¡Sorpresa!
En la vida suelen suceder un gran número de acontecimientos inesperados, aquellos que se escapan de nuestra comprensión y ocurren de la manera que no pensamos, algunos crean contratiempos en nuestros horarios y agendas, mientras que otros pueden causar grandes problemas cuando creemos tener el control de todo; y a veces -sólo a veces- son éstos mismos los que producen los momentos más importantes de nuestras vidas; es eso lo que la hace interesante después de todo y nos recuerda constantemente cuan pequeños somos ante ella. A cambio, aprendemos dar nuestro mejor esfuerzo ante cualquier situación que pudiera suscitar; y en el mejor de los casos, somos capaces de librarnos de todos los inconvenientes que pueden sobrevenir.
¿Qué hacer? ¿Cómo se debe actuar en una situación como esa? La mente en blanco, el alma aturdida y el gesto desencajado por la impresión, miles de pensamientos anulando la capacidad de reacción, el movimiento intermitente de las manos siendo presas del escalofrío que recorre todo el cuerpo y lo arrastran a un incontrolable vórtice de emociones. La sensación de adrenalina, el nerviosismo, la incertidumbre y la incredulidad corriendo por sus venas, agitando su corazón, mientras percibía la inusual mirada de su compañero sobre su persona, cálida y brillante cual si fueran dos gemas de verde aventurina*, y la sutil sonrisa adornada de sinceridad, la más dulce que podía emanar desde su interior.
Sus labios temblaron ante la conmoción, deseaba que al menos tuviera tiempo para procesar lo que estaba sucediendo, pero justo en ese momento, era lo que menos tenía, y la presión de sentir ese gesto apacible mermaba cualquier tipo de respuesta que tratara de expresar; ¿cómo podía una simple frase causar tal efecto en todo su ser? Ahora comprendía el nerviosismo inicial con que el mayor le había solicitado salir de paseo, ajeno al usual comportamiento festivo y sarcástico que había en él. Y, por supuesto que, luego de haber pasado un par de meses sin verse debido a la gira que estaba realizando junto con su grupo, había sido verdaderamente inesperado encontrarlo en la ciudad; "¿habrá podido ir a su casa?" "Debe estar cansado por viajar tanto..." "No es bueno que pierda todo su tiempo libre conmigo..." Esto y muchas cosas más habían pasado por su cabeza al analizar la situación que se le presentaba, y sin embargo, el gesto del mayor, sus atenciones para con él, sus palabras estaban completamente impregnadas de ese sentimiento tan especial...
Esa cálida mano se colocó sobre las suyas que yacían reposadas sobre la mesa metálica del restaurante, podía sentir las yemas de sus dedos curtidas por tocar innumerables veces las cuerdas de esa guitarra, y no por ello perdió el encanto de sentir ese tacto sobre su piel; tan gentil, tan deseoso de acercarlo, de transmitirle la inmensa gama de emociones igual a como lo hacían sus canciones desde el momento en que lo escuchó cantar. Pero él aún no sabía qué responder, o qué decisión debía tomar, era tanta su confusión, que no se percató del gesto tan alterado que le mostró al pelirrojo, y terminó alejándose bruscamente de él, sentía su rostro más abochornado a cada segundo que pasaba, por lo que estaba seguro, nunca antes se había visto tan lamentable; fue entonces que Axel bajó la mirada y retiró lentamente la mano que pretendía alcanzarlo.
Ahora menos que nunca sabía qué debía hacer, o cómo debía actuar, él siempre había considerado su vida aburrida y monótona, no había muchas irregularidades que le exigieran un mayor cuidado o dedicación de su parte, rara vez hacía algo intrépido y por lo general, sólo pocas cosas lograban impresionarlo, llegando incluso a molestar a algunos por su falta de reacción o apatía para con los demás; Roxas era un chico retraído después de todo y nada lograba sacarlo del estado flemático en que se encontraba. Salvo el pelirrojo que estaba delante de él, aguardando por una respuesta de su parte, habían pasado varios meses desde que Axel y él se hicieron amigos, todo ese tiempo había estado al pendiente de cualquier cosa que pudiera necesitar, había sido muy grato para él desde el principio -lo cual ya era anormal, considerando la personalidad del rubio-, esto hacía que estuviera realmente encantado con el trato que le mostraba, Axel era un buen amigo, el mejor que había tenido.
Roxas podía admitir que había extrañado su compañía todo el tiempo que anduvo lejos, él sabía cuan agitada resultaba ser la vida de una celebridad -que era como consideraba al pelirrojo-, por lo que intentaba no fastidiarlo con las trivialidades que vivía en el colegio. Suponía que al tener una vida tan emocionante como esa, Axel se aburriría de escucharlo, conversaba de ello sin entrar en detalles y a cambio, dejaba que le platicara todo cuanto quisiera para mostrarle su gratitud, ya que no era común encontrar a alguien que lo soportara dado el temperamento que siempre mostraba. Y aún cuando sabía que sus personalidades eran tan opuestas, no podía evitar reír con cada ocurrencia de su parte y se permitía devolverle alguna palabra para que aquella diversión no terminara; la felicidad en Axel era demasiado obvia y éste no hacía más que inundarlo con toda clase de obsequios, ¿o era acaso que siempre se había sentido de esa manera y por eso era tan atento con él?
No podía entenderlo, y mientras más lo pensaba, más se confundía.
―Lo siento, creo que dije algo que no debía... ―le dijo Axel desviando la mirada y sonriendo con pesar, mostrándole un gesto de malestar y tristeza que nunca antes había visto en él―, no es necesario que digas nada; y tampoco te lo volveré a decir si te molesta.
Roxas abrió grandes los ojos con asombro al oír eso, no podía creer lo que veía, su amigo estaba destrozado y aún así se esforzaba por sonreír, estaba atónito sintiendo claramente cómo su corazón se partía por verlo así; su desesperación aumentaba, la confusión en su mente y las muchas emociones también, no podía soportarlo, y sin saber qué hacer, se arrojó al pecho de Axel para abrazarlo esperando que con ello pudiera evitar que aquella situación empeorara. No sabía si era correcto hacerlo, pero sólo podía pensar en que no quería que su amistad terminara, hacía tiempo que se había dado cuenta de lo mucho que temía perderlo, y si había algo de lo que estaba completamente seguro en ese momento, era que quería que Axel siguiera a su lado, lo deseaba más que nada.
―¡No, no es eso! Yo sólo...
―¿"Sólo..."? ―preguntó expectante el mayor viendo al menor ocultando el rostro contra su pecho.
―... no había pensado de esa posibilidad ―Roxas temblaba sin darse cuenta, además de sentirse sumamente nervioso y avergonzado por confesarle aquello.
Axel lo miró con ternura y acarició su cabello, sabía que era un asunto complicado, pero quería ser completamente honesto con él.
―Puedes pensarlo todo el tiempo que quieras, esperaré hasta que estés seguro de la decisión que vayas a tomar.
El nuevo comentario de Axel hizo que Roxas levantara la vista hacia él, no dejaba de sonreírle y seguía acariciando sus mechones dorados, todo en él realmente lo tranquilizaba, quedó recostado sobre el pecho del mayor sin haberlo soltado mientras se dejaba llevar por la agradable sensación que percibía por dichas acciones; ése era Axel después de todo, relajado, dedicado, sabía qué hacer y qué decir en el momento apropiado y sobre todo, desde el principio lo consideraba especial por ser quien quien era, por haber sentido su música de manera tan intensa en aquel concierto, aunque nunca se imaginó que ese pensamiento se convertiría en una auténtica confesión de amor. "¿Amor?" se asombró a sí mismo cuando se percató de ello, "¿esto es amor?" se preguntó mirando con ojos de ensoñación al pelirrojo, y por más que tratara de ver la situación de otra manera, el pensar en eso en realidad no le disgustaba en lo absoluto.
Un lejano eco retumbó contra su oído mientras analizaba todo eso en su mente, podía sentía las suaves vibraciones de aquel golpeteo haciendo que se percatara de que éstas provenían del pecho de Axel, se acercó un poco más provocando que el pelirrojo se inquietara, por lo que Roxas pudo escuchar claramente que se trataba de los fuertes latidos de su corazón; incluso más que los suyos propios, ¿estaba tan ansioso, nervioso o avergonzado como él? Ahhh, así que era eso, Axel también tenía anhelos y temores, después de todo, el chico más asombroso que había conocido se mostraba tan vulnerable ante él. Y Roxas no podía sentirse más conmovido por eso, Axel no sólo le decía cuán especial era cada vez que podía, sino que hacía todo cuanto pudiera para demostrárselo, ¿cuánto tiempo había callado sus sentimientos? ¿Cuántas veces había sufrido por tener que estar lejos de él?
Era muy doloroso pensar en eso aún cuando no podía imaginar todo lo que involucraba aquella situación; mantener únicamente una pequeña esperanza de poder volver a verse y encontrar la mejor oportunidad de confesarse era algo muy difícil de soportar, ¿Axel había vivido todo eso sin que él lo supiera? ¿Había hecho que cargara él solo todo ese peso? Apretó el cuerpo del mayor, estaba frustrado e incluso molesto consigo mismo por haber permitido todo eso, y no estaba dispuesto a dejar las cosas así.
―Yo... nunca lo he hecho ―dijo con gran determinación mientras alzaba la vista hasta encontrarse con la de Axel―, pero quiero comprobar lo que sientes, y... también quiero saber qué es lo que siento por ti, así que... quiero intentarlo.
Axel se asombró al oír las palabras de Roxas, y el ver la dulce sonrisa que le regaló después sólo hizo que se emocionara aún más; Roxas pudo darse cuenta de la nueva agitación que sacudió el corazón del pelirrojo, y volvió a recostarse sobre su pecho para escucharlo mientras sonreía con ternura. Axel estaba sorprendido y muy entusiasmado, y abrazó con especial devoción al rubio sintiéndose complacido con su respuesta; si había creído que su confesión sorprendió al ojiazul, ahora sabía que había sido él el más sorprendido cuando éste lo aceptó. Había sido una sorpresa única e inigualable para los dos, la más inesperada así como la más bella de todas, tan espontánea, tan natural, y aún así tan impresionante.
El tiempo siempre resulta ser un buen aliado en estas situaciones, nos ayuda a sopesar las emociones y a ver con claridad el verdadero significado de las palabras dichas, y las acciones hechas; Axel no podía estar más feliz por ello, le había dado a Roxas un breve espacio buscando no hostigarlo mientras se acostumbraba a la nueva relación que compartían y había valido la pena, el rubio estaba reaccionando bien al cambio que había acontecido y, apenas pudieron dar un concierto cerca de su ciudad, no dudó en enviarle pases especiales para que asistiera. Y aunque a Roxas le había encantado cada detalle que el pelirrojo le otorgaba, hubiera preferido que le avisara antes de anunciar por el micrófono lo feliz que era por haberle dicho que sí en pleno escenario; así hubiera evitado el pequeño infarto de sorpresa y vergüenza que sintió, pero ése era su amado novio a fin de cuentas, tan impredecible y emotivo como decidido y astuto.
Quizás él también lo amaba desde el principio, pero ya luego buscaría la mejor manera de sorprenderlo, ése era su nuevo propósito.
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He aquí el día 3 del fictober (sí, sigo con eso xDDD) bueno, tras muchas dificultades por fin lo terminé. Espero les haya gustado tanto como a mí y todavía tengo intensión de continuar este reto, por si desean seguir leyendo :3
Muchas gracias por leer y nos vemos en el próximo cap nwn/
