Personajes de Mizuki e Igarashi

UN CONTRATO MÁS CON MI NUEVO JEFE (CAP. 2)

Regresé al banco para dejar todo lo que me había indicado mi nuevo jefe. Puse las carpetas encima del escritorio de su oficina, después me fui a casa a descansar, era jueves, la pasaría mirando películas y comiendo palomitas hasta quedarme dormida.

Y eso pasó, me dormí en la cama mirando películas con un tazón de palomitas de maíz crujiente. Al día siguiente hice lo mismo, me levanté, me bañé, pero esta vez me puse un vestido ajustado en tubo en color verde militar hasta debajo de la rodilla... quería dar una buena impresión a mi nuevo jefe, empezando por llegar temprano a la oficina así que salí media hora antes de lo acostumbrado.

Cuando entré al elevador de mi edificio, me llegó un correo. Y no podía creer al ver el remitente era de mi nuevo jefe.

De... Terrence Granchester Baker.

Señorita White, cambio de planes, desde hoy empezaré. Tomaré mi lugar como su nuevo jefe. Afuera de su edificio la estará esperando un auto negro, suba. Si no está despierta, despierte y arréglese, tiene dos minutos para bajar.

¿Acaso ese hombre no dormía?, lo bueno que pensé en levantarme temprano y llegar antes a la oficina, se suponía que empezaría hasta el lunes.

Cuando salí, miré un auto negro parado en la acera frente a mi edificio, era el único que ahí estaba, así que después de pensarlo mucho abrí la puerta trasera y subí... estaba todo oscuro, sólo esperaba no ser secuestrada. Pensé.

─Buenos días, señorita White ─escuché la voz profunda de alguien a un lado de mí. Me llevé una mano al pecho por el susto que me acababa de dar quien fuera la persona que me había hablado tan cerca.

─Bue… buenos días ─dije tartamudeando ─volteé a mi lado, pero no miraba nada todo estaba oscuro, pero sabía que había alguien sentado a mi lado, no sabía si era mi nuevo jefe, pero por Dios olía a un perfume tan delicioso.

─Al parecer empezamos bien... es puntual ─dijo prendiendo la luz interna.

Juro que casi me da un orgasmo de solo ver a ese hombre de ojos azul verdoso y físico impresionante que me robó hasta el suspiro... este hombre era guapísimo, de hombros anchos y mirada penetrante, se miraba que se la pasaba ejercitándose.

─Espero, así sea de eficiente en todo lo que le pida... ─Me lo dijo sin dejar de mirarme.

─Yo, siempre hago bien mi trabajo señor, nunca he escuchado queja alguna de mí.

─Eso lo tendré que comprobar por mi mismo... y, lo primero que quiero es que lo que pase en este auto no se diga ni se comente a nadie entendido.

Volteé a verlo confundida. Tragué saliva antes de hablar, ¿a caso ese hombre me estaba proponiendo algo más que ser su asistente personal? Porque si eso era yo encantada...

─Lo que pase en este auto... no entiendo... puede ser más claro señor.

─Segura que quieres que sea más claro.

─Sí...

─¿Segura? Porque tendrás que firmar tu nuevo contrato si quieres que sea más claro.

¿Para qué quería que firmara otro contrato si yo ya había firmado uno?, o tal vez hablaba de que todos los trabajadores teníamos que firmar un nuevo contrato.

─Si se lo explico más claro no habrá vuelta atrás, señorita White... ─miré que presionó un botón y, le dijo al chofer que empezara a moverse.

─Si no me explica con claridad no sabré de qué está hablando ─sentí como se acercó más a mí. Podía sentir su respiración en mi cara. Sus ojos azul verdoso me miraban fijamente.

─¿Segura?

─Sí… ─respondí con dificultad.

Sus labios se pegaron a los míos y una de sus manos bajo a mi pierna.

─Espere, ¿qué está haciendo? ─me despegué de él.

─Explicándole lo que quiero... y, creo que usted sabe bien qué es.

Yo tragué saliva. Si ese hombre me volvía a besar no iba a poder controlarme.

─Pero, su chófer puede escuchar algo ─el negó, apuntando un botoncito rojo.

─Él no escuchará nada si yo no presiono este botón.

Me jaló a él y me sentó en sus piernas a horcajadas, volviéndome a besar, sentí como metió una de sus manos por debajo de mi vestido mientras apretaba mis piernas.

"Lo bueno es que acostumbro a depilarme a pesar de que soy una mujer inactiva sexualmente desde hace cinco años".

─¿Ya está entendiendo a que me refiero o quieres que sea más claro? ─me susurró al oído mientras mordisqueaba mi cuello y apretaba mi trasero.

─Quiero que sea más claro ─dije entre jadeos.

Hizo mi braga de encaje a un lado con uno de sus dedos y sentí como metió uno de sus dedos en mi vagina ─espere ─dije al sentir como metió el segundo y después el tercero.

─¿No te gusta? ─preguntó con su voz profunda, jalándome más a él para sentir su dureza, a mí me temblaban mis piernas de sentir ese enorme bulto, nunca imaginé que me entregaría a mi jefe en el asiento trasero de su auto, teniendo en cuenta que recién le estaba conociendo en persona.

─Sí… ─arqueé mi espalda al sentir como metía sus dedos una y otra vez en mí. Sentía que en cualquier momento iba a tener un orgasmo y cuando esa sensación empezó a inundar mi cuerpo él saco sus dedos dejándome a mitad de ese estremecimiento delicioso.

─Si quieres que termine lo que empecé, primero tienes que firmar su nuevo contrato.

Me quité de arriba de él y me acomodé el vestido... Me acababa de dejar con una calentura que tenía que bajar con varias duchas de agua fría.

─Ya llegamos señor ─se escuchó la voz de un hombre por una bocina.

─Después de que revise todo lo que le pedí, la esperaré en mi despacho, señorita White.

El chofer abrió la puerta del auto para que bajáramos, mi querido jefe bajó y entró al edificio, ni siquiera saludó a Jimmy.

─Buenos días, Jimmy. Buenos días, Tania ─le saludé a él y a la recepcionista, quien lo miró, susurrándome:

─¿Es el nuevo jefe? ─yo solo asentí y entré casi corriendo detrás de mi jefe moja bragas.

Cuando entramos al elevador me empezó a dar órdenes mientras yo apuntaba en mi libretita.

─Quiero que me haga una cita con todos los socios para la una de la tarde. También quiero una cita con el detective a las 4 y por último iremos a que me muestre el departamento.

Hice todo lo que me pidió este hombre ni siquiera me dejó ir a comer, era demasiado exigente. Estábamos en la reunión con todos los socios yo estaba muy nerviosa porque podía sentir las miradas de mi jefe por encima del hombro.

─Señorita White, ¿a caso no escucha? ─miró su reloj─. Llevo más de diez minutos hablándole y usted está en las nubes.

─Perdón señor ─miré a mis lados y ya sólo estábamos yo y él. Ni siquiera me di cuenta a qué hora salieron todos.

─Si ya despertó de su sueño, tome sus cosas y llévame a ver mi nuevo departamento.

─Sí, señor.

Salí con él del edificio, afuera ya nos esperaba su chofer, quien nos abrió la puerta del auto. Todo el camino íbamos en silencio. Hasta que mi celular sonó, era una videollamada de Tom, uno de mis amigos con los que me iría a divertir. Dudé en contestar.

─¿No piensa contestar? ─Yo asentí y deslicé mi dedo por la pantalla.

─Hola, Tom ─dije apenas contesté. Él apareció en la pantalla.

─Hola bonita sólo quería saber: ¿si quieres que pase por ti para irnos juntos al bar?

Volteé a ver a mi jefe. Él negó, susurrándome─: Dígale que no podrá ir, porque no sabe a qué hora saldrá de su trabajo.

─No sé Tom, yo más tarde te llamo, es que tengo mucho trabajo y todavía no sé a qué hora voy a salir del trabajo, ¿qué te parece si nos vemos en el bar?

─Está bien bonita, entonces nos vemos más tarde... besos.

Colgué la llamada y guardé mi celular. Llegamos al edificio donde estaba el departamento.

Entramos y subimos hasta el piso donde se encontraba el departamento. Mi jefe empezó a verlo con mucho cuidado.

─No está mal... tienes buenos gustos.

Después de ver el departamento salimos y regresamos en silencio a la oficina. Mi jefe se fue directo a su despacho sin decir ni una sola palabra yo entré al mío para ponerme al corriente con mi trabajo que, había dejado votado por pasarme de un lado para otro con mi jefe.

─Señorita White, venga ahora a mi oficina.

A penas escuché su voz, mis piernas temblaron. Toqué a su puerta y lo escuché decir─: Pase ─entré a su oficina y me indicó que me sentara, sin siquiera voltear a verme.

Me extendió una hoja donde decía: Contrato de confidencialidad.

─¿Qué es esto? ─pregunté sin dejar de ver el papel.

─Es su nuevo contrato. Fírmelo ─me ofreció un lapicero. Leí el contrato una y otra vez y, eso que solo eran unas cuantas líneas.

Estoy dispuesta a callar para que nada salga de lo que pasó esta mañana en el auto de mi jefe. Así como lo que pasará adentro y afuera de esta oficina. Estaré a su disposición durante las 24 horas, a la hora que él diga. Si digo o comentó algo tendré que pagar 1. 000. 000. 000 de dólares y sólo tendré dos días para pagar desde el momento que él lo diga.

"¿Acaso me estaba pidiendo que fuera su amante y firmará este papel?".

─¿Quiere que firmé esto? ─Él asintió─. ¿Y si no lo firmó de todas maneras no va a dejar de insistir para que tenga sexo con usted?

─Así es... de todas maneras firme o no, vas a terminar teniendo sexo conmigo.

Miré que se paró de su silla, se paró frente a mí y me extendió su mano. Yo la tomé y caminé con él de regreso hasta su silla de piel.

─Te voy a animar a que firmes ese contrato ─se sentó en su silla y me jaló para que quedara a horcajadas arriba de él─. Si lo firmas a partir de hoy no podrás tener ninguna relación amorosa con nadie ni tendrás sexo con otro que no sea yo.

Sentí que empezó a bajar la cremallera de mi vestido y lo bajó hasta mi cintura, se deshizo de mi sostén. Metió uno de mis pezones a su boca y empezó a jugar con él.

Solté un gemido─: ¿no podré tener sexo con nadie aparte de usted, mientras usted si lo tendrá con otras aparte de mí? ─Él negó.

─Ninguno de los dos podrá tener sexo con nadie. Solo yo tendré sexo contigo y tú conmigo ─empezó a morder mi cuello mientras metía una de sus manos a mi entrepierna. Bajando mi bragas, empezó a jugar con mi clítoris, después metió sus dedos─ Estás muy mojada ─continuaba metiendo una y otra vez sus dedos─ ¿Así has estado todo el día? ─yo solo asentí entre jadeos.

Me levantó de mis nalgas y me sentó en su escritorio, me quitó por completo el vestido, dejándome desnuda. Me miró por algunos segundos y se deshizo de su corbata, desabrochándose su camisa para dejar al descubierto su vientre plano perfectamente marcado.

Se sentó en la silla, en seguida me empezó a acariciar mi vagina, después pasó su lengua de arriba hacia abajo sin dejar de verme a los ojos. Era algo tan delicioso, solo, cerré mis ojos.

Se puso de pie. Se desabrochó su pantalón, bajándolo con todo y su ropa interior, dejando libre su miembro... por Dios era de tamaño considerable y, sabía que me iba a doler mucho, eran varios años sin nada.

─¿Quieres que siga?

─Sí… ─respondí con dificultad.

─Entonces firma el contrato ─me lo dio para que lo firmara y, yo lo firmé─ ¿eres o no? No me gusta meterme con vírgenes ─inquirió mientras besaba mis senos, yo guardé silencio─. Seré el mejor amante que hayas tenido ─Él se agachó para sacar del bolsillo de su pantalón un preservativo que rompió con facilidad, una vez se lo colocó, se posicionó, embistiéndome con frenesí. Él no pudo contenerse más, al cabo de unos minutos, llegamos al orgasmo.

Una vez nos tranquilizamos, me empecé a vestir al igual que él... miré que guardó el contrato que me hizo firmar en uno de sus cajones del escritorio.

─Hasta mañana, señor ─le dije, pero él me detuvo antes de que saliera de su oficina.

─Quiero que llames a tu amigo, ese que te llamó hace un rato, le dirás que no vas a ir a ese dichoso bar.

─¿Cómo?, pero en el contrato no decía que no podía salir divertirme.

─No importa... Así que llámalo ahora.

Saqué mi celular y, llamé a Tom para decirle que no iría, con el pretexto de que estaba cansada. Pero era obvio que si pensaba ir. Mi jefe no me iba a impedir que saliera a divertirme con mis amigos, en el contrato sólo decía que no iba a decir nada de lo que se hacía afuera o adentro de la oficina y que solo podría tener sexo con él.

Después que llamé a Tom, salí de la oficina, mi jefe me llevó hasta mi departamento. Antes de bajar del auto me jaló y me besó.

─Nos vemos mañana a las 8 am. Ni se te ocurra irte con tu amigo, si no quieres que te lleve en este momento a mi nuevo departamento para tener sexo contigo todo el fin de semana.

─¿Todo el fin de semana?

─Sí, ahora baja y entra a tu edificio.

Bajé del auto y entré, antes de entrar al elevador volteé hacia la calle, aún estaba su auto estacionado con el vidrio abajo. Mi jefe estaba esperando a que subiera a mi departamento.

Apenas se abrió la puerta del elevador, de inmediato ingresé. Cuando entré a mi departamento, le marqué a Tom. En el segundo repique contestó:

─Hola bonita ─lo escuché decir del otro lado de la línea.

─Hola... oye, sí iré al bar, pero yo llegó ahí, ¿va?

─Está bien, entonces nos vemos en un rato.

Colgamos al mismo tiempo y, me fui directo al baño para ducharme, me quité mi ropa quedando completamente desnuda. Mirándome al espejo... me di de cuenta que tenía algunos chupetones en mis senos, mi jefe me había dejado marcada.

Continuará...

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