo…- Me ofreció un poco del suyo el cual acepte con gusto.

-Gracias.- Tome un sorbo chico y se lo devolví, me sentía ligeramente mejor.

-Oye, nunca he visto a un Yordle por aquí, ¿Qué te trae a este pueblo?- Decia el hombre con un claro cansancio y dolor de cabeza.

-Lo que tengo detrás.- Dije revisándome todo el cuerpo para ver si tenia aun mi bolsa de monedas, estaba arriba de una pileta de cocina.

-¿Solo eso? No me mientas compañero, ¿Un Yordle?¿En esta parte del pueblo? No vendría ni aunque quisiera.- Dijo el hombre mirándome con atención.

-Bueno, aquí me tienes, además… ¿Qué tiene de especial este pueblo?- Me subi a la pileta de la cocina, agarre mi bolsa, baje la bragueta de mi pantalón y orine dentro de ella.- Uff, cielo santo…- Miraba hacia arriba como pescado afuera del agua de la relajación que tenia por tener donde orinar.

-Aquí vienen las personas… Ejem, humanas, mas ricas de toda Runaterra…- Hizo una pausa para dar un sorbo al café. –Ya sabes, Empresarios, Burgueses, Heroes de Guerra…-

-¿Heroes de Guerra?- Dije interrumpiendo.

-Claro, después de esta gran guerra Noxiana los soldados siguieron haciendo sus servicios como debe ser, pero cada fin de semana vienen a acostarse con otras soldados o hijas de ricos en este pueblo. Mira, aquí esta la prueba.- Apunto con su mano a todos los cuerpos que estaban esparcidos por la gran sala. –Hay quienes tienen hogares comprados aquí… ¿Tienes alguno?-

-No, pero lo voy a tener.- Agite un poco mi compañero y después lo escondi dentro del pantalón.

-¿Eres acaso un Heroe de Guerra?-

-No tan famoso como Andrew o Tristana, o Poppy, O… Elizabeth…- Cada vez que nombraba mas nombres me ponía mas amargado.

-¿Los conoces? Impo…- Saque mi Hextechfono y le mostre una foto de ellos conmigo, fue cuando Andrew empezo a cambiar a un Barbaro en su momento, aquella foto fue la última cosa más agradable que disfrute con ellos. –Con permiso…- Dijo agarrando el Hextechfono.

Baje de la pileta de la cocina, puse la bolsa de monedas en el pantalón y espere a que me diera el teléfono:

-No mentías pequeño…- Dijo haciendo una pausa para seguir contemplando, después me lo devolvió. –Si les muestras esto, te harán descuentos para que consigas una vivienda en Hono's, ahí suelen ofrecerte una casa a un precio razonable, hay un mapa en el centro del pueblo con el que te podras mover. Si tienes suerte, espero volverte a ver, eh…- Poniendo su mano al frente para estrechármela.

-Rumble, mi nombre es Rumble.- Dije estrechando su mano.

-Heinrich, nos llevaremos muy bien.-

Agradeci la información y lo salude con la mano en lo alto. La luz del sol freía mi cerebro y mis ojos, en cuanto salí del establecimiento agarre los costados de mi cabeza y trataba de taparme de la luz, Pie Grande se habia parado a recibirme con ambos brazos cruzados:

-¿Qué? Oh por favor fue un pedaso de fiesta, y las chicas estuvieron más que buenas.- No podía verlo a la cara ya que me daba la luz, pero podía sentir su mirada penetrante. –En fin, ¿Conseguiste o no el Café?-

Se quedo de brazos cruzados por unos momentos y después saco el café y unas donuts de la escotilla:

-¡Gracias! Lindo gesto el de las Donuts, por cierto.- Dije empezando a tomar el café y le daba unos bocados a la donut. El estaba mirando con indiferencia hacia el otro lado aun con los brazos entre si, podía jurar que ahora estaba haciendo un puchero. – ¿Qué te pasa? ¿Dije algo que te hirió? Un segundo…- Mis ojos se pusieron como platos.

-¿Acaso escuchaste la acción?- Lo mire preocupado.

-…- Emitio un doble pitido, indicando que no habia escuchado.

-Oh, sigues preocupado por mi, ¿Verdad?- Dije dandole otro bocado a la comida mientras lo combinaba con el café.

-…- Emitio un pitido bastante fuerte, indicando el grado de preocupación mientras volteaba a verme.

-¡Esta bien-esta bien! Capte el pitido…- Dije echándome un poco para atrás. –Ahora escuchame, y espero que sea la ultima vez que te lo digo… No me molestes, esto me hace feliz y me hace bien, lo que te toca a ti es dejarme tranquilo ¿Entiendes?- Lo mire molesto.

-¡…!- Eso fue una serie de pitidos fuertes, combinado con su forma de expresar su molestia ante mí, se podría traducir en lo siguiente. -*¡Acostándote con mujeres o bebiendo no ayudara a que te sientas mejor!*-

-¡Ah ya cállate! Yo no te di inteligencia artificial para que me estes dando sermones, ya estoy grande para eso.- Dije empezando a caminar hasta el centro de la ciudad mientras me quejaba de la Migraña.

Pie Grande se volvió a cruzar de brazos y empezo a caminar atrás mio. Todos en el pueblo, o al menos los que estaban despiertos a las 6:00 de la mañana del dia Viernes, estaban viendo con asombro a Pie Grande quien seguía a un pequeño Yordle como yo hasta el centro del pueblo donde, efectivamente, encontramos el mapa del lugar.

-¿Grivendale? Que nombre tan… Interesante pero a la vez tan estúpido.- Dije mirando con cierto asco al nombre del sitio mientras buscaba la Tienda Hono's. –Hmm, esta a dos cuadras de aquí Pie Grande, prepara la bolsa de monedas.- Comence a caminar hasta el sitio mientras daba sorbos del café.

-…- No emitió ningún pitido, parecia estar molesto conmigo aun.

En cuanto llegamos al lugar di la orden a Pie Grande para que se quede afuera y me pase la bolsa, acomode mi cabello, me sobe los ojos, tire el café en el cesto y me dispuse a entrar. EL tintineo de la puerta del local hizo llamar la atención de las personas en el local, la cajera estaba hablando con su compañera de al lado, le dio el aviso que se iba a detener y después miro al frente:

-Bienvenido a Hono's, ¿Cómo podemos… ayudarle?- Estaba buscando por doquier. -¿Tu escuchaste la puerta, amiga?- Giro a su compañera quien le respondia afirmativamente pero que seguía con la misma intriga.

-Si, yo escuche la puerta sonar en cuanto entre al local.- Dije de mala gana.

-¿Hola? ¿Señor?- Se apoyo en la mesa con ambas manos mientras trataba de localizar a la voz que dijo eso, esperaba que fuera alguien grande al parecer.

-Aquí abajo.- Dije levantando la mano lo mas alto que pude.

Ella miro hacia abajo y después de ello sonrio con la mano a la altura de sus hombros en forma de saludo: -Oh disculpe señor, no lo habia visto.-

La chica que me estaba atendiendo era una joven de aproximadamente 25 años de pelo negro atado como cola de caballo, con lentes puestos, vestida con pantalones de elegantes y camisa blanca. Parecia agradable y simpatica ya que sonreía amistosamente:

-…- Aclaro la voz. –Bienvenido sea a Hono's señor, ¿Cómo puedo ayudarlo el dia de hoy?-

-¿Qué tal? Estoy en busca de un lugar para vivir, me dijeron que este era local indicado para eso.-

-En efecto señor, Hono's es una empresa inmobiliaria encargada de vender y alquilar hogares a los interesados en vivir en este pueblo tan pequeño de Grivandale. Eso si…- Miro hacia los lados por si no venia nadie y después tapo una parte de su rostro con el lado contrario de la mano. –Son muy caros.- Dijo en voz baja mientras me guiñaba el ojo.

Estaba impresionado ante la honestidad de esta chica, ya estaba esperando aquel discurso falso y manipulativo del cual ya estoy bastante consciente, pero no fue asi en este caso:

-¿Y cuanto estaría siendo el precio de cada uno de los complejos que me pueda ofrecer?- Le guiñe el ojo, ella capto lo que quería hacer. –Me gustaría en lo posible, uno con un lindo paisaje.- Recalque con aquella acotación.

-El más recomendado señor está subiendo la colina, tiene una linda vista a las montañas y tiene su propia piscina si no quiere ir a la pública, a unas cuadras de la misma.- Saco de su escritorio unas cuantas fotos de la casa y me las mostro. –Tiene 4 habitaciones, una cocina-comedor, living y patio.- Indico cada una de las cosas con las fotos.

-Me la llevo.-

Contenta de que estaba dispuesto a comprarla, la joven saco un par de papeles importantes, me hizo firmar algunos acuerdos legales, firme la transferencia desde mi cuenta bancaria y me dio las llaves de la casa. Estrechamos ambas manos en un mutuo acuerdo de negocios y me dispuse ir para afuera, Pie Grande estaba sentado en la estrecha calle mientras varias personas estaban interactuando con él, como si nunca hubieron visto un robot de su calaña, parecía estar disfrutando la compañía de aquellos simpáticos habitantes quienes acariciaban sus metálicas manos con gentileza mientras le hablaban como si fuera una persona.

Creo que este pueblo, aun si tiene algunas cosas caras, parece ser agradable. Tal vez me acostumbre a estar aquí, tal vez tener un paisaje tranquilo haga que me recupere, aunque lo dudo mucho. Pero por lo menos tengo como relajarme en este sitio.

La casa era bastante grande, tallada de una madera importada según me decía el folleto, piso de cerámica, paredes de color blanco, muebles decorativos y ventanas grandes; algo que no estaba en las fotos que me dieron, pero que tampoco estaba enojado por ello. Pie grande produjo un pitido largo que decaía haciendo notar el asombro que sentía al verla, al igual que yo.

-Bueno.- Dije llevándome las manos a la cintura. –Hora de acomodar algunas cosas.-

-¡…!- Dijo Pie grande con un pitido claro y fuerte mientras levantaba su brazo.

El duro trabajo que hicimos nos tomo unas 2 horas aproximadamente hasta que pudimos ordenar las cosas de la casa, limpiamos la mugre que yacía en los azulejos, limpiamos el piso y terminamos por preparamos la mesa científica; aunque la inmensa mayoría de las cosas las hice yo, Pie Grande aporto demasiado limpiando el patio y el piso de afuera. Estire mis articulaciones en un relajante y satisfactoria victoria mientras tomaba asiento en el sofá, la casa estaba brillando como si se tratara de diamante puro, Pie Grande estaba acostado con el pecho hacia el piso mientras contemplaba el reluciente salón.

-…- Emitio unos pitidos altos, indicando que estaba contento.

-Lo se, también creo que hiciste un buen trabajo allí afuera.-

-¡…!- Hizo dos pitidos rápidos agradeciendo lo que dije.

Reí ante aquello ultimo, mi cansancio era tal que las palabras costaban salir, mis ojos se cerraron en cuanto me acomode en el sofá.

/Unas horas mas tarde/

Habia escuchado el ruido de un objeto pesado caerse al agua, venia de la piscina del patio, Pie Grande comenzó a emitir sonidos de alerta mientras se encontraba viéndome por la ventana que daba hacia afuera, estaba indicándome que venga rápidamente. Estando afuera, Pie grande me señalo la piscina que se encontraba agitada por la reciente caída de algo hacia el mismo, fije mi mirada cuidadosamente y vi a un… No espera, es una mujer, y no solo eso, es una Yordle igual que yo, parecia estar desmayada; ha de haber sido el golpe que sufrió al caer al agua, pero… Tendria que haber caído de una altura bastante mas alta de la normal como para estar en este estado. Sin dudarlo dos veces, me saque la remera y los pantalones y me lance al agua.

Creo que de no haber sido por la chica que tenia los brazos extendidos inconscientemente y Pie Grande que me saco rápidamente del agua, creo que no lo podría haber conseguido yo también. Hice la maniobra de resucitación que nos enseñaron en la Academia logrando salvar a la joven de ser ahogada, su ritmos cardiacos estaban estables y poco a poco estaba recuperando el aire; lo malo es que seguía inconsciente. Me cai de cola al piso en cuanto toda la situación termino, la tensión se habia ido y las preocupaciones empezaron a crecer, ¿Quién era esta chica? ¿Qué hacia una Yordle en esta parte del pueblo? Pense que era el único, lo cual me pone feliz pero a la vez nervioso. Fije mi mirada a la chica:

-Sea de donde sea esta chica, estaba escapando de algo, estoy seguro.- Me fije sus heridas en las patas, tenia rasguños leves y una que otra cortadura.

-¿…?- Pie Grande emitió un sonido confuso.

-Fíjate en sus patas, estuvo corriendo desde hace mucho, además parece que se dio una par de golpes de camino aquí.- Mire con atención su rostro, note una cicatriz bastante fea que parecia bajar hasta su cuerpo. -¿Qué rayos le paso a esta chica?... Pasame un cigarro y el encendedor.-

Pie Grande, con duda en lo que hacia, saco de la escotilla el paquete de cigarrillos y me los paso, golpee la base del paquete y agarre uno con la boca para después encenderlo con la otra mano, di un par de caladas rapidas y me pase el cigarrillo por mi brazo haciendo un camino de quemadura, mi compañero al lado se alarmo y agarro mi mano:

-Alto-alto observa, ¿Ves el camino que tiene ella de quemadura? Es casi igual al que yo me hice ahora mismo, si no me equivoco, esa cicatriz que tiene debe de haber sido de un químico.- Dije mientras miraba al robot y a la chica al mismo tiempo.

-…- Pie Grande observo atentamente y después solto mi mano.

-…- Mire a la chica un rato y después le di una calada al cigarrillo. –Quien quiera que haya sido el malnacido que le hizo esto, merece morir. Hizo bien en escapar.- Seguí fumando del tabaco.

-…- Pie Grande emitió una serie de pitidos que lo interprete como. –"¿Y qué vas a hacer con ella?"-

-La entregare a la policía, en cuanto amanezca.- Esto al parecer tomo por sorpresa ya que me vio con cierta impresión.- ¿Qué? Yo no me pienso hacer cargo de ella, ¿De qué me ves cara? ¿De niñera?-

-…- Se cruzo de brazos y vio para otro lado, lo voltee a ver.

-¡Oh por favor! Di que al menos la salve… Correcto perdón, "La" salvamos los dos, eso no nos hace responsables de ella.- Devolví la mirada a la chica mientras terminaba lo que tenia de cigarrillo. – ¿Cómo fue que termino de esta forma? ¿Y cómo llego hasta aquí?- Termine lo que quedaba de tabaco y lo guarde en mi bolsillo, sin antes cerciorarme de que estuviera completamente apagado.

Cargue a la chica en brazos y la lleve al sofá en donde la hice sentar contra el respaldar y, con una toalla seca, empece a secarla de la cabeza a los pies aprovechando para inspeccionar detenidamente el recorrido de la quemadura, parecia llegar hasta el muslo derecho en donde terminaba el rastro del posible químico, tenia algunos golpes y moretones, ha de haber sido de cuando se escapaba de algún lado. Tenia unos harapos simples como vestido, eran marrones claros con algunas cortaduras en la tela, su cuerpo era pequeño en términos físicos, no tenia tanto busto y mucho menos trasero, una Yordle promedio. Su pelo era Rubio oscuro ceniza, le quedaba con los harapos.

En cuanto termine de secarla la recosté en el sofá, busque una manta para que no pasara frio con la ropa humeda y me fui buscar algo para comer… Oh claro, me quede dormido y a juzgar por el tiempo afuera es probablemente muy tarde por la noche. Supongo que en la mañana podría conseguir algo para comer en cuanto dejara a esta chica en la comisaria:

-…- Alguien estaba tocando la puerta, di una indicación a Pie Grande para que activara su cámara y se asomara a ver quien es.

Saque el reloj de mi bolsa de viaje y lo encendí, en la cámara mostraba una chica con lo que parecia ser un regalo en manos, ¿Acaso es la chica de Hono's? Rapidamente me saque los calzones y fui a buscar la ropa que estaba junto a la piscina, fui a la puerta anunciando que estaba por abrir. Efectivamente, era la chica de Hono's, la misma que me vendió la casa:

-¡Rumble! ¡Hola, que cuentas!- Dijo animada la joven.

-¿Qué haces aquí tan tarde? ¿Y que acaso no eras aquella chica de Hono's?- Arquee una ceja ante ello.

-Claro, yo te vendí la casa ¿Recuerdas? Además, no es tan tarde, son recién las 23:30, a esta hora termino de hacer mi jornada.-

-Oh, eso no lo sabía, pensé que era madrugada.- Me sobe los ojos con ambas manos. -¿Quieres pasar?-

-¡Por favor!- Dijo asintiendo con la cabeza rápidamente, parecía que no aguantaba más cargar con el regalo, le deje el paso y fue rápidamente a la mesa más cercana. -¡Fiuf! ¡Qué pesado que estaba esa cosa dios mío!-

-¿Qué es eso?-

-Un regalo por supuesto, para mi nuevo vecino de la cuadra.- Decia con un aire de orgullo a la vez que sonreía.

-¿Vives aquí al lado?- Dije apuntando hacia mi costado con ambas cejas en lo alto.

-¡Obveo! Y como toda buena vecina que soy pensé, "¿Y si le compro algo a Rumble por ser mi vecino nuevo?", y fui a la tienda más cercana a comprar una torta así disfrutábamos juntos un poco de, "¡Dulce!".- Su forma de hablar tan caricaturesca y sus gesticulaciones la hacían parecer una niña pequeña.

-Llegas en buen tiempo, hace un rato me levante de mi descanso y me dio hambre.- Dije con una pequeña risa al final.

-¿Un viaje largo verdad?- Dijo yéndose a la silla mientras me pedia permiso con su dedo.

-Demasiado, si…- Le indique afirmativamente que se podía sentar mientras hacia lo mismo, la mesa me llegaba a la altura del pecho. –Pero hice una parada en un bar y, bueno… El resto es historia.-

-¿Viviendo la vida al máximo, verdad?- Echo una pequeña carcajada mientras desabrochaba el paquete y sacaba la torta. –He oído que en el Bar de los Mellizos se hacen muchas orgias, más que nada entre Soldados, Burgueses, "Hijas de…", entre otros, ¿No te habrás topado con una de camino a la barra?- Ella me miro con picardía mientras hacía puchero y me servía una rebanada de pastel.

-…- Mire para otro lado indiferentemente. –N-no, ya estoy viejo para eso.- Me lleve a la boca la rebanada.

-¡…!- Pie Grande emitió una serie de pitidos que iban de lo más alto a lo más bajo mientras me apuntaba desde la ventana de afuera, haciéndolo parecer una risa.

-¡Cállate!- Lo mire con una clara vergüenza en mi rostro.

-Se me hace a mí, ¿O acaso di en el blanco?- Agarro un pedaso de la torta y se lo llevo a la boca. –No fe preocufes Rumbul, no fe fire a nafie.- Dijo con la boca llena, ni entendí lo que dijo.

-¿Qué?- Arquee una ceja mientras seguía comiendo de la torta.

-…- Trago la porción que tenia aun en la boca y prosiguió. –No te preocupes Rumble, no le dire a nadie.- Dijo sonriendo.

Me sorprendia lo calida que es esta persona, primero en el local y ahora, en mi casa. Tambien me parecia extraño que no se exaltara con la presencia del Robot Gigantesco hablando con un ñoño como yo, creo que no le importa siquiera eso lo cual me dejaba mas aliviado, ya que podía empezar a invitarla a beber café o tal vez una cena sin que tenga que estar escondiendo, de alguna forma u otra a semejante robot como lo es Pie Grande.

La chica al frente mío había notado a la joven Yordle durmiendo en mi sofá:

-Oh, no la había visto a tu amiga, ¿Quieres que le deje una rebanada para después?- Dijo sonriendo mientras agarro el paquete con el pastel y empezaba a separar un pedaso grande aparte.

-¿Eh?- Mire para atrás mío. –Oh, ella no es mi amiga, pero si quieres dejarle una porción para mañana, adelante.- Encogí los hombros.

-¿No es tu amiga? ¿Y entonces quién es?- Ella frunció el entrecejo mientras detuvo lo que estaba haciendo.

-Como si supiera…- Volví a encoger los hombros. –Lo último que sé es que cayó a mi piscina inconsciente y que la rescate… Perdón, rescatamos. Pienso llevarla a la comisaria mañana por la mañana.- Comí lo que me quedaba de la porción de torta.

-Oh por dios, ¿Y se encuentra bien?- Dijo yéndose hacia donde estaba la Yordle, le segui el paso. -¿No tiene alguna contusión u otra cosa?- Apoyo el dorso de la mano en la frente.

-No, sus signos vitales están bien, no tiene nada roto, pero si tiene golpes, moretones y un rastro de lo que pienso yo es un Químico.- Cruce mis brazos mientras le explicaba.

-¡¿Qu…?!- Se tapo la boca para no despertar a la chica mientras le sacaba la sabana completa. –Santo cielo…- Quedo petrificada en cuanto la pudo ver completamente, se llevo ambas manos a la boca.

-Lo sé, el que le haya hecho eso es un bastardo, por eso mi idea es llevarla a la…- Fui interrumpido por ella.

-Rumble, ¿Sabes que es lo que tienes aquí, durmiendo en tu sala?- Ella giro su cabeza lentamente hacia a mi mientras señalaba con su dedo índice a la durmiente Yordle.

-Em, ¿Una joven de posiblemente 15 años de edad?- Arque una ceja mientras encogí los hombros al mismo tiempo, Pie Grande movió los brazos hacia los costados como reafirmando la obviedad del tema.

-¡Esto es serio Rumble! ¡Tienes una esclava aquí, una esclava Yordle!- Puso ambas manos a la altura de su cintura mientras me miraba furiosa.

-¿U-una qué?- Parpadee varias veces mientras llevaba mis cejas a lo alto.

-Esclava, solo las personas más poderosas las tienen.- Miro con tristeza a la chica. –Esta pobre niña habrá sido víctima de innumerables cosas a lo largo de su existencia. –Acaricio su cabeza cuidadosamente sin despertarla.

*Eso explicaría la marca del químico…* Pensé mientras contemple la misma.

-La policía arreglara el problema y si no es tonta la chica como para no descubrir a su agresor…- Fui interrumpido.

-¿No lo entiendes verdad, Rumble? Si tú la entregas a la policía la van a arrestar, el que le hizo esto va a ir a la comisaria y su escape habrá sido en vano…- Ella hizo una pausa. -¿Quién sabe qué le espera después?- Miró a la chica.

-Entonces sugieres, ¿Qué me quede con ella?- Lleve ambas manos a la cintura.

-Mira, tal vez no sea de mi incumbencia lo que estoy a punto de decir, pero pareces estar bien económicamente como para sostener a una persona…- Miro para otro lado y volvió la mirada hacia mí. –Bueno, para sostener una familia entera…-

-…- Me rei sarcásticamente mientras negaba con la cabeza. –Nope, uh huh, ni en sueños pienses que voy a cuidar de esta chica.- Cruce los brazos con cierto enojo.

Ella me miro decepcionada y después volteo a ver a la joven quien seguía dormida. Giro hacia la puerta principal y empezo a caminar hacia ella en silencio, antes de irse se detuvo y miro por atrás de su hombro:

-Si tan solo supieras por todo el mal que pasan esta clase de personas, la dejarías quedarte contigo.-

-¿Por qué no la cuidas si ya tanto me sermoneas?-

-Vivo para trabajar Rumble, no puedo mantenerme ni yo misma, ¿Y piensas que puedo mantener a otra persona?- Seguia mirando por detrás de su hombro, después de ello salió por la puerta. –Fue un error haber compartido un Pastel contigo, dáselo a la chica en cuanto despierte, ¿De acuerdo?- Su voz desapareció por la puerta de entrada.

En cuanto la vi salir, me quede viendo a la nada por un rato y me fui a la pileta de la cocina a lavarme la cara. Me quede viendo el fregadero por unos segundos y agarre una toalla cercana para secarme el rostro; mi cabeza estaba en blanco, no sabía que pensar de todo esto, sentía un vacio que hace mucho que no sentía. Saque de mi mochila de viaje una botella de Whisky y empece a beber su contenido desde el pico de la botella mientras me sentaba en frente de mi somnolienta compañera, la observe detenidamente por unos minutos al mismo tiempo que le daba sorbos a la bebida y, como es costumbre algunas veces en la pre-ebriedad, empecé a hablar en voz alta:

-No puedo vivir sin el Alcohol, el cigarro y el sexo, ¿Y piensas que puedo mantener a esta chica?- Eructe abruptamente y después seguí bebiendo.

La imagen de Lulu y Andrew pasaron por mi cabeza, empecé a temblar fuertemente mientras lágrimas caían por mi rostro:

-No pude salvar siquiera a dos de las personas que amo, ¿Y piensas que puedo ser capaz de proteger a esta chica?- Deje caer la botella al suelo, me puse en posición fetal de un lado del sillón y comencé a llorar de forma que no pudiera ser escuchado por la Yordle al frente y por Pie Grande.

No creo que me haya tomado mucho tiempo antes que pudiera conciliar el sueño.

/Más tarde por la mañana/

Habia despertado en el suelo del Living, la botella de Whisky de anoche estaba dejando un rastro corto de su contenido en el suelo cerca de donde yo estaba, la cabeza me estallaba en ese momento, sentía como si una guerra se estuviera librando en mi cerebro, una de esas en las que el enemigo va contra-atacando con misiles atomicos mientras el otro también lo hace. Me levante lentamente mientras me agarraba del sillón a mi lado, estando reincorporado mire alrededor y me percate que mi Invitada durmiente se encontraba levantada, estaba haciendo tarea domesticas como, por ejemplo, estar limpiando el piso de la cocina con un trapo y una escoba; lo hacía torpemente por que el material higiénico era más grande que ella. No se habia percatado de mi hasta que le dije:

-¿Qué haces?- Me sobe los ojos mientras me dirigía hacia ella, ella se asusto en cuanto le pregunte.

-Perdon, enseguida lo dejo.- Dejo la escoba apoyada en la lacena y me miro con la mano agarrada a su brazo.

Tenía un rostro inexpresivo, parecía un muerto viviente. Sus ojos eran cristalinos, un color bastante raro pero fascinante al mismo tiempo, tal vez nuestros ancestros habrán matado a decenas de miles de Yordles cuando tenían esta particularidad, lo más seguro es que pensaban que era una especie de demonio y les daban caza, ella era un claro ejemplo:

-No te disculpes, la próxima no toques cosas que no son tuyas.- Dije encarándola, me di cuenta que estábamos con la misma estatura, ella cerro sus ojos como si esperara un golpe.

-Si Amo.- Dijo temblando aun con los ojos cerrados.

Una culpa inmensa invadió mi cuerpo en ese momento, me olvide de los antecedentes de esta niña:

-Em, deja que yo me encargue, ¿Si?- Le sonreí mientras trapeaba el suelo. –Despues de todo eres mi invitada, ¿Verdad?-

Ella no expreso ninguna emoción pero juraba que estaba sorprendida puesto que se tomo unos momentos para contestarme: -¿Una invitada?-

-Sí, ya que después de que desayunemos, nos iremos a la comisaría más cercana a que alguien se haga cargo de ti.- Dije con una sonrisa en mi rostro.

-¿A la comisaria?- Hizo una pausa, prosiguió a cerrar los ojos. –Entiendo…- Miro tristemente el suelo aunque sabía ocultar bien aquella expresión.

En cuanto termine de trapear agarre una servilleta y me limpie el sudor, escurrí el trapo húmedo en la pileta de la cocina y me dispuse a sentar en la mesa. La chica estaba sentada en sus talones con ambas manos en el centro del muslo mientras miraba a la nada con aquel inexpresivo rostro. Me acorde del pastel de anoche y de un chasquido de dedos fui a la heladera a buscarlo, el chasquido alerto a la Joven por lo que se me quedo viendo como iba hacia el Refrigerador y sacaba el disque desayuno, apuesto unos chelines que ella estaba viendo con dulzura la torta que deje en la mesa ya que no paraba de mirarlo, aunque dejo de hacerlo en cuanto me vio sentarme, volviendo a su mirada inexpresiva al suelo. Note que la torta, a comparación de anoche, estaba mas pequeña:

-¿Acaso comiste un poco?- Dije mirandola con una ceja levantada mientras me daba la vuelta en el asiento.

-No, una chica vino esta mañana a verlo a usted, le dije que se encontraba durmiendo y agarro una rebanada antes de irse.- Me miro inexpresivamente mientras me hablaba con voz poco energica. -¿Hice mal en dejarla entrar?- Dijo con cierta preocupación.

-No, no creo. Aunque hizo mal en comer algo que no es suyo.- Mire con molestia hacia otro lado. –En fin niña, toma. Esto es tuyo.- Agarre una servilleta y le di una rebana de pastel.

-¿Hmm?- Ella lo recibió con ambas manos y se lo quedo viendo un momento. –No tiene por que darme esto, mi Amo solia darme Pan y agua…- La interrumpi.

-Pan no tengo, Agua no puedo asegurar que este 100% purificada y además, esto es realmente tuyo. La joven que dejaste entrar lo habia dejado para ti anoche… Junto con un sermón.- Dije mientras me cruce de brazos. –Asi que, adelante, es todo tuyo.- Dije haciéndole señas con las manos.

-…- Ella me miro por unos segundos y después vio el Pastel en sus manos. –Buen provecho entonces.- Le dio un mordisco a la Torta.

La joven mastico unas cuantas veces y, como si hubiera sido de una especie de milagro, su inexpresivo rostro cambio a uno de sorpresa, ambas cejas estaban levantadas:

-E-esta rico…- Corto otro pedazo con las manos y se lo llevo a la boca. –Muy rico…- Empezó a llorar de la emoción mientras seguía comiendo, lo hacía lentamente para disfrutarlo.

¿Pan y Agua verdad? Esta chica habrá comido eso desde que tiene memoria y no habrá tenido la oportunidad de comer algo decente, tendría sentido ahora el por qué está llorando de la emoción, es su primera buena comida. Aquello me enterneció y a la vez me ponía Melancolico, era una escena que rompia mi corazón, imaginar por todo lo que ha pasado esta chica y verla llorar de emoción por algo que, para algunos, seria insignificante pero para ella vale oro, es simplemente enternecedor.

En cuanto se dio cuenta que la estaba viendo llorar de la emoción se limpio las lágrimas inmediatamente y volvió a su inexpresivo rostro: -Gracias por dejarme comer esto, usted es muy compasivo. En el pasado me habrían golpeado hasta desmayarme si me encontraban comiendo el almuerzo del Amo.-

-…- No sabía que decir en ese momento, aunque algo se me ocurrió. –Bueno, tu Amo no está aquí, así que puedes comer lo que tú quieras.- Dije llevándome la mano a la nuca.

-Estoy bien con esto, gracias A… Señor.- Dijo con poca energía.

-No me des las gracias, es este "Señor", quien te va a llevar a la comisaria en un rato. Solo limítate a alimentarte bien y a descansar si lo necesitas. –Dije con cierto disgusto, puesto que no me gustaba lo que me estaba diciendo.

-Si le soy una carga señor, es mejor que nos vayamos ahora.- Dijo sin energía mientras se levantaba. –No necesito nada mas ahora, la torta era más que suficiente.- Agarro su brazo derecho.

Me la quede viendo por unos segundos, suspire y llame la atención de Pie Grande quien estaba expectante a lo llegase a decir: -Prepara la escotilla, nos iremos de inmediato.-

Pie Grande se fue al frente de la casa lentamente, prepare mi mochila para el camino y le indique a la chica que me acompañara, ella me siguió detrás mío mientras seguía con la mano agarrando su brazo. Pie Grande abrió la escotilla, ayude a subir la chica a ella y cerre la misma en cuanto se sento:

-…- Hice una seña de Director con los dedos mientras veía a Pie Grande, asentí con la cabeza. –Sip, no se ve nada de adentro, vamos.-

Empezamos a bajar hasta el pueblo, pasamos por la Inmobiliaria Hono's y a medio camino una voz llamo a mi nombre, era la Joven que me vendió la casa: -Rumble, ¿Lo vas a hacer entonces?-

-No hay de otra vecina, asi tienen que ser las cosas.- Dije encogiendo los hombros. –Esta chica tiene que irse de aquí, a como dé lugar.- Le guiñe el ojo.

Ella se sorprendió por ello y después miro al Robot, el encogió los hombros como si no supiera lo que estaba pasando y volteo a verme:

-Te acompañare entonces.- Volvió al local de ventas y salió poniéndose una campera mientras seguía. –Vamos, rápido.-

-¿No tienes trabajo?- Arquee una ceja.

-Mi amiga me puede cubrir, además, mi jefe está enfermo como para asistir al local.-

La mire unos segundos y después asentí, seguimos caminando después de eso. En el camino nos encontramos con la comisaria que estaba abierta, los chicos se habían detenido mientras que yo seguía caminando al frente, la joven y el robot se miraron mutuamente confundidos:

-Rumble, la comisaria esta aquí.- Dijo apuntando con su pulgar al local.

-¿Hmm? Yo lo veo cerrado, sigamos.- Dije casi al instante mientras seguía caminando, ellos volvieron a verse y después corrieron hasta a mi.

-¿Hablabas enserio cuando me dijiste eso?- Dijo la chica. -¿Qué te hizo cambiar de opinión?-

-¿Acaso importa?- Encogi los hombros. –Solo hago lo que creo que hago.-

-¿No es acaso "Solo hago lo que tengo que hacer"?- Me corrigio con una ceja levantada.

-Cállate, no me corrijas jovencita.- Dije mirandola con cierta molestia.

Ella se rio al igual que Pie Grande quien emitió una serie de pitidos mientras seguíamos caminando fuera del pueblo, durante el paso hasta nuestro destino nos cruzábamos con un monton de pueblerinos que saludaban a mi compañera por el nombre de Sasha quien ella, con una sonrisa en su rostro, les replicaba el saludo con la mano puesta a la altura de los hombros. Algunos más que otros miraban a Pie Grande con cierta curiosidad, era bastante raro ver que no se asustaban como al principio, ha de ser por la amistosa personalidad que desarrollo el robot aprendiendo de ciertas personas, aunque hay quienes le evitan la mirada en cuanto hacen contacto con él; lo cual lo pone un poco triste, apuesto que si él tuviera una caja de voz estaría preguntándome del porque es robot y esas estupideces cliché.

Habíamos llegado a las afueras de Grivendale, era un sendero de asfalto con árboles y arbustos a los costados, a lo lejos no se podía ver nada más que el mismo infinito, pedí a Pie Grande que abra la escotilla y que ayude a bajar a la chica cuidadosamente al igual que mi mochila, la niña, aun si no tenia expresión alguna puesta en su rostro, parecía confundida:

-¿Y este lugar?- Preguntaba sin energía en su voz.

-¿Este lugar? Bueno…- Fui hasta donde estaba mi mochila, la chica se hizo hacia un lado. –Es tu libertad.- Dije revisando que tuviera lo necesario en la mochila.

-¿Q-que?- Dijo sorprendida aunque sin energía en su voz.

-Lo que escuchaste…- Saque mis herramientas científicas al igual que mi arma de Protones y voltee a darle la mochila. –Tú, libertad.-

Ella lo recibió en sus brazos, lo miro por unos segundos y después volvió a mirarme:

-¿Soy libre?-

-Si, eres libre, oh por cierto, se me estaba olvidando algo.- Saque de la mochila mis sandalias y le indique que se las ponga, le quedaban a la medida. –Así no te lastimas con ninguna roca de camino a… Donde sea que quieras estar.-

-…- Ella se miro las sandalias, la mochila y después volvió a verme. –Gracias, se lo agradezco mucho.- Estaba temblando por alguna razón, no sabía si estaba feliz o triste, su cara no ayudaba a distinguirlo.

-Ni lo menciones. Ahora, shu, fuera. –Dije haciendo unas señas con las manos para que se fuera.

Se puso la mochila y empezó a caminar hacia el frente, de vez en cuando miraba para atrás con cierta duda puesto que no creía lo que estaba pasando, mi compañera al lado estaba llorando de la emoción mientras se sobaba los ojos con la manga de su camisa, Pie Grande le acaricio la cabeza con el dedo índice mientras la consolaba. En cuanto la esclava desapareció de nuestra vista comenzamos a caminar de vuelta al pueblo:

-Con que te llamas Sasha la llorona, eh.- Dije en un tono burlon.

-Cállate…- Hizo una pausa mientras se secaba las lagrimas. –Simplemente me puso alegre la situación anterior, normalmente las tienen como saco de boxeo o objetos para satisfacción de otros. Me pone alegre que la dejaras en libertad, es lo que todas ellas se merecen.- Me sonrió.

-Si…-

Sasha conecto miradas con Pie Grande y después volvió a verme: -¿Esta todo bien Rumble?-

*-E-esta rico… Muy rico…-*

-¡Rumble!-

-Sip, ¿Si?- Dije saliendo de mi burbuja de pensamiento.

-¿Te encuentras bien?- Dijo Sasha preocupada.

-No, ¡Si, estoy bien! Creo…- Hice una pausa. –Creo que necesito un tiempo a solas.- Fije mi mirada al Bar de los Mellis.

-Pero Rumble…-

-¡Quiero estar solo!- Entre de un portazo adentro.

Los dos se quedaron viendo la puerta por donde entre y después se fueron.

/Unas horas más tarde/

-Señor, ¿Se encuentra bien? No ha tocado su comida.- Dijo el dueño del Bar, al lado suyo estaba el camarero que me atendió. –Señor, si usted no piensa comer, espero que por lo menos pague por ella.- Dijo cruzándose los brazos.

-…- Seguia mirando la comida y las botellas de cervezas que no abri. –Se parece a ella…-

-¿Qué?- Dijo el dueño arqueando una ceja.

-Se parece a ella…-

-Oh por dios, esta delirando. Que alguien llame a la policía, por favor.- Dijo en voz alta, mientras miraba para otro lado.

Los policías no tardaron en llegar para sacarme del local a arrastres hacia la comisaria, me lanzaron contra la jaula cuan perro y cerraron con candado las rejas, no me moleste en pararme después de eso. Me rugia la panza y los labios los tenia secos, aquel estado en el que me encontraba era muy deplorable, tampoco era como si fuera la primera vez, normalmente estoy cogiendo a unas cuantas putas o las mismas me están cogiendo a mi puesto que son "ellos" y no "ellas" como te las venden en una orgia, o estoy bebiendo hasta que el Higado se queda tan quebrado que me avisa que dentro de poco voy a tener una Cirrosis o estoy fumando como chimenea mientras mis pulmones me dicen que me va a agarrar cáncer o, directamente, no como nada. Pero esta vez, ni estaba fumando, ni estaba cogiendo y tampoco bebiendo, no hacia nada, algunos lo llamaran "Dejarse estar", yo lo llamo: Morirse por dentro.

Pero, ayer fue diferente, si bueno, fui a un Bar a beber y a copular como todo un Corcel, pero después de que rescate a esta esclava empecé a comer después de meses sin hacerlo, no fume y tampoco bebi cuando ella se fue, y ahora estoy como aquella vez en el funeral de Lulu y Andrew; hambriento, desorientado y sin saber qué hacer:

-Yordle, tienes una visita.- Dijo el policía por detrás mio.

-…-

-¡Rumble, que haces aquí! ¡¿Qué fue lo que hiciste?!- Dijo una voz femenina, creo que era de Sasha.

-…-

-¿Cuánto es la fianza? Pagare por todos los daños.-

-Sasha, el no hizo nada.- Dijo uno de los policías.

-¿Y que hace aquí entonces?-

-El dueño del Bar llamo para que lo sacáramos, al parecer no había pagado la comida o algo por el estilo.-

-…- Ella hizo silencio, no sabía que decir. -¿Y cuanto costo la comida?-

-Sasha no creo que…- Habian tocado la puerta, al parecer era uno de los policías que estuvo con el. -¿Qué pasa?-

-Es el dueño del Bar…-

-Dile que ya nos estamos encargando del asunto del pago.-

-El me dijo que le habia pagado, señor. Quiere que lo liberen.-

Hubo silencio en la sala en cuanto dijo eso, de tan solo imaginarme las caras de estupefactos que tienen alegra un poco mi estado de ánimo. Escuche las llaves incrustándose en la cerradura, el cerrojo haciendo Clic, y la reja moviéndose hacia un lado lentamente mientras estaba de espalda tirado en el suelo aun:

-Todo tuyo, entonces.-

Escuche los zapatos viniendo hacia a mi y a alguien sacudiéndome el hombro: -Rumble levántate, nos vamos.-

-…- Seguía siendo sacudido a los lados para que me levantara.

Me levante lentamente mientras me temblaban los brazos, me costaba moverme por alguna razón:

-Vamos Rumble, te llevare a casa, ¿Está bien?- Dijo Sasha mientras me sonreía.

-…- Asentí con la cabeza al darme la vuelta.

Ella asintio tranquila y empezo a caminar, por alguna razón me costaba dar siquiera un paso, las piernas parecían no querer responder a la naturaleza de mi orden. Di un paso y sentí un dolor en ambas piernas haciendome caer al suelo mientras gruñía por la caída:

-Supongo que acá ceden mis piernas y brazos.- Dije mientras me reía apenas un poco. –No me puedo mover.-

-Oh por dios, ¡Rumble! ¡Ayúdame a cargarlo!- Su tono parecía preocupado más que molesto, como lo esperaba.

Me cargaron afuera donde estaba Pie Grande, el capto lo que estaba pasando y abrió la escotilla para que me depositaran allí cuidadosamente, el dueño estaba preguntado lo que me habia pasado y simplemente no pudieron contestarle, puesto que ni sabían, menos yo aunque tengo sospechas. Me llevaron a mi casa me dejaron en la cama y, automáticamente, llamaron a Emergencias quienes vinieron a los pasados 30 minutos.

Desnutrición, Neumonía, Cirrosis leve y un posible cáncer de pulmón, todo eso en un maldito dia, vaya la suerte que tengo. Habrían sido meses de terapia y entubamientos por todos lados si no fuera porque les di la formula de la cura en mi Dispositivo Hextoch A-400, me dieron una dieta para recuperar mi estado corporal y me ofrecieron grandes cantidades de dinero por la formula a la cual negué puesto que conozco la movida que hacen estos bastardos para no salvar las vidas ajenas y bueno, Sasha me ayudo a bañarme y a proveerme la comida necesaria para mi recuperación. En unos 3 días recupere la movilidad de mis piernas y brazos por lo que no necesitaba a Sasha para bañarme, aunque me tenía vigilado por si la necesitaba.

Estaba mirándome al espejo del baño mientras me sacaba la camisa tirantes blanca, mi cuerpo no había recuperado su forma normal por lo que las costillas y parte de mi estomago se podían ver con claridad, al igual que las cicatrices; tenía demasiadas, la mayoría fueron auto-infringidas, como la del cigarro hace unos días, y otras fueron por un sujeto ajeno, como la pelea contra Andrew.

-Rumble, ¿Está todo bien? ¿Necesitas ayuda?- Dijo Sasha tocando la puerta.

-No Sasha, estoy bien, gracias. –Dije mientras seguía inspeccionando cada rincón de mi cuerpo.

-¿Te vestiste?-

-Escucha, si quieres pasar al baño, pasa de una vez. De todos modos ya me viste el amigo en demasiadas ocasiones.- Dije de forma molesta mientras miraba a la puerta.

-Lo digo por si necesitas ayuda, y eso de que te vi el paquete no es excusa para romper la privacidad de una dama.- Hizo una pausa. –Además, no tuve opción, me ofrecí a ayudarte tú ni te podías mover.- Sonaba angustiada por lo que dije.

-…- Suspire mientras me lleve el índice y el pulgar al tabique. –Lo sé, perdóname, te lo compensare de alguna forma, créeme.- Me puse la camisa tirantes de vuelta.

*No puedo decirle que los Yordles no necesitan baños, se sentiría para la mismísima mierda si se lo digo* Pensé mientras reflexionaba lo que le había dicho.

-Solo recupérate, ¿Si amigo?- Dijo desde atrás de la puerta.

-…- Mire hacia la misma y sonreí, hacia mucho que no me llamaban amigo. –Lo hare… Amiga.- No sé porque me costó decirlo.

Salí del baño, ella me estaba esperando apoyada en la pared, hicimos contacto visual y me sonrió:

-Bien, hora de comer amiguito, ya te calenté la carne.- Dijo sonriendo, yo me reí ante ese comentario. –Dale, estúpido.- Su cara se arrugo como una uva aunque se estaba aguantando las ganas de reír.

Nos sentamos en la mesa principal y empezamos a comer en conjunto, mi comida era una carne asada con puré y queso, mientras que lo de Sasha era pescado frito con ensalada, algo bastante dietético si me lo preguntas, mientras cenábamos hablábamos de cuanto había mejorado mi aspecto físico hasta hace unos días; del como le estaba yendo en su trabajo y más que nada de mis adicciones, que la tenían muy preocupada:

-Si hay algo de lo que no te tienes que preocupar es, precisamente, de mis adicciones. – Tome un gran sorbo de agua. –Ya aprendí con la linda experiencia que tuve.-

-Aun sigo sin creer que hayas dejado todo preparado para cuando esto pase, desde el dinero en el Bar hasta la cura.- Me aplaudió levemente. –Im-presionada.-

-Yo aun sigo sin creer que hayas visto mi pito.- Dije cortando un pedazo de carne.

-¿Por qué todo tiene que empezar con un pene contigo?- Dijo frunciendo el entre cejo.

-Hace tres días que no cojo, de eso si te tienes que preocupar.- Hice una pausa mientras masticaba. –Tengo los libidos tan altos que estoy hecho un burro.-

-¡OKEY! ¡YA!- Dijo riéndose del comentario. –Ya basta con los chistes de penes, cielos.- Dijo agarrando el vaso de agua mientras se reía.

-Ahora hablando en serio…- Hice una pausa mientras tomaba un sorbo del agua, ella me miro atentamente. -¿Por qué me ayudaste? Una persona que recién conoce a otra no podría ser capaz de hacer lo que tú hiciste, ¿Por qué tu si?- Me limpie la boca con una servilleta mientras me apoye en mi manos que se encontraban entrelazadas.

-…- Esto al parecer la agarro de improviso puesto que no podía responder.

-Me podrías haber dejado morir de Desnutrición, Cirrosis leve, posible cáncer al pulmón y Neumonía.- Conté con los dedos cada síntoma. –Pero no lo hiciste, me salvaste la vida, ¿Por qué?- Fruncí el ceño.

-Lo haces ver como si me hubiera cagado en tu cereal.- Parecía ofendida con lo que dije.

-No, te equivocas, es lo más hermoso que alguien ha hecho por mí… Es más, es la segunda cosa más hermosa que hicieron por mí, Andrew fue el primero en hacerlo.- Dije mientras me quedaba viendo a la nada.

-Entonces lo que me tratas de decir Rumble es, ¿Gracias?- Dijo Sasha arqueando una ceja.

-Si… Bueno, gracias y, ¿Por qué me salvaste cuando podrías haberme dejado morir?- Hice una pausa. -¿Fue plata? ¿Necesitas plata? Yo tengo mucha, puedo ayudarte…-

-Rumble…- Ella me detuvo con la mano puesta al frente mientras tenia cerrado los ojos. –No fue la plata, no fue porque quería sacar de provecho algo. Lo que hice solo fue algo que haría cualquier ser humano en una situación como la tuya, más que nada cuando hiciste el acto más hermoso que alguien podría hacer en esta maldita ciudad… Darle libertad a alguien quien en verdad lo necesitaba.- Me sonrió tiernamente.

-Pero yo no te debo nada.-

-No se trata de deber o no, se trata de sentir que puedes ayudar a alguien… Como tú lo hiciste con esa chica.- Ella estaba a punto de agarrarme las manos en forma de consuelo, pero me las lleve a la sien.

-¿Libertad? Creo que la mande al muere Sasha, al maldito muere.- Dije apoyándome sobre mis manos.

-¿Muere? La salvaste Rumble, ¿Cómo crees que…?-

-Iré por ella.- Me levante de la mesa y fui hasta la puerta.

-Wow espera, ¡No puedes moverte con mucha libertad aun Rumble! ¡Estás en recuperación!- Dijo poniéndose al frente de la entrada.

-Oh tienes razón Sasha...- Le dije con una voz calma y simplona mientras asentía. –Pie Grande, ve por ella y tráela sin que te descubra nadie.- Le grite al robot grande, el emitió un pitido afirmativo.

-No entiendo Rumble, ¿Crees que es mejor que muera en un lugar donde pasó toda la vida siendo maltratada o afuera, donde es libre de elegir su destino?- Dijo molesta.

-En los brazos de un amigo si es posible.- Dije decidido.

-No puedes decidir el destino de los demás Rumble.- Replico aun más molesta.

-Si así piensas, entonces tendría que haber muerto hace tres días, en ese maldito lugar donde me encontraste.- Tenia dolor en el cuerpo, parecía que mi cuerpo iba a ceder. –Mi destino era morir allí, yo lo quería de esa forma, es más, me lo busque por estar bebiendo y fumando… Pero tú me salvaste…- Estaba triste, lo que decía ella parecía no tener sentido, puesto que Sasha me inspiro a decidir a ir a buscar a esta joven.

-…- Ella estaba sorprendida, no encontraba palabras para contestarme.

-Entonces, ¿De qué mierda me hablas de "no cambies el destino de los demás" cuando tu cambiaste el mío?- Dije molesto con los ojos llorosos. –Ahora muévete…- Me sentía cansado de repente.

-¿Rumble?- Dijo preocupada.

-Del camino…- Mi cansancio me gano y caí al suelo.

/Ojos de Sasha/

-¡Rumble!- Logre atajarlo a tiempo.

*Te tengo amigo mío, solo deja que te lleve a la cama. Yo me ocupare del resto.* Pensé mientras lo cargaba en brazos hasta la cama.

Le acomode la almohada, lo puse bajo la sabana y salí del cuarto en silencio.

Suspire y fui hasta la mesa donde los platos aun seguían con comida, los envolví con papel para Vitafilar y los puse en la heladera, junte las cosas de la mesa, las lave y las puse para secar. Me sente en la mesa mientras agarre mi Hextechmovil e hice una llamada:

-¿Chica? ¿Está todo bien? – Dijo con voz preocupante.

-Bebe, necesito un favor. Si ves al jefe, dile que aun necesito días, ¿Puede ser?-

-Claro, no hay problema. ¿Quieres que te haga compañía?- Dijo dulcemente.

-Esta es la única compañía que necesito por ahora, ¿Está bien?- Dije mientras deslizaba la mano por toda la cara con cierto estrés.

-Clarinete, chica… Oye, ¿Crees que haya sido buena idea involucrarte en esto?- Dijo con cierto desanimo.

-No lo sé, bebe. Simplemente sé que no lo puedo dejar de esta forma.-

-Entiendo… Escucha, pase lo que pase yo te apoyo, chica. Pero quiero que me hagas el favor de cuidarte, ¿sí?- Dijo preocupada. –He oído que él estuvo en la Gran Guerra Noxiana, tú misma sabes cómo es que quedan las personas después de eso.-

-Lo sé, por eso debo cuidarlo…- Hice una pausa. –No quiero que termine igual que mi padre.-

-Lo sé chica, lo sé… - Dijo en tono un poco alegre. - Cuídate, ¿Está bien? Te amo.-

-Y yo a ti.- Corte la llamada después de unos segundos.

Me incline a la mesa y cerré los ojos del cansancio.

Fin del prologo.

-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-x-X-