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Crónicas de Fornost.

"El viaje de Rumble"

Día 3.

"Buenos días" dijo una esclava de nombre Lucy que yacía sentada sobre sus muslos en aquel rincón alejado.

"Buen día Rumble" dijo una joven de nombre Sasha que estaba preparando el desayuno.

Les correspondí el saludo mientras estiraba las articulaciones. Hoy tocaba seguir con las medicinas de emergencia para Sasha y Lucy, amén de comprar el almuerzo y un par de chucherías (Bebidas, condimentos, etc.) para llenar el refrigerador. En lo posible tratare de terminar uno lo mas rápido que pueda así, a su vez, vender el plano del curativo al Hospital de Grivendale y empezar a tener ganancias con las ventas para pagarle la casa a Sasha y mantener a Lucy.

Llame a Lucy a sentarse a la mesa en cuanto nuestra amiga termino de preparar el desayuno y empezamos a comer, algo diferente del dia anterior, algo que no esperaba, Panqueques con Manteca, con Leche caliente para Lucy y Café para los adultos de esta casa, Sasha y yo. La niña agradeció el desayuno y se fue a sentar a su lugar preferido, por mi parte, lleve las cosas a lavar, me estire al momento de terminar y puse para que se sequen los utensilios en el escurridor.

¿Cuál es tu idea hoy Rumble? ¿Quieres que te ayude? – Dijo Sasha tomando del Café que no habia terminado aun, apoyando su cabeza en la palma de la mano.

… - Me seque las manos, Sasha seguía expectante a mi respuesta. – La idea es terminar con los Antídotos lo más rápido que pueda para empezar a tener ganancias. –

¿Ganancias? ¿Piensas venderlos? – Arqueo una ceja mientras se puso derecha. – Pensé que no querías venderlos, recuerdo que me contaste algo sobre que "Conozco como se mueven las grandes empresas, lo más seguro es que lo hagan ilegal y difícil de conseguir", ¿Qué te hizo cambiar de opinión? –

Bueno, debo tener ingresos de algún lado ¿Verdad? Y tienen que ser en grandes cantidades si pienso quedarme aquí a mantener a Lucy. – Me fui sentando en la mesa mientras contaba esto. – Oh y a ti, por supuesto. –

No te preocupes por mi Rumble, conseguiré un trabajo pronto, lo único que puedes hacer por mi es dejarme quedar en tu casa mientras busco empleo. – Dio otro sorbo del Café. – Y mientras esté aquí, pienso ganarme la estadia haciendo lo que tu me pidas. –

¿Y qué hay de tu casa? –

Buscare el modo de recuperarla, sino, me mudare a una mas pequeña… Aunque dudo que me dejen conseguir otro lugar después de que me despidieron. – Se mordió el labio inferior mientras miraba a otro lado.

Se trata de negocios, no creo que vayan a decirte algo si solo vas a conseguir una propiedad. –

Claro, el tema es que Linda esta allí y… Seria incómodo para mi verla venderme algo. – Dijo con cierta preocupación. – O mi jefe, Robby. –

Conocía al Robby ese, mas que nada le revente las bolas en cuanto empezo a hablar mal de Sasha, si ella se enterara que le hice eso tal vez me aplaudiría, pero eso haría que su incomodidad creciera a la hora de conseguir otra propiedad. Pero a la que no conozco es a esa tal Linda, ¿Sera su compañera de trabajo?

¿Qué puedes contarme de Linda? – Me acomode en el asiento mientras juntaba mis manos en la mesa.

¿Hmm? Oh Linda es mi mejor amiga, fue mi compañera de cuarto cuando empece a trabajar en Hono's, ella me había ofrecido quedarme con ella si dividíamos los pagos del alquiler. Después de que me mude a mi casa, empezamos a hablar en el trabajo a todo rato que podíamos. – Estaba sonriendo mientras me contaba.

¿Y por que seria incomodo pedirle a ella que te venda una propiedad si son mejores amigas? –

¿A ti te gustaría que te vea en el mismo lugar donde una vez trabaje, pidiéndote algo referido a lo que te dedicas? – Arqueo una ceja.

Desde luego que sí, es más, ni te cobraría la consulta. – Dije cruzándome de brazos.

Bueno, a mí no, no me gustaría, me sentiría incomoda. –

Se nota que ya estoy viejo entonces, los jóvenes de hoy le tienen incomodidad a una visita conocida, una visita que te "está" dejando quedarse en su casa. – La mire con un solo ojo abierto.

Se rio ante ese comentario: - ¿No me dijiste que tenías 30 años? –

Tú me avejentas con esa actitud. –

Nos reimos al mismo tiempo terminando nuestro Cafe a la par. Lleve las cosas a la pileta de la cocina y en cuanto termine de lavar lo del desayuno los deje secando, Sasha se apresuro contra mi preguntando si podia ayudar en algo:

Hmm, por ahora no. Tengo que seguir con los antidotos para ti y para Lucy, y tal vez comprar provisiones. - Arrugue el rostro pensando en lo que tenia que hacer.

¿Un antidoto para mi? - Dijo Sasha con clara confusion.

Si, si alguna vez te agarras una enfermedad grave, puedes usarlo para curarte completamente, sin secuelas incluidas. - Dije secándome las manos con un trapo seco.

Claro, entiendo esa parte Rumble, pero no entiendo por qué haces un Antidoto para mi, quiero decir... - Miro a su alrededor. - Suficiente tengo con que me dejes quedar en tu casa. - Se cruzo de brazos.

Oh, oh está bien, si quieres puedes pagarme 200.000 monedas de oro así no te sientes mal contigo misma porque te lo esté dando gratis. – Dije mientras pretendía mi molestia.

… - Frunció los labios en un claro disgusto. – Entendí el mensaje… - Me apunto con el dedo mientras se apoyaba contra la mesada.

… - Rei ante el comentario secándome las manos al mismo tiempo. – Tomalo como una ayuda a un amigo desesperado. –

Lo intentare, no estoy acostumbrada a tanta amabilidad… - Acaricio mi cabeza. – Gracias Rumble. –

¡Ya, no hagas eso! – Me aleje de su caricia con un poco de vergüenza. – Yo soy el que se supone debe hacer eso a mi edad, cielos. Tu eres muy joven para estar acariciando a hombres de 30 años. –

No te veía quejarte cuando estabas en cama desnutrido. –

Pss, estúpida… - Dije en voz baja, mirando a otro lado.

Ambos nos reímos después de hacer contacto visual, podía sentir la profunda observación de Lucy desde el rincón, cuando la divise ella se escondió al instante, le indique que venga haciendo que se apresurara con la mano agarrando su brazo en una pose tímida y sin vida:

¿Si, Amo? –

Alguien quiere darte una caricia. – Dije apuntando con mi pulgar a Sasha.

¿Qué? – Sasha arqueo una ceja ante aquella acotación.

La miro de forma poco enérgica y sin expresión facial alguna, y se acerco pidiendo permiso, Sasha no sabia como reaccionar a esto ya que parecía no querer darle lo que en verdad necesita:

Rumble, no quiero darle una caricia. – Ella puso ambas manos a la altura de su pecho con cierto disgusto. – ¿Siquiera se bañó esta niña? – Puso su mirada en mí.

… - Mire a Lucy con puchero mientras pensaba en una excusa. - ¡Claro que se bañó! ¿O no es cierto, Lucy? –

… - Ella me miro sin expresión, aunque podía jurar que estaba sorprendida. – No-lo… sé. – Había cambiado su expresión un poco, ahora parecía estar confundida.

Ay Lucy, tenías que seguir el juego. – Pensé mientras suspiraba de forma molesta.

¡Tu tampoco te bañaste sucio, estoy segura! ¡Váyanse a bañar los dos! – Sentencio con el dedo índice señalando el baño.

Agarre la mano de Lucy y salimos a paso apurado hacia el baño en el cual entramos los dos casi rompiéndola en el proceso por el portazo que pegue. Abri la llave de la ducha y deje correr el agua poniendo a su vez, el tapón en el desagüe para que no perdiera agua la bañera, Lucy tenía ambas manos en su pecho, parecía nerviosa por algo:

Amo… ¿A-acaso vamos a bañarnos juntos? – No tenia energía en su voz y menos en su expresión, pero podía notar cierta preocupación.

Tss, no Lucy, los Yordles no necesitamos bañarnos, nacemos con un perfume que nos permite mantenernos con buen olor. Mas que nada explicaría del por que las personas nos llaman "Esponjosos" cuando intentan darnos una caricia. – La mire por detrás de mi hombro. – Hago esto por que Sasha no sabe que tenemos esa particularidad… La ofendería si supiera de eso, puesto que me viene bañando desde que me rescato. –

Ya veo… No sabia tampoco que teníamos esa particularidad los Yordles. – Volvio a su pose normal con un claro alivio. – Cuando estaba con mi Amo anterior, había un montón de humanas que eran igual de esclavas que yo que nos hacían bañar a todas juntas para que nos mantuviéramos limpias. Siendo que estaba rodeado de humanos desde que nací, llegué un momento a pensar que era igual que ellos… - Miro al suelo como si aquello le doliera.

Estaba escuchando con atención mientras me sentaba en el borde de la bañera:

Lucy, si no me quieres contar eso no me cuentes, no me gustaría pensar que te sientes obligada a contarme algo tan personal como eso. – Arquee los labios comprendiendo la situación por la que estaba pasando la chica al frente mío.

Entiendo Amo… Gracias. – Cerró los ojos aliviada de no continuar hablando.

Le indique que venga hasta la bañera, en cuanto lo hizo le acaricie la cabeza con la mano mojada, ella aun no cambiaba su expresión a la hora de recibir ese tipo de cariño:

Escucha, cuando tengas la suficiente confianza como para contarme, estaré listo para escucharte no importa que, ¿Esta bien? – Le sonreí de forma cálida, parecía estar confundida por algo. – Aunque primero, tenemos que lavarnos la cabeza, asi Sasha no nos reta por no habernos "Bañado", si es que me entiendes. – Le guiñe el ojo mientras me ponía champú en las manos y me frotaba.

Ella asintió obediente mientras se daba la vuelta y se dejaba poner el Jabon Liquido en el cabello, agarré el mismo por las puntas y empecé a frotarlas una y otra vez hasta que estaban espumosas, siguiéndole a los costados, yendo hacia el cuello y, por último, cerca de su frente. Después de terminar con ella, me puse más champú en las manos y me pase por toda la cabeza de forma rápida y concisa, no me tomo mucho tiempo a comparación de Lucy ya que, al tener el pelo corto, no hay mucho por repasar. Lo siguiente que se me ocurrió, en vez de estar pasándome varias veces con la mano con agua, metí la cabeza entera en ella si antes llamar a Lucy para que viera. De un jalon hacia atrás con la cabeza, casi como si se tratara de un cabezazo hacia mi retaguardia, quite la espuma del champú de forma completa dejando a su vez, las puntas de mi pelo hacia arriba como si se tratara de la parodia de una Cresta mal cortada, terminando con ambos brazos hacia los costados con un simple, pero largo, "¡Ta-da!".

¿A que esta bonito? ¿Eh ¡¿Eh?! – Me aguantaba la risa.

… - Contrajo sus labios tratando de no reírse, haciéndose notar la pequeña sonrisa que era lo que estaba buscando.

¡Vamos, inténtalo! – Le señale la bañera con cierto animo en mi voz.

Miró la bañera por un segundo y después asintió mientras se acercaba a ella, me miro expectante a que diga algo antes de meter su cabeza en el agua, dándole el visto bueno con la mano. Metió la cabeza entera y después de unos segundos dio un cabezazo hacia atrás, aunque no lo hizo con la intensidad necesaria para que el pelo se le fuera por detrás de las orejas, por lo que parte del cuero cabelludo le tapo los ojos y el resto quedaba pegado hacia los costados de sus mejillas de forma descuidada. Ella, al notar que no podía ver nada, en vez de disgustarse por ello (como pensé que iba a reaccionar) se rio apenas un poco mientras temblaban sus manos, quienes se encontraban a la altura de su pecho. No parecía reír de forma forzada, sino que se forzaba a si misma a no reírse, aquello no fue mas que innecesario ya que, en cuanto empecé a reír con ella, también lo hizo de forma suave y lenta. Juguetee con su cabello hasta hacerlo un completo desorden, ella hizo lo mismo con el mío y quedamos hecho un mamarracho, aunque nos reíamos de lo ridículo que nos veíamos el uno del otro.

Mirarnos en el espejo mientras hacíamos caras, aunque Lucy le costaba hacerlas ya que no esta acostumbrada a eso, ponernos Champú en la cabeza y hacer peinados ridículos, reintentar hacer la cresta con el agua, incluso reír, se sentía como Padre e Hija jugando en la bañera, aun si no estábamos físicamente desnudos, se sentía de esa forma.

Lucy empezó a mostrar signos de vida en su rostro, ya que parecía una persona totalmente diferente a la Yordle que mira con una clara frialdad en sus ojos y una muerta expresión en su cara, parece una joven como las demás divirtiéndose como si fuera el ultimo día de su vida; algo que estaba esperando empezar a ver, ahora que esta fuera de todo peligro.

¿Así que se están divirtiendo, eh? –

Paramos en seco lo que estábamos haciendo y miramos a la puerta del baño, con lo ojos tan abiertos en par, que parecían un plato de comida. Era Sasha que estaba cruzada de brazos con una expresión molesta en su rostro, en ella se encontraban dos toallas de baño colgando de su codo:

Diganme que por lo menos se bañaron. – Se llevo el dedo índice y pulgar al tabique mientras decía esto.

Bueno, s-… - Me lleve la mano a la nuca avergonzado, Lucy se puso detrás mío.

Y díganme que van a limpiar todo este desorden. – Su enojo acrecentaba a medida que hablaba al igual que su agarre al tabique.

… - Estaba a punto de contestar, pero me fije en lo desordenado que se encontraba la habitación. – Oh mieeeerda… Bueno despre-… - Me tiro las dos toallas en la cara y de un portazo se fue del cuarto de baño.

¡Después denme la ropa así la lavo! – Se escucho en la lejanía.

Después de eso, empezamos a secar el piso del baño con algunos instrumentos de baño que encontramos en el lavadero (en la parte atrás de la casa, casi yendo a la piscina) mientras estábamos en completo silencio. De vez en cuando giraba a ver a Lucy mientras trabajaba, no puedo decir que es una profesional a lo que a limpieza se refiere, pero tampoco lo hacia tan mal, ella parecía estar perdida en sus pensamientos ya que tenía una expresión seria:

¿Da miedo? ¿Verdad? – Estruje el trapo en la cubeta.

Ella giro a verme casi con sorpresa, pero después sonrió levemente:

Eh, si, si Amo. – Volvió a su cara seria mientras trapeaba.

Si, esa chica, aun a pesar de su increíble bondad y su sonrisa, pone los pelos de mi culo como escarpias cuando se enoja. – Me entro un escalofrió mientras ponía el trapo en el seca pisos, y continuaba.

Ella siguió con lo suyo mientras trapeaba, su rostro sin vida había vuelto, pero parecía brillar un poco cuando le hablo, no se si es un progreso, pero algo es algo. Lo que paso hoy, cuando sus verdaderos colores se hicieron ver, me hizo pensar que aún había esperanza para Lucy, porque a veces pensaba que tal vez no tenia arreglo, que bueno que me equivoque.

Amo… - Dijo con cierta duda.

Si Lucy, dime, ¿Tienes hambre? ¿Quieres algo para comer? – Dije al instante, dejando el trapeador a un lado y con una sonrisa en mi rostro.

Eh, n-no por ahora, lo que quiero decir es que… - Se mordió levemente el labio, luego se apegó más al palo del seca pisos. – Gracias… Por lo de hoy. Tal vez no entienda lo que sea diversión, pero si así de cálido se siente, quisiera poder divertirme más con usted. –

Lucy… - Dije casi en un susurro.

Le sonreí mientras me dirigía a ella, Lucy se contrajo consigo misma por el miedo, y en cuanto me puse al frente suya le acaricie la cabeza, ella abrió los ojos en par pensando que aquello iba a ser una golpiza, pero termino mirándome a los ojos sonriendo apenas un poco haciendo relajar su cuerpo y su agarre al seca pisos. Moví los pelos de los costados para examinar su rostro, ella no entendía por qué lo hacía, pero se dejó revisar aun con su leve sonrisa puesta en su expresión, me fijé la cicatriz con una cara seria y, como si fuera algo que salió de mi propio ser le dije:

Voy a arreglarte a como de lugar, es una promesa. – Seguía examinándole el rostro.

… - Estaba sorprendida por aquella acotación. – Amo, no se preocupe por mí, yo no tengo reparación alguna. –

Te equivocas, el amor y el trabajo duro pueden hacer milagros cuando están en buenas manos. – Esta vez la mire a ella en vez de a su rostro en su totalidad. – Y tu Lucy, estas en muy buenas manos. – Agarre sus hombros con una sonrisa.

Cuando me di cuenta de lo que dije, solté sus hombros con la cara echa un tomate y seguí trapeando explicándole que terminemos lo antes posible, antes de que Sasha nos agarré del cuello, ella siguió trapeando, pero esta vez con una sonrisa en su rostro. Habíamos terminado de limpiar el baño, fijé mi hora eran las 11:30, tenia que ir a buscar la comida para hoy, Sasha nos había preguntado si terminamos con la limpieza a lo cual respondí afirmativamente, le explique que saldría a buscar el almuerzo de hoy.

Con esto dicho, agarré las bolsas de comercio, y me dispuse a ir al centro del pueblo de Grivendale. Lo que paso allí en el baño, no sé en qué estaba pensando, quiero decir, puedo arreglarla con el antídoto, pero no sé por qué actúe de esa forma, me hice ver como un completo pelotudaso. No es que ella me importe tanto como para amarla, pero tampoco puedo negar que ella brilla por sus defectos que son bien tapados cuando sonríe o se muestra así misma con vida.

Debo de haber estado mucho tiempo hablando solo, por que acabo de golpearme contra alguien:

Oh disculpé, no lo vi… - En cuanto vi a la persona, me sorprendí de encontrar a Eva al frente mío. - ¿Eva? ¿Qué estás haciendo aquí? –

Oh, eres tú Rumble, no soy esa tal Eva, soy Wakavi, ¿Recuerdas? – Me sonrió cálidamente.

Oh lo siento, es que son iguales que, bueno, me confundo. – Dije llevándome la mano a la nuca.

En efecto, era Wakavi de quien se trataba, la dueña de la tienda de ropa más famosa de Grivendale, estaba vestida de gala con su sombrero grande, ambos blancos, con unos tacones negros, me pregunto yo, "¿Qué acaso esta mujer no tiene calor con ese vestido?", me da calor de solo verla y no me refiero precisamente ese calor sexual cuando estas a punto de cogerte a una actriz porno, es ese calor insoportable que le agarra uno que hasta le hace poner sus calzoncillos como un asado de bolas:

Hmm, de seguro esta Eva de la que me hablas tiene un buen gusto para la moda, ¿O en que nos parecemos como para hacer que te confundas? –

Bueno… Son diferentes en muchos sentidos, ella tiene una actitud tosca, por ejemplo, tu en cambio eres buena con las palabras y eres muy amable. – Me lleve la mano a la nuca mientras pensaba.

Continua… - Giro su mano en mi dirección, dándome una especie de señal para que continuara.

La verdad no sé qué otra cosa más podría decir, no la conozco tanto como mi sobrina o Tristana. – Me mordí el labio, aquello no me gusto decirlo, pero era la verdad. – O Andrew, en su momento. – Me encogí de hombros.

Oh… Es una lástima, hmm… Ya sé. – Chasqueo los dedos. - ¿Te gustaría tomar una taza de Té conmigo? – Se cruzo entre dedos, expectante a mi respuesta.

Hmm, si es uno corto y rápido, mejor. Tengo que hacer las compras del medio día. – Dije casi con dificultad, no quería ser grosero.

Mas que suficiente para mí, por favor acompáñeme. – Empezó a caminar en dirección a su tienda, yo le segui desde atrás.

Habia llegado a su estancia, era un lugar muy refinado para mi estilo, muy típico de la realeza; tenia vestidos de todo tipo esparcidos por todo el lugar, desde chamarras, hasta vestidos simples para gente simple como yo, si fuera mujer claro. En el centro había una mesa chica de carácter blanco con la textura de una madera de roble y una silla de metal negro, las que normalmente encontrarías en los parques al aire libre, con un almohadón gris para la espalda y otro como punto de apoye. Wakavi me invito a sentarme moviendo la silla para atrás y después llevándola hacia adelante para que este contra la mesa, ella hizo lo mismo en cuanto trajo el juego de Te con una tetera caliente blanca, puso agua en ambas tazas y después me entrego la mía agarrando con los primeros tres dedos la misma y dejando el meñique levantado al final con una mano, y con la otra agarrando el plato que llevaba consigo.

Imité el agarre y di un sorbo al Te, estaba exquisito, el azúcar estaba con la cantidad exacta para que no estuviera tan dulce y la temperatura del agua no estaba tan caliente sino semi tibio:

Guau, si que sabes preparar un buen Té Wakavi, te doy méritos por eso. – Asentí de forma aprobatoria.

Muchas gracias Rumble, fueron años y años de práctica. Como bien dice el dicho de mi pueblo, "La práctica hace al maestro." – Dio una pequeña carcajada.

No sabía que eras de Jonia, Wakavi. – Di un sorbo del Te al decir esto. – Ya se me hacía conocido aquella forma de hablar, los Jonianos si que son educados. -

-…- Ella se rio de lo que dije. - No lo soy Rumble, soy de un pueblo no tan conocido llamado Baktar. – Dio un sorbo a su Te mientras aclaraba su voz.

Oh perdón… Creo que te debí de haber ofendido por ello. – Mire a un costado mordiéndome el labio.

Para nada, me alegra saber que mi educación está a las alturas de Jonia, o incluso Demacia, que es donde viven la mayoría de los Ricos. – Movio las manos hacia los costados. – Baktar no es precisamente un pueblo Rico o educado en muchos aspectos. –

Hmm… Nunca escuche de ese pueblo, bueno… Tampoco de este incluso, pero es interesante descubrir que hay lugares ocultos en Runaterra. – Hice una pausa dando un sorbo del Té. - ¿Qué puedes contarme de tu pueblo? ¿Qué clase de cultura tienen? –

Baktar, como dije antes, no es un pueblo Rico, es pobre tanto en lo Económico como en lo Social, casi todos allí no tienen la suerte de poder leer un libro, por lo que es un pueblo Analfabeta. – Ella miraba a la nada con cierto dolor en su rostro. – Pero en lo poco que carecemos, lo compensamos con nuestra Bondad y Tolerancia hacia los demás. Es bien sabido que Baktar se lo conoce como el pueblo que, "Todo lo da, pero poco recibe". –

Debe sentirse horrible dejar las tripas para ayudar a alguien y no recibir, siquiera, por lo menos, un mínimo respeto o reconocimiento… - Mira hacia el suelo mientras arrugaba el rostro.

Lamentablemente mi pueblo carece de sentido común, Rumble. Ellos ayudan por solo el hecho de sentirlo, pero no se dan cuenta que usan aquello como una excusa para ser esclavizados, al menos en su inmensa mayoría de las veces, por gente con malas intenciones. – Hizo un leve puchero, algo bastante raro viniendo de una persona bastante educada como ella.

Ricos… - Esfume aquello como si fuera el humo del cigarrillo, sin filtros y con ganas.

No todos los Ricos son especialmente malos Rumble, los que me adoptaron no fueron así conmigo. – Sonrió con comprensión, parecía entender a lo que me refería. – Fueron las mejores personas que este mundo ha podido concederme, aunque la llama de su Amor y Bondad no se apagó aun, siguen viviendo en Demacia como si aun fueran jóvenes. – Se rio con aquello ultimo.

Sonreí ante ello, me gusta ver que algunas personas pudieron tener una relación cercana con sus padres, no puedo decir lo mismo de los míos, pero a veces me pregunto como deben estar, aunque la ultima vez que los vi fue en Zaun donde eran los encargados de una empresa de experimentos Botánicos, a veces incluso volátiles, de los que lograban hacerse con las ventas, puesto que esa capital era conocido por explotar mil y un cosas para que al otro día, como si fuera arte de magia, estuviera todo como si nada; listo para destruirse de vuelta.

*Ring* *Ring* *Ring*

¡¿Pero qué?! – Pensé casi al instante con ambas cejas a lo alto.

¿Hola? – Agarré el Hextechfono y lo puse al oído.

¡Rumble está todo en orden! ¡¿Te desmayaste?! – Tuve que alejar el teléfono del oído, aun podía escuchar retumbar de su voz en la bocina del teléfono, era Sasha.

¿Esposa llamando? – Susurró Wakavi mientras imitaba con su mano un Hextechfono y se aguantaba la risa.

Sasha, tranquilízate un poco, estoy bien. – Tape el microfono. – No es mi esposa… Tampoco mi novia. – Dije tapando y destapando.

¡¿Entonces por que te tardaste tanto?! – Dijo con euforia, de seguro Lucy estaba en su lugar de siempre viéndola con terror en sus ojos. - ¡¿Sabes la hora que es?! –

Ni que fueran las 12:10, histérica. – Tome un sorbo del Té, Wakavi se aguantaba la risa mientras me veía discutir con Sasha.

Son las dos en punto de la tarde… -

Escupí el Té y empecé a toser a lo loco, como si hubiera fumado un paquete entero de Cigarrillos, Wakavi se sorprendió ante esto y rápidamente me ofreció una servilleta la cual acepte con gusto mientras me tapaba la boca al toser:

¿Estas en un bar? ¿Enserio? Pensé que dejarías de tomar… -

No estoy en un bar… - Seguía tosiendo con la servilleta en boca. – La puta madre… - Parecía que me iba a morir.

¿Y en donde estas? Tenias que buscar la comida para el medio día. – Su voz sonaba molesta. – Me empecé a preocupar cuando tardaste tanto, que busque el número de tu Hextechfono en la copia que te di para la casa y te llame. –

Eso explica mucho ahora… - Me aclaré la garganta y proseguí. – Estoy con Wakavi, me invito a tomar un Té. – Dije eso como si Sasha la llegara a conocer.

¿Wakavi? ¿La mujer de la tienda de ropa? ¿Por qué diablos te invito a tomar un Té? – Ahora su voz sonaba confundida, aunque más calmada que antes.

Quería tener una charla conmigo, eso es todo. Nada sexual. – Se cruzó de brazos y meneo la cabeza a los lados, no le gusto ese chiste. - … - Encogí los hombros con la sonrisa mas pelotuda que tuve.

Busca alguna tienda que este abierta y trae algo para comer, ¿Esta bien? – Dijo con cierta tranquilidad, de alguna forma, la hacía sentir tranquila que estuviera con Wakavi. – Nos vemos. –

En un rato estoy. – Se corto la llamada.

Guarde el dispositivo en el bolsillo y me sobe los ojos en un claro estrés, mire al frente para notar que mi compañera de Te seguía estando de brazos cruzados con una cara seria:

Incluso Shizel cuenta mejores chistes que ese, Rumble. –

Perdon, no se me ocurrió otra cosa. – Encogi los hombros.

En fin, no dejare a tu esposa mas preocupada de lo que ya está. – Dio una pequeña carcajada mientras se levantaba de su asiento.

No es mi esposa, y tampoco mi novia, es una buena amiga mía a la que le tengo mucho aprecio. – Apoye mis codos en mis rodillas. -Además, tengo la leve sospecha de que ella es… Bueno, ya sabes… Tijeras. – Entre cruce ambos dedos en una forma de tijera.

¿Hmm? No creo entender lo que me estas diciendo. – Estaba detrás de mi asiento cuando me dijo esto, tenia una ceja arqueada.

Que le gusta alguien de su mismo sexo. -

Oh, en Demacia lo conocen como Homosexualidad, es claramente algo nuevo hoy en dia. – Habia terminado de arrastrar la silla hacia atrás. -Es increíble como la Psique humana va evolucionando al pasar de las décadas. Primero se hacen cruzas de Humanos con Yordles u otras especies y ahora se descubren personas que sienten una atracción sexual hacia su mismo sexo, simplemente increíble. –

Es cierto, pero yo creo que todas las mujeres son Homosexuales hasta que conocen el Pinocho, tengo bastantes pruebas de e-… - Me había detenido bruscamente por la mirada seria de Wakavi, creo que hable de más.

Rumble, una dama no debe saber ese tipo de cosas…– Cerro los ojos mientras decía esto. - Pero no voy a negar que tienes razón con ello. –

Ya me retiro entonces, hasta la próxima. – Me apresure por la puerta con la mano en alto. - ¡Tengo que conseguir comida rápidamente! –

¡Rumble, pídele a Shizel que te de algo de comer! –

Aquello ultimo lo llegue a escuchar, pero me mordí el labio ante eso, Shizel no es una persona con la que quiero estar, ya que parece una cacatúa cuando habla. Pero si no tengo opción… Bueno, tendre que preguntarle si tiene unos sobrantes que pueda comprar.

Me cruce a su tienda, aun había personas comiendo algo así que parecía tener la oportunidad de poder comprar algo. Encontré a Shizel limpiando parte del restaurante mientras tenia un sector con las sillas levantadas y el otro estaba con personas comiendo, tenia una sonrisa puesta en su rostro y parecía estar tarareando una canción:

Em, ¿Shizel? – Tenia nervios de siquiera dirigirle la palabra, no por que me diera miedo, sino que no quería ser aturdido por su estruendosa voz.

¡Guerrero de la Guerra! ¡Que bueno verlo por aquí! – Había dejado de limpiar y se dirigió hasta mí de forma alegre, las personas alrededor empezaron a verme con curiosidad.

*Eso ni siquiera existe como palabra. * Pensé estremeciéndome por su voz, aunque no estaba gritando tan fuerte como ayer.

¡¿Qué puedo hacer por usted, Guerrero de la Guerra?! ¡La tienda se encuentra cerrada hasta las 8 de la noche! –

¿T-tendrás un sobrante de casualidad que me pueda llevar? – Dije tambaleante. – Lo que tengas, me lo llevo. -

¡Tengo carne si gusta! ¡Con un poco de ensalada! – Dijo poniéndose a mi altura, yo arrugue el rostro por el aturdimiento. - ¡Guau, que lindo son los Yordles! ¡Son tan peludos y esponjosos! – Acaricio mi cabeza y sujeto de forma suave mi mejilla.

¡Que bien me lo llevo! ¡¿Cuánto es?! – Me zafe de su agarre con la cara echa un tomate.

¡Oh, 65 monedas! – Había reaccionado con sorpresa cuando me aleje de su agarre, aunque siguió sonriendo, pero esta vez era leve. - ¡Ahí se lo traigo, Guerrero de la Guerra! – Se puso firme cuan soldado y salió disparada a la cocina.

Las personas que quedaron restantes en el restaurante me miraron con curiosidad, como si no se creyeran que haya sido parte de la Gran Guerra Noxiana, algunos murmuraron entre ellos mientras se daban su festin en la mesa. Cosas como, "Es el Yordle que llego el otro dia con su robot"; "¿Acaso enserio es un Veterano?"; "Nunca he escuchado de un Yordle con un robot en una Guerra"; "¿Acaso esta usando eso como excusa? Pobre Shizel." Era lo que se escuchaban de ellos, a mi personalmente no me importa si hablan mal de mí, yo sé que hazañas hice durante la Guerra y no tengo por que estar complaciendo las expectativas de los demás, pero decir que yo estoy usando eso como excusa para sacar algún que otro, "Provecho", es insufrible y estupido. En mi Defensa, nunca me presente como tal cuando le pregunte si había sobras, ella sola estallo de Jubilo y empezó a gritar que soy Guerrero.

¡Aquí esta Guerrero de la Guerra! ¡Junto con la ensalada! – Habia llegado hasta mi posición con una bandeja transparente de plástico metida en una bolsa, a su lado había un Troll más alto que ella (De probablemente 2 metros), con un delantal blanco mirándome con una sonrisa calida, como si me conociera.

Eh, gracias Shizel, aquí tienes lo tuyo, te doy 50 de propina. – Le entregue el gajo de monedas en la mano, ella las recibió con el bolsillo de su delantal y me agradecio mientras las contaba.

Disculpe, ¿Usted es Rumble? ¿Verdad? – Dijo el Troll sonriendo.

Había notado tu seductora mirada hacia mí, ¿Estuviste a mi mando en la Guerra? ¿verdad? – Dije sin filtros, como me gusta.

El Troll se rio de forma alta como si hubiera recordado un buen chiste: -Si, lo sabía, sabía que esa actitud era del mismo Capitan Rumble. – Dijo limpiándose la lagrima del ojo por tanto reírse, Shizel miro con curiosidad al cocinero mientras decía esto. – Que bueno encontrarlo por aquí señor, no creo que se acuerde, pero estuve bajo su mando durante la Gran Guerra Noxiana, a mi me llamabas siempre, "Roy, Mazo de Piedra". –

Un segundo… - Empece a recordar aquel nombre. -Claro que me acuerdo de tu nombre, dabas zarandasos a los Barbaros y Parlanchines a diestra y siniestra, como todo un campeón. – Copie el movimiento de combate con cierta torpeza.

¡Si! ¡¿Aun se acuerda?! Lo que mas me impresionaba era como calcinaba a los Parlanchines con su Lanzallamas, ¡Era un espectáculo de aquellos! – Imitaba de forma torpe el ruido del Lanzafuego. - Aunque los Barbaros, por lo menos en la batalla final, sí que eran difíciles de matar. - Dijo algo resignado, como si hubiera pisado mierda.

Galio fue mas difícil. – Respondí con los brazos cruzados.

Uff, ni me lo cuente. – Hizo una pausa. – En fin, lo malo ya paso, aunque hay cosas… -

Que no se dejan ir tan fácil… - Dijimos al mismo tiempo, teníamos la misma mirada al suelo, giramos la cabeza a los lados. –

Habíamos mirado al suelo por tanto tiempo que no nos dimos cuenta que Shizel tenia la mano levantada, como si fuera un estudiante educado de la Primaria quien esperaba que el profesor le de el pie para hablar. Roy miro con una sonrisa cálida y le pregunto que necesitaba:

¡¿Acaso piensan matarme a mí también por ser Parlanchina?! – Lo dijo con tal inocencia que hasta no sabíamos, incluso Roy que la conoce mas que yo, si estaba haciendo una broma.

Nos entramos a reír a carcajadas por eso, algunos de los clientes del restaurante se sumaron, pero en voz baja, ella no entendía por qué nos reíamos, pero se quedo viendo con cierta preocupación, aun no sabía si la íbamos a asesinarla porque habla mucho o por que grita cuando habla. Roy agarro a Shizel del hombro, la llevo contra el y le acaricio la cabeza mientras se seguía riendo:

¡Por supuesto que no, Shizel! Cuando nos referimos a los Parlanchines, no nos referimos a las personas que hablan mucho, sino a los monstruos que cuando atacan, solo gritan cosas sin sentido. –

¡Oh, pensé que Royl Royce1 y el Guerrero de la Guerra querían matarme por gritar cuando hablo o por hablar mucho! – Dijo abrazando al Troll mientras giraba la cabeza a los lados como si estuviera abrazando una almohada.

¡Jamás haríamos eso, cabeza dura! ¡Yo por lo menos te quiero! – Dijo el Troll agarrándola del cuello al mismo tiempo que creaba fricción en su cabeza con su mano.

Yo lo estoy pensando… - Había hecho el ruido de un rifle juguetonamente.

Roy y yo volvimos a reírnos, Shizel miraba con preocupación, el troll noto esto en su mirada y le negó con la cabeza haciéndole saber que no pasaría eso, la muchacha hiperactiva logro tranquilizarse después de eso.

Saludé cortésmente a ambos y me dirigí a casa, cuando llegue, lo primero que se me cruzo a la cabeza fue que iba a ser recibido por un sermon de la gran flauta por parte de Sasha, y después una patada en el culo con mis cosas en una maleta, arrojada a mi rostro con tal saña que me dejaría unas contusiones graves. Todo lo contrario, fui recibido por una Lucy que se encontraba en el pie de la puerta con una leve sonrisa en su rostro, dándome la bienvenida a casa. Oh, y Sasha que venia corriendo desde atrás llamando a mi nombre, como si se tratara de un toro cargando contra el Torero. En vez de recibir la corneada de mi vida, recibi un abrazo mientras me daba un sermon de aquellos (Al final no me equivoque en una cosa) pero no estaba enojada, podía notar preocupación en su voz, estaba preguntándome si tenia algún golpe, raspon o si se me bajo la presión (Eso lo comprobó poniendo la mano en la frente) mientras que Lucy estaba observando con una leve sonrisa en su rostro, parecía estar enternecida aunque no lo hacia notar tanto puesto que no es una emoción que sabe expresar con su rostro.

Ser recibido de esa forma tan tierna, bueno, dejando de lado el sermón y las preocupaciones, se siente de maravilla, te hace sentir que estás devuelta en casa y no en una propiedad cualquiera. Tal vez en el pasado eso no pasaba, ya que siempre me encontraba solo en mi sala de Ciencias, pero supongo que asi se sentía Andrew cuando llegaba a casa, bueno, al menos antes de que empezara a discutir con Tristana y todo se haya ido a la mismísima mierda. Pero si de así de bien se siente, no puedo esperar a casarme y tener una familia…

Creo que ya la tengo…

Dia 3 terminado.

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Lamento mucho la demora del capitulo, este año le pego muy duro a muchas personas (incluyéndome) aunque, como siempre digo, "Detrás de cada Luna, hay una Waifu Sol esperándote con los brazos abiertos como una Onee san esperando a su Shota". Cabe recalcar que anduve haciendo un curso de escritura, sip, pienso ser Escritor en el futuro, ya tengo lo básico, pero quiero mejorar y ser (aunque esto es una exageración) un buen Stephen King, o un buen Cortázar. ¡Espero que tengan buen día! Intentare subir mas seguido, pero no puedo prometer mucho jeje. ¡Un Abrazo a todos!

1 Shizel hizo una referencia a un auto Rolls-Royce