Como sabemos, siempre sucede alguna cosa inesperada en nuestras vidas.
—¡Belphegor espera! —Gritó un albino de largo cabello que sostenía un atún gigante en su mano derecha mientras perseguía a un chico rubio.
Cuando comenzó la guerra contra los Millefiore, él ya había decidido formar su propia familia junto a su pareja, y desde la muerte del décimo, estuvo todo el tiempo que pudo en japón para cuidar de su esposo.
Pero tuvo que separarse por una misión en Italia, y ahora... Se enteraba que él había hecho algo imprudente.
—¡¿Cómo quieres que espere si no sé como están?! —Gritó él mientras azotaba con fuerza la puerta de una habitación.
—Belphegor. —Dijo Dino de 32 al ver a su hijo de esa manera.
—¡¿Belphegor?! —Gritó la décima generación joven.
Pero el rubio solo buscó con la mirada a alguien, cuando lo encontró vio su rostro joven y más inmaduro. Sus ojos verdes brillaban en confusión mientras él comienza a acercarse a paso lento y sorpresivamente lo agarra de los hombros.
—¡¿Por qué mierda eres tan imprudente?! —Gritó sacudiendo al peliplata.
—¡¿Qué te pasa friki de la realeza mayor?! —Preguntó Hayato sorprendido por la actitud de la tormenta Varía de ese tiempo.
En ese mismo instante, Squalo entró a la habitación y luego de darle el atún a Dino, se volteó a ver a Takeshi para darle un par de golpes y luego cargarlo en su hombro.
—Me lo llevaré. —Dijo el albino y se retiró con el cuerpo inconsciente de la lluvia Vongola.
—Tsuna, es mejor que salgamos. —Le aconsejó Dino en un susurro, el castaño asintió y lo siguió fuera de la habitación.
Entonces ambas tormentas se quedaron solas.
El mayor de los dos maldecía en voz baja y el menor seguía sin entender, después de todo, ¿por qué la tormenta Varía se preocupaba por él? Si no eran nada más que conocidos.
Ante ese último pensamiento el peliplata sintió una pequeña punzada en su pecho.
—Bien, si están aquí gracias a la Bazoka, significa que tu yo de este tiempo debe estar seguro en el pasado. —Dijo el rubio tratando de calmarse.
Mientras, Hayato lo observaba confuso.
—¿Por qué te preocupas por mi yo futuro? ¿Acaso llegamos a llevarnos mejor o qué? —Pregunta Hayato con el ceño fruncido.
Entonces Bel recordó con quién estaba y que, a juzgar por la cara de oji verde, habían llegado de la época en la que no habían comenzado a salir.
—Es complicado. —Dijo Bel, no estaba para dar explicaciones largas, además de que estar tanto tiempo lejos de su esposo y volver a verlo con ese rostro joven le daban ganas de poseerlo nuevamente—. No te lo puedo decir totalmente pero… —Tras decir eso lo abrazó sorpresivamente—. Con esto espero que ayudes a mi viejo yo. Ushishi. —Y antes de que el peliplata le pregunte algo más, se fue.
El tiempo pasó y tuvo volver a Italia. Donde tuvo que encargarse, sorpresivamente, de su hermano gemelo al que creyó muerto.
Sin duda alguna, si no fuera por la llegada de Xanxus, él y el chico rana podrían haber muerto contra Rasiel.
Lo que claramente no se esperó, fue que antes de morir su hermano le dirigiera sus últimas palabras.
—Si llegan a vencer a Bya… espero que seas un buen padre… Hermanito... —Le dijo Rasiel antes de morir, esta vez, de verdad.
Sin duda alguna esas palabras lo chocaron un poco.
"Hermanito", esas palabras solo las había escuchado por parte de su pequeña hermana Mizu, aquella pequeña princesita que, gracias a la ciencia de Verde, había logrado nacer.
Pero nunca por parte de Rasiel a menos que fueran con burla, pero ese no fue el caso. Igualmente ahora no podía distraerse, él y los demás Varia fueron al campo de batalla a ayudar.
Fueron testigos de como el joven décimo acabó con Byakuran y del sacrificio de la pequeña Uni y Gamma para traer de nuevo a los muertos.
Luego de todo el ajetreo, los del pasado volvieron a su tiempo y fue entonces cuando, tiempo más tarde, pudo volver a ver esas orbes verdes que lo traían loco desde la adolescencia.
—Ushishishi ¿En qué pensaban al hacer eso? —Preguntó una vez que estuvo solo con su pareja.
—Era necesario... —Respondió el Hayato de si tiempo—. Pero lo importante es que ahora estamos todos bien. —dijo y luego acarició con una mano su vientre ya un poco abultado.
Luego ambos se fundieron en un beso del que se separan luego de unos momentos, en eso escucharon unos pequeños pasitos llegando hasta ellos.
—¡Hermanos! —GritÓ una pequeña niña de cabellos blancos y ojos chocolate llegando hasta ellos y abrazándolos.
—Hola Mizu. —La saluda el peliplata y le acaricia los cabellos.
Entonces Bel notó que la niña traía algo atado a su espalda.
—Ushishi, pequeña traviesa ¿qué haces con una Tonfa y una pequeña espada? —preguntó Bel con su típica risa.
—Jeje, se las quité a Kyo-nii y a Take-nii cuando no veían. —Explicó la pequeña con una sonrisa maliciosa.
—Esos dos Frikis estallarán cuando no ven sus cosas. —Rió entre dientes Hayato.
En eso se escucharon dos gritos más llamando a la pequeña niña.
—"Me alegra que todo haya terminado" —Pensó Bel de 26, esperando que su pasado yo pudiera avanzar por fin.
Continuará...
Vada: ¡Muajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajja! —Ríe ella de forma maniatica.
Mammon/Skull: Ya la perdimos. —Dicen los dos.
Yo: Ustedes lo que son unos aburridos. ¡Silva! ¡No se te olvide la mirada de loca! ¡Mushishishishishishishi! —La acompaña.
Reborn: Son tal para cuál... —Dijo dándose un facepalm
Skull: Armar tantas historias en un día les está friendo el cerebro. —Comentó la nubecita mientras se escondía detras de Mammon por si a Rebornle saltan las ganas de patearlo.
Reborn: Por una vez dices algo inteligente lacayo.
Mammon: Antes de que empiecen ustedes dos también. —Dijo mirando a la nube y al sol—. Ellas me pagaron para que aclarara que está secuela la escribió la autora de wattpad @VadaSilva4 con el permiso y ayuda de Neko.
Yo: ¡Confirmo!
