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XXVII

Déjame entrar

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Desde ese día el único sentimiento que hay en él, acerca de mí, es el odio.

Y me di cuenta que con odio también se puede vivir.

Con el corazón lleno de resentimiento uno es capaz de protegerse no permitiendo el paso a emociones tan estúpidas como lo son el amor y el sentir afecto.

Luego de eso decidí volver a trasplantarme el corazón que se me había dado.

Había estado perdiendo el tiempo jugando a tener una vida placentera sin recordar el verdadero deber que debo cumplir.

De la promesa que hice a una persona que decidió morir.

De una persona a la que prometí buscar.

De esa persona es de la única en la que me debo enfocar.

El tiempo dará la razón a quien se la merezca, espero no ser yo.

Una vez que el Canciller desistió en continuar el tratamiento de las células de Draug con él, yo le di a cambio una lealtad ciega con el fin de que nunca más le pusiera una mano encima a Sasori ni a ningún otro.

El programa de células Draug quedó descontinuado.

Sasori creció odiándome y desconociendo las razones del por qué lo hice.

Hasta que se cansó de insistir.

Iruka y Chiyo nunca supieron a cerca de mis razones. Y era mejor así. Dejarles la idea de que mi naturaleza es así. Herir y seguir hiriendo. Crear y esparcir miedo. Así debió ser desde el inicio. Así debió ser siempre.

Él creció volviéndose Fenrir más pronto de lo que yo pude pronosticar que le tomaría en reponerse, no solo física sino también emocionalmente.

Su odio es fuerte, quizá.

Estoy contenta.

Contenta de que me odie.

Contenta de que me desprecie.

Contenta de que cuando nos topamos en los pasillos, con él completamente recuperado de sus heridas, ni siquiera me mire. Que ni siquiera me hable. Que ni siquiera pregunte por mí ni por la terrible reputación que ahora me precede desde que soy la favorita del Canciller, según dicen.

"Condena tu alma, Sakura. Mi mundo no gira en torno a ti más"

Y yo también hice lo mismo. Dejé de pensar que mi mundo giraba alrededor de esas personas.

De él. De Kurenai. De Iruka. De Chiyo.

Ambos entendimos que darlo todo por una persona que no eres tú mismo, es una pérdida de tiempo. Porque nunca vas a satisfacer, en su totalidad, las exigencias ni las expectativas de la persona a la que pretendes darle todo. A Sasori le costó casi un mes y medio recuperarse de las heridas pero para mí sigue siendo una eternidad aceptar de que he sido yo la causante de todo su dolor.

Al menos él está vivo.

Y espero que las cicatrices que lleva en la espalda le recuerden, día con día, su odio hacia mí. De ese modo estará a salvo siempre.

Esa es la fórmula.

La fórmula para que la gente a mi alrededor no salga perjudicada nunca más.

Odio.

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II

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Las piezas…O más bien los retazos de una historia que no esperaba oír, finalmente han sido puestos sobre la mesa.

La respiración de Hinata es pausada pero basta ver su rostro para darse cuenta de que, no siendo ella la protagonista de tal pasado, le ha removido el corazón. Si le contaran a alguien más, seguramente tendría el mismo semblante que ella. Si se lo contaran a Konohamaru, este no pararía de llorar en todo el día a pesar de los intentos que, Sasuke asegura, haría por expresar fortaleza.

Pero él no puede compartir ese mismo sentir.

No puede ni poner en orden sus pensamientos como para emitir una mísera oración coherente a toda la historia que acaba de escuchar de boca de Hinata Hyuga.

No quiere pensar, al menos por ese instante, en la motivación del subteniente de Sakura para haber decidido contarle algo tan íntimo a él. Aunque quizá se deba al pacto que tienen. A cerca de Hinata despejarle todas las dudas sobre la pelirrosa para que de esa manera tuviera un panorama completo de ella y pudiese comprenderla. No le sorprende que haya sido tan precipitada aquella reunión entre ambos porque, según Hyuga, Sakura le acaba de contar todo eso apenas anoche.

Hay dos motivos igual de fuertes en el razonamiento de Sasuke en estos momentos.

Uno. Que mientras más pronto sepa todo sobre ella, más fácil será seguirla con fidelidad.

Dos. Está desesperada.

De Sakura enterarse que se han reunido solo para hablar de su pasado dentro del Cuartel…Bueno, no quiere ni imaginar lo que les hará.

Pero a Sasuke no le importa. De hecho no le importa nada de lo anterior.

Su mente, en estos momentos, es un remolino de emociones. De entrada no puede sentirse entristecido por el fin de la historia. O al menos en la parte donde Hinata ha decido cortar el relato pues presuntuosamente eso debió ser lo último que ellos hubieron compartido juntos.

Un hecho cruel a lo largo de la vida de Sakura debería hacerle sentir igual de devastado que ella. Igual de empático, quizá, que Hinata.

Pero no puede.

Su cerebro en estos momentos no está en funcionamiento como lo está la parte blanda de su corazón.

Tanta historia detrás de esas miradas intrigantes que, durante un tiempo, él ni siquiera quería ver en todo el día.

Sakura y Sasori.

Es que…maldita sea, ponerlos en la misma oración no tiene cabida para él a pesar de que ha escuchado ya toda la historia trágica de ese par. Quiere sentirse mal por él, enserio que sí, pero entonces la estupidez puede más que su propia razón.

Pensar que ambos han estado juntos desde hace, dios santo, ¿décadas? , le retuerce el estómago. No debería sentirse de esa forma tan absurda cuando se trata de una cruda separación y una cruda vida vivida por ellos dos.

En estos momentos quiere hacer miles de preguntar empezando por…

"Él salió herido por ella,…

Y ella hizo lo mismo por él"

¡Ah, quiere enterrar la cabeza en la tierra!

Enserio que sí.

Pensar en eso es tan irrelevante como el hecho de estar pensando en todo el tiempo que ese par compartió uno a lado del otro.

Apoyándose.

Riendo.

¡Sakura riendo!

¡Y ese imbécil a su lado…!

No.

Está perdiendo el piso bajo sus pies. ¿Qué carajos le pasa? ¿Y por qué de pronto se siente aliviado de que en el presente se lleven tan mal? Por supuesto no aplaude nada del sufrimiento al que cada uno de ellos dos estuvo sometido. De hecho se le hace inhumano pensar que Sasori fue usado de la misma manera en que hicieron con Sakura.

Y aun así…

—Él lo hizo por ella…

"No te temo"

Vaya, qué grandísimo bastardo.

Ríe, sintiendo una inesperada frustración.

No quiere ser infantil pero no puede evitarlo. No cuando finalmente conoce hasta qué punto ella se ha entregado por el bienestar de las personas que la rodean. A tal punto de decidir ser odiada por el bienestar de alguien. Y ese alguien es Sasori.

Y ese imbécil también, yendo más allá de lo que podía dar en esos momentos, por ella.

Y es que uno no se podría imaginar que tal pasado pudiese existir en individuos tan, aparentemente, fuertes y despiadados.

No. Sakura no es despiadada.

Ella…

Está molesto.

Molesto por estar sintiendo tales emociones que no tienen cabida en ese momento.

Debe concentrarse.

Debe hacerlo aunque le resulte imposible teniendo la imagen de cada escena narrada y que ahora imagina protagonizada por ellos dos. Tiene mejores cosa en las cuales pensar, maldita sea.

—¿Cómo está ella ahora? —estúpido, piensa. Eso ha sido estúpido pero es que no ha tenido ganas de preguntar otra cosa si no es el estado actual en el que Sakura se encuentra.

—Sigue en reposo aunque ya está totalmente recuperada desde que… —Hinata se interrumpe, bajando un poco la mirada.

Toda esa historia también es nueva para ella y apenas la está digiriendo como él. Enterarse, además, de que Sasori también fue sometido a las células de Draug, igual le perturba. Aunque tiene sentido ahora que sabe con mayor precisión los hechos que los orillaron a ambos a pasar por ese infierno.

—¿Y él que dice? —está inquieto y, siendo franco, hambriento de saber cómo es que la está pasando ese tipo luego de lo ocurrido hace un par de días.

Al igual que Hinata, Sasuke tiene una idea aproximada de toda esa escena que le hizo hervir en cuanto la vio sin tener una base en la cual justificar lo que sucedía. Ahora que lo sabe no puede evitar preguntarse qué tipos de pensamientos tendría Sasori con todo eso.

No puede, ni quiere, pasar por alto el hecho de que haya ido por su propio pie a ayudar a Sakura cuando, ahora que conoce la historia, se supone habían terminado en pésimos términos en cuanto a relaciones afectivas.

Y eso lo hace cabrear.

—No lo he visto desde ese día —confiesa Hinata, y Sasuke sabe que no miente pero quisiera que al menos le inventara algo. Que le mintiera. Que dijera que a él no le interesa el bienestar de Sakura—. Aunque Chiyo sí estuvo al pendiente de ella tan pronto se enteró.

Y Sasuke cierra los ojos, soltando una risa sarcástica y fastidiada.

Claro.

Sasori no se presentaría en la habitación de Sakura pues se supone tienen un acuerdo. Pero a Sasuke se le hubo olvidado las personas con las que comparten relación.

Lo sabe.

Por supuesto que Sasori sabe y ha estado al pendiente de ella por medio de esa mujer.

Porque la respuesta es tan obvia como que él es indulgente con todos sus gestos.

—¡Arg! —exhala un sonido propio del desgaste mental que ahora siente. No quiere decirlo con todas sus letras. Ni siquiera quiere pensar en la alta posibilidad de que toda esa frialdad disfrazada entre ambos sea porque llegaron a sentir algo más. De Sasori es más propenso, y eso le hace enfurecer. ¡Y eso ni siquiera es importante en ese momento, maldición! Sacude la cabeza despejando tales pensamientos—. Como sea, entonces la razón por la que ella quiere ir a las instalaciones de la Zona Sur…

—Sakura sospecha que los experimentos con humanos aún se están llevando a cabo —completa Hinata, irguiéndose, recuperando la postura luego de la larga posición durante la narración de toda la historia—. Chequé los registros de evaluaciones dentro del área médica y la fecha coincide con el tiempo en el que Sasori fue sometido a esa prueba —Sasuke se talla las sienes, analizando. Otro tema que le estresa es la edad de ambos. Está más que claro ahora que ha oído a Hinata pero no deja de sorprenderse de la crueldad de un par de hombres con el fin de "mejorar la raza humana"

Sasori le sigue cayendo de los mil demonios, por supuesto, pero hombre, no quiere ni imaginar a todo lo que estuvo sometido en aquél tiempo.

—Entonces las células de Draug ralentizaron la edad biológica de ambos —Hinata asiente, hojeando un par de expedientes de todo el desastre que tienen ambos sobre la mesa. Un montón de hojas y carpetas desperdigadas—. Hn, debe ser tan anciana como Kakashi —bromea, sorprendiéndose a sí mismo del nombre que ha traído a colación. Es cierto.

¡Es cierto!

¡Iruka!

—Ese nombre… —Sasuke no pierde tiempo, hojeando algunos papeles, buscando el registro que hace unos minutos Hinata le hubo mostrado durante la historia.

—Entonces es cierto —dice, apretando los dientes. Sintiendo la garganta arder.

Hinata se percata un poco tarde del motivo de ese semblante recordando las cosas que Sasuke le pidió a cambio de proporcionarle su lealtad a Sakura.

Cosas sobre su origen aún son desconocidas, ciertamente. Hinata no ha obtenido ningún dato sobre él, ni de Naruto, en ningún registro pero por la manera en la que Sasuke sostiene ese expediente con fuerza le hace sentir que han encontrado algo.

—Hatake Kakashi —musita la de ojos perlas, conservando la seriedad y las emociones mucho mejor de lo que Sasuke demuestra en estos momentos. Y cómo no. Es él. Ese vejestorio. Es su fotografía en papel mate; su rostro sin esa cicatriz que Sasuke se ha lamentado y cuestionado durante toda su vida. El peso de la mentira vuelve a estar sobre él. A pesar de que esa no es información nueva, finalmente confirmarla tiene el efecto de como si apenas se estuviese enterando—. ¿Lo conoces? —Sasuke no responde de inmediato. Siente la garganta cerrada que, de hablar enseguida, sería notorio los matices afectados de su voz debido a lo que está sintiendo.

Se toma casi un minuto en responder.

—Es la persona que me crió —Hinata engrandece los ojos, azorada, pero antes de tener tiempo para preguntarse los por qué, ata cabos.

—El uniforme… —murmura, señalando la fotografía—. Ese uniforme quedó obsoleto el día que llovieron esporas.

"Te encontré esa noche…Eras un bebé muy llorón y saludable"

El seco sonido de su puño estampando sobre la superficie de la mesa alarma a Hinata, pero le hace entender un poco más al soldado. Todo está encajando sin necesidad de ella preguntárselo. Supone que Sasuke debe tener sus propios fantasmas de remordimiento apoderándose de su mente en estos momentos por lo que decide darle espacio.

No hay muchos datos que Sasuke crea que son relevantes.

Su ficha de soldado no es tan asombrosa como hubiese esperado. Sobre relaciones familiares tampoco hay nada. Lo único que le sorprende es su fecha de registro. Un mocoso de apenas diez años. El afiche no dice más sobre él salvo la fecha en la que se revocó su perfil luego de haber…

—¿Qué?

Fallecido.

Hinata, hasta ese momento, no entiende el motivo de esa cara desencajada pues si bien no sabe nada de ese hombre, se ha tomado la molestia de revisar los expedientes antes de mostrárselos a él. El hecho de que su estado actual tenga el registro de que es una persona fallecida, no le sorprende. Incluso cuando Sasuke le ha dicho que es la persona que lo crió. Hasta donde ella sabe pudo haber cuidado de él durante un tiempo solamente y luego haber muerto.

Y esa sería la razón por la que esté registrado así.

Pero para Sasuke no.

Kakashi está vivo.

Hace apenas un mes, y algo más, lo ha dejado de ver.

¿Por qué lo contabilizan como si…?

—Kakashi no murió el día de las esporas —Hinata enarca una ceja, confundida—. Él me encontró y luego…

—¿Dices que al día de hoy sigue con vida? —Sasuke no responde. Ya no está tan aturdido como hace un rato. En su lugar su mente intenta encontrar un poco de coherencia en todo ese asunto—. Eso no puede ser. Los registros de ese día fueron…

—Aquí dice que no se halló su cuerpo —dice él, aterrizando la lógica bajo sus pies—. Y aquí dice que murió en acción sirviendo a su nación—hace una pausa, emitiendo una risa sátira—. ¿Entonces por qué nadie lo recuerda? —Hinata respinga, incubando la hipótesis de Sasuke en su cabeza—. Nadie excepto…

—Iruka.

—Y ese hombre —gruñe con sorpresiva ira.

Se refiere al Canciller.

Desde su primer encuentro con él, su primera impresión no ha cambiado.

Y detesta en sobre manera compartir ese tipo de advertencia con alguien como Sasori, pero es que por donde mires a Danzou, solo un iluso es capaz de convencerse de que es una buena persona. Llámenlo demente pero a estas alturas, en la que tiene conocimiento del tipo de acciones que les hizo cometer a ese par, su desconfianza y sospecha aumentan a cada segundo.

No le sorprendería que él estuviese detrás de ese asunto también. A pesar de que Hinata no ha tocado el tema en sí sobre Kakashi, lo ha mencionado, y es motivo suficiente para que la ansiedad de Sasuke despierte de su letargo.

Incluso si tiene que pedir favores ¿qué tiene que perder? Ha ido a Konoha con un propósito claro ¿no es así? El camino ha sido modificado pero no puede desaprovechar la oportunidad que Hinata Hyuga le brinda como intercambio por él proporcionarle su ayuda a Sakura. Ayuda que considera ella no necesita. Aun así, con todo lo que ahora sabe, no puede sacársela de la mente. Si antes se le hacía irritante tener pensamientos sobre ella cada cierto tiempo durante el día, ahora lo siente una necesidad.

Quiere saber más.

Quiere llegar al fondo de sus pensamientos.

Quiere compartir tanto o incluso más de lo que hubo compartido con Sasori.

Ella le está volviendo loco.

Y ya ni siquiera le molesta aceptarlo.

—"Solo yo me meto en estas cosas" —piensa, irónico, sosteniéndose la frente antes de pensar la siguiente pregunta a formular—. ¿Puedes examinarlo? —Hinata enarca una ceja, confusa—. El uniforme—la subteniente se azora más rápidamente expresa su inquietud.

—¿Hay alguna razón en especial?

—Sakura dijo que quería saber el por qué lo tenía yo ¿cierto? —la joven no responde ante la afirmación obvia—. La verdad es que ese uniforme lo encontré en un baúl.

—Entonces corresponde a que es de él —Sasuke niega.

—Tengo otro nombre. Una persona de la que recuerdo poco pero…

—¿Pero?

—Podría ser de esa persona. Y si esa persona también figura en los registros de SHINOBI…Podría ser una nueva pista a cerca de algo, ¿no crees?

"¿He olvidado a alguien?"

"¿Por qué me preguntas eso, Sasuke?"

La razón por la que siempre se había despertado llorando en las noches.

De los primeros años de su vida no recuerda casi nada. Y aunque en un principio no le parecía extraño, conforme crecía el vacío de la pieza que le hacía falta se hacía cada vez más notorio.

La pieza.

La persona.

Kakashi lo ha criado desde que tiene uso de razón pero incluso si él ha sido una persona positiva y amable, la sonrisa radiante como el Sol que siempre se cuela en sus memorias no le pertenece al peli plateado. Ni siquiera a Naruto.

"Él te quiso mucho, ¿sabes?"

Ahí está, ese recuerdo que le está partiendo el cerebro porque Sasuke está haciendo el esfuerzo por desenterrar cada palabra, cada fragmento, cada pliegue, cada color y olor.

"¿Él?"

"La persona que te regaló su vida"

—"Él…"

"Obito"

¿Estás…?—la voz de Hinata suena alejada pero una vez que Sasuke recupera la normalidad de su sentido del oído, todos los sonidos vuelven a equilibrarse—. Oye, escucha, no te odio en realidad pero me estás estresando más de lo que Sakura ya lo hizo—el muchacho suelta una risa sarcástica, regulando su respiración. Ella ni siquiera ha notado los segundos en angustia en retrospectiva que ha vivido hace un rato. Diablos, ¿qué está mal con él?

—Qué reconfortante —bromea, recobrando la postura a lo que Hinata hace una mueca solamente.

—A lo que me refiero es que si queremos que esto funcione, debemos exponer ambas partes en la balanza —el soldado frunce el ceño.

—En resumidas cuentas quieres que te cuente toda mi vida.

—Sí, pero a cambio yo no te ocultaré nada —suspira, tranquilizándose—. Como sea, tomaré tu petición sobre analizar ese uniforme. Quizá encontremos un indicio sobre algo más—hace una pausa—. Te he contado sobre lo que ella me ha dicho pero aún así sé que no es todo lo que guarda dentro suyo—hace una pausa—. Aunque si ese hombre, Kakashi, convivió durante ese periodo de tiempo aquí, y de ser un soldado, la única persona que podría sacarnos de dudas sería Iruka —Sasuke rueda los ojos con ironía.

—Él no va a decirnos nada.

—Entonces no le encuentro sentido a encontrar un supuesto indicio si no hay nadie que pueda confirmarnos la existencia de esta otra supuesta persona.

—No estaba pensando en él —Hinata se azora, encontrando hasta espléndida la manera en la que Sasuke está siendo sumamente meticuloso en lo que piensa.

—¿Chiyo? —el azabache asiente.

—Ya escuché la versión de Iruka hace poco. Ahora la de Sakura. Falta la de esa mujer —la soldado ignora, primeramente, el hecho de que Sasuke ha mencionado que ha sido el propio Iruka quien le ha contado cosas, aunque le encantaría saberlo.

De hecho le encantaría saber más de él.

Más del pensamiento que Sakura podría tener a cerca de alguien como lo es Sasuke, un joven problemático que no hace más que intrigarla en sobre manera.

—No estoy tan segura de que vayamos a lograr algo al preguntarle directamente —expresa, sincera, dejando que la melancolía y la preocupación se apoderen de su cuerpo—. Sakura es muy cuidadosa en contar su vida, y aunque ella misma me ha dicho muchas cosas sobre su origen sé que eso tan solo es una pequeña parte de lo que realmente mantiene en secreto.

—…Como el corazón que le dio a Konohamaru —Hinata engrandece los ojos, sorprendida—. Yo también se cosas —dice él, alardeando un poco.

—¿Quién te lo dijo?

—¿Realmente importa? —Hinata insiste, frunciendo el entrecejo. Sasuke suspira, rendido—. Bien. Fue él mismo.

—¿Konohamaru-kun? —Sasuke asiente—. ¿Por qué él habría de…? —Hyuga se detiene como si se le hubiese atravesado un pensamiento por la mente—. Sakura dijo que el corazón que le había dado a Konohamaru era de otra persona —hace una pausa prolongada, meditando y, por qué no, teniendo un poco de miedo ante la suposición de que el niño también estuviese atravesando por un proceso de ralentización en torno a su edad.

Pero no, Konohamaru había llegado en la tercera lluvia de esporas.

Y si Sakura ha confirmado que ese corazón le perteneció antes a esa mujer significaría…

No.

—¿Hyuga?

—Lo está cuidando. Es un contenedor solamente —suelta oraciones sin conexión a lo que Sasuke se encarga de hacer sus propias conclusiones de ello mientras la oye—. Si los experimentos donde sometían a seres humanos a las células de Draug continuaron, es obvio que lo iban a hacer en otro lado —dice, esclareciendo sus propias suposiciones—. Borraron todo rastro de información o antecedentes. Incluso la solución a la ralentización provocada de manera sintética —el muchacho no entiende enseguida.

—Creí que habías dicho que la ralentización era provocada por la conexión del corazón.

—La de Sakura —Sasuke engrandece los ojos —, pero la de Sasori debió tratarse en cuanto dejaron de experimentar con él —hace una pausa—. El corazón que tiene Konohamaru no es producto de haber estado sometido a la experimentación de las células. Es un trasplante común y corriente.

Sakura dijo que lo había encontrado bajo la nieve.

Sakura dijo que estaba a punto de morir y tenía heridas críticas.

Sakura dijo algo acerca de "un hijo"

Sakura le dio ese corazón para que viviera y para que pudiera guardarlo hasta que el hijo de Mikoto apareciera porque probablemente…

—…Sakura le prometió que así lo haría —deduce, aturdida—. Entonces esa mujer era humana cuando ese niño nació.

—¿Esa mujer? —Sasuke recuerda un nombre soltado de los labios del mocoso pero ciertamente no está en todos sus sentidos como para deletrearlo, y Hinata mucho menos—. ¿La mujer a la que le pertenece ese corazón? —ella asiente, ida.

—Cuando a Sasori lo sometieron a ese experimento, él continuó siendo humano —se lleva una mano al mentón, meditando—. Es probable que toda esa información y todo el tratamiento para mantener controlado cualquier percance a raíz de este se encuentre en la Zona Sur, además de todos los expedientes e incluso información sobre la gente desaparecida de ese entonces.

"Kakashi", piensa Sasuke.

Incluso un tratamiento o una explicación para los extraño dolores de Konohamaru y el por qué su cuerpo parece estar queriendo rechazar el órgano vital que le da la vida.

Según el propio Konohamaru, hasta hace poco es que hubo comenzado a experimentar ciertos desvanecimientos. La razón, la desconocen.

—¿Qué no almacenan todo aquí? —dice él refiriéndose a la información, dándole tiempo a Hinata de pensar antes de hablar.

Ciertamente pensar en la posibilidad de resultar cierto todo lo que está suponiendo y diciendo, le remueve el estómago. Pensar que le han escondido, durante tanto tiempo, información a los demás miembros de SHINOBI, y a la propia gente de Konoha, no es algo que le sorprendería.

Hinata es consciente de que hay información confidencial que solo los rangos más altos conocen pero hay tantos huecos en esa historia atada al poder y la ambición que le hace sospechar de orígenes más perversos y oscuros.

La prueba es que Sasori y Sakura fueron usados, quizá no meramente como experimentos, pero sí como prueba y error.

De ahí que Sakura, de un tiempo para acá, haya comenzado a demostrar una actitud distinta en tanto el Canciller ha estado cerca de ella.

De ahí que haya pensado, si quiera, en llevar a cabo un plan que no entra dentro de ninguna orden o régimen.

De ahí que solo le haya dicho a ella y a Sasuke sobre sus planes pues nadie más lo sabe.

Sakura no confía en Danzou, y no es que sea algo reciente.

Hinata ahora entiende el origen y la razón de esa lealtad ciega que finge demostrar con cada chasqueo de dedos de la mano de ese hombre. No está en deuda con él, está atada porque lo ha prometido. Servirle a cambio de dejar en paz a quienes ella quiere. Pero todo tiene un límite y parece que Sakura está por alcanzar el suyo aunque Hinata se pregunta si a estas alturas aún piensa así. Se cuestiona si Sakura aún está dispuesta a arriesgar más con tal de saber la verdad.

En aquél entonces habían sido Iruka, Chiyo, Kurenai y Sasori.

Hoy, Hinata puede decir con seguridad que se trata de la seguridad de Konohamaru. Y quizá posiblemente ella. Y…

Vuelve a mirar a Sasuke.

No le quedan muchas dudas sobre él a pesar de conocerlo de nada pero basta con haber visto cada uno de sus gestos mientras ella le contaba la historia a cerca de esos dos.

Quiere equivocarse.

Quiere pensar que por primera vez va a hacerlo.

Quiere pensar que en verdad Sasuke tiene sus propios propósitos para estar prestándole su fuerza a Sakura y no porque ella se lo haya pedido.

Sentimientos como el amor son universales.

Y aunque Hinata no ha amado lo suficientemente a alguien, no le hace falta haber estado en una relación caótica con subidas y bajadas para leer el lenguaje corporal de un hombre.

Si tan solo Sasuke no se hubiese comportado como lo hizo cuando Sasori asistió a Sakura, quizá Hinata tendría menos inquietudes.

—¿Qué pasa?

—Si llegaras a encontrar una respuesta que no te agrade en ese lugar… —¿La abandonarías?, quiere decir—. ¿Qué harías?

Porque Hinata conoce su propia fuerza, y teme que Sakura reciba más ataques por la espalda que a ningún otro soldado.

Y puede que la pelirrosa sea tan terca como para no darse cuenta de la expresión que ella misma también pone cuando Hinata le menciona a Sasuke. Puede que, incluso, ambos sean un par de idiotas que solo hacen oídos sordos a sus advertencias pues al final el destino quiere hacer que se reúnan de un modo otro. Puede que sea así pero Hinata quiere estar preparada para el peor de los escenarios en caso de que sea necesario pensar en uno.

—¿Por qué me preguntas eso?

—Solo responde.

—Dije que estoy de su lado ¿no?

Sí, lo ha dicho, ¿pero hasta qué punto? ¿Y si se está equivocando? ¿Y si está confiando en alguien que no debe? Su mirada es tan insistente que Sasuke siente la necesidad de pensar sus palabras antes de responder.

—Yo no cometeré ese error, Hyuga.

Se está refiriendo a la traición.

Tal y como sucedió entre Sakura y Sasori, lo que terminó por distanciarlos.

—Estaré a su lado…

"Estaré a su lado el tiempo que le sea útil"

Las palabras de Konohamaru, finalmente las entiende.

—¿Eh?

—Estaré a su lado el tiempo que le sea de utilidad.

Aún si él mismo desconoce que las ha citado con un sentimiento distinto.

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III

.

Sasuke tiene muchas teorías acerca del destierro de Kakashi, donde la primera que encabeza su lista ya no le resulta la más convincente.

Durante ese periodo, la gente expuesta a las esporas fue desterrada de Konoha ante una posible amenaza de brote masivo de Draug. La sospecha no era una confirmación al miedo real de que cada individuo estuviese infectado solo por estar expuesto. Pero eso a Danzou no le importó. Sasuke, durante todos esos años, ha creído en la fuerte posibilidad de que Kakashi hubiese sido exiliado por esa razón pero…ahora ya no está tan seguro.

Si Kakashi perteneció a SHINOBI, y si Iruka lo conocía…

Y también está ese hombre al que Sasuke no recuerda completamente.

Sabe de su existencia pues Kakashi es todo menos discreto. En más de una ocasión el nombre de Obito ha salido de sus labios y Sasuke, cansado de fingir que no lo oye, no hubo reprimido sus ganas de preguntar. Sin embargo poco sabe de él pues la información dada por el parchado es todo menos útil.

Sabe su nombre, y Sasuke sospecha que no se trató de un simple individuo más dentro de Rhoda. Pero de un momento a otro se fue, o eso es lo que Kakashi le dijo en aquél entonces. Pero Sasuke ya no está satisfecho con una historia que ni siquiera comenzó a ser contada. No cuando recuerda perfectamente el tipo de semblante que Kakashi siempre ponía cada que mencionaba ese nombre.

Por supuesto que, cuando recién hubo huido de Rhoda, Sasuke pensó que ese uniforme le pertenecía a Kakashi. Es decir, ni siquiera hizo el intento de negar luego de preguntarle si había pertenecido a SHINOBI. Le había dicho que sí, ciertamente, pero lo que respecta a ese uniforme…

Bien no pudo ser de él.

¿Y si era de ese otro hombre?

Ah, el tiempo que le tome a Hinata analizar esa sucia y vieja prenda va a ser fundamental y a la vez estresante, pero quiere dejar de pensar en eso. De hecho, deja de pensar en ese tema tan pronto ve a Sakura, luego de casi una semana entera de no verla, entrar a la sala de entrenamiento en la que están todos.

Y con todos se refiere al reducido número de soldados que le sirven: Hyuga, Naruto y él, por supuesto. Konohamaru también está ahí, aún lado, fingiendo continuar prestándole atención al libro que sostiene en tanto ve a Sakura pasar frente a él, como si no notara que está ahí.

Sasuke puede percibirlo.

Puede ver el semblante entristecido del mocoso por ser olímpicamente ignorado y puede sentir su propia sangre hervir un poco ante la molestia que siente en tanto la ve con ese semblante frívolo y sumamente serio que por mucho tiempo había preferido no ver. Hubiese preferido una sonrisa arrogante, de esas que se le hacían insoportables en un principio cuando la conoció. Ahora luce tan apartada y vacía como nunca antes.

Cuando Hinata se percata de ella, se aproxima mientras les hace una señal a él y a Naruto de parar su práctica, pidiendo que también se acerquen. Konohamaru lo hace al último, de modo que los cuatro quedan frente a la Fenrir.

Nada de lo siguiente que dice le importa a Sasuke.

A pesar de que Sakura ha abierto la boca no ha sido para soltar las palabras que él desea oír. Mueve la boca y parece que nada tiene el sentido que debe. Sasuke se pregunta por qué. Por qué, siendo Hinata Hyuga su subteniente, no le dice nada. A medida que palabras vacías salen de sus labios, Sasuke encuentra más desesperante el hecho de que parece un ente programado rezando líneas por puro protocolo.

Luce aislada.

Lude indiferente.

Luce con un semblante tan inexpresivo que Sasuke desea hacerla enojar solo para ver un gesto genuino, propio de sus emociones.

En su lugar, nada.

En esos momentos Sakura es la imagen de un abismo. Uno muy profundo del que no tiene certeza si va a salir alguna vez.

Y Sasuke está desesperado por hacerla reaccionar.

—…Así que estaré fuera durante un par de días. Hinata estará al frente en mi ausencia. Desobedézcanla y el castigo será severo tan pronto yo lo sepa.

Espera, ¿Qué ha dicho?

El castigo…No, no, eso no.

¿Se irá? ¿Se irá por un par de días? ¿A dónde? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Con quién?

—… ¿Cómo? —antes de que Sasuke pueda ser asaltado por los otros tres pares de ojos que tiene a un lado, debido a su inesperada reacción, Sakura ya está despidiéndose.

—Es todo —y tan pronto suelta eso último ya la está perdiendo de vista.

¡Esa mujer…ni siquiera lo ha mirado en todo ese rato! ¡Ni una mísera mirada!

No se han visto una semana entera, y no es como que Sasuke espere un abrazo intencionado y una disculpa por haberle gritado cuando la ayudó. Enserio que no espera eso pero tampoco esperaba verla como un maldito robot, fingiendo que nada ha sucedido.

Está colérico.

Está frustrado.

Y está enardecido de que la imagen de Sasori y Sakura se le interponga en la mente como si esto fuese un desfile de malas e irritables memorias.

—"¡Va a escucharme!"

—¡Sasuke! —el grito de Naruto, en sincronía con el "¡Oye!" de Hinata, le importa poco cuando atraviesa las paredes de esa sala, los insoportables pasillos concurridos de personal, hasta llegar al elevador.

Sakura no lo nota pues luce demasiado cansada y estresada sujetándose con fuerza el puente de la nariz. No es como que haya sido difícil enfrentar a Konohamaru, quien no le ha visto, principalmente, con buenos ojos.

De Naruto no puede decir nada, no es lo suficientemente cercano pero negar que no le preocupa la imagen que tendrá de ella ahora es un poco sofocante. Hinata, bueno, no ha sido muy placentero verla un poco decaída. Sakura sugiere que es debido a la conversación de hace unos días.

Y entonces, él.

A pesar de que no tendría por qué importarle el como la vean el resto de las personas, Sasuke es justamente el tipo de persona que Sakura no puede permitir que vaya más allá.

Y no tiene nada que ver con que tenga un genio de los mil demonios, aunque le gustaría que fuese así.

De él tiene recuerdos vagos a cerca de ese día. No sabe hasta qué punto ha estresado a Hinata ante la posible suposición de haberle exigido un por qué a cerca de lo que le sucedió. Hinata es firme, de eso no tiene dudas, pero incluso la persona más obediente puede flaquear en momentos en los que se permite empatizar y sentir tristeza por otros. Y Hyuga es así. No duda de que algo, quizá no todo, pero algo debió haberle dicho la oji perla a Sasuke como para que éste la mirara tan intensamente tan pronto la vio entrar a la sala.

Sakura quiere dejar de pensar en él.

Pero por algún motivo le está costando sacar de su mente la imagen de sus ojos.

Frenéticos.

Ansiosos.

Cubiertos por una tela desconocida que solo da paso a la preocupación.

Niega con la cabeza tan pronto se da cuenta de sus pensamientos. ¿Preocupación? Ríe, ilusa. No la dejó ahí tirada esa noche solo por compasión. Eso es lo que quiere pensar. No porque esté preocupado por ella.

Se sujeta el puente de la nariz con más fuerza. Ha comenzado a doler, y es insoportable cuando aparta a la razón y permite que hablen sensaciones extrañas.

Es tan estresante no tener ya el mismo control de su cuerpo como lo tenía antes.

Se siente mareada pero lo atribuye a todo lo que ha acontecido los últimos días y, por supuesto, a que sabe perfectamente que el efecto de la sangre de Sasori ya ha pasado. Necesita ausentarse por unos días, al menos en lo que le toma obtener el permiso de salir a la superficie e ir a las montañas. A encontrarse con el hombre que le proporciona la única solución a sus males, al menos en un porcentaje más a lo que significaría seguir bebiendo del Fenrir de cabello rojo.

Está agotada.

Está harta.

Está…

Las puertas del elevador no se han cerrado; y es hasta ese momento en el que Sakura aparta todos sus pensamientos angustiantes para percatarse de que él está ahí. De que la ha seguido sin haber recibido una orden y que las puertas finalmente se cierran cuando él entra.

Si por Sasuke fuera, presionaría con furia el botón de emergencia para hacer detener el elevador y así obtener más tiempo con ella pero está seguro que no alcanzaría si quiera a levantar su mano hacia el tablero pues Sakura es capaz de cortársela con un rápido movimiento de su katana*.

—¿Q-qué…? —ha cerrado los ojos tras el impacto y el sonido sordo de la mano de Sasuke estampar sobre la superficie fría de la pared del elevador en donde ella está apoyada, dejando el brazo a la altura de su rostro con la suficiente demanda de su atención.

Sakura ni siquiera lo ha notado. ¿Cuándo fue que la siguió?

—¿Có…? —el soldado abre la boca solo para volverla a cerrar impulsivamente. Sakura enarca una ceja, confundida.

—¿Ah?

—Quería…Quería saber cómo te encontrabas —la Fenrir engrandece los ojos, azorada, pero el semblante dura poco cuando transfigura a uno de burla. Uno que cree será útil para quitárselo de encima conociendo lo impulsivo que es.

—¿Y para eso tenías que perseguirme hasta aquí? —declara, irónica—. Pudiste preguntarle a Hinata.

—No creo que hubieses querido que hiciera eso —Sakura frunce el ceño sospechando la amenaza aunque Sasuke parece inconsciente del propio tono de su voz—. Era venir aquí y hacerlo directamente o hacerlo públicamente —reta él.

—Te habría roto la boca primero si lo hubieras…—pero el semblante de Sasuke es todo menos insolente. Está serio. En verdad está tomándose con seriedad todo ese asunto sobre ella. ¿Es preocupación lo que percibe? ¿O por qué la mira de esa manera tan dolosa y profunda? Algo hay de mal en ella como para que no sea capaz de sostenerle la agudeza con la que la mira, terminando cabizbaja antes de hablar y de disminuir varios tonos de burla, sincerando un poco—. Estoy bien, ya que insistes tanto —termina por decir en un tono tan suave que es inesperado.

No puede ver el ápice de alivio que hay en el rostro contrario y mejor para ella pues no planea agregar más confusión a su cabeza.

—¿En verdad? —pero no prevé su insistencia, ni la insistencia de esos ojos negros como una cornalina.

Como un lago a media noche, silencioso y con apenas movimiento, Sakura se siente un poco intimidada. ¿Qué está haciendo describiendo un par de ojos tan ordinarios?

—¿Por qué tanto interés?

—No lo sé. Quizá porque te dio un ataque epiléptico mientras patrullábamos —la Fenrir amplía los ojos, sobresaltada, pero ni siquiera sintiéndose cuestionada puede permitirle la osadía de ir más allá. Sasuke no sabe nada. No tiene por qué cuestionarla sobre absolutamente nada.

Y Sakura está tan firme, de nuevo, como lo estuvo cuando prometió no volver a arrastrar a más gente hacia su abismo personal.

Las consecuencias son, de por sí, desastrosas.

Además de que su intención principal, luego de lo que ha ocurrido, es no tener que dar explicaciones a nadie.

Y Sasuke no es la excepción.

—No seas ridículo —espeta, dando un paso al frente esperando que él ceda de inmediato pero no sucede.

—Estoy siendo muy serio con respecto a lo que vi hace un par de días.

—¿Y qué es lo que viste, según tú, soldado?

—A ti. Agonizando —Sakura agudiza la mirada, filosa y disgustada, aunque no sorprendida. Sasuke estuvo ahí después de todo, y de no haber sido por él, quizá…No. No tiene tiempo para sentimientos de gratitud. De hacerlo tendría que explicarle y está más que indispuesta a hacerlo.

—Pues mírame ahora—mano en su antebrazo. Va a quitárselo de encima—. Estoy perfectamente bi-…

Yerba buena.

Con un ligero sabor a óxido.

Y eso es porque Sakura no ha reparado en si le ha dolido o no la mordida que le ha dado en el labio inferior tan pronto juntaros sus labios en un beso que no debió suceder. El espacio reducido del elevador debe ser suficiente para alterar a una persona claustrofóbica, aunque éstos son resistentes. Y ruidosos. Sakura lo sabe luego del sonido sordo que se ha encerrado en esas reducidas cuatro paredes tan pronto lo ha empujado, enviándolo al extremo opuesto de ese jaula de metal.

Es un imbécil.

Un imbécil que le ha hecho bajar la guardia los segundos suficientes para haberla tomado de la cintura con fuerza y haber sujetado su mentón para besarla.

Y ella tan estúpida por haber cedido un par de segundos antes de reaccionar.

Escucha una risa. ¿De qué demonios se ríe?

Ella está ardiendo. Siente el rostro caliente. Siente que quiere clavarle las uñas en el cuello y hacerlo implorar por su salvación. Y él…solamente se ríe.

—Sangre —Sakura enfoca su rostro a pesar de que le cuesta mantener la entereza pues siente como su propia respiración se ha energizado de manera frenética. Sasuke se sostiene con un brazo en la pared mientras que con el otro, justamente con el dorso, se limpia el hilillo de sangre que escurre por su mentón—. Tenías sangre esa noche —la pelirrosa se tensa, agitada. ¿Desde cuándo Sasuke es capaz de hacer ese tipo de miradas? El brillo natural de sus orbes cornalina se extingue, y lo opaco acentúa su semblante receloso—. Él te dio su sangre ¿no es así?

Sonido sordo.

Pero no hay lamentos. No hay alguna queja. Al menos de parte de un Sasuke completamente idiota pero veraz.

La ha hecho enfadar enserio.

Y eso, aunque es un logro único, le da la sensación de que, en ese momento, es el más cercano a ella. Incluso si es por medio del odio genuino.

—No cruces la maldita línea —la oye gruñir, severa.

Pero él ya no puede dar marcha atrás.

No puede retroceder en el tiempo y decirle a ese imbécil bravucón y busca pleitos que es él, no fijarse en ella.

Decirle que no la mire.

Decirle que no la piensa.

Decirle que deje de sentir que el mundo es un poco menos miserable porque ella está en él.

—Me temo que eso ya lo hice desde hace bastante tiempo.

¿Por qué? ¿Por qué está haciendo todo eso? ¿Es su nueva manera de hacerle perder los estribos? ¿Una nueva forma de rebelarse y hacerla enfadar? Sakura siente cólera pero no por lo que debería hacerlo. La siente por pensar que esa última pregunta sea verdad. Que solo sea una manera para molestarla. ¿Es…decepción? ¿Se está volviendo loca?

—¡Pues vuelve a estar detrás de ella!—gruñe, empujándolo de nuevo, recluyéndose en el rincón más apartado lejos de él.

¿Por qué ese maldito elevador es tan pequeño?

¿Por qué tarda tanto?

¿¡Por qué se siente tan asfixiada!?

—Me permito recordarte quién fue la primera que me besó.

Ese fundamento es estúpido.

Toda esa situación lo es, con Sakura incluida por estar siguiéndole el juego pero es que es inevitable cuando está con él. Es inevitable no gritarle. Sentir que debe ponerlo en su lugar y romper todo rastro de estúpidos pensamientos a cerca de ella.

—¡Y yo recuerdo haberte dicho que no tuvieras estúpidos pensamientos sobre el amor conmigo!

Ahora es Sasuke quien engrandece los ojos, y Sakura quien se siente la persona más imbécil del mundo por haber cedido a un pensamiento tan absurdo como ese. ¿Amor? ¿Ella? ¡Que alguien le cosa la boca, por el amor a todo!

—Yo no dije la palabra amor.

¿Así se siente?

¿Así duele?

No. No. No. ¡No! ¡Todo eso está mal! Es culpa de él que esté diciendo tantos disparates. ¡¿Por qué no simplemente se quedó donde los demás sí lo hicieron?! ¡¿Por qué siempre es él?!

—Esto es tan estúpido —musita en tono bajo, cruzándose de brazos aunque pareciera que se abraza a sí misma. Como si sus brazos fueran lo que limita a que él pretenda volver a acercarse.

Es la primera vez que la ve así, piensa Sasuke.

Y mientras ella siente que se ahoga siendo observada, él solo se dedica a mirarla.

Está inquieta.

Está impaciente.

Está temblando ligeramente.

Pero es diferente. Toda esa situación lo es. Es tan alejada a la situación que cualquiera hubiese imaginado. Donde solo esperaría ser castigado, golpeado o hasta noqueado por ella.

Pero nada de lo que ha pronosticado, sucede.

Sakura está más consciente de lo que le causa su presencia teniendolo cerca que nunca antes.

¿Qué debería sentir él?

¿Qué debería responder?

—Yo también estuve ahí.

El elevador se detiene. Las puertas finalmente se abren. Pero él tiene algo que añadir al final antes de salir.

—¿Qué? —suelta ella, mirándolo a penas.

—Yo también te ayudé.

Maldición.

Maldición…

"No me mires…" piensa él, agradeciendo que ahora estén en un silencio reinante.

Que no lo mire, por todo lo más quiera.

Que no lo mire porque no sabe cómo va a reaccionar.

Que no lo mire y se dé cuenta de que tiene las mejillas rojas.

—Él no fue la única persona que estuvo a tu lado.

Que no lo mire y se dé cuenta…de que está loco por ella.

.

IV

.

—¿Te lastimaste la pierna?

Quieto.

Naruto se detiene precipitadamente en medio del pasillo, a pocos metros de la que es su habitación desde hace unas semanas. Hinata, a su espalda, le ha descubierto.

No. No lo ha hecho, pero si él no reacciona naturalmente y le da una respuesta que sea convincente, lo hará.

Y, hombre, él es un asco en eso del arte de mentir pero esta es una de esas circunstancias en las que debe poner en práctica todos esos años de mirar a Sasuke hacerlo por conveniencia.

No puede decir nada.

Sus manos y pies están atados. Y su boca está costurada por un hilo invisible.

No debe.

No puede.

—¿E-eh?

—Es que…—Naruto traga grueso en tanto Hinata se aproxima más a él, casi arrodillándose— estás cojeando un poco y tienes un vendaje aquí —pero no alcanza a tocarlo pues lo ve dar dos pasos hacia atrás.

Maldición.

Maldición.

¡Mil veces maldición!

—N-no es nada. Sucedió durante el entrenamiento —dice, un poco balbuceante.

Y es que ¿cómo decirle que esa herida se extiende hasta su pierna? ¿Cómo decirle que no ha sido durante el entrenamiento sino que ha sido provocada por alguien? ¿Cómo decirle que es Sai quien le ordena a sus lacayos golpearlo todas las noches, todo con el propósito de hacerle hablar sobre las cosas que Naruto ha visto durante el día?

Es un imbécil.

Un imbécil porque a pesar de que esa gente no debería importarle en lo más mínimo, su humanidad es esa excusa tonta que no le permite soltar deliberadamente la información que obtiene de Hinata o de Sakura. Y en eso odia parecerse a Sasuke. Aunque no es el odio mayor que siente cuando ve a su amigo ser alguien completamente diferente en tanto Sakura se aparece.

¿En qué demonios está pensando en fijarse en una mujer tan problemática e inalcanzable?

Naruto no es nadie para decidir con quien deba juntarse el azabache pero esa relación, por donde quiera que se mire, no tiene ningún futuro. A sus ojos, Sakura es el tipo de personas que consigue sus intereses sin pensar en quién tiene a lado. Si Sasuke terminase mal herido, será culpa de ella, y Naruto no puede permitirlo.

Le hubo quedado claro la noche anterior mientras la sangre escurría de manera tortuosa por su pierna.

No es por él, se repite. Es por Sasuke. No puede permitir que acabe al borde de la muerte por todas esas acciones temerarias que realiza a cambio de la toxicidad de su relación con esa mujer.

Él está bien.

"Me dirás todo acerca de lo que hacen en el día"

Él no está equivocado.

—¿Estás seguro? —cuando Hinata intenta tocarlo, él se aleja.

Está pálido y ojeroso.

Un semblante digno de una persona que no duerme en paz desde hace un tiempo. Hinata se siente culpable de repente. Con todo lo que ha sucedido en torno a Sakura, ha desatendido por completo el bienestar de Naruto. No sabe qué tanto esfuerzo le ha tomado adaptarse a ese lugar. Ni siquiera sabe si ya ha logrado hacerlo. No puede compararlo con Sasuke pues el rubio desprende un aura más humana que ningún otro.

La nobleza y la flaqueza de su corazón son notorias cada que mira sus traslúcidos ojos. Si bien ambos vienen de afuera, no puede decir que se parezcan.

Naruto es más sensible a su entorno, y con solo verlo puede darse cuenta de que algo no anda bien con él. Luce muy nervioso. Como si algo le asustara, y eso no puede significar que sea algo bueno.

—Sí… —miente. Y agradece que ella no pregunte más, pero que no lo haga no significa que vaya a irse pronto. Solo se queda ahí, en silencio, esperando a que entre a su habitación como un centinela. Maldita sea, ¿qué se supone que haga?—. Amm, Hinata.

—¿Sí?

—Lamento haberte gritado aquella vez —Hyuga se azora, y la rigidez de su cuerpo se desvanece.

Naruto se siente fatal. Finalmente sabe cómo jugar con ella porque la ha visto por mucho tiempo en silencio. Ella es…un poco parecida a él. Ambos sensibles a las más inocentes acciones humanas. Al perdón y al agradecimiento. Y por eso se siente la peor escoria del universo.

—¿Aquella vez?

—Cuando reclamé tu ayuda —la soldado suaviza su mirada, entristeciéndose un poco. Naruto no la pierde de vista. Es exactamente el tipo de expresión que espera de ella; y con ello se siente seguro de seguir fingiendo—. No eres una mala persona —aunque en eso último no ha mentido.

Dulce mirada.

Ligera sonrisa.

—Tú tampoco, Naruto.

Usar a alguien…

—Mañana…

—¿Hn?

—Mañana… ¿podría pasar el día contigo?

Para conocer a fondo ese lugar.

Para conocer lo que hace en el día.

Para conocer cada sitio que visita.

—Claro.

—"Voy a usarte…"

Que le perdone, por favor.

.

V

.

—¿Sucedió algo con Naruto?

—Podría preguntarte lo mismo a cerca de Sasuke.

Cuatro de la mañana y no hay un alma, además de ellas, en el hangar. Por supuesto que aquel argumento de conseguir un permiso para salir al exterior debía ser una mentira pues es sabido por las dos que solicitar algo así primero debe pasar por el Canciller, y digamos que durante la última visita de Sakura con él no había sido la más amena de todas.

Considerando, además, que ahora Hinata tiene una imagen distinta de ese hombre, ninguna de las dos se siente con la suficiente seguridad de rendirle cuentas.

Esa debe ser la razón por la que Sakura, desde la posición oculta que mantiene Sasuke tras un par de paneles y andamios, está usando una capa bastante gruesa ausente del símbolo de SHINOBI por algún lado.

No puede oírlas desde donde se encuentra pero la situación es obvia. Sakura está por abordar un vehículo y Hinata, mientras tanto, parece recibir últimas indicaciones por parte de ella.

—No empieces —espeta la Fenrir, arrebatándole el aparato de rastreo que le extiende con fuerza.

No hay risas.

No es como si fuera una despedida pero aun así se siente un poco preocupante esa situación.

Hinata suspira, evadiendo el tema.

—Conseguí ausentarte por dos días en labores debido a tu condición pero no esperes que te consiga más tiempo. Ese hombre está más al pendiente de ti que nunca —explica Hyuga, refiriéndose a Danzou.

—Trataré de volver antes —responde simplemente, volteándose para montarse en el vehículo pero Hinata la detiene—. ¿Qué pasa?

—Más te vale volver —Sakura entrecierra los ojos, taciturna. Las máscaras frías nunca han funcionado con la de ojos perlas y Sakura no siente la necesidad de fingir ser un ser podrido aunque por dentro batallas internas se han comenzado a librar—. Konohamaru espera por ti, y yo también —Hinata hace una pausa, meditando si es prudente lo que está por decirle pero es la única manera en la que puede dejar de sentir tanta ansiedad—. Y él también.

Máscaras caen.

Y a Hinata no le queda duda tan pronto la ve sonreír ligeramente, soltarse de su agarre lentamente mientras ve como alarga la mirada hacia un punto en particular, a su espalda.

Esa expresión…nunca la ha visto antes.

La parte más esencial y también la más improbable dentro de esa historia, donde la añoranza no es más que un sentimiento desconocido pero que ocupa un lugar en la manera en la que uno sabe que el otro está ahí. Uno escondido y otro a la vista.

Si tan solo Hinata se hubiese equivocado. O si tan solo su persuasión a cerca de él hubiese sido más insistente.

Pero no iba a funcionar.

No iba a funcionar nada de lo que ella hiciera pues entre él y ella, entre esos dos polos, esas dos orillas, fluyen sentimientos que llaman sus propias vidas.

Es alarmante.

Es inesperado.

Es verdadero.

—Cuida de él también —sonríe al final—. Que no se meta en problemas.

La mente nunca se mueve hacia lo opuesto, solo cree en uno, pero el corazón siempre cree en dos.

.

.

Continuará...


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

No me manoseen ;-;


¡Yo!

Creo que han pasado dos semanas desde la última actualización. Gracias por su paciencia, sé que muchas esperaban el regreso de Sasuke pero estuve bastante ocupada y además me quedé sin internet por unos días así que...Bueno.

¡Sasuke is back! Y vaya forma de hacerlo (?) Está mas claro que nunca que quien ha aceptado más rápido sus "sentimientos" ha sido él. Sakura, por otro lado, es una batalla interna de emociones. Por un lado lo que parece estar emergiendo con respecto a Sasuke pero también toda la montaña de problemas que tiene.

Juntarlos para separarlos nuevamente, sé que soy cruel jajaja pero les aseguro que el capítulo que viene es sumamente necesario. ¡Conoceremos al hombre de las montañas! Volviendo al capítulo, podemos ver que Naruto está viviendo su propio infierno debido a Sai y a su insistencia por hacer de nuestro rubio su espía. ¿Acaso la misión a la Zona Sur se verá frustrada por el sobrino del Canciller? ¿Ustedes que creen? ¿De quién será verdaderamente el uniforme? ¿Qué figura el personaje de Obito en todo esto?

¡Nuevas incógnitas aparecen! xD

¡Muchas gracias por su inmenso apoyo! Ustedes son mi motor e inspiración :)

PD. Sé que dije que traería una "línea del tiempo" para que entendieran un poco mejor los periodos pero, como dije, he estado algo ocupada. Espero que para el próx capítulo pueda ya traérselas.

Besos!

Rooss-out.