Personajes de Mizuki e Igarashi
UN CONTRATO MÁS CON MI NUEVO JEFE (CAP. 4)
Esa noche tuvimos sexo como dos salvajes. En la mañana siguiente me levanté. A mi lado solo quedaban las almohadas y sábanas desordenadas.
Tomé una de sus camisas, fui a la cocina a beber un poco de agua, ahí estaba él con una señora de complexión delgada, de quizás unos 50 años, de rasgos latinos.
Mi jefe me miró levantando una de sus cejas. Le dijo a la mujer que se podía retirar. Jalé una de las sillas hacia a mí y me senté frente a él, quien ya tenía en la mesa dos platos servidos con un delicioso desayuno.
─¿Cocinaste?
─No, lo hizo mi ama de llaves, me gusta consentir a la mujer que esté a mi lado.
─¿Llamando a tu ama de llaves un fin de semana para que le cocine a tu amante? ─Ahora era yo quien levantaba una ceja con un gesto irónico.
─Acostúmbrate, me gusta ser atento con la mujer que es esté a mi lado. En el sofá te dejé algunas prendas de vestir y joyas.
─Aparte de haberme hecho firmar un contrato para tener sexo con usted piensa comprarme con sus regalos ─miré que se puso serio mientras llevaba un pedazo de tocino a su boca.
─Yo nunca pagaría por tener sexo, solo me gusta ser detallista, con usted no será la excepción.
Me quedé en silencio hasta que terminé mi desayuno, pero no evitaba sentir nervios, porque mi jefe no me quitaba la vista de encima. Sin embargo, esa palabra detalle, me hizo revivir un viejo recuerdo que esfumé de inmediato de mi mente.
─Me toca a mí lavar los platos ─dije cuando terminamos de comer.
─Aquí, usted es mi invitada, señorita White ─se puso de pie, levantando los platos para ponerlos en el fregadero y lavarlos. Yo seguí sentada mirando su espalda ancha, diciéndome: "una vez más la historia se repite", pero el sonido de un celular me distrajo, porque ese era mi celular.
Me puse de pie y lo empecé a buscar, cuando lo encontré ya habían colgado, había sido Tom, quien me había llamado. Enseguida me llegó una notificación de un mensaje de él, lo abrí.
─Hola bonita, buenos días... quizás sigues durmiendo... bueno solo quería decirte que nos reuniremos en el restaurante de siempre para comer a las tres de la tarde... besos.
Cerré el mensaje. Puse mi celular sobre la mesa de centro.
─¿Quién era? ─Levanté la vista, mi jefe estaba parado en la puerta de la cocina─. No me digas... deja adivino... era tu amigo ese que te abrazó ayer de tu cintura en ese bar, para que bailaras con él.
Abrí los ojos. Acaso me había mirado en el bar con Tom, pero era lógico ya que me había seguido desde que salí de mi edificio.
─Sí, era él.
─Y, ¿qué quiere?, porque te recuerdo que pasarás todo el fin de semana teniendo sexo conmigo, aquí en mi departamento.
─Solo me avisaba que nos miraríamos para comer como lo hacemos desde que íbamos en la preparatoria con nuestros amigos. Esos con los que me encontraba en el bar a noche.
─Entonces llámalo y dile que no irás ─Se acercó a mí, agarrándome fuerte de la cintura, pegándome a él─. No quiero volver a ver que ese tipo te abrace, ¿entendido? Él, ni ningún otro.
Tragué saliva─ Solo es mi amigo nunca se ha propasado conmigo, pero si dejo de reunirme con mis amigos de la noche a la mañana se preocuparán. Me empezarán a hacer preguntas, y, no les puedo decir que me acuesto con mi jefe cada vez que él tenga ganas, porque si digo algo, usted me hará que le pague un millón de dólares y, yo no tengo todo ese dinero para pagárselos así que, no me pida que me aleje de mis amigos.
Me miró a los ojos, sin dejar de abrazarme de la cintura─ Está bien puede reunirse con sus amigos como de costumbre. Incluso puede salir a divertirse con ellos, pero no quiero que tenga sexo con nadie que no sea yo, ¿entendido? ─yo asentí─ y, quiero que me digas cada que te reúnas con ellos ¿Está bien?
─Está bien... ─me besó con desesperación hasta dejarme sin aliento.
─Ahora hay que darnos una ducha para que se puedas ir a reunir con sus amigos.
─Está bien ─caminé hacia el baño─ ¡ay! ─me quejé cuando sentí la nalgada que me dio, haciéndome dar un brinquito─. Disculpe señor... quisiera saber: ¿dónde está mi ropa?
─La metí a la lavadora... entra al baño mientras yo voy por ella. Recuerda que tienes prendas nuevas en el sofá.
Al rato, me terminé de vestir y, esperé a que mi jefe terminara de hacer una llamada, mientras yo miraba la televisión.
─Toma tus cosas es hora de llevarte a tu departamento ─me dijo parándose frente a mí; más bien me estaba dando una orden.
Tomé mis cosas y salí con él de su departamento. En todo el camino a mi departamento fue demasiado serio, ni siquiera me volteó a ver. Podía ver que apretaba con fuerza el volante, porque sus nudillos se ponían blancos.
Cuando llegamos a mi edificio iba abrir la puerta del auto para bajar, pero cuando agarré la palanca sentí su mano en mis piernas.
─No vayas a hacer planes para esta noche, porque quizás quiera verte.
─Está bien ─Se acercó a mí y me besó ─Ahora sí, baja del auto.
Salí de su auto y, esta vez ni siquiera esperó a que entrara al edificio para poner en marcha su vehículo. "Viejo bipolar", pensé.
Al entrar, subí las escaleras hasta mi departamento. Me fui directo a mi habitación, me dejé caer en mi cama.
Sabía que me quedaría dormida, así que programé mi celular para que sonara a la una de la tarde. Quería dormir un par de horas antes de irme a comer con mis amigos.
Apenas me acomodé, caí en los brazos de Morfeo.
Escuché la alarma de mi celular, yo seguía con un montón de sueño, pero no le quería quedar mal a mis amigos. Así que me fui al baño, me di una ducha con agua fría para despertar. Me empecé a vestir, hacía calor así que me puse un short blanco con una blusa anaranjada de mangas, sin escote, y unos zapatos de plataforma floreados. Cuando estuve lista miré la hora y, ¡cielos!, ya faltaba media hora para las tres.
Salí rápido de mi departamento, tomé un taxi para que me llevara al restaurante, donde siempre me reunía con mis amigos, del cual era dueño Tom. Ese restaurante era demasiado exclusivo, pero para sus amigos siempre tenía un lugar disponible sin tener que hacer una reservación.
Cuando llegué al restaurante ya eran las 3 con 10 minutos, se me había hecho tarde. Bajé del taxi aprisa y entré.
─Buenas tardes, Mili ─salude a la chica que recibía a los comensales.
─Buenas tardes, Candy.
─¿Ya llegaron los chicos?
─Sí, solo faltas tú.
Camine hasta la mesa donde siempre nos sentábamos, pero antes de llegar escuché que alguien me habló.
Continuará...
Si quiere capítulos seguidos dejen comentarios a granel, ja, ja, ja. Besos, Dios nos bendiga.
