ADVERTENCIA: Recordad, por favor, que en esta historia hay violencia y lenguaje soez.

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LA MANCHA ROJA;
la locura de enamorarse

O2

If we can be found, we sure can get lost
through all the madness of falling in love

—Entonces, lo vi —Bubbles cubrió su boca con sorpresa e ilusión en sus ojos, mientras que Buttercup mantuvo una expresión neutral en su rostro—, estaba en el autobús. Me hizo "adiós" con la mano, yo hice lo mismo... —suspiró y miró a la alfombra que cubría el piso de su habitación—. Y se fue, se fue.

—Ay, Bloss... ¡Qué chulo! —exclamó Bubbles.

—¿La historia o el tío? Porque yo pienso que el tío ese debe ser un chulo de mierda —dijo Buttercup y se encogió de hombros—. Venga, chicas, no pueden esperar nada bueno de alguien que está acostumbrado a las balas.

—Deberías empezar a fantasear un poco con lo que es el amor —dijo Bubbles luego de codear a su hermana—, ¿por qué no darle una oportunidad?

—Buttercup tiene razón, en realidad —dijo Blossom llamando la atención de sus dos hermanas menores—. Hay cosas que pueden ser muy llamativas en apariencia, pero la realidad es que si está acostumbrado a las balas, significa que pertenece a un mundo en donde es normal estar en medio de un conflicto con armas. No tiene futuro ni conocimiento de mundo.

Blossom nunca se había odiado tanto como lo hizo una vez que terminó de hablar. ¿De verdad tenía ese sesgo? Ella misma era consciente de que las realidades son más complejas una vez que las conocen, que no pueden ser interpretadas a través de las apariencias o de "lo que se infiere de ellas". Agachó la cabeza y suspiró algo pesado. Tendría que seguir trabajando en ello. Y cuando pensó que la conversación se había puesto algo incómoda a raíz de lo que dijo y lo que su rostro expresó, Bubbles volvía a hablar con una enorme e ilusionada sonrisa en su rostro:

—Yo opino que deberías dejar que el propio mundo te sorprenda. Si es tu hilo rojo, están destinados sea como sea. Ese hilo se extiende, es muy flexible y nunca, nunca, nunca se rompe.

—¿Y si uno de ellos muere? —pregunta Buttercup con la sola intención de hacer dudar a su hermana menor, pero ella seguía con la misma sonrisa.

—Muere, sin embargo, no deja de ser el destinado para su pareja.

Blossom no opinó nada, solo se quedó mirando y escuchando atentamente las conversaciones que estaban manteniendo sus hermanas: Bubbles ilusionada con la leyenda del "hilo rojo" mientras que Buttercup le ponía situaciones en donde implicaba una separación de la pareja destinada. Le hacía ilusión esa situación. ¿Y si el chico de ojos rojos estaba destinado para ella? Se sentía como una quinceañera que fantasea con su "primer amor". ¿Blossom podía decir que ese chico era su primer amor? Nunca ha fantaseado con uno..., así que prefería creer y decir que sí, que estaba experimentando las sensaciones del primer amor.

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Un día, Brick tuvo que salir un poco más tarde del trabajo, le prometió al señor Mistle que él se encargaría de cerrar y poner toda la seguridad del local. El viejo creía en él, siempre lo hacía, así que solo le pidió que no se fuera tan tarde. Se había demorado con la limpieza de unos instrumentos y no le gustaba acumular trabajo para el día siguiente, por lo que no iba a irse hasta terminar.

Seguía habiendo gente transitando por las calles, estaba aliviado porque llegaría a tiempo para la cena, claro, siempre y cuando el transporte no demorase en pasar. Caminaba por las calles, intentaba estar tranquilo, pero constantemente iba alerta, no tenía cómo saber cuándo atacaría su enemigo, tampoco el cómo lo haría. Solo estaba seguro de que volverían a atacarlo y, si dejaban pasar más tiempo, podría existir un incremento en la fuerza y el alcance. Estaba seguro de que, lo que Bud estaba buscando, era matarlo en plena calle, a la luz del día y a la vista de cualquier transeúnte inocente que tendría que cargar con un trauma que no le correspondía; el alma de Brick no podría tener un descanso en paz al saberse la causa del trauma de un otro.

Las sensaciones habían incrementado durante este último tiempo, por lo que cuando escuchó que un auto derrapaba, se giró inmediatamente en dirección del sonido. El vehículo negro con vidrios polarizados se acercaba a él, no le daba importancia a los otros vehículos por la calle, Brick se arrinconó, casi cayó en la trampa, porque eso no fue nada más que una distracción, un grupo salió del callejón y le intentaron agarrar mientras amenazaban a algunos transeúntes que iban por la calle en ese momento.

—¡Detente, hijo de puta, o te llenaremos de plomo el intestino! —dijo uno de los tipos con su aguda y rasgada voz.

No lo dudó, Brick empezó a correr no sin antes darle una hostia al hombre que tenía en frente, debía evadir cualquier otro tipo de contacto con ellos. Tenía en mente llegar a casa, sano y salvo, nada más que eso. Pasó a llevar a una que otra persona que transitaba por las calles a esa hora que, al verlo correr, se dieron cuenta de que algo no andaba bien y reaccionaban a protegerse, ya sea cubriéndose la cara o agachándose. Brick se sentía culpable al observar esas reacciones, desearía que la gente no tuviera que adaptarse a algo tan violento.

—¡Pagarás caro por lo que le hiciste a Julie! —le gritaban.

—¡Dejad de joder con lo de Julie! ¡Madre mía! —les respondió Brick sin mirar hacia atrás.

Tomó un gran respiro y pensó en que iba a arriesgarse. Corrió por uno de los callejones, sabía que podría ser fácilmente emboscado, pero no se le ocurría nada más. Aumentó la velocidad, pasó al callejón trasero y luego dobló en uno de ellos y corrió más rápido, salió a la calle y retrocedió un callejón y volvió a meterse ahí, se ocultó entre unas cajas para recuperar un poco su aliento, sin embargo, sabía que no podía quedarse durante muchos segundos ahí. Contó hasta cinco y salió del callejón, y, con la temeraria decisión de cruzar la calle, se arriesgó para llegar a la calle de en frente y atravesar uno de los callejones que darían a la zona limítrofe entre el pueblo y la ciudad, esa zona donde habían más tiendas, exclusivas de aquellos citadinos que no querían involucrarse ni mezclarse con los pueblerinos.

Blossom caminaba por la gran calle de la zona limítrofe, tenía una sola bolsa de papel, pero pesaba demasiado. No estaba en aquel lugar, precisamente, porque esperaba encontrar a Brick. Sí, le gustó creer que se trataba de una señal del destino, como le había dicho Bubbles, quería fantasear con el amor y dejar que el destino me sorprenda. "Hilo rojo", ¿no sonaba como algo mono? Quiso pensar que era eso. La razón por la que estaba por esos lares era porque había una librería que tenía, como exclusivos, artículos sacados de una revista de leyes, de hecho, el dato de en dónde podía acceder al artículo, redactado por el caso que debía estudiar para sus clases antes de la práctica y prueba frente al estrado, se lo dio la misma bibliotecaria de su universidad.

"—Esa librería te proveerá de muchos artículos de leyes, también literatos, lingüísticos, ¡hasta de odontología! Esta es la dirección, cariño. Trata de no ir sola, recuerda que la zona limítrofe es más parte del pueblo que de la ciudad", recordó las palabras de aquella mujer de cabello rojo fresa.

Ella acomodó su cartera, tiró un poco de su bolsa cargada con los artículos y los libros —que pidió previamente en la biblioteca de la universidad— y se encaminó hacia la parada de autobuses. Su padre no podría ir por ella, pero bueno, le dio dinero para que se tomara un taxi. Le parecía más seguro un auto con un completo desconocido que un autobús en donde podría estar con más gente y, en caso de estar siento atacada, poder tener ayuda. Vale, ya se había tomado una decisión, se acabó.

Su corazón se detuvo cuando divisó a Brick corriendo por la calle. Pero ¿por qué estaba corriendo? ¿De qué huía? ¿Será que le estaban atacando? ¿O él iba a atacar? Ella se le quedó mirando y notó que la expresión en su rostro tenía cierta emoción, quizás más como alivio, cuando él la vio y reconoció. No fue hasta que sintió que Brick le jalaba de la muñeca que reaccionó. Con dificultad, corrió junto con él, ella no solía hacer eso, de hecho, detestaba la actividad física porque no le gustaba sudar, pero ahora alguien estaba marcando su andar.

—¡Espera! ¿De qué vas? ¿Qué haces? —preguntó Blossom al estar llegando al paso peatonal.

—Te lo explicaré, solo sígueme, por favor.

La luz cambió a verde en el momento exacto, Brick y Blossom cruzaron hacia la plaza que seguía iluminada en frente de una parada de autobuses. Se detuvieron a unos pasos de la parada, pero él tiró un poco más de ella, quería acercarse a los locales de donde todavía entraba y salía gente. Blossom intentó recuperar el aliento mientras que él se quitaba su bolso y su chaqueta y la tiraba al suelo, ella le miró extrañada, más cuando él posó ambas manos en sus mejillas.

—¿Podría besarte? —le preguntó.

—¿Cómo dices? —se extrañó Blossom—. ¿De qué vienes?

—Te lo explicaré después... ¿Podría?

La expresión en el rostro de Brick era de desesperación, vio cómo tragó saliva, su labio inferior comenzó a temblar. Blossom no estaba segura, pero en esa situación, y viendo el estado del chico, de una forma algo dudosa, asintió y aceptó.

—Vale, pero me lo explicarás todo.

Ella fue quien jaló del cuello de su camiseta e inició el beso. No fue profundo, tampoco intenso, solo sus labios se juntaron. Ambos tenían los ojos entre abiertos, Brick pasó sus manos hasta los hombros de Blossom, en tanto ella seguía sosteniendo la prenda. El chico se separó un poco de ella, quien estaba completamente confundida, y miró a los alrededores. Divisó a uno de los hombres de Bud, el calvo que llevaba una sudadera gris y, como si fuera algo normal, cargaba con una pistola. El calvo era seguido por dos hombres más, miraban a todos lados, Brick actuó de nuevo.

—Disculpa, solo un poco más.

Y volvió a besarla. Esta vez, Blossom dejó sus manos sobre el cálido pecho de Brick, mientras que él la tomaba de la espalda. Él mantuvo los ojos abiertos, ella también, pero ambos miraban cosas completamente distintas. Los subordinados de Bud volvían por el camino en que salieron, el calvo alzó y agitó sus brazos como si estuviera mandando un mensaje. Esperó a que todos entraran al callejón y se separó de Blossom. Por un par de segundos, mantuvo los ojos sobre ese callejón, contó hasta cinco y suspiró aliviado.

—Madre mía —dijo—, me pasa por ser un gilipollas. ¿Cómo es que se me ocurre andar hablando sobre que esos no me han atacado? ¡Joder! ¡Joder, Brick! —se queja.

Blossom le miraba extrañada, no entendía nada de lo que decía, frunció un poco el ceño pero arqueó una ceja cuando escuchó el nombre de aquel chico.

—¿Brick? —le dice y él le mira de inmediato—. ¿Ese es tu nombre?

El aludido inclinó un poco su cabeza, sobó su nuca con incomodidad, miró a su alrededor asegurándose del entorno, y luego adoptó una posición un poco más seria, tosió falsamente llevando su puño hacia su boca. Blossom se había cruzado de brazos, arqueó una ceja e inclinó una cabeza, estaba a la espera de una respuesta y, obvio, de una explicación que él mismo le había prometido dar.

—Disculpe, señorita —comienza a hablar el chico—. Soy Brick, sí, ese es mi nombre...

—¿Por qué pediste besarme, Brick? —hizo mucho énfasis en el nombre, de hecho, inclinó su pecho hacia adelante cuando lo dijo.

—¿Por qué? Sí, eh, claro, perdone —suspiró nuevamente—. Cómo explicarlo... —la miró a los ojos, apretó un poco sus labios y volvió a hablar—. La verdad es que necesitaba escapar de unos... —chasqueó la lengua—, de unos tipos, es todo.

—¿Estás seguro de que es todo?

—No se me ocurría otra forma de escapar —miró a la plaza—. Si me metía a los locales de por ahí —señaló con el índice derecho—, podría haber salido al río, salto, me lleno de lodo, ellos me siguen, me encierran y me matan.

—¿Matarte? —se asustó un poco—. ¿Qué me estás contando? ¿Te iban a matar?

—Hace muchas preguntas.

—Pues discúlpame, pero no es común que... ¡Venga! ¡Pediste besarme! —se exaltó un momento, levantó su bolsa, que había dejado caer, hasta que estuviera un poco a la altura del rostro de él—. ¡Espero que mis textos no estén arruinados por el ajetreo!

—De verdad, le pido mil disculpas, solo estaba viendo mi bienestar, perdón —dice Brick intentando hacer una pequeña reverencia con su cabeza—. Perdón, perdón, perdón.

Se quedaron en silencio un momento, Brick tenía los ojos cerrados y estaba en posición de ruego, mientras que Blossom le miraba un poco ofendida, pero luego cedió, tomó una profunda bocanada de aire y asintió lentamente con la cabeza.

—Ya recuerdo, quizás puedo hasta comprenderlo... Esa vez, cuando me pediste que no volviera —Brick alzó la cabeza en ese momento—, ese ataque, era para ti, ¿verdad?

Brick guarda silencio, el ambiente entre ambos se llenó de una pesada tensión, Blossom se preguntó si fue buena idea haber dicho aquello, pero sentía que estaba en su derecho de saber la verdad, sobre todo si fue, indirectamente, involucrada. El chico asintió con lentitud, pero luego negó con la cabeza, siendo este movimiento más marcado que el primero.

—¿Le acompaño a algún lugar? ¿Esperaba transporte o venía alguien por usted?

—¿Lo harás de verdad?

—Es lo único que se me ocurre para devolverle el favor?

Blossom se lo pensó un momento, Brick parecía agitado todavía, miraba en todas direcciones, se notaba bastante alerta y preocupado por los alrededores. Ella asintió y él pareció relajarse un poco. Quiso preguntar, pero tal vez solo era su perspectiva y no significaba nada en realidad.

—Estoy esperando un taxi —le dice—, así que no creo que tengamos que esperar tanto.

—Si nos quedamos en esa parada, no —afirma Brick cuando empiezan a caminar hacia la parada de autobuses que estaba cerca de ellos—. Usted puede tomar asiento mientras yo veo si viene uno.

—Te lo agradezco, Brick.

—No tiene por qué, de hecho, siento que sigo en deuda con usted.

Se quedaron juntos en la parada, el silencio incómodo reinó entre ambos, parecía estar disfrutando su estancia porque ninguno de los dos intentaba iniciar una conversación. No fue hasta que Blossom aclaró un poco su garganta, Brick terminaba de guardar su chaqueta dentro de su bolso, y cuando la escuchó, inmediatamente, dirigió su mirada y atención hacia ella.

—Quisiera agradecerte por salvarme ese día. Debo admitir que, cuando me vi involucrada entre las balas, pensé que moriría en ese lugar —rascó su cuello con una de sus manos—. Pero apareciste tú y me alejaste del peligro —sus miradas se encontraron, Brick tenía la boca entreabierta—. Claro, ahora pareciera como si me he vuelto a involucrar... aunque, esta vez... —pero Blossom no siguió hablando.

—Esta vez, usted me salvó —dijo Brick a modo de completar la idea de la chica, quien asintió.

—No sabía si era correcto decir aquello.

—Lo es, señorita. Sí que lo es.

—¿Podría preguntarte por qué te persiguen?

La mirada de Brick pasó de ser una más tranquila a una fría, completamente fría. Blossom sintió un poco de miedo de su reacción.

—Porque sí —contestó con un tono algo seco, de hecho, evadió la mirada de la chica y miró hacia la calle.

—¿Es algo de lo que no quieres hablar?

No se conocían, así que obviamente Brick no sabía que Blossom detestaba quedarse con preguntas sin respuestas, sobre todo cuando es ella quien formula las preguntas. Necesita una razón, aunque sea "irrelevante", si te hace una pregunta, más te vale contestarle porque no te va a dejar tranquilo hasta que le des hasta los por menores.

—Es algo de lo que no debo hablar —dijo él al darse cuenta de que ella no parecía ceder—, si hablo, le van a involucrar a usted.

—Suenas preocupado.

—Por supuesto, es que estoy preocupado, pero no me malinterprete, solo no quiero arruinar la vida de nadie, menos de alguien que no tiene nada que ver con nosotros.

—¿Nosotros?

—Mi familia —bufó—, vamos, no pregunte más. Le digo, es peligroso que sepa muchos detalles. ¡Ah! ¡Taxi!

Blossom se puso de pie inmediatamente, Brick había hecho señas para que se detuviese, así que ella solo tomó su bolsa con sus textos y esperó a que el carro se estacionara. Se pusieron frente, el uno al otro, solo se sonrieron de forma forzada, ambos apretaban sus labios. Sin decir más, ella se acercó al vehículo mientras que él daba un par de pasos hacia atrás y estrechaba el cargador de su bolso mientras lo presionaba contra su pecho.

—No vuelva por acá, señorita —dijo Brick de pronto—, por su propio bien, no termine en el lugar equivocado de nuevo. No quiero que termine involucrada por mi culpa.

—No entiendo lo que dices —suspiró Blossom cuando abrió la puerta del taxi—. Pero si así lo prefieres, prometo que no volveré por acá por ti —Brick pareció un poco aliviado—. De todos modos —se subió al auto y, desde el asiento y esbozando una linda sonrisa dijo—: un gusto en conocerte, mi nombre es Blossom, deja ese tratamiento formal conmigo —y cerró la puerta sin darle oportunidad para una respuesta.

El auto se puso en marcha pero se topó con la luz roja, por la ventana opuesta a donde iba sentada, vio a Brick cruzar la calle mirando a todos lados. Le hubiera seguido observando hasta que desapareciera de su campo visual de no ser porque el conductor le habló:

—¿Adónde va, señorita? —y empezó a avanzar.

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Blossom apostaba sus cartas a un siguiente encuentro, como os he dicho, ella detesta quedarse con preguntas sin respuestas. Pues su hermana, Bubbles, insistió con ir a comprar chocolates, decía que tenía muchos antojos de algo dulce, pero "no de cualquier dulce, quiero de ese chocolate con coñac que trajiste". Se quiso negar, quiso inventar alguna excusa, de hecho, le sugirió ir con Buttercup, y la verdad es que ella aceptó, sin embargo, ninguna sabía cómo llegar. Les dijo que su padre conocía ese lugar, que fueran con él. No quisieron, no aceptaron, le rogaron y ella tuvo que aceptar.

—Pensé que íbamos solo a comprar los chocolates, chicas.

Sus hermanas no solo habían gastado un montón de billetes en chocolates, por lo menos tres bolsas, sino que ahora les dio ir por unas piezas de cerámica. Se acercaba la Navidad y a sus hermanas les llamó la atención que hubiera cerámica de temporada, desde tazas rojas, platos decorativos, para poner galletas, cuencos, entre otras variedades de productos. Blossom estaba nerviosa, sus hermanas no la tomaban en cuenta, de hecho, le dijeron que no se dejaran llevar por algún tipo de "sesgo social". Estaba oscureciendo, tenía cierto miedo de que la situación se tornase un tanto peligrosa.

—Déjanos disfrutar, por favor —dijo Buttercup tomando un cuenco verde con copos de nieves blancos y una línea roja en el medio—. Quiero este.

—¡Está bellísimo, Buttercup! —exclama Bubbles—. En tanto compraré tazas navideñas para todos, así el chocolate caliente tendrá un mejor sabor.

—Venga ya, ¡daos prisa!

Sus hermanas terminaron de pagar, Blossom notó que el chico castaño que atendía la tienda coqueteó un poco con Buttercup, su hermana solo se rio, como lo hacia siempre que respondía un coqueteo. Se relajó un poco, iban a irse ya, sin embargo, se escuchó la campana, alguien había entrado a la tienda, un par de hombres, Blossom fue la primera en verles y se asustó al darse cuenta de que llevaban armas.

—¡Pon todo el dinero en una bolsa, hijo de puta! —gritó uno de los hombres.

Las tres hermanas se juntaron, a Blossom le nació cierto instinto y se puso como escudo, aunque sus hermanas parecían estar más preocupadas de proteger sus compras que sus propias vidas. Uno de los hombres pasó por al lado de las chicas y se concentró en el joven de la caja que, asustado, se movía torpe hacia un lado para tomar una bolsa en donde echarles el dinero; en tanto, el otro hombre pasaba un dedo de su mano libre por su nariz y emitió un molesto ruido una vez que hizo ello, apuntaba a las hermanas pero no las miraba, hasta que, de un segundo a otro, pensó en prestarles atención. Fue ahí cuando recorrió a Blossom con la mirada, de pies a cabeza, alzó ambas cejas y sonrió.

—¡Gale! —llamó a su compañero—. ¡A que no te enteras! —no apartaba la mirada de Blossom.

—¿De qué? —el tal Gale le respondió pero no dejaba de observar al chico de la tienda.

—Esta mujer de acá —Blossom sintió un escalofrío—, ¿no es acaso la noviecita de Brick?

Gale dejó al chico, echó su cabello rubio hacia atrás y se acercó a su compañero. Afuera de la tienda, había otros dos tipos custodiando que nadie entrase. Gale se fijó en el rostro asustado de Blossom, las hermanas de la chica se encontraban aterradas y a la vez confundidas. ¿Por qué relacionaban a su hermana mayor con un tal "Brick"? ¿Y por qué le decían que era la "noviecita"?

—¡No jodas! —se rio burlesco—. Tenías razón, Nick, es la noviecita de la sabandija pelirroja.

El chico de la tienda tomó rápido el teléfono y comenzó a realizar una llamada, y si bien se encontraba aterrado de que le pillaran, los asaltantes no estaban interesados en él en ese momento.

—¿Se la llevamos al jefe? —preguntó Nick.

—Por supuesto —Gale tomó el brazo de Blossom, la chica se quejó fuerte—. Esta mujer vale más que cualquier billete, de todos modos, el jefe ya tiene suficiente dinero.

—¡Dejadme! —se quejó Blossom—. ¡Saca tus asquerosas manos de...!

Gale le dio una fuerte bofetada, sus hermanas ahogaron un grito, estaban en shock, no entendían lo que estaba pasando. Blossom se lamentaba porque su intelecto parecía estar bloqueado en ese momento, o bien, no tenía forma de escapar, en realidad. Intentó zafar el agarre, pero no, no funcionaba, la fuerza de ese hombre era superior. Le ardía la mejilla, quería llorar, pero, por alguna razón, se quiso mantener fuerte.

—Sé obediente —dijo Nick antes de agarrarla por la nuca—, irás con nosotros.

—¡Soltadme! ¡Os he dicho ya! —siguió gritando—. ¿Qué queréis de mí?

—¡Que vengas! —Nick jaló un poco su cabello—. No quiero dañarla, señorita —dijo irónico—, así que, o vienes con nosotros por las buenas, o vienes por las malas.

Blossom no pudo elegir, le jalaron y la sacaron de la tienda. Sus hermanas gritaban que no se la llevaran, preguntaban quién era Brick y afirmaban, entre gritos con desgarros de garganta, que ella no era quien creían que eran. Pero sus gritos eran inútiles, ninguna se movió, estaban siendo amenazadas por las armas, su hermana se iba, los otros transeúntes miraban con horror, sabían que era la banda de Bud. La policía era inútil contra la banda de Bud, no había nada qué hacer, más que ver a la chica pelirroja siendo forzada a entrar a un auto, le cubrieron la boca, cerraron la puerta y se fueron.

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Brick iba corriendo, no tenía un rumbo claro, pero pensó que partir checando la tienda sería un buen lugar a considerad como punto de partida. Corría, corría, corría, su respiración estaba agitada, le dolía un poco el respirar producto del aire frío, sin embargo, no tenía opción, debía darse prisa si no quería que algo malo sucediera. Apenas llegó a su casa luego de su jornada laboral, lamentándose de no haber llevado su móvil consigo, sus hermanos le dan el recado de Mitch:

"—Hermano, los subordinados de Bud se llevaron a tu novia —dijo Butch un tanto alterado.

—¿Tenías novia y no nos habías dicho? —le inquirió Boomer.

Mitch era el dependiente de esa tienda de cerámicas, se conocían porque sus jornadas laborales terminaban casi al mismo tiempo, empezaron a hacerse compañía en la parada del autobús. Ese día, Brick había salido antes, una hora antes, por lo menos, así que cuando ocurrió el incidente, Mitch decidió llamarlo a su móvil, pero contestó uno de sus hermanos, Butch. No podía ser que existiera otro "Brick" en el pueblo, no es un nombre muy común, Mitch no podía estar tan equivocado; además, se existir otro Brick, ¿también tendría problemas con Bud y su pandilla? Eso ya sería demasiada coincidencia.

—Joder... —se quejó Brick al momento en que decidió detenerse para recuperar un poco de aliento—. ¡Joder!

Volvió a correr, más rápido que antes, ya podía divisar las luces de las calles de la plaza. No iba a descansar hasta dar con la chica. Debía dar con ella... Un recuerdo invadió su cabeza en ese momento, uno que, si bien han pasado dos semanas, no ha podido borrar por completo.

"—No entiendo lo que dices. Pero si así lo prefieres, prometo que no volveré por acá por ti. De todos modos: un gusto en conocerte, mi nombre es Blossom, deja ese tratamiento formal conmigo". Recordaba a la perfección ese diálogo, recordaba la temperatura de la noche, la molestia de las luces anaranjadas de la calle, el color de su vestido y, por supuesto, de la sonrisa que le dedicó ese último momento.

—Que no sea... —decía a penas—. Por favor, que no sea ella.

Blossom era una chica inocente que no pertenecía a ese mundo, su mundo. No tenía por qué estar relacionada con él. De pronto, pensó que tal vez les vieron besarse o cuando esperaban un taxi. El corazón de Brick se aceleraba cada vez más, no soportaba la presión ni la ansiedad de no saber dónde estaba la chica, si era ella, finalmente, o peor, alguna otra inocente. Seguía corriendo por la calle, vehículos pasaban junto a él, algunos eran policiales, de seguro la familia de ella hizo la denuncia, después de todo, Mitch dijo que la chica había ido con sus hermanas.

Recibió una llamada, detuvo su paso abruptamente, casi cae, se apoyó en un poste de luz y sacó el pequeño y grueso aparato de su bolsillo. Era un número desconocido, por un momento pensó que podría ser alguno de sus hermanos con noticias sobre la chica, aunque sonase imposible y ridículo... Bueno, si pudieron llevársela, fácilmente podrían soltarla. Bud no sigue lógica, nada en él es lógico, solo le gusta atormentar y torturar a la gente porque tiene algo de poder.

—¿Quién habla? —contesta Brick, escuchó una risa burlesca a través de la línea, supo de inmediato que se trataba de algún subordinado de Bud o bien, era él—. ¿Cómo consiguieron mi número, hijos de puta?

Cuida tu cochina boca —era Bud, no cabía duda, era el capullo de Bud.

—¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué tomaste a una inocente...?

¡Vas a pagar por lo que le hiciste a Julie!

—¡Es que tú sigues con esa mierda, macho! ¡¿Dónde mierda estás?! —Brick estaba molesto, muy molesto, su rostro estaba colocándose tan rojo como sus ojos.

En el depósito, ya sabes a cuál me refiero. Si no quieres que acabe con la vida de tu noviecita, será mejor que apures el paso, sabandija —y la llamada se terminó.

Brick guardó el móvil rápido y siguió corriendo. Agradecía tener un buen estado físico, podía resistir esas largas corridas. Para llegar al depósito debía pasar su antiguo barrio, seguir calle abajo en donde la luz ya empezaba a ser más escasa, luego pasar el muele y ahí estaría. Debía darse prisa, no quería seguir poniendo en riesgo a la chica, sea quien fuere.

—Que no sea ella, que no sea ella, que no sea ella... ¡Dios, por favor, que no sea ella! —gritó mirando hacia el oscurecido cielo en tanto aceleraba sus pasos.

"Si podemos encontrarnos, también podemos perdernos
a través de toda esta locura de enamorarnos"

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perlapuccabf, no te presionaré para que me cuentes, pero me gustaría que consideres enviarme un mensaje si, en algún momento, quisieras hablar con alguien. No te conozco, por ende, no podría juzgarte. Gracias por tus comentarios con respecto a mi historia, y sí, toda la dinámica familiar de Blossom es fría, hay preocupación, pero no a tal nivel de los lazos generados. ¡Gracias por leer!

Hasta la próxima actualización.