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XXXVII

Lo que sé de ti

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Parcialmente solo tiene un ojo morado.

Sai, por supuesto, es el artífice de ello. Porque la odia, y porque piensa, perversamente, que la piel oscurecida y negruzca que se ha coloreado bajo sus párpados combinan con el bonito asqueroso de sus contradictorios ojos.

Cínica y altivamente ha desfilado con ella por los pasillos del Cuartel una vez que han descendido del vehículo que los ha llevado de regreso.

Como la caída de un imperio. Como la prueba de que su favoritismo y sus beneficios no valen nada cuando pertenece a la jurisdicción de una entidad que, dijo, le prestaría una vez su fuerza para pelear. La Reina ha caído pero a pesar de ello es un deleite, y una manera increíblemente rápida de sacarlo de quicio, la calma y la gracia con la que avanza sin la cabeza gacha.

No hay aplausos pero tampoco la algarabía que presuntuosamente él espera. Es muy tarde para darse cuenta, y para asombrarse de ello, pero Sakura no solo se hizo del miedo de los miembros de SHINOBI como todos estos años ha supuesto.

En ocasiones el respeto pesa más que eso.

Por eso nadie habla.

Por eso nadie festeja.

Por eso nadie… nadie dice nada.

¿Qué diferencia a un dictador de un líder? Sakura no quiere ser ninguno de ellos. No es el ejemplo de nadie ni busca serlo pero la respuesta y la expresión de algunos soldados no es la usual en esos momentos.

¿Ella es la insignia de algo?

¿El comienzo de algo? Aun así, no le interesa mucho saber qué es lo que todos están pensando. Nunca ha buscado la aprobación de nadie. No hasta hace poco.

Deja de pensar, pero ellos no pues los ojos y oídos del mundo quieren saber… Quieren saber por qué es escoltada con una cantidad exagerada de soldados a su alrededor. ¿Es real, a fin de cuentas, todo lo malo que los rumores decían sobre ella? ¿Es un monstruo? ¿Lo es? ¿Qué es?

Las malas noticias siempre son las primeras en llegar y cuando se es el blanco de las miradas del mundo, el más mínimo error, aunque sea insignificante, es motivo de atención. Pero este no es un error. Y no es algo insignificante.

Es un increíble giro de los acontecimientos que involucra, no solo a la credibilidad de todo un sistema, sino también la de quien los gobierna. Las acusaciones son, para motivos de sobre exageración y teatrales, magnificadas. Pero está bien, Sakura no desmiente nada aunque tampoco ha emitido una sola palabra desde que brazos y piernas le han sido inmovilizados. Desde que le han restringido de su espada y de cualquier otro aditamento militar que pudiese llevar encima puesto. Le han arrancado el uniforme, le han casi dejado desnuda…

Y llueve la primera paliza.

No ordenada pero ejecutada por puro placer por la persona que, a pesar de vanagloriarse por ser el autor de su captura, no está satisfecho por sus reacciones emitidas.

Uno.

Dos.

Tres bofetadas y las manchas de su sangre, en el piso de esa celda fría a la que ha sido confinada, perturban toda esa composición enloquecida de blanco que a cualquiera le haría perder la tranquilidad en pocas horas.

—¿De qué te ríes?

—¿Es esa toda tu fuerza?

Hay demasiadas formas de llevar a una persona a la locura. Sai cree que la tortura física es lo ideal para alguien como ella pero es un bruto. Aunque saber eso no hace a Sakura menos miserable y menos culpable de querer afrontar de otra manera sus demonios ilusamente.

Hay demasiadas formas, también, para sacar de quicio a otra. Al menos a lo que personas simples respecta.

Afortunadamente Sai siempre le ha parecido una de ellas. Una persona simple que no piensa mucho. No podría esperar menos de él y de sus ganas hambrientas por querer adornar su otro ojo con manchas violáceas y verdosas a base de golpes. Es que, por Dios, lo ha querido hacer desde hace tiempo. Desde hace años. Mancillar ese inalterable rostro lleno de cualidades que él no posee y que, por las mismas, Danzou ha preferido siempre.

Cuatro.

Cinco

Seis.

Cada nuevo golpe que le es propiciado solo entume más su piel y la enrojece…pero solo eso. Nada de eso va a romperla por fuera. Aquello no es una tortura o una intimidación con el propósito que un investigador espera obtener a cambio de quebrantar la voluntad de su prisionero. Por supuesto que no. Conoce demasiado a Sai.

Lo está haciendo por puro placer.

La mano de Sai hormiguea y se pone colorada con cada bofetada que propina en esa piel que siempre le ha parecido una piedra icónica y legendaria. Pero él no sabe… No sabe que a alguien como ella, que ha sido rota físicamente muchas veces, no se le castiga así.

Ella no es de cristal.

Es de mármol.

¿Qué es lo que espera de ella?

¿Que llore?

¿Que suplique por su vida?

Mejor dicho, ¿en verdad espera que abra la boca y emita auténticos gemidos de dolor por golpes como esos? Qué poco original.

—Dime, Sakura. ¿A los cuántos voltios crees que vas a ser capaz de romperte? —Sakura ríe, sintiendo como brazos y piernas son colocadas en una nueva posición sobre una silla en suspensión. Y en su frente, un dispositivo de metal. Y en sus manos, estacas del mismo material—. Mírate. Ahora sí te ves como la Reina que todos dicen que eres.

—No sirves ni para intimi-…—pero Sai le corta las palabras de una bofetada. Y Sakura lame, solo lame la acidez de su propia sangre. Sabe bien…pero sabe mejor la de…

Ojos rojos.

Cabello azabache.

Pero ella prefiere sus ojos cuando se ven como la cornalina. Cuando están así son los más puros que ha visto. ¿Qué será de él en estos momentos?

Una contracción la atraviesa y su mente se pone en blanco. No sabe si es debido a que ha estimulado su sentido violento con el recuerdo de Sasuke o si ha sido, naturalmente, la reacción al sentir como todo su cuerpo se entume tan pronto Sai cumple con su amenaza, emitiendo voltios por todo su cuerpo.

No puede gritar pues cada músculo se le contrae en contra de su voluntad.

Solo ve el techo.

Ve como gira y se desenfoca.

Ve como hay colores que no deberían estar ahí pero que seguramente son ocasionados por la sacudida de todos sus sentidos y todas sus más recientes memorias.

Ve formas, ve siluetas…¿Cuántas veces Sai ha repetido las descargas? Pasan segundos, pasan minutos…

—Contesta, Sakura ¿A los cuantos voltios crees que vas a ser capaz de romperte?—Repite.

¿A los cuantos voltios crees que vas a ser capaz de romperte?

Y repite de nuevo.

¿A los cuantos voltios crees que vas a ser capaz de romperte?

Y vuelve a repetir.

Aunque no sabe si es así o si es su cerebro el que lo está haciendo. Como una tortuosa y tétrica escena dentro de un bucle interminable. De pronto ya no es Sai quien continúa repitiendo la frase, son ellos. Han vuelto. Son los batas blancas. Preguntan en su cara pero ella no puede responder porque está sumergida en una tumbona de agua desde hace unos días dentro del periodo de un año desconocido. ¿Qué hizo mal? ¿Se portó como no debía acaso? ¿Fue una mala niña con el resto de los niños?

Sí. Porque ahora es una niña. Una niña con una diminuta bata blanca viendo a través de un cristal cómo el mundo se comporta. Cómo las estaciones pasan. Cómo la libertad es aprisionada.

"¿Sabes por qué estás aquí?"

Uno de los batas blancas le mira, ahora, desde fuera de una celda. Lleva días ahí. Ha hecho algo malo seguramente. No hay tortura física hasta el momento pero el silencio se encarga de volverla un poco frenética. Solo hay blanco. Blanco y nada más. Blanco de día. Blanco de noche. ¿Cómo sabe que existe la noche? Entonces es solo día. Día y nada más. Ya nunca anochece. No conoce la Luna, no conoce las estrellas, no conoce el cielo. Solo blanco.

Blanco. Blanco. Blanco.

Siempre. Siempre. Siempre.

¿Sabes a los cuantos voltios se es capaz de romper a un ser humano?

Qué imbécil.

Esa no es la pregunta correcta.

—¿Qué es tan gracioso? —pregunta, furioso, parando la descarga, tomándola del mentón con fuerza. Se está riendo. Riendo mientras siente como todo arde y la sensación se expande y la entume por completo.

—Romperme, dices.

Él no sabe nada.

No sabe ni nunca lo sabrá.

No sabe ni nunca lo padecerá.

Pero lo hace perder el juicio. Lo hace querer desquitarse más. Lo hace querer seguir creyendo que lo único que la hace a ella especial provino de un frasco. Uno como el que sostiene ahora. Oro falso. Ambrosía mal intencionada y alterada. Veneno y solo veneno. Sakura lo reconoce apenas enfoca un poco los ojos.

—Si te inyecto esto, ¿te vas a volver loca? —dice, cínico, oyendo nada—. De repente se te borró la sonrisa del rostro — Por un lado quiere borrar ese gesto inexpresivo que ella tiene y por otro quiere oír sus gritos.

Quiere ver como se retuerce. Quiere ver como se rinde. Quiere ver como la vence. Quiere ser él, por primera vez, el vencedor.

El panorama no es favorecedor para ella de ningún modo. Entonces, ¿por qué? ¿Por qué no luce derrotada? ¿Por qué no luce sometida? ¿Por qué no súplica por nada?

—¡Di algo, maldita sea! —tira de su cabello pero nada, no hay ningún grito.

Mármol.

Puro, duro, frío y reluciente mármol.

—¿Quieres ver que tan loca me vuelvo con eso? Adelante. Averígualo, pero de mí no vas a obtener nada más —la suelta, azotándola de nuevo a la silla—. Solo te advierto una cosa. En cuanto me inyectes eso te arrancaré la garganta. Y no tienes idea de lo mucho que lo voy a disfru-…

¿Cómo se rompe al mármol?

¿Es igual a romper una piedra?

Con agua.

Con absurdas gotas de agua.

Solas no le hacen nada pero juntas pueden romper una piedra. No por su fuerza, sino por su constancia.

Así se le rompe ella.

Quienes son líderes y dictadores lo entienden. De nueva cuenta ella no quiere ser ninguno de los dos pero sabe tanto de ambos que siempre ha esperado un castigo así por parte de Danzou.

Él es diferente.

Él no necesita de advertencias, sólo ejecuta.

Por eso no le ha sorprendido no verlo durante las primeras horas tras su captura.

Luego del último golpe de Sai ha quedado noqueada. Y el ruido se ha reducido. El periodo parece prolongarse, el tiempo parece estirarse, y no hay nada más aterrador que el sonido del silencio. El silencio por sí solo desencadena que su mente decida pensar a costa de su voluntad. Que escarbe muy dentro a los confines de sus recuerdos y se apañe de los más angustiantes.

Pero la verdad es que… sí oye algo. Sonidos que son propios para que la actividad neuronal de una persona fluctúe y se sienta perturbada.

La frecuencia del sonido tolerable para el ser humano no debe ser mayor a los 6 y 80 decibelios pues más allá de ellos se generan daños físicos importantes en los tejidos. Pero hay otro tipo de sonidos que desencadenan otro tipo de sensaciones.

A ella no se le necesita herirla por fuera. Se necesita quebrantarla desde adentro. La tortura del infrasonido es así. Sonidos no captados por el oído del ser humano normal pero que estimulan las ondas cerebrales que producen la sensación de miedo y desesperación.

Sakura lo sabe.

Alguna vez lo estudio mientras devoraba letras sólo por devorar.

Que existe una frecuencia infra sónica que, a elevada potencia, induce en el cerebro de las personas el pánico más ancestral, un temor inconsciente y que es imposible de parar. Rememora el terror sobrecogedor del pasado, del recuerdo a cuando se avecinaba una catástrofe. Ondas inaudibles para el oído pero perceptibles en el cerebro.

Quiere vomitar.

¿Cuántas horas han pasado ya luego de despertar y darse cuenta de que Sai no está?

¿Cuánto ha pasado luego de darse cuenta del tétrico escenario?

¿Cuánto tiempo lleva Danzou ahí parado?

Su mirada nunca le ha parecido a la de un verdugo como hasta ahora. Pero tampoco es un depredador. Es un dictador. Un ansioso embaucador que se alimenta del estado en el que se encuentra. Primero ha permitido que Sai la golpeé para agotarla. Para que de ese modo el camino hacia su consciencia fuera más fácil. Para que al penetrar su coraza, ésta ya se encontrase fisurada.

Sakura entreabre los ojos intentando enfocarlo pero no lo logra del todo. Lo ve de un lado. Luego lo ve en el otro extremo. Como un efecto distorsionado con los canales removidos, haciendo ruido incluso con la manera de percibir algo tan sencillo como lo son los colores primarios de un sitio.

De nuevo quiere vomitar.

El sonido inaudible está ahí. Penetrando su tímpano aunque en la realidad no se manifieste nada.

Las ondas desestabilizan su sistema nervioso provocando que consiga un ataque de ansiedad o algo parecido a una crisis de angustia.

—Es alucinante lo que algo tan insignificante puede provocar en una persona.

Sakura suda, sintiendo como ácidos gástricos le queman al subir por la tráquea, finalmente siendo expulsados como bilis.

—Esto es como un dejavú, ciertamente —está acariciando su desalineado y sudoroso cabello, está peinando hebras silenciosa y duras, está tocando su piel como si quemara—. Aunque Sasori pudo reponerse luego de ello, al final tomó su propia decisión. Y no me gusta que decidan solo porque sí. Lo sabes ¿verdad?—Sakura gime cuando su cuero cabelludo se estira y el arco de su cuello queda expuesto una vez él tira hacia atrás con mediana fuerza.

De nuevo dedos entre sus cabellos. No es un amanso de culpa, es una disgustada amenaza.

Sakura no responde. No porque esté inhabilitada a hacerlo, sino porque cualquier cosa que diga puede ser perjudicial más adelante. Tiene la certeza de que Danzou está ahí porque ella ha hecho algo que no le ha agradado pero hasta donde ella sabe él no conoce detalles de esa noche. Aunque es evidente que la traición ha venido primero de él al no hacer absolutamente nada respecto al hecho de haber expuesto sus células Draug una vez que el radar de cada soldado obtuvo la permisión para detectar agentes hostiles.

Danzou no desmintió nada. Ni sugirió que se debiera a una falla.

Todo siguió su curso tal como Sakura lo esperaba.

Ser perseguida. Ser catalogada, en cuestión de horas, como una amenaza potencial.

Qué irónico.

Te llaman arma cuando perteneces al lado que predica hacer lo correcto contra un mal común pero cuando estás del otro lado te llaman amenaza.

¿El término de ser un monstruo, entonces, es subjetivo? ¿Cualquiera puede serlo?

—Nunca se detuvo ¿verdad? —hace una pausa antes de añadir finalmente—. Con los experimentos —acusa ella, con la voz gangosa pero aun así firme. Sabe la respuesta. Siempre la supo.

—Oh, no. Loto. Sí lo hice. Te lo prometí, ¿no es así? —Sakura emite una risa sarcástica—. Dejé a ese chico en paz y a ti…—le acaricia la mejilla malintencionadamente. Sakura le rehuye tan pronto siente sus dedos en su piel, virando el rostro—. Fue tu desobediencia la que me hizo cuestionarme qué tan leal eras. La desobediencia surge por un mal pensamiento crítico. Las decisiones del hombre fueron las que nos encaminaron a este mundo. Las malas decisiones. Yo quiero erradicar todo eso.

—¿Creando un ejército de monstruos como yo?

—Ese término es muy subjetivo, ¿no te parece? Para un ratón, un gato es un monstruo. ¿Para ti lo es? —la Fenrir entrecierra los ojos, rabiosa.

—Aun así, sus decisiones tampoco son buenas.

—Quizá. Pero son decisiones al fin de a cabo. Alguien debe tomarlas para continuar avanzando —nuevamente su mano en su piel, ésta vez debajo de su mentón—. Y necesito soldados que las acaten, no que titubeen cuando se las emitan —su aliento choca con sus dientes. Es asqueroso. Quiere quitárselo de encima—. Por mucho tiempo fuiste mi preferida. Fuiste tan obediente y perfecta. ¿Qué fue lo que te hizo cambiar?

¿Qué, dice?

No es un qué la respuesta.

Inconscientemente no puede asociar otra cosa en su mente que no sea la imagen de Sasuke. Preocupada por dejar entre ver sus recientes emociones, vira el rostro, dejando de pensar en Sasuke y en él para formular la duda más penetrante que tiene ahora sobre sí misma.

Danzou nunca se detuvo con los experimentos…y eso solo siembra la teoría en su cabeza de que él tuvo que ver sobre lo que jugaron a hacer con ella. Tiene demasiado sentido y la idea es tan fuerte como lo fue la primera vez que ella pensó en que Sasuke y Mikoto estaban ligados.

—¿Usted tuvo que ver con lo que me hicieron?

—No. Pero hubiese sido genial presenciar ese gran paso a la evolución.

Evolución.

Lo que le hicieron no tiene nombre.

No puede llamarlo evolución.

—A lo largo de mi vida he recibido noticias desalentadoras. Muchos defectuosos. Pero tú no lo eras…hasta hace poco —Sakura decide concentrarse en sus palabras. No en la mal intención y perversión que hay en ellas sino en la pista que pueden darle. Habla en plural y habla como si hubiese realizado distintos intentos sobre algo y también sobre cómo falló innumerables veces.

¿Qué es? O más bien… ¿cuáles son las piezas faltantes?

—Te niegas a la evolución, cariño.

—Lo que usted quiere es una dictadura.

—Y esa dictadura te ayudó a darle de comer a ese niño, ¿no es así? —la soldado entrecierra los ojos. ¿Hay algún mensaje oculto o alguna razón para que Danzou esté mencionando a Konohamaru o solo es porque sí? No sería de extrañar que además de reconocer sus desplantes desleales también quiera hacerle ver que se ha vuelto débil tras permitir que sus sentimientos influyan en todo lo que ha decidido—. Es curioso que antes no te oponías —silencio—. Ahora quieres corregir tu camino pero ¿a cuantos has pisoteado para llegar a dónde estás?

De nuevo los recuerdos.

De nuevo las pesadillas.

De nuevo la sangre.

Todo vuelve a amontonarse como si palabras crueles fueran detonantes de su dolor. Recordar a Mikoto nunca había sido tan doloroso como también recordar todo lo demás. Fugaku. Itachi…Ese niño…El primero. Pasa de ellos, y aunque el periodo de tiempo también lo hace, los rostros cambian. Pasa de Sasori hasta llegar a Hinata, y de Hinata a Konohamaru, y de Konohamaru a Sasuke.

Danzou nunca se opuso a nada de lo que le pidiera… ¿Por qué esperaba que algo sucediera?

El Rey, en el ajedrez, casi nunca se mueve. La que despedaza y ataca siempre es la Reina. ¿Es esa la analogía correcta para el giro de las cosas actualmente?

Ella, la Reina. ¿Desde cuándo? ¿Quién la nombró así? Ella no pidió nada de esto. Frustrada, cierra los ojos con fuerza. Puede que haya recordado un poco más de sus memorias pero su pasado sigue bajo llave. ¿Qué es ella y de dónde proviene? ¿Tuvo familia alguna vez? ¿De dónde se desprende la herencia de esos esmeraldas y esa piel blanquecina?

—Si me hubieses obedecido cuando te ordené quedarte, quizá podría haber compartido más secretos contigo. Podría haberte permitido más cosas —Sakura endurece su mirada, nadando hacia arriba de todo ese mar profundo de pensamientos que no le sirven tener ahora.

—¿Así como me permitió todo hasta ahora?

—Me crees el villano de la historia pero solo busco avanzar.

—¿Y a cuantos piensa dejar atrás por eso?

—Oh, Loto. He dejado cosas realmente importantes atrás que ni te imaginarías —Danzou hace una pausa antes de continuar hablando—. La gente de Konoha no se acerca ni un poco a lo que yo sacrifiqué — y Sakura juraría haber visto mal. Un deje de lamento muy breve de deja ver pero es casi imperceptible cuando luego sonríe cínico.

¿Lo que él sacrificó?

Un hombre como él ¿qué pudo haber perdido?

Él no sabe de sacrificios.

Él no sabe que…

—¿En dónde están? —Sakura deja de ver sus pies suspendidos cuando él le hace alzar el rostro, rígido. Ahora lo entiende. Lo estúpida que ha sido. ¿A dónde ha estado mirando todo este tiempo? ¿En quién depositó la seguridad de sus seres queridos en los momentos más críticos? Es evidente que en el estado más puro de desesperación, cualquier mano extendida es la que decides tomar sin importar si está bien o está mal. Pero esa mano nunca fue de confiar—. Me estoy impacientando, querida —arrugando los párpados siente un tirón caliente en su cabello.

—¿Q-qué…?

—La mitad de mis Fenrir han sido, extrañamente, influenciados por tu terquedad. Por tu rebeldía. Y algunos soldados pronto contraerán esa enfermedad.

—U-usted me dio esa libertad —gime, mirando a sus ojos—. Yo decido por mí misma, no por los demás.

—Y por eso lo has contaminado —la suelta, alejándose solo un poco—. La mitad de esa mitad está lista para ser juzgada, la otra mitad está desaparecida, curiosamente, junto a aquellos que están bajo tu mando.

Claro, piensa Sakura.

Danzou cree que ella ha montado toda coartada contra él. Y aunque ella sabe que no es así, decir la verdad no servirá de nada. ¿Debió insistir más a la hora de ordenar que todos se quedaran? ¿Debió nunca empatizar con Ino? ¿Debió seguir con su farsa con respecto a Sasori y nunca buscarlo? ¿A dónde la llevó su codicia? Ella está bajo el ojo que juzga de Danzou pero haberse entregado ella no los exime a ellos de lo que han hecho por…

¿Por qué?

¿Por qué lo han hecho?

¿Qué los llevó a todos a elegir estar del otro lado?

—Te lo preguntaré una vez más, Loto…

—¿Q-qué le hace pensar que… —ríe, burlesca aunque debilitada— no han cruzado ya la muralla?

Así es. ¿Qué le hace creer a él que la esperarán? Haber abandonado a Sasuke, una vez más, debió ser motivo suficiente para él, una vez despierto, para irse y no volver. Para él y para todos. Ella se aseguró de cumplir con su papel hasta el final, el de ser una bestia hambrienta ante sus ojos. Sin oír sus razones, sin tener fundamentos, solo aferrándose a la imagen inicial que todos tienen de ella.

Danzou puede creer miles de cosas y creer en mil coartadas próximas a suceder, pero no pasarán.

Sakura así lo cree firmemente.

Confía en la fría convicción de la única persona que no la defraudaría jamás. La única persona que, si bien es la más sentimental, es la más leal del mundo. Hinata ya debió de haber establecido un rango de error ante un sinfín de posibilidades dentro de su cerebro. Ella es así de inteligente. Ella sabrá qué es lo mejor para todos. Para Konohamaru principalmente.

Ah…Ese niño. ¿Qué cara pondría si se enterara de todo? Se lamenta tanto…Konohamaru nunca estuvo dentro de su jurisdicción a pesar de que en algún momento intentó controlar sus decisiones, y su relación con Sasuke nunca estuvo dentro de sus estándares más afines. Era algo destinado a ocurrir.

—No es una noción moderna el sacrificarte por otros, Loto —la voz de Danzou se escucha cerca de su oreja, y ella la repudia. Si tan solo pudiera quitárselo de encima—. Haberlo hecho solo puede significar que posees algo de valor en tu poder.

—Cada quien busca un beneficio propio —le mira, entre el recelo y también con ira, como si esas palabras estuviesen dirigidas también a él. A ella. A todas las personas que son ruines y egoístas—. Mientras hablamos es probable que ellos ya no estén donde se supone, usted cree, los dejé —el hombre frunce el ceño, molesto. Es sabido para él lo buena mentirosa que es la pelirrosa pero lo hace tan bien y tan contundente que realmente le pone en duda lo que dice.

¿Quiere comprar tiempo para los demás o quiere, simplemente, hacer que la deje en paz?

De ambas maneras Sakura no va a decirle nada.

—No importa si no me dices. Lo voy a descubrir pronto.

—¿Entonces me va a matar más rápido?

Danzou ríe, calculador y malicioso, y Sakura no sabe qué pensar.

—Estás atada de pies y manos, mi querida, ¿te has preguntado por qué?— Sakura engrandece los ojos y de pronto las ganas de vomitar vuelven junto a un dolor punzante estacionándose en el lado izquierdo de su cuello. Una jeringa vacía. Una toma de muestras. Está extrayendo su sangre—. Podrás haberme fallado pero no puedo deshacerme de un espécimen como tú sin antes sacarte el mayor provecho —hace una pausa aun extrayendo una cantidad considerable de sangre—. Es curioso que no hayas notado el corte que te hice en la mejilla hace unos segundos —confiesa él. ¿Corte? ¿Cuándo? —. No lo has sentido porque ha sanado a una velocidad increíble —cuando Sakura lo oye, y le mira los ojos brillosos por un destello malicioso, no sabe por qué tiembla—. Conozco perfectamente tus debilidades así como tus fortalezas. Se lo que te sana y lo que no. Sé a qué se debe esta rápida regeneración de tejidos que posees —le acaricia la mejilla y Sakura nunca ha sentido tantas ganas de apartar su mano como ahora. La piel en su cuello se ha entumecido, la aguja sigue ahí y no sabe por cuánto tiempo más lo estará—. ¿De quién te has alimentado?

Las alertas en Sakura se disparan.

—¿Q-qué…?

—Tu capacidad regenerativa había estado inestable hasta hace poco. Con Sasori es poco probable que hayas podido contar pues me aseguré de mantenerlo ocupado lejos de ti esta noche —Sakura engrandece los ojos. Las pupilas se contraen, los sentidos se alborotan, el labio le tiembla, la sangre le arde. Él lo sabía. Por supuesto. Él también debió enviar a los soldados a las instalaciones para capturarlos pero ¿desde cuándo sabía sobre el hecho de su inestabilidad? —. Eso solo me deja una opción: conseguiste a alguien —dice con seguridad. Como si aunque Sakura fuera a intentar contradecir, aquello no generaría ningún cambio—. Es él, ¿verdad? El muchacho que vino contigo la noche de las esporas— En su mano libre, la otra jeringa. La que Sai usó para amenazarla. El virus de las esporas—. Mi sobrino no fue capaz de inyectarte esto porque entre tú y él hay una gran diferencia. ¿No lo crees? El miedo no te hace querer perder aunque… ¿Es miedo lo que percibo de ti, justo ahora, Loto?

¿Miedo?

¿Miedo a qué?

Más bien siente que ha sido una estúpida desde el comienzo. ¿Qué le hizo confiar en su palabra? Mientras todas las pruebas que ha conseguido sobre él, esa noche, se acumulan en su mente, se continúa preguntando ¿por qué?

Ya entiende. Ella no es el origen de su miedo. No es a lo que él le haga directamente a lo que le teme, a lo que hombres como él están acostumbrados a hacer. El origen de su más grande miedo ahora…es Sasuke. Pero…Danzou no puede quitarle nada. Él no puede saber que…

Solo están ella y él ahí.

En esa celda fría con notas disonantes en medio de la inmensidad.

Con una adorable melodía inocente que se encuentra perdida en un mundo abandonado, inhóspito y también oscuro. Todo eso resulta inquietante. La tensión, el sudor, las ganas de gritar y salir corriendo. Esa sensación de demencia que le provoca el oír de sonidos que solo ella es capaz de percibir mientras alimentan su miedo. Acordes menores sin relación de un tono con el otro.

Siente como todo se contrae y como todo se expande en un corto periodo de tiempo en el que no puede reponerse tan de prisa. No puede pensar ni hilar puntos.

—Te lo volveré a preguntar, ¿en dónde está?

—¿Qué…?

—El muchacho, y el niño al que tanto reclamas.

¿Cómo sabe él…?

—Luces sorprendida —comenta, cínico—. ¿Nunca te preguntaste por qué te permití tener a Konohamaru? ¿Por qué te permití todo hasta ahora?

Sakura no habla. Y no es como si tuviese algo para decir. ¿Cómo lo sabe? La condición de Konohamaru no es el problema. Sakura lo tuvo claro el día en que aceptó la ayuda de ese hombre a cambio de servirle. Le dijo una verdad a medias, sin embargo. Le dijo que buscaba a alguien pero nunca le dijo para qué. Danzou nunca hizo preguntas… ¡Qué imbécil había sido! ¡No las hizo no porque no le interesara…Él sabía!

Pero ¿qué tanto sabe?

Sakura se encargó de decirle sobre la búsqueda de alguien pero eso era algo que solo le concernía a ella como interés personal. Nunca le habló de Mikoto. Nunca le habló de la promesa que le hizo. Ese había sido el acuerdo. Prestarle su fuerza a cambio de librar una batalla interna consigo misma para así conseguir un poco de paz. Con el tiempo, quizá, cumplir esa promesa y ya.

"El Canciller te permite todo. Eres su favorita"

Se lo permitía por una sola razón…

Pero aun así, de saber Danzou sobre su pasado, ¿Cómo eso lo conecta con el presente? ¿Cómo sus intereses chocan?

¿De dónde obtuvo esa información? Sakura fue demasiado discreta con ello. Ni siquiera Sasori, Iruka o Chiyo saben tanto. Hinata es poco probable que haya dicho algo.

¿Cómo sabe…?

¡¿Cómo es que sabe sobre…?!

—La cadena molecular de un huésped alterado, desde el día en que te conocí, me pareció fascinante. Pero eso es algo tan extraño y que solo pocos logran sobrepasar. La manera en la que se adaptó y te hizo así. Pero...—Claro. La codicia del hombre. Las malas decisiones. El miedo a fallar. La ambición a controlar lo incontrolable—. Siempre pensé en la posibilidad de hacerlo desde un proceso más temprano. Más delicado.

La imagen de Mikoto embarazada se superpone en su mente escabrosa.

Dios.

Las palabras de Obito.

Su explicación fundamentada sobre su particularidad.

Es cierto.

Sasuke nació siendo un híbrido pero… ¿por qué? ¿Solo porque sí o…?

—Imagínate la cadena molecular de uno nacido así.

El hombre, desde el inicio, siempre ha tomado las peores decisiones.

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I

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—Ya veo que lo de la madurez te duró poco —una vez que la última gasa es puesta encima de la herida más notoria de su cara, Sasuke se alza de hombros sin hacer el menor de los esfuerzos para justificar lo que ha hecho—. Te pierdo de vista cinco minutos y ya estás haciendo de las tuyas.

—Mira quién lo dice —Naruto se aparta un poco, re acomodando los utensilios prestados por la mujer azabache para tratar las heridas menores de Sasuke—. ¿Cómo pudiste confiar en ese bastardo? —espeta Sasuke creyendo que es el mejor momento para confrontar al rubio sobre su idealización perfecta al creer en que Sai cumpliría con su palabra. El de ojos zafiro traga grueso y comienza a sudar.

—N-no cambies de tema —dice, balbuceante. Sin embargo Sasuke no dice nada más sobre ello. No porque no quiera, sino porque lo hecho, hecho está. Torturar a Naruto por ese error sería cínico de su parte siendo que él ha cometido más errores a lo largo de su vida y Naruto nunca se apartó de su lado. Es, por supuesto, algo que seguramente les costó el estar ahí pero no pueden concentrarse en hundirse más mientras se reprochan entre ellos considerando la situación actual—. No puedo creer que lo golpearas —dice, forzando a volver al tema inicial.

—¿No lo puedes creer? Ambos llevan tiempo con ganas de hacerlo —bromea Deidara en el otro extremo de la habitación. Shikamaru e Ino también están ahí, solo como oyentes mientras que Hinata está cerca de ellos.

—Una pelea absurda —añade Ino, con voz cansada.

—Una pelea problemática —secunda Shikamaru. Sasuke pasa su mirada por ellos hasta recaer en Hinata que tampoco tiene un semblante amigable.

—Venga, vamos. Regáñame. Me extraña que no lo hayas hecho ya —invita, quejándose un poco del algodón que Naruto pasa por un par de raspones en su brazo con brusquedad—. Auch.

—Me temo que hay alguien mucho más enfadado que yo ahora —Sasuke se guía con la mirada de Hyuga, reparando en Konohamaru quien está a solo un paso de donde Naruto hace de enfermero. Su expresión es claramente la de alguien molesto pero incluso si posee un ceño fruncido y una trompa corajuda, da hasta ternura y gracia la manera en la que lo ve—. La doctora Kurenai ya debió de haber atendido las heridas de Sasori —Sasuke suelta una risita llena de burla ante el comentario.

—Lo dudo. Yo lo dejé peor —dice, burlón. Como un niño al que le ha fascinado su travesura recién ejecutada. El resto solo suspira, resignados.

—¿Hay alguna razón seria por la que se hayan peleado? —Deidara interrumpe a Hinata, riéndose de su pregunta.

—Estos dos no necesitan razones para querer matarse.

—De modo que son solo dos brutos porque sí —sugiere Ino y esta vez la mayoría comparte una risita cómplice. Todos excepto Konohamaru quien sigue muy serio mirando a Sasuke—. No me extraña que Sakura no escogiera a ninguno de los dos.

—Y a mí sí —finalmente comenta el menor, alardeando en frente del mayor, evocando ligeras risas en todos esta vez.

—La doctora Kurenai nos debe estar esperando en su laboratorio. No podemos perder más tiempo —expresa Hinata, intercambiado miradas. El ambiente jovial se suspende mientras todos recogen sus cosas y salen de uno en uno hasta vaciar la habitación—. ¿Konohamaru? —lo llama una vez lo ve aun plantado de pie, firme. Hinata busca alguna buena razón en los ojos de Sasuke, quien solo suspira antes de añadir.

—Adelántense. Vamos en un momento.

¿Desde cuándo son tan conscientes uno del otro? Pero Hinata no puede oponerse pues la respuesta a eso es muy obvia. Sin decir nada más abandona también la habitación, dejándolos solos.

—¿Tú sí vas a regañarme o algo? —invita Sasuke a que se siente, empujando el banquito que anteriormente Naruto ocupaba.

—¿Era necesario? —el mayor lo mira unos segundos antes de contestar.

—Sí. Lo era —y no se arrepiente.

Y por eso, también, no ha pedido disculpas cuando los demás los han encontrado entre cajas y piezas metálicas sobrevolando por encima de sus cabezas mientras se lanzaban golpes. Así, a puño limpio y cerrado. Sin trucos. Sin armamento. Y cree, en serio que sí, que la razón por la que nadie los interrumpió en el momento de haber sido descubiertos fue por ello. Porque era necesario. Al menos para ellos dos.

Konohamaru lo mira caminando hasta él solo para rechazar su oferta de solo sentarse, y en su lugar le señala el rostro.

—Más te vale haberlo dejado peor —dice, suavizando la tensión, provocando una risa en el más grande aunque Konohamaru no ha dicho eso con el afán de hacerlo reír—. No es gracioso.

—Para mí lo es —Sasuke hace una pausa, ahora él señalado el rostro contrario—. Haces las mismas caras que hace Sakura —el menor se sonroja, desviando el rostro. Sasuke aprovecha ese tiempo consigo mismo y con el niño para reflexionar un poco, dejando las risas de lado—. ¿Sabes? Cuando dije que iría por ella, lo decía enserio.

—No estoy dudando de eso. Sé que lo harás —el azabache asiente, con la mirada melancólica mirando sus pies—. ¿Nos vamos ya? —Sasuke lo sujeta del brazo cuando lo ve moverse hacia la salida, azorándolo—. ¿Qué pasa?

Aún hay cosas que él no entiende y seguramente para Konohamaru es igual pero el hecho de tratarse con la misma familiaridad de siempre, esa que ellos han construido a lo largo de esos días, es algo que agradece. Ambos parecen haber aumentado sus niveles de franqueza a partir de haber comprendido lo que uno significa para el otro pero Sasuke teme que el niño se haya hecho una idea equivocada sobre su futuro.

Es un niño después de todo. Y hay cosas en el mundo de los adultos que para él son difíciles de entender por muy inteligente que sea.

Sasuke es pésimo con las palabras pero estando con él la sinceridad brota como cuando está con Sakura.

—También es cierto lo que dije sobre ella —hace una pausa aun sujetando su muñeca—. Ella no te dejará morir. Ni yo tampoco —los dedos de la mano del menor se contraen y rozan con la palma de Sasuke mientras lo sujeta. Como un necesitado apretón de manos que solo ellos entienden en su lenguaje privado.

—No es necesario que me prometas nada. Ya sé cuál es el propósito por el que vivo —pero Sasuke niega, sacudiendo su mano.

—¿No oíste lo que acabo de decir, mocoso?

El aceptar que tarde o temprano debe entregarle a Sasuke lo que por derecho es suyo es una resolución demasiado cruel para un niño pero se supone él siempre estuvo preparado para eso. Ese fue el acuerdo. Sakura nunca le ocultó ese hecho. No debería sentir miedo

—Este corazón es tuyo de todas formas y…

—No —Konohamaru engrandece los ojos, interrumpiendo su propio aliento, mirándolo—. No lo es si no admito que todo esto está pasando. Además, todos estos años he vivido bien sin él. No lo necesito—"Pero lo harás", quiere decir el niño. Sin embargo, calla. Sasuke es amable. Bruto pero amable. Y eso es algo que le gusta de él. Le gusta su compañía. Le gusta sentir que se preocupa por él—. ¿Estás molesto con ella? —Desvía el tema, atrayendo su atención—. ¿Por mentirte todo este tiempo?

Oh, por supuesto que lo está.

Pero estarlo tan arbitrariamente es un poco egoísta. Está seguro que Sakura ni siquiera sabía, hasta hace unas horas, de la existencia de Sasuke. Si bien sus pensamientos y emociones no están ligados a Sakura directamente, ya que el que sí lo está es a Sasuke, puede sentir la ansiedad de él. Ansiedad que él siente por ella. Están conectados de una manera que solo ellos dos conocen. Y le da un poco de envidia esa conexión.

La manera en la que siempre se miraron y se necesitaron aumentaba con cada día.

Pero él también quiere ver a Sakura. Quiere decirle tantas cosas. Decirle que está bien lo que sea que ella decida. Solo quiere…

—Quiero verla y decirle muchas cosas a la cara —musita, bajito. Algo tan íntimo que solo les concierne a ellos dos de estar la sala llena de gente.

—Yo también tengo varias cosas que quiero decirle.

—Entonces debes ir. Debes ir por ella y traerla de regreso. Y decirle todo lo que no le has dicho —Sasuke guarda silencio un momento, soltando su mano solo para jugar con su nariz un momento.

—¿Y mientras tu que harás?

—Observar. Esperar. Soy bueno para eso —el soldado ríe una vez más.

—Ya lo había oído de Yamanaka hace un rato. Tú y yo somos horriblemente parecidos.

.

II

.

—Te dije que él había quedado peor.

—Silencio.

Sasuke y Konohamaru se dan una última mirada cómplice antes de contagiarse de la seriedad del resto. Sasuke, por supuesto, antes de tomar asiento mira a Sasori quien, al igual que él, tiene el rostro adornado de algunas curaciones menores aunque en él sobresale esa ceja partida que Kurenai tuvo que suturar.

Sasori podía curarse solo. Es parte del entrenamiento de un soldado poder actuar en situaciones de riesgo y atender sus propias heridas pero Kurenai nunca ha dejado ese papel de madre auto impuesta desde que la conoce. Y él, por supuesto, es el hijo gruñón. Oponerse a aceptar su ayuda sería el doble de problemático para él.

Cuando Sasuke pasa a su lado, ninguno dice nada. Solo se miran. Y tampoco es como que tuvieran algo qué decirse. Ya se han dicho suficiente, y ambos están en una especie de tregua después de los golpes. No son amigos ni mucho menos pero son algo así como aliados ahora aunque, si pudieran, preferirían que no.

Jaja, él tenía razón. Tú quedaste peor, Sasori —se burla Deidara, ineludible a la mirada que a continuación su Fenrir le dedica.

—Cállate.

—Basta ya —silencia Ino—. Dejen sus diferencias para después. Tenemos el tiempo limitado —aclarando la garganta, Sasori solo decide mantenerse en silencio. Acción que imita Sasuke.

—Entonces…—inicia Konohamaru, bajito—, iremos por Sakura.

—Aún no hemos decidido eso —contesta casi de inmediato Sasori, y Sasuke nuevamente tiene ganas de romperle la otra ceja.

—Primero quiero que todos vean lo siguiente —apoyándose de las pantallas que Kurenai tiene en su laboratorio, Hinata reproduce un video. Sasuke, de inmediato frunce el ceño pues lo reconoce. Es uno de los videos que él y Hyuga pudieron descargar de la base de datos de ese lugar. La segunda en reaccionar a ello es Kurenai, sintiendo demasiada pena consigo misma y demasiado dolor al ver que se trata de Sasori siendo sometido por primera vez a la prueba del virus.

Su rostro es el primero que salta en el primer video pues luego se reproducen automáticamente los demás archivos.

La diferencia entre Sasori y el resto de los sujetos de prueba es que los segundos se muestran semi irracionales, hostiles y violentos luego de las primeras horas.

—¿De dónde sacaste eso? —pregunta el soldado escarlata con un gesto de incomodidad y repulsión.

—De las instalaciones de la Zona Sur —interrumpe Sasuke, adelantándose. Y nuevamente sus mundos chocan cuando se miran—. No fue lo único que sacamos de ahí.

Los siguientes minutos son eternos. Entre explicaciones y poner en contexto a todos, conforme nueva información se les es revelada, la sorpresa crece más. Kurenai se detiene a pensar, por un momento tras ver a Sasori asimilar también, ¿qué es lo que los había llevado a todos a ese punto? ¿Cuál era la ambición de Danzou? ¿Cómo se conectaba Sakura a él? ¿Cómo se conectaba ese muchacho de cabello azabache también?

Todo parece tan incrédulo cuando lo cuentan pero tampoco hay tiempo para la duda.

Las pruebas desfilan con cada pregunta que busca ser resuelta y todo se apaña a una sola respuesta.

Es normal el coraje que se desborda como también la pena que siente.

Si hubiese sido un poco más observadora, si hubiese hecho caso a sus instintos y no a las órdenes.

—Si hubiese estado más dedicada a ayudar a Sakura, es probable que ella no…

—No podrías haber hecho otra cosa, Kurenai —para sorpresa de todos, y de la mujer precisamente, Sasori interviene. Su tono de voz es suave que hasta parece que solo es capaz de emplearlo con ella pero eso no hace que Kurenai se sienta menos culpable.

—Si te hubiese dicho la verdad desde el inicio…—el joven niega.

—Si me la hubieses dicho nada habría cambiado.

No la culpa de nada. Ni de las mentiras ni de las heridas. Culpar no sirve de nada a estas alturas. Sasori reflexiona al pensar que en ocasiones es necesario mentir pero ahora más que nunca quiere saber si todo lo que Sakura le dijo e hizo alguna vez fue falso. ¿Qué fue real en su vida? ¿Qué fue real para ambos? Parte de esa realidad que no quiere reconocer ahora está frente a él. Ahí, sentado y hecho materia en un cuerpo pequeño y en un cuerpo más grande.

—Sasori tiene razón. Sakura es una persona completamente diferente ahora a lo que era antes —interviene Ino, validando el comentario anterior—. Puede que genéticamente sea diferente a todos nosotros pero…

—Es una víctima a fin de cuentas —completa Shikamaru por Ino, notando que en algún punto la voz se le ha desestabilizado, imposibilitándola a seguir hablando. No le extraña. Sakura y ella podrán haber tenido demasiadas diferencias pero convivieron mucho tiempo juntas.

—No creo que le agrade mucho que nos estemos compadeciendo ella —habla Naruto por primera vez.

—Así es. No podemos esperar a sentirnos mal por nuestros errores o por los suyos mientras Sakura está a manos del Canciller —enuncia Hinata, recordándoles el tema central. Sí, todo eso es maravilloso. El hecho de saber que Sakura es vista aún como una aliada que como a una traidora o mentirosa pero tener pensamientos menos desidiosos sobre ella no la van a traer de vuelta. Las cartas han sido expuestas sobre la mesa y el único mal lleva el nombre de Danzou—. El Canciller está preparado para dar un golpe desde hace tiempo, por eso nunca se detuvo con los experimentos.

—¿Entonces por qué no lo ha hecho? —cuestiona Ino.

—He llegado a pensar que SHINOBI no fue fundado para proteger a la ciudad. Fue creada para buscar a alguien.

—¿Alguien como Sakura? —la de ojos perlas niega, señalando con la mirada a Sasuke, quien de inmediato se sorprende.

—¿Yo?

—Sakura es una alterada. No sabemos bajo qué orden o régimen fue que decidieron volverla así pero definitivamente fue con un propósito.

—A Danzou siempre le ha gustado tener el control de todo. No me extraña que haya querido crear una especie superior es fuerza pero con el raciocinio de una nuez. Ama dar órdenes pero no que le desobedezcan— habla Sasori con todo el rencor acumulado en el pecho.

—Es que ese es el hilo central de esto. ¿Para qué crear súper soldados si para la contención del virus y de los Draugs basta soldados entrenados? —Sasori enarca una ceja, interesado y a la vez perdido—. ¿De qué se quiere proteger Danzou?

—¿El virus puede mutar? —aporta Ino, creyendo que esa sea una causa.

—Es probable. Dentro de Konoha solo ha habido un tipo de Draug en particular con un patrón de aparición y de ataque muy similar al anterior —Hinata hace una pausa—. Pero sé por Sakura que fuera de Konoha hay otro tipo de Draugs. Incluso de criaturas. Más fuertes. Más veloces. Más duros de matar.

—Espera, espera. ¿Lotus ha salido fuera de Konoha? —Deidara hace la pregunta que todos, a excepción de Naruto, Sasuke y Konohamaru, tienen presente.

—Los alterados como Sakura están infectados del virus, por así decirlo. Es como un veneno que vive en ellos. Por eso necesita sangre. Para "diluir el veneno". Si no lo hace sus habilidades físicas comienzan a decaer —hace una pausa—. Cuando la inestabilidad de Sakura se presentó, tuvo que ir a un viaje en busca de alguien. Al parecer la sangre de Sasori ya no era suficiente para contrarrestar el veneno en su sistema. No me dijo quién pero parece que es alguien de su confianza.

—Entonces… ¿la sangre humana no sirve? —vuelve a preguntar Ino, hambrienta por saber.

—El efecto no sería tan duradero además de que corre el riesgo de matar al huésped —Naruto mira de mala manera a Sasuke tras ese comentario. Es decir que aún con la incertidumbre de saber lo que Sasuke realmente era, aun así él estuvo dispuesto a dejar que Sakura se alimentara de él sabiendo que lo mataría.

—¿Salió de viaje estando tan débil? ¿A dónde demonios fue? —para buena, o mala, suerte de Sasuke, a Sasori podría importarle menos ese detalle. Cuando lo oye interrumpir también lo ve apretar los puños, inconsciente. Esa tonta…Sufrir a tal grado y sin siquiera decirle, es lo que piensa el Fenrir ahora…Aunque, ¿qué habría hecho él? Pensar en eso le hace sentir más rabia.

—A la Montaña Negra —el muchacho detiene su monólogo y sus pensamientos cuando oye a Hinata—. ¿Conoces el lugar? —el soldado escarlata se detiene un momento a pensar antes de mirar a Kurenai a los ojos e intercambiar palabras, a través de los mismos, que solo ellos entienden.

—Deja el maldito misterio para otro momento y habla —esta vez es Sasuke el exaltado. Ah, Ahora es Sasori quien tiene las mismas ganas de seguir golpeándolo a él por lo que sea.

—Fue hace tiempo. Ella se extravió por dos días. Recuerdo que estaba débil y peleamos por alguna razón. Ella se negó a beber mi sangre y…

—Cuando regresó, lo hizo a través de las faldas de la Montaña Negra. Y se veía completamente revitalizada —completa Kurenai el relato dando unos segundos para procesar.

—La persona que fue a ver a la Montaña Negra debe ser la misma. Y a juzgar por la manera en la que se veía debió ser alguien con las mismas cualidades de Sasuke. Un híbrido.

—Entonces hay más como él. Qué encantador. ¿Son ellos a los que Danzou les teme? —ironiza Sasori al final, refiriéndose a la poca habilidad que conoce de Sasuke, quien ahora lo mira malhumorado.

—Cómo dije, es probable que Danzou se quiera proteger de algo pero aún no es demasiado claro. Los archivos que descargamos muestran las fichas de las personas sometidas a estas alteraciones pero hay un par en particular que tienen información que podría ser valiosa —Hinata finaliza, mirando a Sasuke esta vez como si de alguna manera le pidiera su permiso para revelar las próximas imágenes. Él solo asiente luego de unos segundos tras entender a lo que se refiere.

La atención de todos se obtiene cuando la imagen de Mikoto aparece en la pantalla. Deidara, Ino y Shikamaru, por supuesto, solo se sorprenden por el físico extremadamente parecido entre la mujer y Sasuke. Sin embargo Kurenai y Sasori lo hacen en cuanto leen el nombre de ella y de los otros dos.

—Uchiha Mikoto es la madre biológica de Sasuke y…

—Ella es la mujer que le hizo prometer a Sakura algo tan absurdo —Sasori dice lo siguiente con cierta pulla dentro de él. Algo que hace evidente también la molestia de Sasuke—. Esa mujer solo trajo la desgracia consigo —hace una pausa, enfatizando más cada cosa que dice—. ¿Tienen idea del nivel de estrés que ha tenido Sakura por esa mujer?

—¿Por qué lo dices mientras me miras, idiota? ¿Eso también es mi culpa? —intercede Sasuke, molesto. Extrovertido dando la pauta a ponerse de pie solo para buscarle bronca, la cual es detenida casi al instante por Shikamaru y Naruto.

—Dijiste que te controlarías —dice el rubio, sujetándolo por los hombros.

—No recuerdo haber dicho una mierda.

—Sasori, Sakura habrá tenido sus razones. No juzgues antes de saber el trasfondo de su historia con esa mujer —llama Kurenai a la razón, rozando su mano. Gesto que extrañamente Sasori no rechaza pero que tampoco significa que comparta su opinión.

—¿Él quién es? —cuestiona Ino, atrayendo la atención nuevamente mientras señala específicamente una de las tres imágenes.

—Puede ser otro hijo. Un primo o algún otro familiar pero…—Hinata mejora la calidad dela imagen y aumenta su tamaño. Casi de inmediato Sasuke se calma, analizando con más profundidad al niño de la imagen que tiene en frente.

—Uchiha Itachi. ¿Él, igual que los otros dos, fueron experimentos de SHINOBI?

—No estoy segura, Teniente —la Fenrir vuelve su vista a las imágenes, dubitativa.

—Nunca oí de ellos.

—Porque se encargaron de borrar su rastro seguramente —comenta Shikamaru, viendo igual con detalle la información—. Del niño no hay información relevante salvo que está desaparecido.

—¿Desde hace cuánto? —vuelve a tomar la palabra Yamanaka, dirigiéndose a Hinata.

—No lo sé. Puede que incluso esté muerto.

—No lo está —asegura Sasuke, rígido—. Esa mujer, la que nos atacó a mí y a Sakura, dijo su nombre.

—¿Y qué? Que lo haya dicho no significa que esté vivo —¿Es que es algún tipo de afición de Sasori sobre él? Siempre tiene que contestarle de esa manera tan irritante. Pareciera que no quedó satisfecho con los golpes que le dio.

—¿Sakura sabe de ésta información?

—No. Así que no podemos confirmar nada aún.

—Está vivo —reacciona Shikamaru a los pocos segundos, ajeno al último intercambio de palabras de ambas mujeres. Como si se hubiese pausado hace un par de comentarios atrás, descifrando lo primero.

—¿Shikamaru?

—Las instalaciones de la Zona Sur estaban intactas ¿no es así? —Hinata asiente—. Eso significa la presencia constante de gente ahí.

—Pero también habían soldados y personal que parecía haber sido infectado por las esporas —testifica Naruto.

—Sí, pero debieron haber cambiado hace poco tiempo pues sus cuerpos no presentaban demasiado daño o descomposición. ¿Estoy en lo correcto, Hinata? —la soldado asiente—. Para ser un lugar totalmente abandonado ni siquiera debería haber electricidad. Acceder a estos archivos debió haber sido una tarea difícil dado su antigüedad a menos…

—A menos que alguien esperara que diéramos con los archivos —musita Konohamaru por primera vez en todo el rato, mirando a Hinata a su lado.

—Es muy probable —dice, deduciendo con cierto resplandor de asombro en sus ojos. Shikamaru asiente.

—Y si la presencia humana es reciente, dudo mucho que no se hayan tomado la molestia de no actualizar sus propios archivos.

—Si dicen que alguien ya esperaba que descubrieran todo esto, ¿Qué posibilidad hay para no pensar que es una trampa de Danzou? Él pudo fácilmente alterar toda esta información.

—Lo dudo. El edificio estaba rodeado cuando le ayudé a Sakura a entrar —confiesa Hinata—. Tenía mis dudas también respecto a la información de los archivos pero ayer pude comprobar algo al desmantelar un poco algo de la pertenencia de esa mujer.

—¿Pertenencia? —Sasori mira a Kurenai, viendo cómo ella se aparta hacia la mesa poli fórmica de junto donde yacen varios trozos de lo que parece retazos de un uniforme negro y una máscara—. ¿Qué es eso?

—Es…la máscara que yo le rompí —declara Sasuke reconociendo las partes de la malla y una estructura dura de la máscara de aquella mujer que los atacó—. ¿Trajiste esto contigo? —sin embargo Hinata no le responde, solo se aproxima a la mesa deduciendo que el resto también lo hace, ayudándose del mecanismo de movimiento del mueble inteligente para alzarlo y expandirlo un poco, mostrando que debajo de la tela y de los circuitos hay una especie de chip integrado—. ¿Qué es…?

—Con ayuda de la doctora Kurenai encontramos esto. Es un decodificador —toma el dispositivo entre sus manos mostrando que no es mayor, en tamaño, a una memoria portátil—. Analiza las señales para luego decodificarlas y finalmente manipularlas a antojo del portador.

—Además que posee un tipo de tecnología de ocultación con polímeros que impide sea detectado en los radares. El resto de las partes de la máscara poseen dichos polímeros por lo que se puede deducir que el traje completo también presenta el mismo mecanismo —secunda Kurenai, manipulando esta vez ella palancas aleatorias para tomar imágenes del dispositivo y ampliarlas en la pantalla.

—Eso explicaría porque no pudo ser detectada —comenta Hinata ligeramente frustrada por ese hecho—. Esto no es tecnología de Konoha.

Tan pronto Kurenai obtiene la composición gráfica del dispositivo, luego del escaneo, y lo muestra en la pantalla, hay un símbolo que salta primero. Grabado en uno de los costados. Sasori entreabre la boca, reconociéndolo.

—Suna… —el nombre sale tan rasposo y sediento como lo que representa el símbolo que por muchos años estuvo dentro de su cabeza. Algo parecido a un reloj de arena labrado también en piedra y él viéndolo desde afuera. Con pies descalzos y con ropa maltrecha. Sasori lo reconocería así se lo dibujaran sobre lodo o en el aire.

—¿Qué…?

—Sasori está en lo correcto. Es el símbolo de Suna, la ciudad ambulante —Hinata da una explicación concisa, sin muchos detalles mientras el silencio inunda la sala por unos segundos.

—Espera… ¿Estás diciendo que esa mujer viene de ahí? ¿Y que esa tecnología también? —a Sasuke se le corta el aliento recordando la conversación con Iruka hace varias semanas—. Iruka dijo que esa ciudad desapareció hace tiempo —Sasori, por otro lado, pierde fuerza en seguir sintiendo sorpresa sobre el recién descubrimiento cuando oye a Sasuke mencionar el nombre de Iruka. ¿Qué demonios estaba pensando el hombre al hablar cosas de ese tipo con alguien como ese idiota?

—Es solo una teoría. Aún no sabemos con certeza si proviene de ahí o de algún otro lado…

—Estamos viendo el símbolo en la pantalla, Hyuga. Creo que es más que evidente el por qué está ahí —para este momento Sasori ya está lo suficientemente alterado. No puede cuestionarse más allá de lo que conoce pues él sabe de primera mano sobre reconocer ese símbolo, después de todo él fue encontrado por el Canciller cerca de uno de los laboratorios conectados a la red de Suna.

—Puede ser solo una coincidencia. Como bien sabes Suna desapareció hace tiempo y…

—Eso también dijo Danzou —Sasori menciona aquél detalle ineludible—. Además, Suna se especializaba en armamento y en armas biológicas.

—Tiene sentido que la hayan ocultado —añade Shikamaru.

—Lo que no tiene sentido es que si, se supone, era una ciudad conectada a Konoha, hayan decidido desaparecerla.

—Hicieron las cosas mal ¿quizá? —Sasuke suspira, evocando cada palabra almacenada de su conversación con Iruka—. Iruka dijo que…

—Sí, sí, ya nos quedó muy claro que tú y él son buenísimos amigos —alude, irónico el Fenrir de cabellos cinabrio.

—Hinata, ¿es posible rastrear la señal del dispositivo? —interrumpe Ino, ignorando el arranque infantil del par de niños irritables.

—¿Eso de qué nos va a servir? ¿No íbamos a optar por el suicidio al intentar ir por Lotus? —la broma de Deidara no altera a nadie, salvo a Naruto quien parece el más susceptible a toda la nueva información que apenas recibe. ¿Qué sucede con todos? ¿Son unas piedras o qué?

—Ya veo. Necesitamos un lugar al cual ir —añade Shikamaru, deshaciendo la posición entrelazada de sus brazos para acercarse con interés a lo que intenta hacer Hinata desde el computador.

—Ajá, ¿vamos a ir a una ciudad que ni siquiera sabemos si existe? —vuelve a insistir Deidara, ligeramente histérico. Histeria que poco o mucho comienza a contagiarle a Naruto. Dios, si él no se calla, el subordinado de Sasori le supera en cantidades ridículas.

—¿Desde cuando eres tan cobarde? —acusa su Fenrir, de brazos cruzados.

—Desde que tú te volviste un hablador, Sasori —Dios, ¿para qué preguntó?

—¿Pudiste acceder al rastreador, Hinata? —dice Ino, de pie a unos pocos centímetros de ella mientras Shikamaru y Kurenai son quienes están fungiendo de apoyo.

—Contiene un tipo de memoria inteligente que se reescribe cada que intento hacerlo —chasquea los dientes, frustrada, sin dejar de mover los dedos por encima de la pantalla.

—Es inaccesible entonces.

—Qué gran aportación —de nuevo, Sasuke y Sasori son incapaces de soportarse ni siquiera por unos cuantos segundos.

—¿Me permites? —Hinata asiente, cediendo el lugar a Kurenai—. Podemos averiguar de dónde proviene la señal si la sincronizamos con otra. Se supone es un decodificador, si lo que hace es alterar nuestra señal eso significa que necesita de ella para funcionar —"Es verdad", deduce un poco tarde Hyuga—. Pero tan pronto lo haga nuestra posición también será expuesta.

De nuevo, las cartas sobre la mesa.

El laboratorio se sume en silencio.

Las opciones, las posibilidades…

Hay un mayor rango de posibilidad a simplemente ir por fuera de Konoha sin arriesgarse pero eso significaría dejar a Sakura atrás. Y parece que ninguno está dispuesto a eso. Pero tener la certeza de eso es también aceptar lidiar con las consecuencias que eso vaya a acarrear.

Han sido puestos en el ojo del creador en el momento en que no regresaron al Cuartel y decidieron refugiarse ahí. Seguir la línea recta, volver a tomarla…es imposible. Y aunque tampoco pueden eximir los errores están dispuestos a tomar un camino distinto. Un camino que comienza con un acto que, consideran, es el primero que marcará el inicio de una rebelión.

De, posiblemente, más dolor. Más derramamiento de sangre. Más lágrimas y más despedidas.

Pero también un camino que los lleve a la libertad. A despedazar secretos. A derrocar un régimen de terror que, es probable, solo un hombre haya comenzado. No es solo por Sakura…Es porque es lo correcto, aunque ahora solo estén apostando por la certeza de lo incierto.

—Cuantos minutos tendremos luego de eso —alienta Sasuke a continuar con el tema, sin la opción a dar marcha atrás.

Sasori, mientras tanto, permanece callado. Su mente ahora es un mundo en el que solo él decide sus próximos pasos. Donde no quiere ser influenciado por nada ni por nadie. Donde solo existen él y sus intereses y…

"Si algún día llegó a herirte…No quiero que me perdones. Porque perdonar duele y es una carga pesada. Las heridas se borran pero el recuerdo no. Por eso…"

—Unos diez o quince minutos máximos.

Por eso…

—Entonces es suficiente. Prepárense para salir.

La decisión firme brota de sus ojos, y sus puños cosquillean por ser cubiertos por sus guantes y comenzar lo que sea que deba comenzar.

Sí, debe estar demente…Demente por volverlo a intentar con ella pero la mirada en sus ojos, durante aquella última noche, dejó entrever a la Sakura de su pasado. A la que parecía una hoja triste, fría y seca durante el otoño, atravesando el frío. Sin hablar, sin decirle nada, sin acusarlo y sin juzgarlo…Es cierto que las heridas en su espalda se borrarán con el tiempo pero su recuerdo no lo hará. Ni ahora ni en mil años más.

Y de eso puede darse cuenta Sasuke también con solo mirarlo.

Le gustaría pensar que no es por eso pero ¿qué más da? No puede no obviar lo que es claro para él a estas alturas. Ha entendido que Sasori no necesita decir nada para expresar los fuertes sentimientos que tiene por Sakura, y que sus decisiones son influenciadas, ahora, por ellos. Pero prefiere tenerlo de aliado y unir fuerzas a tenerlo de enemigo. Por el momento no necesita pensar en nada más.

Solo en ella.

A unos pasos de él, donde Kurenai yace cerca de Sasori, ésta sonríe discretamente.

El resto simplemente asiente, sólidos, a excepción, un poco, de Deidara quien luce un tanto incrédulo por la decisión de su Fenrir.

—Ya que hemos sido expulsado del canal de comunicación de SHINOBI, crearé otro para nosotros. Así estaremos comunicados —comunica Hinata, poniéndose a trabajar.

—Esperen, ¿enserio vamos a salir? Ni siquiera tenemos un plan —la inseguridad de Deidara, sin embargo, lo único que desata es una batalla de miradas tórridas. Incluso Naruto sabe que quitarle la idea a Sasuke de ir por Sakura es un caso perdido por lo que simplemente está a la expectativa de lo que sea que se le ordene.

—Saldrá sobre la marcha —Deidara suelta una risita nerviosa oyendo a Yamanaka—. Es posible que queden residuos de esporas en las calles.

—Yo puedo encargarme de eso —tan pronto Kurenai aprieta un botón, una mampara se despliega de la pared con un par de uniformes auxiliares a su disposición—. He tenido tiempo de sobra —bromea, aligerando un poco el ambiente.

—Tener uniformes no nos hace invisibles, ¿cómo se supone que vamos a acceder al Cuartel? Nuestros perfiles deben de haber sido botados del sistema. Nos reconocerán al instante.

—Tal vez requeriremos apoyo desde el interior —el rubio casi desencaja la mandíbula.

—¿Quién sería tan demente como para estar de nuestro lado en estos momentos?

—Tenemos dos hombres ahí. Una de ellos es Kiba —Hinata asiente tras el comentario de Shikamaru.

—¿Y quién es el otro?

—Suigetsu.

Ahora sí, Deidara quiere salir huyendo.

—Dios Santo. Vamos a matarnos.

.

III

.

Recordar siempre ha sido una constante en su vida.

Por más que intente evadirlo, el cerebro humano es la primera gran prueba de la terquedad.

Nunca había estado tan ansiosa en morir.

Nunca había pensado cómo sería ni cómo se sentiría. Como sería el vivir las horas antes de que eso sucediera. Hubo solo una vez en la que sintió que eso sucedería. El día en que le arrebataron a Mikoto, sintió que todo lo perdía. Le habían arrebatado a la única persona por la que lo hubiese dado todo…

Ríe, ilusa. Pensando en alguien más, ahora, en quien no tiene derecho a pensar.

Puede recordar su cara con claridad. Con una nitidez tan dolorosa a la que experimentarías luego de haber estado falsamente ciego durante mucho tiempo.

Sus manos aberrantes fueron capaces de encontrarlo a él y de hacerla sentir el calor de sus mejillas nuevamente, indicio de una persona cuando está viva. Nacido en un mundo donde se supone no hay salvación, ¿cómo fue capaz de no darse cuenta antes? Lamentarse por la suma de estos nuevos errores no va a solucionar nada. No hay nada más que pueda hacer ahora además de esperar que su odio y su rencor sean tan grandes como para pensar solo en él. En su bienestar. En su propia supervivencia.

Ella no puede hacer nada por él.

Nunca lo ha hecho.

De hecho nunca cumplió con su palabra. Solo lo dejó atrás. No conoce nada de él ni tiene nada para retenerlo a su lado. Aunque es mejor así…pues el destino de las personas que poco o mucho conviven con ella es siempre el mismo. Sakura solo presencia como las flores se marchitan alrededor. Como mueren y ella es la única que permanece en pie a pesar de todo. ¿Cuántas estaciones se han marchita por su culpa?

No quiere más de eso.

Ha tomado la decisión correcta pero ¿entonces por qué duele?

¿Por qué siente que su lugar en el mundo no es ahí sino a lado de él?

Él puede apañárselas solo. Lo ha hecho durante mucho tiempo sin ella. No la necesita.

"Cuando llegue el día no vas a poder elegir"

Por supuesto. ¿Qué le hizo pensar que sí podría?

La pesada carga de una promesa no se deshace hasta que sea cumplida.

Desde el comienzo todo lo hizo mal.

Todo.

Hubo un tiempo en el que estuvo dispuesta a dejar ir todo. A abandonar la promesa de Mikoto y todo porque Konohamaru comenzó a significar más para ella de lo que hubo pensado. Incluso ahora no puede dejar de pensar en él también. En la manera tan curiosa de ese par de hoyuelos cuando sonríe tímidamente. En la manera tan tranquila en la que respira al dormir. En la manera tan sentimental con la que llora. ¿Cómo podría….? ¿Cómo podría no sentir? ¿Cómo podría elegir?

¿Cuándo se volvió esto una elección?

En el momento en el que Sasuke se cruzó por sus ojos supo que había encontrado algo.

A pesar de lucir tan patético y temeroso, copioso de mil preguntas y con la invalidez de cualquier otro ser humano…Lo miró.

Primero a Konohamaru.

Luego a él.

Partes de su corazón fueron cautivadas de maneras distintas por ambos. Así que ¿cómo desprenderse ahora de esos sentimientos? El hecho de que Sasuke haya aparecido significa muchas cosas pero la más importante se reduce al motivo por el que Sakura ha cometido tantos actos inconscientes. Hasta que ese día llegara.

"No vas a poder elegir"

De nuevo niega con la cabeza, frenética. Soltando sonidos propios de la desesperación alimentada por estar su mente expuesta a la inmensidad de los sonidos infra sónicos. Su mente está agotada. Casi colapsada. Y tener tales pensamientos solo le hace sentirse cada vez más pesimista. No tiene un plan para salir. Ni siquiera tiene la certeza de querer hacerlo.

¿Y si muriera solo así?

En ese mundo no hay lugar para ella. No hay más caminos o más opciones además de esa. Ella no puede elegir. Nunca lo ha hecho. No puede hacerlo ahora. No puede darle a uno sin arrebatarle al otro. Y eso no es algo que le toque a ella decidir.

Nunca había estado tan ansiosa de morir.

De mirar el cielo y ver a las aves volar. El único buen recuerdo de ello es ese pequeño tramo en el exterior que era más bien como su hogar. ¿Cuántas veces miró el cielo esperando que algo cayera de él? Una tragedia, un escape, una nevada, un poco de esperanza…Lo que fuera.

Ya no solo se trata de mantener a Danzou lejos de ellos… ¿A dónde irán luego de esto? ¿A dónde les llevaran sus pasos? No ha cumplido ninguna de sus promesas. No sirve para eso. Debieron dejar de insistir hace mucho tiempo.

Nunca debió aceptar nada de eso. Nunca debió soltar el pulgar de Sasuke…Nunca debió sujetar el de Konohamaru…Nunca debió dar esperanzas vacías.

¿Cuánto tiempo lleva ahí?

Los brazos están entumecidos. Sus ojos están sumamente pesados. La inmensa blancura no se acaba ni disminuye. ¿Hasta cuándo Danzou va a tenerla así? Ya obtuvo lo que quería, su sangre en un frasco. Su vitalidad portátil. Su salto a una victoria segura para seguir experimentando con su ADN. ¿Qué está esperando? ¿En verdad cree que alguien va a ir por ella? ¿O qué más planes perversos tiene en mente por probar?

Nunca había estado tan ansiosa de…

La celda se abre.

Y alguien, cubierto con una caperuza, entra. Sakura no enfoca mucho pues el tiempo que dura esta persona ahí es corto. Solo entra y avienta algo. Y con la misma prisa sale.

¿Quién era…?

¿Qué hay en el piso?

¿Qué es lo que…?

—Hola, Sakura.

La Fenrir, por un momento, casi pierde la cabeza al verlo ahí. De no ser por el efecto cerúleo y el parpadeo propio de la interferencia, juraría que es real. Juraría que está ahí. Juraría que…

Lo que ha aventado el soldado de hace unos segundos es un visualizador de imagen remota; y lo que tiene en frente es una proyección holográfica de Sasuke.

—¿Q-qué estás…?

—Quiero hablar.

Y Sakura quiere perder la cabeza.

El estado agotado y somnoliento de hace un rato, él, con su presencia omnipresente, lo ha desvanecido. Ahora está alterada y prueba de ello es la manera desquiciada con la que mira cada cinco segundos la puerta por la que aquél soldado entre hace unos momentos, intentando comprender qué es lo que sucede. Y las cámaras... ¿no hay cámaras en esa habitación? ¿Danzou sería tan descuidado para…? Dios, lo que le viene a la mente es aún peor.

No siente ningún alivio al pensar que si bien Sasuke no está ahí físicamente, para que el holograma se proyecte él debe estar más que de acuerdo en hacer eso y en estar presente y en vivo en otro lugar.

¿Dónde está?

¿Con quién está?

¡¿Acaso Danzou…?!

—No tenemos mucho tiempo —le aclara, serio. ¿En qué está pensando? ¡¿En qué demonios está pensando para…?!—. ¿Vas a hablar conmigo?

—No tengo muchas opciones —responde, reacia, intentando enfriar la cabeza. ¿Está delirando? ¿Se quedó dormida? ¿Ha pensado tanto en él que ahora está imaginando que eso está pasando? —. ¿Qué es lo que…?

—Sé todo —Sakura contiene el aliento pero hace, a pesar de tener un semblante pálido y exhausto, un buen trabajo en ocultarlo. Él no debería estar ahí. Eso ni siquiera debería estar pasando—. Solo quiero hacerte una pregunta y dependiendo de lo que me digas, tomaré mi decisión.

Esa oración la ha escuchado en otro lado…Más bien ella la ha dicho en otro momento. No sabe qué esperar. No sabe si solo interrumpirlo y pedirle que pare. No puede estar tranquila. Detrás de esas paredes ¿qué es lo que sucede? No puede pensar en un solo escenario. Y no lo logra ni con esfuerzo porque solo está mirándolo a él. Si allá afuera se vive el infierno, si hay frío, agua o hielo, no es de su interés ahora.

Siempre que Sasuke se atraviesa por sus ojos todo deja de importar.

—¿Por qué?

—¿Por qué, qué?...—baja la cabeza, desidiosa por responder algo que no sabe si podrá—. ¿Por qué lo hice o por qué mentí?

—Quiero saber…por qué cargaste con esto tú sola.

Si no fuera porque la imagen de Sasuke es un holograma, Sakura juraría que hay un profundo sentimiento de dolor en sus ojos que se percibe a través de todo ese resplandor artificial. Pero puede atribuir a que ella quiere ver solo lo que desea. Está equivocada. Él no haría ese tipo de mirada ahora que presume de saber todo. ¿Cómo lo sabe y quien se lo ha dicho? Bueno…Eso no importa ya.

En realidad está sorprendida. Sorprendida de que esté actuando tan maduramente.

Que no haya gritos.

Que no haya reclamos.

Que en su lugar haya preguntas.

"¿Alguien se ha detenido a preguntarte cómo te sientes?"

Culpa, tras culpa, tras culpa.

Engaño, tras engaño, tras engaño.

Dolor, tras dolor, tras dolor.

¿Por qué él no lo haría? ¿Por qué guarda silencio esperando a que ella diga algo?

Se acaba el tiempo. Si es que existió algo de eso en un principio.

No va a responder a eso. Hacerlo implica mirarlo a los ojos. Mirarlo a los ojos significa no mentirle. No mentirle significa ser frágil. Sasuke sabe que ella es de voluntad fuerte pero aun así, viéndola de ese modo, es capaz de mostrarle debilidad.

—Konohamaru dijo que has estado persiguiendo promesas de otros —es cierto—. Y que has limitado tu capacidad a decidir por ti misma —Eso también es cierto.

—Ese niño…es muy inteligente —comentarios que no se conectan a nada. Melancolía solo por recordar su infantil y bonita cara. Suspira, aliviada por eso. Por lo único que podría estar agradecida en ese momento—. Me alegro…De que ustedes dos hayan podido conocerse.

—Esa no fue la pregunta que te hice.

Si existiera un final ideal para ella sería uno en el que ellos estén a salvo. No importa lo que le pase de ahora en adelante. No puede permitirles perder más de lo que ellos creen que ella vale. Debe alejarlo. Es buena haciendo eso. Debe darle una oportunidad de vivir fuera de esas murallas, lejos de esa prisión, lejos de todo y de todos. Aún si tiene que sacrificarse de nuevo.

—Estuviste bien sin saber de mí durante tantos años. Estarás bien sin mí ahora. Después de todo…nunca hubo nada que pudiera haber hecho por ti.

—Konohamaru me dijo que dirías algo como eso —Sakura se azora—. Solo quiero que sepas algo. Tú no decides por mí.

¿De dónde viene esa seguridad?

¿De dónde proviene ese heroísmo?

—N-no entiendes. No me conoces. N-no soy una buena persona…

—La que no entiende eres tú. Tengo claro lo que sé de ti, y lo que se de ti es que no eres una buena persona pero esa no fue la razón por la que puse mis ojos en ti. Incluso si no fueras un ángel y fueras un demonio yo seguiría tomando tu mano.

Él también está cansando. Cansado de las respuestas ambiguas, de las respuestas a medias. Del desagradable silencio. De las constantes mentiras. Nada de eso es parecido a cualquier garabato que haces en un cuaderno, que luego arrancas y desechas. Las cosas no funcionan así para él.

No desde que ella figura en su vida.

Su mente está tan llena de ella que ya no puede imaginar un mundo donde Sakura no exista. Y, es probable, que nunca existiera uno así. Y si el destino quiso volver a reunirlos solo puede significar que su lugar siempre será en donde ella esté.

— Tú cambiaste mi vida y ahora vas a hacerte responsable de eso. No vas a dejarme fuera de nuevo.

Basta de las mañanas rotas con un amanecer repitiéndose solo porque sí. Ya no quiere seguir pensando que vive en un sueño atrapado, oyendo voces de una historia que comenzó tarde. Aún no lo es. Aún no es tarde en lo absoluto. Tiene tantas cosas qué decirle todavía.

"Quiero verlo y decirle muchas cosas a la cara"

—Allá afuera hay alguien que te necesita, Sakura. Que nos necesita a ambos.

Allá afuera, algo se aproxima.

Allá afuera, algo suena.

Allá afuera, algo que ella comenzó…

Sasuke ha captado la idea de lo que ella representa mucho antes de que Sakura misma se diese cuenta de su valor.

¿Qué diferencia a un dictador de un líder?

Ella es el comienzo de algo.

La silenciosa y veloz lágrima que resbala de uno de sus ojos choca contra el piso cuando las paredes se sacuden y la luz blanca parpadea resentida luego de que se produce un potente temblor.

Y finalmente lo entiende.

Sasuke siempre estuvo preparado para volver…

Y nunca estuvo preparado para abandonarla a pesar de que ella sí lo hizo.

—¿Q-qué…?

—Por eso existe el silencio, Sakura.

Aún no es tarde.

…Para hacer que las cosas suenen más.

.

.

Continuará...


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

No me manoseen ;-;


Notas:

¡Se prendió!

¡Y he vuelto más motivada que nunca!

Primero, porque alcanzamos las 20k vistas y segundo ¡Porque ya no tengo vesícula! Un pequeño para para el hombre, un gran paso para la humanidad (?)La operación fue todo un éxito y me encuentra tan saludable como un caballo.

Y claro, también estoy emocionada porque ya estamos en la recta final de este primer arco. Estoy muy emocionada que no comentaré nada del capítulo jajajaja Quiero leer sus reacciones. Aunque básicamente es un carrusel de emociones para Sakura. Un buen cóctel de estrés (?)

Este capítulo es dedicado nuevamente a la bella luutulip. Regalo de cumpleaños atrasado. Qué va, todo Lotus es de ella jajaja

¡Besos! ¡Nos vemos en el próximo capítulo pronto aaaaaaaaaaaahhhh!

Rooss-out.