Tengo una tarea.
Para ver cuánto puedo mostrar mi talento sin sobrepasar los límites .
Debo pintar la imagen perfecta en un lienzo que ya se ha colocado dentro de un marco magnífico.
Tratar de crear la mejor pintura encima de lo que ya existe.
Y no salirme del borde.
Ese es mi papel.
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XXIX
Te elegí
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Las complicaciones que trae el amor son desastrosas.
Ahí están Romeo y Julieta.
Ahí están Perseo y Andrómeda.
Ahí están Fugaku y Mikoto
Tragedia romántica.
Y sin embargo parecía que el sacrificio de los últimos dos había sido en vano.
—Abandoné a su hijo.
¿En verdad lo hizo? ¿O por qué es que no tiene recuerdos precisos de esa noche? Los fragmentos de esos recuerdos se perdieron por algún motivo. O quizá su subconsciente bloqueó tales memorias. Como sea…, lo odia.
Odia soñar.
Odia ser presa de su propia mente porque incluso no puede fiarse de nada que provenga de ella.
Dentro de sus sueños, el tono solo es uno.
Verdoso y gris, pero sobretodo gris.
Y siempre el aire está tan contaminado de sus lamentos que incluso es tan denso como la neblina. Y siempre es el mismo sueño. Atravesar todo el bosque que alguna vez conoció de la mano de alguien a quien amó. Atravesarlo hasta llegar a esa inestable construcción.
Hay fuego alrededor y gritos enardecidos y violentos de gente que solo siguen órdenes. Les han ordenado matarlas. Y es que no hace falta haberlos oído para darse cuenta que, desde el comienzo, aquello no iba a terminar bien.
Mikoto es una de las tantas hijas de esa tierra maldita.
Ha sido esclava de su propia muerte desde el momento en el que decidió tener un hijo más.
Pero ella así lo quiso.
Aun sabiendo que las probabilidades del término de su embarazo se desvanecían cada que se cumplía un mes.
Dar la vida por alguien a quien ni siquiera vas a conocer…Sakura se repite internamente mientras pensamientos negativos, cargados del más profundo dolor mientras sus manos se manchan de sangre, emergen de ella.
Ha salido.
Esa cosa ha salido dentro de ella, y la ha dejado tan exhausta y pálida que es tan blanca como una deidad de nieve manchada de bermellón. Pero qué bonita es. Y aun con el aliento de vida escapándose de su interior, sonríe. Pero esa sonrisa no es para ella. Sakura aprieta el bulto inconscientemente. Y el labio le tiembla, y los ojos se le empañan cuando no distingue esa sensación que nace dentro de ella.
Mikoto, todas las noches, le hablaba entre dulces murmullos. Sakura envidiaba esos momentos a su lado. Sabía que era infantil sentirse así…pero lo envidiaba.
La tendría a ella, solo para él, tan pronto naciera.
La luz de sus ojos solo sería dada a él.
Pero…si no nacía…Si no lo hacía dejaría de representar un peligro para ella.
Porque el mundo comenzó a buscarla con desesperación. El mundo se volvió un peligro. Mikoto estaría mejor sin él. No sería asediada por ese destino tormentoso. No sería perseguida por nadie. Nadie se aferraría a ella ni a la ambición de poseer a ese hijo suyo.
Si no naciera…
Si no naciera…
El inmueble donde se encuentran refugiadas pronto se vendrá abajo por las vibraciones de las explosiones. Pronto van a llegar a donde se encuentran. Pronto…
Y entonces lo ve.
Lo ve a él mientras llega al mundo y ella lo sostiene entre sus pequeñas y frágiles manos. Sostiene ese vínculo de carne y alma que aun enlaza a la madre con el hijo.
Posee su cabello.
Posee sus pestañas.
Posee su nariz.
—¿Sa-Sakura…? —la voz agotada de Mikoto, por primera vez, se oye en un plano lejano cuando siempre ha sido el sonido más hermoso que Sakura procura prestarle primero atención—. E-el bebé… ¿Cómo se….ve? —con diez dedos en las manos y diez en los pies. Con una pequeña nariz respingada. Con los labios igual de delicados que los de ella.
Pero el color de su piel y sus ojos…
—E-están cerrados…—Y ni siquiera está llorando como para que los tenga de esa manera. Y está pálido. Y está frío—. No respira…
No se mueve.
No llora.
No respira.
Sus ojos ¿por qué no los abre? ¿Por qué no puede ver de qué color son? ¿Cómo lucen?
Sakura sabe poco de nacimientos pero conoce lo necesario para entender que esa situación, en la que Mikoto se desangra por las piernas y se desespera por alcanzar y tomar a su hijo, es todo menos normal. Los bebés lloran… ¿por qué él no lo hace? ¿Por qué no se mueve?
—P-por favor, Sakura…
Es tan cruel pedirle algo como eso.
Pero nadie tiene por qué saberlo.
Nadie nunca debe saberlo.
Para proteger a ese niño.
Para que viva una vida plena.
Para que crezca y nunca se pregunte el origen de su procedencia.
Cuando Sakura accede, en medio de lágrimas y gritos desesperados, el acto está hecho. Algo por lo que jamás será perdonada. Algo por lo que su boca y sus manos por siempre estarán manchadas. Cuando Mikoto deja de respirar, hay un hueco en su pecho. Cuando Sakura decide voltear a verlo, él finalmente los ojos ha abierto.
¿Qué es lo que ha hecho?
¿Qué es lo que ha prometido?
Y sin embargo no puede dejar de verlo.
"Llámalo..."
Su nombre solo se vuelve trazos desordenados.
Simples líneas y rayones que no le dicen nada.
Ya ni siquiera recuerda la imagen clara de su diminuto rostro. Es como si se hubiese esfumado. Como si fuera un secreto sellado. Ríe con desazón. Un secreto que incluso ella no puede abrir. Parece irónico luego de ser ella la portadora de tantas mentiras. Pero sabe que tiene que buscarlo. Durante todo este tiempo ha pasado de recordar la promesa que le hizo a Mikoto cuando le sacó su corazón para dárselo a su hijo.
Pero… ¿por qué? Incluso eso es algo que tampoco recuerda.
Solo sabe que debe dárselo.
Solo sabe que por eso lo ha cuidado.
Solo sabe que por eso ha conseguido cuerpos aptos y compatibles que puedan portarlo para mantenerlo latiendo…hasta el día que fuese requerido sacarlo.
"¡¿Ella puede guardar secretos y yo no?!"
Konohamaru…
"Vas a dárselo. Cuando lo encuentres…; y vas a deshacerte de mí cuando eso pase"
Si ese día llegara…
Si el hijo de Mikoto estuviese realmente vivo y estuviese más cerca de lo que cree ¿Qué decidiría?
—Algo te molesta —Sakura engrandece los ojos. Últimamente es bastante mala en percibir la presencia de alguien solo hasta que ésta la toma por sorpresa. Pero es él. No tiene por qué sentirse mal o sentirse juzgada pues Iruka es todo menos una persona que busca el mal ajeno, sin olvidar mencionar que le conoce desde hace mucho tiempo—. Es hermoso ¿no? La forma en la que la naturaleza es mortal en estos días.
Sakura no responde, solo permanece quieta frente a los monitores que abarcan casi toda la extensión de esa sala. Las cámaras que hay en la ciudad tienen acceso a cualquier rincón, y hasta más allá de la zona de las murallas. Uno de los perímetros que presentan mayor actividad de esporas, tanto que es muy fácil distinguir que está ahí. Como si fueran luciérnagas o una luz intermitente que es inagotable.
Parpadean.
Parpadean.
Sakura las ve y sabe el rango de su letalidad pues vive con vestigios de sus efectos dentro de ella.
—Hay cierta belleza en lo que es dañino para el hombre. Por eso es parte del día a día.
—El hombre no aprende de sus errores —Sakura cierra los ojos hurgando entre memorias. Qué bonito cabello. Qué bonitos ojos. ¿Quién iba a pensar que el peligro estaría ahí?—. Si algo es peligroso solo debes alejarte de él.
—Es cierto…—Iruka hace una pausa, mirándola de reojo—. Excepto si lo que amas es parte de ese peligro.
Poco sabe Iruka de su pasado, pero sabe…y es suficiente para preocuparse por ella y por todos los rumores que llegan a él a pesar de que los evita. Después de todo no puede olvidar aquellos días en los que Sasori y ella solían ser la pequeña luz que había encendido, de nuevo, esa pequeña mecha de esperanza. Pero luego vino el dolor. Luego vinieron las mentiras. Vinieron las cicatrices…Y por un buen tiempo Iruka decidió apartarse.
Pero qué idiota ha sido en querer solucionar algo sin si quiera haberlo intentado primero.
Al día de hoy Sasori y Sakura siguen sufriendo, y él solo ha sido ciego.
—¿Él te pidió que vinieras a sermonearme? —pregunta Sakura, aludiendo un tema que supuestamente solo le correspondía a ellos dos.
A ella y Sasori.
—¿Por qué? ¿Le has dicho algo? —pero Iruka es inteligente.
Y no hace falta que se esfuerce para provocar que Sakura se sienta acorralada. Nadie sabe, además de ella y Sasori por supuesto, que se han visto en su habitación la noche anterior. Nadie además de también…
"Rompe su corazón"
Es parte de su naturaleza apartar a la gente, no debería ser diferente con él ni sentir culpa de nada. Entonces ¿por qué? Sakura solo es expresiva cuando se trata de gente que le importa e Iruka lo sabe con solo ver ese extraño semblante en su rostro.
Lo ha hecho con toda la intención de alejarlo. Un último intento valiéndose de las notorias sensaciones que ella causa sobre él. Porque se lo ha dicho. Sasuke nunca se calla ni conoce lo que es la discreción.
Amor.
Enamorarse.
¿De ella?
Conoce del amor como conoce de sus sentimientos.
Nada.
Ese tipo de amor que proclama una madre por un hijo. Que da una persona a una mascota. Que siente un hombre hacia una mujer…Pero ella ni siquiera entra en ningún estereotipo de nada. Es mitad de algo que representa una amenaza y mitad humana. Aunque eso último no sabe qué tan cierto sea. Sakura no encaja en un panorama donde se haya una puesta de sol en el horizonte y ella es abrazada por la silueta alta de un hombre, ambos viviendo sin preocupaciones.
Pero se pregunta qué sería de ella de suceder algo así. De experimentar ese intercambio de sentimientos como vio en Mikoto y Fugaku. Ese tipo de amor que Sakura nunca pudo entender.
Un sentimiento de querer proteger a alguien. De dar tu vida por el bien de un amante. Darle todo sin esperar recibir algo a cambio porque su vida es más valiosa que la tuya. No soltar su pequeño pulgar, no querer dejar mirar el bonito color cornalina de esos orbes que apenas han visto estrellas mientras lo aferras a tu cuerpo para protegerlo del frío y de cualquier cosa que quiera dañarlo.
"Dáselo"
—¿Sakura?
"Dale mi corazón…"
¿Por qué abandonó a ese hijo? ¿Habrá una razón por la que no recuerde el por qué lo hizo? ¿En verdad lo abandonó?
"Promételo…Cuando sea mayor…"
Pero…
Físicamente hablando porque en cuestión de sentimientos…
"—Ya te he dado el mío"
.
I
.
¿Qué posibilidades hay de que ese hijo esté vivo?
¿Qué posibilidades, además, es que ya haya tenido contacto con él?
—¡Bloquea! ¡Estás muy lento hoy, Naruto!
¿Qué probabilidades, ridículas por cierto, hay que ese hijo sea…?
—¡Naruto!
El grito de Hinata la trae devuelta al momento exacto donde Naruto cae de espaldas y Sasuke le apunta con el arma de utilería.
Tanta ira.
Tanta rabia.
Y luego…la culpa.
Sasuke reacciona demasiado tarde cuando ya todo está hecho.
¿Qué acaba de hacer?
Ciertamente no ha sido su intensión herirlo ni nada pues es solo entrenamiento de rutina entre ambos. Una de las tantas actividades diarias que deben hacer. ¿En qué momento ha puesto más fuerza de la necesaria? ¿En qué momento los ojos se le han pintado de pura rabia y ha dejado de ver a Naruto para solo ver rojo?
Rojo…como su maldito cabello.
—L-lo sient… —pero su vano intento por ofrecerle su mano y ayudarlo a levantarse es rechazado con un golpe, apartándolo.
Naruto no lo mira.
Apenas se mueve con dificultad del suelo y se pone de pie, y entonces cojea. Sasuke aparta la conmoción por un instante y ve sangre escurriendo de su pierna y muchas vendas.
—Hinata —llama Sakura, quien en todo el rato solo ha estado presente en silencio viendo el entrenamiento de ambos.
Naruto apenas y acepta la ayuda de Hyuga solo porque en verdad le duele horrores la maldita herida que le ha hecho Sai. Cuando pasa a lado de Sasuke, parecen dos desconocidos. Ni siquiera se miran. Y la distancia, esa que creyeron nunca aumentaría, incrementa. Y eso solo hace que Naruto se convenza aún más que estar en ese maldito lugar está haciendo que Sasuke se comporte así.
Que ni siquiera le reconozca en medio de un entrenamiento
Que ya ni se preocupe por encontrar una manera de escapar junto con él.
Que esté tan pendiente de esa mujer como para sacudir todo su mundo.
—¿Y esa herida? —pero si Sasuke no es capaz de preguntar, Sakura sí, deteniéndolo una vez que pasa a su lado junto a Hinata.
—Fue durante el último día de entrenamiento— se apresura a decir la de ojos perlas.
Naruto no pide su ayuda pero agradece internamente el gesto. La última vez que él intentó convencer a Hinata con esa excusa, ella solo guardó silencio. Si sospecha o no, Naruto no tiene tiempo de inventarse algo. Ni tampoco quiere.
Así como no quiere ver a Sasuke en estos momentos ni soportar ese maldito mal humor que tiene desde la mañana.
Cuando se quedan solos, pues Konohamaru se encuentra con Chiyo para su conveniencia, Sasuke tarda en procesar lo que acaba de pasar. Solo hasta que es consciente de que Sakura lo mira, le devuelve el gesto pero no es ni remotamente parecido a una mueca furiosa. Está frustrado. Está confundido. Está molesto consigo mismo.
Y también con ella.
Las imágenes de apenas hace unas horas, refulgentes en su mente, parpadean una por una. Y que esté sumamente molesto y hasta dolido solo se debe a una sola razón. Una razón que es tan problemática como sencilla de ver, pero no de aceptar. Y porque no quiere aceptarlo es que decide no decir nada. No preguntar nada. No…mirarla. Tan solo por esta vez no quiere hacerlo. Y esa es la resolución que Sakura ha provocado.
Su rechazo.
Volver al inicio.
Volver a las miradas desdeñosas, a los malos humores, a su insistente aborrecimiento hacia ella y hacia todo lo que la rodea. Así debió ser siempre.
Sakura no pregunta ni dice nada cuando Sasuke aparta el rostro y simplemente se va.
Así debió ser siempre, se repite.
—Ese siempre ha sido tu destino, Sakura… —se dice, apática y cabizbaja.
Estar sola.
.
II
.
Los días pasan y la situación con Sakura no mejora pero tampoco empeora.
Simplemente no avanza.
Todo su progreso, todos los escasos, pero notorios, buenos momentos y el buen ambiente entre ellos solo se ha convertido en una fábula en la mente de cada uno. Todo se ha vuelto tan rutinario y tan estrictamente ordenado que ha Sakura, desde que ha regresado de la Montaña Negra, le han ocasionado que se levante a mitad de la noche, agitada.
Comer. Dormir. Respirar. Cada cosa que ahora hace le recuerda a las distintas órdenes que recibía en ese lugar.
Levantarse de la cama.
Levantarse de la mesa.
Se mira al espejo y luce desalineada. Con bolsas debajo de los párpados. Con un presentimiento y una angustia desconocida que no la deja de atormentar en ningún momento.
Y cada noche sueña con Mikoto.
Revive cada fragmento. Cada cabello suelto. Cada arenilla adherida a su ropa hecha trizas.
Sangre por todos lados. Frío por todos lados. Voces por todos lados.
Sakura es quien provoca todo eso porque está desesperada por recordar pero no entiende por qué no puede.
Como tampoco entiende cómo es que ha dejado pasar tanto tiempo sin pensar en ello. Quizá se deba a la costumbre de los días. O a la agradable sensación de pensar que si dejaba de prestarle atención a su pasado podría tener una oportunidad de vivir sin atormentarse de ello. Pero es la segunda vez que lo intenta y siempre que siente que está por tocar la cima de la tranquilidad, lo hecha a perder.
Sucedió con Sasori, con Iruka, con Chiyo y con Kurenai. De ellos apenas y puede decir que lleva una relación bastante frágil con dos solamente.
Así tendría que haber seguido su camino.
No volver a relacionarse con nadie.
Y entonces…Hinata.
Entonces Konohamaru.
Entonces…el peso de su propia culpa.
Y finalmente Sasuke.
Brabucón extrovertido.
Insolente lleno de osadía.
Impertinente e irritable.
Y podría pasar bastantes horas enlistando adjetivos que lo hagan ver como la persona más castrosa del universo y aun así…Aun así no se cansaría de intentar definirlo. De intentar, inútilmente, ignorarlo. De no guiar sus ojos a él. Una persona tan desesperante debería ser el tipo de persona con el que no te gustaría juntarte. Pero Sasuke tiene un efecto opuesto en ella. Y darse cuenta de que ignorarlo solo está causando que piense más en él le está molestando. Le molesta porque no sabe a qué se debe.
Con Sai, aunque tiene una personalidad más retorcida y más imposible con la cual lidiar, no le sucede eso.
Con Sasori, con quien apenas y se dirige la palabra debido a los vestigios del pasado, tampoco.
Sasuke es el chico problema que todos quieren evitar. Y, sin embargo, sabiendo que sería difícil lidiar con él, sabiendo que la posibilidad de que lo aceptasen dentro del Cuartel era de uno contra cien, sabiendo todo eso…
—Cuando le miré a los ojos…
En medio de balas perdidas, gritos desesperados y llamas que ardían; siendo el blanco fácil de un Draug que fácilmente pudo haberle quitado la vida…, le dio otra oportunidad.
Lo recuerda perfectamente porque son pocas las veces en las que el recuerdo de Mikoto se proyecta en sus ojos. Y él lucía como ella la primera vez que la vio. Llena de temor pero igual llena de valor. Y es que no puede decirle a nadie que cada que lo ve es como verla a ella. Y Sakura se está volviendo loca por saciar todas esas inquietudes de una buena vez.
Cada que voltea…La línea de la clavícula marcada.
Cada que voltea…El delineado fino de sus ojos.
Cada que voltea…El color azulado de su cabello.
Nada tendría que ser tan complicado si Sasuke no le recordara tanto a Mikoto… y si no lo hubiese besado.
Las veces que piensa en él son proporcionales a las veces en que roza sus labios con las yemas de sus manos recordando el contacto. Se siente extraña. Como si fuera una máquina defectuosa por el hecho de sentir. Las máquinas no sienten y aunque ella es más parecida a un arma, la sensación es la misma.
Más días avanzan…Y Sakura decide dejar de pensar en él, pero es difícil.
Es difícil cuando tiene que verlo todos los días. Cuando sus actividades se juntan y ella como su superior debe tener estrecha comunicación con los suyos. Si tan solo él hubiese aceptado la oferta de ser instructor…
—Dije que no lo acepto. Puedes hacer con esa solicitud lo que quieras. No la tomaré.
¿En qué momento ha bajado la guardia? ¿En qué momento le permitió ir más allá? ¿Fue su difícil actitud lo que se le hizo interesante? ¿Qué fue? ¿Qué pudo haber sido? Sakura agradece que en los últimos días sus únicas actividades sea hacer trabajo de oficina. Lo detesta, sí, pero cree que es mejor estar así, recluida en su habitación que deambular por los pasillos con la alta posibilidad de topárselo. Ha encomendado a Hinata para que los vigile mientras ella usa la excusa de estar muy ocupada traspalando reportes. Aunque no es como que él le haga mucho caso últimamente.
—¿Es esto lo que querías, no? —suelta en un suspiro cansado, rindiéndose con ese último reporte, soltando las hojas sobre el mesón—. Alejarlo…
No está aliviada. Creía, al menos, que se sentiría bien consigo misma al alejarlo por la razón de no involucrar a más gente dentro de sus problemas. Es cierto que hace unas semanas era intratable y hasta se arrepentía de haberlo llevado pero…
Siendo tan insistente.
Siendo tan…elocuente.
Siendo tan él…
—Sal de mi cabeza, maldición.
Y ahí está, de nuevo.
Todo el día pensando en él.
.
III
.
—Estás distraído.
Decaído.
Apático.
No insolente ni agresivo pero Hinata considera que eso es aún peor pues Sasuke es de esas personas que no se mantienen calladas ante algo que les disgusta. Pero ahora es totalmente opuesto.
Lleva alrededor de veinte minutos explicándole el progreso de lo que ha investigado y Hinata está segura que no le ha prestado atención tan siquiera un segundo. Y no hace falta preguntarle lo que le sucede. Los rumores y las malas noticias siempre se esparcen como agua.
¿En qué estaba pensando Sakura al hacer eso?
Ya ni siquiera se esfuerza por hacer las cosas mal. Y es que Hinata piensa que así ha sido. Que ha hecho tal cosa debido a una mala decisión. Buscar el por qué es lo mismo que, seguramente, Sasuke también ansía encontrar. Pero sus intenciones son distintas a las de ella. Hinata lo sabe con solo verlo tan frustrado y tan abatido. Y se pregunta qué tanto podrá afectar esto para los objetivos claros que ambos ya se habían trazado con anterioridad.
Culpar a Sakura es como culparse a ella misma por no haber sido más insistente en cuanto a su relación con Sasuke. Relación que traspasó los límites establecidos desde el primer momento en que se besaron. Y desde ahí nada ha mejorado. Todo ha colapsado. Pero mientras más lo mira puede asegurar una cosa pero también dudar de otra.
—¿Te estás arrepintiendo?
La pregunta no tiene contexto para Sasuke hasta que deja de vagar en su mente y alza el rostro para mirar al subteniente. Abstraído y con la mirada en la nada, poco a poco obtiene claridad.
—¿Qué?
Hinata suspira, apartando los papeles a un lado, acomodándose mejor en su asiento.
—Cuando te traje aquí la primera vez te pedí algo —hace una pausa—. Te pedí prestada tu fuerza para dársela a Sakura —Sasuke tensa un poco los ojos tan pronto la oye ser nombrada—. No dudaste y te veías lo suficientemente seguro de aceptar a pesar de mis condiciones y de que podía estar solo usándote.
—¿Y que no es eso lo que han estado haciendo conmigo desde el inicio?
Ese es el primer indicio que Hinata necesita para saber que, además de estar molesto, se siente traicionado.
Y es que solo sientes el efecto de la traición cuando algo te importa.
—Y si lo sabías… ¿por qué no hiciste nada? —Sasuke se encoje de hombros, soltando una risa sarcástica.
—Apreciaba bastante mi vida como para seguir soportando los maltratos que me daban —silencio—. Como sea. Eso ya no importa.
—Sí lo hace —sentencia ella, sonoramente—. Sí lo hace que es tan obvio pero ni tu ni ella se dan cuenta —eso último se ha oído como si lo comprometiera a algo y realmente no le agrada la sensación de palabras a medias o en código—. Lo que tú y ella están haciendo es…
—Ya es suficiente —declara él en el mismo tono, o incluso más duro, que ella, añadiendo ese gesto de colocar una mano sobre la superficie de la mesa como si pareciera que la hubiese golpeado—. No necesito que me digas nada.
¿Cómo decirle?
¿Cómo explicarle que el mismo semblante que justamente hace es el mismo que le ha visto hacer a Sakura ésta mañana?
Son tan habilidosos en combate pero tan estúpidos en relaciones interpersonales.
—Te pedí que fueras la fuerza de Sakura…pero en estos momentos ya no estoy tan segura de confiarte su seguridad.
La oración, si en realidad fueran dos de manera independiente, tendría el sentido que se merece.
—¿Su seguridad? —la seriedad y el silencio de Hinata son suficientes para que Sasuke se deshaga de todo esa apatía de hace unos segundos y le mire serio e interesado—. ¿De qué hablas?
—¿Sakura te pidió que fueses con ella a la zona Sur, cierto? —el soldado asiente—. Eso es un boleto sin regreso —hay un palpitar extraño dentro de él tan pronto oye eso. Suena demasiado alarmante como para pasarlo por alto.
—¿Qué…? —Hinata suspira, lamentándose.
—Lo que está haciendo Sakura, desde el inicio de todo, es romper las reglas. Te lo conté antes ¿por qué crees que tuvo que llegar al punto de herir a alguien importante para ella? —Sasori, piensa él en automático—. ¿Crees que Sakura estaría planeando esto y no ser descubierta en el proceso? Es SHINOBI de quien estamos hablando —Sasuke queda mudo. Como si mil pensamientos vinieran a su mente y no pudiese aclarar ninguno salvo, claro, el de estar entendiendo a lo que Hyuga se refiere.
Todo este tiempo Sakura se ha hecho de una reputación a base de logros pero también de rumores.
La mayoría de la gente solo ve las cosas malas. Hablan y hablan pero nunca preguntan el por qué es que se hacen ese tipo de cosas. Juzgan sin saber el camino que se ha recorrido.
La reputación de ella se basa en dos cosas. Ser ridículamente fuerte y en ser…
—…una rebelde —Hinata piensa que le ha tomado menos tiempo del que ella hubiese creído, que le entendiese.
"Voy a enseñarte modales"
"Eres desobediente, torpe y testarudo"
"Cuida tu lengua"
"¡¿Por qué no obedeces lo que te digo?!"
Ella, por supuesto, no está intentando alejarlo…
—¿Lo entiendes?
Está protegiéndolo.
—El destino de una persona que va en contra de los reglamentos en SHINOBI es pagar con tu vida. El exilio es misericordia en algunos casos. Sasori sigue vivo gracias a Sakura. Aunque es posible que él desconozca las razones —Hinata hace una pausa, suspirando y apretando los puños. Como si apenas estuviese dándose cuenta de algo ella también—. Todo este tiempo creí que había una razón en especial por la que el Canciller tuviese cierta predilección hacia ella pero…no es que la adore. Más bien la tiene cerca para asegurarse de que no hará otra cosa que ponga en riesgo sus secretos.
—¿Sus secretos?
—Para mí es obvio que Shimura Danzou es todo menos un ser humano respetable. Después de todo es un líder...Y los líderes más grandes de la historia de la humanidad son los que han hecho las peores cosas. Y Sakura lo ha sabido siempre desde que puso un pie en este lugar. Danzou no va a permitir que Sakura vaya más allá de su jurisdicción…pero ha cometido un error —el soldado traga grueso—. Su jurisdicción termina en el momento en el que Sakura decide. Y en el momento en el que ella decidió traerte, ha estado en la mira de ese hombre todo el tiempo.
—¿C-cómo…?
—Tú y ella han creado un vínculo muy estrecho que ni siquiera yo puedo entender.
Tantas peleas.
Tantas malas miradas.
Tantas palabras mal habladas.
¿Cómo esas cosas podrían ser los cimientos de un vínculo, como lo llama Hinata?
—Ella y yo no tenemos nada como eso.
—¿Qué me dices de las veces que se han besado? —Sasuke engrandece los ojos, atrapado—. ¿De verdad creían que no iba a suceder nada si seguían haciendo eso? —el azabache de pronto se siente caliente de las mejillas. Sí, todo eso es genial…si tan solo no sintiera vergüenza de estar hablando de ese tema con quien fuera la mano derecha de la pelirrosa.
—¿C-cómo sabes que nos…?
—Ella me lo ha dicho —¡Dios! ¡Esa mujer no tiene ninguna consideración por nada! —…Al principio. El resto lo he deducido yo misma.
—¿Qué cosa es lo que has deducido?
—¿En verdad quieres que te lo diga?
Es tan difícil para uno darle nombre a cada sentimiento.
Sakura, aparentemente, ha luchado toda su vida por no poseer ningún tipo de afecto hacia nada ni nadie. Sasuke, por el contrario, nunca se ha sentido así. Y por primera vez se siente ansioso y nervioso de saber cuál es la perspectiva de un tercero con respecto a lo que sea que ellos dos tienen.
—En realidad…
—Te gusta —Sasuke contiene el aliento, y siente como cada cartílago se contrae—. Estás enamorado de Sakura.
Estar enamorado es confundir cuando es de noche y cuando es de día.
Es sentir como algo tan grande se multiplica por todas las venas.
Es sentir como sentimientos y pensamientos se desencadenan.
Darle un nombre…
—Yo…
—Decir que la amas es apostar demasiado pero lo que sientes por ella, ahora, es suficiente para que desees protegerla; y es por eso que sigo apostando por ti —Demonios, piensa él. Hinata está yendo demasiado rápido cuando él apenas está siendo consciente de los fuertes sentimientos que en realidad tiene por Sakura. Ahora no solo tiene que lidiar con la aceptación de algo tan sencillo y que no pudo ver, sino también con ese peligro al que Hyuga se refiere—. No hay ni un permiso o algo que se le parezca para ir a ese lugar pero Sakura está apostando a todo con tal de traer algo de ahí. Algo que seguramente tú también quieres.
Respuestas.
Verdades.
Sasuke más que nadie lo sabe.
Lo ha constatado con sus propios ojos.
Pensar que todo este tiempo hubo creído haber sido el único en sentirse demasiado ansioso y receloso a cerca de ese lugar. Sakura siempre estuvo pensando en una manera de volver ahí. Para encontrar respuestas a planteamientos que han estado en su mente desde hace mucho tiempo. Y que Hyuga le señale que están yendo sin ninguna autorización solo le hace pensar que sí…Están arriesgando más de lo que deben.
Entonces ¿por qué?
¿Por qué ella le ha pedido ir?
—¿Por qué yo?
—No tiene a nadie más —Sasuke ríe, pero es una risa penosa.
—Te tiene a ti, maldita sea. Lo tiene a él también… —aprieta los puños, bajando el rostro—. O quizá no quiere arriesgar a las personas que son importantes —entrecierra los ojos, afectado—. Soy un peón.
—No es así. Ella…
"La próxima vez que pierda el control…Es muy probable que no sea capaz de resistir"
La sangre de Sasori pierde su efecto en un periodo de tiempo bastante corto. La de Obito no sabe cuánto tiempo durará. Si Sakura vuelve a perder el control y cae ante la locura, beberá y devorara lo que sea que encuentre primero. Se degradará a tal nivel del que posiblemente no pueda regresar. Dejará al instinto actuar y…
"Si eso sucede…No quiero que nadie pague por mis errores"
—Ella…
"Y mucho menos él"
—Ella no quiere que tú la acompañes —Sasuke enmudece y ahora es Hinata quien aprieta los puños y dibuja un semblante lamentable y doloso—. Pero si ella va sola a ese lugar…
—Ella no me ha dicho…—fragmentos de la mañana vienen a él. Habiéndose quedado solos, habiendo Sasuke decidido no mirarla y solo pasar de ella, alejándose rápidamente. Si tan solo se hubiese quedado pudiese haber sido capaz de entender a qué se debía ese semblante preocupado y ese indeciso intento de hablarle. La indecisión en sus ojos. El temblor de sus labios—Eso es lo que quería decirme hoy… —resuelve rápidamente, sintiendo una presión justa en el pecho.
—Desde que volvió de su viaje ha estado así. Me ha pedido que no te diga nada sobre eso pero…
Pero Sasuke se encuentra lidiando internamente con sus propios pensares que olvida prestarle atención.
Está dudando en llevarlo porque…
—¿Le importo? —Hinata lo mira confusa, y no entiende a qué se debe esa mueca sonriente y a la vez penosa—. Por favor… —musita, irónico. Hace una noche Sakura ha ido a ver a Sasori y ahora ¿él le importa? Es el colmo de los colmos. Y aún consciente de eso Sasuke no puede evitar sentir una especie de calidez que le estrecha todo el cuerpo.
—Escúchame —toma la palabra Hyuga de nuevo, seria y a la vez suplicante—. No puedo…—niega, corrigiéndose—. No podemos dejar que haga esto sola.
—¿Quieres que la convenza de no ir? —Hinata niega, afectada.
—Quiero que la protejas.
Proteger, dice.
Él no sabe lo que es eso.
No ha sabido hacerlo, al menos no correctamente. El claro ejemplo es haber terminado ahí. Haber llevado a Naruto. Haberse equivocado en sus decisiones. Pero de no haberlo hecho…es probable que nunca hubiese conocido a Sakura. Ni a Konohamaru. Ni habría sido consciente de su propia fuerza ni de lo que es capaz de hacer.
—Si la atrapan, Sakura no opondrá resistencia. La conozco y sé lo suficiente de ella ahora como para saber que ya está harta de pelear. Quiere ir ahí para encontrar verdades pero no para cambiar algo sino para morir por ello —Sasuke se estremece tan pronto escucha la palabra muerte—. Pero si tú estás con ella puedes hacer que su decisión cambie.
—¿Por qué yo y no alguien más?
Salvarle y no dejarle morir.
Regañarle y no simplemente ignorarle.
Besarle y no simplemente apartarle.
—Porque Sakura siempre cambia de decisión cuando se trata de ti.
.
IV
.
Tal y como Hinata y Sasuke lo pronostican, Sakura les ha reunido a ellos, junto a Naruto, para anunciar un cambio de planes. Y tal como Hinata se lo ha pedido, Sasuke se opone. Se opone y vuelve a mirarla como si nada hubiese ocurrido.
Como si nada hubiese sido visto.
Como si la imagen de Sakura y Sasori no le hubiese dolido y no se repitiera en su mente como un interminable ciclo.
Decir que a Sakura no le ha tomado desprevenida sería mentir. Incluso hay cierta desazón. Apenas ayer Sasuke le ignoraba y hoy le muestra un semblante renovado y normal. Si bien es cierto que no hay nada de lo cual acusarse, Sakura está segura de que él les hubo visto hace unas noches. Ese era el plan. Entonces ¿por qué? ¿Por qué luce como si no hubiese sucedido nada?
Pasa de mirarlo a él a mirar a Hinata pero nada.
Luce tan estoica que para Sakura es incluso difícil leerla.
Y entonces una interrogante bastante fastidiosa se le planta de frente.
Últimamente Hinata y Sasuke están demasiado juntos. Y aunque cree que se debe exclusivamente porque ella misma le ha pedido que se ocupe de él y de Naruto, verlos es algo que la está molestando desde hace un tiempo.
—"Son tan obvios" —piensa atrapándolos dándose una mirada cómplice. Por debajo de la mesa donde están, sus manos se cierran en puños pero no puede hacer nada. No debería sentir nada.
La reunión termina tan pronto ninguno de los cuatro puede conciliar.
Hinata alega que ir sola es peligroso y que en el peor de los casos necesitará todo el apoyo posible para escapar. Sasuke, lo mismo, añadiendo que recuerda con exactitud la distribución del lugar y que puede ser de utilidad. Naruto no dice nada. Solo escucha, asiente con la cabeza, y esconde las manos entre sus piernas con demasiado interés.
—No tengo tiempo para cuidar la espalda de nadie —amenaza Sakura, seca. Envuelta en el asunto de no llevar a nadie -principalmente a Sasuke- por no tener que cargar con el peso de un final funesto y también por estúpidas sensaciones de ver a Hinata y a él juntos.
—No tendrás por qué hacerlo. Podemos hacernos cargo de nuestras propias vidas así como tú de la tuya.
¿Hacerse cargo de su propia vida?
Suena a una cruel indirecta si tan solo Sasuke supiera la lista interminable de cosas que Sakura ha decidido no hacer por el bien de otros. Vivir su propia vida…Sakura no sabe qué es eso. Y no es como que lo lamente pues no solo hay malos recuerdos.
Irónicamente no vienen a su mente ninguno que tenga que ver con Mikoto.
Sino con él.
—Vas a arrepentirte mañana —finaliza con ese comentario, poniéndose de pie, dejando la sala.
.
V
.
¿A qué hora se supone la mente se cansa de pensar en una sola persona?
No hay respuesta en ningún libro de texto que Sakura haya leído antes. Y sin embargo ha llevado varios consigo al Invernadero.
Una vez más el escenario del Bosque, con sus propios sonidos y silencios, le resulta tranquilizador.
No hay día en que no piense en él.
Y está un poco cansada del ruido del exterior y de su propia mente repitiendo cosas a las que no le encuentra conexión. Leer algo, aunque inicialmente había sido una actividad obligatoria, se ha vuelto un hábito. Un ritual en el deja de pensar que ella siempre tiene las respuestas y prefiere conseguirlas de ese modo.
El amor…
Esa cosa que llevó a Fugaku y a Mikoto al fin de sus días. Y aun sabiendo que no serían eternos…qué felices fueron. Aun sabiendo que las adversidades no los dejarían en paz nunca…Que los peligros nunca se acabarían, que sería difícil hacerse cargo de una desalmada niña, se fueron sin arrepentimientos.
Cualquier tipo de afecto te lleva a la ruina. Sakura lo sabe más que nadie. Por eso siempre había querido evitar ser cercana con Konohamaru. Por eso decidió cortar lazos con Iruka, Chiyo y Sasori. Por eso con Hinata siempre ha pretendido ser ruda. Por eso con Sasuke…
Dios…
Ahí va de nuevo a pensar en él.
Cierra el libro del que ciertamente ha leído poco y lo deja a un costado suyo.
Las complicaciones que trae el amor son desastrosas.
Ahí está Romeo y Julieta.
Ahí está Perseo y Andrómeda.
Ahí está Fugaku y Mikoto.
Ahí está...
Cierra los ojos, alzando un poco el rostro. A pesar de que la Luna es artificial causa el mismo efecto azulado a que si estuviese realmente recibiendo su luz directamente en todo su rostro.
Tan blanca.
Tan pura.
Tan en paz.
Sakura toma aire, serena, en cuanto los mecanismos de la puerta hacen lo suyo y los oye.
No voltea.
No hace falta.
Sabe que es él.
Siente como duda.
Siente como pisa con cuidado pues Sakura aún mantiene los ojos cerrados. Intuye que él ha de creer que no lo ha notado. Siente como cuida cada movimiento cuando se sienta a su lado. Con él las sensaciones nunca se acaban. Nunca son esperadas. Nunca son rechazadas.
A pesar de estar pensando todo el día en él, Sakura posee un mayor control en cuanto a sus emociones y al modo en que reacciona. ¿Y cómo no va a serlo? La han educado para no sentir, para no expresar, solo para pelear. Es probable que de ellos dos, ella sea quien tenga más en control de todo eso aunque eso no desmerita que no sienta nada ahora que lo tiene a lado. Por solo un momento quiere quitarse las medallas, los logros, las atrocidades, las manchas de sangre que recorren sus manos y simplemente quiere recordar qué se sentía cuando era ella misma.
Porque sí que hubo un tiempo en el que dejó de pensar en lo malaventurada que era.
En las desgracias.
En las maldiciones.
En todo lo malo que contamina a una persona.
Sí que lo hubo.
E irónicamente esa sensación se repite ahora con él.
—Qué callado —notifica, abriendo apenas los ojos. No sabe qué semblante tiene. No sabe si está molesto. No sabe si está decepcionado. No sabe nada…
—Tú siempre prefieres que tenga la boca cerrada —Sakura ríe, y es una risa que no duele, que no lastima, que no ataca ni dice nada.
Qué elocuente, piensa ella.
Y qué cambiante es ella también al no poder evitar ser consistente en sus propias decisiones estando con él. Ha prometido no volver a tener ningún tipo de elogio o momento con él que pueda confundir las cosas pero la verdad es que ni ella misma es capaz de controlarse.
Las cosas simplemente se dan.
Quisiera solo retroceder el tiempo y negarse a empatizar con él. Aferrarse a sus ideales y no permitir que él avance de ningún modo. Pero si lo hubiese hecho ¿tal decisión a donde la hubiese llevado? ¿Estaría haciendo lo mismo que ahora? Han sucedido cosas demasiado buenas como para pensar en cambiar algo.
Incluso lo que está sintiendo ahora no está segura de querer sustituirlo por algo más.
Ríe, pesarosa.
Y él solo la mira.
La mira como la ha mirado desde el momento en que algo ha nacido sin obtener algún permiso suyo.
La mira como no ha dejado de mirarla desde el día en que se conocieron. Porque es muy probable que todo haya iniciado ahí solo que los acontecimientos dieron pie primero a un supuesto odio antes de darse cuenta que…
"Estás enamorado de ella"
Ahora es él quien suelta una risa.
Tantas noches en desvelo creyéndose un demente para que al final sea eso. Sakura lo oye, curiosa, pero es Sasuke quien se anima a hablar finalmente.
—Creí que me regañarías —confiesa, echando los hombros para atrás con libertad. Sintiendo como un peso encima de ellos se vuelve nada—. Por venir aquí y estropear tú silencio —Sakura aguarda unos segundos callada, mirándolo de reojo, antes de contestar.
—Haces lo que quieres —sincera sin enojo alguno—. Puedo ordenarte muchas cosas pero al final tú decides solo.
—Tú también. Haces las cosas por tu cuenta —la Fenrir le mira recibiendo la indirecta. Esperando que añada algo más o que le diga algo acerca de lo de Sasori. Cualquier cosa con la cual pelear…pero no sucede. Sasuke calla. Pero no es un silencio asfixiante. Es como si fuera un tiempo de reflexión para ambos—. Tú eres así.
—Tú también eres así —hace una pausa—. Desobediente. Testarudo. Nunca te callas —ahí está de nuevo. Esa melódica y sincera risa. No es como que estuviese haciéndole ver sus fallos, sino más bien parece que le elogia—. Supongo que nunca te has lamentado de las cosas que has hecho a lo largo de tu vida —Sakura baja la mirada, melancólica, como si ese comentario le gustaría fuese para describirse a sí misma.
Ella sí lo ha hecho.
—Más bien me lamento de las cosas que decido no hacer.
Jugar.
Correr.
Saltar.
Quedarse despierta hasta que Mikoto, Fugaku y su primer hijo duerman mientras ella ve las estrellas entre tanto cantan los grillos y brillan las luciérnagas.
Soñar.
Anhelar una constelación.
Una simple estrella.
Un pedazo de cielo.
Un lugar en el mundo.
—Hn… —ríe bajito, cerrando los ojos, rememorando—. Supongo que eso es ciert…—y así, tomándola desprevenida, una de las cosas de las cuales no lamentarse sucede.
Es tan espontaneo pero a la vez tan ligero que Sasuke no tiene la necesidad de ejercer demasiada fuerza para unir sus labios. Se ha acercado lo suficiente a ella desde que se ha sentado a su lado, quizá no con ese propósito, pero sí para poder sentir que está ahí. Que no va a irse. Que no irá en busca de nadie más.
El primer beso desencadena todo…pero Sakura no sabe que categoría darle a este.
No se siente como ningún otro.
No sabe cómo ningún otro.
Es un beso simple…que no espera nada. Que no contiene nada…porque se supone así es el amor.
Es solo un pedazo de algo…Un lienzo en blanco que se supone contiene los colores y emociones del mundo.
Debe hacerte llorar. Debe hacerte reír. Debe hacerte querer más.
Así fue con Mikoto y Fugaku. El nombre está ahí pero el sentimiento lo dieron ellos. Y pronto el tamaño de ese lienzo no fue suficiente al mezclar sus colores. La pintura sale del borde, sale del espacio que se establece y abarca la pared igual blanca del que se sostiene.
Y sigue creciendo.
Sigue y sigue creciendo.
Igual que ese sentimiento.
Igual que ese amor.
¿Se supone que así se siente?
Sakura no sabe si es la mejor comparación ni sabe si es la definición correcta a lo que siente pero…solo corresponde.
Solo cierra los ojos y por un instante deja de pensar en cualquier otra cosa.
En cualquier otro sonido.
En cualquier otra persona, excepto en él.
Cuando la cortina de sus pestañas cae frente a los ojos de Sasuke, ya no hay poder divino que le haga querer lamentarse o querer retractarse.
Solo se acerca más.
Presiona más.
El color de sus cabellos se combina que es tan difícil ver en donde inicia el de uno y finaliza el del otro.
Sus manos sobre el césped terminan por entrelazarse de manera casi infantil. Como quien teme ser rechazado. Pero no sucede a pesar de que los movimientos de ambos lucen tan torpes y temerosos. Sasuke cierra los dedos de su mano alrededor de los de ella, y abrazan lo verde debajo de ellas en un gesto único.
El lienzo del que Sakura hace referencia parece que comienza a pintarse. Casi puede imaginárselo. Sin embargo su lienzo es posible que sea muy distinto al de Fugaku y al de Mikoto.
Es posible que el suyo esté maltratado. Con asperezas. Con la superficie dañada y hasta manchada. Es posible que solo haya negro por ahí y por allá. Pero eso significa que lo que sea que se esté creando dentro de él sobrepasa lo que antes ya estuvo establecido.
Como el dolor.
Como la culpa.
Y el borde no es el límite.
Ni existe en él…Ni existe en ella.
Cuando se separan, no lo hacen mucho. Más bien es Sasuke quien no se mueve demasiado de donde está pues ella mantiene una postura correcta. Solo están ahí, viéndose, reafirmando lo que acaba de pasar y cerciorándose de que no es algo inventado cuando ambos estrechan los dedos del otro por debajo en un gesto de puro reflejo. No miran sus manos. No hace falta. Y tampoco dicen nada…hasta que Sasuke es quien decide hacerlo.
—No me lamento de esto —confiesa, siendo él ahora quien ejerce más fuerza en la unión de sus manos. Sakura no retrocede, solo está ahí, silenciosa, viendo el curioso rojo que se asoma en las mejillas de él. Tan firme y con esa cara…, le causa gracia y hasta ternura. Es capaz de mantener ese pensamiento dentro de ella pero la risa, finalmente, escapa de sus labios, encogiéndose un poco de hombros—. ¿Qué…?
—No soy el mejor prospecto ¿sabes? —dice, risueña, y es la primera vez que Sasuke la ve así.
La unión de sus manos ni siquiera es deshecha por ella. Solo está ahí, siendo graciosa por algo a lo que él no le presta atención ni un poco porque parece que está soñando y en cualquier momento ese beso que se han dado solo será una fábula más de la cual sentir melancolía.
—Lo sé. Tu carácter es horrible —Sin embargo le sigue el juego. Se permite bromear incluso sabiendo que mañana o en un par de días van a enfrentar cosas terribles.
—Y aun sabiéndolo estás aquí —añade la Fenrir, mirando hacia arriba. A esa Luna programada. Parece de risa que se hayan dado un beso en un ambiente que ni siquiera existe.
—¿Te gustaría que estuviese en otro lado? —Sasuke se arriesga, dispuesto a recibir la más dura respuesta.
—No.
En su lugar…un beso más.
¿Está soñando?
¿Es ella quien está…?
Lo piensa demasiado como para disfrutar de él pues termina pronto. Le ha tomado desprevenido pero no significa que la sorpresa sea menos. Está un poco desorientado ahora. No sabe en qué momento va a despertar y darse cuenta que es un sueño…No, por supuesto que no lo es. Aunque en verdad parece que lo fuera pues Sakura le sonríe, divertida, tan pronto separa sus labios. Eso solo sería real si estuviese soñando. O si estuviese demente.
Instintivamente, y no porque realmente quiera, es él quien rompe la unión de sus manos solo para pellizcarse una mejilla.
—…es real —musita, torpe, y ahí está la risa de nuevo.
Dios Santo, en su mente solo abarcaba hasta el primer beso que él ha propiciado. El resto ha sido todo improvisado, ¡y ahora esto!
—Tan real como que aún no sabes besar —dice ella, divertida.
Y duran un buen rato discutiendo –aunque es Sasuke básicamente quien lo hace- sobre el torpe choque de sus dientes y de su poca habilidad al mover los labios, que se les va el tiempo. Aunque ahí dentro no pueden saberlo. Luce como si la noche nunca tuviese final.
—Mañana iremos a ese lugar —habla Sakura, y el ambiente cambia, pero siguen igual de cerca que antes—. Aún puedes arrepentirte de venir conmigo.
Arrepentirse y quedarse.
Elegir solo ser el espectador de cual vaya a ser el castigo que le han a imponer a Sakura una vez que la descubran.
Elegir vivir con el peso de la culpa.
Elegir vivir sin ella.
—¿Eso quieres? —Sakura le mira silenciosa.
—Te estoy dando la oportunidad de elegir. A mí no me dieron elección—cabizbaja, pero antes de perder la mirada en el rocío debajo de sus manos, Sasuke atrae su rostro. No para besarla, solo para mirarla.
—Yo ya elegí —la Fenrir baja la cabeza un poco, riendo de su decisión como si sintiera culpa—. Así que deja de decidir sola. Apóyate en algo. En lo que sea.
—¿En ti? —Sasuke siente que arde pero no evita mirarla.
—Soy una pésima elección pero…sí. En mí. Solo en mí —la Fenrir baja la cabeza un poco, riendo con lástima, pero el gesto de Sasuke, de tener su rostro entre sus manos, no le da mucho movimiento y libertad.
Con él las sorpresas nunca se acaban.
—Yo también soy una pésima elección —sincera, ligeramente consternada.
¿Cómo es que se puede llegar a sentir algo tan raro?
¿Cómo es que se multiplica en las venas?
¿Cómo es que todo se desencadena en sus pensamientos?
—Quizá…—y ahí viene el tercero—. Pero eres mi elección.
El tercer beso.
.
.
Continuará...
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
No me manoseen ;-;
Notas:
¿Cuanto tiempo han esperado por esto? -la golpean-
¡Hola!
Mis comentarios del capítulo son que...No sé. Básicamente es sentir. Solo sentir. Y Sakura, mucho Sakura. Anteriormente habíamos intentado exprimir todos los pensamientos de Sasuke sobre Sakura pero es obvio que los de él ya estaban más que decididos. En este capítulo es básicamente al revés. Sakura pensando en él. La manera en la que lo ve, la manera en que siente hay una conexión. La manera en que ambos comienzan a entender por qué se sienten así uno a lado del otro.
Si bien no se establece que estén en una relación como tal, a partir de ahora su modo de tratarse será distinto. Claro que eso no significa que esto se vuelva un fluff excesivo. Siguen siendo soldados. Siguen enfrentando problemas, además de que con este capítulo nos ha quedado claro el miedo que siente Hinata con respecto a las decisiones de Sakura. Y Sakura tiene sus propios demonios con los cuales lidiar.
Lo que descubran en la Zona Sur será sumamente importante. Y marcará un inicio y un final de un nuevo arco. Estén preparadxs(?)
Y no me puedo ir sin agradecerles como es costumbre por todo el apoyo. Ésta semana que pasó ha sido un poco difícil debido a una situación de la que creo algunas ya tienen conocimiento. Una gran y querida amiga mía falleció hace un par de días. Ella era, además de un gran ser humano, una de las primeras chicas con las que hablé del fandom SS. Una de mis primeras amistades en este mundillo. Ella me leía y recuerdo que una de nuestras últimas conversaciones se trataba de lo emocionada que estaba por comenzar a leer Lotus.
Su partida solo me ha hecho ver lo efímera que es la vida y lo precioso que es el tiempo. Sin duda alguna, en donde quiera que se encuentre, siempre estará en mis pensamientos. En su honor quiero llevar esta historia hasta el final.
Quiero agradecer a las personas que me mandaron mensaje. A cada una, gracias.
Cuídense mucho, y amense como si no hubiese mañana.
¡Nos vemos!
¡Rooss-out!
