Hola a todos! He aquí traigo un pequeño one-shot que me ha encantado escribir. Espero que les guste tanto como yo al escribirlo así que sin más qué decir además que ya estamos vendo a una nueva súper heroína antes de algo con el especial de Shangai… cosa rara en mi opinión, por favor DENOS SPOILERS! Y sin más qué decir… COMENZAMOS!
…
Gato interno.
Capítulo único.
Adrien a veces se preguntaba si de verdad Hugo podría ser su hijo, pero obviamente lo era aunque Plagg bromear con eso, Marinette nunca le engañaría. Sin embargo su hijo era muy serio y apenas y le veía sonreír. Pero tenía que admitir que era adorable ver cuando algo le interesaba y esos ojos azules que se parecían mucho a los de su amada brillaban de la emoción. Pero en la mayoría del tiempo…
-Ya me voy padre.
Y allí estaba de nuevo. Le gustaba que le dijeran papá, no padre, eso le traía muy malos recuerdos. Miró a su hijo de diez años, vestido con un pantalón corto negro, una camisa blanca y un chaleco gris con patrón de rombos morados. De verdad que parecería una pequeña versión de su padre de no ser porque el cabello azabache de su hijo no tenía ni una gota de fijador en él, y aunque corto se parecía mucho al peinado que tenía de joven.
-Claro hijo. Que tengas un buen día en la escuela. Ya pasaré más tarde a hablar con tu profesor de esgrima.
-Gracias.- hizo una leve reverencia con la cabeza y se marchó a con su hermana mayor. Adrien dejó salir un sonoro suspiro y cayó al sofá.
-¿Qué te ocurre, Adrien?- preguntó Marinette que tenía en brazos a su pequeño hijo menor, Louis, que estaba tomando la siesta.
-Marinette, ¿segura que Hugo es mi hijo?- ella rodó los ojos.
-Si vuelves a insinuar que puede ser hijo de tu padre o Félix…
-Lo sé, lo siento, por favor no me quites mis croissants.- dijo conociendo la amenaza de su esposa.- Pero creo que el gen Agreste o Graham de Vanilly quedó muy marcado en él. No se parece a mí en lo más mínimo y eso a veces me pone un poco triste.- Marinette sonrió y estiró su mano hasta tocar la de su esposo.
-Hugo puede ser un poco frío pero es un buen niño y créeme que se parece más a ti de lo que te imaginas. Aunque ya que lo mencionas estoy un poco preocupada por él.
-¿Por qué?
-Pues me pidió dinero para comprar una libreta nueva porque dijo que derramó jugo en la suya. Él es muy cuidadoso con sus cosas, y ayer Tikki me dijo que le vio un moretón en el brazo.
-¿Crees que le molestan?- preguntó preocupado, y a la vez molesto por la idea.
-No lo sé. Podrías ir a hablar con sus maestros cuando vayas a hablar con su profesor y averiguar qué pasa.
-No te preocupes, mi lady. Lo haré.- dijo para tranquilizar a su esposa y decidido a llegar al fondo de ese misterio.
Dada la hora acordada, Adrien llegó puntual a ver al profesor de esgrima de su hijo. Por supuesto que escuchaba al profesor que le recordaba muncho a su antiguo instructor, pero estaba igualmente preocupado por lo que dijo Marinette, la idea de que algún bravucón ande molestando a su hijo le hervía la sangre. Emma ahora estaba en el instituto al tener 13 años y por eso no podía estar ya en la misma escuela que su hermano, así que no sabría decirle nada o ayudarlo. Y Hugo, aunque insistió estar en esgrima, era un niño muy tranquilo y no lo veía pelear a uñas y dientes contra alguien.
-Disculpe, ¿ya es la hora del almuerzo de los niños?- preguntó al notar que algunos iban en dirección a la cafetería.
-En efecto, ¿quiere que pasemos a la cafetería por algo mientras seguimos hablando?
-Claro, me gustaría algo de beber.
Eso era perfecto, ya que seguro su hijo estaría allí y no se equivocó. En una de las mesas del fondo, vio a su hijo apartado de los demás, con un libro en la mesa y comiendo el almuerzo que le hizo Marinette. Estaba demasiado centrado en la lectura y en comer sin ver que tres chicos grandes se acercaban a él, quizás de último curso. Adrien se tensó en su sitio y más al ver a uno de estos arrebatarle el libro y hacer mofa de este.
-¿Qué clase de basura lees, enano?
-No es basura.- respondió con fastidio rodando los ojos.- Pero no creo que ustedes sepan lo que es una buena novela porque sus mentes apenas y lo entenderían.
-¿Qué has dicho, idiota?- preguntó otro empujándolo y haciendo que Hugo cayera de su sitio. Los que estaban sentados alrededor lo dejaron atemorizados y los chicos mayores comenzaron a reírse.
Eso era el colmo. Adrien estaba dispuesto a dar la cara por su hijo y darles una lección al estilo de Chat Noir dejando al profesor que parecía no darse cuenta de nada.
-Aww, miren. El bebé trajo el almuerzo. ¿Qué clase de basura es la que te han dado?
-Seguro que sus padres le dan las sobras y por eso es así de enano.- uno de los chicos golpeó el recipiente y este cayó al suelo con su contenido ante la mirada atónita de Hugo.
Fue entonces que Adrien vio una sombra que fue encima de los bravucones. Hugo había dado un salto digno de cualquier felino y fue directo a la cara de uno de los chicos, golpeando con fuerza su cara con ambos puños a la vez. Cayó apoyando sus manos en el suelo, y luego golpeó en el estómago a otro con su codo, y cuando el tercero lo tomó del cuello de su camisa, Hugo lo arañó rabiosamente y fue encima de él.
-¡Nadie se mete con la cocina de mi madre! ¡Su comida es la mejor!
-¡Quietos allí!- gritó el profesor de esgrima y otros profesores que al fin se daban cuenta de la situación, pero se necesitó de más de uno para detener a Hugo que se revolvía rabioso. Los tres chicos terminaron incluso mirándolo con terror mientras Hugo les decía amenazas con los pies en el aire y siseaba como un gato. Incluso ante la situación, Adrien no supo qué decir, clavado en su sitio mirando a su hijo apenas y ser controlado por dos profesores. Pero de algo si estaba seguro, que Hugo era todo un gato en muchos sentidos…
Se ganó una suspensión y el temor de sus abusadores, pero Hugo miraba a su padre sumamente avergonzado mientras iban de regreso a casa, o al menos así lo creía. El silencio en el auto era insostenible.
-Perdón, papá…- dijo este sumamente triste hasta que la mano de Adrien se puso sobre su cabeza.
-No pasa nada hijo. No estoy enojado.
-Pero me han suspendido.
-Eso no importa. Lo importante es que estés bien, pero me hubiese gustado que primero hubieses hablado con tus profesores o con nosotros si te estaban molestando. ¿Desde hace cuánto?
-Desde el principio del ciclo.- admitió quedo.- Pero no quería darles problemas...- Adrien se rio entre dientes, vaya que sí se parecía a él.
-Nunca nos darás problemas, Hugo. Eres nuestro hijo y te amamos. Y te apoyaremos siempre. Además, estoy seguro que tu madre estará encantada de tener una palabra o dos con los padres de tus nuevos amigos.- Hugo sonrió al imaginar la escena y asintió.
-Nadie se mete con la comida de mamá.- Adrien dejó ir una carcajada y con un sentimiento de orgullo crecer en su pecho revolvió el oscuro cabello de su hijo dejándolo al estilo de Chat Noir.
-Vamos a por unos croissants de chocolate antes de ir a casa.
-¿Con los abuelos?- preguntó con añoranza el pequeño y Adrien asintió.
-No hay otros mejores.- la sonrisa de Hugo se amplió y miró al frente.
-Eso es gatástico.
Adrien sonrió con orgullo. Hugo al fin había sacado a su gato interno.
…
Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas de temporada y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!
