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LA MANCHA ROJA;
la locura de enamorarse

O3

If we're truly lost,
I don't want to be found here
dying alone

Brick llegó al depósito cuarenta minutos después de colgar la llamada. Tuvo que tomar descansos, si no, no hubiera podido seguir corriendo, y por si fuera poco, se había caído un par de veces, terminó por arruinar su ropa, tuvo algunas quemaduras por el roce de la misma con su piel y, además, le dolía un poco el tobillo derecho. Las camionetas de los subordinados de Bud estaban afuera del lugar, no había duda, estaba perdido, tendría que ceder a las exigencias de Bud o terminarían muertos, él y la chica. No quería nadie muriese por su culpa.

En ese punto, él no sabía si sentía horror por lo que le pudieran hacer a la chica, o porque no podían dejarlo en paz en ningún momento. ¿Es que no se cansaban? Quizás ahora podría hacer un trato: mátenme y me dejan en paz. No creía que se quisieran negar, después de todo, Bud quería "vengar" a su hermana.

Brick entró al depósito, la puerta estaba abierta, el primero en recibirlo es uno de los cercanos a Bud, no recordaba el nombre del sujeto, tampoco es como si importara, le agarró del cabello y lo condujo dentro del depósito. Escuchaba que alguien se quejaba, era una chica, pero no podía mirar, no le permitían levantar la cabeza, la fuerza que aplicaba el hombre era superior, al menos, para el cansado Brick.

—Bien, aquí lo tienes —escuchó la voz de Bud—. Estaré en los alrededores. Me llamas cuando te desocupes —empezó a bajar las escaleras en ese momento.

—Gracias —esa voz.

Julie estaba en las alturas del depósito, miraba todo desde ahí. Brick no podía verla, pero asumía que tenía una repugnante y soberbia sonrisa en su rostro. Escuchó que Bud salía del depósito, otros hombres le acompañaron. El hombre volvía a jalarle del cabello para obligarle a ver a aquella chica. Algo fofa, largo cabello rubio y usando un ajustado abrigo negro, tenía una aura de superioridad que le sentaba muy bien, porque también era un aura de podredumbre. Para Brick, Julie era la persona más apestosa que ha conocido, incluso más que Bud.

—¿Qué tal, Brick? Ha pasado un tiempo... —dijo la mujer.

—Así que eras tú —se quejó por la jalada de cabello—, debí imaginarlo. ¿Qué mierda quieres, Julie? Anda, dime, terminemos rápido con esto.

—Cómo te atreves a darme órdenes —Julie se ofuscó—. ¡Yo soy la que manda acá!

Brick tenía la mirada en Julie, pero, en realidad, quería mirar a Blossom.

—Verás —dijo el chico—, se me hace muy incómodo hablarte si me jalan de la cabeza. ¿Podrías decirle a tu empleado que me suelte?

Julie suspira y comienza a reír de manera muy burlesca, abrió mucho la boca y se tomó del estómago, como si le estuviera doliendo. Hace un gesto con la mano, como si estuviera cediendo y el subordinado deja de tomarle la cabeza a Brick, pero le pasa a agarrar las manos desde atrás, impidiéndole la movilidad, asegurándose de que no se escapara ni hiciera un movimiento arriesgado.

—Mantenlo seguro —dijo Julie aún riendo un poco—, no dejes que se mueva mucho. Te daremos una paliza, Brick —aclaró un poco su garganta mientras mantenía sus ojos cerrados, luego indicó con su mano izquierda a un costado donde, instintivamente, Brick miró—. Si quieres que soltemos a tu novia, tendrás que aguantar hasta que mis subordinados se hayan cansado.

Blossom estaba amordazada con una tela negra, sus ojos se veían pequeños producto del incesante llanto, estaba despeinada y su suéter rosa estaba sucio. Verla en ese estado, hizo que Brick se odiara a sí mismo incluso más de lo que ya lo hacía. Pensó que, si no la hubiera besado, nada habría pasado, de seguro alguien les vio, por eso es que dijeron que era su novia. ¿En qué había estado pensando cuando se le ocurrió aquello? Tal vez no era tan inteligente como él creía que era.

—Qué patético ¿no? —comenta Julie—. Vamos, vamos, agilicemos las cosas, creo que a tu noviecita —dijo con sarcasmo— le haría bien llegar a su gran y cómoda casa, llena de diamantes. ¡Ah! ¡Quizás por eso es que son novios! ¡Brick, eres un genio! Buscarte a una muchachita con dinero, la solución de tu vida, ¿no es así?

—Oye, Blossom —dijo Brick, ignorando por completo a Julie—, ¿estás bien? ¿Te hicieron algo? ¡Dímelo!

—Solo me han amordazado —respondió la chica—, no han hecho nada más... Pero me quiero ir —comenzó a sollozar.

—¡Déjala ir, Julie! —le gritó Brick, se dio cuenta de que la aludida le miraba con suma indignación debido a que la había ignorado—. ¿Qué quieres? ¡Ella no es mi novia! ¡No debería estar aquí en primer lugar! ¿Cuál es tu problema con ella? Soy yo al que quieres... ¡Yo! ¡No esta chica!

—¿Cómo es que la conoces, entonces? Si dices que no es tu novia... ¿Una amiga? —es irónica, la sangre de Brick comienza a hervir.

—Eso no te incumbe. Pero de verdad no es mi novia —enfatizó cada sílaba, Julie se apoyó con ambas manos en el barandal e inclinó un poco su cuerpo hacia adelante.

—¡Tú no me vas a decir a mí cómo debo ejecutar mi venganza! —le gritó totalmente ofuscada.

—¿De qué venganza hablas? ¿Qué me estás contando? No te he hecho nada malo, solo te dije que no quería ser tu pareja, ¿eso fue tan grave como para que te quieras vengar de mí? De ser así, ¿por qué atacas a quienes me rodean? Con eso no estaré contigo, es más, con mayor razón me querré alejar de personas asquerosas y repugnantes como tú y tu mierda de familia.

—¿Quieres que deje ir a la chica esa? —la señaló con el dedo—. Responde, hijo de puta.

—Por supuesto que sí.

—Vale, entonces aguantarás la paliza de mis subordinados, a vista y paciencia de esta chica. Cuando se cansen de golpearte, podrás irte.

—¿Cómo sé yo que solo me golpearán tus subordinados? ¿Qué pasa si entran los de tu hermanito?

—Venga, ¿quieres poner tú las condiciones de tu paliza? Madre mía, ¡qué audacia!

—No sé si sea audacia, es cosa de hacer tratos justos, ¿o quieres que piense que de verdad la familia Smith es tan poco confiable que logrará sacar ventaja?

—Ante un enemigo, puedes hacer lo que quieras.

—Vale, ya entendí.

Julie se quedó en silencio, Brick no apartó la mirada de ella. A lo lejos, incluso estando en el mismo espacio, los sollozos de Blossom parecían formar parte de otro cuadro. Ella tenía miedo, se arrepentía de cada decisión que tomó, deseaba estar con su familia, quería estar en paz y olvidar lo que estaba pasando, pero no había forma de que la situación se pudiese resolver tan a la ligera. Julie sacó su pequeño móvil de su abrigo y marcó rápido un número y lo llevó a su oreja.

—Soy yo... No, todo está bien. ¿Podría pedirte un favor? Ve a custodiar el perímetro, no la entrada, por favor... ¡Qué va! Confía en mí... Sí, diez metros es suficiente... Vale, adiós —miró a Brick luego de colgar—. Se van a ir, diez metros más allá, ¿es suficiente para ti? Ni creas que me van a dejar sola.

—Me vale madres —se movió un poco, pero el subordinado de Julie no le soltaba—, vale, me voy a arrodillar para terminar esto luego—miró a Blossom de reojo—, pero ¿por qué no la sueltas?

—¿Por qué lo haría? ¿Vas a poner otra condición? ¿Contra quién crees que te estás enfrentando?

—Me tienen a mí, ¿no? —aún con el subordinado sosteniéndole, Brick se arrodilló—. Suéltenla —miró a Blossom—, estoy seguro de que es lo bastante inteligente como para quedarse en donde está hasta que termine la paliza.

—¿Sabes algo? Sí —miró al subordinado con que agarraba a Blossom—, suéltala. Si ella se mete en la pelea, recibirá la paliza, ¿vale? No se contengan.

El subordinado la soltó y se unió al grupo que comenzaba a rodear a Brick. Un total de quince hombres estaban listos para darle "su merecido"; les encantaba cuando sus misiones no era traficar la droga, sino que tomar venganza a partir de los golpes.

El primero fue directo en el rostro del pelirrojo, Blossom miraba con horror y si bien quería intervenir, tenía la ligera sospecha de que Brick era capaz de alejarla y, con eso, ganarse más golpes. Luego, el siguiente, fue una patada en el estómago. De pronto, no le fue posible ver a Brick, solo escuchaba sus quejidos que no se dejaban callar por las risas burlescas de los subordinados. Blossom miró a Julie, y si bien ella parecía estar indiferente, se notaba que, dentro de ella, le dolía la situación. Fue rechazada por Brick, y no se le ocurrió nada mejor que cobrar venganza por ese rechazo que lastimándolo. ¿Qué clase de amor puede sentir esa chica? No uno sano. Escuchaba los golpes, pero, de pronto, vio que tres subordinados caían al piso, los otros se volvían a abalanzar, pero terminaban en el piso igual.

Como cual ave fénix que renace de las cenizas, Brick emerge de ese grupo de bandidos, Julie ahoga un grito. Blossom mira al chico que le extiende la mano y corre hacia él, pasando por sobre los subordinados de la chica Smith que están en el suelo. Ambos oyen que Julie estaba llamando a su hermano, que además le gritaba a sus subordinados que les atraparan, pero las piernas de Brick y Blossom fueron más rápidas y, entres segundos, ya se encontraban fuera el depósito, corrían por la dirección por la que se vino Brick.

Uno al lado del otro, ignorando los dolores, solo sintiendo el aire frío, corrieron, huyeron, se liberaron.

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Corrieron, sin tomarse de las manos, hasta que Brick determinó que era seguro detenerse para tomar un descanso y pensar hacia dónde huir. Blossom, en tanto, caía en cuenta de que estaba demasiado lejos de su hogar y que, si esperaba algún tipo de vehículo a su hogar, podía ser tomada de rehén nuevamente. Podía ir a la policía, de seguro sus hermanas dieron aviso de la situación, los oficiales ya deberían estar buscándola, al menos eso es lo que se estimaba.

—Sigamos, todavía no estamos seguros por acá —dijo Brick.

Ella no respondió con palabras, sino que asintió y le siguió el paso, aunque manteniendo una distancia, le sorprendía que él, con heridas y con manchas de sangre en la nariz y en las ropas producto de los reiterados golpes. Tenía miedo de que cayera en el pavimento, ya fue suficiente con las gotitas que habían caído cuando tomaron un descanso. Hasta llegado un punto, la luz de la ruta se perdía, no en su extensión, sino que en la intersección de tierra que había con ella. Brick no le dijo con palabras, sino que solo señaló con su mano derecha y ella le siguió. Volvía a escucharse el estruendoso motor, al entrar en ese camino sombrío los nervios de la chica se hacían más y más latentes, mientras que Brick parecía reducir su velocidad.

—¿Necesitas que nos detengamos? —preguntó Blossom.

—No, sigamos, pero no nos apresuremos tanto, o tropesaremos.

Siguieron el camino, llegó un momento en que Blossom se quejó, ya no podía más, Brick, que iba unos pasos por delante de ella, se volteó y detuvo su paso. La calle estaba oscura, a la distancia se podía ver algo de luz. El viento traía consigo el olor característico de los lugares con agua, tierra mojada, ella estaba desconcertada, no sabía dónde estaba, pero parecía que Brick sí estaba seguro de dónde estaban parados.

—Creo que deberíamos ir a la policía —dijo él—, pero ¿te importaría que esperáramos un poco? Estoy seguro de que Bud puede estar esperando que nos movamos ahora mismo, nos expondremos y nuestro escape habrá sido en vano.

—¿Y qué haremos? Espera —miró a lo alrededores, estaba segura de que conocía este lugar—. ¿La ciudad no está por allá, derecho? —señaló en dirección norte, siendo perpendicular al camino que estaban siguiendo—. Hay un puente, ¿no?

—Sí, pero para acceder tenemos que ir por la ruta —Blossom se desanimó—. Lo que nos queda es seguir por acá...

—¿Y no llegaremos al puente? —interrumpió.

—Sí —suspiró—, sin embargo, por este lugar sube el río, es imposible, para mí, llevarte hasta allá. Quiero decir, de estar yo solo, puedo porque sé dónde afirmarme, dónde pisar, pero en tu caso, podrías caerte al agua.

—¿Me estás jodiendo? —bufó la chica—. Qué día...

"Al menos estás viva", pensó Brick.

"Al menos no me hicieron nada", pensó ella.

—Sigamos, estamos perdiendo el tiempo aquí —dijo el chico—. ¿Crees que puedas trotar?

—Pero ¿adónde iremos?

—A un lugar donde nos podremos refugiar, si es que sigue en pie, confía en mí.

Blossom siguió a Brick, la velocidad en sus pasos había disminuido, a la distancia no se oía el tráfico de los vehículos, de hecho, parecía más cercano el ruido del río. Una pequeña luz se veía, era fuego, una antorcha, ella, en un principio, creyó que había algo quemándose, hasta que se dio cuenta de que había llegado a una especie de "villa", donde las casas estaban hechas de materiales que se encontraban en algún basural. No era de sorprender, el depósito no estaba muy lejos.

—¿Qué es este lugar? —preguntó Blossom en voz alta, se arrepintió de inmediato al ver que Brick sonrió con cierta nostalgia.

—Mi antiguo barrio.

—¿Qué? ¿Cómo que es tu antiguo barrio?

—Venga, ¿demasiado pobre para ti? —sonó burlesco, no detuvo su paso.

—No es eso —suspiró algo avergonzada—. ¿No crees que vendrán a por nosotros?

—No se atreven a venir de noche, no por estos lugares.

—¿Cómo sabes?

—Ya lo habrían hecho antes. La única forma por la que pueden llegar sin problemas es por el río, el cauce sube en la noche, además no hay luz, les dará miedo —le miró y le sonrió cálido—. Tranquila, te dije que confiaras en mí.

—Si no van por el camino de tierra, que es este, es porque nuestro "líder de comunidad" los tiene amenazados, es capaz de dispararles, en serio.

—¿Y por qué?

—Le mataron a su hijo.

Blossom se había dado cuenta de que había cosas que eran mejor no saber, la expresión de Brick dejaba entrever que había algún tipo de relación con ese tema, y era posible, quiero decir, fácilmente podrían ser amigos. Tuvo ganas de preguntar, pero no lo hizo.

—¿Cómo sabría el líder de la comunidad si vienen ellos? ¿No podría confundirlos con alguien más?

—Niña —Brick suspiró—, haces demasiadas preguntas ¿sabes? Mira, te lo digo así nada más: todos los que vivimos, o vivíamos, acá sabemos cuándo viene Bud y su pandilla.

Entraron a la comunidad, todo estaba en silencio, Blossom tuvo cierto miedo, pero Brick caminaba con paso seguro. Tuvo el impulso de agarrarle del brazo, sin embargo, podía dejar a relucir su prejuicio. No esperaba que Brick girara su cabeza y le extendiera la mano; ella la tomó, la sintió cálida, la verdad es que estaba muy caliente, posiblemente estuviera afiebrada producto de los golpes. No sabía dónde fijar su mirada, cualquier casa, armada de cartón, latones y láminas de zinc, podría ser en la cual estarían refugiándose.

—No creo que hayan muchas cosas —dijo Brick haciendo que Blossom se sobresaltara un poco—, posiblemente se hayan llevado todo lo que dejamos.

—¿Ya no vives aquí?

—Te dije que es mi antiguo barrio.

—Cierto, perdona.

—Mi nuevo hogar está cerca de la plaza donde trabajo... —dudó un poco—. Bueno, no tan cerca, pero no nos demoramos tanto cuando se trata de irnos a trabajar.

Dieron unos pasos más, Blossom notó que ya estaban llegando al final de la comunidad, una casita pequeña, demasiado pequeña, tenía la puerta de, digamos, madera delgada, muy delgada, entreabierta, enganchada al "muro" de cartón y latón con un alambre. Escuchó que Brick suspiró, le soltó la mano y se acercó a la puerta.

—Nadie ha entrado —aseguró.

Quitó el alambre y abrió la puerta. El olor a humedad no era tan fuerte como Blossom pensó que sería, de hecho, no olía diferente a ningún hogar nuevo, quizás un poco el polvo era lo que más se sentía producto de que parecía que hace tiempo nadie entraba a este lugar.

—Lamento lo sucio —dijo Brick—. Joder, no veo nada.

—¿No tienes alguna linterna? —preguntó Blossom.

—Claro que no. Pero en vista que nadie ha estado por aquí, dejamos una colchoneta, podemos sacudirla y te sientas ahí, quiero que descanses —giró su rostro a ella, por la poca luz de la luna, Blossom solo distinguió una pequeña sonrisa—. ¿Aguardarás un par de horas hasta que podamos ir a la estación de policía? Yo también quiero irme rápido, tengo que ver a mis hermanos.

Blossom guardó silencio un momento, le sonrió leve y asintió.

—Aguardaré contigo hasta que lo estimes necesario.

Brick le limpió la colchoneta afuera del hogar, sacó mucho polvo, le sorprendía que se acordara dónde la había dejado, Blossom quitó la manta que había en la ventana para que entrara un poco de luz. Ambos solo lograban distinguir sus siluetas, era difícil que pudieran ver sus rostros. Brick estaba sentado en la caja de madera que, alguna vez, utilizó de silla, junto a la ventana, mirando. Vigilaba, analizaba, esperaba. Blossom estaba preocupada, quería decirle que le dejase limpiar sus heridas, pero ¿con qué agua?

—Avísale a alguien que estás bien —dijo de pronto el chico.

—¿Eh?

—Tienes un móvil, ¿no?

—No... Mi cartera se me cayó cuando me tomaron.

—Ah —Blossom no pudo ver, pero Brick frunció la nariz, no había pensado en esa posibilidad—. Si quieres te paso el mío —dijo de nuevo.

—¿No crees que creerán que es parte de una trampa? Además, ¿tienes un móvil?

—Tienes razón con eso de la trampa —su tono se voz se puso un poco más severo—. Y, venga, ¿cómo eso que dudas de si tengo o no tengo un móvil? No será moderno, pero cumple su función que es mantenerme en contacto con la gente.

—Perdona.

—No hay drama, no te culpo, en todo caso, por dudarlo. ¿Sabes? Te haría bien descansar un poco.

Blossom no le contestó con palabras, se acomodó en el colchón. Qué importaba si se agarraba un poco más de polvo, ya estaba suficientemente sucia con todo eso del secuestro, el polvo era irrelevante. Mantuvo la mirada fija en el perfil de Brick, cerró los ojos un momento. Pero no pudo dormir, estaba ansiosa, quería ir a su casa, y también quería que Brick se fuera seguro a su casa. Tenía ganas de llorar, tragó sus lágrimas y aclaró su garganta antes de hablar.

—Brick —dijo en un susurro—, tengo miedo.

—¿De qué?

—De que te pase algo..., de que nos pase algo. Creo que he estado involucrada en muchas cosas —ya no susurraba, pero su tono seguía siendo bajo.

—Lo sé —suspiró—, y eso te lo advertí, que te mantuvieras alejada, desde la primera vez, pero no hiciste caso.

—Es que no pude.

Guardan silencio. Ella quería hablar, pero duda de hacerlo o no. Tenía miedo de preguntar y escuchar alguna cosa que la comprometa más con el asunto, por otro lado, no quería parecer una insensible que solo se preocupa por su bienestar, no quería que Brick, que la había salvado, incluso cuando solo podía no presentarse, conociera ese lado de ella. De alguna u otra forma, ella misma estaba odiándose por cómo había estado pensando anteriormente.

—¿Puedes dormir? Imagino que debes estar agotado, pero, ¿puedes? ¿Eres capaz de conciliar el sueño? Aunque sea para descansar un poco.

—No me pienso pasar a tu cama.

—Tampoco quiero eso —se ofendió un poco y escuchó que él se rio—. ¿Qué es tan divertido?

—Tu reacción, perdona si te he molestado.

—No hay problema.

—¿Te parece si te prometo algo?

—¿Qué cosa?

—Es evidente que van a perseguirte, y sí, puedes pedir un resguardo policial; considerando tu clase, de seguro te protegerán, seguirán, resguardarán y todo.

—Vale...

—Pero, si me lo permites —Brick tragó saliva—, yo voy a protegerte a ti también. Estoy seguro de que estos hijos de puta querrán ir tras de ti, y no te quiero perder.

—Hablas como si fuéramos amigos —dijo Blossom, se arrepintió de inmediato, es que se había puesto nerviosa y no sabía cómo reaccionar al respecto, así que dijo lo primero que se le ocurrió—. ¿Acaso soy importante para ti?

—Has estado involucrada en tantas cosas que hasta yo creo que sí eres importante, después de todo, ellos pensaron que eras mi novia —se puso de pie y la señaló con el dedo, Blossom solo pudo distinguir su figura, no fue capaz de ver la potente y determinada mirada que tenía Brick en sus ojos—. Te prometo que no dejaré que nada te pase.

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Blossom, al llegar a la policía, aseguró que Brick, al que quería tomar detenido gracias a las declaraciones de sus hermanas culpando al chico, fue quien la rescató y que el culpable fueron Bud y Julie Smith. Brick quedó libre pero sintió las afiladas miradas de las hermanas de Blossom y de su padre, claro que no creían que ese hombre habría podido salvar a Blossom.

Un mes más tarde, la familia Utonium ya se hacía la idea de que Blossom no dejaría de estar en contacto con Brick, les gustase o no. La terca chica salía de la universidad, ya una semana después del incidente, y buscaba con la mirada al "chico sucio", como decían algunos compañeros, que aguardaba por ella sentado en las escaleras. Era tema que "Utonium", la que te rechazaba con tan solo un saludo, estuviera andando con un andrajoso como ese.

—Traes ropa nueva —le dijo Blossom a Brick, que levantó la mirada con tan solo escuchar su voz.

—¿Te gusta? —le muestra las mangas negras de su sudadera—. Mis hermanos insistieron con que ahora me tocaba a mí.

—Te queda muy bien.

Caminan lejos del campus, Brick la acompañaba hasta que ella se bajase del transporte público y entrase a su casa. Era una rutina de siempre, a veces la acompañaba de compras, pero estando en ese período de fines de semestre, Blossom solo iba y venía de la universidad.

—Hablando de tus hermanos, ¿cómo van con sus clases?

—Bien, van bien —sonrió orgulloso—, eso me alegra. ¿Sabes? Butch es más inteligente de lo que habría pensado.

—¿Te han enseñado algo?

—La verdad es que no, yo sé lo básico: leer, escribir y operaciones matemáticas que me sirven en los negocios. No quiero aprender nada más, no tengo la necesidad de hacerlo, pero quiero que ellos aprendan todo lo posible.

Blossom y Brick se hicieron muy amigos, congeniaban muy bien, pasaban momentos divertidos incluso cuando solían verse menos de una hora al día, considerando que Brick debía cumplir con un horario en su trabajo. Quien los viera, podría pensar que ambos estaban en una relación, de todos modos, no era un secreto para nadie que existía cierto interés entre ellos, sin embargo, estaban seguros de que solo era una sensación producto de las situaciones de peligro por las que pasaron y que todo era unilateral.

"Pero ¿y si...?", pensaban y se miraban compartiendo una sonrisa amistosa. Ninguno se atrevía a hacer una declaración que podría ser usada en su contra nuevamente. Se conformaban con acompañarse, eran importantes el uno para el otro. No se iban a arriesgar, la amenaza seguía latente y pisándoles los talones.

—¿Piensas hacer algo en las fiestas? Navidad, me refiero —le preguntó Blossom.

—No solemos celebrar las fiestas con mis hermanos, pero esta vez sí lo haremos —sonrió satisfecho—. Podremos tener una cena, planeo comprar unos regalos para mis hermanos también, quizás útiles para la escuela o ropa —la miró—. ¿Por qué preguntas? ¿Tú harás algo?

—Demasiadas cosas —dijo ella entre risas—. Con mis hermanas haremos galletas, cenaremos, y posiblemente veremos películas mientras tomamos chocolate caliente, ya sabes, los clásicos navideños.

—¿Y después? —la pregunta de Brick llamó la atención de Blossom, quien sonrió levemente antes de responder.

—Dormir, obvio —se encogió de hombros—. Los regalos se abren al día siguiente.

—¿Y no te animarías a escaparte y disfrutar de la noche de Navidad conmigo?

El paseo de la avenida, camino a la parada, que ya estaba con los adornos en las distintas farolas, le pareció vacío. Brick no la miraba, él tenía los ojos fijos en el camino, tenía cierto rubor en sus pómulos y la punta de su nariz, pero era por el frío. El corazón de Blossom comenzó a latir un poco más rápido, más cuando notó que Brick volvía a mirarla.

—¿No quieres?

—¿A qué te estabas refiriendo?

—¿Aceptarás? —Brick sonrió como niño a punto de cometer una travesura.

—¿No me dirás?

—Te esperaré a las doce y media, ya siendo el veinticinco. Estaré afuera de tu casa.

—¿Eres estúpido? ¿Y si nos siguen qué?

—¿Confías en mí?

Brick no lo sabía, pero esas palabras, formuladas como pregunta o afirmación, calaban dentro de Blossom de una manera diferente. Era como el incesante recuerdo de una deuda que no podría pagar, una deuda mutua.

—Confío en ti —le respondió al final.

—Entonces, espera por mí ese día. Aunque sea para mirarte por la ventana, voy a estar ahí. En dos semanas —llegaron a la parada—, cuando sea la noche, estaré ahí, aguardando por verte.

—Qué tierno te sale decir eso, deberías hacerlo más seguido.

Brick rio, no dijo nada más, luego comenzó a ver por si venía el transporte. Blossom solo le miraba, de cierto modo, tenía miedo de no ser capaz de volver a ver ese perfil del chico. ¿Por qué tenía tanto miedo?

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Cuando Blossom miró el reloj, el veinticuatro de diciembre, y vio que marcaba las "20:02", deseó que fuese mentira, que el reloj estuviese defectuoso y que fueran, por lo menos, las nueve. Volvió a mirar el reloj, pasado ya un tiempo, y se dio cuenta de que eran las "21:12". ¿Acaso era una especie de broma que se hizo a sí misma? No le gustaba ver que la hora, más bien los minutos, no fueran un múltiplo de cinco, era algo muy ridículo, sin embargo, de verdad no le gustaba, no podía hacer nada en contra de eso. Además, añadámosle que está esperando por la hora de su encuentro con Brick, mientras más lento pasen los minutos, más se llenaba de ansiedad. Sin embargo, y a pesar de que había sentido cierto miedo con respecto a fallarse al chico, estaba segura de que todo saldría bien. Tenía un buen presentimiento, esta noche sería inolvidable.

Llegado un momento, terminada ya la película clásica de "Solo en casa", sus hermanas se fueron a dormir y, con la excusa de que quería quedarse un poco escribiendo sus memorias en un diario, Blossom se mantuvo en el sofá, junto al árbol con sus luces de colores encendidas, aguardando por la hora en la que se vería con Brick. Toda la familia Utonium dormía, ella luchaba por mantenerse despierta; tampoco es como si estuviera muy cansada, es solo que tenía miedo de dormirse de repente.

Luego de que dieron las doce, sus nervios aumentaron, de verdad, tenía la mirada fija en la ventana, a la espera de ver la silueta de Brick aparecer. Ella estaba descalza, pero sus botines estaban junto a ella, su abrigo estaba colgado en el perchero de la entrada, así como también su bufanda. Hubo un momento en que fue a la cocina por un bocadillo, se fijó que recién habían pasado quince minutos desde que dieron las doce, algo resignada a que el tiempo no iba a cambiar tan rápido como ella deseaba, vuelve a sentarse en el sofá, miró de reojo hacia la ventana, esperando no ver nada así empezaría a hacer algunos rayones en su libreta vacía que, supuestamente, era su diario de vida, sin embargo, la figura de un chico estaba ahí.

El chico caminaba con ambas manos en su nuca, tenía nervios, parecía estar mirando a la casa, pero con cierta duda. Estaba con una chaqueta roja algo oscura y una bufanda blanca. Blossom corrió un poco la cortina para confirmar que fuese Brick, ambos se miraron a los ojos y ella no pudo evitar reír por la expresión de sorpresa que puso él. Le enseñó la palma en señal de que esperara, se colocó los zapatos, tomó su abrigo, se aseguró de llevar las llaves de su casa y el móvil y salió de su casa al encuentro con Brick.

—Hola —dice Blossom y él, raudo, le toma de la mano.

—Hola —se relame los labios y le sonríe—, vamos, que no hay tiempo que perder.

La lleva a recorrer la calle que seguía iluminada por las luces navideñas de los hogares. Nadie parecía querer apagarlas, era un espectáculo genial, increíble, demasiado bonito y colorido que les llenaba de dicha el estar paseando por ahí. Se notaba que existía una preocupación por los adornos, Brick, eso sí, pensó que la gente de los barrios altos se preocupaba de ser ostentosa por la competitividad latente entre ellos.

Brick le comentaba que se veía todo muy bonito, era como un niño entusiasmado, señalaba que las luces que colgaban de las ventanas parecían cascadas, que la mezcla de los colores rojo y blanco daban una sensación de calidez, los renos de luces y que se movían parecían, eso sí, ser sus favoritos. Blossom, en tanto, no estaba prestando mucha atención a los adornos y luces, no solo porque ya los había visto suficiente, sino porque, para ella, la sonrisa infantil de Brick le causaba más alegría que unos objetos inertes.

—¿Cuál es nuestro destino? —preguntó Blossom

"El mío es la muerte", pensó Brick, pero eso no era algo que diría en voz alta. Le sonrió y señaló el parque.

—Este.

El parque que estaba cercano al hogar de Blossom era bastante grande, tenía mesas para picnic, bancas alrededor del camino y una fuente en el medio, entre cuatro farolas que emitían una luz amarilla, como si fueran verdaderos soles. Ella sonrió y apretó un poco la mano de Brick. No obstante, Blossom soltó el agarre de Brick, corrió dentro del parque y tomó un poco de la nieve que había ahí, esa que cayó alrededor de las nueves y que, según el pronóstico, volvería cerca de la una de la madrugada. Brick le miró curioso hasta que sintió el impacto de la bola de nieve contra su rostro.

—¡Esta es una guerra!

Brick le sonrió y le siguió el juego. El cielo no estaba cubierto por completo, una que otra estrella se dejaba ver en esos momentos. A ninguno de los dos le importó, en realidad, cómo era que estaba el cielo. Estaban juntos, pasando un momento de entretención y ¡qué mejor! En Navidad. Ambos se quedarían con ese recuerdo: pasaron una Navidad juntos.

Blossom le lanzó una bola a Brick, pero casi cae, por suerte él alcanza a agarrarle de la muñeca evitando el accidente. Y lo que siguió después fue algo mutuo, ambos querían hacerlo desde hacía un rato, ¿qué mejor momento que ese? Sus brazos parecieron encajar a la perfección. Blossom y Brick compartieron un abrazo profundo, muy profundo. No dijeron nada, solo lo mantuvieron ahí. ¡Qué ganas de inmortalizar ese momento! ¡Qué ganas de quedarse así para siempre!

"Qué momento...", pensaron los dos. "¡Qué Navidad!".

Pero Brick rompió el momento luego de ser el primero en abrir los ojos y echar una mirada a su alrededor. Blossom le mira algo confundida y, aun cuando Brick quiso disimular, se dio cuenta de que él estaba preocupado por algo, pero la sonrisa en su rostro no se borraba.

—Será mejor que nos vayamos, caerá la nieve —señala el cielo—. ¿Ves? Está más cubierto.

—Ni siquiera ha pasado una hora —dijo ella.

—¿Necesitas que las cosas sean exactas? —se burló un poco—. Blossom, incluso si es un minuto, te prometo, es suficiente para mí.

Brick no se dio cuenta de lo dijo hasta que vio que ella cubrió un poco su boca y desvió la mirada con cierto aura de coquetería. Él comenzó a balbucear, ella, a reír. Los nervios de Brick eran, desde ese momento, una de las cosas favoritas de Blossom

—¡No pienses que me estoy declarando o algo parecido! —dijo Brick entre tartamudeos en el principio—. ¡Es solo que me ha gustado pasar tiempo contigo! Y que... ¡Y que incluso si es poquito, será valioso para mí! ¡Porque eres tú! Joder —cubrió sus ojos con una mano—, eso sonó como una declaración... ¡Pero no fue una declaración!

Blossom se ríe y los nervios de Brick parecieron calmarse, un poco. Ella tenía cierto aura a su alrededor en ese momento, no sabía cómo definirlo, pero lo tenía, existía. Te hacía querer mirarla y no dejar de hacerlo nunca. Y cuando ella te correspondía la mirada, al menos en el caso de Brick, sentías que estabas observando al ser más hermoso que puede existir en la tierra.

—Es correspondido, Brick —dijo ella, el corazón del chico dio cierto vuelco—. Lo que sea que quisiste decir, es correspondido.

Incluso si tenía cierto tono de burla en la última parte, la declaración de Blossom era real y nadie podía ponerla en duda. No dijeron nada más, Brick le extendió su mano, Blossom la recibió, y comenzaron a caminar de vuelta a la casa de ella. Llegaron sin problemas, reían por lo bajo para que ninguno de los vecinos se diera cuenta de su presencia y comenzase a espiarles, de todos modos, no iba a faltar quien lo hiciera. Una vez en el pórtico, Blossom le tomó la otra mano, estaban frente a frente.

—Nos veremos pronto —le dijo ella a él.

—Cuando vuelvas a clases, me tendrás ahí.

—Eres mejor guardia que la policía —se rio.

—Me sorprende que sean tan ineficientes incluso contigo, que eres una señorita de bien —se mofó Brick.

—Vale, qué burlesco —se hizo la ofendida—. Nos vemos, Brick... Gracias por esto.

—Gracias a ti por aceptarme.

Sin decir más, ella entró a su casa y él comenzó el camino retorno a la suya. Pero ese camino no iba a estar tan tranquilo como lo fue en el inicio, palpaba constantemente la pistola que tenía en su bolsillo, esa que consiguió gracias al señor Mistle quien, sin preguntar, le dijo que podía facilitarle una, pero que las balas corrían por su cuenta. Brick sabía que estaba siendo perseguido, sabía también que no era Bud, pero sí sus subordinados.

Brick caminó, caminó, y caminó, por treinta minutos, ya empezaban a caer los primeros copos de nieve de la Navidad, estaba a diez minutos de su barrio residencial, cuando escucha que un auto pasa a su lado haciendo ruido con las llantas al frenar. Sacó su arma y apuntó, los subordinados de Bud se quedaron dentro, hasta que al cabo de un par de segundos la ventana de la puerta trasera fue bajando y, así, dejó ver a uno de ellos que también apuntaba con el arma.

—¿Solo vas a apuntar o piensas disparar? Hijo de puta —le dijo Brick.

Pero el subordinado cambió su dirección, apuntó al cielo y realizó dos disparos para luego volver a apuntar a Brick.

—"Feliz Navidad, Brick, espero que sea la última de tu vida", es un mensaje del jefe —dijo el hombre y, al terminar eso, se fue.

Brick quedó algo confundido, ¿qué razón había con hacer eso? Pensó que "si la bala no da a mi pecho o a mi cabeza, no vale". Se preocupó un poco porque, si bien estaban por la avenida, y el barrio tampoco gozaba de mucha reputación, seguía siendo un barrio residencial, los conflictos de bala podían dar lugar a un montón de accidentes donde los inocentes terminan poniendo los muertos del conflicto.

Quería que eso se detuviera pronto. Deseó que esta haya sido la última vez que incurran en amenazas.

"Si estamos realmente perdidos,
no quiero que me encuentren aquí,
muriendo solo"

.


perlapuccabf, no me molestarás, tranquila, te leeré. Espero que hayas podido aclarar tus dudas con respecto al motivo que tenían los hermanos Smith para querer matar a Bud, de todos modos, quizás se explique más en la siguiente actualización. ¡Gracias por leerme y comentarme!

Sript, ¡Tiempo sin saber de ti! Con respecto a dónde ver "Banana Fish", sí, está en la vieja y confiable animeflv. No sé si a todos les pase, pero cuando yo vi ese anime, lloré. Blossom vive en una burbuja, en eso estamos todos de acuerdo. Lamento si te parecen exageradas, pero en mi caso no suelo decir tantas palabrotas o eso del uso de armas... Quizás es algo subjetivo, sí, de todos modos acá no lo puse, ya me parecía suficiente con que estuviera en la primera parte, que quede como una advertencia para lo largo de la historia, jajaja. Ahora sí volviste a estar inmortalizado, para siempre, siempre. Sí, tendrá un capítulo más, es solo como ocasión especial en esta nueva tanda de historias que estaré publicando. Gracias por tus palabras, las aprecio demasiado, ¡y gracias por leerme!

Hasta la próxima actualización.