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XXXII

Hasta los dientes

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Ataca al sistema nervioso.

Si entra en una neurona re-ordena las funcionas de la célula para que empiece a hacer réplicas del virus.

Y el virus se multiplica hacia el cerebro.

Ansiedad.

Alucinaciones.

El portador se convierte en un ser violento.

Esa es la información más relevante que Konohamaru sabe a cerca del virus de las esporas que convierte a las personas en Draugs pero a medida que continúan avanzado entre cuerpos inertes y vestigios de un brote no planeado, entiende menos.

Entiende por qué corren, evidentemente, pero no el trasfondo de ello. Naruto y Sasuke se han separado del grupo por una razón que desconoce pero que sospecha. Las palabras que Sasuke le ha dicho con anterioridad solo le rectifican que problemas mayores se avecinan.

Está siendo parte de algo que lo supera pero no tiene miedo. Por alguna razón el palpitar frenético de ese corazón se ha estabilizado desde que Sasuke le ha encontrado. Por supuesto no le dice nada. Prefiere mantener esos pensamientos solo para él. Prefiere ser solo él quien se sugestione ante una suposición que, hasta hace unos días, no veía posible. Ha disfrutado del tiempo a su lado que ha obviado de ciertos detalles que, ahora, lo mantienen intranquilo.

Le ha mentido, por supuesto.

Y es posible que Sasuke lo haya sabido desde siempre pero es tan estúpidamente bondadoso que no ha dicho nada.

Konohamaru también quiere respuestas.

Y sabe que Sakura se negaría a dárselas.

Por eso está ahí.

Siguiendo la corazonada de eso que no es suyo.

Persiguiéndolo a él…

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I

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—¡Catorce!

—¡Yo llevo veinticuatro!

—¡¿Qué?!

Yukimaru no puede prevenir la molestia infantil de su hermano, ni siquiera cuando la situación ha pasado de delicada a grave. Pero es así. Yagura no teme a salir herido ni a competir contra Guren para ver quien acaba más rápido con el mayor número de soldados violentos que se le atraviesen en el camino.

Yagura está lejos de ser un arma mortal de combate, pero el dinamismo y la destreza que le proporciona su singular flexibilidad le ha valido para posicionarse en donde actualmente se encuentra.

Si se lo preguntaran a Yukimaru, sobre la razón de haberse enlistado en SHINOBI, la respuesta parecería tonta y absurda. Su hermano no es como el resto de Fenrir que seguramente arrastran amarrados a sus pies un pasado oscuro y agobiante.

No poseen nada de eso salvo una niñez solitaria llena de vientres hinchados debido a la falta de comida del distrito que los vio nacer.

Un padre alcohólico. Una madre prostituta.

Ese panorama propicio para preferir las calles antes que un techo a punto de caerse con un par de mamparas frágiles fue lo que los llevó, una noche, a asaltar uno de los almacenes de la policía de Konoha.

Entrar y salir con una facilidad envidiable sin ser detectados salvo, por supuesto, por el equipo especial táctico de aquél entonces.

Y entonces…Guren.

Visceral y radical. Juguetona y sumamente orgullosa. Sobreviviente de Suna, transferida a Konoha. Cadete, en aquél entonces.

—¡Treinta y seis!

—¡Si estás haciendo trampa, te va a costar, estúpida!

—¡Treinta y nueve, bajito!

—¡Aargh! ¡Ninguna subordinada mía va a ganarme en eliminar a esta peste!

Yukimaru tiende a sonreír cada que ambos mantienen esa absurda pelea sobre quien puede acabar con más Draugs pero no puede perder la cabeza ahora en reprenderlos. Alguno de los tres debe ser el ser racional. Y su racionalidad ahora le dice que no es momento para permitirse recordar la conexión de su primer encuentro con solo verse.

Aunque el recuerdo ha tenido un sabor agridulce.

Tan agridulce como los pensamientos de Yamanaka Ino blandiendo su espada, tiñéndola de rojo.

La piel de los soldados violentos se ha endurecido a tal grado que la fuerza ejercida por cada una de sus armas debe ser mayor.

Espadas entran y espadas salen.

Las medidas de contención del brote han colapsado del mismo modo que la red de comunicación se ha saturado. Cada uno de ellos debe ver por el porvenir y el salvaguardo de los civiles.

Están acostumbrados y entrenados para eso, además de la confianza ciega que deben impartir a todas las neuronas de su cuerpo para endurecer sus emociones y acatar solo las órdenes que se les han dado en lugar de preocuparse por la vitalidad de cada uno de sus subordinados. Pero que estén hiriendo a soldados de su mismo flanco no ha sido una orden. Ha sido simple instinto.

Como el instinto que le dice que abandone su posición y corra en busca de sus conocidos. Iniciando por Shikamaru.

Pero confía.

Ha aprendido a confiar.

Yamanaka Ino confía en que Shikamaru, en el lugar en el que se encuentre, está manteniendo la situación bajo control. Lo conoce desde la Academia y reconoce su gran temple para ese tipo de situaciones a diferencia de ella pues se lo repite incansablemente.

Desde el inicio ha sido claro quién de ellos dos rechazó la oferta de ser Fenrir y quien aceptó.

—No quiero una vida de responsabilidades, sería muy cansado y problemático…pero si tú aceptas, yo te seguiré.

Porque así se cuidan las espaldas.

Porque así de alta debe ser la confianza para asignar o escoger a alguien a ser la sombra de un Fenrir.

Pero es un arma de doble filo.

—¡Teniente Yamanaka! —alertada por uno de los soldados que conforma su escuadrón, Ino direcciona su atención al cúmulo de gente que grita desde varios metros donde se encuentra.

Hay una valla de acero a punto de ceder contra el peso de una gran cantidad de Draugs. Si la valla es derribada quedarán expuestos. No solo la gente que no ha sido contaminada, incluso ellos.

—Maldita sea…—para llegar a ellos debe pasar una gran cantidad de Draugs. No alcanzaría a salvar ni a la mitad de ellos.

—Sígueme, Yamanaka.

Personas como Yamanaka Ino viven la sensibilidad entre resistir ir en auxilio de los suyos o ayudar a quien tiene a lado en estos momentos. Pero personas como ella, al menos, poseen a esa persona a la que desean volver a ver.

Personas como Pakura, sin embargo, han sido arrebatadas de ese privilegio.

Ese inquebrantable gesto de frivolidad. Una persona así no desarrolla tal seriedad y fuerza solo porque sí.

E Ino lo sabe bien.

Que quienes no dudan son los más fuertes. Y los más fuertes son aquellos que han sido despojados de algo con mucho valor.

Pakura no necesita de subordinados ni necesita un subteniente.

La única persona a la que quiso y necesitó, lo era. Y se le fue arrebatada de forma cruel.

Esa chiquilla que la seguía a todos lados pidiendo una oportunidad como su subordinada.

Maki.

—¡Yagura!

Perceptiva a pesar de su disputa emocional, cuando Ino alcanza a leer el plan en los ojos de la Fenrir Pirómana, sigue a la reacción natural de su cuerpo, obedeciéndola. Y Yagura, quien es apoyado por Guren abriéndole paso entre los Draugs tras entender la señal, le sigue de cerca, dirigiendo hacia el objetivo que, sobreentiende, le toca a él.

El tanque elevado de gasolina de esa planta de residuos tóxicos no podría ser más idóneo para los ataques en los que Pakura tiene mayor ventaja y control. A Yagura le toma un poco más de tiempo pues incluso el camino para llegar en la azotea del edificio está repleto de Draugs.

Gasolina.

—Debajo del tanque. Rápido —ordena la Fenrir de cabello bicolor a la rubia, adelantándose primero a la malla de acero que rodea la edificación de donde la gente, aparentemente aún no infectada, proviene.

Como un gallinero, Pakura pretende quemarlos desde dentro.

—¡Apresúrate, maldito mocoso! —brama la mujer pirómana desde abajo. Ino, desde su posición, reduce el mayor número de Draugs para evitar que la valla no ceda antes de que Yagura llegue al objetivo y todo termine en desgracia.

—¡¿Qué crees que hago, vieja loca?!

—¡Nii-san, cuidado! —la advertencia de Yukimaru, desde abajo, llega a tiempo, sin embargo Yagura no cuenta con que todo el piso esté pegajoso y húmedo, terminando por resbalar al borde de la azotea.

—¡Yagura, rápido! —es Ino quien grita esta vez.

—¡¿Quieren darme un respiro, histéricas?! —exaspera el joven Fenrir, fastidiado.

Haciendo uso de su Bo*, se suelta de una mano para, con la otra, clavar el gran y largo bastón metálico en la estructura de la pared, usándolo como impulso para sus pies, realizando una pirueta que lo vuelve a colocar en tierra firme.

Con un rápido movimiento de mano, y con ayuda de sus pies, desencaja la punta del Bo de la pared, oscilando el arma nuevamente hacia al frente con ambas manos, eliminando a varios Draugs de un solo golpe con la longitud y de paso realizando un corte profundo dentro del tanque, fracturando la base de concreto, haciéndolo caer.

El líquido termina por verterse justo encima de los Draugs de la parte inferior, justo donde Fenrir y algunos soldados continúan reteniendo la valla de acero.

—¡Hazlo ya, mujer horrenda! —grita Yagura desde la azotea, tirando al vacío un poco de cable eléctrico de un carrete que ha encontrado, usándolo para descender antes de que esa área arda. Pakura entiende rápidamente lo que el menor pretende cuando visualiza la línea espesa de gasolina que ha quedado sobre la pared una vez ha sido vertida desde arriba.

No hay avisos, solo advertencias cuando Ino vea a la Fenrir bicolor torcer las muñecas debajo del uniforme, exponiendo las muñecas y lo que hay en ellas.

—¡Todo el mundo retroceda! —es lo único que alcanza Yamanaka a decir antes de que todo comience a arder.

Haciendo gala del apodo con el que todo mundo la reconoce, de las muñecas de Pakura se expulsan potentes corrientes de fuego, emulando a como si en verdad ella las estuviese expulsando de su cuerpo. Los dispositivos en sus muñecas, alimentados de gas propano, le permiten lanzar llamaradas enormes al mismo tiempo de ambas manos.

Cuando Yagura toca tierra nuevamente, Pakura activa el dispositivo de su muñeca derecha –sin dejar de emitir llamaradas desde su muñeca izquierda-, apuntando a la línea de gasolina que asciende hacia la azotea, encendiéndola. El fuego pronto sigue la trayectoria hacia arriba, volviéndose una columna ardiente, incendiando la azotea y a los Draugs que aún siguen en ella.

Mientras Ino ve la forma inflexible en la que Pakura lleva a cabo su tarea…piensa en ella.

En lo que tiene que perder un Fenrir para poseer tal fuerza.

Las ataduras de un ser humano son las emociones; y con ver el gesto de la Fenrir inexorable puede darse cuenta que ella ya ha perdido eso que en el pasado pudo haberla hecho flaquear.

Personas como ella…

Personas…como Sakura.

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II

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Hasta los dientes.

Así es la manera expresiva en la que Sakura puede detallar a la sobre exagerada seguridad que rodea el edificio de la zona Sur.

Quiere hacerse la sorprendida pero la verdad es que, dada la situación actual, no podría esperar un panorama diferente.

Danzou les ha mentido en sus caras. Les ha tendido una trama. Les ha hecho creer, por mucho tiempo, que permaneciendo bajo su yugo todo será perdonado y estarán a salvo. Y es que Sakura ha sido ciega. Ciega y estúpida. Muy estúpida.

¿Cómo pudo creer en su palabra?

¿Cómo pudo hacerlo luego de lo, en el pasado, les ha obligado a hacer a ella y a Sasori?

Pensar en ello le llena de ira, tanto que no se permite pensar con claridad sobre lo siguiente que debe hacer. Pero sabe que no hay marcha atrás. Danzou solo le ha dado las pistas a sospechar de que más cosas terribles oculta.

Por eso está ahí. Por eso está arriesgando tanto. Porque sabe que no existirá otra oportunidad como esa.

Cuando salga de ahí solo tendrá dos opciones: Quedarse y ser sentenciada a lo peor, o simplemente apostar por una vida huyendo.

Sacude la cabeza.

No tiene claro su futuro.

Lo único que tiene claro es el ahora. No hay más.

—Hinata ¿estás viendo esto? —pregunta, abriendo la comunicación nuevamente. Ha cogido un escondite en uno de los edificios más cercanos a las instalaciones. Como es de esperarse todo el perímetro está siendo custodiado por soldados de SHINOBI. Sakura desvía un poco el rostro por una de las ventanas rotas de la parte baja de la estructura donde se encuentra—. Francotiradores —revela distinguiéndolos en la azotea.

—Ese lugar…

—Está custodiado hasta los dientes —completa Sakura, apartándose de la ventana, pegándose a la pared.

—¿Quién…? —Sakura suelta un suspiro férreo, tocando la funda de su katana, antes de responder:

—Danzou.

Cae su nombre como una pesada placa de acero, retumbando dentro de ella. Todo lo que ha hecho…Todo lo que ha hecho por orden de ese hombre…Los recuerdos que más sobresalen pertenecen al tiempo con Sasori. Iruka, Chiyo, Kurenai…Qué estúpida.

—Su prioridad nunca fue evacuar a los civiles —deduce Hyuga, angustiada mientras oye como la Fenrir ríe irónica.

—Su prioridad nunca ha sido esa, Hinata —vuelve a suspirar, sujetando con fuerza el mango de su arma, dispuesta a desenvainar en el momento que sea—. Envió a SHINOBI aquí porque sabía que yo vendría.

—¿Qué hay de Fenrir? ¿Por qué los envió a todos ustedes?

—Quiere una coartada —hace una pausa—. Así como yo busqué el momento para separarme de ellos, él necesita de otro evento para cubrir la masacre que va a suceder aquí —Hinata respinga desde su posición—. Así ha sido siempre —la cabeza le duele horrores y de pronto siente como el piso debajo de ella se mueve, mareándose, ocasionando un ruido sordo entre las cosas que hay en ese cuarto al tropezar.

—¿Qué fue eso? —pregunta Hinata pero solo ve como la cámara se distorsiona—. ¡Sakura!

—E-estoy bien… —dice, afectada.

—Estás…¿Estás volviendo a tener una recaída como la otra vez? —Sakura niega pero no como si estuviese segura, sino como si estuviese suplicando a que en verdad no sea eso—. Los frascos con sangre, ¿los llevas contigo?

—Sí…—de resto, la Fenrir solo escucha como Hinata continúa hablando, dándole algunas indicaciones importantes pero es como si su voz existiera en un segundo plano. ¿Por qué se ha mareado? ¿El efecto de la sangre de Obito está pasando? No. No es posible…No ha pasado mucho tiempo. ¡Es ridículo! El cuero de sus guantes suena y se ciñe cuando aprieta sus manos, ansiosa.

Está sugestionándose. Quizá ni siquiera ha sido eso.

Ha iniciado con un punzante dolor en la cabeza…Y luego, memorias.

Nieve.

Es una noche muy fría que se ha convertido en un infierno cubierto de llamas.

Está llorando.

Está llorando.

Ese bebé al que…

—Sakura —la Fenrir recupera sus sentidos cuando oye con claridad la voz de Hinata nuevamente—. Sakura, ¿pusiste atención a lo que te dije?

Qué va, por supuesto que no, piensa.

En lo único que puede pensar es en ese recuerdo que por tantos años la ha atormentado.

En lo único que puede pensar es en saber qué ha sido de él.

En lo único que puede pensar es en encontrar una respuesta clara en ese lugar.

—Voy a entrar —declara, rígida. Hinata solo baja la cabeza desde su laboratorio, angustiada, nerviosa y preocupada. Pero no puede hacer nada. No está ahí con ella para protegerla como debería. Por eso lo ha enviado a él, a Sasuke en su lugar. Por eso…

—Espera unos minutos más, por favor —pide, haciendo un vano intento—. Sasuke estará ahí pronto y…

Sasuke.

Ah, sí.

Él está por ahí, peleando.

Pensar en la posibilidad de que más personas salgan heridas por su causa le está matando. Le está matando…porque es él. Sonríe con acidez. ¿En qué momento le permitió a él ir más allá que el resto? ¿En qué es diferente?

"No me lamento de esto"

Se repite en su mente lo de hace un par de noches.

Manos encogidas sobre el frío, con dedos entumidos y entrelazados sobre un césped holográfico emitido.

Envidiando la claridad de unos ojos que a simple vista no tienen nada de extraordinario pero que aun así han brillado para ella como dos estrellas escondidas en las pupilas, donde un lago en silencio refleja la luz que emite la luna.

"Iremos"

Cierra los ojos, ladeando una mueca lastimosa.

—"Es mi pena. Y no pienso arrastrar a nadie más conmigo" —piensa antes de decir—. Dame la posición del acceso más cercano. Ahora —ordena, firme, colocándose en la salida. Hinata no puede hacer nada, solo suplicar que nada malo le suceda. Solo eso.

—A diez metros al norte pero primero tienes que atravesar la primera cerca —hay un espacio para el silencio, como si ambas quisiera decirse algo pero simplemente no lo hacen.

—¿Puedes desactivar los sistemas de seguridad? —Hinata, desde su laboratorio, endurece su corazón, diciendo firmemente:

—¿Cuándo te he fallado, Lotus? —Sakura ladea una sonrisa llena de satisfacción—. Ve.

Varias latas de gas salen antes que ella pues las ha aventado segundos antes para crear una cortina de humo lo suficientemente espesa para despistar a los soldados.

—Dos francotiradores a las doce. Dos más a las tres —Sakura recibe el mensaje, tirando de la caperuza, cubriendo su cabeza, saliendo finalmente.

Cuando la primera ráfaga de balas da en el suelo, Sakura se apresura a cubrirse.

La katana es desenvainada y todo sucede demasiado rápido.

Tan veloz como la manera en la que parece una cortina de acero vibrante la que la protege.

La velocidad con la que mueve el arma hace que saque chispas y que las balas reboten hacia la distancia. La cortina de humo está próxima a desvanecerse lo que la deja en desventaja de los francotiradores pero para su suerte el vehículo blindado que se aproxima a ella con una pesada ametralladora, montada sobre la carrocería, va a serle útil, aunque primero debe hacer que deje de ser una amenaza.

Sakura se tira al suelo, rueda y se alza sobre una rodilla una vez que el vehículo pasa a su lado con un ligero margen de distancia.

Con furia clava su arma sobre el acero, mutilándolo como si fuese solo papel. Con un corte violento desgarra todo lo largo de la parte inferior del chasís, haciendo que los neumáticos delanteros exploten.

Los soldados que se encuentran en tierra no consiguen apuntar específicamente a la Fenrir debido al choque, dándole segundos suficientes a Sakura de treparse a la parte donde está montada la ametralladora y deshabilitar a los soldados que vienen encima, haciéndose de la posesión del arma y apuntando hacia la azotea del edificio, eliminando a los francotiradores, finalizando con los que hay en tierra.

Una nueva lluvia de balas la siguen de cerca a medida que corre hacia la ubicación del acceso que Hyuga le ha indicado, pero el resultado es el mismo. Rebotan tintineantes en el metal de su arma y en la carne del cuerpo de un Draug que ha eliminado hace unos segundos y que ha cogido tomándolo como escudo.

La última fila de soldados que yace protegiendo la cerca la espera con las armas apuntando, y ella tira la espada al suelo, sacando de los compartimientos laterales de su cintura un revólver, disparando –sin dejar de correr- por encima del exoesqueleto de la criatura que sostiene con fuerza.

La cerca hace chispas cuando cede contra el peso del cuerpo del Draug inerte en tanto Sakura lo lanza, haciendo que colapse y caiga junto a los últimos soldados, aturdiendo a algunos, noqueando a otros.

—Entra ya y toma el elevador de la izquierda —Sakura asiente, recogiendo su katana, corriendo hacia el acceso—. ¡Rápido, se aproximan más soldados! —Con el revólver aun en mano, apunta hacia afuera de las puertas de metal del elevador, visualizando a un par de soldados…que caen al instante debido al impacto de balas desconocidas.

Las puertas se cierran en el momento justo y Sakura enmudece.

Ella no ha tirado del gatillo.

—¿Qué fue…? —ya dentro, el sonido de impactos y gritos aún se oyen hasta que el elevador se pone en movimiento. Sakura apoya la espalda en una de las paredes por un momento, intentando explicar qué ha sido eso.

—¿Esos fueron disparos? —oye a la de ojos perla hacer la pregunta que ella misma no ha podido emitir—. Tú no disparaste ¿cierto? —Sakura niega—. Entonces... ¿quién?

—Hay alguien más —silencio—. Hay alguien más además de mí.

—No es alguien de SHINOBI —reafirma Hinata pues en la pantalla de su laboratorio solo aparecen los puntos de los soldados que aún tienen rastreadores—. ¿Quién podría…?

—Muéstrame lo que captaron las cámaras de seguridad hace un minuto—pide Sakura, apresurada, apoyando la katana en una esquina, manipulando el tablero que hay dentro del ascensor. Hinata obedece, mostrándole las imágenes en la pequeña pantalla del interior. El patio. El almacén. El área de la cerca. La azotea. Ese acceso—. Ahí. Congela la imagen y amplíala.

Cubierto completamente con un uniforme negro, sin emblema ni algo que lo distinga, con apenas la abertura necesaria para sus ojos.

Él.

Ese tipo.

Por el que Sasuke corrió hacia las instalaciones para perseguirlo.

—No es de los nuestros.

—Por supuesto que no lo es.

El intruso de la vez pasada.

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III

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—¿Qué demonios pasó aquí?

—Oye —las palmaditas sobre la mano de Naruto, esa que ha colocado instintivamente sobre los ojos de Konohamaru en cuanto han arribado a la zona más cercana de las instalaciones de la Zona Sur, lo despistan—. Esto es innecesario ¿sabes? —dice el menor, apartándolo, volviendo a mirar la espalda de Sasuke frente a él.

Antes de avanzar, por supuesto, Sasuke se ha detenido a mirar la zona, ocultándose en una edificación cercana.

El panorama no es alentador pero tampoco es catastrófico.

—¿Ella hizo esto? —cuestiona Naruto, atrayendo de buenas a primeras una mirada dura por parte de Konohamaru—. ¿Qué carajos hacemos siguiendo a una asesina?

—Ella no es una asesina —declara el menor con rudeza.

—¿Ah, no? ¿Ya viste todos esos cuerpos en el suelo, niño?

—No están muertos, Naruto —aclara Sasuke desde su posición, sin apartar la mirada del escenario. Naruto lo mira incrédulo, como si le hubiese salido una segunda cabeza—. Mira bien.

Quejidos.

Las heridas son reales pero Sakura ha desviado las balas a puntos que no son vitales. Y las balas de su revólver ni siquiera eran letales. Eran neutralizadoras. Sasuke, desde donde se encuentra, mira el borde la azotea. La línea que se extiende sobre la pared son disparos de la ametralladora de ese vehículo que se encuentra colapsado también. Sakura ha sido meticulosa hasta en generar una grieta en ella solo para provocar que los francotiradores cayeran.

Naruto no sabe cómo sentirse pero aún está muy lejos de considerar eso como un acto lleno de benevolencia o bondad.

A sus ojos Sakura sigue siendo un peligro.

De ese niño puede entender su molestia. Seguro le ha lavado el cerebro. Pero de Sasuke…

—Rápido. Debemos movernos antes de que recuperen el conocimiento y se levanten —indica el soldado azabache, haciendo un gesto con el rostro para que Konohamaru se coloque la caperuza—. Vamos.

Obedientes, le siguen de cerca. Cruzan la primera cerca y luego se dirigen al único acceso que visualizan de ese lado del edificio. Cuando pasan a un lado de la puerta de acero, Sasuke distingue las marcas de balas sobre la superficie y también las que hay en el suelo.

—Excelente, ¿qué esto no tiene cámaras de seguridad? —berrea Naruto.

—Ya las he desactivado —oyen ambos al unísono. El rubio solo chasquea un poco cuando escucha la voz de Hinata. Sasuke solo hace una mueca—. Suban al elevador. Hay una pantalla ahí —el trío obedece, manteniendo las puertas de este abiertas, pero Sasuke es quien se planta frente a la cámara solamente, viendo la imagen de Hyuga a través de ella—. Bien, ahora les enviaré un diagrama del lugar y…

—Antes que hagas eso, dame la ubicación de un lugar aislado y completamente seguro para estos dos —Naruto abre la boca para contradecir al mismo tiempo que Konohamaru, mientras que la soldado lo mira, confusa.

—¿De qué estás…? —antes de que Hinata termine de formular, Sasuke le hace una seña a Konohamaru para que se ponga delante de la imagen de la azabache, quien palidece en cuanto lo ve.

—Se…Señorita Hyuga.

—¡¿Konohamaru?! —la chica tiene que sostenerse de su asiento para no desvanecerse—. ¡¿Qué estás…?!

—Larga historia —corta Sasuke, volviendo a colocarse frente a la cámara—. No puedo llevarlo conmigo. Necesito que busques un refugio para él y Naruto y…

—Y una mierda con eso —refuta el de ojos zafiro, sacudiéndole el hombro con fuerza—. No voy a ir a ningún maldito lado sin ti, que te quede claro.

—No te estoy pidiendo permiso —sentencia el moreno, rígido. Sin titubeos y con la severidad que el tiempo en el que ha estado en SHINOBI le ha desarrollado—. Vas a tomar tu maldita arma y vas a proteger a este niño como si la vida se te fuera en ello —Naruto abre la boca para replicar pero Sasuke continúa hablando—. Y vas a mantenerte con vida también. Los dos…hasta que vaya por ambos —dice con la voz temblorosa al final, atrayendo la frente de Naruto contra la suya en un gesto de fraternidad. Dios Santo…Que no haga eso. Que no haga eso como si se estuviese despidiendo de él—. Prométemelo, imbécil.

Naruto responde tirando de su cabello por la cercanía, pero luego ríe con lástima, terminando de colocar su mano en su hombro.

—¿Eres imbécil?

—¿Ah?

—Soy malo para cumplir promesas —dice el rubio, sintiendo la garganta arder—. ¿Y luego qué? ¿Qué pasará luego de esto?

Sasuke no tiene una respuesta a eso porque no ha pensado en el futuro. No ha pensado en paisajes, ni lugares, pero sí en personas.

En las personas que quiere tener en su futuro. Naruto es una de ellas. Konohamaru, Hinata…y ella. Por supuesto que ella.

—Sasuke. Encontré un lugar —la voz discreta de Hinata les interrumpe. Konohamaru, a solo centímetros, solo los mira. Por supuesto él también ha pensado en refutar ante la decisión de Sasuke pero ver la manera en que Naruto le ha enfrentado le ha dejado clara las cosas.

Sasuke también está arriesgando mucho. Está sacrificando mucho. Y ese muchacho de cabello como el oro es alguien importante para él. La manera en la que buscan proteger al otro es algo valioso. La manera en la que Sasuke pretende buscar soluciones para lo que siente, para hacer lo correcto y para auxiliar a quien necesita de él…

Se trata de alguien único.

Alguien que no dejaría a nadie atrás.

Alguien formidable.

Quiere estar a su lado del mismo modo que quiere estar al lado de Sakura también.

Pero lo entiende. Y por eso ha preferido guardar silencio durante ese momento que les pertenece a ellos. A ese sentimiento de hermandad que no terminaba de entender, pero que ahora lo hace indudablemente.

Sasuke ahora forma parte de su mundo, y él quiere formar parte del suyo.

—¿Puedes guiarlos hasta allí? —dice el soldado, apartándose finalmente de su amigo.

—Por supuesto.

—Bien —hace una pausa, respirando hondo. Naruto no emite palabra más luego de eso pero tampoco se ve con actitud de oponerse a acceder a su petición—. Mocoso —el menor eleva la mirada solamente, sin mover el rostro, sintiendo ese gesto que se ha vuelto tan importante para él. Juguetear con sus cabellos—. Sigue a Naruto. Él te mantendrá a salvo —antes de que aparte su mano de su cabeza, Konohamaru la toma entre las suyas.

—¿Y tú?

—¿Ah?

—¿Qué tan bueno eres tú para mantener la promesa que me hiciste?

"Promete que la cuidarás…Y que tú también regresaras"

Sasuke aguarda unos segundos antes de contestar, apretando su mano.

—Volveremos.

.

IV

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Lo que Sakura ha ido a buscar son respuestas.

Sasuke sospecha de qué tipo.

Si el tiempo no hubiese transcurrido tanto y no hubiesen demorado en ir ahí tras la primera vez, Sasuke estaría encantado de ser el primero en recriminarle que él siempre tuvo razón.

Y es que ya no le queda duda de que es así luego de todo el caos que está ocurriendo allá afuera. De la manera tan retorcida con la que sus pupilas se han infectado de la imagen inhumana de seres humanos volviéndose algo que no son…a causa de la intervención de otros seres humanos.

Parece broma.

Quizá Naruto tenía algo de razón sobre su comportamiento hacia Sakura, pero Sasuke nunca ha olvidado la razón que lo llevó ahí.

Por su puesto que todo ha sido un teatro.

Quisiera, en estos momentos, detenerse a reírse y decir "se los dije" a todos aquellos que le castigaron con golpes debido a su insolencia.

Pero no puede culparlos.

Al menos no a todos.

Pero a ese hombre sí…

Danzou.

Oye un ruido.

Los corredores herméticos se encuentran oscuros y lo suficientemente fríos y solitarios para que cualquier persona piense que en verdad ese edificio lleva años deshabitado.

Pero Sasuke no se la cree, por supuesto.

Y está seguro que Sakura tampoco.

¿De qué otro modo habrían soldados esperándolos mientras custodiaban el perímetro? Están ocultando algo. Y el hecho de que los eventos del asalto a las instalaciones y la lluvia de esporas sea el mismo día es otra prueba más de que no van a salir de ahí completamente ilesos y mucho menos con un historial limpio.

Por eso deben apresurarse.

Tomar las pruebas que sean y largarse de ahí.

Si tienen suerte…Solo si tienen suerte, regresarán al Cuartel y pensarán en una coartada, sino es que Sakura ya tiene una.

Regresarán.

No solo porque se lo ha prometido a Hinata.

"Sakura está planeando ir ahí sin un retorno"

Claro, piensa irónico cuando llega a una nano-pared sellada y accede gracias a los códigos que Hinata le ha proporcionado con anterioridad.

Claro…Como si él fuese a dejar que eso pase.

Como si él fuese a dejar que ella no regrese.

Con precaución y alerta, se adentra, oyendo el sonido de la membrana de la nano-pared cerrarse. Hinata ha logrado reinstaurar parte de la electricidad del edificio así que acceder a las salas no resulta una dificultad mayor hasta el momento.

—¿Qué es aquí? —pregunta al aire, avanzando unos cuantos pasos.

Las espadas que ha cogido en el vehículo están en su espalda ahora, sujetadas a un chaleco que ha cogido adecuado para eso, pero dado que no sabe con lo que se va a encontrar en ese lugar, salvo Draugs, por supuesto, ha decidido optar por un rifle semiautomático mientras revisa las salas.

Debajo de sus botas algo cruje. Cristales rotos. Todos deben ser de recipientes de muestra pues no ve ni una maldita ventana en ese lugar.

—Luz —cita, y el arma automáticamente emite lo que pide, aclarándole la visión.

Una sala circular con un profundo y amplio orificio en medio.

Sasuke se acerca al borde con cautela para mirar mejor. Una gruesa cadena desciende por una polea. En el fondo las paredes del orificio parecen estar revestidas de láminas de acero con canales verticales. Hay una mesa de metal y una especie de silla también.

—¿Qué carajos…?

—Es una celda de castigo —Sasuke reacciona impulsivamente, apuntando hacia atrás, topándose con Sakura. Rápidamente los colores le regresan al rostro.

—¡Vas a matarme de un jodido susto! —vocifera, intentando regular su respiración y las palpitaciones erráticas. ¡¿De dónde salió?!

—Y tú vas a dejarme ciega con esto —dice ella, apartando el arma y la luz directa a su rostro en tanto la ha apuntado. Sasuke suelta un par de maldiciones más y exhalaciones debido al susto mientras Sakura camina alrededor del perímetro del orificio, analizando el interior.

—¿Cómo sabes qué es eso? —finalmente dice él, recuperando el aliento. Sakura le mira seria y en silencio por unos segundos antes de decir.

—Tócala —ordena. El soldado, en el otro extremo, solo enarca una ceja confundido—. Anda —insiste ella nuevamente. A Sasuke no le queda más remedio que agacharse y hacer lo que pide, recibiendo una descarga eléctrica bastante fuerte en cuanto sus yemas tocan la lámina de acero. Lo suficiente para entumecerle todo el brazo.

—¡Carajo!

—Todo el interior está electrificado —la oye decir, riendo un poco por el resultado.

—Eso no fue gracioso, maldición —se queja el azabache, sacudiéndose la mano debido al dolor.

—Sakura. ¿Sasuke ya está contigo?

—Aquí, Hinata —contesta la pelirrosa, pasando a lado de él, indicándole que deben salir y seguir por los corredores. Sasuke, por supuesto, la sigue muy de cerca aunque aún con los labios fruncidos. Gesto que se le hace gracioso a la Fenrir—. Y sí, aquí está.

—¿No podías esperarme? —reclama Sasuke, interrumpiendo olímpicamente la conversación que tienen con Hyuga. Sakura lo mira con un gesto duro que luego suaviza con el pasar de unos segundos.

—Tenía la esperanza de que te perdieras de camino acá —ironiza.

—Muy graciosa —Sakura suelta una pequeña risita, dándole un golpecito en la mejilla, antes de volver a hablar, dirigiéndose a Hinata.

—Hinata, envíanos un diagrama de este lugar. No quiero tener más sorpresas como la otra vez.

—Tomen el corredor de la izquierda. Ahí hay una nano-pared. Estoy enviándolo a la pantalla táctil que hay ahí —ambos se apresuran, obedeciéndola. Sakura teclea un par de veces, obteniendo la imagen—. El laboratorio está aislado del resto de las instalaciones. El conducto hermético es la única forma de acceder a él.

—¿Qué acaso los elevadores no sirven? —pregunta Sasuke, adentrándose al tema.

—No si ese tipo anda por aquí —Sakura frunce el ceño, descargando la imagen del mapa al rastreador del sistema de coordenadas de su uniforme.

—¿Ese tipo?

—Al parecer no somos los únicos que quieren los archivos de los laboratorios —Sasuke sigue sin comprender—. El sujeto de la otra vez. El que perseguiste hasta aquí.

—¿Está aquí? — la pelirrosa asiente — . ¿Cómo sabes que es esa persona de nuevo? —la Fenrir ladea una mueca.

—¿Enserio necesitas pruebas? —el muchacho frunce el ceño, guardando silencio—. Como sea. Necesitamos llegar al laboratorio antes que él.

—¿Por qué ahí?

—Es el único lugar que se me ocurre donde podrían almacenar datos—Sakura hace una pausa, percatándose de un detalle que, apenas ahora, acaba de notar—. Por cierto, ¿no venía Naruto contigo? —Sasuke se atraganta con su propia saliva y Sakura jura oír a Hinata también hacerlo—. ¿Qué?

—Eh, sí. Sobre eso…

—¿Qué? —repite, severa. Al soldado no le queda más que suspirar y esperar que no genere un problema mayor.

—Konohamaru. Konohamaru está con él. Pero no te vuelvas loca —pide, nervioso, haciendo un ademán con las manos, pidiendo paciencia—. Le he pedido a Hyuga que los lleve a un lugar seguro y…

—¿Trajiste a Konohamaru?

—¡No! —repite Sasuke a la par que lo hace Hinata desde el comunicador—. ¿Cómo se te ocurre? —la pelirrosa se cruza de brazos, obtusa.

—Konohamaru, de alguna manera, se infiltró en uno de los vehículos de transporte. Sasuke lo encontró —la pelirrosa oye atenta a Hinata pero no por eso su semblante deja de ser duro. Mira a Sasuke buscando alguna mentira en sus ojos pero nada. Claramente no está mintiéndole—. Lo guié a él y a Naruto a un lugar seguro —la de ojos esmeraldinos entrecierra los ojos, dubitativa.

—Le confiaste la seguridad de Konohamaru a un desconocido —Hinata traga grueso desde su posición. Evidentemente la relación que hay entre Sakura y Naruto es nula.

Y a juzgar por la manera en la que Naruto, las últimas veces, se ha expresado de Sakura, tampoco ayuda. No hay nada que a uno le haga confiar en el otro por lo que la reacción de Sakura es plenamente justificada.

Pero no para Sasuke.

Hinata puede ver la imagen alternada de ambos debido a las cámaras de sus uniformes.

Lo ve inalterable.

Como quien está dispuesto a tomar la responsabilidad por parte de uno de los suyos.

—Conozco a Naruto. Va a protegerlo —puntualiza él, serio. Sakura aún sigue sin confiar mucho.

—Te haré responsable si le pasa algo —es lo único que dice, pasando a su lado para reanudar sus búsqueda por los corredores.

El ambiente entre ellos se vuelve pesado pero a Sasuke podría importarle menos su mal humor. Ha aprendido a lidiar con ella todo este tiempo que ha permanecido a su lado.

A medida que avanzan los pasillos se vuelven más oscuros y fríos. Sasuke va cubriendo el lado izquierdo mientras Sakura lo hace con el derecho. Tendrían que caminar lento y con cautela pero la verdad es que más bien se ven apresurados. Saben que el tiempo es esencial, y aunque cada uno quiere preguntarle al otro un sinfín de cosas, se abstienen.

Como si una fuerza magnética estuviese desviando que se concentren en otros pensamientos que no sea, exclusivamente, lo que van a encontrar en ese sitio.

—Debe ser ahí —comenta Sasuke, avanzando primero. Pasando el límite de ese corredor hermético oscuro y donde inicia un pasillo completamente blanco. Las placas que hay en cada esquina les facilita la ubicación.

Desarrollo de armas biológicas, se lee en una de las placas de acero, como si el paso de los años no le hubiese hecho absolutamente nada.

Pasan la primera puerta de largo.

—Es como si hubiesen huido por algo —menciona asomándose a ella, viendo como el interior es un tiradero. Como si un huracán hubiese desmantelado todo a su paso.

—O más bien los obligaron a salir —corrige Sakura, señalándose la segunda puerta de la que provienen varios ruidos sordos. Cuando Sasuke se asoma, rápidamente da un paso hacia atrás, apuntando instintivamente con el rifle. Draugs. Draugs encerrados…con batas blancas—. Se infectaron —añade la Fenrir, severa. Para este entonces Sasuke solo puede reconocer como su semblante, e incluso el lenguaje de su cuerpo, ha cambiado. Traga grueso solamente, apartándose de la puerta y continuando.

—Es la siguiente puerta, Sakura —ambos oyen a Hinata.

Cuando el aire se despresuriza al abrir la puerta, ambos entran. Los leds de emergencia rojas se encienden en la parte inferior de los muros pero hay la suficiente claridad para que puedan ver la distribución. La primera cabina es un cuarto aislado en el centro. Desde fuera, y gracias a los cristales que son muros, Sasuke ve un montón de muestras en recipientes de cristal. Hay, incluso, un par de cajas más grandes iluminadas por rayos ultravioletas.

A juzgar por la forma de los esqueletos que hay dentro de ellas, son, o eran más bien, de animales.

—¿Qué carajos hacían aquí? —suelta al aire, golpeando con la punta del rifle, levemente, el cristal.

—Extrajeron ADN de diferentes especies —Sasuke voltea cuando se percata que Sakura ha encontrado un tablero en una segunda cabina y escucha el sonido de sus dedos.

—¿Quieres decir que hicieron un delicioso cóctel asesino y se lo inyectaron a humanos? —ironiza aunque la analogía es más que acertada.

En el pasado Sakura recuerda algo de eso dentro de los laboratorios en donde era examinada dentro del Cuartel. Luego de lo acontecido con Sasori, Sakura hizo un intercambio. A cambio de una vida de servir a Danzou, él dejaría de seguir probando con humanos pero siempre le quedó la duda sobre si solo ellos dos habían sido arrastrados a eso.

¿Y si Danzou realizaba experimentos a la par en el Cuartel como en las instalaciones de la Zona Sur?

Un edificio desmantelado y abandonado a la vista. Una zona radioactiva. El lugar era idóneo para no levantar sospechas.

—Sakura —esta vez es Sasuke quien le llama, atrayendo su atención—. Aquí hay una puerta —dice él, señalando un par de ranuras extrañas en la pared. A simple vista parece parte del acabado y del detalle de la pared pero si le pones más atención…—. Bingo —alardea cuando la ranura se ilumina y esa sección se hunde un poco, revelando una puerta automática corrediza. A través de ella, un angosto corredor iluminado—. Hay que entrar y…—Sakura le detiene, tomándole del brazo con fuerza. Cogiendo una de las tantas carpetas que hay en el piso, la avienta al interior, el cual se llena de chispas y municiones tan pronto detecta la instrucción de la misma y de movimiento.

Sasuke, en un acto reflejo, sube los brazos a la altura de su cabeza, cubriéndose las orejas.

—¡¿Qué demonios…?!

—Hinata. ¿Qué hay del otro lado de este pasillo?

—La sala de genética.

—Es ahí —suelta, segura.

—¿Cómo estás tan segura?

—Porque yo estuve en una sala así —silencio.

Y de nuevo ese maldito dolor punzante en la cabeza. Sasuke suelta el rifle, alcanzando a cogerla de los hombros antes de que se desvanezca.

—¡Oye! —Sakura siente como todo le da vueltas por unos segundos solamente—. ¿Qué te sucede?

—Creo que el efecto de la sangre que la mantiene estable…está expirando —comenta Hinata con voz angustiada.

Sasuke frunce el ceño, apretándola más contra su cuerpo. Sakura siente la presión y una extraña sensación se acumula en su pecho. Y llueven más…Llueven más y cada vez más nítidas memorias.

—¿Es sangre? ¿Necesitas eso? —apresurado, igual que sus palabras, hace un gesto de querer levantarse la manga del uniforme pero Sakura le detiene en seco—. ¿Qué…?

—No seas estúpido —gruñe—. Tú no eres un Draug ni mucho menos un alterado como Sasori o como ese tipo —dice ella, pensando en Obito—. Tu sangre no va a ayudarme en nada. Solo vas a ocasionar que yo te mate.

¿Qué puede argumentar contra eso? Sasuke aprieta dientes, labios y puños, sintiéndose impotente de no poder hacer nada.

—Sakura, los frascos —insta la subteniente, aclarándole la mente a la pelirrosa. Con algo de dificultad se aparta de Sasuke, cogiendo uno de los frascos de la sangre de Obito que ha llevado consigo.

Al usar este solo le resta uno. No debe desperdiciarlo.

—¿Quieres ayudar? —pregunta mirando el semblante flemático de Sasuke, atrayendo su atención—. Debe de haber una jeringa en todo ese material quirúrgico de esa mesa. Trae una e inyéctame esto —sin pensarlo dos veces, el muchacho obedece, volviendo rápidamente a su lado, haciendo la preparación mientras Sakura se descubre el brazo—. ¿Sabes cómo hacerlo? —el azabache no responde. Sakura suspira, derrotada. Por alguna razón no le agrada ver ese tipo de gestos en él, como si estuviese tomando su dolor como suyo—. Inclínala un poco más. Así —le guía con su mano contraria y en cuestión de segundos ya está hecho—. ¿Ves? No fue tan difí…

Hinata desvía la mirada, por supuesto, un poco avergonzada cuando lo único que ve a través de la cámara de Sasuke son las pestañas cerradas de Sakura en el momento que la ha besado.

¿A qué sabe la preocupación?

Una emoción no puede tener sabor pero si Sakura pudiera decir uno, sería salado. Y con algo de azafrán. Pero todos los besos han sido cálidos. Al menos los de él así son. Y ya no hace –ni quiere hacer- un esfuerzo por detenerlo. Por decirle que no es ni el momento ni el lugar para algo como eso.

Es como un bálsamo.

Como el catalizador de la sed que hace segundos ha sentido.

Como el agua para una flor.

Cuando se separan se toman un tiempo para mirarse. No dicen nada pero es que no hay nada que decir. Su prioridad es otra pero aun así se han detenido un momento a pensar en el mundo que se viene encima y solo han pensado en el otro.

—Amm —una tos nerviosa les interrumpe, trayéndolos a la realidad—. Desactivé el sistema de seguridad del pasillo. Ya…eh, ya pueden pasar sin problemas por él —informa Hinata, sonrojada.

—Vamos.

Sasuke avanza primero, asegurando el perímetro. Sin preguntar ni decir nada sobre el beso.

No porque se lo haya ordenado, sino porque así lo ha decidido él.

Al final, una puerta sellada.

Sakura usa una luz ultravioleta sobre las teclas del tablero y revela huellas dactilares para Hinata. Le toma alrededor de dos minutos descifrar el anagrama y a Sakura le sorprende pues las huellas seguramente estaban casi a punto de desvanecerse.

La puerta se abre dejando ver una plataforma de acero sin ningún tipo de protección en los costados. Sasuke se asoma con cuidado y de pronto siente vértigo. Es una caída bastante profunda la de ahí pero no tiene muchas opciones.

Ya en ella, descienden un buen tramo tanto para decir que han pasado la primera capa del subsuelo. Hinata se los confirma cuando les dice que, en efecto, están en un conducto subterráneo que, a primera instancia, no emite lecturas por lo que no ha sido visualizado por ella en su pantalla.

No hay más corredores, solo una puerta.

Una.

Y hay cierta pesadez en el aire que recorre de extremo a extremo de ese tubo de instalaciones que no es para nada reconfortante. Es como si respirar el aire frío le asfixiara.

¿Por qué está dudando?

De nuevo el dolor de cabeza.

Es sofocante estar ahí.

Es sofocante el ruido, además, que hay en su mente. Como el de cristales rompiéndose. Como el de cristales crujiendo.

Cierra los ojos y está Mikoto. Cierra los ojos y está Fugaku. Cierra los ojos y está…

"No olvides estos ojos…Porque voy a destruirte cuando te encuentre. Voy a destruirte porque me has arrebatado todo"

—Sakura —llama la voz de Hinata, sacándola de las profundidades de su mente.

— Mentare Abollaren Asede Oriunda Redilare —cita Sasuke la palabras sin sentido generadas en la pantalla—. ¿Qué es esto? ¿Latín? —Sakura niega como si la respuesta fuera obvia como complicada.

—Otro anagrama —hace una pausa haciendo que Hinata interprete el silencio, poniéndose a resolverlo.

—Ya está. Es una frase.

Mantener al gran árbol desde la profundidad de la tierra.

Para Sasuke no tiene significado alguno.

Para Hinata mucho menos, además de que está ocupada introduciendo la frase completa en el código para acceder y abrir la puerta. Pero falla, frustandola. Y así los cinco intentos más lo hacen.

No funciona.

¿Por qué no funciona?

Mientras Sasuke maldice pidiéndole a Hinata una pronta solución, Sakura se planta en silencio a pensar en ello.

Debe haber algo que estén pasando por alto. Algo que ella no esté viendo.

Debajo de sus párpados hay misterios.

Sus ojos han visto muchas cosas con el paso de los años pero es difícil desfragmentar su propia mente y viajar a un periodo en concreto.

Se traslada a muchos años atrás. La escena es sepia pero sus cabellos siguen siendo rosados con un ligero tono verdoso debido a la cápsula de agua en la que la tiene sumergida.

Hay muchas batas blancas.

Es difícil enfocar.

Difícil distinguir algo que pueda reconocer que sea importante.

¿Qué es?

¿Qué es lo que no está viendo?

"Mantener el gran árbol…"

Árbol.

"Desde la profundidad…"

Al suelo.

Atado a algo.

"de la tierra…"

Batas blancas.

Batas blancas.

Árbol.

Árbol.

Tierra.

Tierra.

Sakura alcanza a distinguir letras en el tablón de anotaciones donde cada día comparan sus signos vitales.

Y en las batas blancas…

Y en todo.

—Raíz —pronuncia, contundente. Lo suficiente como para hacer que Hinata deje de hablar y Sasuke la mire, confundido. Apresurada, vuelve a acercarse al tablero—. Escríbela —le ordena a Hyuga, quien accede igual de confusa que el azabache.

Cuando la luz roja pasa a verde, lo saben.

La puerta finalmente se abre.

.

.

Continuará...


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

No me manoseen ;-;


Notas:

Como dije al inicio de esta historia, he intentado rescatar varios términos del canon y adaptarlos al universo de Lotus, por lo que en este capítulo hay muchas referencias a la serie original. Si se han perdido u olvidado de alguna, he aquí una lista de ellas -u-

1) Guren: Como sabemos, Guren fue un personaje muy secundario dentro de uno de los miles de rellenos de Naruto. Su relación era media estrecha con Yukimaru (el de la serie). En el universo de Lotus hice de ella parte del escuadrón de Yagura, ya que a él lo tengo como hermano de Yukimaru.

2) Yagura y el Bo: Yagura , en la serie, siempre llevaba consigo un Bo (que es un largo bastón de madera) lo que implica que poseía destreza en el área del Bojutsu, que son técnicas que se emplean en el combate a corta distancia con un bastón o palo largo. Esto se demuestra en el anime en donde fue capaz de bloquear un ataque de la sin mucho esfuerzo utilizando su bastón. En el universo de Lotus he decido rescatar esa habilidad. Evidentemente su arma aquí es mucho más sofisticada y es de metal.

3) Pakura y Maki: En la serie , Pakura es un Shinobi usuario del elemento quemar. Y Maki, su subordinada. Decidí rescatar esa conexión aquí haciendo de Pakura una Fenrir hábil en ataques con fuego. Obviamente tuve que adaptar sus habilidades con aditamentos específicamente para esa habilidad. Con respecto a Maki, en la serie Pakura es la resucitada por el Edo Tensei y Maki está viva. Aquí es al revés. La razón por la que hice de Pakura una de las Fenrir más fuertes es por el hecho de haber perdido a su subteniente, Maki.

4) Raíz y el anagrama: " Mentare Abollaren Asede Oriunda Redilare" es, literalmente, la frase en desorden de "Mantener el gran árbol desde la profundidad de la tierra". En la serie, Danzou fue el líder Raíz, que era el departamento de entrenamiento de Konoha. Y sabemos que Raíz no hacía precisamente las mejores misiones. La prioridad de la organización era su secreto, y la mayoría de sus misiones se actuaban en la oscuridad. Danzou, desde su punto de vista sostenía la creencia de "Mantener al gran árbol de Konoha desde la profundidad de la tierra", pues creía que hacía un beneficio a la aldea cuando sabemos que no era así. Decidí hacer de esa frase el anagrama que les he mencionado arriba, siendo la clave de acceso Raíz. Esto será un hecho importante en capítulos futuros.

Y creo que es todo. Si se me pasó algún dato, perdonen.

La verdad que me he quemado las neuronas con algunas de estas referencias para adaptarlas aquí. Primero, porque quiero darle voz a cada uno de los Fenrir y no olvidarlos. Por eso he iniciado el capítulo con ellos, al menos con un par jajaja

Sobre el resto del capítulo, también me que quemado las pestañas investigando un poco, añadiendo el pequeño conocimiento que tengo sobre las mil películas de ciencia ficción que he visto a lo largo de mi vida xDD Todo para traerles un capítulo entretenido. ¡Espero haber logrado el cometido!

Y bueno...No planeaba subir este capítulo hoy. De hecho ni planeaba terminar de escribir hoy pero pues dije: De una vez. Y es probable que este sea el último del año. No lo sé. Quizá luego me agarre el ataque de inspiración y les suelte el capítulo 33 porque, de verdad, estoy que me muero por ya contar muchas cosas.

Comenzando por este nuevo personaje que se nos presenta.

¿Quién seráaaaaa?

Además que se nos viene una con Sasuke y Sakura que...Ufff. Espero estar a la altura de sus expectativas.

Y no puedo irme sin antes desearle una Feliz Navidad y un Próspero año nuevo (Por si ya no vuelvo a actualizar este año jajaja). Había planeado un especial en el que planeaba incluir a las tres Sakuras y a los tres Sasuke de mis tres historias, valga la redundancia, pero el tempo me limita. ¡PERO! El especial sí lo haré. Quizá no para Navidad porque es muy pronto pero con seguridad será en Enero. Quiero avanzar un poco Sin Apariencias para que el especial sea digerible con los sucesos de cada fic.

En fin, me desvié del tema jajaja

Muchas gracias por este gran año. Creo que este ha sido el mejor año para esta historia en específico, y es gracias a ustedes y el apoyo que le brindan a esta humilde historia. Enserio que estoy muy agradecida y feliz c: Por supuesto, gracias a quienes leen también "Permite sanar tu corazón" y "Sin apariencias" wiii.

Les deseo una hermosa Navidad y un excelente inicio de año.

¡Besos!

Y nos leemos en el capítulo 33, que se viene con todo.

Rooss-out.