—¿Qué edad tienes, Hyuga?

La interrogante de Sasori llega a ella de manera sorpresiva y tan directa como una bala de cañón.

A su lado la respiración del resto presenta una ligera variación ante la inquisitiva, mezclando asombro y curiosidad. Puede suponer el gesto que podría estar haciendo alguno de ellos pero solo se queda en eso, suposiciones pues los ojos los tienen cubiertos así mismo como las manos esposadas. Aquella pregunta, en esa situación, tendría que ser inadecuada, además de que Hinata no entiende a qué ha venido el reciente interés de Sasori al preguntar algo tan intrascendente como eso.

—¿Qué?

—Eso. ¿Qué edad tienes? —el pesado suspiro que se oye a un lado de donde Hinata está pertenece a Ino, claro indicativo de que está ligeramente ofuscada por esta nueva personalidad que Sasori ha manifestado desde que salieron de Konoha.

—Diecinueve —se limita a decir Hinata, oyendo absolutamente nada nuevo luego de eso.

Presas del silencio los demás no emiten sonido alguno como si no quisieran incordiar la conversación que no tiene ni pies ni cabeza. Como si el hecho de haber sido privados de la vista y de limitar sus movimientos por propia orden de Kakashi, ante la notable condición de mantener oculta la ubicación de Rhoda a como diera lugar, no significara nada.

Que sí, Sasori casi le tuerce el cuello a Kakashi tras oírlo aceptar su condición pero añadiendo la suya al final pero vamos, son soldados de élite. Y una condicionante así, por más irritante que sea, no les limita en lo absoluto. Aunque estuviesen forzados a acatar esa orden con tal de satisfacer los caprichos de un hombre desconocido y permitirse llegar a su "mítica y desconocida tierra santa" cada uno de ellos está más dispuesto y preparado para defenderse incluso si tienen los ojos vendados.

Pero ahora el agradable silencio que se había creado durante esas horas de viaje ha sido interrumpido por Sasori y su irregular comentario.

—¿Se quedó dormido o…?

—Cierra la boca —la respuesta de Sasori le llega a Deidara como si le hubiese contado un chiste, provocándole una ligera risa—. Estoy haciendo cuentas.

—Oh vaya, ¿hay algo que no sepas hacer? —esta vez es Suigetsu quien añade algo, recordándole al soldado carmesí la razón por la que siempre le pareció una persona de lo más irritable. Incluso más que Deidara.

—¿En qué piensas? —es la voz tierna y serena de Konohamaru quien hace que Sasori se concentre en él en lugar de ese par de tarados, volviendo al silencio.

—¿Qué edad tiene Sasuke? —pregunta ahora, bajando considerablemente más la voz, como si fuera un secreto a voces y pretendiera que tanto el conductor como el copiloto del vehículo no escuchasen nada.

—¿A dónde tratas de llegar? —Hinata, quien hubiese quedado en silencio luego de responder a su pregunta anterior, es empujada por su curiosidad al intentar descifrar lo que esas dos preguntas indican. Es obvio que Sasori no está haciendo las preguntas porque sí. Es porque está analizando algo.

—Sakura y yo tenemos una diferencia de edad con el resto de ustedes debido a la ralentización de crecimiento a causa de habernos sometido a las esporas. Sin embargo el crecimiento con ella fue distinto. Yo fui sometido a un porcentaje muy pequeño del virus lo que causó esta condición en mí. El crecimiento de Sakura está condenado al corazón como tal —Kurenai, a su lado, se mantiene en silencio, claro indicativo de no desmentir nada pues todo lo que ha dicho es cierto—. Sasuke, por otro lado, es un híbrido. Nació siendo mitad humano, mitad Draug a diferencia de Sakura y yo que somos humanos.

—Pero luce igual de joven que ella —la primicia sale de los labios de Hinata como si fuera hecho difícil de creer y a la vez algo que la hace enfurecer. Como si ese pensamiento hubiese llegado en el momento equivocado, demasiado tardío.

—No entiendo. ¿Qué tiene que ver que se vea joven?

—Que las fechas no coinciden —ante la deducción de Shikamaru, el resto parece contener el aliento. Hinata, por ejemplo, siente un sonido incesante similar a una frecuencia alta atravesar todo su conducto auditivo hasta penetrar su cerebro—. Si se supone que el corazón que tiene Konohamaru corresponde al de esa mujer, Sasuke tendría que ser mucho menor que Sakura en comparación a como se ve. En resumen, tendrían algo así como una década de diferencia de edad.

—Sakura llegó al cuartel a los doce ¿no es así? ¿Qué se supone que hizo durante los años anteriores? —interrumpe Ino, inquieta. Apenas y puede moverse debido a la restricción que tiene en las manos pero eso no impide que no demuestre su agitación por todo eso.

Sasori, quien sintiera el leve estremecimiento de Konohamaru a su lado, ladea el rostro hacia él aun sabiendo que no puede verlo. Pero no hace falta. Konohamaru puede sentir que el silencio luego del comentario de la señorita Yamanaka es porque todos están esperando él que diga algo como si pensaran que Sakura hubiese compartido más secretos.

—No creo que él lo sepa —a favor de él, Sasori vuelve a hablar con precisión—. No creo, incluso, que ese idiota sepa o se haya puesto a pensar en esto tampoco —dice ahora refiriéndose a Sasuke.

—Si de verdad tienen una diferencia de edad tan marcada de doce años, suponiendo que Sakura llegó al Cuartel en el momento justo luego de que lo abandonó, ¿Cómo es que no lo reconoció ni lo recordó hasta ahora? Lo que es más… ¿Cómo es que él creció tan gradualmente?

—No creo que haya crecido de manera gradual, sino de forma progresiva —responde Shikamaru, pensativo.

—¿Y cómo podría ser aquello una posibilidad?

—Por su naturaleza —suelta Konohamaru de inmediato pero también con un constante delirio de sentirse aturdido por las cosas que él mismo deduce y que considera son increíbles de creer—. Porque tiene parte Draug…por eso es que su madre le dejó este corazón.

La base contundente por la que la ralentización de Sakura es un hecho inalterable es debido a la parte Draug que vive en ella. Esa parte que puede prescindir de un corazón en pro del estado longevo y de la conservación de su cuerpo. Por eso los Draugs duran años hasta presentar visibles rasgos de descomposición, por eso ella es capaz de congelar su crecimiento pues puede decidir y prescindir de él de la forma que le parezca.

Y si Sasuke es un híbrido nacido naturalmente de ese modo, la misma lógica podría aplicar a él.

Pero no…hay algo que no es igual que con Sakura.

Si se supone que sin un corazón la edad se estanca, por decirlo de algún modo, Sasuke tendría que seguir siendo más joven que ella. Si suponen que nació sin un corazón, y el corazón de su madre para eso está resguardado, para dárselo y estimular su crecimiento, el Sasuke actual tendría que seguir siendo un bebé pues ese es el propósito de haberlo conservado por tanto tiempo.

Entonces… ¿Por qué luce como ellos?

La resolución llega a Hinata y a Sasori al mismo tiempo, sintiendo frías las manos de pronto.

—Alguien más le dio su corazón a Sasuke —para que creciera, para manifestar su parte humana de manera más gradual, ocultando su parte Draug.

—¿Alguien…? —la risa nerviosa de Deidara se atraviesa en medio de su pregunta—. ¿O sea que alguien se arrancó el corazón y decidió morir por él? Qué cosa más absurda.

Sí.

Lo sería si Hinata igual fuera una persona tan absurda al pensar que un individuo normal sería capaz de sacrificarse solo porque sí. Ella, aunque está igual con la visión restringida, proyecta sus ojos por encima de todos, atravesando esa tela, atravesando el metal del vehículo, surcando el frío, atravesando el otro vehículo, terminando en posar sus ojos, como si en verdad pudiera verlo, en él. En ese hombre que no es nada suyo pero por el cual ahora desconfía el doble.

Kakashi es más que solo un pseudo benefactor cumpliendo la última voluntad de quien fuera uno de sus mejores amigos.

Pero no es solo eso.

Si se dice que él es la persona que crio a Sasuke, él debe saber la verdad. Incluso más allá de eso. Debe ser consciente de la naturaleza de Sasuke desde hace tiempo. Esa verdad que pudo mantener alejada de él hasta el día en que todo se le salió de las manos. La verdad detrás de su crecimiento pues pensar que un corazón normal fuese compatible con Sasuke es otra cuestión sobre la cual prestar minuciosa atención.

Sasuke, quien tuviera una genética tan distinta a la de cualquiera de ellos, a la de Sakura, a la de Sasori, tendría tantas particularidades en su contra como para recibir el corazón de cualquier persona y disponer de él.

Para que la hipótesis de Hinata sea cierta tendría que arriesgarse a pensar que la persona que le dio su corazón fuera tan especial como él.

Yendo más allá de una mera alteración provocada por un patógeno sintético creado en un laboratorio.

Lejos de ser como Saura o como Sasori.

Tendría que ser…

—Alguien como él.

Los eventos y conversaciones a su lado se amontonan de golpe en su mente, queriendo llevar la delantera y exponerse ante ella como una verdad que no supo ver o de la que no prestó demasiada atención en su momento.

"—¿Puedes examinarlo? El uniforme.

— La verdad es que ese uniforme lo encontré en un baúl.

—Tengo otro nombre.

—Podría ser de esa persona. Y si esa persona también figura en los registros de SHINOBI…Podría ser una nueva pista a cerca de algo, ¿no crees?

Ese hombre.

Ese hombre del que Sasuke no le dijo su nombre pero que ella obtuvo esa misma noche tras acceder a los archivos aislados de hace más de veinte años dentro del Anexo. ¿Por qué no se lo dijo en aquél momento? ¿Por qué es que no pensó en ello con más profundidad? ¿La situación con Sakura la tenía demasiado inestable como para concentrarse en Sasuke que terminó cometiendo otro error?

Debió seguir su instinto tal como hizo aquella vez cuando descargaron los archivos de la Zona Sur mientras Sakura se encontraba ausente.

El mismo instinto, el mismo aire frío helando sus huesos, la misma sensación hueca y devastada que sintió cuando visualizó la imagen de Mikoto Uchiha y encontró obvio el parecido excepcional sin opción a replica.

Esa misma sensación ante el parecido de ese hombre con su nombre labrado en la placa de su impecable uniforme.

Un exsoldado.

Un desertor.

—¿Hyuga? —el suspiro de Hinata se corta, soltando la información de golpe.

—Ese hombre…El de la montaña Negra. El hombre que le dio su sangre a Sakura luego de ti…El que le dio su corazón a Sasuke…Son la misma persona.

Obito Uchiha.

.

I

.

No tiene nada en el estómago y aún así se las ha arreglado para protagonizar una escena asquerosa y agonizante a medida que la bilis raspa su garganta, provocándole el vómito.

Una reacción inmediata a como si hubiese sido programada para desencadenarse ante el reconocimiento de algo.

O de alguien.

Sasuke poco le puede mantener la mirada fija a ese hombre tan pronto lo ve porque de nuevo siente arcadas además de que sus sentidos, más agudos que antes, le sobre avisan de la proximidad del peligro antes de que suceda, aún en esa condición deplorable.

Uno, dos, tres Draugs a la derecha.

Sasuke voltea a su espalda pero no hay nadie.

—¿Pero qué…? —segundo después ahí están, emergiendo de la espesa bruma negra que adorna como anillos a la montaña. Lo toman por sorpresa no porque no los haya sentido venir, sino que parece que lo advirtió con demasiado tiempo de sobra, creyendo que en verdad solo había sido su imaginación.

Los ha sentido con bastante tiempo de anticipación… ¿tan siquiera es eso posible?

Sí, puede que en otra situación fuese adecuado analizar más a fondo esa reacción extraña pero ahora no tiene tiempo de pensar pues la hilera de dientes que tiene sobre él le aturden demasiado como para hacerlo.

Con una aumentada fuerza que proviene de algún lugar oculto dentro de él, encoge sus piernas y luego las tira hacia adelante, pateando muy lejos al Draug que tiene encima como si fuese una pluma. Una vez más no tiene tiempo para analizar de dónde es que proviene esa fuerza desencadenada al sentir a otro más colgarse a su espalda, lanzando mordidas que poco puede evadir.

Tomando del hombro a la criatura, tira de ella hasta adelante, sintiendo la viscosidad y elasticidad de esa piel nauseabunda al enterrar sus dedos ahí. La poca firmeza y consistencia en la piel del Draug que tiene encima le hace estimar, rápidamente, el tiempo que ha debido deambular en el mundo pues según Hinata los Draugs también se clasifican por años. Mientras más fuerte y resistente es la piel, menos tiempo de infección. Mientras más blanda y frágil, más largos años.

Sasuke apenas puede enterrar sus dedos en la piel sin que esta se desmorone, lanzándolo también con dificultad a varios metros lejos de él.

No tiene tiempo… ¡No tiene tiempo para encargarse de todos los demás que vayan a brotar como si fueran semillas germinadas!

¡Sakura! ¡¿En dónde está?!

La sangre se le hiela de nuevo cuando la ve arrinconada entre la elevación de una piedra sobresaliente, misma a la que tiene la espalda pegada, y un par de Draugs.

—¡Sakura! —la soldado reacciona instintivamente pero la mirada que le dedica no es ni de cerca a la arrogancia que Sakura siempre desprende cuando sabe que lleva la delantera en una contienda. Enfrentar Draugs es una de las actividades a las que está acostumbrada desde que tiene memoria… ¿Entonces por qué? ¡¿Por qué demonios le mira como si le suplicara que la salve?! —.¡Aaargh! —Sasuke grita sintiendo la piel de la pierna desgarrarse. Los dientes de un Draug se le han incrustado como poderosas fauces aprovechando su distracción—. ¡Quítate de encima, maldita sea! —tomándolo de los costados, ignorando el hecho de su piel desgarrada, arremete contra él, presentando, por primera vez consciente, el crecimiento de sus uñas como si fueran garras.

Algo que se manifiesta tan natural a como si hubiese nacido con un instinto depredador.

—¡Aaahh! —pero el grito de Sakura le impide pensar, de nuevo, en todas sus rarezas.

Grito que es silenciado por el silbido del aire, de nuevo, cortándose. Esta vez por la precisión de los hijos del guantelete que anteriormente ha cogido y del que apenas ha hecho un uso básico. Pero esta vez es distinto. Él no lo está usando…Es ese hombre…Cuando Sasuke desvía su mirada al lugar de donde ha aparecido de nuevo, la cantidad de Draugs con la que ha acabado él solo es ridícula.

Y ahora, como si conociera ese dispositivo tan bien, está peleando de una forma que no se parece a alguna que haya visto antes. Con su mano izquierda no deja de incrustar sus garras mientras que del brazo derecho, mismo donde tiene colocado el guantelete, maniobra con los hilos con una precisión y una continuidad feroz que pareciera que el uso que les está dando son de arpones que dispara y luego retrae con el mecanismo manual de sus manos, volviendo a repetir el proceso.

No es ni siquiera el uso que le da, tan distinto al de Sasori, lo que lo tiene atónito. Es la manera en que no ha dudado en cogerlo como si lo supiera manejar.

¿Quién carajos es…? ¿De dónde ha salido? ¿Cómo sabe usar armamento de SHINOBI?

No recuerda a Sakura haber mencionado nada relevante sobre él durante su viaje, y lo único que sabe es que él es "el otro híbrido" que han ido a buscar. Puede justificar su fuerza desmedida y sus increíbles reflejos debido a eso pero de eso a saber usar un arma como esa es…

Cuando su mirada se topa con la de él, apenas ejerce algo de oposición a la manera en la que lo enrolla de la cintura con los hilos, sintiendo como lo eleva y busca acércalo a donde se encuentra. Sasuke entrecierra los ojos por la fricción del viento notando que hace lo mismo con Sakura, colocándolos a una distancia prudente y detrás de él pero tan pronto los coloca en tierra a ambos, el hombre colapsa.

—¡Oye! —Sasuke está consciente de que de ser su enemigo los habría atacado desde el momento en el que se apareció por lo que su instinto es simplemente acercarse a él viendo como su cuerpo atraviesa algo parecido a una oleada de dolor—. ¡¿Estás bien…?! —de nuevo lo mira y es como si lo atravesara. Sasuke siente que todo tiembla en él pero no está para ponerse a pensar qué demonios le pasa.

—Quédense atrás —finalmente oye su voz y es como si la hubiese escuchado antes, en algún lugar muy apartado dentro de sus memorias.

—Y una mierda si crees que… —pero antes de que finalice su réplica, Sasuke tira de su brazo, apartándolo de la mordedura de un Draug, mismo al que le atraviesa la garganta con el mero instinto de sus manos volviendo a aumentar de tamaño. Sasuke, desde luego, está aturdido de sí mismo. Aturdido por el notorio cambio de la morfología de sus brazos, otra vez, así como de la inverosímil anticipación que ahora tiene con los Draugs, como si supiera exactamente donde van a aparecer.

Como si los percibiera.

Sasuke no lo nota pero el semblante vertiginoso que tiene justo ahora es en lo único que está prestando atención el hombre a su lado.

Dios…No lo recuerda tan alto. Tan mayor…Tan vivo.

Era tan pequeño en ese entonces, con la menor de las probabilidades de mejorar su condición de vida. Y ahora solo mírenlo. Siendo capaz de tomarlo a él y a Sakura, apartándolos del siguiente ataque, como si fueran plumas.

Verlo con esa rabia, con esa concentración nacida del empeño por ponerlos a salvo, le conmueve. Le conmueve de la misma forma en la que ella solía hacerlo cada vez que lo protegía ante cualquier tipo de peligro.

Del mismo modo con el que ahora lo ve a él.

Inquieto e indomable como el mar.

.

II

.

Es evidente que con Sakura no han podido contar ni para el escape.

Cuando ella vuelve en sí, no emite ningún sonido de inconformidad por venir encima de la espalda de Sasuke. De hecho no dice nada. Solo está ahí, apretando con fuerza la tela sobre sus hombros, lanzando fugazmente la mirada al frente, reparando en una segunda espalda.

No hace falta que diga nada.

Sabe quién es.

Y aunque está tan lúcida para entender lo que ha pasado también está cansada. Aunque también está a la expectativa de escucharlos hablar a ambos. O al menos a uno de los dos.

Que sí, ha convencido a Sasuke de ir hasta ahí con un propósito distinto pero el verdadero, por el cual ella está tan inquieta y a la vez deseosa por saber, está frente a sus ojos.

Obito siempre le pareció un individuo de lo más misterioso. Sin familia, aparentemente. Sin hogar. Solo un hombre viviendo en una Montaña como si fuese un ermitaño. Sakura nunca cuestionó su modo de vida ni se preocupó por investigar a fondo qué hacía un hombre como él viviendo en la austeridad en estos tiempos turbios. Pero con la llegada de Sasuke, las ocasionales comparaciones, y toda esa información acumulada durante su último encuentro con él habían encendido la sospecha.

La sospecha de que Sasuke y Obito estuviesen ligados de alguna forma.

Aunque justo ahora no puede comprobar nada pues si bien es cierto que ahora se encuentra lúcida, hace unos minutos estaba completamente insostenible.

—¿A dónde vamos? —la voz irreflexiva de Sasuke la hace reaccionar un poco pero continúa callada. No es mentira el sentir entumido todos sus músculos y una necesidad ridícula por solo cerrar los ojos y dormir. Está mentalmente agotada. Luego de unos minutos finalmente se rinde, sucumbiendo al cansancio.

Sasuke, conocido por no ser nada paciente, se detiene abruptamente en medio de ese bosque calcinado. En ese lado de la montaña no crece vegetación y puede atribuirlo a la ceniza y a los ocasionales incendios que puede sospechar se generan ahí. El aire incluso se siente nocivo y demasiado pesado como para ser respirado con normalidad. La ausencia de verde, a pesar de que hay un poco de vegetación, se proyecta a través de todos los árboles grises sin la presencia de algún brote de hojas tiernas.

Desde luego que por como luce esa zona donde se encuentra no tiene nada que ver con creer que el resto del mundo también está ahí. Le consta, pero aún así, a pesar de que ese hombre les ha salvado de alguna manera, sigue siendo un desconocido para él. Y no es como que pueda preguntarle a Sakura estando en ese estado.

—¿Por qué te detienes? —pregunta el hombre y Sasuke cree que le está tomando el pelo.

—No sé quién eres pero de dónde vengo no se confía en extraños.

—¿De dónde vienes?

—Konoha.

Una punzada se propaga en el pecho del hombre como si en lugar de Konoha hubiese esperado la mención de otro sitio.

—No es seguro aquí. Debemos seguir —dice, evadiendo lo anterior pero esa respuesta está lejos de satisfacer a Sasuke quien lo mira con desconfianza.

—No hasta que me digas quién demonios eres.

Le sostiene la mirada y esta vez ninguno de los dos evade mantener los ojos en el otro. Es que es bastante claro, al menos para uno de ellos. Y aunque al mayor le encantaría tener esa conversación de una vez, la certeza de que están expuestos, por muy conocido que sea ese territorio para él, es real. A su vez, la desconfianza de Sasuke para con él también lo es.

No puede dejar de sentir algo en tanto lo mira pero ha estado comprometido, desde que escaparon de Konoha, a no otorgar su confianza tan fácilmente.

—No soy un enemigo.

—Eso no me dice nada.

Tan filoso.

Él no lo recuerda así…y sin embargo no hace más que encandilarse con él. Sentir genuino alivio por verlo tan mayor. Pero, desde luego, Sasuke no lo reconoce o más bien no lo recuerda. El trato fue ese. O más bien el pago fue el olvido. Aún así es evidente el parecido que comparten, parecido que Sasuke parece no asociar con nada porque está demasiado concentrado en mantenerse a salvo junto con Sakura.

El hombre lanza una mirada por encima del hombro de Sasuke, recurriendo a lo único con lo que el muchacho podría negociar y confiar en él temporalmente.

—Cuando ella despierte, estoy seguro que te asegurarás que no soy peligroso —Sasuke desvía su mirada hacia atrás, por encima de su hombro, donde yace Sakura, inconsciente. Instintivamente la aprieta más en torno a él en un infantil, y casi hasta tierno, gesto frente al hombre. Como si no quisiera que la viera demasiado—. Anda, apresurémonos.

Sin opción a réplica, Sasuke acomoda mejor a Sakura sobre su espalda, siguiéndolo.

Pronto llegan a una parte de ese bosque donde comienza a crecer la maleza y donde la tierra bajo sus pies deja de ser tan oscura como la ceniza negra que han dejado atrás. Atravesando una pequeña cordillera delimitada por los arbustos, pronto la vegetación aumenta haciéndole parecer una red o enjambre de raíces trenzadas con formas irregulares y demasiado convenientes para evitar el acceso fácil a cualquiera, incluso a animales o algo más peligroso como Draugs.

Sasuke evade con un poco de dificultad, y porque tiene a Sakura en su espalda, las últimas paredes de espesa vegetación, emergiendo finalmente dentro de los límites de un espacio abierto a las faldas de un par de cordilleras con un mejor aspecto que el de la innegable Montaña Negra. De hecho no se le hace difícil ubicarla a través de las nubes pues luce como si estuviera a lado aunque en realidad está a un par de kilómetros de distancia.

Descendiendo por una bajada pronunciada Sasuke visualiza un pequeño lago, casi como si fuera el único cuerpo de agua amurrallado por el resto de las montañas. En otra situación le hubiese gustado acampar ahí, con Naruto, pues cuando estaba en Rhoda solían hacerlo al borde del lago. Podían pasar noches enteras ahí sin temor a nada.

Pensar en eso repentinamente le dejan un sabor amargo pues sabe que esos días no volverán.

En su lugar está ahí, siguiendo a un desconocido hasta el interior de lo que parece una cabaña bastante vieja pero lo suficientemente estable, a pesar de que sus tablones crujen con cada pisada, para refugiarlos.

—¿Qué es aquí? —es la primera pregunta que sale de los labios de Sasuke tan pronto acomoda a Sakura en un pequeño y cutre catre en la única habitación amueblada, aunque con amueblada solo se refiera a ese catre, ese pequeño buro a un lado de éste, y a un estante con unos pocos libros con páginas amarillentas, seguramente por los años.

—¿Tienes hambre? —pregunta el hombre, retirándose el gabán negro, ahora rasgado, colocándolo en una silla. Sasuke hace un conteo rápido de los parches que hay sobre la tela del mismo y con ello puede imaginarse el sinfín de veces que ha tenido que arreglarla pues seguramente la zona en la que se encuentran siempre está atestada de Draugs y él se ha encargado solo de ellos.

Sin hacer mucho caso a su ofrecimiento, termina apartándose hasta cerca del vano de la puerta de la habitación donde yace Sakura, deslizando su espalda por la pared de madera hasta terminar sentado ahí, como si fuera un centinela.

El hombre asume que no va a bajar la guardia pero no insiste más. Sasuke lo ve acercarse a lo que parece una pequeña cocineta aunque es más bien un rincón con una improvisada estufa eléctrica. Haciendo un reconocimiento mental del sitio recuerda haber visto una cosa extraña de metal cerca del río, algo parecido a una rueda con aspas.

—Es una hidroturbina —el muchacho emite un gemido, sorprendido, como si le hubiese leído la mente—. La construí hace ya varios años con restos de material que encontraba por ahí —el hombre hace una pausa, colocando algo parecido a una tetera encima de la estufa, encendiéndola—. No es nada sofisticado en comparación a cualquier otro sistema que hayas visto en Konoha pero al menos me permite producir energía necesaria incluso con las velocidades tan bajas de las corrientes de ese lago.

Sasuke no añade ningún comentario más, solo se mantiene callado, mirando de vez en cuando en dirección a Sakura, quien no cambia de posición pero al menos luce menos agitada.

—Estará bien —el muchacho le mira, incisivo, pero lo suficientemente moderado como si entendiera finalmente que de querer ese tipo hacerles verdadero daño, ya lo hubiese hecho. Es decir, a Sasuke todavía no se le olvida la manera tan asombrosa con la que acabó, él solo, con la mayoría de los Draugs, incluyendo a ese excéntrico que parecía tener algo de raciocinio—. Sakura siempre me ha parecido una chica de acero.

—No lo es —aclara en voz baja, como si meditara intensamente sus palabras antes de soltarlas—. Sakura no es de acero, ni de mármol, ni de ningún material duro. Ella solo…—buscando las palabras exactas para definirla, no encuentra ninguna.

El hombre que lo mira podría juzgar él mismo lo que sucede. Podría hacer una hipótesis sobre porqué él está ahí frente a sus ojos. Sobre por qué Sakura, quien fuera de apariencia ruda y sumamente letal y ártica, ahora esté recostada ahí, con el semblante de alguien que tiene una pesadilla.

La última vez que la vio así fue cuando la conoció.

Cuando había recorrido más territorio del que debió y terminó cerca de la Montaña Negra, completamente perdida. Aún así, verla desmembrar y ser salpicada de sangre cada vez que su espada se incrustaba en los cuerpos de los Draugs que la tenía rodeada, nunca le dio la idea sobre ella de que fuera alguien débil. Claro, solo hasta que terminó exhausta y pareció ser consciente de que lo que había hecho había sido solo porque se encontraba en un estado producido por un alucinógeno.

Esa no era la mirada que tendría un asesino si no la de alguien con una disyuntiva eterna sobre haber hecho bien o haber hecho mal.

Luego de eso Sakura cayó al suelo y estuvo reposando en ese mismo catre en el que se encuentra ahora por varios días con una fiebre que no parecía querer disminuir.

Hasta que él probó algo.

La primera vez que Sakura probó su sangre supo que su valor como soldado –mismo que había desechado hace ya varios años- se había acabado pero su valía como híbrido se comenzaba a presentar. Sakura se recuperó en un periodo de tiempo bastante corto como para comprobar que su sangre tenía un efecto catalizador en lo que sea que la tuviera a ella así.

Y de ahí vinieron las preguntas.

Los encuentros.

Los acuerdos.

La información compartida. Ella con un propósito y él con el suyo pero extrañamente ninguna de los dos preguntó alguna vez sobre el otro.

—No es la primera vez que la veo en ese estado —confiesa, apoyando una mano en la silla a su lado, dejando que el agua en la tetera alcance su punto de ebullición—. No está herida, por lo que veo. Solo está agotada. Seguramente si le doy algo de mi sangre…

—No es necesario —Sasuke hace un sonido extraño con las espadas duales que tiene apoyadas en las piernas, como si diera una advertencia simulada—. Yo puedo darle la mía si es que la necesita. Ella está así por otra cosa —él sabe muy bien porqué pero no quiere reconocer lo rota que está a tal punto de que ni siquiera fue capaz de empuñar su espada durante el ataque con los Draugs.

No se le quita de la mente la imagen de una Sakura completamente aterrada, como si su miedo más ancestral hubiese emergido de su lado más humano.

Y es que solo él sabe la realidad aplastante con la que Sakura está intentando lidiar sola.

Él, al menos, está intentando asimilar que por mucho tiempo siempre fue diferente al resto. Está intentando asimilar que además de humano, es otra cosa. Está intentando asimilar que el corazón de Konohamaru es la causa que lo está matando pero también es la causa que lo mantiene vivo. Que él y Sakura se conocen desde hace tiempo pero que ella se niega a ser sincera con él por todo lo que está viviendo.

Pero ella…Ella está atravesando un dolor mayor.

La pérdida de dos personas importantes en su vida.

La sensación del engaño.

La consecuencia de las torturas a las que fue sometida por Danzou tanto física como mentalmente.

La sensación de sentir que desde el inicio hizo las cosas mal y que no hay mayor culpable de todo eso que ella misma. Que ella propició todo eso.

Aún desconociendo gran parte de la historia que hay detrás de esa mujer llamada Mikoto está seguro que Sakura está asumiendo esa culpa también como suya. Incluso si existe la posibilidad de que lo vivido con esa mujer fuese un engaño desde el inicio, Sakura está pensando que también es su culpa.

Son demasiadas cosas con las que está lidiando por lo que ahora se siente un idiota por haberle gritado durante el ataque de los Draugs. Por haberle exigido que tomara su espada y comenzara a hacer lo mejor que sabía. Pero eso no es lo que ella hubiese deseado. Ella hubiese deseado una vida diferente. Ella fue obligada a hacer cosas por el bienestar de otros. Y él…él solo le gritó exigiéndole luchar cuando debió ser él quien debió hacerlo para protegerla.

—Por la pinta que tienen asumo que vinieron aquí en secreto.

—Escapamos de Konoha —el hombre engrandece los ojos, completamente sorprendido. Como si esa no fuese la respuesta que esperase—. No sé qué tipo de relación tienes con ella pero ahora yo asumo que eres de confianza como para que me haya insistido en venir aquí contigo —Sasuke hace una pausa, evaluando su reacción antes de soltar lo siguiente—. Ese hombre…Danzou, es el culpable de todo. No está buscando ayudar a la humanidad, está buscando exterminarla.

—Lo sé —la respuesta sale por sí sola de los labios del hombre como si no hubiese necesitado nada de tiempo para pensar en la posibilidad de que fuera mentira—. Sé perfectamente el tipo de hombre que es él. Ni siquiera creo que llamarlo "hombre" sea lo apropiado.

Sasuke conoce esa mirada. Es decir, de tener el odio la apariencia de algo, sería algo así como lava hirviendo reflejada en los ojos. Cejas arrugadas y contrapuestas. Labios apretados cerrando el círculo de un semblante sombrío. No hay sonrisas o una sopesada duda cuando se odia. El semblante cuando se siente odio es algo universal, y el que tiene ahora el hombre frente a él está escalado a un nivel increíble.

No es un odio violento con el cual cualquiera estallaría y arremetería contra todo y todos. Es un odio acumulado porque es conocido, y es peor. Porque pareciera que está conteniéndose demasiado.

—¿Le conoces? —Sasuke hace la pregunta con toda la naturalidad posible luego de verlo reaccionar así.

—Más que eso.

—¿A qué te refieres con…? —tanto Sasuke como el hombre se tensan oyendo el sonido metálico de lo que parecen unas latas llegar a sus oídos. El hombre se aparta de inmediato de donde está, abriendo la puerta principal para echar un vistazo dentro del lienzo, en aparentemente calma, que hay afuera. Sasuke se apresura a llegar a un lado de él—. ¿Qué sucede?

—Draugs —dice como si estuviese acostumbrado a ellos, volviendo unos pasos dentro de la cabaña hacia un amplio baúl cerca de la ventana. Sasuke estalla en asombro cuando ve la cantidad de armas que tiene ahí guardadas, como si fuese su baúl de juguetes, mientras lo ve sacar un arco con flechas—. ¿Sabes usar uno?

—Eh…Creo que no —los ojos oscuros del hombre lo miran entre curioso y ansioso, como si esa situación, lejos de parecerle riesgosa, le pareciera divertida.

—Yo creo que sí —dice finalmente, pasándoselo. Sasuke lo toma solo por compromiso pues él tiene atadas a su espalda un par de espadas—. Acompáñame.

—Pero…—una rápida mirada a Sakura exhibe su preocupación a dejarla sola.

—Estará bien. La alarma que he instalado está por donde entramos. Hay un gran tramo entre allí y aquí, no hay oportunidad de que Draugs lleguen hasta acá a menos de que nosotros lo permitamos —con vacilación, Sasuke le sostiene la mirada unos segundos mismos que bastan para curiosamente confiar en él. No lo conoce de nada pero hay cierta familiaridad en sus gestos y en la manera en la que se refiere a él que inconscientemente le transmite seguridad.

—Bien —emite, y tan pronto se ponen en marcha, Sasuke es capaz de afirmar lo que él ha dicho antes.

La cabaña está en la parte baja mientras que la alarma que ha instalado con latas y objetos metálicos alrededor del trenzado extraño de las ramas y raíces de los árboles, que crecen en la cima del terreno inclinado, está a varios metros. Como una barrera natural que él ha usado a su disposición para mantener al marguen a los Draugs y también para advertir cuando están cerca e intentan atravesarla.

Distinto a la estrategia que Sasuke cree que usarán, ambos se detienen a varios metros antes de la barrera. A esa distancia Sasuke puede distinguir mejor las cosas. Hay una cerca casi invisible de hilos de acero evitando que las bestias pasen y las que lo logran terminan con algún miembro perforado o con la piel desgarrada por lo filosos que son.

—¿Por qué nos detenemos aquí? ¿No vamos a acabar con ellos? —el hombre pasa de su comentario solo para colocarse en una posición adecuada detrás de la barrera de rocas en la que se encuentran, enterrando de antemano el puñado de flechas en la tierra para alcanzarlas de manera más sencilla una vez que lanza la primera.

No le ha pedido que lo acompañe para pelear o para solicitar su ayuda en exterminar a esos Draugs. Si lo ve de otro modo, en el que el mundo no está atravesando por la mortalidad de un virus y no hay criaturas hambrientas esperando a que se despisten para devorarlos, creería que es solo una demostración de habilidades.

Pero tampoco se siente como eso.

Él está ahí, viendo como acaba con cada uno de los Draugs dejando sus flechas incrustradas directamente en medio de sus cabezas.

Pero no es la forma tan puntual y extraordinaria con la que no falla lo que lo tiene tan pendiente de él.

Es…la vibrante sensación que le deja el sonido de la cuerda tras tensarse lo que lo hipnotiza. Eso y el gesto duro y concentrado que hace.

—Inténtalo.

—¿Qu-qué…? Yo no… —no es una petición aunque Sasuke no sabe cómo reaccionar cuando le hombre le pasa el arco a las manos y el sonido de su respiración agitada se mezcla con los gruñidos próximos de un Draug que ha pasado la barrera. Desde luego no la ha atravesado ileso pues parte de su brazo descompuesto está suspendido ahora como si fuera solo un trozo de carne oscurecida pero el hecho de que la condicionante para detenerlo sea lanzando una flecha, y que sea él quien lo haga, le estremece un poco—. No sé usar esto —dice, indispuesto y nervioso queriendo devolvérselo pero el hombre se lo impide colocando sus manos encima de las suyas, volviéndolo a él.

—Sí sabes —Sasuke, aturdido por esa afirmación, lo mira atónito. ¿Con qué seguridad dice eso? No se conocen de nada. Y hasta donde recuerda nunca ha practicado con el arco ¡Es enserio cuando dice que no sabe usarlo!—. Colócalo de esta manera y apunta. Y piensa que no vas a fallar.

—Pero…

—No proyectes tu miedo al lanzar, no luzcas como alguien vencido —cuando dice eso, posicionando sus manos encima del arco, el Draug frente a ellos ya está a una distancia difícil de fallar pero aún así no puede. No se siente capaz. Sus manos comienzan a temblar y la estabilidad del arco pierde firmeza bajándolo un poco…hasta que él dice lo siguiente—. ¿No te gustaba el sonido que hacía la flecha al ser lanzada, Sasuke?

El viento suave, que titubea al principio, se detiene. Del mismo modo que su respiración lo hace para luego volver a incrementar.

Esos ecos de fondo, esa culminación de voces, de vientos, lo transportan a un recuerdo. Uno donde se ve pequeño, donde se ve así mismo fascinando viendo la postura de alguien más mientras luz de la Luna delineada cada trazo sobre él.

¿Cuándo fue eso? ¿De dónde viene ese recuerdo?

Pero no es un recuerdo normal, es un sonido. El sonido que va en aumento luego de estar en silencio debido a la concentración.

Esa postura, la manera en la que sostiene el arco, y como genera ese sonido tan increíble, un sonido que rasga el aire y estremece su interior. Tan pronto deja de oírlo no puede evitar acercarse a él preguntarle mientras le sonríe emocionado. A la amable persona que le carga sosteniéndole en brazos y le revuelve los cabellos luego de dar el disparo en el centro de la diana improvisada.

"—¡Me gusta ese sonido!"

"—Es el sonido que hace la cuerda cuando la flecha es disparada del arco, Sasuke. Recuérdala siempre. Es el sonido capaz de romper cualquier silencio"

Los ojos le brillan de nuevo en la realidad, en el presente. Sasuke prepara el tiro y con una precisión y firmeza absoluta, dando en el centro de la garganta del Draug aun a esa distancia en la que parecía no haber ningún indicio de su parte por hacer algo, lo rompe. Rompe su silencio.

Y rompe una cadena que no sabía que tenía.

Sasuke y el hombre se miran fijamente, y juraría que el contrario tiene los más brillosos que antes.

Sasuke, que se enamoró de ese sonido a la tierna edad de seis años, finalmente lo recuerda.

Ahí, de la misma forma que en el recuerdo, bañado de la Luna sobre él:

—Obito…

.

II

.

Pareciera que ha perdido la facultad para hablar pero la verdad es que simplemente no sabe qué decir.

Ni por donde comenzar.

Y es que él tampoco dice nada. Ni siquiera ha reaccionado luego de soltar ese nombre arbitrariamente. Él se ha mantenido callado hasta el final; y aunque le haya mirado con ojos melancólicos y haya extendido una sonrisa tan cálida como el Sol, tampoco confirmó nada. Solo se le quedó ahí, mirándolo hasta que Sasuke terminó con el último Draug arrimado a la barrera clavando con una excepcional puntería cada una de las flechas en su cabeza. Como si desde siempre hubiese sido bueno en eso.

Ese silencio, sin embargo, no es incómodo aunque durante todo el trayecto de regreso a la cabaña haya tenido ganas de decir algo.

Por primera vez no tiene prisa de tirarse en cualquier espacio que encuentre para dormir una vez lleguen ahí.

Se siente más lúcido y con más energía que nunca, a decir verdad. Aunque ninguna de esas sensaciones es comparada con la curiosidad y la cercanía que ahora siente por el hombre que camina a su lado en silencio. No tiene noción de las horas pero por la posición tan alta de la Luna y la reflexión tan brillosa que hay sobre la superficie del lago puede pensar que es más de medianoche.

—Es-Espera —de manera inconsciente, cuando ve que el hombre ya está subiendo los escalones hacia el pequeño vestíbulo exterior que hay en la cabaña con pretensiones de perderse por la puerta, lo detiene sujetando su mano. En otra situación, en la que no fuera consciente de lo que está sintiendo justo ahora, algo como sujetar a un extraño no tendría que representar un problema para él—. Eh… ¿Podemos hablar? —pero incluso ahora la mano y la voz le tiemblan, tanto así que piensa se ve ridículo prolongando el agarre a su muñeca, soltándolo rápidamente—. Disculpa.

Sí, puede que ahora sepa, o crea saber, cuál es su nombre. Puede que haya tenido algo así como una regresión a sus recuerdos. Puede que sea verdad que ambos se conozcan desde hace mucho pero igual está la posibilidad de que no. Es decir, apenas y pudo recordar ese pequeño momento pero más allá de eso todo sigue en blanco.

Es como si su vida antes de los diez o doce años estuviera vacía.

¿Por qué?

¿Por qué no puede recordar?

¿Por qué siente que la persona delante de él es importante pero no puede recordarla del todo?

Parte de su pasado probablemente está frente a sus ojos y apenas ha podido recordar el 1% de ello. Por supuesto que es normal que se sienta frustrado, desesperado e inquieto.

Quiere saber. Quiere saberlo todo de una vez. Con Sakura, si bien entiende que se encuentra atravesando su propio duelo y sus propios fantasmas del pasado, no ha logrado nada. Y tampoco puede ir y exigirle a la fuerza que le diga las cosas. Pero ahora, que parece que ha roto la primera cadena para descubrir más sobre sí mismo, se siente inseguro. Temeroso. Como si necesitara la guía de alguien a quien nunca tuvo.

O quizá a alguien a quien olvidó.

—Está bien —la caricia que recibe en sus cabellos lo aturde al principio pero luego lo tranquiliza. Ese efecto en él solo lo había logrado otra persona en su vida y era Kakashi—. Tienes muchas ganas de preguntar, ¿no es así?

Demasiadas. Sí. ¿Pero por dónde podría comenzar? ¿Y si se equivoca? ¿Y si él no es la persona del recuerdo que acaba de tener? Inconscientemente siente que, de ser esa la realidad, se sentiría sumamente entristecido.

—Tu nombre…

—Obito —Sasuke exhala un poco de aire, como si durante todo ese tiempo lo hubiese retenido debido al estrés por confirmar al menos eso—. Pero eso es lo único que recuerdas ¿verdad? —y ahora quien luce desilusionado es Obito aunque ahora el semblante de Sasuke cambia a uno ligeramente molesto. Ha afirmado dos cosas en la misma oración: su nombre y, lo más importante, que de verdad se conocen de hace tiempo.

¡No es tiempo para desilusionarse, hombre! Sasuke está más ansioso por saber que nunca antes.

—Te vi… —el muchacho hace una pausa, pensando qué palabras usar, como si quisiera ser cuidadoso—. Te vi en un recuerdo que acabo de tener. O…creo que eras tú.

—¿Qué viste?

—Un hombre joven y un niño pequeño. Era de noche y estabas practicando con el arco y yo…estaba viendo —hace una pausa descubriendo la mirada entusiasmada de él durante su relato—. Al final te preguntaba sobre el sonido que hacía la cuerda.

—Tsurune.

—¿Eh? —Obito suelta una risita al ver el semblante de Sasuke descomponerse de una forma muy graciosa al no entender.

—Así se llama en japonés. O al menos es la denominación con la que los japoneses reconocen ese sonido—el joven soldado asiente efusivo tal como si se tratara del momento en el que un Gran Sabio imparte una lección de vida a su discípulo más joven.

—Ya veo… —Sasuke cierra los ojos como si tuviera el poder de repetir esa memoria y escuchar, con demasiada claridad, el sonido de la cuerda tensarse ante el disparo aunque no es solo ese el motivo por el que su semblante se muestra tan pacífico realmente. También esta ese momento en el que él le sonríe y le explica con la paciencia que un padre tendría con un hijo—. Entonces… ¿Es cierto? ¿Tú y yo nos conocemos desde hace mucho? —el hombre no responde de inmediato y Sasuke siente que algo va a salir del pecho si continúa así. Está cansando de los prolongados silencios y de la indecisión, maldita sea—. Por favor, dime…

—Sí. Desde hace mucho tiempo —Sasuke pasa saliva con dificultad, como si la garganta le ardiera de pronto y como si los ojos le picaran además. Él no tiene idea de la sensación de alivio que siente. A pesar de que solo le ha confirmado de que sí se conocen, para Sasuke la sensación es tan reconfortante que siente ganas de llorar aunque no lo hace por el deseo de no verse débil—. También solías hacer eso —el hombre a su lado ríe un poco y Sasuke siente una sensación electrizante en el pecho, como si el tiempo estuviese trayendo a él momentos perdidos, momentos en los que se sintió feliz durante su niñez—. El que se te pusieran las orejas y la nariz roja cuando tenías ganas de llorar.

Ah, Dios…

Este hombre, al que apenas conoce de unas horas, en realidad es alguien a quien conoce de toda una vida, o al menos esa es la sensación que tiene ahora mientras aparta el rostro y pasa sus manos por encima de este, intentando desvanecer la evidencia de ese comentario.

Sí, los ojos le arden pero no quiere perder tiempo en sentimentalismos ahora.

Quiere saber más de él.

—Es que no entiendo… ¿Por qué no puedo recordarte completamente? —ante la incursión al tema, Obito se muestra ligeramente tenso pero Sasuke está tan encandilado con él que no lo nota—. ¿De dónde nos conocemos? Quiero decir… ¿Ese recuerdo es real?

Porque si lo analiza bien, tendría unos seis o siete años dentro de ese recuerdo. Y él, Obito, se ve igual de joven. De hecho, ahora que lo ve con más detalle, si bien se ve que es un par de años mayor que él, luce bastante joven. Si de verdad se conocen de hace tiempo ¿no tendría que verse un poco mayor?

¿Y dónde lo conoció?

¿Él también vivía en Rhoda?

¿Kakashi sabía de él?

Recuerda comentarios aleatorios de él a cerca de alguien que lo quiso mucho pero Kakashi tampoco daba demasiados detalles sobre ello. ¿Era él a quien se refirió todo ese tiempo?

Dios, siente que va a acabar loco.

—¿Qué tanto recuerdas de tu infancia, Sasuke?

—Nada. No recuerdo nada antes de los doce años, creo.

Y es sincero al respecto al decir que también nunca se preguntó por qué o porque nunca le pareció extraño. Quizá estaba demasiado enfrascado teniendo otros pensamientos que nunca se puso a pensar en ello.

—Entonces funcionó —el comentario que sale de labios de Obito lo deja confundido. ¿A qué se refiere? —. Digo, es obvio. Te ves mayor ahora así que…

—Espera… ¿De qué hablas? —Obito se detiene de pronto dándose cuenta que ha cometido un error al hablar de más. El semblante de Sasuke no miente así como la razón de Obito en creer que la hipótesis de Sakura, que en realidad fue más una opinión que una sugerencia, se volvió una realidad. Pero es posible que sea una realidad de la que Sasuke no tiene ni idea.

—¿Sakura no te lo dijo? —Aún así se aventura a preguntar. Sakura no está ahí para saciar su duda, y la cercanía que tiene ahora con Sasuke podría ser la única cosa que lo sacara de dudas.

—¿Decirme qué? —pero la respuesta que obtiene de él le desconcierta y a la vez le indica que ha acertado.

Tras la última visita de Sakura, durante su conversación, pudo percibir de ella una incitación a obtener algo de él. Una verdad absoluta. Sus comentarios eran tan puntuales y tan filosos que Obito tuvo que ser el doble de cuidadoso con sus palabras. Era como si Sakura estuviese permeando el camino hacia la verdad de algo que sospechaba.

¿Por eso fue tan insistente al mencionar al nuevo soldado de su escuadrón?

Obito, desde luego, se sintió frío cuando mencionó su nombre.

¿Qué hacía Sasuke en Konoha?

Demasiadas preguntas se quedaron suspendidas durante esa conversación pero hubo una sola cosa que fue demasiado clara. Sakura no hizo todas esas preguntas al azar. Lo hizo pensando en la posibilidad de que él y Sasuke estuviesen conectados de alguna forma. Sakura había pensado en todo eso antes de que Obito se diera un tiempo para desviar su atención a otra cosa y evadir de una mejor forma su interrogatorio para que de ese modo no lo descubriera.

Pero había fallado.

Luego de que Sakura se fuera Obito tuvo la sensación de que ella ya sabía todo por lo que cuando volvió a verla, hace apena unas horas, con Sasuke a su lado, supuso que todo ya estaba entredicho. Supuso que ella ya había resuelto el rompecabezas y supuso que su presencia ahí con Sasuke no se debía a otra cosa más que el solo ir en su búsqueda para obtener una confirmación de su parte.

Que ella ya le había confesado todo a Sasuke aunque de algún modo Obito también desconoce qué razón tendrían esos dos de estar juntos.

Esos dos…

La manera en la que Sasuke ha dejado clara su preocupación por Sakura es tan desconocida para él como la manera en la que Sasuke siente que varias piezas faltan en su interior.

El rostro de Sasuke continúa desconcertado y él solo puede suponer que, efectivamente, no sabe absolutamente nada. ¿Entonces por qué…? ¿Qué hacen ahí, en primer lugar?

—¿Qué? —la voz de Sasuke lo trae devuelta pero no lo tranquiliza ni un poco—. ¿Qué es lo que Sakura debió decirme?

Hizo todas esas preguntas al aire y ahora no sabe cómo responder. Cómo abordar el tema de que él y Kakashi lo cuidaron todo este tiempo sabiendo qué era. Cómo decirle que la razón por la que no lo recuerda es porque él mismo selló sus propios recuerdos debido a la habilidad con la que nació. Cómo decir que se alejó de él luego de que…

—Sasuke —su nombre sale tan escabroso de su garganta que no sabe en qué momento se va a quebrar. ¿En verdad? ¿En verdad va a decirle justo ahí y de ese modo que…?—. Sasuke, hace muchos años yo te di m…—la sensación de que alguien los observa finalmente se manifiesta, obligándolos a ambos a voltear, quedando estáticos.

Sasuke es el primero en hablar, vacilante.

—Sakura…—traga grueso pasando de sentir alivio por verla de pie a sentir escalofríos por la forma tan penetrante con la que los mira a ambos—. ¿Ya estás bie-…?

—Apártate de él — la orden sale de su garganta como si llevara años sin probar agua, rasposa y dominante. Sasuke se aparta de Obito un poco, avanzando un poco hacia ella con cierto recato. Algo…Algo está mal. Las bolsas debajo de sus ojos están más oscurecidas de lo normal y la forma sombría con la que mira a Obito le indica que el comentario anterior ha sido para él.

—Sakura… ¿Qué estás…? —los ojos de Sasuke dejan de concentrarse en su rostro, clavándose en su mano y en lo que sostiene. Un trozo de papel—. ¿Qué es…? —Pero ninguno de los dos reacciona adecuadamente cuando Sakura, con una velocidad que no debería tener debido a lo debilitada que está, salta encima de Obito, tumbándolo contra la tierra—. ¡Sakura! ¡¿Qué haces?!

Antes de que pueda interceder o de que Obito pueda salir de su aturdimiento luego del duro golpe que se ha dado en la cabeza, Sakura ya está clavándole los dientes en el cuello con una furia consciente. Con una furia real no producida por un estado compulsivo a partir de un episodio como los que anteriormente ha tenido, cuando cae bajo los efectos de las esporas en su cuerpo.

No.

Esta vez está lúcida.

Y está haciendo todo eso de manera consciente.

Pero aun así, está mal.

¿Qué demonios está haciendo?

Para Sasuke no tiene ningún sentido pero justo cuando la va a apartar de encima del hombre, algo pasa.

Algo vibra dentro de él, dentro de Obito. Y sus pupilas diminutas lo manifiestan cuando finalmente este entiende la razón por la que Sakura lo está mordiendo.

Él lo sabe porque ha vivido esos últimos años siendo plenamente consciente de muchas cosas a cerca de su naturaleza. Sabe cómo desatar la ira y sabe cómo controlarla. Sabe cómo ejercer la habilidad con la que nació del mismo modo que sabe cómo es que se manipulan los recuerdos en criaturas como ellos. Como se estimulan para recordar. Y que Sakura, siendo una alterada y no un híbrido, se haya dado cuenta tan rápido, hace que se le plantee como un problema mayor.

Sakura ha llegado a la conclusión en cuestión de pocos días a partir de haber mordido a Sasuke y haber sobre estimulado su naturaleza Draug pero también haber estimulado su capacidad para recordar creando esa teoría a partir de ahí.

La teoría de que por medio de la mordida también se pueden recuperar la memoria o más bien, ver la memoria de a quien muerdes siempre y cuando se trate de alguien como Sasuke o como ella. Híbrido o alterado.

Y de él, de Obito, no le queda duda que es como Sasuke.

Pero la verdadera razón de su arrebato no ha sido a la conclusión a la que ha llegado.

Ha sido el haber hurgado dentro de sus cosas, aprovechando la ausencia de él junto con Sasuke, y encontrar esa maldita fotografía.

Todo el mundo se le ha venido encima.

Todo ahora que confirma sus dos teorías a medida que sigue mordiendo a Obito, succionando su sangre, revelando sus mentiras.

La puede ver…Tan clara como lo hizo cuando mordió a Sasuke y supo, de inmediato, quien era. La ve de nuevo, esta vez en un punto de su vida que nunca ha visto de ella, y tiembla. Tiembla mientras enfurece más y clava con más odio los incisivos en la piel de Obito, oyendo como él se queja pero sin apartarla.

Ahí está, su eterno fantasma.

Su eterna condena.

Su eterno pecado.

Mikoto en memorias de Obito.

Obito abrazando fuertemente el cuello de su hermana mayor.

.

.

Continuará...


A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

No me manoseen ;-;


Notas:

(ノ・∀・)ノHolaaaa~

Sí, bueno, en resumidas cuentas creo que la última escena era algo ya muchos habían descubierto-asumido (?)

Así es, Obito es hermano menor de Mikoto. Y lo mejor, está vivo jaja Creo que ya deben de suponer por qué. Esta familia está rodeada de secretos y tragedias desde tiempos bíblicos (?) Ahora pueden entender porqué de la reacción de Obito ante la pregunta de Sasuke sobre "si conocía a Danzou", bueno, es prácticamente su padre. Y bueno, Obito siendo híbrido, ya podemos asumir que tan retorcido tiene que estar este hombre como para...bueno, ya saben.

Con respecto a lo de la capacidad de estimular los recuerdos y recuperar la memoria por medio de la mordida, también es real. Eso explica por qué Sasuke es el único que no tiene en claro nada (?) Él no ha mordido a nadie como para "activar" eso. Obito, desde luego, quien es consciente de su naturaleza quien sabe desde cuando (ahí se los dejo de tarea ah veda jajaja) tiene mayor control y mayor conocimiento sobre lo que es capaz y no de hacer. Por eso le sorprendió en demasía que Sakura haya descubierto eso tan pronto.

Quiero recordar que esto de "poder ver o estimular los recuerdos sellados" solo es cosa de alterados y de híbridos. Desde luego que Sakura no mordió a Obito con la intención de matarlo pero ganas de lo faltarán ahora jajaja Todo mundo le ha engañado. Pobre de nuestra beba.

Y bueno, Sasuke seguirá sin saber nada a menos que le encaje el diente a alguien (?) I know what are mean jajaja

Lamento si no hubo mucho SasuSaku esta vez pero necesitaba pronunciar mucho el encuentro-reencuentro de Sasuke y Obito.

En fin, creo que eso es todo.

Nos vemos en la próxima actu.

¡Ah, y muchas gracias a los nuevos lectores que se han sumado a Lotus! Espero la sigan pasando genial c:

¡Que estén bien y manténganse saludables!

Buuuueno adioóssss.

Romi-outヽ(ヅ)ノ