La señora de edad volvió a agitar el palito que tenía en su mano y esta vez TenTen sintió como flotaba hasta una de las camas y era depositada el ella, para luego ser amarrada por unas cuerdas que habían salido del mismo palito, ahora podía moverse pero estaba atrapada…. Definitivamente ella quería uno de esos.

- Bien señorita TenTen… dígame quien es usted.

- Ya se lo dije. Mi nombre es TenTen.

- Señorita TenTen, usted apareció en los terrenos del colegio, cosa que se considera imposible, al mismo tiempo desaprecio uno de los miembros más importantes del colegio y de la comunidad mágica, y acabamos de salir de una guerra, así que comprenderá que debo ser cuidadosa. Ahora dígame quien es usted.

TenTen está muy bien entrenada y también había pasado por una guerra. No estaba dispuesta a darles a unos desconocidos con habilidades extrañas más información que su nombre.

- Bien. Si no está dispuesta a ayudarnos no me deja alternativa. Señor Potter, vaya a mi oficina, busque detrás del retrato de Severus una botellita de Veriseratum.

TenTen vio como uno de los chicos se alejaba, pero en vez de ir hacia la puerta se acercó a una chimenea, lanzo algo al fuego y este se volvió verde para luego caminar hacia él y desaparecer.

- "Qué demonios fue eso" – pensó TenTen.

A los pocos instante el chico volvió con una botellita en las manos, y se la entregó a la otra mujer quien hecho unas gotitas en un vaso de agua.

- Haber cariño, tomate esto – le dijo con ternura la mujer. Al defenderse, Tenten logro botar el vaso al suelo y que se rompiera. Pero para su sorpresa el chico pelirrojo lo señalo con su propio palito y dijo – Reparo – y se agacho para recoger el vaso ahora vacío y dejarlo en una mesita.

- Señorita, no nos haga esto más difícil – dijo la mujer de cara estricta – Poppy trae más agua – mientras le apuntaba con el extraño palito – No me obligues a hacerte daño.

Poppy, ahora sabia como se llamaba uno de sus captores, volvió a acercarse con un nuevo vaso y esta vez la obligaron a tomarse el agua.

- Bien. Ahora dime quien eres.

- Soy Tenten, Kunoichi de Konoha, parte del equipo Guy – respondió sin poder evitarlo.

- Konoha? Kunoichi? – pregunto la mujer estricta.

- Konoha es mi aldea, parte del país del fuego. Y kunoichi es una shinobi mujer, una ninja.

- Una ninja? – pregunto el chico de lentes – como la de las películas?

- Soy una ninja de verdad, maldito cuatro ojos – agitándose contra las cuerdas que la sujetaban.

- Harry, que es un ninja? – pregunto el pelirrojo.

- Son guerreros orientales, especialista en espionaje y…. asesinatos.

- Asesinatos? – pregunto la mujer estricta – has venido a matar a alguien?

- No – respondió sin poder evitarlo – solo estaba entrenando, escuche un ruido como un trueno y desperté acá….. porque no puedo dejar de hablar?

- Te dimos suero de la verdad. No puedes evitarlo.

- Que Vamos a hacer con ella Minerva? – dijo la llamada Poppy.

- Creo que lo mejor sería llamar a los aurores y …

- Disculpe directora – se escuchó una voz. Tenten estaba segura de haberla escuchado arriba de ella, pero ahí solo había un cuadro de una mujer.

- Directora Smith? – respondió con extrañeza máxima Minerva, según sabia la Directora Helga Smith nunca había hablado.

- Si directora. Disculpe que la interrumpa, pero lo que ella dice podría ser verdad.

- Porque lo dice?

- Mi madre siempre me contaba sus historias sobre los manipuladores de magia con señales de manos. Yo creía que eran historias, pero recuerdo que me dijo que ella visito el país de fuego donde los conoció.

- Señorita Tenten – dijo Minerva - usted manipula magia con señales de manos.

- No manipulo magia, yo manejo chacra – le respondió algo molesta.

- Así dijo mi madre que llamaban a la magia en ese mundo– señalo la directora Smith.

- Ese mundo? Me está diciendo que ella viene de otro mundo.

Minerva primero miro a la antigua directora, luego a la enfermera y volvió a mirar a la chica.

- Señorita TenTen, viene a asesinar alguien?

- No.

- Viene a hacerle daño a alguien?

- No, y no lo hare si no me hacen daño a mi.

Minerva miro a Poppy y luego a la directora Smth, quien ya se había dormido de nuevo.

- Señorita TenTen, ha entendido que ya no se encuentra en su mundo.

- Si – respondió con una lagrima saliendo de sus ojos.

- Señor Weasley, vaya a mi oficina y traiga al sombrero y el antídoto. Uky! – Al llamado de Minerva apareció una extraña criatura – Puedes traerle algo de comer a esta chica? – la criatura hizo una reverencia y desapareció, para aparecer enseguida en la mesa de al lado una bandeja con comida para dos o tres personas.

- Me promete que no tratara de escapar.

- Si.

- Bien

Minerva le señalo y las cuerdas desaparecieron y recupero la capacidad de moverse. Antes de que se diera cuenta el pelirrojo había vuelto con un estropeado sombrero y otra botellita. La señora llamada Poppy volvió a agregar unas gotas a un vaso de agua y se lo entregó a la chica. Esta con algo de desconfianza tomo el líquido.

- Bien señorita, de qué color es el cielo

- Rojo – respondió TenTen, con una sonrisa.

- El antídoto ha hecho efecto. Le sugeriría comer algo antes que el señor Weasley se coma todo.

Al voltearse pudo ver como el pelirrojo estaba devorando lo que le habían traído para comer. Sin esperar tomo una rebanada de una torta de chocolate. Luego de que TenTen terminara de comer, la directora le dijo

- Señorita, ahora, para su seguridad debe ser seleccionada para una de las casas del colegio. Mientras investigaremos como devolverla a su mundo.

- Se lo agradezco señora.

- Llámeme directora McGonagall.

- Si señora, quiero decir directora.

- Ahora, siéntese aquí y este tranquila, no le pasara nada– señalando la cama, mientras se acercaba con el viejo sombrero.

Cuando el sombrero toco la cabeza de la chica, ella escucho una voz que solo podía oír ella

- Vaya que sorpresa. Siglos sin ver un manipulador de magia en forma de chacra, y muy avanzado por lo que veo. Serás un caso difícil. Veo fuerza interior, anhelo por superarse, fiel a sus amigos y camaradas, pero también veo inseguridades, penas y perdidas….. Difícil, bien difícil. Tu mente no me oculta nada ni tu corazón. Ravenclaw? No, definitivamente no. Slytherin? Ambicionas superarte, pero lo haces con trabajo duro. Hupplepoff? Eres fiel a tus amigos y gustas del trabajo duro. Griffindor? Eres una guerrera y no dudas luchar por lo que crees….. serás

- Esta chica es Gryffindor señora directora – dijo mientras era retirado de la cabeza de TenTen.

Ante la poca efusividad acostumbrada, los chicos se miraron extrañados. La directora, al verlos, sonrió – Al sombrero le gusta ser melodramático, y aquí no tiene su público acostumbrado.

- Señor Potter, Señor Weasley, la señorita TenTen será su responsabilidad. Preséntenla con el resto de la casa. Señorita TenTen, será inscrita en el colegio como estudiante de intercambio. Aun no me dice su apellido.

- No tengo, directora. Soy huérfana.

- Lamento escuchar eso, pero debe elegir uno para poder inscribirla.

Alguna vez en su vida ella soñó con llevar el apellido Hyuga pero ahora eso sería imposible. Lee? No, no podía hacerle eso a su amigo, ni a ella. Guy? Bueno, él había sido lo más cercano a un padre que había tenido.

- Guy será mi apellido, señora.

- Bien. Mañana recibirá sus uniformes y útiles escolares.

- Y tendré uno de esos palitos?

- Estos palitos se llaman varitas mágicas, y si, tendrás uno. Mañana iremos a ver a Ollivander para que encontrarte una. Pueden retirarse.

- Directora? – dijo el llamado Harry – Que pasara con Hermione?

- Señor Potter, tengo la fuerte sospecha que está en el lugar de donde la señorita Guy viene…. Konoha?

- Si señora directora – respondió Tenten.