Disclaimer: Harry Potter, su universo y personajes son propiedad de J. K. Rowling.
31 de diciembre, Nochevieja.
Como cierre al primer año bajo su dirección la profesora McGonagall, ahora directora claro, había organizado un baile de fin de año. Me encontraba en negación total para asistir a dicho evento a pesar de que mis mejores amigos me habían insistido tanto, también cortésmente había declinado de la invitación de un par de brujas.
Al final terminaron convenciéndome con la promesa de que iríamos los tres juntos, sin pareja simplemente disfrutaríamos de la noche pues desde el punto de vista de Harry nos lo merecíamos después de todo lo vivido tiempo atrás. No tuve argumentos para debatir su punto de vista por lo que ahora me encontraba sentado en uno de los sofás de la sala común con mi nuevo traje de gala y mi antifaz pues era la temática del baile, con Harry mientras esperamos a que bajara mi hermana junto a Hermione. La espera no es mucha y quince minutos después estamos en la entrada del gran comedor, buscamos una mesa pues antes del baile habrá un gran banquete.
Tras degustar la magnífica cena las luces reducen su intensidad mientras soy arrastrado por mi hermana a la pista de baile y las brujas de Macbeth comienzan a tocar. Después de unas cuantas canciones me dirijo por algo de beber, fue cuando la vi por primera vez aquella noche. No era ni la más guapa, ni la más atractiva del lugar, sin embargo destacaba entre la multitud por su elegante porte, la vi deslizarse entre la multitud de la pista de baile hasta el otro extremo donde se sentó en una silla, escondida en un rincón del gran comedor.
Mis pies se movieron por si solos, caminando entre las parejas que abarrotaban la pista de baile llegué hasta el área donde las personas se encontraban descansando no tarde mucho en encontrarla.
Nerviosamente aclare mi garganta cuando me encontraba a unos pasos de ella, no terminaba de procesar que carajos estaba haciendo.
"¿Está ocupado esta silla?" pregunte tímidamente.
"No, siéntete libre de tomarla." contesto sin emoción. Ni siquiera miró hacia arriba para ver con quién estaba hablando.
"Gracias." Dije mientras me sentaba.
No sabía que hacer a continuación, comencé a jugar con mis dedos en un intento de calmar mis nervios, dirigí nuevamente la mirada en su dirección para ver qué era lo que hacía.
Mantenía la mirada al frente donde se encontraban todos los alumnos disfrutando del baile, a pesar de que tener puesta una máscara que le cubría la mitad superior del rostro pude notar tristeza en su mirada.
"¿Dónde se encuentra tu pareja?" pregunté lo primero que se me ocurrió palmeándome mentalmente la frente ante tal indiscreción, nunca había sido bueno con las palabras.
"Me dejó plantada de último momento." respondió suavemente mientras pasaba un negro mechón de cabello detrás de su oreja.
"Lo siento." Me disculpé, mientras pensaba ¿quién en su sano juicio descuidaría a una chica tan hermosa?
"Está bien." susurro "no soy tan bonita como la chica que lo acompaña."
"Bueno, eso fue muy grosero de su parte." Le comenté mientras comenzaba a sentir rabia por aquel estúpido sujeto.
"Pareces un chico agradable, pero realmente no necesito tu compasión." Me lo dijo sin un atisbo de emoción en la voz.
"¿Por qué me compadecería de una chica tan hermosa que fue plantada por un idiota?" le pregunte. Mis oídos quedaron maravillados cuando la escuche reír por primera vez en la noche, por lo cual me animé a continuar. "Debería compadecerme por el sujeto que probablemente te perdió por su idiotez."
"Gracias." Me dijo después de haber reído una vez más.
"¿Por qué?" pregunté animándome a voltear a verla.
"Esta noche no está siendo tan terrible como lo pensé." Me respondió aun mirando al frente.
"Me alegro de escuchar eso." Dije mientras también dirigía mi mirada hacia el frente.
"¿Por qué estás aquí?" me preguntó después de un rato. "Conmigo, quiero decir."
"Porque pensé que eras muy bonita." Dije simplemente, agradeciendo que estuviéramos a oscuras y ella no podría notar el creciente sonrojo que se instaló en mi rostro.
De reojo la mire dándome cuenta de la pequeña sonrisa instalada en sus labios. Después de eso volvimos a quedar en un cómodo silencio.
Con las voces amplificadas se anunció que esta sería la última canción de la noche, así que armándome de valor me levante y mientras estiraba mi brazo en su dirección le pregunté.
"¿Te gustaría bailar?"
Me regalo otra de sus hermosas sonrisas y mientras asentía tomo mi mano. No imaginé que tuviera tanto valor a pesar de ser un león por más de siete años, al llegar a la pista de baile envolví mis manos en su cintura mientras que las de ella se posicionaron en mis hombros, bailamos al lento ritmo de la melodía mientras nuestros ojos estaban fijos en el otro, ahí pude darme cuenta de lo hermosos que eran sus ojos verdes. Con algo más de valor la acerque un poco más a mí, ella no protesto en cambio apoyo su cabeza en mi pecho. De repente la música seso al mismo tiempo que la gente comenzaba el conteo regresivo.
"¡10!"
"Eres un chico muy dulce, ¿sabes?" me dijo levantando la cabeza de mi pecho.
"¡9!"
"¿Eso crees?" ese pensamiento nunca había pasado por mi mente.
"¡8!"
"Eres realmente hermosa, ¿sabes?" dije sin más, pude ver como debajo de su máscara su pálido rostro se sonrojaba.
"¡7!"
Me incline despacio hacia ella, en ningún momento se apartó por lo cual lo tome como una invitación a rosar sus labios. Fue simplemente eso, un ligero rose de labios pero aun así pude ver como sus ojos verdes brillaron.
"¡6!"
Ella sonrió, yo sonreí. Instintivamente entrelace mis dedos con los de ella.
"¡5!"
Ella susurro "Adiós."
Yo la mire con confusión mientras sentía como soltaba el agarre de nuestras manos.
"¡4!"
Se alejó de mí.
"¡3!"
Se giró rumbo a la salida pero antes me miro una última vez.
"¡2!"
Corrió hacia la puerta.
"¡1!"
"¡FELIZ AÑO NUEVO!"
La gente a mí alrededor se abrazó, las parejas se besaron y el techo se ilumino con fuegos artificiales. Yo me quede congelado en el mismo sitio un rato más digiriendo lo que acababa de suceder y sobre todo preguntándome, ¿quién era ella?
1 de enero, mediodía.
El aire helado soplaba mi pelirrojo cabello mientras descendía del campo de Quidditch. No podía sacar de su mente lo vivido la noche anterior por lo cual había decidido intentar despejarme entrenando un poco, en mis pensamientos rondaba la idea de que probablemente solo había sido otro chico más para ella, el anonimato que me daba el antifaz no podía eclipsar el inconfundible color de mi cabello, quizás al darse cuenta de que era un Weasley había escapado. Mientras caminaba hacía la salida identifique una silueta femenina sentada en el pasto, se trataba ni más ni menos que de Pansy Parkinson.
Pude notar que se encontraba sumida en sus pensamientos pues no había notado mi presencia, tal vez estaba esperando al maldito hurón de Malfoy. Como no estaba de humor para soportarlos avance un poco más rápido intentando pasar desapercibido ante ella, no contaba con que mis pies se enredarían con mi túnica haciendo inevitable una caída al piso.
Saliendo de su ensimismamiento la chica giro la cabeza en mi dirección justo cuando estaba sacudiéndome el polvo de los pantalones.
"Hola Weasley. ¿Qué te trae por aquí?" me pregunto seriamente.
Tras el término de la guerra muchos alumnos habíamos vuelto a terminar nuestro último año del colegio entre ellos algunos Slytherins quienes habían superado la enemistad con Gryffindor.
"Simplemente despejar la mente." Conteste.
"Oh."
Me sorprendió que no intentara hacer alguna broma o decir algún insulto pues a pesar de que estábamos en buenos términos era uno de los pasatiempos favoritos de la chica.
"¿Qué hay de ti?" pregunté por cortesía más que nada.
"Estoy tratando de encontrar a alguien." Respondió simplemente mientras colocaba un mechón negro detrás de su oreja.
Ese movimiento me puso en alerta, piel pálida como la nieve, cabello corto y negro, ojos verdes, no podría tratarse de la misma chica, ¿verdad?
"Si buscas a Malfoy lamento informarte que no se encuentra aquí." Solté con cierta intriga, debía estar seguro de que no era la misma chica.
"No, terminamos anoche. En realidad me cambio por la chica Greengrass, adelante búrlate de mí." Lo dijo con una sonrisa nostálgica en sus labios, después dejo escapar una pequeña risa.
Su risa era exactamente igual que la de la chica de ayer, no ha había duda todo encajaba.
Ella estaba en busca de alguien y ese alguien era yo.
Yo trataba de olvidar a alguien, a ella.
"Oye Parkinson" dije llamando su atención, cuando nuestras miradas se encontraron noté cierto nerviosismo en su mirada, definitivamente era ella.
"¿Si?" dijo.
"Eres realmente hermosa, ¿sabes?" Repetí las mismas palabras de la noche anterior.
Pansy jadeó, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
"¿Desilusionado de que sea yo?" preguntó con cierta timidez.
Ella lo había sabido toda la noche, ella había venido a buscarme, a confrontarme.
Di un pequeño suspiro mientras acortaba la distancia que nos separaba, cuando estuve a unos centímetros de ella tomé su barbilla obligándola a levantar la cabeza y así no se rompiera el contacto visual, las lágrimas corrían por sus ojos.
"¿Por qué te fuiste?" era lo único que necesitaba saber en este momento.
Ella enterró su cabeza en mi pecho evitando así que siguiera viéndola llorar, desde esa posición me susurro.
"No quería que supieras que era yo." Su voz sonaba amortiguada debido a que estaba oculta.
"¿Por qué?"
"No quería que me conocieras como la Pansy Parkinson que todos conocen, por nuestro pasado." Sollozó.
"Bueno, creo que ayer conocí a una nueva Pansy Parkinson." Le susurre al oído.
Levanto la mirada, sus hermosos ojos verdes aún estaban rojos pero yo no podía evitar pensar en lo hermosa que se veía. Paso los brazos alrededor de mi cuello y parándose de puntitas esta vez fue ella quien me beso.
¿Quién diría que haber asistido a ese baile de fin de año sería lo mejor que me había sucedido?
