No tengo idea de como fue que tenía casi 200 páginas de esta historia. Supongo que un día vi Requiem por un sueño y medio se me fue ocurriendo todo esto. En fin, gracias por leer :)
Esa noche, en otro punto de la ciudad
-¿Estás segura que es aquí, Lonnie? – Preguntaba un joven rubio a su morena amiga mientras miraban desde afuera la fachada de cierto restaurante de mala muerte.
-¿Cuántos restaurantes que se llamen "Shadow Weaver" existen en esta ciudad? – Pregunto de forma irónica a su compañero – Es aquí…
Ambos cruzaron la calle y se adentraron hasta el local que estaba prácticamente desierto. Solamente había una persona allí bebiendo una taza de café en la barra y una enorme señora con un semblante tenebroso que les miraba fijamente desde que ingresaron allí. Se sentaron en una de las mesas y aquella mujer fue hasta donde ellos:
-Bienvenidos… ¿Qué será?
-Una gaseosa para mí – Se señaló a sí misma la morena – Y un vaso de agua para él – Después señalo a su compañero.
Aquella mujer solo asintió y fue a buscar el pedido para llevárselos.
-No creo que la representante de Catra trabajara en este lugar – Espeto Kyle mientras miraba a todas partes un poco asqueado del lugar - ¿Segura que tu contacto no se equivocó?
-Mira, la última vez no nos falló con la audición de Catra. No creo que nos haya engañado – Argumento Lonnie.
-Tienes razón… pero – Detuvo su conversa apenas vio como aquella mujer se acercaba a ellos con el pedido – Oiga, señora – Le hablo Kyle - ¿Sabe si aquí trabajo una mujer llamada Entrapta?
Lonnie solo pudo llevar su palma al rostro al escucharlo preguntar de forma inapropiada a aquella mujer.
-Sí, es una buena chica – Shadow Weaver elogiaba a su antigua empleada – Lo mismo Scorpia – Se imaginaron que debía ser la enorme mujer con la que estaba Catra el día del casting – Pero se dejaron envenenar la mente de esa sucia gata callejera.
-¿Conoce a Catra? – Lonnie le pregunto, al parecer era la persona que estaban buscando.
-¿Conocerla? ¡Já! – Soltó con algo de odio en sus palabras – Todo lo que toca esa gata toxica lo perjudica…
-Parece que la odia – La morena entrecerró los ojos un poco y sonreía de forma maliciosa – Nosotros también la odiamos – Miro a su compañero que estaba comenzando a tomar de su vaso con agua – De hecho si tuviera algo extraño que compartir con nosotros sobre ella sería espectacular.
Shadow Weaver se sentó al lado del rubio y empezó a contar:
-Catra es una mala influencia para todos. El tiempo que la sostuve aquí fue como una pesadilla – Kyle había puesto su celular a grabar de forma disimulada las palabras que salían de Shadow Weaver – Escapo de la casa de sus padres y entro a "Fright Zone" a estudiar teatro…
-Sí, eso lo sabemos – Lonnie le interrumpió – De hecho, estudiamos con ella en el mismo curso.
-¿Entonces qué quieren saber? – Shadow Weaver los miro a ambos esperando una sólida respuesta.
-¿Algo escandaloso? – Propuso Kyle a la mayor.
Shadow Weaver llevo un dedo a su mentón mientras trataba de pensar en algún momento jodido y bochornoso de la gata. Ella quería destruirla tanto como pudiera sin necesidad de tocarla físicamente, hizo que sus dos mejores empleadas se largaran con ella para perseguir "El gran sueño de Bright Moon"
-Bueno… es drogadicta – Nuevamente comenzó con su monologo – Estuvo internada unos meses en una clínica de rehabilitación en Plumeria. Pero como es normal de ella se escapó y jamás pudo terminar su proceso.
Esto sí era muy interesante para los dos paparazzis que no se atrevían a interrumpirla. Era una bomba saber que una drogadicta estaba trabajando en "Bright Moon"
-Pobre Adora, tanto esfuerzo que hizo para llevarla allí y ella escaparse – Negaba con la cabeza la señora de cabellos oscuros – Pero en fin, es lo único que se puede esperar de ella.
-¿Algo más? – Lonnie indago esperando que hubiera más sobre la felina. Aunque en un principio iban con la intención de preguntar por Entrapta, que esa señora conociera bien a Catra era aún mejor.
-Sí. Es inestable mentalmente también. A veces la escuchaba hablar sola cuando nadie la veía y fantaseaba despierta con Adora…
Pasaron varios minutos en los que Shadow Weaver soltó sin ninguna pizca de vergüenza las malas decisiones de la felina. Era como si fuera su desahogo por haberle quitado a sus dos mejores empleadas, Entrapta y Scorpia eran el alma de ese lugar, sin ellas… el restaurante prácticamente estaba decayendo. Después de una venenosa charla sobre la gata los dos jóvenes salieron de allí con mucha información… pero era necesario corroborar todo antes de poder enviarles eso a la persona que los había contratado para ese trabajo.
-¿Y ahora qué? – Pregunto Kyle.
-Iremos a Plumeria – Propuso Lonnie – Buscaremos ese centro de rehabilitación y hablaremos con los médicos que trataron a Catra. Tal vez ellos nos den más información valiosa sobre ella.
Unos días después
Las grabaciones estaban marchando muy bien. Catra tuvo la oportunidad de conocer a uno de sus ídolos: Hordak, quién durante todos esos días se ha estado portando de la mejor forma con ella. A pesar de tener un aspecto atemorizante era en el fondo una persona maravillosa e inteligente. La que más encantada estaba con el actor era Entrapta, quién no perdía oportunidad de hablar con él cada que pudiera. Resulta que tenían muchas cosas en común, su fascinación por la tecnología era una de ellas y en eso congeniaban muy bien. Scorpia por otro lado trataba de ayudar a la felina en todo lo que podría hacer, pero le era complicado dado el hecho de que simplemente ella era muy independiente, así que solo se limitaba a llevarle un refresco o un bocadillo cada que sintiera que era necesario. Pero estaba notando algo extraño en su amiga, su ánimo por las mañanas era tan decaído pero a mitad del día ponía todo de su parte y las escenas las grababan lo más pulidamente posible que quería Sea Hawk. También noto que de vez en cuando la gata salía del set para fumar y que tosía de forma fuerte con cada bocanada que daba a su cigarrillo.
Scorpia no quería entrometerse en la vida de la felina, no deseaba incomodarla con preguntas tontas acerca de su salud y que la gata solo hiciera caso omiso a ellas. Tendría que esperar a que fuera por su cuenta al médico antes de que quizás se trate de algo muy malo.
Ese día era un tanto especial; día de primera paga. Una vez que recibieron su dinero a sus respectivas cuentas las tres amigas no podían creer la cantidad de "ceros" que había. Entrapta ya estaba haciendo planes de cambiar su viejo ordenador por uno más avanzado con todo lo necesario para jugar a video juegos de última generación y tal vez reemplazar su televisor. Catra por su parte ya había hecho algunas llamadas para cambiar de domicilio, se iba a mudar a una zona de la ciudad un poco más acomodada; extrañaría su viejo barrio… no, la verdad es que no. La realidad era que quería alejarse lo más que pudiera de ese lugar para no tener que lidiar con la gente con la que creció. Le había pedido ayuda a Scorpia para que el día de mañana; sábado, pudiera ayudarle con algunas cosas pequeñas en el auto de su madre y el resto en una furgoneta que alquilo con otros dos sujetos para las cargas más pesadas y grandes.
-Y bien, Scorpia – Le decía la pelimorada - ¿Qué harás con tu pago?
-Ay pues la verdad no lo sé – Se cuestionaba la peli blanca – Jamás he tenido tanto dinero a mi favor. Quizás ayude con algunas remodelaciones en la casa de mis padres.
-O te puedes independizar – Le propuso la felina – Ya estás algo grande para vivir con tus madres ¿No?
-Bueno… - La mitad escorpión no sabía cómo responderle – Hay varias cosas que no sé hacer por mi cuenta todavía.
-¿De qué hablas? ¡Eres una estupenda cocinera! – Dijo de forma alegre la enana – Desde que sepas cocinar ya prácticamente tienes la vida hecha… Yo no es que sepa mucho, de hecho toda mi comida me queda pequeña – Era cierto que la mayoría de comida de Entrapta solo era comestible para ella únicamente – Oye Catra ¿Y cómo es tu nuevo apartamento? ¿Es grande? – Curiosa le pregunto a la felina y ya más o menos la gata sabía por dónde iba su pregunta.
-Ni loca las llevo a vivir conmigo – De inmediato cerro las puertas a sus amigas – Pueden ir las veces que quieran pero no se pueden quedar a vivir conmigo.
-¡Ah! Vamos, Catra – Le animaba Entrapta codeándole suavemente las costillas – Será divertido, las tres viviendo juntas como fuertes mujeres empoderadas y luchonas.
-¡Qué no! – Catra parecía ser fuerte en su decisión.
-Catra… - Le llamo la más grande – La verdad sería bueno que viviéramos juntas – Dijo Scorpia con un leve sonrojo en sus mejillas, para ella sería un sueño dejar el nido y que mejor que con sus mejores amigas – Digo, nada más… me ayudaría mucho.
Catra no sabía que decir, ella desde hace ya mucho ha estado viviendo sola. Con la única con la que llego a compartir piso fue con Adora y eso porque era su novia. Luego de meditarlo por unos instantes, decidió que sería bueno también para ella volver a convivir con alguien; eso le ayudaría mucho a ir dejando por completo la droga de Tung Lashor de una vez por todas y aparte ya no se sentiría tan sola.
-¿Tienen muchas cosas? – Les pregunto Catra a sus fieles amigas – Digo, no es que sea muy grande. Hay dos alcobas pueden compartir una o puede Entrapta quedarse a dormir en el balcón…
-No, yo solamente tengo mi ordenador y mi cama – Dijo Entrapta.
-Creo que no, solo mi ropa y ya. El resto de electrodomésticos son de mis madres – Explico Scorpia.
-Está bien… - Suspiro de forma pesada – Creo que podemos llevar sus cosas en el carro de la mamá de Scorpia, ¿No?
-¡Sí! – Comenzó a saltar la enana alegre porque ya no seguiría viviendo en una alcoba - ¿Cuándo te mudas?
-Mañana, mejor ve y empaca tu ordenador antes que me arrepienta… - Advirtió Catra – Y tú también, Scorpia…
-¿No vendrás con nosotras? – Le pregunto Scorpia a su felina amiga quién ya prácticamente se encontraba a escasos metros de su remolque.
-No, tengo que firmar los papeles de Mermista antes que me siga jodiendo más – Entrapta miraba a otro lado mientras silbaba como si no supiera nada – Si algo; más tarde iré a la casa de Scorpia para pasar el rato.
Las chicas se despidieron de su amiga quién entro a su tráiler. Se quitó su atuendo de set y se acomodó entre sus ropajes informales. Vio los papeles que Mermisa le había pasado días atrás nuevamente ya que dos despistadas amigas decidieron que era mejor ir por toda "Bright Moon" mirando tonterías en lugar de entregarle esos documentos. Buscó un bolígrafo para firmarlos de una vez y salir de ese embrollo, pero no encontraba nada.
Mientras buscaba por el suelo algo muy raro sucedió:
-¿Necesitas un bolígrafo? – Una voz que no reconocía le hablo mientras por un costado de su cabeza le pasaba una pluma de color negro. Catra ni le prestó atención a ese momento y solamente lo tomo:
-Muchas gracias… - De repente se dio cuenta que algo no estaba bien del todo. Salto de golpe y se volteo para ver de quién se trataba y era una chica que jamás había visto. Su cabello rosado era muy llamativo, por no mencionar que se trataba de una joven muy elegante, al parecer era más joven que la gata - ¿Co… como dia… - Trataba de componerse nuevamente mientras era observada por los ojos de aquella muchacha - ¿Cómo demonios entraste? ¡Ni siquiera la puerta sonó!
-Puedo teletransportarme – Dijo orgullosa mientras miraba su manicure – Mucho gusto, Catra… - Sus ojos del mismo color de su cabello se posaron en la felina – Soy Glimmer, la novia de Adora.
-¿Qué? – Esto erizo los pelos de la gata a tope - ¿Qué haces aquí?
-¿Qué hago aquí? – Fingió algo de sorpresa devolviéndole la pregunta - ¡Oh! Ya me acordé… tengo que hablar algo seriamente contigo… - Del bolsillo de su chaqueta extrajo un papel bien doblado y se lo estiro a la felina. Catra al tomarlo y abrirlo para leer las primeras líneas se abrieron sus ojos de par en par y comenzó a sudar frio: "Clínica de rehabilitación oficial de Plumeria. Paciente #4563: Catra"
Catra estaba muda al leer aquello, tanto así que solo trago saliva y esperaba lo peor. Era el lugar donde Adora la llevo para que se desintoxicara. Esto le trajo tan malos recuerdos de esa horrible clínica.
-¿Qué significa esto? – Pregunto con miedo la felina.
-¿No sabes leer o qué? Es tu acta de entrada a esa clínica en Plumeria – Explicaba – Lo raro es que no hay una de salida… ¿Te escapaste o algo así? – Se volvió a cruzar de brazos mientras esperaba la respuesta de la felina.
-Yo… no - ¿Cómo era que lo sabía? ¿Adora le habrá dicho? No… Adora no diría nada en lo que se viera comprometida su carrera – Lo recuerdo…
Glimmer alzo una ceja incrédula de la tonta respuesta de la felina.
-¿En serio? Es lo más estúpido que he escuchado – Dijo con algo de repudio – Ahora entiendo porque Adora nunca hablaba de ti, eres un desastre.
-¿Sabes que está mal buscar la vida privada de los demás? – Catra trataba de defenderse – Soy una persona diferente ahora…
-¿En serio? – Sonreía de forma maliciosa la pelirosa - ¿Entonces no hay problema en que los guardias hagan una inspección a ti y al remolque, verdad? – Catra no sabía cómo responder. Ella era consciente de que tenía la bolsa que Tung Lashor le dio hace un par de días en su mochila y en su bolsillo la droga convencional que usaba – Lo sabía… ¿Tienes drogas aquí? – Se acercó a ella de forma intimidante a la felina mientras retrocedía con cada paso que la pelirosa daba hacía su dirección.
-No… - Negaba con las manos asustada – Claro que no.
Catra se encontraba entre la espada y la pared, no tenía ni idea de que hacer. Esa enana en cualquier momento llamaría a los guardias, revisarían todas sus cosas y encontrarían su mal vicio con ella encima. Su corazón palpitaba de miedo, sus manos empezaban a sudar y todo su cuerpo estaba erizándose del terror que sentía en ese momento. Era el final de todo, se acabaría su carrera tan pronto como empezó y eso era lo que más le estaba frustrando. Sus amigas se iban a sentir muy decepcionada de ella por esconderles algo tan grave frente a sus narices.
Pero, por un milagro del cielo la puerta del remolque de la felina empezó a ser golpeada con leves toquecitos. Al ver que no le abría la persona quién llamaba desde afuera hablo:
-¡Catra! – Era Adora – Abre la puerta, tenemos que hablar sobre las primeras escenas del lunes – Glimmer palideció al escuchar a su novia llamar a la felina. Le dirigió una mirada asesina a su rival y le dijo:
-Ni una palabra…
Acto seguido, Glimmer desapareció frente a los ojos de Catra para aparecer en mitad de la acera del set del bloque 5. Miro hacía todos lados tratando de buscar a un guardia. Cuando finalmente dio con uno fue hasta él para decirle:
-Oiga, señor guardia – Le hablo amablemente mientras reverenciaba en forma de saludo.
-Señorita Glimmer – El guardia de túnicas blancas le correspondió el saludo - ¿En qué puedo servirle?
-Bueno, resulta que me llegó una información de que la actriz Catra ha estado entrando sustancias psicoactivas de contrabando – Le explico al hombre.
-Eso es muy grave ¿Quiere que vayamos a revisar?
-Por supuesto – Esperaba que Adora la mantuviera entretenida y sí tenía razón en algo era en que le habría mentido también a su novia sobre su supuesta "rehabilitación" y como la rubia detesta las drogas no le cubriría nada, antes estaría agradecida con ella por hacer que sacaran a Catra del papel co-protagonico de la serie.
Después de varios minutos, aquel hombre llegó con otros dos compañeros suyos y juntos fueron hasta el remolque de la felina. Desde afuera se escuchaba como Adora le gritaba de forma feroz a la gata y esto produjo en la pelirosa cierta satisfacción, quizás Catra le habría contado acerca de que tenía drogas allí y pensaba esconderlas pero la rubia se habría negado rotundamente a ayudarle.
-¡¿Cómo diablos pudiste?! – Se escuchaba desde afuera la voz de Adora - ¡Eres una mierda, Catra! ¡Deberían echarte de aquí como sea!
Glimmer les dio la orden a los guardias de tocar la puerta con fuerza y avisar que iban a entrar.
-¡Señorita Catra! – Grito el guardia con voz fuerte – Abra la puerta, tenemos ordenes de realizar una inspección a su tráiler personal.
Catra abrió la puerta y todos quedaron un tanto anonadados de ver que el ojo que poseía su distintivo color ambar estaba un poco hinchado, al parecer producto de un golpe. Glimmer vio un poco hacía adentro y vio a su novia con la mano empuñada y la pelirosa sonreía victoriosa, al parecer trato de pedirle ayuda a su novia para esconder lo que tenía encima y Adora se negó.
Adora miraba un poco confundida toda esta situación y no pudo evitar preguntarle a su actual pareja lo que estaba sucediendo:
-¿De qué se trata todo esto, Glimmer?
-¡Adora! ¿Qué haces aquí? – Fingía de buena manera. Tal vez Glimmer debería proponerse a ser actriz, porque le queda muy bien de hacer de chica drama.
-Estaba revisando el guion con Catra y bueno, me moleste un poco y la golpee por accidente… - Miro entonces aún más confundida a los guardias - ¿Y ellos? – Les señalo a los hombres que estaban acompañando a su novia.
-Venimos a revisar el remolque de la señorita Catra – Hablo uno de ellos – Recibimos la noticia de que ella estaba entrando material prohibido a las instalaciones.
-¿Qué tipo de material? – Adora les cuestiono y miro de inmediato a la felina quién estaba con temblando de miedo - ¿Catra, qué estas escondiendo?
-¡Nada! – Se exalto ante esas palabras – No sé de qué están hablando.
-Deja que los guardias hagan su trabajo, Catra – Le interrumpió Glimmer y les dio permiso a aquellos hombres para que entraran al tráiler de la felina.
Catra no tenía muchas opciones; o es eso o es que malinterpreten las cosas. Les dio paso para que los hombres entraran y ella se quedó afuera junto a la "feliz" pareja. La pelirosa parecía estar ganando en ese momento pues una sonrisa se puso en ella de oreja a oreja, si encontraban algo que no debería estar allí sería el final para la carrera de Catra y podía volver a la normalidad con su novia. Adora estaba un tanto molesta, su ceño fruncido dirigido a la felina hacía que esta se estremeciera y se rascara la cabeza desesperada de toda esta situación. Pasaban varios minutos y las cosas comenzaban a ponerse más estresante para las tres mujeres que esperaban impacientemente por los guardias de "Bright Moon" La felina no paraba de comerse las uñas y esto estaba molestando tanto a la rubia que en un momento le detuvo aquello para bajarle los brazos y se calmara antes de que la sacara de quicio.
Los hombres salieron de allí al menos 15 minutos después de haber entrado:
-No hay nada sospechoso, señorita Glimmer – Anuncio uno de ellos – Solo esta cajetilla de cigarrillos – Se la estiro a la gata – Creímos que había algo de cannabis pero no, son cigarrillos normales.
-¿Revisaron todo? – La pelirosa les pregunto a aquellos trabajadores – Falta que la revisen a ella.
Glimmer señalo a la gata quién abrió sus ojos de par en par, o bueno, uno de ellos. Los guardias se miraron entre sí y de inmediato negaron.
-No podemos – Dijo el que parecía estar a cargo – Solo una mujer puede revisarla.
-¡Ah! – Glimmer soltó un quejido fuerte y una pequeña rabieta desde su puesto. Desapareció en el acto dejando a su novia atrás y de inmediato volvió a aparecer pero estaba acompañada por una guardia femenina quién estaba con un rostro de "¿Qué rayos?" - ¡Tú! – Señalo a la mujer – Revísala – Y después giro su dedo hacía la gata.
La guardia asintió y le pidió a Catra amablemente que pusiera la palma de sus manos en el remolque y se hiciera de espalda para poder ser requisada. Adora veía todo desde su punto sin inmutar palabra alguna, le daba un poco de vergüenza ver como su novia estaba tratando a la felina. Aquella mujer revisaba por todo el pequeño cuerpo de la gata; desde los senos hasta sus partes íntimas incluso por debajo de su cola.
-No hay nada, señorita Glimmer – Le dijo – Tiene una mechera encima, eso es todo.
-Glimmer, vámonos… - Le pidió Adora – Ya es suficiente.
-¡No! ¡Estoy segura de que tiene algo! – Desesperada rogaba Glimmer a su novia para tratar de encontrar algo malo en la felina - ¡¿Por qué no me contaste que salías con una drogadicta?!
-Espera… ¿Qué? – Adora pregunto indignada al ver como su actual pareja trataba a su ex.
-¡Ella se escapó de un centro de rehabilitación! - Varias personas que pasaban por allí se quedaron paradas al ver la escenita que estaba montando la pelirosa.
-¿Cómo sabes eso? – Adora era quién hablaba por Catra.
-Lo investigue todo, estuvo en Plumeria unas semanas y luego escapo – Catra estaba muda, fingiendo que no tenía idea de lo que estaba hablando aquella enana – La llevaste a ese lugar para que se desintoxicara pero se escapó, ¿Entiendes? ¡Aun usa drogas, Adora!
-¡Glimmer! ¡Vámonos ya! – La tomo del brazo con fuerza y empezó a arrastrarla con ella – Lo siento, Catra… - Le dirigió una última mirada a la felina antes de irse con su berrinchuda novia quién no paraba de gritar incoherencias al aire e insultos contra la gata.
Los guardias se despidieron de forma amable de la morena y regresaron a sus respectivos puestos y Catra finalmente pudo respirar tranquila… al menos el plan había salido según lo planeado.
5 minutos antes
-Ni una palabra… - Glimmer despareció ante los ojos de la felina quién asustada fue hasta la puerta para abrir y encontrarse con una Adora que llevaba unos papeles encima, parecía que era el guion ya que le habían avisado que empezaría a grabar con ella desde la próxima semana.
Catra la tomo del brazo con fuerza y la entro rápidamente hacía su remolque mientras cerraba la puerta.
-Carajo, carajo, carajo – Repetía una y otra vez mientras iba hasta su mochila para buscar un cigarrillo.
-¿Qué diablos te pasa? – Adora le cuestiono mientras la veía toda desesperada.
-¿Qué diablos me pasa? ¡Tú loca novia estuvo aquí hace un minuto y me quiere echar a la calle! – Trataba de encender su cigarrillo como podía pero tenía tanto miedo que su tembleque le impedía hacerlo de forma correcta - ¡Estoy jodida!
-¿Qué? ¿Glimmer estuvo aquí? ¿Por qué? – Adora trataba de entender las razones de su pareja para encarar sola a la felina.
-Ella… - Necesitaba ponerla al tanto de la mejor forma posible – Ella se enteró que jamás termine mi proceso en Plumeria.
-¿Cómo se dio cuenta?
-¡No lo sé, Adora! – Le gritaba desesperada.
-Bueno, no hay de qué preocuparse ¿Verdad? – Catra miraba hacia otro lado y se mordía el labio inferior cosa que Adora ya conocía de ella cuando las cosas estaban del todo mal - ¿Verdad? – La miro con el ceño fruncido.
-Sí… - Necesitaba decirle la verdad, aunque si eso fuera ganarse el odio de su ex novia… otra vez – Aún consumo, Adora…
Catra comenzó a respirar de forma agitada tratando de aguantar su llanto. Adora la miro con cierto rostro de decepción y enojo de saber que días atrás le había mentido de forma tan ruin y rastrera. Confió en la gata y nuevamente la volvía a decepcionar. La felina ya se estaba dando cuenta que tendría que regresar arrastrándose hasta Shadow Weaver para que volviera a darle trabajo y eso no era lo peor; Scorpia y Entrapta, sus amigas, la odiarían después de que depositaron tanta fe en ella. Finalmente, como pudo logro encender su cigarrillo pero… la tos se hizo presente, aún con más fuerza, la morena sentía como todo por dentro le empezaba a doler mientras más aire trataba de recobrar.
Adora se asustó de sobremanera ante lo que estaba viendo, Catra trataba de estabilizar su cuerpo posando su brazo derecho sobre una mesita para aguantar su propio peso mientras tosía cada vez con más fuerza. Soltó el cigarrillo y dejo que cayera al suelo a la par que bregaba a aguantar lo más que pudiera. Hubo un instante tan escabroso cuando la gata llevo su mano hasta su boca para limpiar la saliva que fue que vio algo espeluznante, toda su palma estaba cubierta de sangre… esto la puso todavía más estresada de lo que estaba y por poco se desploma, de no ser por la rubia quién la agarro de la cintura para evitar que se diera de golpe al suelo habría sido muchísimo peor.
La de ojos azules vio la sangre tanto en la boca de Catra como en su palma y se sintió igual o más asustada que ella:
-¿Catra, qué tienes?
-No… no lo sé… - Le explicaba cómo podía – Llevo varios días así… - Adora le ayudo a recomponer la postura y vio como sus ojos se empezaban a poner vidriosos.
Adora suspiro por un instante y tomo una decisión de la cual quizás se arrepentiría después…
-¿Dónde la tienes?
Catra sabía a qué se refería y esto le alegro el corazón por unos leves instantes…
-La tengo en… - Cuando se dirigía a su mochila sintió como sus piernas le fallaban y cayo de forma violenta de rostro al suelo golpeándose más concretamente en su ojo de color ambar.
-¡Catra! – Adora volvió a ayudarle a levantarla y también tenía ganas de soltar sus lágrimas al ver a su ex de esa manera - ¡Maldita sea! Te voy a ayudar… pero solo si me prometes que irás al médico mañana conmigo - La felina la vio a los ojos y por ese instante… por ese breve instante sintió algo estrujar su corazón… lo sentía palpitar a mil de notar como la rubia se estaba preocupando tanto por ella que estaba accediendo a ayudarle. Catra solo asintió rápidamente afirmándole que irían con un especialista el sábado - ¿Está en tu mochila?
-Sí… en el bolsillo pequeño…
Adora le ayudo a que se sentara en una silla mientras iba a buscar las pruebas que la harían salir de "Bright Moon" de inmediato. Esculcando, se encontró con una bolsita con un polvo de color purpura, no le dio mucha atención ni tampoco la detallo demasiado. La guardo de inmediato en su bolsillo trasero del pantalón. Luego se fijó en una botella con agua, unas servilletas y una pequeña taza de plástico que estaban encima de una mesita, las agarro y fue directamente con la gata que parecía tener la mirada perdida en el suelo.
-Oye – Le llamo y esta la miro a los ojos nuevamente casi con ganas de llorar – Toma esto – Le abrió la botella y le ayudo a beber un poco del líquido – No lo tragues todo y bota algo aquí – Puso la taza al frente de ella y de inmediato boto algo de agua con sangre sobre el recipiente de plástico. Adora tomo una servilleta y suavemente pasaba por los delicados labios de la felina para limpiar el resto de sangre que aún mantenía. Catra parecía una niña pequeña siendo atendida por su hermana mayor, esto de cierta forma enternecía mucho a la rubia. Le recordaba a los días en los que tenía que cuidarla cuando se sobrepasa con la droga. No pudo evitar llevar su mano derecha hasta la mejilla de la gata para tocarla, sentir su delicada piel nuevamente.
Catra no opuso resistencia en ese momento, se sentía tan débil que ya ni ganas de repeler a la rubia tenía. Se dejó llevar por la tierna caricia de su ex novia tanto que cerró los ojos y sentía como sus dedos acariciaban su rostro. Parecía como en los viejos días, claro que ya era de un tiempo muy pasado… pero eran esos pequeños momentos que la gata recordaba con más cariño sobre la rubia.
-Oye… - Abrió los ojos la gata al escuchar el susurro de Adora - ¿Tienes más? – Catra delicadamente se separó de la mano de la rubia y busco como pudo entre su pantalón otra pequeña bolsa pero esta contenía un polvo blanco. La gata al mostrársela le fue arrebatada de inmediato por la de ojos azules quién sin dudarlo la guardo donde se encontraba la otra – Parece que viene alguien… mira, voy a gritarte muy fuerte – Explico Adora y la felina solamente pudo asentir como una niña obediente - ¡¿Cómo diablos pudiste?! ¡Eres una mierda, Catra! ¡Deberían echarte de aquí como sea!
-¡Señorita Catra! – Gritaron desde afuera – Abra la puerta, tenemos órdenes de realizar una inspección a su tráiler personal.
-Rápido ve y ábreles…
Un rato después
Catra ya estaba en las afueras de "Bright Moon" esperando un taxi que pidió hace un rato. Desde el drama con Glimmer no ha dejado de pensar en Adora que quizás se meta en problemas por haberla ayudado a salir pero conociéndola sabría que podría librarse de eso fácilmente. Estaba tan avergonzada con la rubia, le mintió descaradamente y ahora no solamente parecía que estaba muy enferma sino que la enana de pelo rosado se había dado cuenta que estuvo internada y se escapó. Esperaba al menos que no anduviera por ahí de chismosa diciéndole a todo el mundo acerca de eso, quizás si dañaría su ya maltratada reputación.
Pero eso no era lo importante ahora, había escupido sangre hace un rato sin ninguna razón y eso sí era muy preocupante. Debía prestarle atención a eso antes de que se convierta en algo peor. Una vez llegó el taxi le toco la bocina para avisarle que subiera. Ya en el asiento trasero saco su celular y busco entre los contactos el número desde el que la llamo Adora la otra vez. No sabía si escribirle o no, quizás en ese momento estuviera teniendo una fuerte discusión con su novia por lo que había pasado… pero que va, al carajo… no iba a permitir que una niña berrinchuda la hiciera sentir inferior.
"Adora… gracias, no sabes cuánto aprecio lo que hiciste"
No hubo respuesta, solo que al parecer el mensaje lo había recibido a su Whatsapp pero no lo había visto aún. Llegó finalmente a su tranquila morada, habían muchas cajas por doquier, se había encargado los últimos días en empacar todo para que el día de la mudanza nada saliera mal. Se recostó sobre el sofá pero esta vez no hay televisión, así que solo se dedicó a ver alguna tontería en Facebook. Noto que la página que creó Entrapta para ella estaba creciendo demasiado y sí, todavía le agarraba desprevenida para tomarle fotos pero ya no se molestaba como antes… de hecho, le gustaba. Miraba los comentarios y aunque algunos eran un tanto obscenos había varios que le motivaban y le halagaban de forma bonita.
De pronto le entro un mensaje, era del número de Adora:
"Nada de gracias, idiota. Recuerda que me prometiste ir al médico conmigo mañana"
Catra solo soltó una pequeña risita y le respondió de inmediato:
"Sí, mamá… iré al doctor mañana"
La felina esperaba tan siquiera un mensaje de despedida por esa noche, pero tendría que aguantarse, quizás Adora en este momento estuviera teniendo sexo con su novia… Ni bien ha pasado un día y ni bien conoce a Glimmer y ya la detesta ¿Cómo putas sabía todo acerca de ella? Ahora que se ha dado cuenta de su vida pasada lo más horrible que sucediera sería que anduviera de chismosa por allí hablando mal de ella. No estaba siendo su día, realmente, se levantó de su sofá y fue hasta el espejo del baño para revisar su ojo; comenzaba a hincharse.
Era viernes en la noche y mientras muchos estaban por allí de fiesta, la gata estaba nuevamente sobre su mueble con una enorme bolsa de hielo posada sobre el moretón que se causo horas atrás. En fin, supuso que sería una tranquila velada, no tuvo muchas ganas de cocinar, así que ordeno algo de comida rápida gracias a una aplicación.
Esperaba pacientemente la comida escuchando algo de música cuando la puerta comenzó a ser golpeada. Era un golpeteo un poco extraño, no pensaba que los repartidores de comida anduvieran tan desesperados. Una vez fue hasta el umbral, abrió y se quedó atónita ante la persona que estaba allí:
-Hola, gatita – Era Tung Lashor quién estaba mirándola fijamente. Catra se nervio hasta la medula de ver al gigante allí - ¿Qué te paso? – Se fijó en el moretón que tenía la felina en su rostro y esta trato de girar su cara para evitar que aquel horrible sujeto continuara reparándola – No importa, seguramente es algo de actores – Reía el tipo lagarto de su propio mal chiste.
-¿Qué haces aquí? – Catra cuestiono con mucha cólera en su voz – Te he dicho que no vengas a mí casa.
-Ya sé, solo quería preguntarte como te fue con lo mío - ¿Se estaba refiriendo a la droga del otro día? Menos mal que Adora se quedó con esa cosa, de igual manera no quería tan siquiera probarla.
-La perdí – Fue lo único que respondió y de muy mala gana también.
-¡¿Cómo que la perdiste?! ¡Gata idiota! – Tung Lashor se molestó ante las palabras de la gata lo suficiente como para abrir más la puerta de la morena de un golpetazo. Catra se asustó de sobremanera, tanto que dio un pequeño brinco hacia atrás. Aquel hombre noto que había asustado a su clienta y de inmediato se disculpó – Lo siento, lo siento. Es solo que la ley tiene toda mi área rodeada y no he podido hacer dinero en forma para los jefes, aquello me tiene estresado – Se explicaba.
-¿Y? – Se cruzó de brazos la gata mientras le dirigía una mirada de completo repudio - ¿Quieres que te regale dinero o algo así? – Se burlaba del sujeto mientras este no parecía entender el chiste – Si es eso entonces estás cayendo muy bajo…
-No, no quiero que me regales dinero – Llevo su mano hasta el bolsillo derecho de la chaqueta y extrajo una bolsita pequeña con aquel polvo de color purpura y se lo enseño a la gata – Si me compras dos de estas podre cumplir mi cuota de hoy y no me van a cortar la cabeza…
-¿Ahora me obligas a comprar tu basura? – Arqueo una ceja con algo de fiera en su oración.
-Ya sé que no la probaste, por eso te niegas a comprarla… pero cuando te digo que esto es de primera calidad no te estoy mintiendo.
Catra no podía despegar la mirada de aquello, la curiosidad la estaba matando. Ese día planeaba inhalar un poco de lo suyo para relajarse… pero la novia de Adora había arruinado su plan de la noche con ese pequeño escándalo que hizo. Al parecer la vida no planeaba que la gata se recuperara pronto de sus vicios, todo lo contrario; cuando una droga se pierde otra llega tocando a la puerta de tu casa. La morena empezaba a temblar de la ansiedad, quería probar de aquello, tan solo un poco, ella es buena controlándose… o eso deseaba pensar… sus dientes rechinaban, de verdad que necesitaba relajarse después de todo lo que le sucedió ese día. Pero le estaría nuevamente mintiendo a la rubia, aun así ¿Qué es una mentira de la cual nunca se daría cuenta? Tampoco es que fuera a comentarle todo lo que hace, no, quizás antes sí, pero hoy por hoy cuando lo único que las unía era el trabajo no habría problema.
Tung Lashor continuaba mirándola con una sonrisa perturbadora en sus reptiles labios. Catra lo medito unos cuantos segundos más y le dijo exactamente lo que él quería escuchar:
-¡Bien! – Le arrebato aquella bolsa de la mano del hombre - ¿Cuánto vale?
-400 – Contesto de forma calmada.
-¡¿400?! – Catra estaba sorprendida del precio tan exorbitante de aquello - ¿Tiene polvo de unicornio o algo así? – Su sarcástico sentido del humor no se hizo esperar.
-Prueba un poco, si no te gusta te lo dejo en 300…
-Aún me sigue pareciendo muy caro – La gata solo suspiro de forma pesada – Bien, vamos a ver de qué se trata esta basura…
Catra convido a aquel sujeto a que entrara a su apartamento con un gesto que el de inmediato entendió. Se fijó que habían muchas cajas, parecía que se estaba mudando, eso le choco un poco. Si la gata se muda iba a perder a una de sus clientes más fieles. De igual forma la buscaría para continuar vendiéndole de aquellos productos "recreativos" que él poseía a la mano. Catra se sentó en su sofá y de su bolso saco una tarjeta, de las que tanto tenía allí para hacer ese tipo de cosas poco bien vistas. Puso un poco de aquel polvo en la punta de esta, exhalo un poco y de inmediato llevó aquello hasta su nariz.
Cuando Tung Lashor le dijo que era potente aquello… es porque lo era. Su nariz se entumesio al primer contacto que tuvo con esa pequeña muestra que estaba probando. No hizo un buen gesto, de hecho, en ese instante parecía no disfrutarlo. Solo la tarjeta y llevo su mano hasta el tabique para apretarlo con fuerza mientras esperaba que el efecto surgiera. Pasaron unos angustiantes segundos cuando de repente un choque eléctrico recorrió todo su sistema nervioso, abrió los ojos y sus pupilas se dilataron demasiado, su cuerpo parecía haberse desconectado de su cerebro porque no sentía nada de dolor ni quejas, de hecho, era como si estuviera cargada de energía nuevamente. Apretó un poco los cojines de su mueble o eso creía ella porque realmente los estaba era rasgando con sus garras. Comenzó entonces a vislumbrar y a ver con más detalles todo lo que la rodeaba, era como si sus cosas se estuvieran moviendo y el suelo con ellas.
-¡Wow! – Dijo la gata finalmente con una enorme y extraña sonrisa en su rostro - ¡Esto es lo máximo!
Sentía un enorme éxtasis por todo su cuerpo, como si estuviera completa en un cien por ciento. Tung Lashor la miraba y no podía evitar esbozar una sonrisa igual de perturbadora a la de la gata. Tanto era el placer que veía en ella que no pudo evitar no hacer lo mismo y de otro bolsillo extrajo una de las mismas bolsas pequeñas con el mismo producto. Echo un poco de eso en la parte plana de su dedo pulgar derecho y lo llevo hasta la nariz sintiendo la misma sensación de la felina.
-¡De eso es de lo que estoy hablando! – Fue rápidamente hasta el lado de la gata para sentarse en el sofá - ¡Te dije que era lo mejor!
-¡Nadie te dijo que te podías sentar en mi sofá! – Le regaño mientras reía Catra - ¡Bah! ¡Qué importa! Jamás me había sentido así – Elogiaba aquel vil producto - ¡Ah! Siento que puedo hacer lo que sea.
-Tranquila, gatita – Le calmaba el reptil – Tampoco es para que te ondees diciéndole al mundo que estas drogada.
-Perdón, perdón – Se paró de su sofá y empezó a caminar sin sentido por toda la sala casi saltando – Es que es genial, sé que mi cuerpo está aquí pero mi mente en uffff – Tung Lashor parecía estar disfrutando del viaje que estaba teniendo la gata - ¡Necesito un trago! – Fue rápidamente hasta la cocina, abrió el refrigerador y dando con buena suerte que habían dos latas de cerveza de su marca favorita aún allí. Tomo ambas y regreso hasta la sala donde estaba su proveedor favorito - ¡Piensa rápido! – Le arrojo una cerveza y con buenos reflejos el reptil la tomo sin mucho problema.
-Eso parece que te calmo, ¿no?
-¿Calmar? – Se sentó a su lado - ¡Estoy más eufórica que nunca! – Destapo su cerveza y empezó a beber de ella – Tuve un día jodido y esto es lo único bueno que me ha pasado.
-¿En serio? – Aquel sujeto hizo lo mismo y se llevó un trago a su garganta antes de continuar parlando – Creí que la vida de los famosos era fácil.
-Para nada – Se burlaba de su propia vida la felina entonces – Con decirte que antes de salir del trabajo por poco me agarran con tu producto en el bolso.
-¡¿Qué?! – Tung Lashor casi se atraganta con su cerveza ante la confesión de la gata – Pero no te agarraron ¿Cierto?
-Obvio no – Reía con más frenesí la gata, producto del efecto de la droga – Adora se la quedo para que no me pillaran…
-Adora… - El reptil no pudo evitar soltar una pequeña risa al recordarla. Pequeñas memorias le llegaron a su mente – Recuerdo la primera vez cuando las dos se drogaron – Soltó una carcajada seca – Adora se echó a llorar y tú no parabas de decirle que no era culpa de los payasos extraterrestres – La gata por lo general no recordaba mucho de cuando estaba en esos estados, pero sí rememora el primer día que accedieron a comprarle droga a Tung Lashor para "probar" – Espero que siga siendo igual de traviesa que antes.
-Nah, para nada. Se volvió una amargada.
A Tung Lashor no le agradaba para nada drogarse con un cliente, por lo general siempre terminaba en un desastre para el comprador. Pero con la felina era distinto, la conocía desde hace años y le compraba desde hace mucho tiempo, se podría decir que a pesar de que la gata le atrajera de miles de formas jamás se ha atrevido a sobrepasarse con ella, no puede darse el lujo de perder a alguien como ella, menos en el mundillo en el cual estaba empezando a vivir: la fama. Esto era algo satisfactorio para él, si Catra le comentaba de eso a otros ricachones de "Bright Moon" le estaría abriendo las puertas para vender su producto a precios muy altos.
La noche pasaba sin que ambos se dieran cuenta. Sintieron como la garganta comenzaba a secarse de tanto hablar, pero no había más cerveza en el refrigerador de la felina… aunque eso no sería un problema. Le dio algo de dinero al reptil para que fuera por más y aunque no era "el chico de los mandados" no podía decirle que no a un rostro tan bello y tierno como el de Catra, claro, porque aun teniendo ese enorme moretón seguía siendo hermosa. No tardo mucho, a los pocos minutos volvió con una bolsa llena de latas de aquel líquido. Volvieron a probar de aquella droga y nuevamente el placer les inundo el cuerpo a los dos.
Casi era de madrugada, la gata sin querer en medio de la droga y la cerveza se quedó dormida sobre el hombro del sujeto. Tung Lashor tenía una oportunidad de aprovechar la situación, de poseer a Catra como le diera la gana… pero opto que lo mejor era que no. Había un pequeño fajo de billetes sobre la mesita de sala al lado de un montón de latas vacías. Conto el dinero y se fijó que habían tan siquiera 1500. Podría llevárselo todo, de igual a la gata con todo el dinero que quizás este ganando no le importaría. Pero también se dio cuenta que él era un dealer no un ladrón. Agarro lo que le debía la gata y se marchó de allí no sin antes dejarle la otra bolsa de su producto y el resto del dinero.
-Nos vemos, Catra – Se despidió a una dormida gata mientras salía del departamento.
-o-
-¡Catra! ¡Catra! – Tocaban la puerta de su apartamento con fuerza. La felina sintió aquello como si le estuvieran martillando la cabeza. Temblaba de la jaqueca tan horrible que tenía y su nariz, eso era lo peor, le ardía a cantaros y eso era toda una pesadilla - ¡Catra! Abre la puerta, ya llegaron por tus cosas – Reconocía la chillona voz de la pelimorada donde fuera.
Miro a la mesita frente a ella y se dio cuenta que había otra pequeña bolsita de aquel polvo purpura allí. La tomo deprisa y la guardo en su bolsillo, no iba a recoger las latas de cerveza, era mejor que pensaran que es una ebria a una drogadicta. Se levantó como pudo y finalmente abrió la puerta con un rostro de crudeza que de inmediato se notaba.
-Deja de gritar, Entrapta – Su voz era algo ronca – Me duele mucho la cabeza.
-Huy… - La enana pelimorada sintió el fuerte aliento que tenía la gata y no pudo evitar hacerle mala cara – Parece que te divertiste anoche – Comentaba divertida.
-¿Y Scorpia? – Pregunto de mala gana la morena.
-Esta abajo con los sujetos que contrataste – Le explico – No quiso subir hasta que estés despierta.
-Bien, llámala… - Le dijo con algo de desgano – Yo iré a ducharme y a lavarme la boca mientras tanto.
Entrapta bajo hasta la calle para avisarle a Scorpia y a los trabajadores de Catra que podían subir. La felina estaba tratando de recomponerse en la ducha, mientras el agua fría le surcaba por todo su cuerpo para tratar de bajar la "fiesta" de anoche… ¿A eso se le podía llamar fiesta? ¡Estaba bebiendo con el sujeto que le vendía droga! ¿Más patética se puede ser? A veces le gustaría tener un amigo para tener ese tipo de actividades; obviamente la peliblanca y la enana nunca se prestarían para ello…
Mientras miraba su reflejo en el pequeño charco que se había hecho en su lavado se daba cuenta que tenía unas ojeras increíbles, su rostro casi estaba palideciendo de su color natural de piel y fuera de eso sus característicos iris bicolores estaban siendo difuminados por un tenue leve rojizo sobre ellos. Se veía patética, si Adora se diera cuenta de inmediato la detestaría por el resto de su vida y aunque no se han visto mucho los últimos días se podría decir que cuando lo hacen pareciera ser que ese muro de dos años sin hablarse se esfumara. Por Dios, le había ayudado a librarse de la droga que poseía en ese momento sin rechistar mucho, eso debía significar que aún le importaba. Soltó una risita inocentona para ella misma mientras pensaba en la posibilidad de que tal vez… solo tal vez… ella pudiera volver a aceptarla en su vida. Pero había un problema; más bien un problema de pelo rosado.
Glimmer no iba a dejarla tranquila, eso era obvio. Trataría de hacer que la echen de allí como fuera, ya sea dejando en su remolque una tonelada de "Desierto Carmesí" o un montón de polvo purpura de Dryl…
Escucho como sus compañeras hacían una algarabía mientras movían sus cosas, tenía que salir de allí y poner algo de orden. Durante la jornada de mudanza no sucedía mucha cosa realmente, salvo pequeños chistes extraños que se hacían entre ellas o a los trabajadores. A veces molestaban a su enana amiga con el tema de Hordak; era obvio que algo sucedía entre esos dos, Entrapta pasaba mucho tiempo en el set charlando con él y al parecer el actor le seguía la corriente. Cuando tocaban ese hilo de conversación la enana de pelos morados no podía sonrojarse enormemente ante las declaraciones de sus amigas. Ella solo negaba todo, pero ante tal rubor en sus mejillas era muy delictiva su obviedad con el mayor.
Era casi el medio día y el celular de Catra había empezado a dar zumbidos. La felina lo tomo y al ver que eran mensajes de Adora casi se va para atrás.
"Te espero a las 3 en la zona centro, en el parque de luces"
Catra había olvidado por completo que tendría que ir con la rubia al médico. Lo había olvidado por completo, lo peor no era eso; aún tenía su cuerpo intoxicado por la droga de Tung Lashor de la noche y parte de la madrugada. ¿Cómo iba a pasar por el doctor y decirle que no ha consumido nada? Tendría que ingeniárselas como fuera.
-Chicas, lo lamento mucho – Anuncio la felina a sus amigas – Yo, tengo algo muy urgente que hacer – Explico lo más fácil para que le creyeran.
-¿Qué es más urgente que tu mudanza? – Scorpia se cruzó de tenazas vigilando su extraño semblante – Por cierto… - No se había fijado bien por las ojeras de la gata, pero noto que su ojo amarillo estaba un poco hinchado - ¿Qué te paso en el ojo?
-Eh… yo… - Tenía que decirle una mentira rápida – Me caí de cara en el baño ayer por la noche, no es nada grave – Trataba de sonar lo más relajada para que sus amigas no sospecharan – Miren, es enserio… tengo que reunirme con una familiar que está en la ciudad.
Tanto Scorpia como Entrapta se miraron un tanto desconcertadas… Catra odiaba a su familia o eso les había dicho tiempo atrás… algo no muy bueno estaba sucediendo.
-Catra… - Le hablo Entrapta - ¿Qué es lo que pasa?
-No pasa nada, Entrapta – Quería que dejaran de cuestionarla por todo – Miren, en serio, esto es urgente ¿Sí? El chofer sabe dónde queda la casa – Iba explicando mientras iba hasta una de las bolsas que aún no habían bajado a la furgoneta y que contenía algo de ropa limpia – En la portería saben que vamos hoy así que les darán las llaves del departamento – A lo lejos les argumentaba lo más claro que podía mientras se iba cambiado de ropa.
Unos minutos después saldría la felina con ropa un poco más relajada, como si fuera a dar un paseo y un maquillaje leve, tenía su cabello recogido en una cola de caballo larga y llevaba su fiel mochila con ella. Catra se despidió de ambas dándoles un beso en la mejilla y se largó de allí sin dar mucha explicación.
-¿Es raro que vaya a buscar una familiar? – Scorpia dijo – Ella los odia ¿No?
-Sí, pero ya sabes cómo es ella – A Entrapta ese tipo de comportamientos en la felina ya le parecían de lo más normal – Terminemos de una vez, no queda mucho – Dijo para ir a la habitación en la que se había cambiado la felina.
Entrapta estaba emocionada por terminar rápidamente e ir a conocer su nueva morada. Contaba los minutos para conocer lo que sería su "Hogar dulce hogar" una vez en la alcoba de la felina encontró la última bolsa que faltaba, al parecer saco algo de ropa de allí pero dejo la que tenía puesta durante el día tirada. Ella recogió tanto la blusa como el pantalón pero se percató de que algo cayó de uno de los bolsillos. Cuando se estiro hasta el suelo para recogerlo su rostro puso una mueca de terror al ver una bolsa pequeña con un polvo del mismo color de su cabello:
-¿Qué mierda…?
Más tarde, ese día…
Adora miraba por enésima vez su celular, había llegado una hora antes para encontrarse con la felina. Tuvo que mentirle a su novia de que iba a reunirse con su viejo profesor de teatro en "Fright Zone" para que le ayudara a pronunciar correctamente unas palabras que aún le dificultaba decir que estaban en el guion. Obviamente eso era falso, la rubia era muy buena actriz, no necesitaba de recibir nueva catedra de uno de sus viejos maestros, pero cuando se trataba sobre algo de su carrera Glimmer no reprochaba en nada.
La noche anterior habían discutido de forma frenética por lo sucedido con Catra. La pelirosa no paraba de recriminarle en la cara el porqué de sus acciones por defender a la felina ante algo que ella sabía que era muy obvio. La cruda verdad era que Adora podía permitir en ese momento que echaran a la gata lo más lejos y para siempre de "Bright Moon" pero en ese instante actuaba sin pensar muy bien en las consecuencias de los actos de su ex. Si Glimmer se daba cuenta de que ella le ayudo también estaría en mucho riesgo su propia carrera.
No creía ya mucho en la redención de su vieja conocida, de hecho; le mintió en la propia cara y se burló de ella como quiso. Ha estado consumiendo, sí, pero da la curiosidad que al parecer lo tenía controlado porque anteriormente recordaba que Catra podía pasarse días y semanas enteras viviendo del aire y solo castigando su cuerpo con drogas y alcohol. La ha detallado y pudo notar que la esquelética figura que dejo en aquel centro en Plumeria había cambiado por un cuerpo más torneado y sensual para la felina. Aun se preocupa por ella, eso parece, lo suficiente como para pedirle una cita con un médico profesional y muy personal de Adora.
-El tráfico es una mierda – Sintió como alguien se sentó a su lado en la banca en la que estaba – Comienzo a odiar de a poco esta ciudad – Era Catra, tenía unas gafas de sol puestas, quizás era para que no se viera el moretón que se había dejado ayer – Perdón por hacerte esperar – Le dijo sin darle cara.
Adora pudo percibir el aroma natural de la felina, al parecer todavía seguía usando el mismo jabón para el cuerpo desde que estaban en la "Fright Zone" eso le trajo unas leves memorias a su cabeza, pero su cabello olía de forma distinta; al parecer lo que sí cambio fue la marca de Shampoo que usa, pudo percibir una esencia de vainilla que paseaba por su nariz.
-Al menos no fumaste… - Dijo Adora esperando una reprimenda por parte de la otra.
-Sí, obvio fume – Le replico con su tono sarcástico, ese que a ella le daba risa e ira al mismo tiempo en ocasiones antes – Dos paquetes para poder dormir bien.
-Catra…
-Claro que no, idiota – Seguía sin darle cara – Aunque ganas no me faltan… - Pasaron unos incomodos segundos de mero silencio en el cual las dos se robaban miradas. Adora pensaba que a pesar de que Catra fuera un completo caos también tenía la esperanza de que algún día dejaría de lado esos mal vicios que la han arrastrado por tantos años – Por cierto… ¿Quién es tu doctor?
-Es el padre de Glimmer, Micah – Respondió tranquilamente la rubia.
-¡¿Qué?! – La gata se levantó de su asiento y a través de sus gafas oscuras se podía ver la furia de esta – No basta con que se venga tu novia encima ahora también su papá.
-Tranquila – Le calmaba – Micah es un doctor respetado, Catra. Es prudente y siempre tiene la confidencialidad. No va a decirle nada a Glimmer y mucho menos a su madre…
-¿Por qué crees eso? – Catra comenzaba a exasperarse, necesitaba un cigarrillo para calmarse en ese momento antes de tener un ataque de ansiedad o algo así.
-Porque él no vive con ellas – Explicaba – Angella y él son separados desde hace años, así que no dirá que estuvimos allá… además… - Le miraba seriamente – Me lo prometiste, Catra.
Catra se quitó las gafas y miro a su ex novia con un rostro de pocos amigos:
-¿Vas a hablarme de promesas, Adora? – Soltó con un poco de veneno en su pregunta.
-No es el momento, Catra – Frunció el ceño – Tenemos que ir con Micah…
Se levantó de su puesto esperando que la gata la acompañara pero el agarre de la morena la detuvo:
-A mí me parece que es el momento – Se paró para estar casi a la altura de la rubia, claro, si fuera un poco más alta… quizás - ¿O tienes miedo de que te fotografíen conmigo?
-Catra, aquí no – Trataba de zafarse de su agarre sin mucho éxito - ¡Bien! – La gata no se iba a rendir tan fácil - ¡¿Qué es lo que te pasa?!
-¿A mí? – La soltó indignada – ¡Nada! Me haces prometerte estupideces cuando tú no fuiste capaz de prometer una sola cosa – Levanto su índice derecho casi a centímetros del rostro de la oji azul.
-¡No voy a discutir contigo en medio del parque! – Le dio la espalda a la felina – Esta bien – Suspiro con algo de rabia – Vamos con Micah, miremos a ver que tienes y luego tendremos esa charla que tenemos pendiente…
-o-
El consultorio de Micah no quedaba muy lejos y aunque la cita apenas la había programado en horas de la mañana el padre de Glimmer no podía rechazar a la novia de su hija. Tuvo que avisarle que era para una amiga cercana, pero confiaba en que el señor no fuera a decir ni una palabra a la pelirosa o a su ex mujer.
Catra estaba aburrida en aquel lugar, aunque su pequeña clínica estaba llena de excelentes y modernos aparatos no podía sentirse a gusto allí. De hecho comenzaba a ponerse un tanto nerviosa de que tuvieran que extraerle sangre. Las agujas le aterraban de sobremanera y aunque pareciera una mujer fuerte realmente le daba mucho miedo que la escanearan con esos extraños aparatejos.
Adora podía sentir la tensión de la felina desde su puesto, ambas estaban en el consultorio del doctor sin decirse palabra alguna. La rubia confiaba en que no fuera nada grave, de que se trataba de una simple gripe o algo así… pero la sangre y ver cómo le fallaban las piernas de un momento a otro le preocupaba.
Se oyó como se abría la puerta y entraba un sujeto de cabello negro con algunos mechones ya canosos y agarrado por una coleta, una prominente pero bien elegante barba y unos ojos del mismo color que los de Glimmer.
-Perdón, señoritas – Dijo mientras saludaba a Adora con la mano y a Catra le daba una pequeña palmadita en el hombro – Lamento la demora, pero tuve que hacer unos exámenes a una señora de edad ya algo avanzada – Sonreía el padre de Glimmer mientras se acomodaba en su puesto - ¿Cómo estás, Adora?
-Muy bien, Micah – Respondió esbozando una sonrisa - ¿Y usted qué tal?
-Bien – Suspiro un tanto cansado – No me gusta decir que he tenido mucho trabajo porque sería una mala señal de la salud en esta ciudad – Decía sonriente el sujeto – En fin, me dijiste esta mañana que necesitabas una cita para… ¿Catra, verdad? – Le dirigió la mirada a la felina y esta solo asintió de mala gana - ¿Puedes decirme de qué se trata?
-Solo es algo de tos… - Dijo la felina mirando a otro lado.
-¡Catra! – Le golpeo con su codo las costillas a la morena – Ayer estaba tosiendo mucho, con sangre – Micah solo se limitaba a escuchar mientras jugueteaba con la punta de sus dedos su barba – Luego, no lo sé… parecía que se iba a desmayar, le fallaron las piernas.
-Adora… como me vuelvas a golpear… - Decía la felina tratando de recomponer el aire.
-¿Hace cuánto tienes esta tos? – Indago Micah observando a la felina.
-Hace como un mes, poco antes de empezar a trabajar en "Bright Moon" – Finalmente explico Catra – No lo sé realmente…
-Está bien… ¿Cuántos cigarrillos te fumas al día? – Catra no podía no sentirse algo agobiada por preguntas así, le molestaba, pero era el trabajo del hombre.
-Al menos un paquete diario… - Adora la miraba con total rostro de desaprobación.
-¿Drogas? ¿Alcohol? – Continuaba haciendo preguntas muy personales frente a la rubia y aunque le encantaría negar aquello ya de ante mano sabía que Adora la desenmascaria. La felina solamente asintió en silencio mientras era observada por su compañera de set seriamente - ¿Cuándo fue la última vez?
-Ayer… - Susurro…
Adora solamente miro para otro lado mientras hacía mala cara, nuevamente le había mentido. Las orejas de Catra bajaron de ánimo después de dar aquella respuesta pues sabía que había estropeado las cosas con la rubia… otra vez…
-Bueno… - Pensó por unos instantes el mayor – Haremos unos exámenes ligeros, una muestra de sangre y una ecografía.
-¡¿Ecografía?! – Chisto de inmediato la felina – Oiga, doctor… no estoy embarazada.
-No lo sé – Reía el hombre de la inocencia de Catra – En eso no nos enfocaremos, es para observar tus pulmones, Catra. No te preocupes – Se levantó de su asiento – Iré a prepararme para tus exámenes, una enfermera vendrá por ti en unos minutos.
Aquel sujeto salió del consultorio y dejo a las dos jóvenes solas allí. Se notaba un ambiente súper tenso entre las dos, ninguna de las dos se atrevía a hablarse pero ya cierta felina conocía la razón.
-Adora… - La miro con un poco de culpa – Yo, enserio lo lamento…
-No importa, Catra – Ni siquiera le daba mirada alguna – Siempre es lo mismo contigo. No importa cuánto trate de preocuparme por ti, siempre haces lo que quieras – Llevo su mano hasta el puente de su nariz mientras cerraba los ojos para evitar pensar en la ira que la consumía – Debí haber dejado que Glimmer te encontrara esa porquería ayer.
-¡¿Y por qué no lo hiciste?! – Catra empezaba a levantar su voz ya empezando a molestarse también - ¡Nadie te dijo que me ayudaras!
-¡Porque no quería que te echaran! – Adora ya no iba aguantar más lo que tenía por decir - ¡Porqué quiero verte florecer! ¡Maldición, Catra! – Se paró de su puesto molesta dándole la espalda a su ex novia - ¡Tienes un maldito potencial que desearía tener cualquier persona! Pero solo te empeñas en auto joderte a ti misma… - Se volteo para ver el rostro culpado de la felina – Eres mejor actriz que yo, eso lo sé… y cuando me di cuenta que ibas a volver pensé en unos momentos en tratar de hacer que te sacaran. Pero no podía ser así contigo – Sus ojos azules, tan determinantes y dominantes pasaron a tornarse tristes al ver los orbes bicolores de su compañera – Mereces esta oportunidad…
Catra no inmutaba palabra alguna, ella en parte tenía razón; en lo de auto sabotearse era muy buena haciéndolo. Las cosas a pesar de todo estaban marchando bien para la felina, pronto saldría de esa pequeña clínica para ir a ver su nuevo hogar junto a sus amigas, tenía un buen empleo, un papel digno para ella… pero… ¿Por qué sentía que no lo merecía? ¿Por qué sentía que en algún momento todo se iría a pique? Tanto positivismo, tanta buena vibra que estaba emanando la rubia le hacía sentir un poco incomoda. Adora arriesgaba mucho por ella, no tenía por qué hacerlo ¿Aun sentirá algo por ella? Dentro de la gata estaba esa leve esperanza de que quizás la rubia todavía sienta aunque sea algo pequeñito por ella. No deseaba arruinar su relación con Glimmer, a pesar de todo y aunque le dolería admitirlo… se veían felices.
-Disculpen… - Hablaban mientras abrían la puerta - ¿Catra? – Era una enfermera, era obvio por su uniforme todo blanco y holgado. La felina asintió y ella amablemente le dijo – Ya todo está listo, puedes venir y no olvides de ponerte esta bata blanca – Le paso un ropaje de clínica y ella le recibió.
Catra miraba aquella túnica de mala manera, de igual no le importo. Comenzó a quitarse la ropa sin importarle que su ex novia estuviera allí. Adora de inmediato su rostro se puso del mismo color que los tomates al ver el trasero de la felina; tenía una bonita tanga de color granate como ropa interior que hacía verle parte de su redondo y bien torneado trasero.
-¡Catra! – Se tapó los ojos para no caer en la tentación de seguir morboseando a su ex novia.
Catra dio media vuelta un poco desinteresada y al ver a la rubia así de inmediato se disculpó:
-Perdón, olvidaba que no somos nada – Vuelve a subir su pantalón rápidamente – Pero si no quieres ver te puedes ir, ¿no?
Obviamente, Adora quería ver… sí, pero por mera curiosidad de como estaría el cuerpo de Catra hoy en día. Aunque la ha visto con el atuendo de la serie y se ve exquisitamente provocativa, no pensaba que desnuda pudiera estar aún mejor. "¡Toc! ¡Toc! Tierra llamando a Adora… Glimmer no creo que se ponga muy contenta de saber que le ves el trasero a tu ex novia" pensaba la rubia mientras salía despacio de la oficina de Micah.
Recordó los días en los que ese tipo de acciones por parte de la felina, le encantaba cambiarse de ropa frente a ella solo para causar ese tipo de reacciones con ella. Desearia a veces pensar de que sería su vida si aún continuara con Catra, quizás estaría en un derrumbe emocional o tal vez serían felices las dos. Algo era seguro, Adora todavía seguía preocupándose por la gata, sí, era muy obvio… pero sentía que quizás era un arma de doble filo, tal vez ella aproveche aquello para utilizarla más adelante y eso era algo que de verdad la joderia de muy mala manera.
Catra salió de la oficina de Micah con aquella bata puesta, se veía tan tierna así. Adora necesitaba calmar sus hormonas si no quería meterse en problemas. Todavía tenían una charla pendiente del pasado con ella, esperaba que al menos pudieran hablar civilizadamente luego de todo esto sin necesidad de insultarse la una a la otra.
Unas horas después…
A la felina todo esto le estaba pareciendo una completa tortura, eran casi las 6 de la tarde y estaba comenzando a oscurecerse. Sus amigas ya debían estar en la nueva casa organizando y ella todavía encerrada en esa clínica que aunque era de cierta forma amañadora ya no deseaba continuar más allí. Paso desde exámenes con una maquina extraña a que le chuzaran el antebrazo con una jeringa para extraerle sangre, cosa que no solamente odiaba, sino que le tenía fobia.
Aun así parecía ser optimista, con Adora a su lado haciéndole chistes malos y juegos de palabras absurdos se le iba yendo el tiempo. También confiaba en que las cosas salieran bien y que lo de ayer fue un somero susto pequeño y ya. Después de terminar todo lo que le pusieron por delante para ser examinada le dieron un descanso y le avisaron que podía esperar los resultados en unos minutos en la oficina de Micah, para agilizar más el proceso y que no tuvieran que esperar hasta la semana entrante por ellos. Ambas estaban impacientes, se les notaba; la rubia estaba todavía más ansiosa que la propia Catra quién solo tenía un rostro sereno y neutral. En ese momento, la de ojos azules no lo creía tan pertinente, pero de a poco fue acercando sus dedos hasta los de la morena.
La felina sentía como las yemas de su ex novia se iban tocando de a poco su mano, quería apartarlos o al menos quitar su extremidad de las cercanías de los dedos de Adora. Pero fue algo instintivo, algo que le nació de repente porque entrelazo sus dedos con los de la rubia y después se fijó en que la rubia mantenía una pequeña sonrisa en sus labios; esto de inmediato provoco una infinidad de emociones dentro de Catra, tanto así, que su rostro se ruborizo al sentir el contacto con ella de buena forma en mucho tiempo.
Al parecer un giro del destino tenía planeado volver a tenerlas juntas; claro, no de la misma forma, pero sí de buena manera. Catra pensaba en esos instantes en que quizás ha sido una idiota todos estos años con la rubia y de eso no se sentía para nada orgullosa. Si lo que Micah tuviera que decirle fuera bueno o malo lo tomaría con seriedad solo por su bien y salud… claro y para lograr que Adora vuelva a estimarla como en antaño.
Escucharon como se abría la puerta y de inmediato Adora se soltó de su agarre. Era entendible, era el padre de Glimmer quién la estaba estudiando después de todo, verla agarrada de la mano con su ex novia quizás no era bueno ante sus ojos ni aunque él lo supiera y aunque Micah fuera un hombre confiable… seguía siendo la pelirosa su hija y él no podía negarse a decirle mentiras a ella. El hombre entro con un semblante medio serio. Fue hasta su escritorio y después de sentarse en su silla puso un sobre de manila gigantesco sobre la mesa y miraba un poco triste a las dos mujeres que tenía frente a él…
-Y bueno, Catra – Hablo de forma neutral - ¿Quieres que te lo diga personalmente o deseas que Adora este contigo?
Eso no era nada bueno… la rubia pensaba que se trataba de alguna jugarreta de parte del hombre… si era eso, le gustaba charlar pesado.
-Yo quiero escuchar… - Dijo la rubia mirando a los ojos a Micah – Claro, si Catra está de acuerdo…
La felina solo asintió apretando sus labios mientras miraba un tanto preocupada a Adora.
-Bueno… - Micah empezó a sacar las ecografías que le hicieron unas horas atrás – Catra, quiero que me escuches atentamente ¿Está bien? – Cuando Micah le mostro aquellas fotografías de su interior noto que sus pulmones no parecían tener el característico smog producido por la nicotina… ¿De verdad eran de ella? - ¡Estas en perfecta salud! – Micah esbozo una enorme sonrisa, lo que durante unos segundos sintió un enorme alivio la felina.
-Micah… - Adora le interrumpió - ¿Estás seguro de que son de ella? – Adora tomo aquellas ecografías con mucho atrevimiento y esto provocó cierta molestia en la felina – Catra fuma desde que la conozco, es imposible que tenga los pulmones así…
-¿No escuchaste al doctor, Adora? – Catra le reprocho de inmediato - ¡Estoy bien! ¡No sé porque tan preocupada! – Se cruzó de brazos mientras le mandaba una mirada filosa a su compañera.
-Pero es que… - Adora continuaba dudosa tras el análisis de Micah, comenzó a sospechar de que su doctor de confianza a veces podía llegar a equivocarse.
-Adora, Adora – Le calmo el hombre tras notar cierto escepticismo por parte de la rubia – Revise estas ecografías al menos durante una hora, no hay nada malo en ella… - Señalo a Catra mientras esta triunfante sonreía de oreja a oreja – Pero si tienen dudas podemos volver a hacer las pruebas el lunes.
-¡Ni loca! – De inmediato se negó la gata – Ya con esto se da por terminado el tema – Ella se levantó de su asiento dispuesta a salir de aquel lugar - ¡Muchas gracias, Micah! Fue un placer.
-¡Catra! ¡Espera! – Adora salió a la par con ella mientras trataba de alcanzar el rápido paso de aquella mujer mitad gato.
Una hora antes…
Los exámenes de Catra habían finalizado y mientras la felina se quitaba aquella horrenda bata de enfermo; Micah, desde el puesto donde manejaba la máquina de ecografías le pedía amablemente a su enfermera un favor:
-Elize, puedes por favor revelar estas ecografías y ponerlas en un sobre – Le sonreía el hombre – Por ahí derecho puedes hacer lo mismo con las de la paciente anterior, Rita.
-¡Por supuesto, Doctor Micah! – La joven asintió entusiasmada de que su superior le tuviera la confianza para llevar a cabo tal tarea.
Durante unos minutos, la enfermera estaba hacia su labor y noto algo muy preocupante sobre la gata; sus pulmones estaban completamente negros, de hecho había un pequeño punto desde la entrada de aire que ella de inmediato dedujo que se trataba de un tumor menor. Puso aquellas fotos de lado y se dispuso a hacer lo mismo con las de la paciente anterior quién esta si poseía unas bolsas de aire lo suficientemente sanas.
Una vez terminó, se percató de que ya no le quedaban sobres de manila cerca. Tendría que ir hasta el almacén y buscar dos para ambas pacientes. A pesar de ser una buena enfermera era un tanto olvidadiza, eso era un problema que debía corregir si quería continuar en aquella clínica. Así que para no olvidar de quién era cada examen en su mano derecha llevaba las de Catra y en la izquierda las de la otra paciente.
Mientras bajaba y observaba el pasillo sin querer se distrajo con una pequeña ave que se había posado sobre una de las ventanas; era muy bonita, jamás había visto un pájaro así de colorido y de pico tan puntiagudo. Tan entontada iba que sin querer había chocado con una extraña mujer. Las fotografías cayeron al suelo mezclándose unas con las otras, ella de inmediato se dispuso a recogerlas mientras era ayudada por aquella persona con la cual choco unos segundos atrás:
-¡Lo lamento mucho! – Se notaba una voz de una adulta mayor. La enfermera levanto la vista y se fijó de qué se trataba de una anciana un poco encorvada de enorme cabellera blanca y unos lentes súper grandes.
-¡No! ¡No hay problema! – Elize le calmaba mientras aquella anciana estaba como loca revolviendo aún más las ecografías – Los accidentes pasan.
-Sí, pero lo lamento mucho, muchachita – La anciana le termino de colaborar con aquello y le poso las ecografías de buenos pulmones en la mano derecha de la joven – De igual forma, no quería molestar…
-No, no es ninguna molestia – Recupero la compostura con las fotos en ambas manos. La anciana solo reverencio para continuar con su camino mientras Elize seguía con su viaje hasta el almacén.
Una vez allí puso las "ecografías" de Catra en un punto donde no pudiera olvidarlo y extrajo de un estante pequeño dos sobres de manila.
-A ver… como era… - La mujer introdujo las fotos que tenía en su mano izquierda primero – Las de la izquierda son de la otra paciente y las derechas… - Miro el resultado de la felina y fue hasta ellos para envolverlos en aquel sobre – Y los de la derecha son de Catra…
