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XXXIX
La reina cae alguna vez
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—Maldito enano…
Debería ser sencillo ocuparse de la presión ejercida por un cuerpo que es la mitad de pequeño que el suyo.
La física funciona así…Entonces ¿por qué el diminuto cuerpo de Yagura no está cediendo?
No poseerá la fuerza de un corpulento como Kisame pero es veloz e inteligente. Y su mente siempre estuvo pensando en todas las posibilidades de enfrentarse con oponentes mucho más grandes que él desde el día en que se planteó ser un soldado. ¿Cómo podría vencer?
La fuerza bruta que posee Kisame es solo un factor que puede ser vencido por la suma de otras fuerzas. Por lo que ninguna fuerza es pequeña e inservible si se combina con otras.
Prueba de ello es Yagura y la segunda capa artificial de tejido que emerge de su Bo. Como si fuera una coraza emergiendo del centro y aferrándose a la piel rígida y dura de Kisame ejerciendo soporte y tensión a la vez.
—Excelente. Detuviste mi ataque pero ¿por cuánto tiempo más vas a durar soportándolo?
Yagura le mira dispuesto a reírse en su cara, sonriendo hasta con los ojos.
—Lo suficiente.
Para hacer que preste toda su atención a él y no se fije ni se preocupe por nada más. Y mientras eso sucede Fu se permite aparecer desde el techo de la estructura del enorme galerón, cayendo justo en sus hombros para luego sujetar firmemente su cabeza de lado a lado con sus manos, emitiendo ondas sonoras, lo suficientemente altas, predispuestas desde los aparatos integrados a los guantes de su uniforme.
El infrasonido y luego las ondas expansivas son demasiado incluso para alguien de su tamaño, lo que lo obliga a perder el equilibrio, e incluso la visión, para luego perder el aire al sentir un golpe fuerte y certero en la boca del estómago por parte de Yagura.
La segunda capa de su Bo modifica su forma como si se volviera una segunda piel, dándole a su brazo una apariencia más grande, rígida y por consiguiente más letal.
—Es absurdo que creyeras que eso era lo único que tenía pensado hacer, grandulón.
—E-Eres…—Kisame escupe un poco de sangre, riendo como si la clara ventaja que le llevan ahora no significara nada— muy hablador, pequeñín.
—¡Yagura! —la advertencia de Sasori es tardía ésta vez, no consiguiendo que Yagura se percate del lazo de Yugito que lo ata del brazo, arrastrándolo y al mismo tiempo generándole corriente.
—A un lado, señorita Fu —la Fenrir mira nerviosa como la figura de Kisame se engrandece tras ponerse de pie de nuevo. Para ella es claro que no tiene oportunidad pero como soldado de élite que es tiene un tonto hábito y sentido de la justicia a pesar de que el panorama evidentemente no le favorece.
—¿Q-Qué vas a…?
—¡Cuidado! —grita Sasuke, alcanzando y apartando a la Fenrir, tumbándola al suelo junto con él evitando que el ataque de Kisame la alcance.
Samehada, la espada de Aleta de tiburón, rompe el suelo y fractura las placas inferiores junto a las membranas que conectan el resto, alineando y direccionando la expulsión de energía al frente mientras despedaza todo lo que hay alrededor.
Sasori puede leer las intenciones de lo que pretende. Está apuntando al único camino que podrían usar para seguir avanzando incluso si eso implica reducir ese galerón a solo escombros y sepultarlos vivos.
No están bromeando con el hecho de no dejarles avanzar por el medio que sea pero entonces ¿qué pueden hacer?
¿Qué podrían…?
La suma de fuerzas…
Incluso si se tiene que dejar algo atrás…
El soldado carmesí no es el único que ha pensado en ello pero ¿por qué parece que preferiría tomar otra opción? Recientemente es como si fuera consciente de que odia ser soldado, que odia seguir códigos, que odia ese absurdo heroísmo, que odia y desearía haber conservado pensamientos infantiles como el de ser el héroe de todos y proteger al débil.
Y, por supuesto, el pensamiento de nunca dejar a nadie atrás.
—¡Sasori!
La sincronía con la que se miran y se dicen todo a través de ojos cómplices en cada uno de los pares de ojos de quienes conforman su grupo, es irónica. Es irónica porque nunca antes se han sentido como un equipo como hasta ahora.
Pero no olvidan que son soldados.
Está en su sangre hacer sacrificios y apostar por la victoria.
Se da cuenta de ello cuando ya está corriendo hacia la salida mientras que con los hilos arrastra a Sasuke y a Naruto respectivamente. Samehada ha causado el daño esperado pero es como si todo sucediera en cámara lenta. Puede ver como la estructura y las vigas comienzan a desprenderse a su vez como losa superior se reduce a grandes escombros.
Por supuesto no puede usar sus hilos para aferrarse a algo más allá de ese tramo para sujetarse e impulsarse con mayor rapidez pues tendría que soltar a uno de esos dos idiotas pero no hace falta.
Está confiado.
Confiado en que Yamanaka desarme a Yugito una vez más, obligándola a que libere a Yagura de su lazo para que éste lance su Bo con el segundo mecanismo activado, incrustándose en algunos escombros ya derrumbados, abriéndose desde su centro generando una forma amorfa, creando un único orificio por el que fácilmente pueden pasar.
Y también confía en Fuu, siendo que es hábil con esas telas que sujetan el cilindro que siempre lleva en la espalda, sintiendo como estas se amarran a su complexión para lanzarlo con más fuerza, dándole el impulso que necesita para atravesar ese reducido espacio que el arma de Yagura ha generado.
No hace falta que mire atrás.
Ni que haga caso a los gritos de Sasuke sobre lo que está haciendo.
Sasori es un soldado después de todo.
Igual que el resto.
Igual que todos.
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II
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¿Es muy tarde para pensar que todo lo que están haciendo está mal?
En ningún momento Sasuke pensó que sería fácil, por supuesto, pero tampoco estimó el número de sacrificios que tendría qué hacer conforme las cosas se fueran dando.
Todos accedieron a ir, sí, pero ahora todo le sabe mal por alguna razón.
Él está ahí por Sakura pero ¿ella por qué razón lo está? Para Sasuke la única razón, hasta ese entonces, es que ese es el modo en el que Sakura opera cuando quiere proteger algo. El abandono, la distancia…Está acostumbrada a las despedidas pero no a las traiciones. A pesar de que su fe es casi inexistente Sasuke piensa que ella apenas se aferra a algo para no dejarse morir.
Ahora es mucho más consciente de ello a pesar de que no han tenido tiempo para decirse tanto.
Ahora que ambos saben quién es el otro, están conscientes del peligro al que están expuestos estando ahí pero él sabe que Sakura está ocultando algo más.
Algo que no le ha dicho.
Lo siente porque desde que le ha mordido es como si estuviera conectado a ella de algún modo.
O quizá es algo que ni si quiera ella sabe aún.
Lo único que quiere es sacarla de ahí. Salir de ahí y…y ver si hay algún futuro para ellos.
—¡Hey, espabila!
Las decisiones de Sasori, junto a sus acciones, son mucho más precisas que las de él, desde luego. Y es de esperarse, él es un auténtico soldado. Lo han forjado de ese modo desde joven al igual que a ella. Sasuke no pone ninguna objeción pues tiene un objetivo claro pero parece que ha escogido el peor momento para ponerse a divagar.
Han logrado avanzar dejando al resto atrás pero Sasuke no ha tenido si quiera tiempo para los reclamos.
Apenas pasan la barrera, hay nuevos obstáculos.
Un frente con más de veinte soldados los espera a través de los pasillos.
Y ahora que se han separado las cosas se complican. La razón por la que eran muchos en un inicio era para que pudieran cubrir los distintos objetivos que se habían auto impuesto en el menor tiempo posible. Esto, claro, con el mayor porcentaje de probabilidad de que cada rescate fuese exitoso.
Según Hinata y Kurenai, Iruka y Utakata estaban en una celda alejada del trayecto principal por donde estaba la celda de Sakura.
De la dama Chiyo no había una situación clara pero especulaban que podría estar aprisionada en una celda individual.
Y también estaba el aislamiento de los subtenientes de cada Fenrir.
Demasiado puntos qué abarcar y ellos ahora solo son tres.
¿Cómo podrían sobrellevar eso? ¿Qué es lo que un hombre como Danzou está buscando? ¿Por qué ha mantenido a Sakura en una celda?
La cabeza le da vueltas pero es como si algo en concreto hiciera conexión y las sospechas dieran pie a que son verdaderas. Sasuke solo sabe que si su existencia tiene un peso importante en ese mundo, debe tenerla también para ese hombre. Para este momento debe saber quién es pero…¿qué conexión tiene eso con él?
—Lánzame.
—¿Qué?
Pero una sensación desconocida le está diciendo que apueste.
—¡Lánzame!
Que mida su fe y resistencia con la manera en la que esos soldados vayan a reaccionar al ejercer las órdenes que les han emitido.
Aunque Sasori piensa que es una orden estúpida, accede. Envolviendo a Sasuke con los hilos, tira de él con fuerza hasta llevarlo por encima del límite de los soldados. Todos lo apuntan inicialmente pero Sasuke solo entrecierra los ojos cuando ve al primero de ellos dudar.
Cuando lo ve bajar el arma y apuntar a Naruto y a Sasori, lo entiende.
Lo de la captura de Sakura solo ha sido un señuelo.
Siempre lo fue.
Danzou no va a herirlo.
Porque sabe quién es.
Pero la pregunta aquí es ¿qué demonios tiene que ver con él?
—¡Sasuke! —la advertencia de Naruto es demasiado tardía puesto que brazos y piernas ya los tiene inmovilizados.
—¡A este tráiganlo! ¡A los otros dos elimínenlos!
—¡No! ¡No dejes que se lo lleven! —la voz de Konohamaru, a través de los parlantes, es sumamente alta, tanto que hasta ese momento son conscientes de que están en una misión y no pueden permitirse fallar. Pero Sasuke nunca se pintó como un objetivo, ¿por qué ahora lo quieren atrapar? Pareciera como si Konohamaru, además, estuviera aterrado de que así fuera—. ¡Si lo tienen a él…!
Sasori chasquea los dientes, apartando a Naruto para ponerse al frente, teniendo involuntariamente un recuerdo oportuno. La última conversación que tuvo antes de partir del refugio de Kurenai.
—No puedes.
—¿Eh?
Nunca habían hablado más que para únicamente darse un saludo obligatorio pero Konohamaru lucía demasiado serio al respecto, segundos antes de separarse en grupos y partir.
Sujetando la manga de su uniforme, con la mirada hasta perdida en un páramo dentro de sus memorias. Como si fuera solo un medio por el cual alguien más se comunica. Sasori no lo apartó ni tampoco armó alboroto. Solo permaneció quieto, escuchando con atención una sarta de oraciones que parecían no tener sentido.
—No puedes dejar que lo atrapen a él. Todo se acaba cuando acorralan al Rey, es por eso que no hay que dejarlo morir.
El Rey.
¿Se refiere a Sasuke?
Ese imbécil tiene pinta de todo menos eso. ¿Por qué le asignaría un rol tan importante? ¿Y en qué momento todo eso se ha convertido en un tablero de ajedrez?
Todo eso suena tan absurdo.
Tan absurdo como siempre lo ha sido la batalla entre el bien y el mal. Tan absurdo como que las piezas de color blanco dentro del tablero tienden a aludir a la inocencia mientras que las negras aluden a la corrupción.
Tan absurdo como que ellos están ahí resistiendo la furia de un sistema que, se supondría, debería brindar seguridad a su gente.
Las cosas absurdas parecen que son el verdadero golpe de realidad. ¿Eso significa que ellos son los corruptos?
Si lo piensa con detenimiento el blanco nunca ha sido lo correcto ni lo bueno. El blanco solo ha sido una mentira.
—¡Sasori, no descuides tu espalda! —oyen todos a Kurenai desde los parlantes pero Sasori luce indispuesto a preocuparse por alguna herida menor. Sin embargo, aunque no ha esperado nada del eslabón más débil, a su parecer, de esa formación, Naruto está dispuesto a ser útil.
Colocándose a su espalda, apuntando a quienes vienen en sentido contrario al soldado escarlata.
—¡No quites tus ojos de él! —lo oye gritar a su espalda como si él en verdad fuera alguien admirable y con una confianza ciega.
—¡Como si tuvieras las agallas de disparar esa cosa! —reprocha Sasori sabiendo que, en efecto, Naruto dispara pero falla a propósito pues parece que está en su moral no herir a nadie aun a pesar de todo.
—¡Un mísero gracias bastaba! —lo oye contestar.
Como sea, aun así le es de utilidad pues está deteniendo a los soldados en lo que él se concentra al frente.
Ah, es por Sasuke, piensa el Fenrir.
Naruto sabe que, de los dos, Sasori tiene mayores posibilidades de liberarlo pero ¿está bien ser una especie de señuelo por el bien de alguien más? Sasori quiere atribuir a que se debe únicamente al instinto natural por auxiliar a alguien pero la situación actual es particular porque se trata justamente de Sasuke. Como si todos perdieran la cabeza por él.
Konohamaru continúa gritando, y aquello lo confirma.
Sakura ha terminado en ese lugar también debido a él.
Y ahora ese rubio parlante hace todo eso.
Pero ¿Quién es él para juzgar? Sasori haría lo mismo por una persona en específico si así fuera. La misma persona que ahora lo está dando todo por otra.
Qué desagradable sensación.
—¡Naruto! ¡Hay un tablero integrado en la pared a tu lado! ¡Activa el protocolo de seguridad!
Las placas de acero de las que Hinata le habló, piensa en tanto la oye en su oído gritar desesperada.
Mientras tanto él, ansioso y estresado, sigue disparando. El número de soldados es mucho menor al que Sasori enfrenta pero no tienen demasiada experiencia como para acabar con todos rápidamente.
Si quita un ojo de enfrente podría ser perforado por una bala por lo que no puede mirar detenidamente cuál de todos los botones es el correcto.
—¡Ah!
Un descuido.
La primera bala impacta en su hombro derecho.
—¡Naruto!
¿Por qué darían todo por él?
Sasuke se lo pregunta al mismo tiempo que Sasori también lo hace pero con una sensación y expresión más amarga que la de él. Su delirio y su desesperación se ven tamizados del dolor mientras se alarga dentro un extenso e infinito túnel tal como sucedió la primera vez que creyó haber perdido a Naruto.
Y ahora lo hace una segunda vez. Y es el doble de angustiante pues lo presencia si poder hacer nada.
En cuanto Sasori ha decidido confiar en Naruto y avanzar de frente contras los soldados hasta llegar a Sasuke y liberarlo, ha volteado y extendido sus hilos para sujetarlo y traerlo con ellos…Ese ha sido su primer pensamiento optimista…de no haber sido frustrado por un segundo temblor mucho más fuerte que el anterior.
Las paredes y plafones de ese lugar están diseñadas para resistir las vibraciones de ese tipo pero ¿por cuánto? Las luces encajonadas a los marcos de metal se mueven tanto que se desprenden y el mundo parece perder estabilidad.
¿Ha sido Pakura o Kisame?
¿O quizá ambos combinando sus ataques?
De cualquier modo Sasori hace un esfuerzo más por estirarse y tomar a Naruto…pero no lo logra.
Y entonces Sasuke se desespera. Se suelta y corre hacia él.
—¡Vuelve, imbécil! ¡¿Qué haces?!
No vengas, le dicen sus ojos tan azulinos como el mar que no han visto aún pero que han pactado conocer desde que entendieron el peso de las promesas.
¿Por qué no puede todo volver a como era antes?
¿Por qué no pueden simplemente cerrar los ojos y que al abrirlos estén de vuelta en Rhoda?
¿Por qué siempre tiene que ser Naruto y no él?
Debió de haberlo sabido. Que de los dos, el más valiente siempre fue ese tonto rubio diestro. La imagen de Naruto que tiene ahora en frente, la de verse como un auténtico y decidido soldado, es tan lejana a la imagen que él recuerda de un niño rubio agazapado bajo la lluvia con un trozo de pan. Siempre temeroso. Siempre llorón. Siempre detrás de él.
Siempre tan leal y tan confiable.
Aún si no posee la fuerza de alguien que ha dedicado su vida a un régimen tan estricto como un soldado, Naruto daría todo por los suyos.
—¡Naruto! —vuelve a gritar Sasuke sintiendo como Sasori lo aferra desde donde está.
—¡Ni se te ocurra venir si no es con ella!
Sasuke jadea.
Jadea y luego enmudece.
—Hace tiempo te pregunté si preferirías destruir este estúpido sistema a nuestra libertad….Ninguna de esas dos posibilidades fue una opción para ti.
—Naruto…
—¿Sabes? Siempre que platicaba con Kakashi sobre ti nos burlábamos sobre qué haríamos el día en que te fijaras en una chica…Pero la elección que ahora haz hecho sigue sin agradarme. Y estoy seguro que él opinaría igual.
—Lo sé.
—Lo sabes…Y aun así estás arriesgando tu vida por alguien quien no sabes si va a corresponderte.
—No busco que me corresponda. Solo quiero que esté a mi lado.
—¿Qué no es eso buscar que te corresponda?
Naruto nunca aceptará a Sakura por el simple hecho de que su mejor amigo exponga su vida de esa manera. Cualquier persona racional con sentimientos pensaría de la misma forma. No desear que tu ser querido sufra a cambio de alguien más, y por eso no la acepta aún. Pero es un progreso que él esté apoyando a Sasuke hasta el final, aceptando ir ahí con una bola de desconocidos, aceptando que él siga y él se quede atrás.
—¡Naruto, no!
Aceptando solo golpear el tablero entero activando todo de manera desmedida, entre ellos las placas de acero que finalmente mantienen a Sasori y Sasuke fuera del alcance de los soldados pero que a él lo dejan a merced de todos ellos.
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III
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El peso de la culpa… ¿Es esa la razón por la que ella eligió ser así? ¿O cuál es la verdadera razón por la que siempre fue tan distante con la gente?
Para evitar, seguramente, que todos fueran Mikoto. Ser, o convertirse en alguien tan preciado como lo fue Mikoto, siempre terminaría mal. Ser ella era como su estándar más alto en cuanto a felicidad pero también era como volverse un blanco seguro. Aun así…nunca fue tan feliz en la vida como cuando estuvo con ella.
Más allá de eso ¿qué podría ser mejor?
Entonces conoció a Sasori.
Entonces conoció a Chiyo.
Sentimientos tan parecidos pero únicos.
Pero que tuvieron el mismo impacto en ella cuando se ocasionaron heridas.
Entonces decidió nunca más volver a hacer algo tan insensato como eso…
Y entonces Konohamaru.
Hinata.
Sasuke…
Con él siendo el último pensamiento dentro de su mente aletargada es que logra despertar debido a los movimientos bruscos de venir encima de Suigetsu. Cuando despierta, y se da cuenta del contexto, es que la idea de ya no arrastrar a nadie a su mundo se instala en su mente, sustituyendo a Sasuke, junto a una sensación agridulce lo hace en su pecho.
Sea alguien cercano o a alguien con quien apenas se ha dicho un saludo, no quiere arrastrar a nadie más.
Tanta ira.
Tantas desdicha.
Aún si todo ese plan que han montado tiene éxito ¿qué va a suceder una vez que pisen un pie fuera de las murallas de Konoha? Todos van a ser perseguidos y no tendrán posibilidad alguna se suplicar piedad cuando un cañón apunte sus cabezas o una espada lo haga a la altura de sus corazones.
Sakura desconoce si Danzou está al tanto de todo eso pero no duda de las cosas que es capaz de hacer si se siente traicionado.
Todo debe morir con él y con ella.
Es a ella a quien debería perseguir pues le aterra la idea de que pose sus ojos en alguien más. Alguien más, irónicamente, tiene como rostro principal a Sasuke pero podría ser cualquier persona. Y con eso se convence de que ahora más que nunca debe mantenerlos lejos a todos, especialmente a Sasuke. Si una particularidad como la suya, que es de nacimiento, cae en las manos equivocadas podría tener el mismo destino que ella tuvo desde pequeña. Además de que parte de sus sentimientos por Mikoto están influyendo indudablemente justo ahora.
Es su hijo después de todo.
Es una parte de ella que quiere mantener con vida.
Sea por su propio capricho o porque así se lo prometió…o porque de verdad sienta algo por él.
Como sea, si salen de ahí solo vivirán una vida de persecuciones. Es mejor si se queda y todo muere con ella.
Es mejor si se queda y acaba todo de raíz.
No lo piensa demasiado cuando, aprovechada de la situación, se suelta de Suigetsu con demasiada destreza, apartándolo, por supuesto, sin hacer mayor daño.
El sedante ha sido potente, sí, pero Sakura aún manifiesta particularidades debido a las propiedades de la sangre de Sasuke por alguna razón, como el hecho de que no surta el efecto prolongado o completo que uno se espera.
Sabiendo eso se confirma aún más que la sangre de él es especial. Es más especial que la de ningún otro. Que la de Sasori. Que, incluso, la de Obito. Es por eso que nadie debe tenerlo. Nadie debe tocarlo…No va a permitirlo.
—¡Hey! ¡¿Qué estás haciendo?! —grita Suigetsu, intentando sujetarla de nuevo.
A pesar de que la siguen, Sakura es más rápida. Parte de ello también se debe a que su rapidez aumentada ha mejorado debido también a la sangre de Sasuke pero no puede sentirse aliviada por eso. No sabe si va a durar mucho o qué es lo que vaya a suceder más adelante.
—No me sigan —advierte y cumple su advertencia imposibilitándoles la opción de que tan siquiera lo intenten cuando se monta a uno de los cables de los elevadores que han sido inhabilitados por las explosiones y lo corta dentro del cubo de instalaciones del mismo. El mismo desciende pero ella sube pues está sujetada al contrario.
Y mientras lo hace, lo hace a una velocidad de miedo.
Sabe a dónde se dirige.
Hay un solo lugar de donde Danzou no se movería a pesar de que tiene la libertad para hacerlo, tal como ella.
Tal como lo hace la Reina en el ajedrez.
Es hora de acabar con eso de una maldita vez.
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IV
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No pueden detenerse y no pueden permitirse, además, cargar con más pena.
Pero no obviar los sentimientos cuando se vive una pérdida harían de Sasori un ser inhumano. No está ahí para dar palabras de aliento ni mucho menos para dar falsas esperanzas. Luego de que la barrera cayera y Naruto quedara del otro lado de esta, parece que Sasuke ha perdido la convicción.
Más soldados siguen apareciendo, y aunque Sasori puede ocuparse de ellos, no pretende que Sasuke sea un peso muerto para él.
No son amigos ni nada que se le parezca pero la expresión en su rostro es desolada.
No tiene tiempo para él y piensa que Sasuke debería reponerse de una vez por todas ante eso.
—Ésta no será la única vez que pierdas a alguien —dice, resguardándose junto con él detrás de un doble muro, oyendo disparos. Sasuke no levanta el rostro pero puede entender el trasfondo de sus palabras. No lo está compadeciendo ni mucho menos, solo está diciéndole las cosas tal como son. Cuando finalmente lo mira, tiene el borde de los ojos enrojecido.
—Debiste tomarlo a él —reprocha, ignorando en donde se encuentra y qué han ido a hacer ahí, estrellando su espalda contra el muro valiéndole que el mundo se esté cayendo al rededor. Aquella mueca descompuesta, llena de rabia y de ira, le recuerda mucho a sí mismo—. ¡Debiste salvarlo a él!
—Sí —emite, firme, sin oponer resistencia en el agarre que lo tiene sujetado—. Quizá sí debí salvarlo a él y dejarte morir a ti.
¿Cuántas veces no lo pensó?
Lo ha odiado desde que la noticia llegó a sus oidos. La noticia de que un forastero llegó al Cuartel. La noticia de pertenecer al escuadrón de Sakura. La noticia de saber que poco a poco se volvía cercano a ella.
Ahí están ellos dos contra una pared resistiendo la furia de los disparos pero también resintiendo la pérdida a través de los años y las situaciones. La pérdida que ha sido aceptada y que le ha permitido continuar. La pérdida inocente y reciente, palpitante en el corazón de alguien que apenas conoce la guerra.
—¡¿Y por qué no lo hiciste?!
Si se odian tanto…
—¡Hyuga! ¡Quien sea! ¡Tenemos un problema!
La interferencia en los parlantes de cada uno del grupo escucha atento la voz ansiosa de Suigetsu, incluyéndolos a ellos.
—¿Qué sucede?
—¡Lotus….! ¡Sakura escapó!
De nuevo, ahí están ellos dos, contra una pared resistiendo disparos. Enfrentando las consecuencias de una pérdida reciente. Vociferando entre lo que pudo pero no pudo ser. Deteniendo alientos mientras la imagen de alguien a quien atesoran se instala en sus mentes una vez más.
—Por supuesto —suelta Sasori, taimado e inesperado. Como quien sabe que eso tarde o temprano iba a ocurrir—. Eso es lo que ella hace —hace una pausa, sintiendo como la fuerza con la que Sasuke le sujeta el cuello disminuye. Sería mentir decir que no le ha tomado por sorpresa la velocidad con la que Sasuke le ha apoyado contra la pared ni descubrir, recientemente, el inusual color carmesí que tienen sus ojos aunque es probable que Sasuke ni siquiera sea consiente de ello—. Sigo creyendo que no eres lo mejor para ella.
—Cállate.
—Si te desmoronas por algo como esto… ¿Cómo dices que vas a ser capaz de hacer para ayudarla?
—¡Cállate!
—Ella ya perdió demasiado. Y perderá más. Solo es cuestión de tiempo. Perderá a ese niño. Perderá a Hyuga.
—Te perderá a ti —Sasori detiene sus diálogos, jadeando. Ese imbécil…Usando sus palabras en su contra.
—Por protegerte a ti.
Un Rey debe sacrificar por su pueblo pero un Rey no es nada sin el pueblo.
¿De qué manera los sacrificios, entonces, son necesarios?
Está siendo muy radical al pensar que algo malo va a sucederle a los que ha dejado atrás o está siendo demasiado ingenuo para no confiar en la fortaleza de cada uno.
Mientras los disparos no cesan, las cosas se complican y Sakura se encamina a un sitio sin salida, ambos tienen muchos pensamientos realistas dentro de sí mismos.
Si Sakura viera eso…
Si Sakura viera que lo que ella intentó proteger ahora se encuentra en peligro… ¿qué cara pondría?
Pensar que todo lo que ha hecho Sakura es debido a él pero también el pensar que ha llevado a un grupo de desconocidos a arriesgar más de lo que deberían también es culpa suya…
—Si no eres capaz de soportar algo como esto, entonces no debiste haber venido hasta aquí —que Sasori le esté dando una lección en toda su cara es algo que va a recordar y detestar toda su vida.
Del mismo modo que va a lamentarse el haber llevado a Naruto hasta ahí solo para perderlo.
Pero no puede lamentarse por eso ahora. No cuando el mismo Naruto le ha gritado, también en su cara, que cumpla con lo que fue a hacer a ese sitio. Tal como Sasori lo está haciendo aunque por dentro quiera golpearlo.
No solo es por él, es por todos.
Sakura, aun con el estado emocional más desmoralizado, jamás ha pensado solo en sí misma.
Y lo mismo aplica para el resto.
¿Por qué Sasori dibuja la rabia y la desesperación en sus ojos mientras lo mira?
¿Por qué cada soldado ha decido quedarse atrás con el fin de que ellos avancen?
Nadie es tan egoísta como él. Egoísta al pensar que él es todo el mundo de Sakura porque no es así.
Cada quien está protegiendo algo pero Sakura…Sakura está intentando proteger todo porque no hay nada en el mundo que ella no atesore.
—¿La capturaron o…? —la voz de Hinata intenta recomponerse pero fácilmente continúa quebrándose tras lo acontecido con Naruto.
—¡Ella solo se fue…! ¡Ella fue a…!
—Danzou —emite Sasori con la ira contenida. La sombra de ese hombre no se desvanece. Es más, pareciera que incrementa con cada paso que dan pero dada la situación también quiere culpar a Sakura—. Él sigue en el Cuartel.
—¿Cómo lo…? —Kurenai, del otro lado, calla de pronto.
—Está haciendo que todos se separen a propósito —deduce Neji, anunciándose finalmente. Gesto que no pasa desapercibido por Hinata quien no puede evitar jadear del asombro.
—Ya lo hicieron —dice Sasori, volteando a ver hacia el pasillo por un momento nada más. Sasuke le imita, sombrío, pensando en Naruto de nuevo.
—No permitan que llegue hasta el Canciller—una voz aguda interrumpe.
—¿Konohamaru? —la voz del menor apenas es imperceptible considerando que se encuentra un tanto apartado del mesón de controles de Kurenai y los micrófonos.
—¿De nuevo esa mierda del ajedrez?
—Un Rey no está permitido el exponerse voluntariamente a un jaque —el castaño hace una pausa como si él mismo estuviese pensando la respuesta a la pregunta de un difícil examen—. Señorita Hyuga —llama el niño, acercándose, haciendo que su voz se escuche más nítida por lo tanto—. El Canciller está limitando sus movimientos voluntariamente, no es porque se sienta en peligro.
—Pero Lotus está yendo hacia donde está. ¿Cómo no podría…? —habla Suigetsu.
—La está llamando. Quiere que lo encuentre —deduce Konohamaru, ansioso y preocupado.
—¿Y la razón?
—Quizá solo no quiere ser rescatada —la resolución que da Neji descompone a Hinata y a Konohamaru al mismo tiempo, mientras que en Sasuke solo provoca que apriete los puños.
—Hyuga —la azabache atiende a Sasuke—. ¿Puedes rastrearla? —pasan unos segundos y finalmente el mapa se descarga en cada uno de los dispositivos de rastreo integrados a los uniforme de cada quien. Kurenai, a su lado, se sorprende de que haya podido hacerlo dado que sabe que a cualquier soldado se le despoja de cualquier equipo de reconocimiento una vez que se encuentra en las celdas.
—¿Cómo lo…?
—Está usando la Flor de Loto que le dio Konohamaru.
Mientras ellos hablan y piensan, el mundo no se detiene con nada. Cada quien lidia con diferentes flancos enemigos ahora sin tener una sola orden qué seguir. Pero era de esperarse. Era de esperarse algo así viniendo de Sakura.
Pero hay demasiados objetivos que abarcar, y ahora solo son ellos dos.
Les toca elegir.
Elegir viendo el panorama y analizando cada uno de los pro y los contra.
Por donde se mire, Sasuke está en desventaja. Necesitan de alguien capaz que pueda usar la fuerza, si es necesario, para detener a Sakura y traerla arrastrada si es preciso. Suigetsu y Neji están demasiado alejados de ella a estas alturas. En cambio ellos dos…
—Ve —el empujón de Sasori lo aturde pero su orden lo ha hecho mucho antes. Sasuke lo mira, atónito—. Yo iré por Iruka y Utakata —anuncia para que todos oigan el nuevo rumbo de las cosas.
—¡Pero Sasori, tu eres más…! —Kurenai calla de pronto viendo como su adorable muchacho de cabellos carmesí no parece dudar ni un poco a través de la cámara integrada en el uniforme de Sasuke.
Sasori. El más apto.
El más capaz.
El más fuerte.
Sasori nunca quiso ninguna de esas cosas, y aunque ahora le podrían ser útiles, sabe que no son suficientes. Por mucho que él lo desee fervientemente, por mucho que quiera ser él y no Sasuke quien vaya y la rescate, por esta vez le toca perder.
—No necesito que me hagas sentir mejor —objeta Sasuke, recompuesto. Como si hubiese silenciado, por este momento, todo el dolor que está sintiendo por Naruto.
—Te digo lo mismo —responde, haciendo un atisbo de mueca. Lo más cercano a lo que puede parecerse una sonrisa llena de autosuficiencia—. Pero ambos sabemos que una bestia es más rápido que un alterado.
Lo sabe.
Por supuesto que lo sabe.
A pesar de que no lo ha visto en acción ni mucho menos Sasuke es consciente de la fuerza real que puede llegar a poseer, Sasori quiere apostar por eso y por su reciente extraña naturaleza. Por las absurdas elecciones.
—Vete antes de que me arrepienta —espeta, sacudiendo las manos y acomodando los dispositivos de sus muñecas—. Te abriré paso pero no te voy a proteger. Ocúpate de ti mismo de ahora en adelante.
Sasuke no contesta, solo se coloca a un lado de él, resintiendo más fuertes y consecutivas explosiones que las anteriores.
No debería confiar tanto en él, ni tampoco Sasori debería hacerlo en viceversa pero incluso antes de que el soldado carmesí extienda los brazos, Sasuke ya está corriendo al frente.
Porque sabe que su espalda está segura.
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V
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—Qué daño, maldita sea… —dice, moviendo su hombro en círculos. Justo en la segunda vuelta, el músculo se des contractura, oyéndolo claramente mientras siente como un dolor punzante se genera pero rápido se desvanece—. Auch.
La caída ha sido bastante alta. Mientras da un vistazo hacia arriba se dice a sí mismo que ha salido ileso solo por la gracia de algún santo o una fuerza desconocida. Solo a un idiota como él se le ocurre tirarse al cubo de instalaciones de los ascensores y esperar caer ileso pero no era como que tuviera muchas opciones de por sí.
Tras activar todo el mecanismo de seguridad del pasillo, no solo ha activado las paredes de acero sino que también el mecanismo completo con un sinfín de trampas y sorpresas para la contención de la amenaza por la que ese protocolo fue instalado en primer lugar.
Ver a los soldados caer uno a uno por las trampas en el suelo y en los muros le ha hecho que se paralice por un segundo pero también le ha hecho desesperadamente buscar algún medio para salvarse la vida.
Entonces, las puertas abiertas de par en par donde debería haber un elevador.
Por supuesto, no solo el sistema de seguridad parece tener problemas, sino el resto del sistema automático que hace que todo ahí sea funcional, como por ejemplo eso justamente. Con tantas explosiones y vibraciones no le sorprende que todo se haya echado a perder pero parece muy oportuno que así haya sido pues de otra manera no habría podido coger valor, de quien sabe dónde, y solo tirarse sin saber si algo firme iba a amortiguar su caída o solo iba a toparse con el vacío.
Para su maldita buena suerte, su cara dio de lleno con la tapa superior de un ascensor en el piso inferior. Aquello le hizo sentir alivio pero de algún modo ahora está completamente solo.
Incluso el único medio de comunicación por el que podría reportarse con vida está roto. Naruto sacude las manos quitándose los parlantes de los oídos para luego tirarlos con rabia.
¿Y ahora qué se supone que haga? No tiene ni la más remota idea de dónde se encuentra.
Vuelve a lanzar una mirada hacia arriba. El piso más próximo está a unos cuantos metros. Lo sabe por la puerta más cercana que alcanza a mirar.
No es espléndidamente un hombre de mucha resistencia pero ahora más que nunca debe hacer que un poco de ésta emerja si quiere salir vivo de ésta.
No debe ser su mejor ángulo ni su mejor habilidad el trepar cables de acero pero no es tan diferente a trepar árboles.
Cuando llega a las puertas de metal, sin embargo, debe hacer un esfuerzo sobre humano por abrirlas debido al daño que ha recibido en su hombro. No solo por la caída sino también porque una bala le ha rozado minutos atrás. Afortunadamente aún posee el rifle, el cual cuelga de la correa suspendida en su cintura.
Dios, ni en sus más remotos sueños pensó que estaría en una situación así ¡Y mucho menos en Konoha! Si salían vivos de ahí iba a escribir un maldito libro sobre sus hazañas aunque de escribir no supiera absolutamente nada. Seguramente le pediría ayuda al pequeño mocoso.
—¿Dónde diablos…? —Terminar de formular la pregunta para sí mismo al parecer es el primer obstáculo con el que debe enfrentarse pues a duras penas logra retroceder justo antes de que un sorpresivo ataque le dé directo en el rostro—. ¡Tú…!
Cuando ve el rostro de Sai se percata que la sorpresa y la sensación de enojo son mutuos pues tan pronto este lo reconoce de vuelta, vuelve de nuevo a intentar herirlo con su espada.
—¡¿Dónde están?
Naruto retrocede nuevamente aunque con dificultad. Se agacha y luego lo empuja con su cuerpo de lleno a Sai pero éste fácilmente lo sujeta y lo impulsa por los aires, estrellándolo y causándole más daño, ésta vez en la espalda.
Maravilloso. De todas las personas en ese maldito lugar tenía que ser justamente él con quien tenga que enfrentarse estando solo.
—¡¿Te hice una maldita pregunta?! ¡¿Dónde están esas miserables sabandijas?!
Naruto sugiere que se refiere a Sasori y Sasuke aunque tiene sus dudas. Como sea, sean ellos u otros, el objetivo de Sai es el mismo.
—¡Como si fuera a decírtelo, imbécil! —vocifera, volviendo a apuntar.
Es un hecho que Sai se encuentra solo pero eso lo hace ver inusual. ¿Qué no los rangos altos siempre están rodeado de sus malditos sirvientes?
Las balas que Naruto dispara Sai las bloquea con la habilidad propia de un soldado de su rango. Naruto apunta al techo, desprendiendo parte de algunas placas, solo así obligándolo a retroceder pero esa pantalla no va a servirle por mucho tiempo.
—¿Qué es esto?
—Es un núcleo de energía. Se requiere radiación para pasarlo a un estado explosivo.
Naruto recuerda haber hecho una expresión rara cuando la doctora Kurenai le hubo entregado aquello. Es obvio que de entre todos, él era el más vulnerable por lo que en una parte agradecía el armamento que se le había dado pero por otro se maldecía por no entender términos tan complejos.
—¿Y…—recuerda, también, haber carraspeado nerviosamente mientras apartaba la mirada de Hinata a unos centímetros de él. Estupendo, no quería verse como un imbécil que no sabe nada—, cómo lo activo?
—Con tu rifle.
No hubo demasiado tiempo para las explicaciones pero incluso para alguien sin experiencia como él, la adrenalina, en ocasiones, te proporciona todo eso que no sabes. Porque están en virtud de ti mismo y de las consecuencias que traen consigo las decisiones que tomas.
Como sea, no lo piensa mucho cuando lanza el dispositivo al aire y apunta con el arma.
Es muy torpe en muchas cosas pero nadie puede poner en duda su espléndida puntería.
Dirigiendo el lente del arma, presiona y mantiene lo que parece un haz de energía infrarroja. Lo siguiente que sucede es otra maldita explosión. Una en la que Sai se ve envuelto casi por completo pero lo suficiente como para quedar atrapado entre escombros. Naruto, presumiendo de su ridícula buena suerte hasta ahora, sale ileso.
—¡Aaarrgh! —suelta Sai, colérico, intentando moverse de entre los escombros ignorando que el rubio se aproxima y le apunta, nuevamente para variar, con su arma. Lo mira, irónico y furioso—. No te creas demasiado, simio torpe. En cuanto salga de aquí voy a atravesarte el cráneo y darte de comer a los perros callejeros —Naruto afirma más el arma, amenazando con más seriedad. Sai emboza una sonrisa llena de burla—. Por favor, no eres capaz de herir a alguien.
Okey, suficiente humillación. Sasori había dicho algo casi idéntico minutos atrás mientras que Sasuke igual había hecho un comentario similar cuando aún se encontraban en el refugio.
—¿Por qué todos siguen asumiendo esa mierda? —las pupilas de Sai se contraen cuando ven sangre, su sangre, salpicar frente a sus ojos. El dolor inmediatamente se hace presente. Naruto le ha disparado en el hombro con toda la intención.
—¡Maldita basura!
—Uy, sí, maldita basura.
.
VI
.
Ya la esperaba.
Con una entrada sigilosa y con la gracia de su destreza, Sakura cumpliría un rol espléndido si fuera una asesina a sueldo.
Lo es de todos modos, piensa con gastada ironía. Es una asesina de cualquier forma. Asesina la vida de manera silenciosa y lenta. Marchita las flores, las rocía de una maldición que la viene arrastrando desde hace tiempo. Las personas cercanas a ella siempre tienen un mal final. Ella es como veneno. Es como una letal enfermedad que avanza lenta, camuflada de despreocupación.
¿Quién pensaría que por su espada ha pasado la sangre de miles?
No solo Draugs.
Ha matado. Ha traicionado. Ha acabado con la vida ajena y con la suya misma.
¿Qué ocupación podría tener luego de eso?
—Parece que te estás haciendo cada vez más lenta.
—No luce sorprendido de verme.
—Por supuesto. Aún si lucías miserable hace unas horas, conservas más fuerza que la de ningún otro soldado. No esperaría menos de ti —lo oye burlarse—. Aunque sostengo que esperaba que llegaras más rápido.
Sakura no concuerda. De hecho, desde que ha bebido la sangre de Sasuke, se siente con más fuerza que nunca pero eso es algo que no le dirá.
Además, aunque posee dicha fuerza de nada le serviría si por dentro tuviera la convicción por los suelos. Aún así cree fervientemente que ha ido hasta ahí con la alta probabilidad de también morir si la situación lo predispone.
Es Danzou, después de todo.
La pieza más débil.
La pieza más fuerte.
Sakura no sabe cómo definirlo así como nunca puede leer lo que piensa a pesar de que, con los años, se ha vuelto bastante buena en ello.
—La muerte, a veces, tiene prisa —entona, avanzando con lentitud.
Ha entrado por la puerta como quien pasea por su morada. En lugar de acecharlo y tomarlo por sorpresa, lo ha hecho de una manera tan ordinaria que cualquiera creería que su convicción sobre matarlo es de papel.
Pero él también lo ha hecho. En lugar de esconderse, de activar los protocolos de seguridad, de activar las trampas de las que dispone la tecnología instalada en toda esa sala, no lo hace.
Solo está ahí, sentado en la única silla que hay en ese ridículo y exageradamente amplio lugar.
La sala privada de Danzou siempre le provocó curiosidad más nunca miedo a pesar de que parecía estar diseñada para que la magnitud y la amplitud de sus espacios te diera la sensación de aplastarte. La primera vez que la llevó ahí fue hace mucho tiempo que ni siquiera recuerda algo claro salvo las fugaces clases que le dio alguna vez sobre algunas armas. Alguien con esa apariencia de intocable no provocaría que se pensara que fuera capaz de poseer tales reflejos.
La apariencia de Danzou siempre ha sido la de alguien que mueve los hilos. La de alguien que sabe lo mínimo de pelea. La de alguien que necesita que lo protejan…pero la realidad es otra. Sakura nunca ha visto su fuerza real y es ahí cuando piensa que lo ha hecho todo con un propósito. Él sabe demasiado sobre ella pero ¿qué sabe ella sobre él?
Cuidadosa, se detiene varios metros antes de llegar a donde se encuentra.
Acentuando la distancia con el propósito obvio de sentirse ajena a él.
Como el bien rechazando al mal.
Como el negro rechazando lo blanco.
Como advirtiendo que ésta vez no habrán lamentos.
—¿Tienes prisa de morir entonces, Loto?
—¿Morir? —Sakura suelta una risa corta—. Lo que está viendo justo ahora es un cadáver —Danzou guarda silencio—. Las personas buenas son las que mueren —Sakura cierra los ojos y, como siempre, ahí está Mikoto—. Personas como usted y como yo no encajamos ahí.
—Te equivocas —Sakura le mira con intensidad—. Las personas buenas son aquellas que hacen sacrificios por un bien mayor —el hombre se pone de pie, abandonando el refugio de su trono como un Rey tirano que desciende para ponerse a la altura de la mediocridad. Sakura, sin embargo, no retrocede —. Yo he sacrificado tanto…
—Los soldados que han muerto siguiendo sus órdenes no han muerto por usted. Han muerto por una mezcla de miedo y querer libertad —Danzou suelta una risita, avanzando. Disminuyendo cada vez más la distancia entre ellos.
Sakura no es estúpida. Aunque no lleva ni un arma consigo, Danzou tiene otras maneras de herirla. Pero ella también es hábil. Puede que no sepa qué esperar sobre la manera en la que él pelea pero está alerta desde el momento en el que atravesó esa puerta.
No le teme.
Danzou, a medida que se acerca a ella, lo confirma. Y aquello le disgusta.
Esa expresión.
Ese ridículo valor.
Esa osada rebeldía.
—¿Insinúas que me tienen miedo? —Sakura no responde—. ¿Tú me tienes miedo? ¿A pesar de todo lo que te he dado? —la Fenrir finalmente hace un gesto defensivo cuando lo ve demasiado cerca.
—De usted no he recibido nada más que amenazas —cuando Danzou sonríe, el primer panel emergiendo secretamente desde el suelo despierta en Sakura todo sentido de alerta.
Arriba.
Abajo.
Izquierda.
Derecha.
Conoce los diferentes mecanismos y trampas que esconde esa sala a pesar de haberla solo visitado un par de veces. Es idónea para él pues todo está dispuesto a protegerlo como si todo ese espacio tuviese vida propia. Lo ha estado esperando por mucho tiempo pero es posible que él no cuente con que ella tiene recuerdos bastante claros sobre la ubicación de cada una de las trampas para poder evadirlas.
—Es curioso que pienses que yo soy el origen de todos tus males.
Sakura no responde de inmediato pues un nuevo panel de acero casi le aplasta, haciéndola saltar para atrás.
Mira hacia adelante y es una ilusión bastante molesta la que tiene ahora de él.
Ver como toda esa sala está moviéndose pero sin tocarlo y dejarlo expuesto completamente.
—¡Gran parte de ellos lo son! —Aprovechando el impulso que le proporciona uno de los paneles a medio trayecto, Sakura se impulsa desde el borde de este hacia adelante, rozando, finalmente, su cara—. "¡Maldición!" —maldice al verlo retroceder en el último segundo con un reflejo envidiable.
—Es posible —lo oye reírse de nuevo.
Ya no está frente a ella. Ahora está atrás. Sakura se frustra por no poder distinguirlo entre tanto obstáculo visual debido a los paneles pero aquello no le impide tenerlo más de cerca.
Mientras más cerca esté de él, menos probabilidades hay que los paneles le obstaculicen pues están ahí para protegerlo, no para herirlo.
Con un movimiento rápido ya están cara a cara, y aunque los obstáculos siguen emergiendo, ahora solo los rodean dejándolos a ellos en el centro.
Ella es más pequeña. Es más rápida. Es más todo.
Tendría que ser fácil poder tocarlo.
Tendría que ser fácil poder vencerlo.
Así de débil es el Rey en el ajedrez. Luce como el más fuerte pero en realidad su importante papel se debe a la protección y fuerza de las demás piezas que solo viven para protegerlo. Pero mientras más lo ve, mientras más intenta tocarlo, es como si más se alejara la posibilidad de hacerlo.
Se siente, de pronto, demasiado lenta a pesar de saberse fuerte.
Él no está haciendo prácticamente nada.
Solo está evadiendo…pero con una precisión absoluta que raya en lo ridículo. Y se ríe. Como si la humillara. ¿Qué está haciendo?
—Es verdad. Pero también te di todo lo que atesoraste —Sakura lo mira, confundida, pero sin dejar de lanzar ataques. Pero, como siempre, es evadido u obstaculizado. Se siente, de pronto, demasiado torpe. Tan torpe que no ve segundas intenciones detrás de esas incipientes y venenosas palabras.
—¡Usted no me dio nada!
—De nuevo te equivocas —Sakura comienza a desesperarse. Todo se alarga demasiado, y dentro de ese amplio espacio parece más un laberinto que una jaula. Incluso la luz juega un papel importante en todo eso, como si le diera un aspecto más teatral a la situación desesperada—. Una vez más, te equivocas —Danzou insiste.
Cuando Sakura da vuelta, siguiendo la ubicación de su voz, se da cuenta de todo el recorrido que ha hecho. Paneles a la izquierda, paneles a la derecha, como si fuera una auténtica casa de espejos de la que ha perdido el camino para regresar. Pero la voz de Danzou se oye detrás de todos esos.
—¡¿Qué podría haber recibido de usted que fuera bueno?!
Tanta ira.
Tanta furia.
¿Darle todo?
Él no le ha dado nada.
—Pregúntate…—Sakura se estremece cuando lo siente detrás de la oreja, arremetiendo de inmediato con un golpe en esa dirección pero termina por mezclarse con la nada— ¿qué fue todo para ti una vez?
La luz del techo parpadea inusualmente dándole un aspecto sumamente tétrico... y dentro de uno de los paneles traslucidos…está Mikoto.
Sakura palidece. Parpadea rápidamente y cuando vuelve la mirada al frente ya no hay nada. La superficie es lisa. Lisa y resplandeciente como el acero pero ella da un paso atrás, retrocediendo, como si la visión le causara terror.
Es su mente. Es su mente la que está queriendo hacerle ver cosas que no son…
—¿No te lo dije, Loto? —Sakura, alterada y desorientada, clava de inmediato el pedazo de fierro desprendido de uno de los paneles, que ha cogido en medio de toda esa contienda, una vez que voltea al sentir su aliento en su oreja, sin ponerse a ver si logra o no herir a Danzou.
Lo que ve a continuación le hace desorbitar los ojos.
Ya no es Mikoto.
Es ella misma.
El panel traslúcido refleja su silueta como si a la que hubiese perforado fuera a ella misma.
—Ga…¡Gah! —escupe sangre de pronto.
¿Qué?
Baja la mirada y es esa misma arma improvisada la que ahora le perfora el estómago. Alza el rostro, mareada como si se meciera dentro de una musiquita tétrica, y ahora Danzou es quien está ahí, de frente. Sujetando el fierro con el que le perfora la piel.
¿Cómo…?
¿Cómo fue qué…?
—Ahora que estás quieta y tengo tu atención, te voy a contar un secreto. No eres buena resolviéndolos tú misma ¿verdad? —dice, acariciándole repulsivamente el rostro.
La barra de acero sigue dentro y es como si quemara. Por supuesto, la habilidad regenerativa que posee quiere hacer su trabajo pero se imposibilita debido a que el arma sigue dentro de su carne, además de que se siente inusualmente adormitada de pronto.
¿Por qué…?
¿Cuándo hizo ese movimiento?
¿Fue una ilusión?
¿Qué demonios hizo para hacerle perder la concentración…?
—¿Te estás preguntando como es que puedo predecir todo tus ataques, no es así? Cómo es que no puedes tocarme—la soldado no responde, solo se queja.
En medio del dolor, vuelve a repasar sus palabras. Danzou luce como una máquina que lo sabe todo. Como si cada movimiento pasara primero por él antes de Sakura ejecutarlo. Como si él tuviera una lista de ataques que deben ser aprobados por su mano antes de realizarlos.
O más bien…pareciera como si cada uno de sus movimientos fueran conocidos por él.
Tendría sentido...si ella hubiese sido una especie de aprendiz suyo.
Pero Sakura no aprendió a pelear debido a él. Ella llegó al Cuartel sabiendo y lo único que hizo ahí fue volverse más hábil.
Cierto… ¿dónde aprendió a pelear? ¿Fue antes de Mikoto? ¿Fue estando en aquel sitio?
—Nunca me viste pelear y nunca te enseñé nada que viniera directamente de mí pero… —hace una pausa antes de continuar—, alguien lo hizo en mi lugar.
¿A quién se refiere? ¿Qué alguien le enseñó por él? ¿De qué demonios habla…? Sakura intenta hacer memoria…pero no hay nada más que negro.
—Y cumplió espléndidamente con lo que le pedí. Te llenó de habilidades. Te dio destreza. Te hizo casi a su semejanza. Te enseñó todo lo que yo le enseñé…pero también te entregó algo que yo no le pedí que te diera —Sakura gime cuando Danzou le tira el cabello con ganas, obligándola a que lo mire—. Te dio curiosidad. Te dio afecto. Te dio sentimentalismos. Te dio ilusas esperanzas —cada que lo oye recitar punto por punto, Sakura percibe el odio—. Te dio amor.
La puerta más allá de la oscuridad, la que no le permitía hurgar entre más recuerdos, la abre él de una forma bastante cruel.
—Mi Mikoto fue demasiado optimista creyendo que podría sanarte siendo que ella fue la principal protagonista de la desgracia que hoy cargas.
¿Mi?
Su.
Suya.
La barra de acero en su estómago no duele tanto como lo que está sintiendo ahora.
—¿Q-qué…? —esa exhalación ha sido más que solo aire contenido. Es el inicio del punto de quiebre que Sakura posee y del cual es capaz de soportar.
Y Danzou no podría hacer una expresión de más placer como la que tiene ahora mientras ve como los bordes de los ojos de Sakura se ponen rojos y se inundan de ese sentimentalismo absurdo del que tanto habla.
—¿Te recitó las tristes canciones que su madre le cantaba en su lecho de muerte?
Sakura cierra los ojos, enjuagándolos de más lágrimas, trayendo, como si fuera un recuerdo fresco y a la vez olvidado, las noches de Luna Llena. Las noches frías pero también las más cálidas. Y puede oír su cantar mientras siente como le acaricia la cabeza.
—¿Te enseñó alguna vez la cicatriz en su hombro?
Bañándose juntas en el río. Donde todo es expuesto. Donde las mentiras toman forma de cuentos.
—¿Te dijo alguna vez…que te conoció mucho antes de lo que tu recuerdas?
El aliento de Sakura se corta y un profundo dolor crece dentro de su pecho.
—¿Te dijo quién era su padre?
Y con eso último percibe la desastrosa verdad.
Mikoto era hija de Danzou.
.
.
Continuará...
A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
No me manoseen ;-;
Había esperando taaaaaaaaaaaaanto para llegar a esta parte que me da mucha pena tener que terminar esta primera parte (?) Parte de mi ausencia este mes es porque, de verdad, estaba intentando designar qué escenas iba a integrar a estos últimos capítulos y qué estaba dispuesta a sacrificar (?)
Con respecto a la revelación del final de este capítulo, no sé si lo esperaban, o lo sospechaban, pero espero haya causado un ligero impacto jajajaja El personaje de Danzou parece que no mata ni a una mosca pero en realidad el no necesita de fuerza bruta para destruir. Sus métodos son otros. Tal como vemos aquí.
Si de por sí nuestra Sakura está atravesando mucho en este punto, el final de este capítulo marca un cambio muy importante en ella de aquí en adelante. En todo. En su personalidad, en sus objetivos, en prácticamente todo. Durante casi 40 capítulos la vimos como alguien casi indestructible pero ya ha alcanzado su punto de quiebre. Y esto ha sido como la bomba para ella (?) Pero aún hay más.
A esta primera parte le calculo que le quedan solamente 2 capítulos. Muchas pueden pasar a partir de este punto comenzando con que Sakura prácticamente está tocando fondo :u -llora-
En fin, ¡extrañaba saludarles por acá!
Sé que tengo pendientes mis otras dos historias SS pero por el momento quiero darle fin a esta primera parte de Lotus para poder centrarme en ellas con calma así que sean pacientes.
Y pues...nada jajaja no sé qué más decirles. ¡Espero lo hayan disfrutado!
Nos vemos en el próximo capítulo. Estén preparados para todoooooooooo.
Rooss-out.
