Antes del escape de Konoha.

Con el brazo ensangrentado y la desvanecida oportunidad de conservar a Sakura y a Sasuke debido a Chiyo, Danzou se decanta por una decisión rápida pero con bastante tiempo de haber sido analizada con anterioridad.

Por supuesto que estaba seguro que tarde o temprano uno de ellos le traicionaría pero no esperaba que le ocasionaran tantos problemas.

Era cuestión de tiempo y de cómo la llaga en la herida provocaría que esa pseudo lealtad hacia él se volviera en su contra pero, habiendo analizado todo eso antes, definitivamente no tendría por qué sentirse mal en permitir que su escape se llevara a cabo sin mayores problemas.

Desde hace tiempo que ha analizado la situación y desde hace tiempo que también conserva la idea de que Sakura es quien le va a ahorrar todos los caminos hacia sus objetivos haciéndole creer que ella está por encima de él cuando es el mismo Danzou quien aún no le suelta la correa del todo.

Después de todo para él no es nuevo el saber que allá afuera existen más individuos como Sakura y, con mucha más hambre de codiciarlos, como ese muchacho.

Como Sasuke.

Su experiencia con personas dotadas con ese extraño gen, sin embargo, no inició hace poco. Ni siquiera inició con el nacimiento del hijo de su obstinada Mikoto. Inició mucho más atrás, y con eso en mente está convencido de que él sigue con vida.

Su primer error pero también la primera demostración de que, con el tiempo, sería una evidencia de lo que con los años obtendría.

Sasuke era el resultado de una serie de pruebas y de errores por lo que él no podía ser considerado como el primero.

Y también estaba ese otro muchacho. El otro chiquillo de Mikoto.

Por ello no iba a dejar que Sakura se fuera sin darle un uso.

Después de todo la fuerza de su presencia había sobrepasado la ligera línea entre la manipulación y lo que es influenciable.

No usaba discursos.

No usaba promesas.

La gente comenzó a ser empática con ella, y a sentirse identificada con su rol, debido a su obediencia al nivel tan alto como para sacrificarse por los suyos. Una sensación tan nauseabunda como la que siente ahora que ha perdido mucha sangre y como también siente vaya a perder el brazo. La violencia y la ira con la que Chiyo no dudó en atacarlo, sabiendo que su situación no sería premiada, es lo que lo llevó a pensar en todo eso y decidir dejarlos ir.

A ella y a todos.

A diferencia de Sakura, él no puede moverse a muchas casillas. Sakura, sin embargo, puede hacerlo en todos lados aunque ni siquiera sea consciente de que posee tal capacidad. La manera en la que implícitamente se ganó la atención de esa limitada pero poderosa afluencia sin hacer nada es algo que Danzou había estado esperando hace mucho. Siempre vio en Sakura la capacidad de mover a las masas por medio de miedo o por miedo de la manipulación en base a sus actos. Aunque en esta ocasión el resultado había sido opuesto. Los había puesto de su lado sin proponérselo tanto… ¿Qué pasaría si Sakura, cegada por un estadio de odio y dolor puro se decidiera en ir al frente de una fuerza especial que Danzou preparase especialmente para ella?

Prescindir de ella no era tan fácil.

Además de que no solo le era valiosa con respecto a lo influyente que podía ser en torno a influir en las decisiones de las personas sino que también toda ella era un milagro.

Su cadena molecular, su nivel celular, su estructura genética. Todo era único…

Y luego está ese muchacho…

Era como si todo se hubiese alineado para él, para volver a unirlos, para poder usarlos a ambos como un dúo letal. Pero para llegar a ello primero necesita asegurarse de no solo mantenerlos juntos, sino también de buscar esas piezas faltantes que por añadidura podrían causarles problemas.

Estaba ansioso. Estaba ansioso de dejarlos ir y ver qué cosas podían reunir para él, darle la satisfacción de arrebatarles otra vez la esperanza dejándolos completamente sin recursos. De ese modo no tendrían más alternativa que volver a él arrastrándose.

—No disparen.

La sala de control móvil de ese vehículo pasa del bullicio y los gritos, provocados por el caos que hay en diversos puntos del Cuartel y en la muralla, al silencio.

—¿Se-Señor?

— Déjenlos que se vayan.

Con el fin de reunirlos para volver la caza más sencilla, va a otorgarles eso.

Y nadie tiene por qué cuestionar ni opinar distinto. En cuanto la orden es emitida, los francotiradores se retiran así como las ganas de Danzou por conservar las únicas pruebas que podrían ponerlo bajo sospecha. Las que se extinguen una vez que da media vuelta y da la última orden para armar su coartada.

—Ah, y destruyan lo que queda del Cuartel.

.

I

.

—Acamparemos aquí. Mañana temprano pueden decidir qué hacer.

Eso había sido todo. Al final tanto ellos como el grupo de ese hombre no habían resuelto o habían, tan siquiera, intentado dialogar entre sí.

El ambiente del lado de los rebeldes de Konoha se volvía cada vez más silencioso al punto en el que cada uno podía sentir la incomodidad en el aire. Habiendo dejado Konoha bajo un ideal sensato y hasta se podía decir noble ahora parecía que esa misma decisión los había separado. Cada quien evaluando de manera personal sus propios pasos y sus propias decisiones a partir de ahí es que cada uno decidió descansar por su lado.

A Konohamaru y a la doctora Kurenai, por supuesto, les ofrecieron el espacio dentro de los vehículos pero solo el más pequeño junto con Hinata y un Naruto en modo centinela decidieron acompañarlo.

El resto había decidido hacerlo a la intemperie aunque más bien parecía que se habían negado a acompañarlos dentro por el simple hecho de no querer estar mucho tiempo en cercanía de alguien más. Parecía que cada uno tenía muchas cosas en las cuáles pensar y silenciosamente en las cuáles hablar con los suyos.

—Ese hombre… —Hinata y Naruto, quienes hasta ese momento pensaban que Konohamaru dormía dándoles la espalda hacia el otro extremo del vehículo desde hace un buen rato, levantan el rostro, mirándose entre sí—. Es quien crio a Sasuke ¿no es así? —ambos exhalan sorprendidos. Naruto porque no cree posible que él pudiera saber sobre eso a menos que Sasuke le hubiese dicho y Hinata porque no esperaba que Konohamaru dedujera tan rápido las cosas—. Hm, ambos se quedaron mudos —dice, con un tono inusualmente irónico, levantándose para sentarse con las rodillas flexionadas, mirándolos de frente.

—¿Cómo es que…?

—¿Él te lo dijo? —Naruto interrumpe a Hinata, serio. Como si el hecho de que Konohamaru fuese a afirmar aquello fuera un indicativo para entender qué tan descuidado pudo haber sido Sasuke de tratarse el niño alguien con malas intenciones. Sasuke no era de las personas que iban y depositaban su confianza así nada más pero la situación que están viviendo actualmente no es ni medio normal comenzando porque Naruto ni siquiera puede terminar de asimilar que Sasuke y Konohamaru están conectados de tal forma que parece sacado de la ficción.

—¿Quién más sino él? —Konohamaru confirma bajando la mirada solo un momento al cruce que hacen sus piernas para volver a mirarlos a ambos en cuestión de segundos—. Me dijo que es la persona que le mintió.

—¡Eso no es verdad! —ofendido de escuchar tal acusación a alguien que conoce desde que es un niño, Naruto no mide el tono de su voz hasta que nota el silencio que se prolonga y la mirada que tiene Hinata sobre él—. L-Lo…Lo siento —aprieta los labios antes de volver a abrirlos—. E-es solo que conozco a Kakashi y él…Él siempre quiso proteger a Sasuke —Konohamaru, ante esa respuesta, se siente más enfadado.

—¿Y por eso tuvo que mentirle? —Naruto levanta la mirada indeciso si seguir respondiendo. No porque no sea capaz de defender a Kakashi sino que no ve qué razón tendría de hacerlo frente a Konohamaru. Él puede tener una idea lejana de lo que ocurre pero Naruto es quien mejor conoce a Sasuke y oír de alguien argumentos que difícilmente el azabache diría, le parece innecesario. Aunque la verdad es que se siente ligeramente molesto y a la vez ansioso por escuchar lo que Konohamaru tiene que decir comenzando por entender que Sasuke fue capaz de abrirse con alguien más que no fuese él—. Todo esto pudo haberse evitado si ese hombre hubiese hablado con la verdad desde el inicio —hace una pausa creyendo que Naruto tiene algo que añadir, lo cual lo termina de enfurecer viendo como permanece callado—. ¡Sasuke también está sufriendo y a ese hombre no le importa nada de lo que…!

—¡No tenía elección!

Maldición.

Maldición.

¡Maldición!

Cuando se da cuenta de las miles de interpretaciones que pueden nacer a partir de su respuesta es muy tarde para remediarlo. Más si se trata de ellos dos. De Konohamaru y Hinata, las personas más inteligentes que conoce además de Kakashi y ese otro soldado que acompaña a la Fenrir de cabello rubio.

Ha abierto la puerta a la duda o quizá Konohamaru, desde un principio, ya había sacado sus propias conclusiones y solo le bastó ponerlo nervioso y a la defensiva para hacerlo soltar, poco a poco, los primeros atisbos de secretos.

Porque se sobre entendía perfectamente lo que había respondido.

Que Kakashi tuvo razones para mentir y que, por supuesto, Naruto conocía de ellas pues su respuesta no había hecho otra cosa que confirmarlo. De confirmar que él siempre estuvo de acuerdo en ocultarle algo a Sasuke.

El secreto mejor guardado de un hombre, el secreto que solo pocos como él y Kakashi conocen. El secreto que ha mantenido oculto de Sasuke durante mucho tiempo y que ahora, finalmente, le ha dado la veracidad a Konohamaru y a Hinata de dudar y pensar que no solo hay secretos por parte de Sakura sino también del lado de los que le son leales a Sasuke, comenzando por él.

Por Naruto.

—¿De qué demonios hablas…?

—Suficiente —la intervención de Hinata, en esta ocasión, le molesta a Konohamaru pero poco puede hacer cuando su mirada severa está sobre él y al mismo tiempo se alterna sobre Naruto—. Es demasiado tarde así que deja los cuestionamientos para mañana, Konohamaru —incapaz de contradecir y de ir en contra de alguien a quien respeta y quiere genuinamente, muy por encima de la necesidad que tiene de seguir cuestionando a Naruto, Konohamaru solo chasquea la lengua volviendo a recostarse mientras les da la espalda—. Naruto, hablemos afuera.

La petición de Hinata estremece a Naruto pero tampoco tiene intención de negarse luego de la mirada dura con la que lo ha mirado. Se siente como si hubiese regañado a dos niños aunque la analogía no le causa gracia en este momento.

La humedad de la noche, muy sobrepasada a la que hay en la mañana, hace que le pique la nariz mientras que los ojos se le cierran debido a la brisa. Esa sensación de comezón le recuerda a su niñez y a los días en los que él y Sasuke solían gastar las horas de su descanso escondiéndose entre árboles hasta que la noche los alcanzara y se vieran forzados a regresar a casa pero con una sensación agradable e sus pechos.

La sensación que ahora siente, sin embargo, no le agrada en lo más mínimo.

Comenzando por las miradas que tanto él como Hinata reciben de parte de Yamanaka y de los demás, en tanto los ven salir del vehículo, interrumpiéndose a sí mismos en una conversación que, seguramente, guardaban celosamente solo para ellos. Luego de preguntar si había sucedido algo y de la azabache inventar una excusa tan fácil como si estuviese resolviendo un sencillo problema de algún examen, ambos desaparecen a unos cuantos metros internándose en el del bosque.

A partir de ahí la sensación extraña en Naruto empeora. Incluso siente náuseas.

Tanto misterios y tanto silencio no es propio de Hinata.

—¿De qué querías hablar, Hinata?

—No iremos a Suna…Tu sabes por qué ¿no es así?

—¿Eh?

—Dime, Naruto. ¿A dónde planea llevarnos ese hombre? —Naruto frunce el ceño, genuinamente confundido ésta vez pero antes de siquiera intentar pedir que sea un poco más específica, Hinata deja de darle la espalda, encarándolo con todo el enojo y odio acumulado que ha estado guardando esas últimas horas—. Quiero la verdad.

—¿D-de qué verdad estás hablando…?

—Tu sabes lo que ese hombre trama ¿no es cierto? —a medida que Hinata avanza hacia él con el semblante furioso, Naruto retrocede un paso cuidadoso—. ¡Respóndeme!

—¡¿Pero por qué estás tan molesta…?! —Naruto calla respondiéndose a sí mismo antes que ella se lo diga—. Tú… ¿Tú también piensas que estoy en algún tipo de complot secreto con Kakashi? —a pesar de que la acusación proviene desde su ser más sincero al sentirse ofendido por la desconfianza, Hinata no titubea. Aún si el semblante de Naruto le provoca querer disculparse, no lo hace.

Puede que él esté dolido por la acusación pero ella lo está aún más. Y es momento de que se lo diga.

—No dije nada porque Konohamaru estaba ahí pero…—traga grueso sintiendo que las palabras raspan pero que al mismo tiempo inundan su garganta, queriendo buscar salida de una buena vez solo para evitar ahogarla—cuando dije que te ayudaría a salir de Konoha lo dije con sinceridad. Hice todo lo que estuvo en mí para que estuvieses cómodo y dejaras de pasar demasiadas penurias en el Cuartel. En verdad quería ayudarte porque sentía que no te merecías nada de eso…y que tanto tú como Sasuke tenían razón en todo. En decir que éramos elitistas, en pensar que éramos arrogantes y en creer que preferíamos siempre el bienestar personal antes que el bienestar ajeno —dividir su corazón y cerebro al mismo tiempo, evaluando lo mejor tanto para él sin descuidar su compromiso con Sakura…Claro que ella también tenía un límite como todos y el suyo lo había alcanzado hace tiempo solo que nunca sintió la necesidad de expresarlo abiertamente.

En su lugar continuó soportando, continuó apoyando a Sakura tanto pudo.

Continuó soportando sorpresa tras sorpresa.

Verdad tras verdad.

Continuó, continuó…

—¿Qué se supone que debía hacer entonces? Llegaste en la misma posición en la que hubo llegado Sasuke, juzgando sin antes entender, entender que yo me ahogaba intentando comprender y ayudar a Sakura y a Konohamaru, y al mismo tiempo a ustedes dos. En entender cómo habíamos sido capaces de arrastrar a dos personas inocentes a nuestro juego de poder.

—Hinata…

—No sé qué clase de imagen tengas ahora de mí, Naruto, pero no me importa —el rubio recibe esas palabras con demasiado filo, con demasiado coraje, con demasiado dolor—. Si estás o no decepcionado de mí me tiene sin cuidado porque yo también lo estoy de ti —Naruto abre la boca para replicar pero Hinata hace un gesto con la mano pidiéndole que ni lo intente—. No por mí aunque debería siendo que me usaste para obtener información sobre los planes de Sakura. Estoy decepcionada porque Konohamaru creyó en ti del mismo modo en el que creyó Sasuke y, por supuesto, yo también —hace una pausa antes de explotar completamente—. ¡Porque mientras Sasuke accedía a lo que yo le pedía sin recibir nada a cambio, tú te veías con Sai y planeabas hacerle daño a las dos personas más importantes para mí y eso es algo que nunca te voy a perdonar!

Llena de coraje.

Llena de decepción.

El rostro de Hinata nunca le había parecido tan expresivo y tan sincero como hasta ahora. Quizá por eso se siente destrozado y miserable por ser él la causa de que la razón de su sinceridad la haya obligado a sentir frustración y enojo hacia él. Que en lugar de ser sincera debido a buenos sentimientos, hayan sido pensamientos negativos los que la hayan orillado a ello.

No…Sería mucho decir que toda su frustración es debido a él.

Hinata ha sido clara y precisa en cada una de sus palabras.

Ha estado acumulando tanto por años que finalmente ha dejado salir toda esa presión de esa forma aunque es obvio que Naruto ha sido la causa, la gota que derramaría su vaso.

Naruto, incapaz de decir algo coherente o correcto, prolonga el silencio pero Hinata decide finalizar todo de una vez.

—Eso es todo lo que tenía que decirte —y con ello advirtiendo a irse y regresar con Konohamaru, Naruto la detiene sujetando su brazo solo para recibir lo que temía. Lo que queda en su mejilla es la marca de su mano enrojecida y aunque arde como los mil demonios, no le suelta la muñeca—. Suéltame.

—Hinata, escúchame. Por favor —Concediéndole solo unos segundos, Naruto toma aire y deja de pensar en los pormenores, soltando finalmente—. Lo siento… ¡Pero yo también estaba asustado! ¡No sabía lo que iban a hacernos dentro de ese lugar y…!

—Y elegiste proteger a Sasuke. Eso ya lo sé —Naruto aprieta los labios aun manteniendo sujetada su muñeca—. Pero Sai iba a matarlo de todos modos. Fuiste un idiota.

—Lo sé…—cabizbajo no puede negar ese hecho. Quisiera decirle más cosas, como que en verdad todo lo que ha dicho es todo lo que en su momento pensó pero también quisiera decirle que la imagen que tiene de ella ahora es distinta. De ella, de Konohamaru, incluso de Sakura, pero también está Kakashi y la situación en la que se encuentran es tan incierta como decisiva que si dice algo mal, repercutirá profundamente. No quiere equivocarse de nuevo. No quiere seguir pidiendo perdón. Es solo que no sabe qué hacer—. No pienso que seas una mala persona, Hinata.

Hyuga le sostiene la mirada y sentir su indiferencia duele más que cualquier ofensa que le haya hecho sentir segundos atrás con sus palabras.

—Pero no me consideras lo suficientemente confiable como para decirme lo que ocultas sobre Sasuke —Naruto se atraganta y ese gesto titubeante es todo lo que necesita Hinata para confirmar que sí le está mintiendo. Entristecida e irónica, nunca creyó que compartiera tanto parecido, en cuanto expresiones, con Sakura. Con que así es como se siente la traición…—. Está bien, Naruto, porque ahora yo tampoco confío en ti—aprovechando la variación en la fuerza con la que Naruto la sujeta ahora, sintiendo como la pierde luego de su comentario, se aleja lo suficiente comenzando a caminar lejos de él.

—¡Rhoda! —Hinata se detiene más no voltea, oyendo como grita—. Es a…Es a Rhoda a donde nos dirigiremos ahora. El lugar donde Sasuke y yo…Donde ambos crecimos —hace una pausa—. Al menos eso es lo que Kakashi quiere —silencio. Esperaba que ella dijera u opinara sobre eso pero nada—. Yo…iba a decirte, es solo que… —a Naruto solo le vale ese asentimiento de cabeza por parte de ella para entender que acepta la información pero nada más.

Nada más.

—Creí que serías menos obvio o sería más difícil darme cuenta de que me seguías —habiéndose apartado lo suficiente, y desviándose un poco del camino antes de regresar a donde están los vehículos aparcados y los demás instalados, Hinata se detiene en medio del bosque en espera de que Sasori se deje ver de entre los árboles y abandone ese rol de centinela.

El soldado carmesí percibe un inusual tono ácido en su voz y viniendo de ella debería significar que ha alcanzado ese nivel de ansiedad que las personas de frágil corazón como ella tienden a sobrellevar comportándose de una manera opuesta a lo normal. Aun sino está ahí para aconsejarle ni hacerla sentir mejor, pues es más que obvio que Hinata no busca en él una persona con la cual charlar y compartir sus penas, no omite en decir lo siguiente como un reflejo impulsivo.

—O quizá tú eres demasiado buena y nadie te elogia lo suficiente.

Contrario a la respuesta para nada dócil que esperaría de alguien a quien no le agrada la sensación de sentirse elogiada en un momento como ese, Hinata no dice nada. Solo se queda ahí, prolongando el silencio un par de segundos como si su comentario hubiese tenido un efecto diferente en ella. Uno que solo ella podría interpretar.

Aunque tampoco le agradece pues recuerda que no son amigos.

Y ese hecho Hinata lo considera bastante oportuno pues tanto ella ve en él, como seguramente él en ella, una tregua a favor de Sakura. Donde se puedan compartir información o incluso donde se juren parcialmente absoluta transparencia en todo lo que uno pueda recolectar de utilidad para ambos. Ambos lo han tenido en claro si necesidad de intercambiar palabras o cerrar un trato.

Son adultos y ambos parecen compartir un fin en común en ese momento.

—Bueno, oíste lo que dijo ¿no es así? —se voltea quedando frente a él, cruzándose de brazos, refiriéndose a que ella sabía, desde luego, que Sasori estaba escuchando su conversación con Naruto—. Planean que vayamos a su ciudad natal. Lo que sospechaba era cierto —dice refiriéndose a que más allá de las murallas y de las mentiras que dijo Danzou, siempre existió gente que venía del exterior y que Naruto y Sasuke se conocían desde hace tiempo.

—Rhoda —menciona jugueteando con un pequeño cuchillo no mayor que la extensión de su antebrazo. Hinata se extraña al principio al ver que algo como ese pequeño objeto corto punzante esté bajo su posesión como si formara parte de las armas predilectas que Sasori siempre cargaría consigo en sus compartimientos pero entonces nota como se detiene en sus movimientos y cómo sus ojos se llenan de melancolía cuando acaricia la empuñadura de este donde se encuentran labradas una iniciales.

Solo hasta ese momento lo entiende: Iruka.

—¿Habías escuchado de ella alguna vez? —la deducción es simple, y a juzgar por la manera en la que Sasori se toma su tiempo para responder, le hace todo más claro a Hinata pero quiere oír de él.

—Sí. De Iruka —las voces en el viento se vuelven claras igual que la inevitable sensación de amargura que lo envuelve al mencionar su nombre. No es para menos, no han pasado ni siquiera 48 horas de lo acontecido y siente que le va a tomar una vida aceptar que Iruka no estará más a su lado. Aun así sabe que le dejó varios indicios y varios acertijos por resolver. Él, particularmente, siempre fue pésimo para usar la lógica en ellos pero está seguro que algo aprendió de él. Tanto de su lado más amable como de su lado más maduro y confiable—. Nada con detalle, solo fueron un par de veces que el nombre se le escapó de los labios —respira hondo dejándose llevar entre recuerdos—. Cuando le preguntaba sobre ello solo evadía el tema y sonreía como idiota.

Luego de eso silencio.

Y luego, pasados unos segundos, los sonidos propios de un bosque a media noche. A Hinata se le atraviesa un pensamiento trivial pero a la vez tan real que le hace, en cierto modo, entender que realmente están fuera de Konoha. Estaba tan acostumbrada a los sonidos artificiales del Invernadero que apenas es consciente de que lo que oye y lo que siente en ese momento es real.

La sensación fría de la humedad.

El sonido de las cigarras.

La textura de las plantas.

El abismo lleno de silencios de Sasori que puede interpretar como un sinfín de pedimentos a sus deseos más intensos. A sus memorias más difusas pero del mismo modo las que son más importantes para él.

Le gustaría poder decirle a Sakura que esa parte del mundo, esa que siempre leyó en libros, es incluso mejor que su más poderosa suposición. Que la realidad, al menos por breves segundos, no es tan mala si solo se dedica a oír cantar a las cigarras, así como seguramente Sasori está haciendo en estos momentos en los que se ha quedado callado pensando, seguramente, en Iruka y en todos esos buenos momentos que vivió a su lado.

Hinata suspira finalmente, recordando el propósito por el que los dos están ahí y por el que no deben tardar más de lo debido si no quieren levantar sospechas.

—Entonces… ¿No te dijo nada más sobre eso? —Sasori detiene el movimiento del cuchillo, guardándolo en su estuche y luego ocultándolo dentro de sus ropas para luego mirarla con intensidad.

—Antes que nada quiero asegurarme de algo, Hyuga —la azabache deshace la unión de sus brazos, irguiéndose cuando lo ve a él adoptar una postura distinta—. ¿De lado de quién estás tu? —Hinata frunce el ceño, contrariada por la pregunta.

—Esa pregunta está de más ¿no crees? —aún así Sasori quiere tener la misma certeza que Hinata quiere tener de él. Certeza de que pase lo pase, se involucre con quien se involucre, no va a apartar de vista su objetivo principal pues con la reciente conversación que acaba de tener con Naruto aún le quedan dudas sobre ello.

—Déjame ser más claro entonces. ¿Elegirías a Sakura por encima de cualquier otra persona, incluso de ese molestoso de cabello rubio?

Pedazos de arenilla se desmoronan en la mano de Hinata cuando atrapa con su puño, aparentemente, la diminuta roca, con la velocidad adecuada para ser un proyectil lo suficientemente veloz como para herirla, antes de que roce su mejilla, haciéndola añicos.

Solo habían pasado menos de cinco días y solo un par de horas dentro del laboratorio subterráneo de Kurenai pero para Hinata Hyuga había sido suficiente. Suficiente para trabajar en hacer una réplica de aquella tecnología de ocultación del traje de aquella misteriosa mujer.

Y el resultado estaba ahí, centellando en alrededor de su mano como varios puntos luminosos simulando una capa, apenas visible para el ojo humano, de energía cinética con la suficiente letalidad como para ser capaz de desmoronar un elemento sólido.

—¿Tú que crees?

Sasori curvea los extremos de su boca en una mueca satisfecha ante eso, dando por hecho que aunque Hinata luzca como una joven dulce y callada es igual de intimidante que él. Y que, posiblemente, no deba hacerla enfadar muy seguido.

—Solo me aseguraba de ello —el de cabello carmesí levanta ambas manos en un gesto de transigencia justo, como un intercambio equivalente en igualdad de condiciones—. Ahora tú dime, ¿qué sabes de Rhoda? —a pesar de que Hinata no muestra sorpresa por ver que Sasori tiene claro que ella seguramente tiene información que pueda serle útil, no contesta de inmediato.

—Primero dime qué beneficio puedo obtener de ti como para que quiera contarte lo que sé sobre esa ciudad.

—El beneficio de saber que toda mi fuerza será únicamente para Sakura a partir de aquí y a partir de lo que tú y yo hagamos para ella. Lo que le pase a Sasuke me tiene ahora sin cuidado.

—Hecho.

.

II

.

—¿Te cantó las canciones tristes?

Brazos y manos encogidos.

—¿Te dijo que te conoció desde mucho antes?

Labio apretado y manos haciendo lo mismo.

—¿Te dijo quién era su padre?

Ojos y boca abiertos; y el cuerpo tan frío como una lápida abandonada resistiendo tantas temporadas con lluvias doradas y ácidas.

Las pesadillas no se detienen.

Se filtran incluso cada vez más, haciendo más grande la gotera que se asemeja a un orificio en su cabeza. Y, mientras la lluvia no cese, ella va a continuar mojándose. Mojándose hasta que todo el piso se inunde. Gota por gota el agua es capaz de fracturar una roca si es paciente y espera el momento adecuado para hacerlo. Agrietándola año con año, con una letalidad silenciosa, Danzou se ocupó de construir el escenario perfecto para el día en que eso sucediera. Para que de un solo ataque le arrebatara todo. Para romper esa enorme roca.

Preparó a los peones, sacrificó a otros más, hasta llegar a ella sin darle tiempo de procesar.

Pero no es como que Sakura no sintiera que Danzou solo veía en ella una herramienta. Entonces ¿Qué la hizo bajar la guardia y no ver a través de él? Año con año obedeciendo y viviendo bajo su sombra… ¿Tuvo algún propósito? Aprendió de él, eso es seguro pero ¿eso de qué sirve ahora? Danzou no necesitó de muchos factores para corromperla pues hubo acomodado perfectamente las piezas en el lugar correspondiente.

Así solo empujó una diminuta piedra creando una avalancha.

Todo estaba predicho y ella simplemente fue directo a ser encajada dentro de sus fauces.

Hoy hay, a la vista, un nuevo Sol pero ella está envuelta de pies a cabeza sintiéndose lánguida y desecha. Por dentro y también por fuera.

No ha descansado lo que debería. Incluso, está segura, que apenas ha dormido una hora entera. Eso, por mucho que no quiera, está repercutiendo en todas sus fuerzas.

Solo está ahí ocupando un lugar en el mundo hecha un ovillo envuelta con dos mantas y con la frustración asfixiando lo poco que queda de su alma. Como si tuviera un pie apretando su cuello, impidiéndole respirar.

Hubiese preferido que la noche se alargara. Que un día durara más horas. Que un día durara semanas. De ese modo nunca amanecería y con ello no tendría que resentir la realidad en todos sus huesos. Solo quiere quedarse así, acongojada, sin que le hablen o le pregunten nada. Que pasen más horas, que pasen más días y que su cuerpo se oxide hasta volverse cenizas. Quizá, cuando eso suceda, los demás ya estén muertos. El mundo ya habría dado todo lo que tuvo para dar y éste se encontraría exhalando su último respiro a través de un viejo volcán.

Y ella vería el último amanecer. Cerraría los ojos para ya no despertar.

Esa sería una buena forma de morir.

No pensar en nada.

No preocuparse por nada.

Pero cuando enfoca de nuevo los ojos nada de lo que ha deseado se ha cumplido. Ni ahora ni mucho menos antes.

El mundo sigue igual. O incluso peor.

Ya ha amanecido otra vez y con ello viene la realidad. La ansiedad. La desesperación por querer recordar. Recordar e ir más allá de lo que se ha permitido y lo que ha deseado. Significa entonces que ¿ahora más que nunca desea saber la verdad? La palidez de su piel nunca le pareció algo alarmante pero ahora que se ve en el reflejo del cristal de la puerta del copiloto luce siniestra y demacrada sin siquiera proponérselo.

—¿Tú también estás decepcionado de mí? —dice con un hilillo de voz lo suficientemente inestable como para mantener la unión de sus palabras. Con la piel acartonada, seguramente por todo el escombro, tierra y cenizas durante su escape; con los labios secos y pálidos, con la mirada vacía que se adorna con los bordes rojizos alrededor de sus ojos de tanto llorar en silencio. Más abajo están esas bolsas ojerosas de color grisáceo. —. ¿Tú también mentías…? — Y, más adentro, está el corazón de Fugaku.

Sakura aparta las mantas y acaricia su pecho por encima de la ropa.

Lo único que la cubre ahora es una curtida y amplia camisa de algodón pues recuerda que estando prisionera en el Cuartel le despojaron de absolutamente todo.

De lo material.

De lo espiritual.

De cada una de las anécdotas que aún le quedaban por contar.

Y, sobre todo, de los seres a los que amaba.

¿Con ésta cuantas veces van que algo malo sucede debido a ella? ¿Por qué no ha aprendido nada?

De nuevo vuelve a acariciar su pecho, al corazón que continúa dentro de ella latiendo. Ese que no merece y que nunca debió aceptar.

Y, de nuevo, vuelven. Memorias potenciadas y reanimadas haciendo que todo su cuerpo tiemble y se quiebre hacia en frente como si quisiera vomitar. Lo cierto es que ni siquiera tiene algo en el estómago para desechar pero las arcadas cada vez son más fuertes y sacuden todos sus órganos provocando que le duela auténticamente esa sensación.

Puede oír el sonido de la carne abriéndose y el de huesos perforados. De utensilios metálicos siendo bruscamente sujetados. Y, más allá, los gritos de Fugaku. Alarmante, agobiantes, desesperantes…Las imágenes, anteriormente, no eran tan nítidas como ahora y eso lo hace aún peor. Metal con metal chillando, voces sobrellevando un conflicto y una decisión, ella gritando y Fugaku también.

Y, de pronto, nada.

Silencio.

¿En qué momento dejó de luchar? ¿En qué momento dejó de moverse sobre la plancha de acero y solo la miró por última vez? ¿Fue cuando comenzaron a lastimarlo o fue segundos antes?

Aun hoy es confuso pero Sakura considera que no hay ningún mensaje oculto qué descifrar ni algo importante por lo cual seguir recordando esa escena sangrienta por lo que inevitablemente sacude la cabeza y la termina apoyando sobre la placa de la puerta, temblorosa y fría. Cuando consigue un poco de fuerza para alzar el rostro y verse a través del reflejo, engrandece los ojos para luego apartarse hasta el otro extremo del interior del vehículo con violencia.

Se está volviendo loca.

Como si el ver a sus versiones anteriores de sí misma no fuera suficiente para considerar que se está volviendo demente. O no fuera suficiente castigo.

Como si nunca las hubiese superado del todo y solo las hubiera sepultado. Como si esas otras Sakuras además de ella yacieran dentro suyo como si hubiesen estado dormidas. Y todas luchan por salir luego de ser fragmentadas a partir de ella. Su yo inocente, su yo temerosa, su yo valiente, su yo furiosa. Cada una con sus propios miedos y sus propias codicias. Y es como si las pudiera ver claramente.

Danzou ha hecho bien su trabajo al sepultar todo su orgullo y toda su fortaleza mental en lo más profundo, pisoteándola, dejándola en un estado frágil y sin más aspiraciones qué mantener, dejándola con el tortuoso castigo que le ha tocado vivir. No solo le ha arrebatado a Chiyo y a Iruka, le ha arrancado de raíz sin ningún tipo de cuidado, rasgando sus pétalos, desestabilizando su mundo entero por completo como si la torre que creyó inamovible a partir de sus deseos se redujera a nada.

—¿Te dijo quién era su padre?

Dios…

¿Por qué…?

¿Por qué, mientras más lo piensa más se convence de que es real?

O quizá siempre lo supo.

Indirectamente, a través de migajas. Migajas de las que no se percató.

Ah, de nuevo le falta el aire.

Necesita salir de ahí, y tan pronto se ve atrapada en un nuevo ataque de ansiedad, ya está sintiendo la humedad del ambiente haciéndole caer en cuenta que sí, están muy lejos de Konoha. Acostumbrada, durante mucho tiempo, al clima naturalmente seco como lo es esa ciudad, la humedad que se siente propicia que crezca un extenso mar verde frente a sus ojos. Una gran franja verde que se extiende por varios kilómetros y a la que llega a través de una de sus pequeñas cunas de oasis.

Aún si se trata de un pequeño espacio es uno que, a simple vista, no ha sido tocado por el hombre pero también luce como si hubiese sido abandonado por Dios.

Debilitada se apoya en el tronco de uno de ellos, resbalando pues su fuerza ahora no es comparable con nada. Sus piernas no responden y sus músculos se sienten entumidos pero no es para menos. Ha hecho demasiado esfuerzo estos últimos días que incluso ella ha excedido su límite. Más allá de eso su mente es un caos. Incluso si tuviera la mínima fuerza para levantarse, no lo haría.

Una vez más llora de frustración.

Lágrimas calientes, nacidas del coraje y la impotencia, surcan sus mejillas hasta precipitarse sobre la maleza.

¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo será capaz de reponerse?

Además de la humedad, ahora siente frío. Pero también se siente caliente. ¿Tiene fiebre? Ella nunca se enferma pero es curioso que durante todo este tiempo se haya sentido dueña de su cuerpo cuando no le ha dado un trato adecuado. Era solo cuestión de tiempo para que su cuerpo finalmente dejara salir todo el estrés por medio de una lista de síntomas que la hacen sentir genuinamente enferma.

Su cuerpo, su cansancio, absolutamente todo está cobrando factura de una forma abismal. Como una avalancha que no sabe cuándo parar ni tiene piedad por ver qué o a quién sepulta a su paso.

Durante mucho tiempo actuó de manera soberbia solo porque sí pero ahora es lo inverso. Es una sensación que odia con el alma pero cree que se la merece.

Los oídos le zumban, los pies le pesan, la vista se le nubla. Y justo cuando da un mal paso y se precipita para caer, una mano la sostiene.

—Te tengo.

Firme. Confiable. Caprichoso momento en el que el Sol termina de salir y baña a las primeras criaturas de ese pedazo de bosque solitario pero tan familiar. Sakura hace un recuento mental, muy rápido, sobre por qué siempre le pareció el bosque un ecosistema de lo más increíble.

¿Era el verde?

¿Era el olor?

¿Era porque pasó sus años más felices a lado de esa persona amada?

Cuando se permitió mirar a Sasuke con otros ojos y percatarse de hasta la más mínima cosa sobre él, lo primero que pensó es que olía a yerbabuena. A yerbabuena y a bosque. Y es irónico que ahora estén ahí, acompañados de los sonidos matinales propios de uno y de ese característico olor. Por supuesto eso es algo que se reserva para ella. El describir su aroma.

Y el entender por qué el bosque siempre fue una de sus cosas más favoritas.

Y por qué Sasuke se le asimila a uno.

—Si sigues desapareciéndote así de mí vista voy a tener que amarrarte a algo. Lo digo enserio— ¿Cómo puede comportarse de esa manera tan fresca después de todo lo que ha pasado? Para Sakura aún es difícil entenderse a sí misma y por consiguiente entender todo lo que siente tan solo lo ve.

Cosas buenas.

Cosas malas.

Pero siempre es un algo que solo él desencadena.

El verlo tan cerca ahora, como si fuera un sabueso oliendo sus pasos hasta encontrarla y llegar en el preciso momento para sujetarla, le abruma pero no tanto como su silueta delineada por el Sol precipitando todos sus rayos detrás de su espalda. Es demasiado cegador incluso si los ojos de Sasuke son de un color bastante común se ven como si fueran transparentes. Como si tuvieran luz propia. Tal como la noche anterior.

Inevitablemente Sakura siente que el momento pasa de ser uno reflexivo consigo misma a uno bochornoso al recordar cada una de las cosas que él le dijo, componiendo su postura y aceptando recibir su ayuda para luego intentar apartarlo lo cual solo provoca lo contrario pues en tanto se preocupa por no sentirse así descuida su propia debilidad, tropezando.

Pero tropezar no debería ser algo para que él la abrace de ese modo.

—¿Q-qué…?

—Te lo dije ¿no es así? —Sakura hace un descubrimiento más a cerca de él. Detalles que hace unos días no se hubiese tomado el tiempo de notar. Como que su voz es más grave y un poco más rasposa cuando amanece. Y que su aroma y su calor le provocan un estremecimiento inusual—. No vas a poder evitarme por mucho tiempo más.

¿Cómo podría? Es decir, Sasuke la está abrazando impulsado por sus sentimientos y por la sensación desagradable, seguramente, de haberla encontrado tan débil y desecha aferrándose al tronco de un árbol. Algo como eso ¿cómo podría no afectarle?

Sakura, por otro lado, debería estarlo apartando a punta de gritos y golpes. De palabras hirientes y llena de hostilidad. Pero no lo hace. Aunque sabe que no es muy fanática del contacto físico, con él se siente como si hubiese regresado a un lugar cálido.

Ahí, en medio de la nada y de un mundo que los atormenta, rodeados de marea verde y de los sonidos combinados en un solo amanecer, sin decirse nada durante los siguientes segundos.

No puede dejar de pensar en él y en ella. Y en lo arruinadas que están sus vidas…No. En lo arruinada que ha sido la suya principalmente. Que todo el pasado quiera devorar su presente impidiéndole sentir algo nuevo por miedo a seguir experimentando más hasta llegar al punto que duela.

Aun así…quiere conservar ese calor.

Y aunque no corresponde propiamente al abrazo no lo aparta como en el pasado pudo haberlo hecho.

—Tú no me dejas ni siquiera intentarlo —confiesa como si en verdad hubiese pensado en mantener distancia, lo cual es una farsa. Lo que no lo es, sin embargo, es ese fuerte palpitar que hace eco ahora en su oído tan pronto lo coloca sobre su pecho. Hecho que la perturba y la hace desvanecer todo rastro de apatía y desinterés, volviendo sus ojos, junto a su instinto, tan agudos que casi parece atemorizada.

Como si acabara de darse cuenta de algo perturbador.

Un palpitar…

¿Un corazón?

Apartándolo con rapidez, mirándolo como si fuera algo difícil de creer, siente que nacen más dudas.

—Palpita…Aquí —suelta fuera de contexto, dejando a Sasuke más confundido que antes por la abrupta separación y por la manera tan rara con la que ahora lo mira, como si fuera hecho de ilusiones. Como si no fuera real.

—¿Eh?

—Tú…¿Cómo es que…?

"—Sakura…¿Cómo se ve…?"

Mikoto preguntando por su hijo recién nacido. Preguntando, implícitamente, si ha nacido sano y fuerte.

Número de pies y manos correctos. Labios pequeños. Pestañas encrespadas. Todo estuvo en su lugar desde el inicio pero desde el inicio también estuvo esa incertidumbre. Esa melodía siniestra acompañando el momento en el que Sakura no lo vio abrir los ojos ni llorar.

Como si estuviese dormido.

Como si estuviese muerto.

—¿Qué…? ¿Por qué me miras así?

—¿Quién…? ¿Quién te dio su…?

Su corazón.

Su vida.

Toda su existencia para hacerlo…crecer.

Sasuke la mira perturbado sin aún entender a lo que se refiere pero para ella es claro. Tan claro como que recuerda no haber escuchado ningún palpitar en su pecho el día en que nació pues dentro suyo no había tal cosa como un corazón. Queriendo comprobarlo una vez más, lo atrae hacia ella volviendo a colocar su oreja sobre el pecho de él, tomándolo por sorpresa pero Sasuke está lo suficientemente confundido que solo se permite sentir cosquillas y que toda la sangre se le sube a las mejillas cuando en Sakura la sensación es distinta a la que él experimenta.

Está latiendo…Algo está latiendo ahí dentro pero…¿Cómo? ¿Por qué…? ¿Quién…?

Una vez que se separa nuevamente y lo mira entiende que Sasuke ni siquiera es consciente de ello.

Es más, Sakura aseguraría que ni siquiera entiende lo que sucede.

Ella por supuesto que lo hace. La sangre de Sasuke le ha permitido ver sus recuerdos más profundos acerca de él pero es como si el azabache no pudiese recordar por sí mismo eso.

Eso le hace tener a Sakura más dudas sobre su crecimiento. Sobre los primeros años de su vida luego de haberlo dejado a su suerte. Sobre cómo fue criado y quien lo crio y si ésta persona siempre supo lo especial que era.

Está a punto de preguntar pero se detiene…

Tiene hambre de saber sobre él pero también tiene miedo.

Hablar sobre cualquiera de los dos de alguna manera los dirigirá a su pasado juntos, un pasado que Sakura no quiere contar porque es re abrir heridas y, seguramente, crear nuevas. Pero ¿quién es ella para negarle saber sobre sí mismo? Aun así intenta verle algo de positivo al hecho de que él sepa más pero lo único que consigue es ver las consecuencias negativas. Sería distinto si Sasuke solo desistiera y se mantuviera escondido por el tiempo necesario para que Danzou dejara de buscarlo pero ¿sería una vida adecuada para él?

Inconscientemente se encuentra queriendo ocultarlo con el fin de que nada ni nadie lo toque pero está segura de que si Sasuke supiera eso se opondría rotundamente.

Él es así, impulsivo a saltar a la batalla sin medir los riesgos.

No puede permitir que eso pase de nuevo…como tampoco puede permitir que él se acerque más a la verdad y eso implica negarse a la idea que tiene de ir a Suna.

—¿Qué pasa?

—Eres como mi sombra ahora —suelta un comentario absurdo esforzándose para no dejar ver su ansiedad. Afortunadamente cree que Sasuke sigue lo demasiado somnoliento, pues debe ser demasiado temprano aún, como para ponerse a analizar mejor su semblante. En su lugar acaricia su mejilla y Sakura, finalmente, se retrae un poco con toda esa inusual cercanía que ahora tiene con ella, dando dos pasos hacia atrás—. Estás menos tímido que de costumbre —confiesa siendo consciente de ello apenas ahora. Y Sasuke, en lugar de disculparse por ello, lo confirma aún más, acercándose nuevamente.

—Cada que no te veo…siento algo horrible en el pecho.

¿Siempre fue así de sincero?

Es tonto que se sorprenda puesto que Sasuke nunca mantuvo la boca cerrada ni un segundo dentro del Cuartel. Es solo que le parecía que todo lo que salía de su boca eran exigencias y un hambre voraz al querer saber todo incluso si debía ser a la fuerza. Como un Rey que demanda las mejores cosas pero no siendo para nada dictador. Su carácter tan impulsivo le hacía molestarse con él pero en realidad estaba diciendo y pidiendo las cosas tal cuales eran.

Solo que su sinceridad ahora no está adornada de exigencia u osadía, está bañada de comprensión y de gentileza.

Algo que daría hasta risa sabiendo que dentro de él vive un ser salvaje aún dormido. Una bestia que podría amenazar esa paz de la que ahora, tontamente, parecen gozar. Un ser que poco o nada Sakura sabe si comprende del todo. Tanto física como emocionalmente.

Y mientras piensa en eso, en cómo continuar ocultándole el hecho de que no entiende por qué tiene un corazón, el hecho de que el de Fugaku reside en ella y en como todo se vuelve una sola cosa, le mira con lamentaciones que ha venido arrastrando durante mucho tiempo preguntándose si Mikoto, en alguna ocasión, ocultó cosas de tal importancia para proteger a los seres a los que amaba. De ser así tendría sentido ese semblante que la vio hacer tras encontrarla sola, sin Fugaku, minutos antes de ella dar a luz.

Las manchas de sangre en todo su cuerpo y ese inestable respirar acompañado con arcadas…Debió haberlo sabido.

Debió suponer que Fugaku había muerto.

Pero no dijo nada…Solo se forzó a decir que estaba aliviada por encontrarla a salvo siendo que estaban siendo perseguidas en ese momento.

"—Un mentiroso nunca quiere admitir que lo es"

Cada vez más las palabras de Danzou hacen que todo se materialice y todo encaje…Y es horrible.

Pero incluso si Mikoto mentía… ¿Todo fue planeado ese día? Sabiendo que Fugaku no volvería pero que su corazón dentro de ella latía… ¿Eso fue lo que la llevo a ella a pensar que darle el suyo a Sasuke sería una forma de preservarse y en un futuro se reencontrasen? Pensar en esa posibilidad le hace sentirse más miserable. Porque es como si los hubiese usado a ambos, no solo a ella.

—¿Ves? A esto es a lo que me refiero —Sakura lo mira desconcertada por el comentario sin contexto pero es obvio que él se daría cuenta. Se daría cuenta de que esos silencios prolongados son porque internamente está lidiando miles de batallas y que no lo quiere hacer partícipe de ninguna—. No me dices nada de lo que estás pensando.

—Yo no estoy pensando en nada —obtusa a darle entrada intenta apartarse pero, nuevamente, Sasuke se lo impide—. Suéltame. Te estás pasando.

—Tú eres la que se está pasando—antes de darle oportunidad de refutar, Sasuke continúa—. Quería darte tu espacio pero este misterio tuyo me está sobrepasando.

—Solo llevamos dos días… —acompañada de un matiz bastante decepcionante, como si oír eso de él hubiese afectado su ánimo—. Solo dos días juntos y ya estás tirando la toalla… —Sakura se sobresalta cuando no ve venir esa reacción de su parte. La de empujarla hasta chocar su espalda con el tronco de un árbol, con él y con ambos brazos a sus costados. No le intimida pero sí le pone nerviosa.

—Esa es otra cosa que me molesta de ti —hace una pausa, exhalando aire como si estuviese conteniéndose—. Asumir que lo sabes todo sobre mí.

—¿Qué no es así como te has comportado todo este tiempo? —Sasuke, furioso, atesta un nuevo golpe sobre la corteza, ésta vez sí logrando sobresaltarla.

—Tú mejor que nadie debería entender como me estoy sintiendo en este momento.

En una posición en la que le lleva clara desventaja. Sakura, por lo menos, ha recuperado parte de sus memorias y las ha conectado con las que ya poseía pero Sasuke…Está siendo egoísta. Sakura está siendo lo suficientemente egoísta con él pero también puede argumentar que ella no pidió esto. Aun así chocar miradas con Sasuke y percibir su dolor le atraviesa el pecho. No sabe qué decir y tampoco es como si tuviera algo en mente para ello.

Es decir, nadie nunca había sido tan tonto como para gritarle o para confrontarla pero viéndolo ahora es como si quisiera desvanecer ese semblante adolorido de su rostro.

—¿Qué tengo que hacer para que confíes en mí? —dice como un cachorro forzándose a dejar el coraje de lo que le parece injusto, optando por una petición un poco más suave. Y aunque Sakura tendría que agradecer por eso, le molesta. Le molesta porque está siendo consciente de lo mucho que Sasuke se está conteniendo con ella y de lo cuidadoso que es.

¿Qué está haciendo ella entonces? ¿De qué manera podría corresponder a sus esfuerzos?

Ella también está equivocada y debería pedir perdón.

Pero las palabras no salen. Sin embargo no se contiene a las demandantes que le envía el corazón. Sasuke se queda congelado cuando la siente rodear su cuello y una corriente electrificante le recorrer desde el cabello hasta la punta de los pies. No es un abrazo asfixiante pero el hecho de sentir sus brazos rodear su piel tendría que ser suficiente para desestabilizar todo su mundo.

—¿Sakura…?

¿Qué tanto se está esforzando para hacer eso?

¿Qué tanto está reteniendo y por qué lo hace?

¿Qué tanto le está diciendo a través de sus inestables brazos?

Cuando Sasuke atrapa su mirada en un movimiento corto antes de verla cerrar los ojos y apretarlos con fuerza, lo entiende. Sakura está esforzándose por cambiar incluso si su comienzo es un intento bastante pobre en comparación a otras cosas. Entonces ¿Cómo podría él no seguir insistiendo?

Sabía que tenía que ser fuerte.

Sabía que tenía que ser paciente.

Sabía que tenía que ser consistente.

Y también sabía que no poseía ninguna de esas cosas…pero aun así ahí está. Aferrándose a ella, apretando su cintura con un pensamiento un tanto egoísta. Había dicho que Sakura era su pasado y aunque hay un porcentaje de certeza en eso, el otro por ciento es acerca de lo que quiere saber mediante ella. Sakura es una puerta a sus recuerdos, a entender de dónde proviene y por qué nació en este mundo devastado. Pero no quiere usarla de ningún modo. La vida ya se ha encargado de arruinarla y él no quiere provocarle más dolor pero… ¿es egoísta querer insistir en tocar ese tema a pesar de que sabe que debe ser doloroso para ella?

—Perdón —Sakura lo oye y se enfada más consigo misma pero también con él. Con él por ser capaz de poder disculparse con facilidad mientras ella lidia con eso—. No quería gritarte de nuevo.

—Hay algo que tengo que decirte —dice ella saltando de un tema a otro como si la prisa se debiera a que, en verdad, decirle de una vez lo que ha decidido tan pronto se ha levantado fuera más importante que por lo que han estado discutiendo estos pasados segundos—. Algo que decidí.

—¿Qué cosa?

—No iré a Suna contigo.

Sasuke la oye y de pronto se siente frío.

¿Qué?

¿Qué acaba de decir?

—¿Qué…? —la fuerza ejercida de sus manos sobre sus hombros no incrementa, al contrario, es como si le succionaran cualquier motivo para hacerlo. Cualquier idea o intento por provocar un cambio en ella, era Sakura misma quien había cortado de tajo sus palabras sin ningún tipo de sentimentalismo o indecisión.

Aún así…Aún así todo es tan contradictorio.

Todo es tan difícil.

Tienes que ser fuerte.

Tienes que ser paciente.

Se repite incansablemente porque no hay otra cosa que pueda hacer ahora además de mirarla como si estuviera lleno de terror.

Ella quiere tomar otro camino muy distinto al de él; y se supone que debería estar bien pero ahora más que nunca considera que es una pésima idea el andar por ahí separados. Lo que es más…¿Cómo que no quiere ir con él? ¿Qué planea hacer?

Una parte de él está nervioso y asustado porque justo ahora ya es un hecho el que los están cazando pero la otra parte se siente desesperado y ansioso porque siente, ahora, que no puede estar lejos de ella. No desde que siente que su vida y la de Sakura están tejidas caprichosamente. Por eso el ahora escucharla decir que quiere ir a quien sabe dónde le pone de nervios pero también es consciente que a Sakura no se le dio la oportunidad de votar cuando, entre todos, decidieron que Suna era la mejor opción.

—¿Y bien?

—¿Eh?

—¿Vienes o vas a ir a perseguir una ciudad fantasma? —cuando la ve decidida, aunque aún con el paso inestable y lento, comenzar a alejarse sin valerse de absolutamente ninguna pertenencia salvo su cuerpo solamente, corre a alcanzarla, colocándose delante de ella, impidiéndole el camino celosamente.

—¡¿Quieres, por favor, decirme por qué estás haciendo esto?! ¡Tomémonos un minuto para pensar! —Sakura lo mira con los labios apretados, colocando una mano sobre el brazo que la tiene sujetada para intentar apartarlo.

—Tu eres el que dijo que no tenemos tiempo —reprocha insistente en apartarlo, dando un paso a pesar de que él no la suelta, como si estuviese arrastrándolo—. ¿Qué es tan difícil para ti? Solo tienes que decir sí o no. Tú puedes ir a Suna pero si así lo quieres pero yo tomaré otro camino.

—¿Cómo sé que no vas a hacer una locura? —no queriendo llegar al extremo de sujetarla con fuerza se ve en la necesidad de hacerlo un poco sujetándole la cintura. Y, más allá de la forma en la que la toma, Sakura se detiene a mirarlo al percatarse del tono tan triste y preocupado con el que continúan saliendo sus palabras—. ¿Cómo sé que no vas a volver a Konoha y harás una tontería?

Tontería, dice.

Tontería como si la vida de Chiyo e Iruka hubiesen sido un sacrificio erróneo. Cuando Sasuke se percata de sus palabras se muerde el labio más no la suelta. En su lugar cede un poco la fuerza con la que la tiene agarrada y apoya su frente en un costado de su cabeza, suplicante.

—¿Qué no me has visto? —Sasuke levanta la vista pero no cambia de posición, siendo él ahora quien oye el tono desvanecido y casi roto con el que Sakura ha dicho tales palabras—. Danzou me aplastó como si no fuera nada. Lo único que lograría si regresara ahora a Konoha sería que me matara —hace una pausa, escondiendo el rostro de él, sintiéndose humillada ante los recuerdos que se amontonan. La manera en la que Danzou jugó con ella y con su débil mente. En la que hizo y deshizo a su antojo, usándola como su juguete. Patético—. Aunque la idea me seduce bastante —Sasuke, a su lado, respinga al oírla—. El hecho de que me mate tendría más sentido que mis inútiles intentos por creer que puedo proteger a alguien además de mí.

—¡Deja de decir esas cosas!

¿Qué tan pisoteada debe estar su confianza para referirse a sí misma de esa forma? ¿Qué tan desesperada y arruinada debe sentirse para pedir la muerte de una vez por todas? Sakura está rota a un nivel que, hasta ese momento, Sasuke no había podido comprender. Y quizá siempre lo estuvo. Quizá nunca tuvo confianza en sí misma. Quizá toda esa fuerza provenía de cimientos de papel y por eso para Danzou había sido tan fácil derrumbarla con un soplido.

—Tú también lo sientes ¿no es así? Que a quien realmente odias no es a Danzou en estos momentos…Es a mí.

Porque no le dice nada.

Porque sabe cosas.

Porque oculta cosas.

Porque está negándole la oportunidad de conocerse a sí mismo y porque le abandonó.

Ese hecho, más que cualquier otra cosa que Sasuke quisiera saber, es lo que más le ha perturbado de la poca información que ha obtenido. ¿Por qué lo dejó? ¿Por qué, si dijo que amaba a Mikoto, a él lo apartó? Comenzando por preguntarle sería un comienzo ideal pero Sakura no está mentalmente estable en este momento como para hacerlo, y él tampoco.

—También lo viste, no es así? —¿Por qué en lugar de sentirse cálido con el hecho de que Sakura ha apoyado su cabeza en su pecho se siente frío? Como si la sensación que esperara no fuera esa frivolidad y esa sensación llena de penuria—. Cuando bebí tu sangre…También la viste.

A Mikoto cubierta de sangre.

Y a Sakura manchada de ella.

Paulatinamente Sasuke pudo entender que la mujer de sus sueños siempre fue ella. Su madre.

Llamarla por ese nombre, incluso en el pensamiento, se siente irreal. Se siente tan desconocido. Por más que intenta no puede empatizar ni sentirse conectado con ella, y la razón más grande por la que se niega a eso está, en estos momentos, entre sus brazos.

Incluso sin la necesidad de un pasado, de haber conocido a Sakura bajo otras circunstancias, cree que igual hubiese quedado embelesado por ella. Hubiese quedado prendado por cada uno de sus errores y cada una de sus virtudes. Con cada uno de sus malos humores y por cada palabra bañada en autoconfianza.

Esa es su respuesta.

Esa es la razón por la que, finalmente, entiende que Sakura se equivoca al pensar que la odia.

Sasuke no se basó en el pasado para fijarse en ella. Se basó en el presente por medio de la convivencia. Aun desconociendo que estaban conectados desde hace tiempo.

—¿Cómo podría odiarte? —desconociendo si Sakura va a aceptar ese abrazo o va a propinarle un golpe para apartarlo, se arriesga. Se arriesga como ha venido haciendo desde que la conoció. Dejar de asumir y solo hacer—. Incluso si me traicionas creo que…yo nunca podría hacerlo.

Contrario a lo que espera Sakura no lo aparta aunque tampoco corresponde más allá de permitirse apoyarse en él. Lamentando en silencio y sintiendo pena por él. Por él y por esas palabras que no va a aceptar pues ella asegura que Sasuke solo las dice porque no sabe lo que ha hecho.

—No tienes idea del error que cometes —advierte sintiéndose contradictoria por querer separarse de él y al mismo tiempo no querer hacerlo porque la sensación de sus brazos rodeando sus hombros es cálida. Como si desvaneciera el peso del hielo sobre sus hombros, ese que ha cargado por años y al que se ha acostumbrado—. No tienes idea de las cosas horribles que he hecho —incapaz de conservar el aire adecuado para continuar la oración, traga grueso, usando la reserva que le queda porque siente como la garganta se le cierra—. Mikoto está muerta por mi culpa…Fugaku también y…y ese otro niño también…—Sasuke se tensa en tanto Sakura, consciente o no, ha revelado nueva información frente a él alentada por la culpa y la amargura.

Cauteloso, la separa un poco y comprueba que el cielo sobre sus ojos es tan brillante porque Sakura está llorando.

—Esas personas… —cuando se siente descubierta y se da cuenta de su imprudencia, no le queda más remedio que aceptarlo. La sorpresa solo se conserva por breves segundos en su rostro pasando a convertirla en vacilación—. Son mi…

Sakura asiente y la palabra por sí sola no tiene necesidad de salir de sus labios para hacer un eco estridente en todo su cuerpo.

Ese borrón. Esos rayones. Esa palabra inexistente finalmente se ve despejada de toda la oscuridad que durante su vida la opacó, volviéndola nítida.

Familia.

Es una mezcla de emociones lo que siente pero también de incertidumbre de si le va a caer bien lo que va a encontrar una vez que Sakura se decida a abrir con él y contarle sus secretos. Aunque, para eso, primero tenga que recuperar su confianza y convertirse en alguien en quien ella pueda contar.

Por eso no puede dejarla ir.

Si lo que dice es cierto, entonces todo se conecta y su plan inicial de ir a Suna en busca de ese otro nombre, ese otro niño como ha confirmado ella, ese…hermano del que ahora es consciente que existe, es el adecuado. ¿Qué es lo que quiere hacer ella entonces?

—Yo te los arrebaté —ahí está. De nuevo esa inmensa culpa que quiera cargar ella sola. Pero con él no va a funcionar. Quizá no lo ha notado pero Sasuke es obstinado y aunque tiene en claro que quiere saber sobre su origen también tiene en claro que no puede ignorar a Sakura en este momento, ni todo lo que ella siente pero no le dice.

—Tú no has sido culpable de nada —la oye soltar una risita irónica como si lo creyera loco o equivocado—. Deja de culparte por los pecados de otras personas. Es tu peor defecto —Ofendida, curvea ambas cejas claramente con un comentario totalmente opuesto en mente—. Quiero respuestas y sé que tú también las quieres pero estás asustada. Y yo también —sincero hasta con lo que le asusta, toma sus manos y las aprieta en un gesto que transporta a Sakura a un escenario donde Mikoto también solía hacer lo mismo. Prometiéndole muchas cosas. Contándole tantas cosas—. Pero ¿no crees que es mejor si resolvemos esto estando juntos?

—Entonces no vayas a Suna —un pequeño apretón es todo lo que Sasuke siente tras oírla decir esas palabras. Como si se lo estuviese pidiendo secretamente —. No vayas a Suna y ven conmigo —el semblante de Sasuke amenaza con la preocupación y el desconcierto.

—Pero…

—Ahí no vas a encontrar nada.

—No puedes estar segura de eso así como tampoco podemos estar seguros de que… —duda, sacudiendo la cabeza—. Te estoy diciendo la verdad. Todos lo vieron cuando Hyuga y la doctora Kurenai rastrearon la señal de ese dispositivo. Esa mujer viene de ahí, significa que no está sola. Significa que esa ciudad existe y que…

—Itachi —Sasuke engrandece los ojos ante la mención inesperada de ese nombre. Como si Sakura se hubiese metido a su mente y hubiese encontrado rápidamente la principal razón de su ansiedad en ese momento. Del por qué, verdaderamente, quiere ir a Suna—. Ese era el nombre del primogénito de Mikoto. Solo porque esa mujer haya mencionado su nombre no significa que sea él y mucho menos que esté vivo.

—Entonces… ¿Entonces por qué no comienzas diciéndome qué le pasó? —los ánimos pasados cambian y ahora luce exaltado y exigente. Más viendo como Sakura vuelve a quedarse callada de pronto, lo cual lo hace comportarse más de ese modo—. ¡Vamos! ¡No te quedes callada ahora y…!

—No iré a Suna porque quiero ir a otro lugar —el cambio de tema debería alterar aún más a Sasuke pero la confesión le toma desprevenido y lo llena de curiosidad al mismo tiempo.

—¿A qué lugar? ¿Para qué?

—Tienes razón. También quiero respuestas —quiere resolver, principalmente, esa duda que le perturbar a cerca de su corazón latiendo. Ese que ha confirmado mediante lo ha oído y sobre el que quiere saber por qué está ahí. Aunque la sospecha la ha tenido desde hace tiempo, ahora solo quiere ir allí a comprobarlo—. Luego de la Montaña Negra aceptaré ir a donde tú quieras —pidiéndole implícitamente que la acompañe porque es un hecho también el sentirse incompleta si no está cerca de él.

—¿La Montaña Negra? ¿Por qué ahí?

—Ahí se encuentra alguien que podría resolver tanto mis dudas como las tuyas.

Y con ello Sakura está aceptando, conscientemente, de que está dejando su zona de confort y su seguridad al mantener todos los secretos solo para ella misma. Está abandonado todo el temor por él. Aunque, en verdad, quisiera conservar lo peor para ella. Si él se entera…Si él ve más allá y comienza a odiarla… ¿qué va a hacer?

Aun así esa preocupación está pasando a segundo plano ahora pues está aceptando levantarse, solo un poco, y enfrentar la verdad.

—¿Alguien?

Sasuke rápidamente trae a su mente la última conversación que tuvieron en grupo reunidos con Kurenai y la mención de ese lugar junto a la historia de Sasori.

Lo demás lo deduce por sí mismo.

—Sí. La persona que me hubo proveído de su sangre durante este tiempo.

Otro híbrido como él.

.

III

.

—¿Qué te tiene tan pensativo, Izumo?

Siempre se caracterizó como un soldado ejemplar.

Siempre era de los primeros en responder cualquier cuestionamiento con una lógica bastante rápida.

Siempre era de las personas que no desconfiaban de la lealtad que había jurado alguna vez.

Danzou, por otro lado, sabe de las condiciones humanas y sabe, con la vasta experiencia de no detenerse a mirar el sacrificio sino el beneficio a futuro, cómo trabaja la conciencia y las emociones del ser humano. Sabe, desde luego, cuáles son las noticias impactantes que hacen que una persona tan leal y firme, como lo es ese muchacho, se convierta en otra completamente diferente. Y sabe, por supuesto, que una noticia como la de Iruka lo va a sacudir por completo.

Para él no existe algo como la compasión o el sentirse empático de acuerdo al grado de pena que esté experimentando otra persona.

En este caso, sin embargo, lo que busca de Izumo es un sentimiento en específico. Uno nacido desde la ira y la decepción. Por eso lo ha llevado ahí y le ha contado todo. Todo transgiversado a su conveniencia, desde luego.

Puede que Danzou no tenga demasiada aparición dentro de su propio juego pero a veces la victoria se da desde la cualidad de la observación, y él conoce más de todos que lo que ellos mismos.

Quiere verlo quebrado pues una persona quebrada puede volverse, más rápido, un ser insensible a causa de la búsqueda de la venganza. Y lo que quiere de él es eso justamente. Y por eso le ha mentido. A él y a todos; y pretende todavía ir más allá.

Pretende decir que las explosiones generadas en el Cuartel, mismas que él inició ordenando la colocación de bombas en puntos estratégicos, fueron a causa de Chiyo. Y que su muerte no debería ser tan lamentada puesto que es tan culpable como la nueva rebelde más odiada y asediada de Konoha. Con el fin de hacerla ver la máxima enemiga es que ha soltado todo ese discurso a tan solo horas después de perpetuado su escape además de que ha provocado un aliciente a su captura.

Y con el fin de comenzar a reorganizar sus planes era evidente que necesitaba restaurar a las piezas de su tablero. Pero, para ello, necesita hacer que se abandonen a la locura y a sentimientos hostiles.

Necesita arrebatarles todo de una manera en la que no parezca que es él el precursor de todos sus males. Sino alguien más.

—¿Fue ella quien…?

—Me temo que no pero Sakura es tan culpable como el precursor de la desgracia de tu Teniente, Izumo —Danzou avanza hasta él y hasta donde el resplandor de la cápsula criogénica frente a Izumo le alcanza también a él, bañándolo de azul y blanco pero también haciendo más marcadas las sombras. La luz es así, y aunque él esté vestido de blanco, las sombras son más fuertes en él. Como un trazo duro que delinea sus bordes y sus intenciones. Intenciones que Izumo no puede distinguir pues su dolor y su desesperación es más grande en este momento. Colmado de puras emociones negativas desde que puso un pie en esa habitación fría y aquella sorpresiva noticia le puso el mundo patas arriba—. Las imágenes rescatadas de las cámaras de seguridad lo captaron todo. Fue Sasori quien provocó esa última explosión.

Con eso es suficiente.

Basta ver el semblante distorsionado en ira del soldado para Danzou asegurarse tenerlo comiendo de su mano.

La siguiente información recitada solo son por menores para Izumo.

El saber que para ninguno de esos dos valió la pena todo lo que Iruka hizo por ellos.

El saber que por culpa de ese forastero Lotus provocó todo ese caos.

—¿Qué necesita de mí, señor? —cuando las palabras salen como piedras volcánicas, su voz en lugar de quebrarse, adquiere un tono encarnizado.

Danzou cabecea, antes de responderle, empleando el papel que le corresponde. El de ser el incitador silencioso, el resto es cosa de esa cualidad humana que a veces es molesta pero en ocasiones como esa es bastante útil. El sentir enojo, el sentir rabia…Él solo se encarga de empujar a las personas a ofrecerse a él impulsados por ello. Y eso le satisface porque comprueba que la condicionante para tener el mundo a sus pies se basa en el comportamiento.

En como ejecuta todo hasta hacer que explote.

En cómo le saca provecho a todas las piezas sobre el tablero por muy derrocadas que aparenten estarlo.

—Nada que tú no quieras, muchacho.

¿Lo que quiere?

Lo que Izumo quiere en estos momentos no es otra cosa que vengarse.

Quiere a Lotus.

Quiere a todo aquél que es preciado para ella y arrebatárselo.

Quiero oírla gritar.

Quiere oírla suplicar.

Luego de eso Izumo solo escucha atentamente las indicaciones de Danzou pero por dentro hay una densa frecuencia que chilla y casi no le deja oír ni pensar. No le cuesta nada en creer todo lo que Danzou le dice porque la prueba está ahí, enfrente de él. Dentro de esa cápsula.

En un estado de suspensión crítico, conectado a varios respiradores artificiales y mil agujas cercenando su cuerpo, con los constantes vitales al mínimo solo para mantenerlo con vida.

Iruka.

O lo que queda de él.

.

.

Continuará...


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

No me manoseen ;-;


Aclaraciones:

● Mención de una pareja Shonen-Ai (ChicoxChico). Creo que es mi deber informarles para que no les agarre de sorpresa. No será nada explícito, de hecho es posible que dicha pareja no se concrete al final (aún lo estoy evaluando) pero sí habrán pensamientos y diálogos sobre ellos. Es decir, se entenderá cuando la ocasión se presente. Por el momento me reservo decir "quiénes conformarán esta pareja".

● En esta segunda parte habrán varios vistazos al pasado lo que ocasionará que tome uno o dos capítulos (dependerá) para hablar sobre el pasado de un personaje (Tal como sucedió con Sasori).

● Habrá lemon (Finalmente hija de tu chocomilk!)

● La narración se prestará, en algunos capítulos, a ser en primera persona. Estoy en modo práctica así que realmente me estoy esforzando en mejorar mi modo de narrar para entregarles algo entretenido.

Notas:

¡Hemos vuelto! (ノ・∀・)ノ

Sí, creo que desde...¿Septiembre? La verdad es que había dicho que arrancaría con esta segunda parte hasta Enero pero no puedo contenerme a mí misma, y creo que algunos ya estaban ansiosos.

Bien, antes de adentrarnos en la verdadera salsa esta capítulo es de transición. Hay demasiados temas por abarcar pero no quise saltar de una vez a ellos sin antes mostrar un poco del "Después" del final de la primera parte. Este capítulo es más como evidencia de lo inestables y vulnerables que quedaron algunos de los personajes luego del final del capítulo 41 así que les di su espacio para respirar.

¿Wacharon esa escena SasuSaku de más de 3mil palabras? (ˆ˘ˆ) Esta parte es crucial para Sasuke y para Sakura pues si bien están juntos no todo irá de viento en popa. Tienen que aprender a confiar el uno al otro antes que dar otro paso y no será una tarea fácil considerando que Sakura tendrá muchas batallas internas. ¿Será Sasuke capaz de ser paciente o tendrá un límite? Y bueno, sí, habrán muchas escenas de ellos finalmente. Se los debía en la primera parte jajajaja

Y pues ya, espero que les haya gustado este capítulo. ¡Ha salido un monstruo de más de 11mil palabras! ¡Ah! Y espero que hayan escuchado la última canción. Esa sería la canción de cuna de Mikoto, es la misma que termina cantando Sakura a Sasuke en la última escena.

Bueno, ya, suficiente.

Me voy no sin antes desearles un feliz año nuevo. Este sería mi regalo atrasado (?) de Navidad jajaja ¡Muchísimas gracias por continuar apoyando a Lotus! No saben lo feliz que me hacen, en verdad. No tengo cómo agradecerles todo el apoyo y sus bonitos comentarios respecto a la historia más que siguiendo dando lo mejor de mí en cada capítulo c: ¡Prometo no defraudarlos!

¡Besos!

Rooss-out ヽ(ヅ)ノ