El capítulo tiene varios saltos de escenarios así que para facilitarles mejor la lectura, aquí les dejo algunas aclaraciones.
[Texto entre corchetes y cursiva] - Conversaciones pasadas.
"Texto entre paréntesis y cursiva" - Pensamientos.
—Texto normal - Sucediendo en presente.
—Texto en cursiva - Sucediendo en presente pero en otro sitio/Canal de comunicación.
.
.
XXXVIII
Aliados
.
"Haz que explote,
Haz que las paredes se sacudan.
Haz que la tierra tiemble.
Haz que la gente deje de ser amable.
Haz que las voces griten.
Haz que la humanidad despierte.
—Haz que explote.
Haz lo que tengas que hacer.
¿Cuántas veces ha sido inseguro?
¿Cuántas veces se ha equivocado?
¿Cuántas veces ha odiado?
Todas esas veces se reducen a nada cuando la orden, inconscientemente emitida, canta de sus labios, oyendo como es obedecida. El poder de las palabras es el arma más poderosa que tiene pero Sasuke aún desconoce que posee tal cosa. Aun así el acto involuntario de decidir y volverse una figura de liderazgo sin siquiera pedirlo le recuerda a ella.
A Sakura y a la manera tan influyente con la que ha dejado una marca imborrable en cada uno de los que hoy están a su lado.
Cada uno de ellos tiene algo por lo cual pelear o eso quiere creer.
Todo el mundo siempre tiene algo por lo cual hacerlo pero a veces, simplemente, la gente no despierta. La gente prefiere seguir dormida. Prefiere seguir viviendo de esa manera ambigua.
Y entonces…Sakura.
Por eso es que su imagen es tan importante. Por eso es que Danzou ha querido moldearla a su conveniencia para volverla la imagen de una perversa campaña de mentiras. Sakura influye en el comportamiento de cualquier persona. Si es despiadada, instará a las masas a ser como ella. Pero si es lo contrario, si ella decide oponerse será vista como la máxima opositora de una recién nacida rebelión.
Danzou no puede dejarla ir así como así a pesar de que parezca que ya no la necesita.
En el peor de los casos…La mataría en frente de una gran concentración de gente solo para recordarles que no existe nadie por encima de él.
Y que ella está tan sola y es tan temida que no tiene a nadie.
Pero está equivocado.
Siempre miró en la dirección equivocada.
No hace falta que Hyuga les informe que las explosiones emitidas por Deidara han iniciado. Lo sienten bajo sus pies. Lo sienten como una punzada en el pecho. Lo sienten y lo saben a través de la comunicación que Sasori tiene con su subteniente a través de su micrófono.
Pareciera, sin embargo, que a Sasori no le complace la manera tan enigmática y hasta intimidante en la que Sasuke mira un punto en la nada. Como si fuera preso de plegarias y de las voces de quienes hoy no pudieron estar ahí, las voces de una civilización perdida o quizá solamente preso de los pensamientos de su propia consciencia.
De su propia naturaleza.
No es el hecho de que haya emitido aquello como si fuese una orden, sino que pareciera que él ha provocado el inicio de eso.
Como si tuviera relación el poder de sus palabras con una magia antigua que, seguramente, se debe a su recién descubierta naturaleza.
Sasori no es como él. Sigue siendo más fuerte, sí. Tanto que podría tumbarle los dientes pero…no es como él. No es ni siquiera como Sakura. Es algo más. Algo incomprensible. Algo de lo que no ha visto jamás. Aun así…Sasuke sigue luciendo, para él, un imbécil.
Un imbécil con un semblante demasiado serio, acosado por lo que hará una vez que consiga lo que quiere.
Aunque él también podría considerarse uno. El imbécil que ha considerado que ir en dos grupos es mejor que ir en uno. Por sentir la importancia de la ironía ante un dato que nunca creyó le sería útil en algún momento.
Podría ser una anécdota de la cual reírse una vez que logren lo que han ido a buscar pero… ¿es un viaje con retorno lo que han planeado?
[—¿Alguna idea sobre cómo detener la propagación del virus?
—Podríamos quemar el Cuartel —Ino, escandalizada, mira a Naruto con el ceño fruncido—. ¿Qué? Hicieron una pregunta y yo respondí.
—Definitivamente no tomaremos esa opción.
—¿Disculpa? Ustedes iniciaron este infierno así que…—Naruto es obligado a callar cuando Sasuke le mira, serio. No es momento para sentirse mal luego de entender que así como hay culpables también hay inocentes. Gente que ignora, en estos momentos, que dentro de su organismo yace la cepa mortal de las esporas.
Hace unos días no había sido consciente de ello hasta ahora lo cual hace que se replantee sobre si seguir viendo a esos miembros de SHINOBI como si fuesen enemigos.
—No tenemos tiempo para ocuparnos de eso —es Sasuke esta vez quien luce deshumanizado con sus palabras. Pero nadie puede juzgar a alguien que, básicamente, acaba de nacer nuevamente.
—Pero… —Ino es detenida por Shikamaru, a quien le basta solo colocar una mano sobre su hombro para hacerla entender que no siempre se puede salvar a todos.
Nadie dice nada.
—¿Y por qué necesitamos ir tantos? —Deidara es quien hace las preguntas inoportunas y molestas, cambiando de tema. A su lado la mayoría viste uniformes negros aunque él no sabe realmente sí podrían considerar ese tipo de vestimenta como la de una sombra o la de un rebelde pero a ninguno, además de él, parece importarle como se miran justo ahora.
—No solo vamos por Sakura, iremos por Fenrir —el de cabellos rubios engrandece los ojos, casi riéndose del comentario.
—¿Por Fenrir? ¿Si están conscientes de que somos criminales ahora? Nadie va a hacernos caso.
—No creo que todos sean tan estúpidos como Sai —añade Sasori, cruzado de brazos—. Cuando estaba con Iruka, Utakata apartó a Yugito.
—Entonces no creo que Yugito quiera cooperar —comenta Shikamaru, racional—. Seamos sinceros, solo unos locos como nosotros seremos capaces de arriesgar tanto. Bien podrían ponerse de nuestro lado o ponerse en nuestra contra.
—Iruka —Kurenai voltea a mirar a Sasori en cuanto lo menciona—. Él está de nuestro lado.
Ese panorama debería hacerle sentir algo más que solo desazón. La manera en la que Sasori se expresa del hombre, como un hijo lo haría de un padre, hace que solo consiga molestarse consigo misma.
El peso de la culpa de acciones que pudieran ser cambiadas a los largo de los años ahora persiguen a otra generación…y ella solo mira. Mira la espalda del niño berrinchudo que más de una vez se escondía entre las paredes de su laboratorio por mera curiosidad.
Y que ahora es un hombre.
Su espalda es firme y ancha pero yace de heridas.
Kurenai nunca ha culpado a Sakura de esas cicatrices. Más bien se ha culpado a sí misma de no haber podido haber hecho más por ella y por él.
—La dama Chiyo también se encuentra ahí —el peso del nombre de esas personas recae muy fuerte en ellos dos. Sasuke lo sabe con solo mirar como el de cabellos carmesí calla de pronto tras el comentario de Yamanaka.
—¿De modos que somos los salvadores y esto se volverá un albergue? —vuelve a insistir Deidara.
—No nos quedaremos aquí.
—Danzou sigue en el Cuartel así que no puede darse el lujo de activar el virus de las esporas dentro de las cápsulas que tiene cada soldado. Además pienso que solo se activan dentro un radio específico. Si permanecen lejos del radio, la radiación o lo que sea que las detona no les afectará.
—¿Eso lo acabas de deducir ahora? —pregunta Sasori a Hinata, serio.
—Llevo pensando en ello desde lo que pasó en la ciudad —hace una pausa—. No…Llevo pensando en ello desde que supe de la condición de Sakura.
Si él hubiese sido la mitad de perceptivo y decisivo de lo que es Hyuga… ¿Habría sido capaz de cambiar el destino de Sakura? ¿Habría sido capaz de entender el porqué ella le dejó esas heridas? ¿Habría sido capaz de mostrarle un camino distinto?
Palabras que no deberían tener ningún sentido para él a estas alturas en las que no sirve sentir culpa, inevitablemente le hacen ver lo débil que es Sakura ante la influencia de los demás.
No…No es debido a la influencia…Es debido a la gente que ama.
Es debido a ello que la gente hace cosas extremistas y…
—"Esas heridas en tu espalda pronto sanarán pero las de ella…Las de ella las llevará siempre"
Sakura es…una estúpida.
Una estúpida capaz de todo…hasta de herir. Hasta de traicionar…pero nunca abandonar.
Mientras escucha como todos discuten sobre los diferentes accesos del Cuartel y sobre cuál de todos es la mejor opción, él siente que la venda se le cae de los ojos. ¿Qué demonios…? ¿Qué es lo que ha estado haciendo todo este tiempo? ¿Qué es lo que…?
—No podemos tomar ninguno de esos accesos —oye la voz de Hyuga en un plano lejano, y finalmente decide hablar luego de eso.
Por dentro es un caos pero por fuera está siendo el doble de fuerte.
—Hay un acceso más —inclinándose sobre la mesa luminosa de Kurenai, crea un nuevo marcador sobre los demás puntos señalados encima de la imagen holográfica del mapa. La imagen se amplía dándoles unas cuantas vistas directas desde las cámaras de seguridad.
—¿Los accesos donde descargan la comida? —Sasori asiente solamente al comentario de Ino mientras su semblante luce más como el de alguien a quien acaban de revelarle el origen del mundo. Trémulo, con paz pero también con la firmeza de la que carece alguien incapaz de ver sus errores—. ¿Accederíamos por las cocinas?
—Hay seis cocinas en el Cuartel. Cuatro de ellas están en funcionamiento. Las otras dos estaban en construcción aún. Ese acceso es por donde reciben los insumos. Los camiones de gran tamaño son exclusivos a usarlo solamente.
—Lo que quiere decir que casi no hay presencia de soldados —deduce Shikamaru a su lado, analizando la información. Sasori solo asiente una vez más—. ¿Sabes la distribución de ese lugar?
—Sí —su mirada choca con la de Kurenai ésta vez, curiosa al igual que la del resto—. ¿Qué? ¿Por qué me miras así?
—¿Cómo es que…? —desidioso, Sasori hace una mueca avergonzada.
—¿Cómo crees que tenía acceso a los almacenes de comida cuando era más joven? —Deidara suelta una risita, burlesco.
—Querrás decir cuando eras un ladronzuelo de comida.]
Y pensar que algo como eso…
El saber algo como eso sería útil.
—Estás tardando demasiado, Deidara —volviendo al presente, Sasori le apresura a su subordinado a través del canal de comunicación.
—¡No estoy precisamente descansando!
—¿Entonces por qué aceptaste en primer lugar, idiota? —murmura bajo, ligeramente ansioso por la demora.
[—Usemos la habilidad de Deidara con las explosiones para crear un anzuelo —sugiere Shikamaru, aún meditando. Sasori es el primero en hacer una mueca inusual. Una similar a la preocupación—. Mientras él desvía la atención desde la entrada principal, el otro grupo puede ganar tiempo y pasar desapercibido por el segundo acceso.
—¿Y hacer que él se enfrente a todos los soldados? —Sasori calla de inmediato sabiendo que ha expuesto sus pensamientos de manera simple—. Todo está en que él quiera hacerlo —carraspea, cruzándose de brazos.
—Solo necesitas ordenárselo —Sasori entierra las uñas dentro de los pliegues de su brazo. ¿Qué está dicien-…? No. ¿Qué está haciendo él? Sintiéndose, inesperadamente, inseguro sobre la seguridad de Deidara?
¿Se debe a que es su subordinado? Por Dios. Nunca antes le ha importado su seguridad. ¿Por qué de pronto…?
—Lo haré —la faceta sarcástica de Deidara se ha ido. ¿Es así como la gente se toma las cosas enserio? ¿Solo cuando situaciones así de complicadas abordan la vida? ¿Tienen que suceder justamente esas cosas para que la gente despierte lo mejor de sí?
¿Y qué hace Sasori cuestionándose de pronto sobre los actos valerosos?
O quizá solo está volviendo a dejar que fluyan las preocupaciones como una persona normal. Como si estuviese despertando de un estado criogénico en el que solo se la ha pasado durmiendo.
Y ahora, el despertar.
No solo de él, sino de todos ahí.
—Como sea —apartando sus pensamientos vuelve a tomar la voz de mando—. Hay una gran puerta hermética para acceder al área de servicio luego de la plataforma de embarque donde descargan los camiones. Esa puerta es muy resistente, está hecha con un material inflamable.
—Entonces sería inútil sugerir usar alguno de los dispositivos explosivos de Deidara para tirarla —declara Yamanaka, en el mismo hilo buscando opciones.
—A menos que consigamos abrirla del modo tradicional —Shikamaru hace una pausa intercambiando miradas con Hinata.
—Hacker el sistema de seguridad no va a servir. Es probable que hayan cambiado el algoritmo y los códigos. Y nadie va a darnos los nuevos ahora.
—Sí hay alguien.]
—¡¿Y mi maldito refuerzo dónde está?!
—Por Dios, deja de llorar.
Los soldados de rango bajo siempre son los primeros en confiar plenamente en que el número de oponentes es relativo a la amplia posibilidad que tienes de vencer. Aunque sea de baja, mediada o alta jerarquía, ninguno esperaría que uno de los suyos va a hacer algo diferente.
Kiba es bueno mezclándose entre la multitud. Es bueno para pasar desapercibido. Es bueno para ser invisible. Por eso nadie ha notado el momento en el que se ha integrado sigilosamente a la fila de soldados yendo hacia el hangar luego de que la alarma fuese emitida sobre reprimir, por los medios que sea, a cualquiera de los ahora criminales.
No le ha costado demasiado formar filas frente al declarado enemigo que tienen delante.
No le ha costado fingir un poco hasta que la visión debido a las explosiones de Deidara se alzan densas, señalando su momento.
Mientras todos continúan apuntando, él rompe filas. Nadie ve nada y el aturdimiento de sus cuerpos llega demasiado rápido e inesperado que ninguno se detiene a pensar qué ha sucedido.
Solo hasta que el ataque contrario cesa y la espesa neblina se dispersa pueden ver un par de pies frente a ellos.
Las cámaras dentro de sus trajes deberían ser suficientes para lanzar una advertencia tras reconocer que el autor de ello ha sido uno de los suyos pero la forma en la que Kiba los ha aturdido también ha dañado las imágenes remotas y las señales de emergencia del sistema.
Ahora Kiba es uno más influenciado por la enfermedad que ha generado Lotus a ese grupo de soldados que ahora se alzan como rebeldes.
—Siempre quise hacer esto —señala el castaño ajustando el arma a su brazo, que más bien es un dispositivo híbrido con reconocimiento de forma.
—¿Por qué tardaste tanto? —reclama Deidara sacudiéndose las mangas, retirando el escombro. Teniendo una conversación casual en frente de los más de doce soldados que ahora yacen en el suelo, algunos inconscientes y otros un tanto quejosos—. ¿Y eso qué es?
—Es un deslumbrante —señala Kiba, ajustando el arma a su brazo, que más bien es un dispositivo híbrido con reconocimiento de forma que recubre esa parte.
—¿Y se supone que debo saber lo que significa?
—Emite potentes ráfagas de energía que hacen que el agresor termine desorientado y sea incapaz de moverse por un rato. Es una especie de aturdidor. Es un prototipo en el que Hinata ha estado trabajando. Lo saqué de su habitación.
—¿E-entró a la habitación de Hinata?
—A-ah, yo… —la balbuceante voz de Hinata se cuela entre el canal de comunicación a pesar de encontrarse aún en el refugio de Kurenai junto a ella y Konohamaru.
—Naruto, no ahora…—escandalizado, Naruto pasa del pobre intento de Sasuke por callarle y de Hinata intentando justificarse.
—¡E-es una chica! ¡No puedes entrar a la habitación de una chica así y…!
—Inuzuka, dale los malditos códigos a Hyuga de una vez. No tenemos todo el día —exige Sasori sobreponiéndose al estrés provocado por la espera y de oír al idiota compañero de Sasuke junto a su estúpida conversación.
Solo les toma esperar unos cuantos segundos para ver como la enorme puerta del acceso secundario es abierta.
—Atentos todos. Vamos a entrar —anuncia Ino, liderando el grupo.
Las cámaras de seguridad, al igual que las del acceso en el hangar, han sido bloqueadas por Kiba desde el inicio. Al mostrarse completamente neutral durante el caos de hace unas horas, acompañando incluso al Canciller como su escolta personal, le ha facilitado pasar desapercibido.
Además de que haber regresado al Cuartel y haber obedecido cada una de las órdenes emitidas por Sai, ofreciendo su apoyo con respecto a dejar caer todo el peso del castigo a los Fenrir, ha dejado sobre entendido que no está de lado de nadie…Aparentemente.
Encontrar la razón que lo ha motivado a formar parte de lo que seguramente le traerá un sinfín de problemas ha sido por influencia de Iruka.
Él no ha dicho nada desde que ha regresado en las mismas condiciones que Sakura, por supuesto.
Así es él.
Iruka nunca obligaría o influenciaría a propósito a otras personas directamente en favor de su beneficio o de lo que él cree correcto por mucho que ame o estime a alguien.
Pero, aun sabiendo que lo que le espera por su falta no es un buen final, ¿por qué no pidió ayuda?
Aunque es seguro que Iruka desconozca lo que hacen ahora con Sakura…De saberlo ¿qué haría? ¿Volvería a oponerse a las reglas que rigen ese sistema en el que viven por alguien a quien quiere? ¿Tal como hizo con Sasori?
"No le llamo cárcel a este encierro, Kiba. Lo sería si no fuese capaz de hacer lo correcto"
Con grilletes en manos y sin la opción de apelar por nada, Iruka fue capaz de pintar un semblante de paz. De esos que te pintan la confianza tal y como se ve. A veces un poco desecha pero…ahí está.
Ese es el hombre que ha jurado ser.
El callado centinela…que ha decidido caer a pesar de tener la fuerza como una pieza importante en el ajedrez.
Aunque su importancia no es imprescindible hay un conexión meramente emocional que siempre influye a la gente por más dura y difícil que ésta sea.
Su conexión con Sasori, por ejemplo, es una de ellas.
[—Aun no entiendo por qué tenemos que ayudar a esas otros soldados —el comentario de Naruto no es malintencionado. Y viniendo de alguien que no tiene nada qué ver con ellos, debería ser entendible.
—Podrán ser unos extraños para ti pero son nuestros camaradas —recalca Ino, terminando de ajustarse el arma al cinturón de su uniforme.
—Camaradas… —la aportación de Sasori no dice mucho pero para Kurenai, que tiene su total atención desde que apenas se han reencontrado, todo corresponde a un patrón emocional. Sasori siempre ha sido así…No. Se volvió así a partir del incidente con Sakura. Endureció la expresividad y se limitó a fingir no sentir ningún tipo de afectación por nada ni por nadie.
—Lo son —dice Ino, firme—. Habrán tomado decisiones independientes pero gracias a ellos varios pudimos escapar.
—¿Entonces debemos devolverles el favor? —comenta Sasori, ácido.
—Sé que no tienes relación con ninguno pero el Teniente Umino está entre ellos — el dispositivo en su mano cruje cuando lo aprieta con un poco más de fuerza al cerrar su palma—. No dudes en que él será el primero al que el Canciller castigue.
Confiar en la gente solo implica que se vuelvan importantes. Extrañamente no es la imagen de Sakura la que viene primero a su mente. Es la de Iruka. La silueta y su sonrisa se siente familiar al inicio pero luego se siente lejana. La brecha entre ellos es similar a la misma que tiene con Sakura. Han dejado la misma sensación agridulce.
Un lazo invisible hecho por muchas cosas.
"Si te calmas y miras dentro de ti, verás que hay algo más que solo dolor en ti"
Muchos errores. Muchas mentiras.
Muchas risas.
Muchas anécdotas por contar.
—¡Avancen!
Y también el espacio para perdonar.
.
I
.
No hay tiempo para lamentarse.
El tiempo que ocuparía en conmocionarse y llorar sería el suficiente para que en cualquier momento entren soldados por esa puerta.
Pero intentar no preocuparse por Sasuke y por el rumbo que han tomado sus decisiones, al menos en la medida que ahora ella sospecha, le hacen querer tener una súper habilidad de atravesar paredes con facilidad para poder llegar a él, arrastrarlo y salir de ese maldito lugar.
La reciente confesión debería ser suficiente para que alguien con la fragilidad emocional a tope solo espere el momento en el que sea rescatado. Porque Sakura tiene toda la pinta de sentirse una basura en este momento…pero la han hecho tan resistente incluso a las emociones de ese tipo que simplemente no puede quedarse así.
Algo bueno, irónicamente, de todo eso, es que ella no se va a sentar a esperar que Sasuke cumpla con su advertencia, llegue por ella y todo eso termine en una tragedia romántica.
Él no debería estar ahí en primer lugar.
Y un hecho mucho más alarmante, y que es el mismo que la motiva ahora a levantarse apresuradamente tan pronto las retención electromagnética ha soltado sus brazos y piernas, le ha inyectado la suficiente adrenalina y le ha devuelto las hambres de eliminar a quien sea que se interponga en el camino entre ella y Sasuke.
Ha sido una ilusa en tener tal pensamiento absurdo sobre querer morir.
Con un imán de problemas como lo es Sasuke ni siquiera podría morir tranquila sabiendo que en cualquier momento él va a meterse en problemas. Como en el de ahora.
Lo único que tenía que hacer era parar de seguirla. No tenía que ir ahí. ¡No tenía por qué! ¡Le ha dado suficientes razones para ello!
Pero esta es la última vez que hace algo por él.
La última.
—¡Hey! ¡Aléjate de la puerta! —Sakura obedece inconscientemente a la voz que viene del exterior solo porque está alarmada. Presuntuosamente piensa que esa voz pertenece a la misma persona que hubo entrado antes.
La explosión que se produce luego de eso es intensa pero no lo suficientemente devastadora para hacer que todas las paredes colapsen. El acero de la puerta hermética ha recibido todo el daño, casi desprendiéndola.
Uno.
Dos pasos al interior.
El hombre misterioso, por supuesto, es el mismo de hace unos minutos.
—¿Pero qué caraj-…? —A Sakura le sorprende la rapidez intuitiva con la que el soldado reacciona tan pronto ella se le ha tirado encima.
Por supuesto tendría que estar muy demente para confiar en alguien a quien no conoce y del que no entiende su papel ni su función en esta parte de la historia. Para el hombre ha sido fácil entender que una mujer como Lotus definitivamente no iba a tomar muy bien todo lo que está sucediendo sin tener una mínima explicación.
Por eso, en cuanto ha entrado y ha visto la habitación vacía, ha deducido, y acertado segundos después, en que Sakura estaba trepada a una de las paredes traseras con la posibilidad de no ser vista en cuanto alguien entrase por esa destrozada puerta, solo para sorprenderlo y acabar con él en caso de que fuera enemigo.
Piernas a la cintura, brazos en su cuello; un poco más de presión y es capaz de rompérselo.
—¡E-Espera! —apostando que con su fuerza y el tamaño de su cuerpo es capaz de llevarla al piso, el hombre se retira la caperuza y tirando los brazos hacia atrás toma del cuello de la prenda a Sakura, tirándola hacia el frente. Para su buena o mala suerte Sakura es como un gato que cae de pie incluso con una gracia que solo un soldado de su clase tendría. El recién descubierto albino se sacude un poco, tallando su cuello mientras ríe nervioso—. Tal y como se esperaba de Lotus —pero el cumplido poco causa en ella. En su lugar, parece que solo la hace enfadar más ahora que la tiene en frente y Sakura ve finalmente de quien se trata.
—La puerta…
—Ah, hurté uno de los dispositivos explosivos del almacén de armamento y… —retrocede, colocando su brazo al frente ejerciendo fuerza para no irse de espaldas ante el ataque inesperado de Sakura nuevamente—. ¡Wow! ¡Tranquila, estoy intentando ayudarte!
—Eres subordinado de Sai —la sonrisa de Suigetsu se ensancha un poco.
—No lo seré más cuando descubra lo que estoy haciendo —la aparta, empujándola un poco pero sin hacerle daño. Sin embargo Sakura no baja la guardia.
Mientras están ahí, teniendo esa absurda conversación, las alarmas siguen sonando. Nada le asegura que Suigetsu esté diciendo la verdad.
—No te creo —gruñe, salvaje. Completamente lista para atacar ante la más mínima provocación o reacción que él tenga en su contra.
—No le creas a él —Suigetsu se alarma ante la presencia de una tercera voz, tomando su arma y apuntando hacia el pasillo por donde él ha venido.
Y para este momento Sakura cree que es una ironía o una clase de trampa el hecho de que se haya puesto delante de ella como si en verdad la estuviera protegiendo.
No. Lo que parece una ironía es ver quien, además de ellos, está ahí.
—Neji Hyūga —Sakura menciona su nombre y es más parecido el tono a la negación que a la incredulidad.
—No te acerques —advierte Suigetsu sin dejar de apuntarle—. Tsk, no me dijeron nada sobre ti —masculla con cierta confidencialidad de un plan que, aparentemente, tanto Sakura como el soldado de cabello castaño desconocen aún.
—Ni a mí de ustedes —confiesa Neji reduciendo los metros entre ellos mientras avanza un poco hacia ellos—. No soy enemigo —Suigetsu suelta una risita.
—Me gustaría conservar el beneficio de la duda si no te molesta.
—¿Qué haces aquí? —ésta vez es Sakura quien pregunta, ignorando el hecho absurdo de tener la silueta de Suigetsu entre él y Neji Hyuga.
—Maldición —suelta Suigetsu cuando más pasos se oyen de cerca. Se suponía que sacar a Sakura de ahí debía ser rápido aún y con toda su actitud desconfiada y su resistencia. Los tiempos estaban medidos para no toparse con tantos soldados pero ahora por haberse demorado tienen a una docena de estos aproximándose por el pasillo y a Neji Hyuga jugando de una manera muy misteriosa sobre la superficie de una de las paredes—. ¿Qué estás…?
Logrando meter sus dedos en una de las divisiones, aparta uno de los paneles blancos revelando un gabinete eléctrico de metal con varios rieles y circuitos que pueden ser manipulados a mano.
A Suigetsu ni a Sakura le sorprende ese hecho revelador pues la mayoría de las paredes del Cuartel poseen tableros manuales en caso de que la energía eléctrica se corte inesperadamente. De ésta forma todo puede ser accesible y no se corre el riesgo de encierros inesperados en distintas áreas. Lo que sí les sorprende a ambos es que justamente él sepa manipular y entender cada uno de los circuitos, activando, al presionar uno, varias barreras de acero entre el pasillo.
Grandes y pesadas placas de metal descienden del techo, obstruyendo el paso hasta ellos.
Ese gesto es suficiente para que Suigetsu baje el arma y lo mire con incredulidad ahora que solo han quedado ellos tres de ese lado.
—¿Qué acabas de…? —no acaba de terminar la pregunta cuando siente como Sakura le arrebata el arma y ahora es ella quien apunta hacia Neji quien parece lo suficientemente inalterable a pesar de ello.
—Tienes treinta segundos para decir algo sensato —Neji la mira de reojo, apartándose un poco de la pared, tomándose su tiempo.
—Te molestas con facilidad —Sakura entrecierra más los ojos, irritada.
—Te quedan veinte.
—Puedes dispararme en cualquier momento ¿por qué no lo haces de una vez? —detrás de ellos, a pesar de la lejanía de la primer placa de acero entre ellos y los demás soldados, sonidos empiezan a escucharse. Aun así Sakura no aparta su dedo del gatillo—. Como sea, no tenemos mucho tiempo —dice pasando de ellos hacia dentro de la celda.
—¿Tiempo para qué? —pregunta Suigetsu aún desconfiado lo que para Sakura es el doble porque no entiende qué hacen ambos ahí.
—Yo fui quien la escoltó a ésta celda —confiesa, pasando su mano dentro de una de las paredes de la celda como si quisiera encontrar una división en específico entre los paneles traslúcidos, lo cual logra cuando toca el indicado, retirándolo con éxito—. Lo hice por una razón.
Desconfiada de ambos Sakura mantiene su distancia de cada uno de ellos, viendo todo lo que hace Neji cuando presiona un par de botones de un segundo gabinete oculto, revelando pasadizo.
—Espera… ¿nos estás ayudando? —cuestiona el subteniente, risible e incrédulo. Aunque a Sakura le gustaría responder que no necesita de la ayuda de ninguno, se abstiene, analizando el panorama—. Conoces la complejidad de ésta celda. ¿Cómo sabes sobre eso?
Y Sakura está lista para soltar el nombre y la razón por la que cree que Neji Hyuga está haciendo todo eso.
—Hinata —la confirmación de ello se muestra a través del estremecimiento en los hombros del soldado—. Ella te enseñó esto —dice no como una pregunta sino como una afirmación.
—¿Hyuga? Ella no me dijo nada sobre ti —dice Suigetsu, confundido, refiriéndose a que su primo tuviese algo que ver con aquél plan de locos.
—Hinata ni siquiera sabe que estoy haciendo esto —aclara el castaño poniéndose de pie, mostrando libremente el conducto por el que todos deducen deben escapar.
—Entonces ¿por qué? —Neji le sostiene la mirada, acentuando y dejándole ver el abismal parecido que hay en sus ojos.
—Por la misma razón que no tiraste del gatillo.
Ese tipo de respuesta no debería asegurarle a ninguno absolutamente nada. Y, sin embargo, parece que ambos entienden la complejidad y los pesares que el otro siente en estos momentos sin necesidad siquiera de tener alguna conexión.
¿Remordimiento? ¿Culpa?
Ambos saben de eso. Quizá Sakura en mayor medida que él pero eso es algo que no tiene importancia ahora mismo.
Nadie está para consolarla de sus errores pero que Neji Hyuga le de la misma sensación de estarse viendo a sí misma dentro de una fragilidad no consulada le da un poco de amargura.
—Creí que tu odio hacia mí era real —expresa Sakura, taciturna.
—Lo es —aclara—. Pero no me gusta tener deudas con nadie.
—Tu no me debes nada.
—Claro que sí.
—Hinata — Sakura medita, volviendo a darse cuenta de lo obvio. Aun así, no es suficiente argumento para justificar lo que está haciendo—. Ella no es una deuda —ahora es ella quien aclara, haciendo una pausa—. Y tampoco necesito que me agradezcas —Neji suelta una risita, irónico.
—Velo de la forma que quieras, no necesito tu simpatía —guarda silencio, dejando ese tema de lado—. Mientras estamos teniendo ésta conversación los soldados de allá afuera van a atravesar pronto esas placas de acero y no habrá nada que se interponga entre ellos y nosotros.
—¿Por qué diseñarían una celda como ésta? —pregunta Suigetsu retomando el hilo.
—Tal medida de seguridad se hizo con un propósito. El propósito de encerrar algo o a alguien aquí tan fuerte con una la probabilidad de 1 en 1 millón de escapar. Las placas de acero solo son una contramedida para retrasar ese escape y poder hacer algo en ese tiempo.
—No fue diseñada para mí —confiesa Sakura como si la deducción de ello fuera un hecho horrible.
—Así es.
—Como sea, debemos apresurarnos —insiste Suigetsu, acercándose al acceso del conducto para verificar que no sea una trampa—. No te ofendas pero no confío en ti.
—¿Esto es suficiente para que confíen en mí? —Sakura engrandece los ojos cuando detalla el prendedor con forma de flor de loto que hay en sus dedos.
—¿De dónde…? —Neji se lo avienta viendo como lo coge enseguida.
—Te quitaron todas tus pertenecías cuando ingresaste aquí. No lo recuerdas porque seguramente Shimura te noqueó antes de que te dieses cuenta.
—Wow, ¿la desnudaste? —ironiza el albino, insidioso.
—La dama Chiyo fue quien lo recuperó —la atención de Sakura en el prendedor se acrecienta, cerrando su mano con fuerza alrededor de él como si fuera algo valioso—. Me dijo que te lo diera en caso de que te negaras a confiar en mí.
—Esto no significa que te crea —gruñe, recelosa.
—Sí, bueno. Pueden seguirse maldiciendo en otro momento. Tenemos que irnos —advierte Suigetsu, señalando el conducto cosa que Sakura parece pasar por alto pues no reacciona a la invitación. En su lugar permanece quieta, apretando con fuerza el prendedor que yace en su mano como si aferrarse a él le permitiera aferrarse a la esperanza de lo incierto—. ¿Qué esperas? Tienes que venir con nosotros.
—¿Por qué?
—Todo este alboroto se está haciendo por ti —comenta Neji, tajante pero para Sakura esa respuesta es tan vacía como las razones que intenta entender del por qué ese par de extraños está arriesgando tanto por alguien que no merece ser salvada.
De nuevo es asaltada por los demonios que la apañan emocionalmente desde hace tiempo.
La última cosa que ella haría por sí misma sería salvarse.
Entonces ¿por qué?
Había decidido aferrarse a la idea de hacer una última cosa incluso si eso consideraba el sacrificarse pero…
"—Es un obsequio de Konohamaru"
"¿—Te gusta?"
"—Solo tienes que mirar a ese niño para creer lo contrario"
La cabeza le duele horrores y ya no siente el piso debajo de sus pies. Algo sucede con su sentido del oído que no logra entender la alteración en el rostro de Neji cuando lo mira, ni tampoco la de Suigetsu. Están tirando de su mano pero ella se niega a ceder.
Ese conducto…ese espacio reducido le provoca náuseas. Es como si volviera a sentir como litros de agua le presionan todo el cuerpo dentro de la tumbona de cristal. Se siente claustrofóbica de pronto. Y ya no puede pensar en nada más.
Pero solo continúa negándose en un instintivo reflejo de no obedecer. Algo que es lo opuesto al chip pregrabado en su instinto que solo le ha traído desgracias.
Incluso si es verdad que están ayudándola a escapar…
Incluso si todo eso es ha sido planificado por Sasuke…
Incluso si le están permitiendo una oportunidad más…
—¡Métela ya!
—¡Eso intento!
Los soldados han logrado atravesar las placas de acero en menos tiempo de lo esperado y ella sigue tan aferrada como un árbol viejo con raíces duras.
No quiere enfrentarlo.
Tiene tanto miedo.
—No quiero…¡No voy a ir! ¡No voy a…! —las pupilas de Sakura se dilatan y luego se pierden entre la esclerótica frente a Suigetsu, quien la sostiene antes de que caiga al piso. Está inconsciente mientras Neji sujeta una jeringa en la mano.
—¿Qué le hiciste? —pregunta Suigetsu, alerta ante cualquier movimiento sospechoso pero nada de eso ocurre.
—La sedé —confiesa Neji, irreversible a no volver a hacerlo si la situación lo exigiera—. Lo prometo. Solo lo hice para que se callara —promete tomándola de las piernas para acomodarla en la espalda del albino—. Cárgala. Debemos irnos antes de que atraviesen la última barrera.
—Definitivamente a todos nosotros nos falta un tornillo por ser parte de ésta mierda —declara el subteniente, sardónico—. Tenemos el encargo —informa acomodándose el auricular del oído solo para oír, en respuesta, la voz exaltada de un inoportuno Naruto.
—¡Finalmente algo bueno en medio de todo este maldito desastre!
.
II
.
[—¿N-no creen que ya hemos pasado mucho tiempo encerrados?
La preocupación de Fu es la única que es clara de entre todos ahí.
Es la única que se siente y se ve fácilmente. Y aunque lo que ha dicho no es ninguna mentira, el resto prefiere guardar sus pensamientos para sí mismos en respuesta a lo que podría ocurrir si dicen algo que cualquiera del resto pueda malinterpretar o usar en su contra.
Nunca se han llevado realmente bien ni han tenido una convivencia cercana pero al pertenecer al mismo grupo de élite siempre hubo cierto compañerismo incluso con el Fenrir más irritable.
Y es que aunque han funcionado como un todo durante mucho tiempo, como una piedra angular conformada por los más fuertes y habilidosos soldados, hoy parece que fueran desconocidos.
—Ese no es la pregunta que realmente me interesa responder —todos los Fenrir confinados en la misma habitación sin excepción. Salvo de Iruka y Utakata y, por supuesto, de los opositores. Respirando el mismo aire y tensión desde hace ya un par de horas. Ninguno de ellos ha dicho mucho en realidad lo que hace que la atención sea absoluta cuando uno habla—. ¿Qué hacemos todos en este sitio?
—Explícate —masculla Yagura a la pregunta de Pakura, sentado en el suelo con brazos y piernas cruzados.
—Los que han cometido insubordinación han sido Utakata e Iruka —Yugito, quien fuera una de las Fenrir con más temple de acero, luce inusualmente tensa ante el comentario—. ¿Por qué nos colocan a todos en el mismo saco?
Ninguno dice nada. Lo único que puede alcanzar a oírse es la risa maliciosa de Kisame apoyado desde una pared.
La respuesta es bastante obvia pero ninguno es capaz de decirla.
La pregunta ha sido demasiado clara y directa para quienes callan por razones personales. Por temor, por recelo ante las inconsistencias de los argumentos que les han dado, de lo que ha sucedido, o por simplemente querer proteger a alguien.
Pero personas como Pakura y Kisame no tienen nada qué perder ni nada a lo cual temer, por lo cual son los que lucen menos afectados.
—¿Por qué no lo dices con más claridad, señorita Pakura? —incide Kisame, completamente inalterable por el comentario. Más sardónico que nunca—. Estamos todos aquí porque somos como una bomba de tiempo esperando funciones para ser usada.
La razón principal por la que están ahí es fácil de deducir. Ya que hay Fenrir que han cometido in subordinación, es normal que hayan recluido al resto para evitar que suceda lo mismo. Incluso si ninguno de ellos ha pensado en hacerlo antes, debido a la situación y a lo que cada uno ha visto de manera personal, es difícil adivinar lo que pasa por la mente de cada uno.
Por su parte Yagura es quien luce más irritado, endureciendo su gesto. Después de todo a los Fenrir restantes los han recluido ahí mientras que a los subtenientes, aparentemente, los han mandado a otro lado. Pedir que se calme, a sabiendas de saber que lo más probable es que debe estar pensando en dónde está Yukimaru, sería inútil.
Aún así la tranquilidad es lo que menos se respira en esos momentos.
Yugito, por ejemplo, destacada siempre por ser firme e inalterable en cuanto a decisiones, desde lo sucedido con Iruka y Utakata luce dubitativa y silenciosa.
¿Qué es lo que ha pasado por la mente de ellos dos para dejarse llevar por sus emociones y no por las órdenes que les han emitido?
No puede dejar de pensar, además por supuesto, en el hecho de que los detectores de esporas reaccionaran de esa forma frente a Sasori. ¿Había sido una falla? ¿O por qué había lanzado una advertencia tan pronto estuvo en función el dispositivo y al alcance de él?
La manera sólida con la que el teniente Umino se ha plantado delante de él hace que crea que la respuesta es algo que ya sabía desde hace años pero ¿Utakata?
¿Es eso lo que trata de insinuar Pakura? ¿Qué son igual de propensos a elegir un rumbo distinto por meras influencias? ¿Por quién los toma? Pero Yugito no es consciente de sus propias afectaciones ni de lo que sus ojos eligen creer.
Sus debates emocionales se ven interrumpidos cuando las luces blancas se sustituyen por las de emergencia y la alarma comienza a sonar.
—¿Q-qué es lo que…? —la pregunta de Fu es interrumpida cuando la puerta de la habitación se abre y Sai aparece a través del umbral.
—Veo que siguen en el mismo lugar donde los dejé —expresa serio, mirando a cada uno rápidamente. Yugito, claramente estresada, es la primera en levantarse.
—¿Qué significa todo esto? —Sai la mira, inalterable—. Llevamos horas aquí sin recibir ningún tipo de información.
—Y así continuará hasta que no queden dudas de donde tienen su lealtad —la rubia da un paso atrás, entre azorada y ofendida.
—¿Disculpa? —el azabache avanza un poco dentro de la habitación, haciendo un gesto con la mano, mismo que hasta ese momento no se habían percatado del por qué hasta que han visto a un par de soldados detrás de él como su seguridad. Yugito frunce el ceño, enardecida. ¿Los está tomando como criminales?
—Si no tienes nada de lo que sentirte culpable, Yugito, entonces no tienes por qué ponerte así.
—¡No hace falta que diga algo para entender lo que insinúas! —la ironía de Sai se vuelve piedra cuando la vuelve a mirar.
—La situación lo amerita —aclara, seco—. Supongo que no tengo que explicarles mucho. Algunos de ustedes estaban ahí cuando ocurrió —Fu le mira confundida mientras que Yagura entrecierra los ojos solamente—. Utakata, el Teniente Umino y la Teniente Yamanaka cometieron in subordinación. La Teniente Yamanaka está en rol de desaparecida. Por el contrario, esas otras dos escorias…—se interrumpe aunque queda claro que se refiere a Sasori y a Sakura.
—Son los malos ¿no es así? —sugiere Pakura a lo que el silencio da la pauta a una respuesta con solo la mitad de veracidad.
—Los detectores reaccionaron cuando Lotus estaba cerca —añade Kisame con la misma expresión risible, como si la situación le trajera simplemente excitación.
—Lo mismo sucedió con Sasori…—musita Yugito lentamente. Sin embargo con un tono distinto, como si también intentara convencerse de que aquello ha sido un fallo solamente.
—¿Qué hay de éstas malditas alarmas? —finalmente habla Yagura, fastidiado con tanta habladuría, recordándole el hecho obvio de las alarmas activadas.
—Lo que se imaginan —Sai hace una pausa antes de continuar—. Logramos capturar a Lotus para interrogarla pero solo era cuestión de tiempo para que el grupo rebelde que ha estado formando vinieran a por ella —dice plantando la semilla de la contrariedad y la duda en ellos.
—¿Lotus…ahora representa una amenaza? —interrumpe Fu ésta vez, nerviosa.
—Ella y Sasori —Shimura hace una pausa—. Y porque lo son necesitan ser erradicados.
—Nos estás pidiendo que los eliminemos.
Sai quiere ensanchar una sonrisa. Enserio que sí. La oración ha salido de los labios de Pakura como si no significara nada.
Porque es fácil persuadir a alguien quien ya se encuentra perturbado emocionalmente. A quienes ya lo han perdido todo. A los que se mueven solo porque alguien se los ordena. Los ojos vacíos de Pakura y el infantilismo de Kisame son el menor de sus problemas, ciertamente.
Pero no puede decir lo mismo de Yugito quien luce más confundida de lo normal.
—Qui-quieres decir —la Fenrir de cabello menta traga grueso—. ¿Matarlos?
—¿Qué no ha eso nos dedicamos, señorita Fu? —inquiere Kisame, cizañoso.
—A matar Draugs, no a personas —aclara la Fenrir rubia, discrepante—. Además, son nuestros camaradas —Sai frunce el ceño harto de ese argumento de mierda.
—No creo que lo hubiesen sido alguna vez. Siempre fueron algo menos que un humano —masculla con desdén.
—Qué curioso, Shimura —atrae la atención Yagura, ya harto de no llegar a ningún lado—. Hablas como si ésta situación la estuvieses añorando por años —Sai frunce el ceño—. ¿Estás seguro que no estás siendo influenciado por tus propios propósitos?
—¿Y tú, Yagura? —el más bajito frunce el ceño—. ¿No es tu hermano menor la persona a la que más deseas proteger?
Es suficiente.
Sai sabe tanto de todos como un antiguo y pesado libro de secretos. Tiene oídos y ojos en todos lados. Siempre le ha gustado escarbar en lo que hace de una persona, aparentemente inalterable, un cúmulo de fragilidades. Sabe dónde tocar, qué mover, qué decir, cómo amenazar. Y aunque ha conseguido que Yagura pierda la cordura con solo ese comentario, sabe que lo necesita por cuestión de números.
—¡Si le pones una mano encima a Yukimaru…! —amenaza el Fenrir más joven, ignorando la limitante de ser incluso más pequeño que el azabache, tomándolo con fuerza de los pliegues del cuello de su vestimenta con un hambre asesina.
Sai, al verlo tan alterado solo le confirma que su decisión sobre poner a prueba su lealtad de ese modo es la correcta.
Se tienen que hacer los sacrificios y preparativos necesarios siempre.
—¿Ponerle una mano encima? —ironiza, fingiendo burla, lo suficientemente mal, a propósito—. ¿Por qué lo haría? Yukimaru no correrá ningún peligro…siempre y cuando su hermano, el más joven y espléndido especialista en combate a corto alcance, no lo permita —el sonido de los dientes de Yagura es totalmente audible.
—Maldijo hijo de-…
—¡Basta! —exclama Yugito—. ¡Tenernos aquí es absurdo!
—¿Enserio? ¿Quién me asegura que no han contraído la misma enfermedad de Iruka y Utakata?
—¿Enfermedad?
—In subordinación —Silencio—. Como sea, vine a darles una salida bastante sencilla. Si van a pelear, que sea contra ellos.
—Son nuestros compañeros.
—Ya no. Ahora son criminales. Ustedes son soldados al servicio de Konoha y del Canciller así que una vez más, se los voy a preguntar ¿De qué maldito lado está su lealtad?]
.
—Quisiera, de verdad, que nada de esto fuera necesario.
—Ahórrate el sermón, Yamanaka —los dispositivos en los brazos de Pakura están activados. Una vez que el mecanismo lance la primera descarga aquello se volverá un infierno.
Ino conoce del largo alcance de los ataques pirómanos de la Fenrir. Los ha visto tan de cerca que sabe que no está en la naturaleza de Pakura dudar y parar una vez que empieza, no al menos hasta que su objetivo esté calcinado.
—Una disculpa, Teniente Yamanaka, pero ahora mismo tenemos órdenes — Y no hace falta decir algo sobre Kisame.
La suspicacia teñida de la malicia con la que los mira es la misma de siempre. Como si fuera un trabajo más. Como si no hubiese sido difícil para él decidir o tan si quiera evaluar un poco el panorama para ver quien tiene más culpa o quien es en verdad el enemigo.
De ellos dos las probabilidades de topárselos en algún punto, siendo influenciados por Sai, eran altas. Pero si continúan viendo hacia la izquierda de Pakura…
—Parece que tu intuición falló ésta vez, Yamanaka —el comentario de Sasori, a su lado, pasa desapercibido durante los primeros segundos.
Ino solo puede ver como Yugito y Yagura completan el resto de la formación que ahora les impide avanzar. Y aunque no mira a Fu por ningún lado, aun así la balanza no les favorece. Son cuatro Fenrir contra dos, un subteniente, y un par de soldados sin ninguna experiencia en campo.
—Creí que ellos no… —no termina de decir.
—Pues creíste mal —Sasori completa, adusto, apretando los guantes de sus muñecas del mismo modo que Pakura lo hace.
—No es personal — Yagura puntualiza al mismo tiempo que penetra el aire moviendo su Bo hacia adelante con un movimiento rápido y ejemplar que solo él podría hacer para intimidar—. Pero haré lo que sea para proteger a Yukimaru.
—Sai debió haberlos amenazado —deduce Ino aún ingenuamente optimista de poder cambiar el marcador—. ¡No tienen por qué hacer esto! ¡El Canciller ha estado…!
—¡Ino! —la rápida percepción de Shikamaru hace que se percate del ataque intencionado de Yugito durante su inútil discurso.
En menos de dos segundos ya hay escombros y humo mientras que la formación de los rebeldes se rompe cuando el incandescente y letal látigo de energía que porta la Fenrir atraviesa y rompe el aire hasta llegar a ellos, rompiendo el piso y desprendiendo algunas placas de las paredes.
—No blasfemes, Yamanaka… —la corriente eléctrica de los látigos refulge entre la neblina de los escombros, advirtiendo que la próxima vez no fallará—. ¡En contra del hombre que te ha dado de comer! —sea que esté cegada por la influencia de Sai, o por la negación ante la traición, a Sasori no le queda más duda de que ninguno de esos personajes significó algo para él. Ni antes ni ahora.
Yugito siempre le pareció una persona insensible. No tanto como Pakura pero era de ese tipo de personas de las que no puedes esperar un saludo de vuelta. Y que ahora luzca inusualmente inestable solo le confirma que todos no son más que piezas en un tablero. Pero no le importa. No le importa ni ella ni ninguno de los otros que le bloquean el paso.
No puede esperar a que reaccionen.
—¡¿Qué carajos…?! —exclama Naruto, junto al idiota de Sasuke que ni siquiera han sentido el momento en que les ha envuelto con los hilos y ha tirado de ellos para apartarlos del ataque.
Y tampoco va a esperar que Ino se reponga del ajetreo del que, para su buena suerte, ha salido ilesa gracias a Shikamaru.
Luego del primer ataque, Sasori cuenta mentalmente los segundos que le toma al látigo de Yugito re acomodar su forma para volver a extenderse y atacar lo suficientemente rápido, con la destreza de sus movimientos.
Uno.
Dos...
—¡Nara!
[—Yugito es conocida por sus ataques de corto y largo alcance. Posee un modo de pelea similar al de Sasori pues ambos manejan un tipo de armamento similar —explica Hinata siendo el eje en el centro de la mesa luminosa—. Para pelea en corto alcance usa unas cuchillas que conducen la electricidad. Están integradas a su guante con un sistema automático que se activa cuando ella lo decida. Para largo alcance ella hace uso de un lazo de titanio que se extiende tan largo como lo puedan imaginar.
—No le veo alguna debilidad a eso —comenta Naruto, un tanto nervioso.
—Sí la hay —dice Sasori, dubitativo—. La corriente eléctrica de su lazo proviene por medio de descargas, no es continua.
—¿Y eso significa…?
—Que para cada nuevo ataque le tomará algunos segundos re direccionar la energía al látigo y llegar hasta la punta. La punta es la parte más letal pero durante esos segundos el látigo es aislante y…]
—"Esa será nuestra oportunidad" —¡Nara! ¡Son cinco!
Soltando a Ino, Shikamaru extiende su brazo al frente y activa un mecanismo que lo envuelve en una especie de abrazadera lo suficientemente gruesa que evita el daño del impacto del látigo de Yugito y que hace de campo magnético pegándose a esta.
Cuando el látigo está en contacto con otro elemento interfiere que la corriente pase del otro lado, bloqueándola. Dándole el tiempo suficiente a Shikamaru de amarrarse a la forma del látigo cuando se endurece volviendo a su usuario. Y entre la poca visión que les proporciona la neblina la Fenrir no advierte de nada, salvo un peso extraño, es lo que se está arrastrando hacia ella.
Shikamaru aprovecha esto, y que el resto de Fenrir están ciegos debido a la neblina, para treparse por encima de Yugito y apresar su cuello con un par de cadenas negras que se mantienen ocultas todo el tiempo dentro de su uniforme como si fueran su sombra.
—No es personal, Teniente —repite Shikamaru el argumento de Yagura de forma intencional. Yugito entrecierra los ojos sintiendo la presión de su cuello. ¿En qué momento se ha colocado en su espalda? Pero debió imaginar algo así, porque Shikamaru Nara es algo así como un sigiloso y trémulo ninja que a primera vista no te transmite la sensación de que sea alguien letal…y eso es porque nadie lo ve venir nunca—. Pero intentó herir a mi Fenrir.
—E-eso es…personal…—Shikamaru dibuja una sonrisa apenas perceptible.
—Entonces digamos que sí lo es.
Concentrada en quitarse a Nara de encima, Yugito engrandece los ojos cuando siente la muñeca inmovilizada y apretada. Cuando lleva los ojos al frente los hilos que conectan hasta el guante de Sasori la tienen sujetada.
Está intentando quitarle el látigo.
—¡Shikamaru! —el grito de Ino apenas y le advierte con el suficientemente tiempo al castaño para también sentir como el aire de detrás de su espalda es obstruido por la masa corporal de alguien el doble de grande que es él.
Aleta de tiburón nunca duda. Solo desgarra y ni siquiera lo ves venir a pesar del peso y tamaño inusualmente variado de la hoja tan desproporcionada que incluso parece que es una espada que crece y se alimenta. Shikamaru apenas y consigue soltar a Yugito antes que el corte vertical efectuado por Kisame lo parta en dos.
Una vez sintiendo el peso liberado de su cuello, Yugito vuelve a retomar la fuerza para tirar en dirección opuesta a la fuerza ejercida por Sasori sin embargo la mano izquierda del soldado escarlata se encarga de desprender más hilos hacia ella, amarrándose a las piernas de la rubia, tumbándola al suelo, haciendo que suelte finalmente el arma y Sasori consiga arrebatársela.
Pero la batalla no está ni cerca de favorecerle pues ellos no son como cualquier otro soldado a los que se ha enfrentado.
Yugito podrá haber sido tomada desprevenidamente pero con Pakura no es el caso.
[—Yugito podrá tener dos formas de combate pero eso no significa que una le favorezca más que la otra. No puede usar ambas al mismo tiempo. Con Pakura es distinto.]
Ella es un caso aparte. Sus movimientos a largo alcance no son preventivas o de defensa, también lo son activamente de ataque. Todo su traje está dispuesto a soportar sus propias llamas y altos grados de calor por lo que no se preocupa por quemarse, y aunque resultara que corriera peligro de hacerlo, no le importaría.
La primera expulsión de las llamaradas de su muñeca no son para mantenerlo lejos o ahuyentarlo, a medida que las lanza ella se adentra en medio de éstas como si fuera un individuo autónomo nacido de entre el fuego. Incluso si Sasori puede formar un elemento o armadura sólida con la unión de sus hilos para protegerse un poco, está seguro que Pakura lo calcinaría primero antes de lograrlo. Además de que es increíblemente buena en combate cuerpo a cuerpo, como queda comprobado ahora que le ha sacado el aire mandándolo a varios metros lejos.
No le da si quiera tiempo de quejarse del dolor cuando una nueva llamarada se dirige hacia él. Afortunadamente el uso de sus hilos es amplio aunque esto sea lo único que pueda hacer por ahora. Aferrarse a la estructura del techo para librar la dirección de las llamas pero que pronto comienzan a seguirlo, obligándolo a usar cada una de las vigas como apoyo.
—¡La estructura se va a caer! —escucha al imbécil de Sasuke decir desde abajo.
—Ya lo sé, maldita sea —escupe columpiándose entre las vigas de acero mirando con bastante molestia hacia abajo. A Pakura ni siquiera le inmuta el hecho de que todo ese gran recinto va a empezar a sucumbir si no para de lanzar fuego—. ¡Nara! —Pakura advierte, por el grito de Sasori, que un ataque sorpresa ejecutado por Shikamaru debe venir desde su espalda lo que la hace dejar de concentrarse en el soldado escarlata, mirando hacia atrás—. ¿A dónde estás mirando? —pero ha sido una trampa. Para cuando se da cuenta que ha sido solo una distracción, el puño envuelto en una armadura generada por sus propios hilos estampa en su mejilla. Mandándola ahora a ella a varios metros por el suelo—. ¡Yamanaka!
Grita Sasori ahora pues al estar varios metros por encima del suelo, su campo de visión es totalmente amplio. Lo suficiente como para saber que no va a llegar a tiempo para detener el ataque frontal de Yagura hacia Ino, quien está ridículamente desorientada. ¡De todos los momentos tenía que elegir este!
—No es personal, Yamanaka —sin embargo el ataque de la Bo es bloqueado repentinamente por un par de espadas gemelas, sobresaltando al atacante y a la víctima.
—Ya me cansé de oír esa mierda de que no es personal —puede que a quien tenga enfrente es a un Fenrir pero las matemáticas y la lógica son algo que Sasuke tiene muy claro. Él es más alto, más grande, y aunque el arma de Yagura es de mayor tamaño que las suyas y tenga mejor control de ello, él tiene dos armas. Y se ha sangrado las malditas manos y ha acabado exhausto hasta sudar sangre todos esos meses para soportar algo como eso.
Sacando fuerza de quien sabe dónde, empuja hacia adelante, apartando a Yagura unos cuántos centímetros lejos, dejándolo aturdido ligeramente.
—¡Para que lo sepan de una maldita vez, lo mío sí es personal!
—Muévete.
—¡Muéveme!
El joven Fenrir aprieta la mandíbula, fastidiado, enterrando la punta de su arma en el suelo para impulsarse hacia adelante y caer frente a Sasuke para después desencajar su arma y atacarlo de cerca.
Sí, lo de hace unos segundos ha sido una descarga de adrenalina seguramente pero ¡¿Cómo alguien quien es la mitad de pequeño que él tiene tanta fuerza?! Sasuke aprieta los dientes sintiendo como todo su peso retrocede por el ataque de Yagura.
—¡Sasuke! —la adición de Naruto podría ayudar en el encuentro contra él si tan solo el arma de Yagura no guardara más secretos como aquella Tonfa que se desprende del mismo Bo.
Así, mientras ejercer la presión con Sasuke mediante el Bo y su brazo derecho, con el izquierdo para en seco el golpe de Naruto con la Tonfa tan cerca de su rostro pero que ni siquiera se muestra alterado. En su lugar luce como si lo hubiesen hecho enfadar más.
Siendo más fácil apartar a Naruto primero mediante un golpe con la segunda arma, vuelve a conectarla con la Bo volviendo a ser una sola arma solo para volver a fragmentarla ahora en dos Tonfas que si bien son solo un poco más largas que sus antebrazos, él es suficientemente rápido al moverlas haciendo parecer que son más largas de lo normal.
La rotación y la rapidez con la que las mueven confunde demasiado a Sasuke y a Naruto pues a pesar de que son prácticamente dos contra él, les está bloqueando todos los ataques con esas formas análogas tan similares a las técnicas de Karate.
—¡Esto me está mareando! —grita Naruto, harto de ni siquiera poder tocarlo, y despistándose cuando un ataque va directo hasta él.
—¡Yamanaka! —grita Yugito siendo interceptada por Ino antes de que alcance a tocar si quiera a Naruto, quien contiene la respiración a unos cuántos centímetros al sentir el peligro inminente del que acaba de ser salvado—. ¡Quítate!
—Me cansé de intentar conciliar —protesta, furiosa, resistiendo heroicamente las garras metálicas de Yugito casi rozando su cara pues aunque ha sido inhabilitada del látigo le quedan aún los ataques a base de las garras que mantiene siempre escondidas en las muñecas.
—Tenemos el encargo.
Oye fuerte y claro a Suigetsu, aunque no en el momento más oportuno, todo el equipo de rebeldes. Sintiendo que todo se ha complicado más de lo debido.
El único en responder, por supuesto debido al estrés, es Naruto de forma sardónica.
—¡Finalmente algo bueno en medio de todo este maldito desastre!
Pero la confirmación de ello no hace que mejoren las cosas.
Sasori, por su parte, está entre impacientado y enfurecido. Uno, porque se supone que para este momento ya deberían haberse encontrado con Suigetsu y, dos, porque luego de Pakura, ahora no puede quitarse a Kisame de encima. Mientras Nara se ocupa ahora de la Pirómana, Ino de Yugito y ese par de idiotas hacen un esfuerzo bastante lamentable por no ser derrotados por Yagura, él tiene que lidiar con el peor de todos ahí.
Un usuario acostumbrado a pelear a larga distancia como él no está acostumbrado a soportar los severos ataques y arranques enloquecidos de Kisame. Incluso recuerda que durante sus primeros entrenamientos como Fenrir, durante una de las prácticas, era casi imposible que alguien lo derrumbase.
No puede atacarlo de frente pues no posee un arma. Sus ataques se limitan a inmovilizarlo pero Kisame no necesita tener cerebro pues a él le basta la fuerza bruta. Solo basta ver el tamaño que tiene y su maldita fuerza para saber que todo eso compensa su falta de ideas.
Y que sea excesivamente ruidoso y perverso, sin ningún tipo de consideración por nada ni nadie, lo hace peor.
¿Cómo?
¿Cómo demonios puede deshacerse de él?
Él único que podría hacerle frente es aquél que posea un arma tan grande como la de él.
Y da la maldita casualidad que el único que posee un arma así es…
—¡Inuzuka! —Sasori retrocede y el resto pierde también un poco la atención en su propio contrincante cuando Yagura suelta el nombre de Kiba de manera inesperada e irracional.
—Sé de una manera para poner a Yukimaru a salvo.
Para ese momento Yagura tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano para no ceder a sus impulsos y casi romperse el cuello al torcerlo para ver al soldado que lo viene escoltando antes de si quiera saber que será recluido en esa maldita habitación con todos los demás. Solo hasta que gira y lo ve se pregunta por qué demonios no lo reconoció antes.
—Por favor, no te alteres. Puedo asegurarte que me ocuparé de tu hermano pero todo depende de que me creas.
—Inuzuka, si me estás tendiendo una trampa te juro que…
—Confía en mí pero a cambio necesito un favor.]
—¡Inuzuka!
—¡Estoy bien, nii-san! —oye el Fenrir a través del auricular. Él al igual que el resto.
—Ese infeliz…—murmura Sasori refiriéndose a Kiba. Sonriendo como si estuviese elogiándolo secretamente mientras apunta con su brazo hacia la estructura del techo y se levanta en el aire para dejarle el camino libre a Yagura.
Porque sí.
Da la maldita casualidad de que el único que posee un arma capaz de hacer retroceder a la de Kisame es ese enano de cabello cenizo y que a partir de ahora es su aliado.
.
.
Continuará...
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
No me manoseen ;-;
Notas:
Antes que nada, a mis lectores de FF net les invito a ver el Trailer de Lotus en Youtube! Quizá los que me leen aquí y también me leen en Wattpad ya lo saben pero hace mas o menos unas tres semanas he subido un trailer de la historia. Lamentablemente no hay un medio para avisarles a mis lectores de aquí como en Wattpad :c Así que tuve que esperar hasta este momento en el que actualicé este cap para informarles.
El link se los dejo en mi Biografía. Se los dejaré mero al inicio para que no haya pierde.
Ahora sí, prácticamente ha pasado un mes...¡UN MES! Pero bueno, ya saben, me operaron recientemente y -buscando excusas-...La verdad es que este capítulo me ha costado horrores. Tanto al escribirlo como a estructurar cada uno de los eventos. Qué iba antes de qué cosa. Quien aparecía en qué lugar y quien no. Cómo conectar una cosa con lo otro...En fin, fue una odisea. Tuve que sentarme a escribir en papel para no perderme porque Dios...jajaja en fin. Además de que saben de que me encanta hacer las cosas bien y con sentido. No quería traerles un capítulo flojo y sin argumentos, por eso me demoré un poco más.
Espero que haya valido la pena.
Y no se desesperen, que cuando arranquemos el segundo arco de Lotus les compensaré con mucho SasuSaku. Se vienen escenas fuertes e intensas para ese par.
Por el momento volví a centrarme en ésta misión de "Rescate" y era sí o sí que debía integrar de nuevo a Fenrir. Como ven cada uno junto a sus habilidades son muy importantes. ¡Incluso apareció Neji! Además de que, de algún modo, quería demostrar que aunque Fenrir está conformado por soldados de élite, siguen siendo personas y en este mundo radical y apocalíptico el comportamiento del ser humano es lo que más se pone a prueba.
En fin, mucho blablablá jajaja Extrañaba hablarles (?)
Muchas gracias a los nuevos lectores que se han sumado a la lectura, ¡lo aprecio muchísimo! Nunca me alcanzarán las gracias por todo el apoyo que le dan a Lotus.
El especial "Preguntas y respuestas" aun está en proceso así que si tienen preguntas qué hacer, ¡deposítenlas aquí! jajaja a mí, a los personajes, lo que sea que se les ocurre. Ya me llegaron algunas por mensaje privado así que las iré juntando.
Cada vez estamos cerca del final de este arco. AAAAHHHHHH. Estoy tan emocionada.
Besos.
Rooss-out.
