1. Fan

El ensordecedor ruido de las bocinas se confundía con el griterío de la gente, las luces cegadoras danzaban sin parar sobre la tarima, y más de una ocasión había sido estrujado y empujado sin consideración, y sin embargo, toda su atención estaba centrada en el escenario; podía ignorar todas aquellas incomodidades, como el rechinido de los cables eléctricos gastados, y el movimiento incesante de los mismos al ser transportados una y otra vez, o el hecho de que se encontraba rodeado de un mar de desconocidos entre los que se sentía aprisionado y que el aire acondicionado a máxima capacidad no ayudaba a mitigar al insoportable calor que los amenazaba, pero la verdad era que nada de eso le interesaba, él estaba ahí por una razón ajena al tremendo escándalo que los presentes estaban montando. No podía creer por qué se encontraba en aquel lugar, por lo que seguía analizando una y otra vez sus acciones desde hacía un par de meses atrás, cuando compró aquel CD en la tienda de discos.

No había podido olvidarse de aquella música, las canciones que escuchó y sus distintas letras no lo habían dejado en paz un sólo día, había sentido la necesidad de seguir escuchando el material de ese grupo, aun después de pensar que el periodo de prueba había terminado; pronto se vio buscando en todas partes cada álbum, cover, o póster de ellos, éstos ahora adornaban toda su habitación, seguía averiguando por qué esa música le era tan adictiva, en algún momento se dio cuenta de que no había día en que no se viera analizando cada una de las letras que eran entonadas, y permitiéndose ser paranoico, se preguntaba si acaso aquellas personas componían tan célebres mensajes para alentarle en cada situación de su vida. Aun y cuando sabía que aquello era imposible, ya que siempre parecía como si lo conocieran y decidieran hacer canciones para él, no dejaba de preguntárselo cada vez que los escuchaba o escudriñaba.

No podía negar lo que le había sucedido, y aún le era difícil creer cómo había terminado en ese lugar, había adquirido cada artículo promocional, conocía cada canción y cuando se enteró de que "Flames Chakrams" daría un concierto en su ciudad no dudó en comprar entradas para poder verlos en persona, Roxas no podía creer que se había convertido en un verdadero fan de ellos. Miraba con desdén a quienes manejaban hábilmente los instrumentos musicales sobre el escenario, él permanecía estático, observando en silencio a diferencia de todo el público quienes entonaban a gritos las canciones y bailaban sin parar; ¿por qué su música era tan especial? ¿Por qué podían hacer que se conectara con lo que trataban de comunicar? ¿Por qué esa voz le hacía estremecer con cada nota pronunciaba?

―¡Lea, Lea, Lea, Lea, Lea, Lea, Lea, Lea, Lea, Lea, Lea...! ―Vitoreaban todos para que el vocalista entonara la siguiente canción.

Un nuevo solo de guitarra se escuchó, complaciendo a los presentes con uno de los mejores arreglos del reparto, la emoción aumentaba a cada segundo y cuando el pelirrojo de larga cabellera comenzó a cantar, Roxas se dio cuenta del porqué no podía olvidar su música, porqué aquellas canciones entraban hondo en su ser y lo hacían vibrar en gran manera; no eran simples palabras, voces o instrumentos, era el puro corazón de aquel chico siendo expuesto, aleccionado y apasionado por tener tales sentimientos. Y así fue como, en medio de una multitud de jóvenes entusiasmados, Roxas bajó su rostro y derramó un par de lágrimas, completamente conmovido por lo que acababa de descubrir en él, ajeno a la simple reacción de los demás a su alrededor.

Sus dedos recorrían con destreza aquella guitarra, el ritmo fluía, las bocinas vibraban y el momento en que el público lo aclamó a una voz fue perfecto para él, quería mostrar sus habilidades y darles a todos un espectáculo inolvidable; como de costumbre comenzó a cantar y el ambiente de aquella plaza se cargó de la vívida emoción que se palpaba, disfrutaba su presentación igual que los espectadores. Sin embargo, en medio de aquella algarabía, notó a un chico rubio que parecía no dejarse llevar por la alegría que su música producía, pero tampoco parecía ser apático, entonces se dio cuenta de que ese chico estaba llorando; aquello no pudo ser más impresionante para él, ordenó a los reflectores que lo alumbraran y tras haber llamado su atención, lo invitó a subir al escenario.

Obviamente el chico estaba aturdido, lo había tomado por sorpresa, el público pronto reaccionó y lo hizo subir con él, y teniéndolo de frente pudo ver las pequeñas lágrimas que permanecían en sus ojos azules; no se hizo esperar y comenzó a tocar la última canción de la noche para que dieran por terminada la función. Aquel rubio sólo lo miró sorprendido y un tanto avergonzado, el pelirrojo cantaba al público, por momentos lo miraba a él y tras sonar los últimos acordes, se despidió de la multitud, y descendió de la tarima, mas, Roxas no se esperaba que fuera a llevarlo consigo; junto con el resto del grupo se hizo cargo de los instrumentos y el desmontaje del escenario, Roxas lo miraba incómodo sin saber qué hacer, y cuando por fin terminaron de empacar todas sus cosas fueron hacia los camerinos.

―¡Tráiganme una hamburguesa! ―gritó hacia sus compañeros, quienes fueron en busca de algo de comer, mientras él se devolvía a la pequeña habitación para cuidar el equipaje y se sentó en el sofá frente a Roxas―. Lamento hacerte esperar. ¿Quieres soda o algo...?

―No. Es decir, estoy bien ―Roxas suspiró tratando de calmarse un poco y volvió a hablar―. Es muy considerado de tu parte haberme invitado a subir al escenario, pero el show ya acabó y seguro que estás cansado, además pronto se irán de aquí, así que será mejor que me vaya.

―Hey, ¿por qué dices eso?

―Porque estás haciendo eso, ¿no? Tratas de aparentar que tienes un trato especial con alguien del público para mejorar la imagen del grupo, ya todos se fueron así que no es necesario que sigas fingiendo.

―¿Qué? Yo no estoy fingiendo, te invité porque quería hablar contigo. Te vi llorando cuando canté esa canción... ―Roxas lo miró alterado, se sentía avergonzado al escuchar eso y no sabía que esperar del pelirrojo; éste continuó al darse cuenta de su reacción―. No creas que me estoy burlando, no es eso, sólo quiero saber algo. Tú lo viste, ¿no es así? Sentiste el verdadero significado de esa canción, por eso lloraste, ¿verdad?

Roxas sólo pudo asombrarse al oír su comentario, no podía negar que había percibido muchas emociones desde el primer momento en que lo escuchó cantar, pero tampoco se podía imaginar que el mayor se daría cuenta de ello; bajó el rostro y asintió despacio sólo para presenciar la gran sonrisa que éste le regaló, sincera y dulce.

―No hay muchos que lo entiendan, al ser una canción rítmica todos piensan que el mensaje es distinto. Me alegra saber que tú sí pudiste verlo.

Roxas observó en silencio la sonrisa melancólica en el mayor, una que le hizo comprender algunas de sus acciones, tal vez era un recuerdo importante que quería mantener vivo, aunque también le causara tristeza; tal vez por eso su música era tan apasionada y emocional, después de todo no lo conocía, no sabía si cantaba vivencias suyas o de seres cercanos a él y había encontrado la manera de compartirlas con los demás. Entonces lo vio como el ser humano que es, y no solamente con la fachada de artista vacío a quien le pagaban por cantar; ahora se sentía muy apenado por haber pensado tales frivolidades respecto a él, quizás no tenía derecho de proclamarse fan suyo y por lo tanto, sería inmerecedor de haber subido al escenario y estar hablando con él dentro de su camerino.

―¿Cómo te llamas? ―le preguntó dedicándole una tierna mirada, esperando que el menor le contestara.

―Roxas...

―Roxas... ―repitió él sintiendo un extraño cosquilleo en su cuerpo.

―Realmente creo que no debería estar aquí, Lea, además...

―Lea es el apodo que uso en la banda ―lo interrumpió, tratando de hacer tiempo para que no se fuera―. Mi verdadero nombre es Axel, ¿lo puedes recordar?

―Axel...

Un nuevo palpitar lo llenó de emoción al escucharlo, y una nueva sonrisa surcó su rostro con inusual vehemencia.

―Sé que es repentino, pero, quisiera que desde ahora fuéramos amigos, ¿qué opinas? ―dijo ahora con entusiasmo, sentándose al filo del sofá y sosteniendo la muñeca derecha del rubio para impedir -una vez más- que se fuera.

―¿Amigos? ―preguntó Roxas con desconcierto, viendo a Axel asentir animadamente, lo cual le hizo sonreír también―, sí, eso me gustaría.

Axel sacó aprisa su móvil e inmediatamente le dio sus datos a Roxas, éste tuvo que hacer lo mismo mientras el otro comenzaba un monólogo sobre algunos de sus grupos favoritos y demás cuestiones cotidianas en su vida, aquel incómodo ambiente que se había situado en el lugar desde el inicio estaba desapareciendo y poco a poco se tornó en una plática amena y divertida. Aun cuando volvieron los otros miembros del grupo, no menguó, y éstos también se integraron a la conversación, cada nuevo aspecto que conocía de él, cada gesto y acción le hacía convencerse de que realmente le agradaba ser su fan, aunque ahora más que eso, se había convertido en su amigo; eral algo que verdaderamente no esperaba y de lo cual no se iba a arrepentir.

He aquí el cap del día 2, uff quedó bien largo pero estoy satisfecha con el resultado. Muchas gracias a todos los que leen y están esperando mis actualizaciones, esto apenas empieza y hay mucho qué hacer ^0^.

Atte: Bladegaur