"Me gusta la gente sentipensante, que no separa la razón del corazón.

Que siente y piensa a la vez. Sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoción de la razón".

Eduardo Galeano


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XXX

No sacrificarás a tu Reina

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—Una persona con carácter no es aquella que grita más fuerte o golpea más duro, Sakura, una persona con carácter es aquella que tiene dominio sobre sus propias debilidades y se levanta cada vez que cae.

La última vez que habló con Chiyo no supo qué decir.

De hecho, la mayor parte del tiempo que duró su conversación se la pasó en silencio. Ella llegó así solamente, de sorpresa, como solía ser en antaño. Como cuando solía tener pesadillas cada noche, reviviendo memorias entre fuego, cenizas y un cielo contaminado. La primera noche que pasó en SHINOBI, lo estuvo atada a una cama.

Sábanas desgarradas.

Gritos horrorosos.

Recuerdos tan ardientes y nítidos que en algún momento prefirió morir a seguirlos teniendo.

Y entonces…Chiyo.

Temerosa. Indecisa. Desconfiada.

Tocado su frente sudorosa, recibiendo arañazos y moretones de su parte, sintiéndose amenazada de que en cualquier momento le cortara la garganta…Pero solo se quedó ahí. Quieta. Tarareando una nana como si domara a una bestia.

—Ya no se te nota tanto —comenta con voz pastosa. Chiyo la mira, intrigada.

—¿Qué cosa?

—La cicatriz que te hice en la muñeca.

La cicatriz que hay en su muñeca derecha le hace evocar miles de cosas. Sakura no olvida sus pecados como tampoco las marcas que ha dejado sobre la piel de las personas a las que no merece tener a su lado.

Pasa del mediodía y no hay cosa que no desee más que terminar ese tormento. Que la luz del Sol se esconda y las horas anuncien la noche. No quiere pensar en nada. No quiere armar estrategias. No quiere sacar conclusiones sobre el motivo por el que Danzou le ha revocado de sus obligaciones por tiempo indefinido de manera imprevista.

"Tómate un descanso, Loto. Deja que el resto se encargue"

Hinata quizá tiene razón.

Quizá Danzou sabe más de sus movimientos que ella misma.

Quizá ha sido también culpa de Sakura por haberle dejado una abertura a sospechar. Y ahora…a pagar el precio. Ser revocada temporalmente la convierte en alguien normal.

Se siente extraño, piensa. No apretar con sus dedos la funda de su espada ni sentir arder sus nudillos envueltos de un calor abrasador. No estar recibiendo órdenes ni blandir su arma en contra de a quienes ha jurado asesinar por el bien noble de proteger. Porque en el fondo lo hace. En el fondo no es solo placer…Sakura es movida por hilos que la han atado a las promesas que ha jurado a lo largo de su vida.

Pero… ¿en qué momento se ha olvidado de vivir?

¿En qué momento se ha olvidado de sentir?

En otra situación habría de no importarle nada de eso. En otra situación ni siquiera estaría ahí, aplacando la ira, conversando con la mujer que también la ha cuidado durante un largo tiempo. En otra situación una orden de ese hombre se la saltaría. En este momento estaría desmembrando cuerpos, cubriéndose de negro, desenfrenada buscando en qué concentrar toda esa llama ardiente que no se apaga.

Así ha sido siempre.

Así la conocen.

Pero las cosas han cambiado.

"No me lamento de esto"

Decisiones que la llevarían a despreocuparse de si va a regresar con vida o aceptar el castigo que le impongan. En el pasado nadie más además de ella debería importar. Nadie a quien salvar. Ninguna razón para cuidar la espalda de nadie. Ver solo por ella misma.

Entonces…él.

Entonces…alguien.

Alguien siempre tiene que venir a deshacer todo el régimen que ha construido alrededor de su falso corazón. Se vanagloria de lo fría y estricta que es pero la verdad es que Sakura conoce de la fragilidad porque no hay día que no la viva ella misma.

No es que sea fuerte, no es que sea despiadada, es que nunca la han dejado ser otra cosa además de un ser sin corazón.

Es difícil entender qué es lo que pasa por su mente en estos momentos. Difícil entender lo que siente.

—Hace tiempo no me visitas. A Sasori apenas lo veo durante la semana.

Difícil entender qué significa el pedir perdón y también el pedir plegarias.

La manera en que Chiyo la mira es porque sospecha a cerca de algo. Y aunque Sasori no ha abierto la boca más que para reír de manera lamentable aquella noche, tampoco le ha prometido nada. Aunque Sakura no considera que él haya ido a hablar sobre ello con Chiyo. Es solo que esa mujer los ha criado a ambos y los ha visto crecer juntos como para intentar engañarla. Pero Sakura no está dispuesta a aclararle nada. Solo quiere dejar de dar explicaciones.

—Él me odia —musita, apartada de cualquier contexto. Solo porque sí.

—Él no te odia —Sakura se lamenta que así sea soltando una risa llena de lamento—. Deberías saberlo mejor que nadie, mi dulce niña —manos arrugadas sobre las suyas—. No se puede odiar a quien se quiere —la Fenrir le sostiene la mirada, trémula—. Hay heridas que tardan en sanar y las de él pronto lo harán —Sakura aparta sus manos, asintiendo, cabizbaja, pero es Chiyo quien omite que se mantenga así por más tiempo, alzando su mentón—. Pero ¿qué hay de las tuyas? —silencio.

—Yo no tengo reparación.

—¿Te arrepientes de lo que has hecho?

—De algunas cosas —balbucea, apretando las manos—. No hay nada que me permita sanar —Chiyo ríe bajito.

—¿Qué hay de ese muchacho? —Sakura la mira confundida—. Tiene la misma mirada.

—¿Eh?

—La misma mirada de Sasori.

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II

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Caemos.

Solo caemos.

Caemos y nos herimos.

Heridas que son permanentes por debajo de la piel.

Heridas que arden cada que recuerda por qué están ahí.

Duele.

Duele y ya está harto de seguir ahí. De permanecer en ese maldito lugar. Harto de imaginarse que un día va a despertar rodeado de hojas secas y el olor que ha dejado la lluvia al pasar. Harto de pensar que un día las sonrisas volverán.

Nada de eso va a volver si no hace algo.

No puede esperar nada de Sasuke. El tiempo en el que hubo creído que podría contar con su apoyo para salir de ahí es algo que ni siquiera existió en primer lugar. Y cada que se pregunta por qué es que las cosas entre ellos han terminado de la peor manera, la imagen de Sakura se interpone sobre todo lo que cree.

Esa mujer se le ha metido por los ojos como si de una habilidosa hechicera de magia negra se tratara.

Por un momento él también estuvo a punto de creerle. De creer en la amabilidad con la que curó sus heridas en una ocasión. La paciencia con la que infinidad de cosas le explicó. Por un momento pudo caerle bien…Por un momento solamente. Si se tratara de otra chica en la cual Sasuke se hubiese fijado no habría ningún problema pero es precisamente en quién ha puesto sus ojos que Naruto no puede aprobar ninguna de las estupideces que su amigo ha hecho en ese corto periodo de tiempo.

¿Qué es lo que ella le ha hecho para tenerlo tan idiotizado?

Ni siquiera es como que lo tenga bajo amenaza.

Sasuke es tan diestro para otras cosas pero tan estúpido para ocultar cuando algo le interesa.

Pero es que no están para tener otros pensamientos además del de solo regresar a Rhoda. Pero han pasado semanas, meses…y Sasuke cada vez luce más adaptado a SHINOBI que Naruto teme que la sombra de lo que alguna vez juró odiar ahora esté tratando de arrebatarle a su mejor amigo por medio de esa mujer.

Naruto no es la persona más brillante del mundo pero no hay peor ciego que el que no quiere ver lo que sucede en sus narices. Pero él no está dispuesto a esperar a que suceda una desgracia que los saque finalmente de ahí solo en un par de ataúdes.

Con Hinata es más claro que no puede contar tampoco a pesar de la dulzura y la calma con la que lo trata. Le agrada estar con ella pero no puede permitirse perder la cabeza también. Si Sasuke no está dispuesto a negociar su libertad, él sí.

Incluso si es con la persona menos pensada.

—Tu poca expresividad me hace pensar que no te gusta la comida de hoy.

—No tengo apetito.

—¿Cuándo sÍ lo tienes? —Odia ese lugar. Odia sentirse una especie de entretenimiento para él. Odia ser el tipo de persona traicionera que informa cada cosa a la persona con la que tiene un acuerdo aunque si lo piensa bien no puede categorizar eso como una traición. Nada lo une a ellos. Lo único que quiere es salir de ahí con su mejor amigo, así sea a rastras. Atender a las solicitudes de Sai como almorzar cada día con él es una cosa absurda que solo le hace pensar que es su sabueso. Le repugna pero no es como que tenga muchas alternativas. Al menos los castigos y las heridas han cicatrizado un poco pues ahora el Fenrir se toma su tiempo para decidir cuándo lastimarlo—. Nunca pruebas nada cuando te invito a comer.

—Creí que había quedado claro que prefería comer en el suelo del tazón de un perro que en la misma mesa contigo —Sai ensancha la sonrisa, divertido, apartando los cubiertos un momento.

El aire de esa habitación es risible en comparación a las personas que están dentro. Un enorme salón con una ridícula enorme mesa con solo ellos dos como comensales.

—Parece que la insolencia es algo que traen ustedes por naturaleza ¿verdad? —Pregunta el Fenrir aunque no espera una respuesta—. En fin ¿Cómo van tus heridas? —vuelve a preguntar volviendo a tomar los cubiertos, esta vez llevándose un trozo pequeño de carne a la boca. Por el contrario en el plato de Naruto todo sigue intacto y ridículamente bien presentado.

—¿Te refieres a las que me hiciste hace una semana? —ironiza el rubio con desdén. Es un imbécil. Y quizá pueda entender un poco el impulso que Sasuke siempre ha tenido de llevar la contraria a cualquier miembro de SHINOBI solo porque les aborrece. Saben que les ameritará un castigo y aun así no pueden mantener la boca cerrada.

—He decidido ya no hacerlo —expresa entre bocados, meneando los cubiertos entre tanto—. Al menos contigo—Naruto ríe, sarcástico —. ¿Qué es gracioso?

—Todo —hace una pausa—. La forma en la que ustedes mueven todo a su conveniencia. En la que fingen hacer justicia —dice, arrastrando las últimas palabras con tono mordaz.

—¿Recién te das cuenta? —Naruto enmudece, azorándose además de la manera en la que Sai no parece justificarse ni un poco de sus actos—. ¿Qué? ¿Creíste que iba a negarte la realidad de las cosas? —ríe con la sátira entre los dientes.

—Todos ustedes son una farsa.

—Cuidado, Naruto. ¿Te has visto últimamente al espejo? —el soldado de rango menor calla, sintiendo el impulso de retroceder un poco—. Tú también perteneces a esta farsa mientras me proporcionas información sobre Sakura y todos los que la rodean. Te recuerdo que tu estúpido amigo está dentro de ellos —dice el azabache a su conveniencia, jocoso de la expresión furiosa que ha provocado en su invitado.

—A él déjalo fuera de esto —Naruto gruñe, certero. Aún con la amenaza de recibir más maltratos de su parte por responderle.

—Me temo que eso ya no es asunto mío —dice, alzándose de hombros, pasando la servilleta por sus labios—. Su destino quedó sellado el día en el que Sakura se le metió por los ojos —el de ojos zafiro frunce el ceño. Molesto porque sabe que lo que dice no es ninguna mentira—. Es gracioso, ¿sabes? , sucedió lo mismo con el imbécil de Sasori hace tiempo.

—¿Qué? —Sai suelta una carcajada.

—Convives con ellos pero al parecer desconoces muchas cosas aún —suelta junto a los últimos residuos de risa—. ¿No lo sabes?

—¿Qué cosa debo saber?

—La manera en la que Sakura castiga a las personas. Ciertamente su modo de hacerlo no es lo mío. Sakura castiga porque perdona. Yo no lo hago —expresa, poniéndose de pie. Y a Naruto le pone de nervios el verlo aproximarse a él y rodear la silla donde se encuentra sentado—. A Sakura le gusta dejar cicatrices porque de ese modo marca lo que cree que le pertenece—Naruto tiembla cuando lo siente murmurar en su oreja.

—¿Y…Y qué tiene que ver ese tipo?

—Él solo es un pobre diablo. Uno que lamentablemente también se fijó en ella. ¿Lo entiendes? No creo que le espere un buen futuro a tu amigo si permanece mucho tiempo con ella— hace una pausa, balanceándose por detrás—. ¿Sabes por qué Sasori la odia? —el rubio no responde—. Lo torturó —Naruto traga grueso—. Las cicatrices que tiene en su espalda son imborrables como el odio que él siente por ella.

Dios santo, piensa el rubio.

Él no se equivocó cuando pensó por primera vez que ella sería la desgracia de Sasuke. Aunque no sabe qué tan veraz sea confiar en la palabra de una persona como Sai, su argumento solo alimenta lo que Naruto ha visto con sus propios ojos.

Las cartas han sido expuestas desde hace mucho. Naruto ahora puede sacar sus propias conclusiones. El camino que ha tomado es el correcto. Nadie va a hacerlo cambiar de parecer. Incluso si Sasuke intenta convencerlo de lo contrario.

—En fin. Él se lo buscó —suelta, irónico, volviendo a su asiento—. Lo que sienta tu amigo por ella me es irrelevante —Silencio—. Mejor pasemos a temas que en verdad nos conciernen —sisea, colocando sus brazos por encima de la mesa, uniendo sus manos bajo su mentón—. Sobre esa estúpida misión ¿qué novedad hay? —Naruto carraspea antes de hablar, componiéndose de todo lo que almacena su mente en estos momentos.

—Ni una qué reportar salvo que ella ha sido revocada de sus obligaciones —Sai enarca una ceja, interesado en eso último.

—¿Qué? ¿Aún con los acontecimientos de esporas que ha habido recientemente? ¿Quién ordenó eso?

—Tu tío.

Sai se talla el puente de la nariz con molestia.

—De modo que mi estúpido tío está detrás de todo esto —Naruto lo mira sin entender—. Está evitando que Sakura tenga algún chance de ir al exterior porque seguramente sospecha de sus planes.

—¿Y qué eso no es mejor? Qué cosa tan importante puede encontrar ahí—expresa.

—Puede que para ti no lo sea pero para mí sí —confiesa ocultando sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, cruzando la pierna, gestos que solo irrita más a Naruto al ver con qué naturalidad se siente superior a cualquiera—. Mi tío la está dejando sin recursos solo por dos posible razones: Quiere conservar a Sakura como su fiel perro o no quiere que se entere de lo que sea que vaya a encontrar en ese lugar.

A Naruto podría importarle poco de lo que habla si la semilla de la duda, espolvoreada con miedo, no estuviera palpitante justo ahora.

Le queda claro al menos una cosa.

Nada bueno va a conseguir Sasuke si sigue a lado de esa mujer.

—¿Por qué no vas tú? —cuestiona, directo.

—¿Para qué ensuciarme las manos cuando alguien más lo puede hacer por mí? —Sai hace una pausa—. Todos aquí ven a Sakura como si fuera una pieza importante en un tablero de ajedrez pero en realidad es un peón —Naruto lo mira, pertinente. Eso último no sabe qué tan cierto pueda ser pues ella se mira igual del despiadada que el resto. Le cuesta trabajo pensar que sea simplemente una pieza que usan a conveniencia.

—Como sea, tu tío está haciendo todo lo posible por evitar que se mueva de aquí —reafirma cabizbajo, sintiéndose un poco ruin pero no por ella sino por Hinata. Por la manera en que siente que traiciona su gentileza pero sabe que algo como la amabilidad no lo va a sacar de ahí.

—Lo único que quiero es que se largue de este lugar. No me importa si es viva o muerta —sentencia el Fenrir.

— ¿Cómo lo vas a lograr? — Naruto baja la cabeza, jugueteando con sus dedos, indeciso mientras Sai ensancha los labios en una sonrisa que no augura nada bueno.

—Primero hay que crear la ocasión para sacar al ratón de su ratonera.

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III

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—¿Le revocaron las actividades?

—Tarde o temprano iba a suceder.

Ese gesto de juntar las manos y apretarlas.

En todo este tiempo lo único que han compartido Hinata y Sasuke son solo malas noticias.

En el tropiezo de sus acciones ¿es solo eso lo que obtienen a cambio? Sasuke se lo pregunta cada noche. Como el peso de lo que hacen va a repercutir pronto pues todo lo hace a su propio tiempo. Puede compararlo con el tiempo que lleva mirando a Sakura de la manera en la que un hombre ve a una mujer.

Fue cuestión de tiempo para que, llegados al punto en el que primero tuvieron que pasar por cumbres temblorosas, finalmente estén ahí. No sabe lo que tienen aunque tampoco quiere ponerle un nombre. Solo sabe que el tiempo se encarga de que las causas tengan consecuencias. Aunque en este punto ya no es válido echarse para atrás.

Ni con Sakura, ni con todo lo que ocurre alrededor de ella.

—Sakura ha estado…muy inestable últimamente desde su desmayo en aquella misión —Sasuke la recuerda. Ese tipo de imagen que se graba en tus retinas. La imagen de Sakura colapsando mientras una multitud de Draugs amenazan con devorarla—. Tarde o temprano su progreso iba a decaer. Ella siempre está en el rancking de los mejores soldados y ahora…

Pensar en ella como un dígito más dentro de un contabilizador le asquea.

Recordar, además, que ese tipo de pensamientos sobre ella estuvieron presentes en él, también lo hace.

No le enorgullece ni un poco su actitud en un principio pero no es como que tampoco haya decidido por su cuenta sentir algo por ella.

Decidir…

Supongo que nunca te has lamentado de las cosas que has hecho a lo largo de tu vida.

Por supuesto que sí.

Una de ellas sin embargo está unida estrechamente a estar a su lado. Lamenta haber arrastrado a una persona con él. Una persona que es además su mejor amigo. Una persona que no comprendería si intentara explicarle a estas alturas.

Están ahí por culpa suya. Naruto nunca tuvo opción de elegir porque siempre ha sido arrastrado por él en sus decisiones. Ha sido egoísta, y además de eso ha obviado cosas cuando es evidente que no comparten las mismas opiniones de ese lugar. Lo único que ha hecho ha sido evadirlo. Evitar tocar el tema de su escape es una manera de Sasuke sentirse seguro al estar unido a Sakura pero porque solo ha pensado en él, nunca en el rubio.

¿En dónde está? ¿Qué está haciendo justo ahora? Hinata puede leer cada una de sus expresiones ahora que se ha mantenido callado.

—Estás pensando en Naruto —Sasuke no lo niega—. Él también ha estado actuando de una forma muy rara —de nuevo, nada. Sasuke no tiene argumentos con los cuales justificar la actitud de su amigo cuando bien conoce la razón—. ¿Has hablado con él?

—¿Qué podría decirle? —recuerda el incidente de ayer percatándose de algo que había estado dejando pasar—. Sus heridas…

—Ya me he ocupado de ellas.

—¿Sabes cómo es que se las ha hecho? —Hinata se muerde el labio antes de responder.

—Él dice que ha sido entrenando —Sasuke crispa los ojos—. Está mintiendo.

—Sería la primera vez —menciona, cabizbajo, apretando la unión de sus manos con fuerza—. Quizá sea mi culpa.

Es natural, piensa Hinata.

Es natural que las acciones extrañas de Naruto desemboquen de la fluctuación que hay en su amistad actualmente. Y es que cualquiera resentiría la manera en que es desplazado o tomado poco en cuenta cuando has convivido con esa persona toda tu vida. Hinata desconoce su historia pero no hace falta para entender lo tan cercanos que son ellos aunque a estas alturas luzcan como dos desconocidos.

Sería mentir que Hinata no teme de la reacción de Naruto un día de estos.

El mayor problema o frustración que ha de sentir el muchacho debe deberse, en su mayoría, a la relación que hay entre Sasuke y Sakura. En primera porque se trata de su mejor amigo y en segunda porque Sakura pertenece a SHINOBI. Por donde le mires, una relación que no va a traer nada bueno con el paso del tiempo. Hinata sabe que no todos pueden mirar a Sakura de la misma forma que ella y entender sus razones. Sus acciones hablan por ella y está de más segura que cualquiera pensaría que la pelirrosa es la peor persona en la que uno podría fijarse.

Naruto debe, no solo sentirse desplazado, sino además preocupado de que Sasuke esté siendo influenciado por ella.

Pero ¿qué pueden decirle? ¿Qué puede decirle él o ella? Hinata aún se siente dubitativa ante esa relación extraña que ambos llevan. Qué tan peligrosa podría ser. Qué tan real podría ser. Qué tan lejos podría llegar a ser. Es la primera vez que siente tanta ansiedad debido a ello.

—Anoche… —Hinata juega con sus dedos, lo cual es sumamente raro pues hasta ese momento Sasuke conoce más su faceta de persona seria que la de alguien tímido—. ¿Anoche en donde estaban?

Sasuke no responde de inmediato. No por intentar evadir u ocultar nada. A estas alturas hacerlo es inútil. Sabe que ella lo sabe. Es decir, fue gracias a Hinata precisamente que pudo darse cuenta de sus sentimientos o al menos en gran parte de ellos. Aunque puede entenderla un poco. La situación en la que él y en la que Sakura la han puesto. Del mismo modo en la situación en la que han puesto a Naruto posiblemente. Pero no es algo que pueda detenerse.

No luego de ayer.

—Estaba juntos ¿verdad? —insiste la subteniente.

—¿Enserio te lo digo? —Hinata se tensa, esperando a que diga alguna imprudencia—. Sí, estábamos juntos —contesta sin más.

Pero incluso el tono en el que lo dice tiene un sabor delicado. Como si fuera preciado el tiempo que estuvieron juntos apenas hace unas horas. Y a Hinata eso no hace más que ponerla nerviosa. Tanto como para imaginarse hasta dónde pudieron haber llegado.

—¿Qué hicieron? —Sasuke la mira, ligeramente confuso.

—Nada que ninguno de los dos no hubiese querido.

De acuerdo, basta de palabras claves y de ser prudente. Hinata siente que el mundo se le viene encima así que sin más decide preguntar directamente.

—No me digas que…—el muchacho enarca una ceja—. Ustedes… ¿lo hicieron?

Tienen que transcurrir varios segundos para que Sasuke capte lo que trata de decir. Eso, aunado al sonrojo que esclarece en las pálidas mejillas de Hyuga. Las palabras con doble sentido nunca han sido su fuerte pero hasta un inexperto como él puede entender a lo que se refiere si une su comentario a su nombre y al de Sakura. Instantáneamente se escandaliza, poniéndose de pie, sintiendo la vergüenza inyectarse en todo su rostro y un calor abrasador recorrer todas sus vértebras.

No es el hecho de haber entendido la referencia. Ha sido más bien la imagen mental que se le ha instalado en la mente luego de ello.

Por Cristo…

—¡¿Qué tienes en la cabeza?! —vocifera, histérico—. ¡Por supuesto que no! —Hinata libera aire finalmente, sintiéndose en la Tierra nuevamente pero sin dejar de sentirse nerviosa por ello.

—¡Ustedes dos siempre hacen cosas que están fuera de mi entendimiento! —justifica, intentando relajarse—. Es normal que piense en ello —Sasuke la mira como si le hubiese crecido una tercer cabeza, sumamente colorado aunque de a poco siente de nuevo la respiración controlada. El sonrojo, sin embargo, no se desvanece del todo al responder lo siguiente.

—Nos besamos —murmura bajo a lo que ella solo le mira con profundidad. Como si intentara encontrar alguna palabra falsa.

—Menos mal que siempre hacen eso.

—Yo la besé primero —Sasuke le arrebata los argumentos, atrayendo su atención—…y luego ella me devolvió el beso.

Dios…

¿En qué momento ha sucedido todo eso?

¿En qué momento Sakura ha decidido salir del camino recto y tomar una tangente?

¿En qué mirada fue que ambos decidieron perderse?

Quizá ambos están cansados de esperar. Cansados de obedecer. Cansados de entender el impulso que siempre los guiaba a encontrarse una y otra vez. Aunque con solo ver a Sasuke y la trémula calma con la que mira a la nada puede entender que quizá no buscan reconocer ni darle nombre a los pequeños pasos que han dado entre ellos.

Para el resto del mundo es probable que el entendimiento de un romance sea algo que se distingue con la primera señal pero ni Sakura ni Sasuke son conocedores de algo más de un pasado que los atormenta. Para ellos, es probable, que sea tan difícil de entender como cuando se le enseña a un bebé a decir sus primeras palabras.

No saben cuándo.

No saben dónde.

No saben por qué.

—Sabía que tarde o temprano esto pasaría —silencio—. Ella en verdad te gusta.

—¿Cómo no podría gustarme?

Solo saben que algo existe.

Sasuke no siente vergüenza como hace un rato. Es como si su mirada navegara entre palabras y silencios y en los recuerdos de la noche anterior. Entre el roce de sus cabellos, entre el rocío casi real debajo de sus manos. En el frío y en el calor. En los tonos esmeraldas oscurecidos y también tamizados de algo que aún no comprende.

Hinata recuerda haber visto ese tipo de mirada en otra situación. Cuando Sakura partía a las Montañas. Cuando él y ella cruzaron sus ojos.

Quizá no se dijeron nada con las palabras pero se habrían dicho todo con solo sus miradas.

—¿Sabes? Cuando no está gritando o volviéndose loca…se ve linda —confiesa Sasuke sin ningún tipo de vergüenza. Incluso deja escapar una pequeña risa que a los pocos segundos Hinata comparte.

—Eres la primera persona que la llama linda.

Sasuke quiere creerlo.

Quiere creer que ese privilegio ha sido de él…pero sabe que no es así.

—No creo que yo haya sido la primera persona en decírselo.

La mente de Hinata viaja a días anteriores y a los rumores específicos que se han disgregado los últimos días en cada pasillo por el que ha caminado. No hace falta preguntarle sobre a quién se refiere si quiera.

—Supe lo de Sasori —Sasuke solo aprieta la unión de sus manos—. Eso es lo que se dice a voces. Rumores. No es que Sakura me haya contado si quiera sobre eso —prolonga un silencio antes de continuar—. Ya no tengo la certeza de lo que vaya a suceder una vez que esté en ese lugar. Antes podía deducir sus movimientos pero ahora…—baja la mirada un poco, trayendo a colación a su mente un hecho notorio. Una posible causa de la nueva actitud de su superior—. No puedo predecir ni sugerir ninguno de sus planes desde que te tiene a ti.

—No necesito que me subas el ánimo —espeta él creyendo que el comentario es solo para no obviar el tema anterior.

—No acostumbro a hacer eso con la gente que me cae mal —bromea, divertida. Y Sasuke es incapaz de no corresponder al gesto. Quizá porque quiere omitir, unos breves segundos, pensar en ella y Sasori—. No sabemos lo que vayan a encontrar en ese lugar. No sabemos, si quiera, cuándo es que irán. El Canciller parece estar detrás de todo esto.

—¿Crees que sospeche?

—Sakura ha estado dejando demasiadas aberturas en ella.

De nuevo el recuerdo de sus labios y el extraño presagio a través de sus ojos.

Temblorosa.

Indecisa.

Asustada.

Sasuke cierra los ojos buscando alguna forma para poder hacer su carga un poco menos pesada.

—Sé de alguien que puede decirnos qué hacer.

Y entonces la solución aparece.

—¿Enserio?

Y no le gusta para nada.

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IV

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"—Sakura hoy estuvo con Chiyo. Y hace poco la vi con Konohamaru.

—¿No es eso bueno?

—Lo sería si no fuera porque pareciera que se está despidiendo de la gente a la que quiere."

Sasuke piensa en él.

Tanto que parece una broma bastante mala o una inusual sincronización que hay entre los dos si tan solo supieran lo que el otro piensa.

Los ojos de Sasori son bastante peculiares. Y quizá por eso no los soporta. O quizá solo los detesta porque son de él. Porque con solo verlos puede ver un mundo similar al que ve cuando mira a Sakura. Un mundo que no ha visto. Un mundo de secretos que quizá es algo que no le concierne. Pero dada la situación actual no está para elegir que es tolerable y que no lo es.

Pensar en él es tan difícil como si estuviese tragando una píldora ardiente por toda su tráquea. La sensación de estar en el mismo espacio tampoco es muy agradable. El resentimiento o lo que sea que ambos sienten al ver al otro es mutuo. En primer lugar no tendrían que llegar al punto en el que uno deba recurrir al otro y el otro deba aceptar porque algo dentro de él lo empuja de manera irremediable.

Sasuke no ha pensado en sí mismo al citarlo ahí. No ha pensado en como las vísceras y todo lo que lleva adentro se le contrae con solo pensar que está haciendo eso. No ha pensado en él. Ha pensado en ella. Y está seguro que la única razón por la que Sasori está ahí, como una estatua apoyado en una de las paredes del invernadero, también es la misma. Ambos no se toleran. Ambos desearían desgarrar la garganta del otro.

Puede que Sasori sea un soldado mucho más experimentado y con más chances de matarlo sin que se dé cuenta, pero están en el mismo barco. Y aunque para muchos eso es ciertamente una debilidad. Ambos consideran que es la fuerza que mueve al otro.

Ese pensamiento es aún más infantil que el anterior y le hace replantearse en qué es lo que ocupa su mente la mayor parte del día. La respuesta es muy sencilla…Solo han transcurrido horas y parece que no ha dormido en semanas. Pero ¿cómo podría?

Amanecer pensando en ella.

Amanecer con malas noticias.

Amanecer pensando en él también.

Parece hasta injusta la manera en que nada resulta como debería. Y no es como que espere un trato especial luego de lo sucedido hace unas horas con ella en el Invernadero. De hecho poco o nada se han dicho luego de ello. No es que fuera necesario tampoco decir algo.

Caminar por los pasillos en silencio, rozando sus manos en un implícito impulso de querer entrelazar sus dedos pero sin llegar a tocarse pues solo queda en el intento aunque Sasuke no insiste como uno espera.

Solo la sigue a pesar de que su habitación queda en el ala opuesta a la de ella.

Sasuke no se explica qué es eso que emana de ella. Tanto así como para creer que está demente u omitir que se deba solo a la luz que proyectan las lámparas a medianoche. No es algo que pueda justificar con la extraña calma que de ella procede. No es algo que pueda explicar, tampoco, a la forma tan distinta como ahora la ve. Quizá, solamente, nunca se había detenido a mirarla sin decir nada.

Y tampoco es que ella se haya prestado antes a caminar en silencio a su lado.

Como dos amantes.

Que sin necesidad de tocarse estrechan emociones.

Desde ahí, el mundo de afuera, luce lejano y pequeño.

Desde ahí, en el umbral de la puerta de la habitación de Sakura, donde ambos permanecen en silencio y con apenas dos dedos entrelazados, sienten una extraña brisa similar a la que acaricia entre suaves rumores las hojas de los árboles que alguna vez vieron en diferentes momentos.

Como si tocar la piel del otro removiera nubes y recuerdos.

Cuando Sasuke decide irse sin decir nada, ambos solo pueden seguir esperando a que la fuerza regrese a cada uno y les permita seguir en pie.

Como una melodía que no necesita de adornos.

Ni sonido. Ni ruido. Ni nada.

—¿Me citaste aquí solo para mirarnos como estatuas?

Pero sabe que no es el único. No obviar la conexión que hay entre Sasori y ella sería similar a no obviar lo que ahora él siente por Sakura. Pero no están ahí, a estas horas de la noche, por alguno de ellos dos. Están ahí por ella. Y ciertamente están haciendo, en verdad, un esfuerzo sobrehumano por no hacer que eso termine en golpes porque ganas a ninguno de los dos les falta porque así sea.

Sasuke no responde de inmediato. Solo está ahí sentado, observando la partida de ajedrez que ha dejado a medias Konohamaru tras haber salido con Hinata a una revisión médica. Sasuke es malísimo en juegos de mesa sin olvidar mencionar que es la primera vez que intenta comprender tantos términos en voz de un niño al que fácil le dobla la edad.

Solo se ha quedado con los nombres principales de las piezas que le han llamado la atención.

Quizá por lo que está viviendo.

Quizá porque lo relaciona a su vida actual.

Quizá porque esa pieza en especial se le asimila a ella.

—¿Quieres intentarlo? Soy pésimo en esto —adula Sasuke, haciendo un gesto con la mano de invitarlo a ocupar el asiento que antes ha sido del menor. Sasori lo mira desconfiado y ligeramente hastiado.

Sin embargo, cede. Aunque advirtiéndose a sí mismo de no tener piedad en rebanarle el cuello tan pronto note alguna maniobra extraña por parte de él.

Es decir, ha sido Sasuke quien le ha dejado una estúpida nota a las afueras de su habitación.

Sasori se aproxima con cautela. Observa rápidamente la situación dentro del tablero. Las fichas negras de Sasuke tienen gran avance material pero su Rey y su Reina están expuestos.

Reina D-3.

El peón de Sasuke dentro de esa casilla cae. El azabache no puede evitar soltar una risita sátira. Con la posibilidad de mover una Torre, Sasuke la posiciona en C-3. Una jugada bastante estúpida según Sasori quien no duda en seguir moviendo a su Reina, volviéndola la mala.

—Eres bueno —suelta el soldado de rango menor, irónico.

—O tú eres bastante malo.

La partida continúa en silencio aunque para nada es amena. Sasori está de pie pues no ha aceptado sentarse. En un resultado casi esperado, el juego finaliza. Sasori es el ganador aunque hay una extraña sensación de no haberlo hecho realmente, pero antes de que pueda expresar algo sobre eso decide no alargar la verdadera pregunta que ha deseado hacer desde que puso un pie ahí.

Porque los rumores llena antes que las buenas noticias. Y si el rumor de él y ella encerrados en su habitación ha llegado a sus oídos en cosa de horas, el de Sasuke y Sakura saliendo juntos del invernadero por los pasillos presuntuosamente tomados de la mano ha demorado la mitad de eso.

—Así que… ¿también lo hizo aquí contigo? —Sasori se aparta, pero es tan preciso con el tono de su voz y la expresión de su cuerpo, que de inmediato el ambiente cambia. No están ahí para hablar de sus vidas ni compadecerse del otro, están ahí para hablar de ella pero no pueden evitar ese asqueroso vómito verbal que le permite al hombre se despiadado con otro por naturaleza.

Aplastarlo.

Sentirse superior.

Sasori puede ser uno de los Fenrir más jóvenes y más inteligentes, pero la naturaleza humana no reconoce de rangos, solo se emociones. Y no está ahí para soportar, además, sentirse inferior a nadie. Y mucho menos a él.

—¿De qué hablas?

—¿También te besó aquí? —directo a la yugular. A la vena. Al corazón y a la sangre que se enerva. Sasuke es tan expresivo como lo es él cuando tocan algún tema que los involucra junto a Sakura. Y decir que no le causa placer el ver la manera en la que el de cabello negro se enfada sería mentir. Pero no le importa sentirse infantil. No le importa sentirse realmente bien al saber que le tocado la vena que justamente lo hace enfadarse. A juzgar por la expresión de Sasuke, Sasori afirma su pregunta sin necesidad de oírlo responder—. Qué tonta es —comenta.

Aunque él también esté sintiendo esa vena incipiente hincharse por dentro, sabe que las dobles intenciones de su pregunta han sido las adecuadas para colocar a Sasuke por debajo de él.

—Yo fui quien la besó —pero Sasuke no está dispuesto a perder.

Es ridículo. La manera en la que inconscientemente han decidido competir. Pero ha pasado mucho tiempo y han retenido tanto cuando ella está presente que en verdad resulta insólito que todavía se encuentren intercambiando palabras y no golpes.

—El golpe debió dolerte —ironiza el Fenrir, seguro de que así ha terminado.

Que Sakura le ha dado un golpe para apartarlo.

Que no ha sido nada.

Que no ha significado nada.

Que, incluso, resulte ser mentira lo que le está diciendo solo para hacerlo enfadar.

Pero no está preparado para lo que viene.

—No me apartó —Sasori engrandece los ojos—. Me devolvió el beso. Ambos así lo quisimos —la garganta le sabe a desierto. Áspera y seca. Pero su rostro no lo demuestra. No le va a dar esa satisfacción. Aunque tiene muchísimas ganas de estampar su puño en su rostro porque si bien no está sonriendo ni mucho menos, le irrita más el verlo serio. Seguro. Tranquilo. Como si en realidad no estuviese incitándolo ni provocándolo. Lo cual es aún peor—. Yo no soy igual a ti.

Solo le queda apretar los puños. Sasuke es tan imbécil que no se percata de ese gesto.

—Eso me queda claro —dice, arrastrando las palabras, mirándolo como se mira a un rival. A una presencia molestia. A una piedra en el zapato. A tu persona menos favorita en todo ese maldito globo terráqueo al que llaman Tierra. Tales pensamientos no deberían ser propios de alguien de su categoría pero nada de eso importa si nadie le está mirando—. Desde que llegaste solo le has ocasionado problemas con todo el mundo —dice finalmente algo que ha mantenido callado durante mucho tiempo.

Sasuke continúa con esa maldita inexpresividad. Con esa calma que le hace querer perder la cabeza.

Es como si se hubiesen invertido los papeles.

—¿Me vas a decir que ahora te importa lo que le pase? Sueles ignorarla casi siempre.

—Tú qué sabes —gruñe alto, sin temor a nada. Sabe que hay cámaras ahí pero considera que Sasuke no es tan estúpido como para no haberlas desactivo antes de llegar él.

—Sé lo suficiente —declara, grave hasta que finalmente las líneas de expresión de su rostro se vuelven duras, tomándoselo en serio—. Pero no me conformaré con eso.

Tarde o temprano eso iba a suceder.

Esa confrontación entre ellos estaba prevista desde hace mucho pero parece que el tiempo primero se ha encargado de acumular las suficientes emociones dentro de cada uno para que llegados a ese punto tengan rienda suelta a decirse a la cara lo que por tanto tiempo han callado.

—¿Crees que ella va a abrirse a ti? —ríe el de cabello rojo, burlesco—. Por favor, no eres nadie.

—¿Y tú sí?

Silencio.

A la mierda por un momento recordar que es una figura de autoridad de ese lugar. Nunca le ha gustado serlo. Ha odiado SHINOBI tanto o más que Sakura desde que la distancia entre ellos se volvió imposible de acortar. O quizá desde mucho antes. Desde que han comenzado a usarla a ella. A usarlo a él. ¿Y todo para qué?

Todas esas imágenes que ha querido no recordar comienzan a amontonarse. Y cada recuerdo duele conforme van pasando los años como si fuera una matiné en su mente.

Llega la sangre.

Llegan los gritos.

Llega la decepción y el dolor.

Y algo se rompe.

—La conozco mejor que tú —¿Qué hay de bien en usar su pasado a su favor? Pero es algo que no puede evitar porque es algo imborrable. Es algo que va a estar ahí por el resto de sus vidas. No puede simplemente decir que nada sucedió. Que nada dolió. Que nada se rompió—. Tú no sabes el infierno por el que tuvimos que pasar. Tú no sabes lo que ella y yo…

—Lo sé —Él no sabe nada, se repite Sasori en la mente. ¡Él no sabe nada!—. Lo sé y no me importa —. No miente. Sasuke no miente al decir que no le importa ya nada de eso. Pero no es lo mismo que decir que no le da la importancia que se merece al pasado que ese par lleva tatuado en la piel. Que no le importe no significa que no considere que no sea importante. Lo sabe. Lo sabe más que nadie. Pero puede aceptar vivir con ello. Puede aceptar incluso vivir siendo una sombra de Sasori si ella así lo ve. Puede vivir aceptando solo ser su aliado. Su subordinado. Alguien en quien pueda apoyarse. Alguien que pueda proporcionarle su fuerza. Un amigo. Un hermano. Un protector—. No me importa si eso me permite estar con ella. Conmigo es suficiente.

Quiere golpearlo.

Quiere golpearlo.

¡Quiere golpearlo!

Todas las veces que Sasori se ha contenido de hacerlo finalmente emergen como una estampida de animales salvajes. Hace tiempo que no se siente así. Es como si volviera a la época en la que no era necesario fingir. En la que no era necesario reprimirse sin temor a nada.

Antes de la desgracia.

—Tan suficiente que Sakura tuvo que venir a verme para… —¿Qué demonios está haciendo? ¿En qué demonios se ha convertido todo eso? Sasori calla de pronto, resguardando un poco de lucidez antes de romper el juramento que ha prometido aunque no lo ha dicho con tales palabras. Prometido…Aprieta los puños, enfurecido. Y días después ella se ha expuesto en los pasillos como una mujer frágil a un lado de su…Engrandece los ojos. Está perdiendo la cabeza. Está dejándose llevar—. Eres una peste. Sakura solo está jugando contigo. Cuando ya no le sirvas, te botará. —"No quiero decir esto"—. Así como lo hizo conmigo.

"¡No quiero decir esto!"

Sasuke frunce el ceño.

No porque se sienta en desventaja. Ni siquiera por haber traído a colación el tema de su encuentro en su habitación.

Está molesto con él. Molesto por pensar que podría entenderse un poco más a sí mismo con la ayuda implícita de los fuertes sentimientos de Sasori hacia Sakura. Pero ha sido lo contrario. Lo ha citado ahí con el propósito de entender la profundidad de esa relación que ni él ni nadie será capaz de borrar.

Pero es decepcionante.

Decepcionante y a la vez duro darse cuenta que él estuvo en su lugar una vez.

Viendo de manera superficial cada uno de los actos de Sakura, categorizándolos únicamente viendo cual es más cruel que otro. Sin pensar en el trasfondo. Sin pensar que pudo haber existido una razón. Pero no lo culpa, porque él la vio en un principio también así; solo que esperaba que Sasori le mostrara una perspectiva diferente.

Pero quizá le ha herido demasiado. Quizá es el precio de la traición el tener esa imagen de ella ahora. El precio de esas cicatrices.

Aún así no puede evitar sentirse molesto por esperar algo distinto de él luego de vanagloriarse tanto del pasado que los une.

—Que imbécil —Sasuke se pone de pie, pasando a su lado, moviendo un poco el tablero de ajedrez y dejándolo en desorden—. Si la conocieras como dices sabrías que ella sería incapaz de hacer algo así.

—¿Qué?

—Porque ella todavía se preocupa por un imbécil como tú.

Sasuke abandona la sala tan pronto finaliza. No ha obtenido de él lo que ha ido a buscar porque ambos se han desviado por completo del tema central…pero era necesario. Era necesario exponer sus cartas. Exponer sus deseos. Exponer todo eso que están sintiendo.

Exponer que tanto el uno como el otro están ahí para ser de ella el apoyo que requiera en la medida que sea.

Sasori, por su parte, una vez que se ve solo en el lugar se siente como si hubiese perdido aunque justamente no ha sido un duelo. Pero ha perdido desde el inicio. El final, incluso, solo ha sido un factor más aplastante para él.

Tanto tiempo sintiéndose estar yendo un paso delante de Sasuke pero pareciera que no ha hecho otra cosa además de subestimarlo. De subestimar la fuerza de su convicción.

Desde el inicio.

Desde el inicio…

Cuando desvía la mirada hacia al tablero con unas cuantas piezas que se han caído tras el movimiento abrupto con el que Sasuke se ha levantado de su asiento antes de salir, lo nota.

Porque antes de comenzar a sumergirse en la conversación que los llevó a ese punto, Sasori se preguntó primero por el juego tan intencionalmente malo que el soldado estaba llevando.

Y ahora lo sabe.

Lo sabe con solo ver a su Reina blanca y a la Reina negra de Sasuke encima del tablero.

Sasuke pudo haber terminado la partida si tan solo hubiese hecho los movimientos correctos. Mover a su Reina negra y sacrificarla justo como Sasori hizo con la suya que es blanca. A la que movió de un lado a otro sin piedad, asesinando peones y a las demás piezas. Volviéndola la mala de la historia.

Si tan solo Sasuke hubiese movido a su Reina…le habría ganado con una diferencia de movimientos bastante lejana.

—Ese imbécil…—aprieta los puños como aprieta los dientes y arruga el entrecejo.

¿Él dándole clases de moral?

¿Acaso se está burlando de él?

¿Planeó eso desde el inicio?

Diciéndole con su derrota algo tan sencillo pero no simple…

En ajedrez, un sacrificio es un movimiento en el que entra una pieza a cambio de obtener otra. Cualquier pieza, excepto el Rey, se puede sacrificar, y Sasori ha usado a su Reina durante la partida para aplastar al resto de las piezas de Sasuke para finalmente sacrificarla y así ganar.

Pero Sasuke pudo haber hecho lo mismo desde antes e invertir el resultado.

—Debiste sacrificar a tu Reina…—dice entre dientes, observando la jugada que el de cabello negro pudo haber hecho para obtener la victoria.

Movimiento que no hizo no porque no pudiera…sino porque…

No quiso sacrificar a su Reina.

.

.

Continuará...


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

No me manoseen ;-;


Notas: Chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan. Sasuke wins (?) -le avientan un ladrillo-

Quiero aclarar que sé de ajedrez lo que sé de astronauta. Recibí un poco de ayuda en esa parte de un amigo experto en ello. Yo solo armé las analogías respecto a los movimientos técnicos y estrategias que él intentaba explicarme. Y digo intentaba porque, qué bárbaro, yo soy un asco en eso ja ja ja

Una analogía bastante simple pero que representa una diferencia entre los personajes de Sasuke y Sasori.

A diferencia de la confrontación llena de testosterona, con golpes y eso que algunxs se imaginaron, bueh, podemos ver que Sasuke no solo ha crecido físicamente hablando sino también emocionalmente. Sasuke es consciente de que no puede cambiar el pasado ni reemplazar eso que Sasori y Sakura vivieron. Sabiendo todo eso. Sabiendo -porque sospecha- que Sasori tiene los mismo sentimientos que él tiene por Sakura, es que decide buscarlo. Sabiendo todo eso no le importa. Y eso marca un cambio en su personaje.

Sasori, sin embargo, presenta un punto de flexión en el que recae en su verdadera personalidad. En sus verdaderos deseos. En dejar ya de fingir una figura de tirano porque él sabe que no es así. Y queda muy claro cuando empieza a perder la cabeza entrados a los diálogos finales del capítulo. Por eso menciona que siente como si los papeles se hubiesen invertido y que siente como ha subestimado a Sasuke todo este tiempo.

Su relación, por supuesto, está lejos de ser amistosa. Ambos han hecho cosas por el bien de la misma persona pero como quise dejar en claro al final, Sasori es inconsciente de los errores que también ha cometido a diferencia de Sasuke que a pesar de saber que tiene desventaja ante él tanto en fuerza como en inteligencia, agradece que exista ese pasado entre ellos para él poder formar parte del futuro de Sakura.

El capítulo pasado, donde se menciona el lienzo que ya ha sido coloreado por alguien y que se debe dibujar encima de él una obra mucho mejor, también toma fuerza aquí.

Es una manera de reafirmar que el pasado de Sasori y Sakura es tan importante como las ganas de Sasuke por aceptarlo y seguir avanzando junto a Sakura sin importarle lo demás.

En fin, espero que haya quedado un poco más claro esa parte n_n

Además de que no podemos obviar las demás escenas. El Canciller ha revocado a Sakura de sus tareas para tenerla quieta y controlada y así evitar salga al exterior. Mientras que Naruto ha decidido apostar por Sai para encontrar una manera de salir de Konoha con Sasuke. Todo esto a sus espaldas.

¿Qué hará Sai para obligar a Sakura a salir sin desobedecer las órdenes de su tío?

¿Qué hará Sasuke de enterarse de todo lo que está haciendo Naruto?

¿Por qué Sakura pareciera que pasa tiempo con todos como si estuviera despidiéndose?

En el próximo capítulo reaparecen los Fenrir. Espero que hayan disfrutado estos capítulos de transición porque ahora sí viene el verdadero desastre.

Muchas gracias de nuevo a toda la gente hermosa que lee, vota, comenta y apoya Lotus. Sigo impresionandome de la cantidad de gente que lee esta humilde historia. Les agradezco infinitamente! Ustedes son mi motor!

Muchas gracias también a la gente que votó en facebook sobre la nueva portada para Lotus c:

Nos esperan capítulos realmente importantes que marcaran un principio y un final de un arco.

¡Gracias por acompañarme en estos 30 capítulos! Se dice fácil pero ha sido todo un viaje lleno de experiencias y retos.

¡Besos!

Rooss out.