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LA MANCHA ROJA;
la locura de enamorarse

O4

Too close but far enough for me to see
The vision of my eyes was fooled by no one only me
I'll keep my eyes shut, pull the trigger
Forget to pray before we say goodnight

—Miren, les comento: será mejor que empecemos a buscar otro lugar donde vivir en caso de que a Bud se le ocurra venir para acá.

Butch y Boomer miraban a su hermano mayor con confusión, luego, con un poco de miedo. El tocar el tema de Bud convertía todo el ambiente en algo tenso. Brick dio un sorbo a su taza de té, arrugó la nariz, se había quemado un poco por lo caliente que estaba su bebida, volvió a mirar a sus hermanos que estaban con sus sándwiches a medio terminar, no como él, que ya se lo había comido todo.

—¿De verdad crees que podría venir hasta acá? —preguntó Boomer.

—Él no está tranquilo, su hermanita tampoco —hizo una mueca de disgusto—. Butch, Boomer, les recuerdo que, incluso si ahora estamos viviendo en una residencia con paredes sólidas, no estamos seguros, no mientras esa mierda esté dando vueltas por ahí. No será muy fácil escapar de él estando por acá —aseguró Brick—, después de todo, nuestro barrio actual no está cerca del río que nos proteja, al menos, en la noche.

—¿Crees que, alguna vez, encontrarás una solución para terminar con todo tipo de relación con Bud? —preguntó Bud—. Quiero decir, ¿crees que alguna vez terminará todo esto?

"Hay una" pensó Brick, pero decidió encogerse de hombros, sabía que a sus hermanos no les gustaría la solución que tenía pensada, y la verdad es que a él tampoco.

—Ideen una ruta de escape que les permita ir a nuestro antiguo hogar...

—¿Por qué hablas en tercera persona? —preguntó Boomer interrumpiendo a Brick.

—Vale, perdón —Brick sacude su cabeza y comienza de nuevo—. Ideen una ruta de escape que nos permita ir a nuestro antiguo hogar sin tener que mirar hacia atrás. Si lo hacemos, es muy probable seamos un blanco más rápido para las balas.

Butch y Boomer afirmaron, estaban de acuerdo, entendieron las órdenes de su hermanos mayor, pero el error de Brick era creer que sus hermanos le seguirían así sin más, sin cuestionarle. Ellos no eran tontos, sabían que algo pasaba, asimismo, sabían que Brick no les diría nada para no preocuparles innecesariamente.

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Brick estaba con Blossom bebiendo una botella de agua de una vending machine. Ella había salido un poco tarde de sus clases, eran cerca de las ocho de la noche, pero por alguna razón no quería ir a su casa, pensó que podía darles un pequeño susto llegando más tarde. De todos modos, su ausencia no importaría mucho, el susto que pasaron con el secuestro solo duró ese momento, nada más. En eso envidiaba a Brick, porque estaba segura de que esa noche escuchó que el móvil del chico sonó varias veces, que él, incluso con la dificultad que le significaban las teclas, escribía mensajes asegurando que estaba bien, porque el lazo que tenía con sus hermanos era así de fuerte e importante. Solo se tenían a ellos, si uno se perdía, ellos estarían incompletos. Desde ahí, dentro de Blossom, nace una pregunta que había querido hacer desde hacía mucho tiempo y, solo en ese instante, se atrevió a preguntar, rompiendo consigo el silencio de esa fría noche de enero.

—¿Por qué te quieren matar?

—¿Y de dónde fue que sacaste eso? —rio nervioso, estaba tenso, Blossom tragó saliva—. Digo ¿para qué quieres saber?

—Respóndeme, Brick.

El tono de la chica era severo, no era amable, no tenía ni una pizca, tampoco, de amabilidad. Quería ir al grano, sentía que tenía todo el derecho de conocer las razones por las que querían matarte y dañar a quienes le rodeaban. Ella sabía que se trataba de algo pasional, pero ¿qué le garantizaba que fuese solo eso? Algo se sentía bastante flojo, había algo de tensión, algo inconcluso, algo que no se estaba contando. Y luego de pasar tanto tiempo con él, haber sido perseguidos y todo, estaba segura de que debía enterarse de cómo sucedieron las cosas. Brick, al darse cuenta de que Blossom se mostraba bastante decidida a escuchar una respuesta, no le quedó más que asentir, entre suspiros, y responder.

—No tenemos padres, mis hermanos y yo, pero déjalo así, no preguntes más allá de eso porque no lo quiero recordar —parecía tener mucho cuidado con lo que le estaba revelando, solo le contaría esa parte de su vida, lo esencial y básico para entenderle, no hacía falta nada más—. A raíz de eso, no nos pudimos educar en una escuela. En fin, con mis hermanos construimos nuestra vivienda pequeña, esa que ya conociste, y en ese entonces, podíamos hasta cosechar nuestras propias verduras, pero, llegado a un punto, nos quedábamos sin comida según la temporada, ya sabes, con eso del crecimiento y maduración —Blossom estaba en silencio, solo le miraba—. Comencé a tomar trabajos esporádicos, llevando cargas, lavando platos, lo que te imagines, hice de todo para que a mis hermanos no les faltara un plato de comida, incluso si era poco, estaban comiendo.

—¿Nunca buscaron a un benefactor? —preguntó ella al notar que él guardó silencio unos segundos.

—Por falta de papeles, nos fue imposible, ni siquiera nos aceptaban en los orfanatos. No es como en las películas, a nosotros nos dejaron cuando ya éramos grandes, nadie nos quiso ayudar. Las fundaciones —se dejó entrever la rabia que tenía— solo se acercaban a nuestra comunidad cuando una figura pública, en búsqueda de una que otra evasión de sus impuestos, perdón, "en búsqueda de hacer caridad" aparecía, claro, acompañada de una cámara para que todo mundo fuese testigo de su benevolencia con los más necesitados. La ayuda de esos tiene la misma duración que la batería de sus cámaras —tomó un respiro antes de seguir hablando—. Llegado a un momento, me relacioné con Bud. Él apareció ante mí un día en que iba a buscar a Butch, que hacía malabares, y me dice que me ofrece una muy buena cantidad de dinero si yo trabajaba para él. No pensé en qué me estaba metiendo, me aseguró que solo tendría que hacer unos mandados, llevar una mercancía, productos de un emprendimiento familiar... Joder —se mofó—, no pensé que me metería en serios problemas porque yo, el inútil, estaba transportando grandes cantidades de droga. Estuve detenido unos meses, cuatro para ser exactos, hasta que salí en libertad.

—Te dieron una pena muy corta —acotó Blossom.

—Mis huellas digitales no estaban en los productos, así que pude apelar a mi ignorancia, pero como estuve transportando —se encogió de hombros—. No recordemos aquello. Déjame seguir. Durante ese tiempo, estaba sumamente preocupado por mis hermanos, no había día en que no pensara si estaban comiendo o no, si podían dormir o no. Me hacían una falta tremenda. Ahí es cuando entra Julie. A ella la había visto varias veces, pero no pasaba más allá de un "Hola, ¿qué tal?". Cuando salí de prisión, me dijeron que ella fue la que se preocupó de alimentar a mis hermanos, ellos solo le aceptaron comida, nada de las otras ostentosas cosas que les había ofrecido.

—¿Qué cosas?

—Pues —la pensó un poco, intentaba recordar—, ropa, camas, ropa de abrigo, también, ya sabes, tecnología, juguetes, qué se yo, de esas cosas. Ambos me dijeron que solo aceptaron comida porque, de verdad, tenían hambre, y no los culpo, a pesar de que ellos se sienten responsables, les dije que estaba bien, que de verdad estaba feliz de que no les haya faltado el alimento, que debían nutrirse y que no importaba si lo recibieron de ella —sonrió nostálgico—. Pasa que, toda esa ayuda de Julie, ¡ah! Porque también me ayudó a mí dentro de la cárcel, ¿sabías? Uno de sus subordinados, que estaba condenado a siete años por homicidio, se encargó de protegerme dentro de ese lugar, me evitó muchas riñas.

—Viéndolo de esa manera —dijo Blossom sobando un poco su mejilla—, no me parece tan mala.

—No he terminado de contarte —Brick se mordió levemente el labio antes de seguir hablando—. En ese entonces, lo que no sabía es que todas las cosas que ella hizo formaban parte de un negocio. Yo debía pagar todo aquello con una simple cosa: casándome con ella. Obviamente la rechacé, esto pasó hace años, yo tenía dieciocho, esta chica tenía veinte. Imagina, dieciocho, ya con una condena, mis hermanos de quince y trece años esperando por mí en casa, y a esta se le ocurrió que debía casarme con ella como pago de la deuda que ninguno pidió tener. Ella apareció con todas las buenas intenciones, pero nunca dijo que debía pagar un precio. Si hubiera sido monetario, lo habría resuelto, de alguna u otra forma, pero esto ya formaba parte de un conflicto mayor. No quería tener ningún tipo de relación con ella, menos con su familia. Ella me confesó sus sentimientos, entre lágrimas, puesto que le dije que no estaba interesado en ella, y, bueno, yo le dije: "¿Y a mí qué me cuentas? No estoy interesado en tus supuestos sentimientos por mí" —hizo una pequeña pausa antes de seguir hablando—. Esa fue la respuesta que terminó por firmar mi condena. Desde ahí que ella me quiere muerto. Si no soy de ella, no soy de nadie.

—¡Pero es que ella tiene problemas! —se exaltó Blossom, sorprendiendo así a Brick—. ¡Debería ir a un psiquiatra!

—En este mundo, Blossom, el que tiene poder tiene la razón, incluso si no esta en sus cabales. Su fortuna, en comparación con la mía actual, es de 1 a 7, imagina como es su influencia entre los miembros del bajo mundo.

—¿Cómo es que sobreviviste? Es decir, tú y tus hermanos.

—Ni yo lo sé, pero es precisamente por ellos que todavía no puedo permitir que me maten. Voy a dar todo por mis hermanos hasta el momento en que me muera, y si me tengo que matar por ellos, lo voy a hacer.

Blossom no dice nada, dejó que el silencio se presentara entre ambos. Brick dio un sorbo a su botella de agua y miró al movimiento de la ciudad. Ella en cambio, mantenía su mirada en él. Pensó: "Yo no daría la vida por mis hermanas, porque ella no la darían por mí", y se dio cuenta de que sentía envidia, mucha envidia. Le gustaría sentir lo mismo que Brick por sus hermanos. ¿Por qué no podía? No lo sabía.

—Y también por ti —dijo Brick de pronto—, porque terminaste involucrada por mi culpa —ella lo mira, él sostiene la mirada a tal punto de causarle ciertos escalofríos—. Yo daría mi vida por protegerte a ti también, salvo que, quizás, me gustaría pedirte que cuidaras de mis hermanos, si yo llego a hacer falta.

—No digas esas cosas, Brick...

—¿Por qué no?

—Porque siento que estas vaticinando tu muerte.

—En el mundo en el que estoy metido —se mofó—, perdón, en el que me metí sin querer, en cualquier momento puedo encontrarme con la muerte. No es algo poético ni metafórico, es algo real.

—No tienes permitido morir, te lo prohíbo —fue severa.

—No voy a morir, al menos no me veo muerto en un periodo cercano de tiempo.

—Pero antes... —estaba algo indignada.

—Eso no significa que planee morir, es solo la realidad —la interrumpió rápido.

—No quiero que te pase nada malo.

—Yo tampoco quiero eso para ti, tampoco para mí.

No dijeron nada más. Brick se puso de pie y le dijo que ya era tarde, muy tarde, que sería peligroso si tardaban más en irse a sus hogares. Blossom, algo molesta por lo que acababan de hablar, acepta y se pone de pie. No volvieron a tocar el tema, de hecho, Brick inició nuevamente una conversación, pero relacionada a las bajas temperaturas que se pronosticaron para los siguientes días. Blossom le seguía la conversación, pero tenía las palabras de Brick grabadas en su mente, se reproducían una y otra vez, cada que él hablaba.

"Me gustaría que cuidaras de mis hermanos si yo llego a hacer falta".

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Blossom tenía una mala sensación en el pecho. Le apretaba y, de la misma forma, sentía que le cerraba la garganta. Podría parecer increíble, pero solo le pasaba cuando la idea de confersarle sus sentimientos a Brick pasaba por la cabeza. Asociaba ese miedo y esos nervios a un temor al rechazo por parte de él. Su miedo no era ser rechazada por alguien, podía con eso, sino que era ser rechazada por Brick. ¿Soportaría eso? No, no lo haría. Evidentemente, y con el pasar del tiempo, lo podría superar, no es como si se fuera a morir de amor, pero de momento... Brick se había vuelto una persona muy importante para ella, y quería convertirse en alguien muy importante para él, quería que el sentimiento fuese correspondido, y el miedo a que eso no fuera así, le causaba ese dolor.

En la biblioteca, entre tantos libros y con la vista en los candelabros cuyas bombillas parecían velas, recordó la frase de Brick que se ha negado a olvidar: "Me gustaría que cuidaras de mis hermanos si yo llego a hacer falta". Según lo que ha sabido, por la boca del mismo Brick, no eran tan pequeños, rondan las edades de sus hermanas, quizás un poco menores —ella estaba segura de que Brick también era unos meses o un año menor que ella—, pero en temas de crianza, los hermanos de él estaban desprotegidos; era posible creer que Brick se refería a apoyarlos, sobre todo porque ahora ambos estaban estudiando.

—¿Habrá posibilidad de que me vuelva tutora? —llevó la punta de su bolígrafo a su labio—. Sería ideal, les ayudaría a postular a las becas, claro, considerando que se necesitan legalidades, pero si entraron a estudiar significa que ya deben tener...

Se detuvo de inmediato. ¿En qué estaba pensando? ¿Estaba imaginando un escenario donde Brick ha muerto? Precisamente eso era lo que ella menos quería. Se deslizó en la silla y miró el amarillento color de la pintura del techo de la biblioteca. No quería imaginar un mundo sin Brick, no encontraba justo que alguien como él falleciera. Los conflictos que tuvo no los consideraba de tal gravedad como para privarle la vida, es más, Julie y Bud sí merecían morir, o pasarlo mal, muy mal, por todo el daño que han causado alrededor. Brick no.

Se angustia, lo siente en su pecho. No quería imaginarlo muerto nuevamente, incluso si el relato que él le contó daba entender que tarde o temprano iba a pasar. ¿Por qué tenía ganas de llorar? No se ha muerto, no le ha pasado nada. ¿Será que se estaba adelantando? ¿Y si le llamaba? Puede ser que tenga esas sensaciones porque él no estaba esperándola hoy, Brick tenía cosas que hacer así que ella le dijo que podía dejarla sola. Pensó que sí, que le llamaría, justo cuando saca el móvil de su cartera, se da cuenta de que le ha llegado un mensaje que decía:

"Estas en la biblioteca? estoy afuera". Sonrió, se fijó en la hora, 20:20, se lo había enviado hacía cinco minutos. Mejor salía y se encontraba con él.

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—¿Todo bien con los deberes, chicos? —preguntó Brick que miraba por la ventana de la sala que daba a la calle y a los otros edificios, hacía unos treinta minutos que había vuelto a casa luego de ir a dejar a Blossom a la suya.

—He terminado todo —dijo Boomer bostezando—. En la escuela dijeron que voy progresando muy bien.

—Yo también —dijo Butch pasando a sentarse en el sofá marrón—. Se me dan muy bien las matemáticas, no tengo problema absoluto —suspiró—. Claro, ahora solo necesito un libro de geometría.

—¿Cuál es? —Brick se inclinó un poco hacia su hermano—. Dime el nombre, puedo pasar a comprarlo en...

—No es necesario —le interrumpió de inmediato—, está disponible en la biblioteca. Tenía pensado ir mañana antes de ir a trabajar. Boomer dijo que podía acompañarme.

—Pero ¿no quieres comprarlo? Tengo dinero...

—No, Brick —Butch volvió a interrumpirle, le sonrió a su hermano mayor antes de seguir hablando—, tranquilo con eso, que ya está cubierto.

—Vale —cedió el mayor y sobó su nuca.

Brick volvía a mirar a por la ventana. Butch y Boomer intercambiaron miradas, este último se acercó un poco al pelirrojo hasta que le tocó la rodilla con la yema de sus dedos. El mayor de los hermanos, con tan solo ese gesto, se sobresaltó.

—¿Qué? —preguntó Brick—. No hagas eso, Boomer, que me has espantado.

—¿Por qué estás tan tenso? —preguntó Boomer.

—¿De qué hablas? No estoy tenso.

—¿Has tenido noticias de Bud? —volvió a hablar Boomer.

—No —la respuesta fue cortante.

—Mientes —inquiere Butch—. Estás preocupado, ¿no es así?

—Siempre estoy preocupado —suspiró Brick y miró la hora en el reloj que tenían en la pared de la sala donde estaba el sofá—. Vale, me tengo que ir, le prometí al viejo Mistle a ayudarle con el inventario.

—Pero ha cerrado hace horas —dijo Butch con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido.

—Exactamente, es el momento perfecto para hacer el inventario.

—No es tu área —dijo Boomer.

—Es lo de menos, ya sabéis que él confía mucho en mí —se acercó a la puerta y tomó su juego de llaves que tenía colgado a un lado de la puerta.

—Estás mintiendo, Brick —afirmó Butch.

—¿Qué es lo que está pasando? —preguntó Boomer.

—No está pasando nada —afirmó sonriéndoles y abrió la puerta—. Volveré pronto, lo prometo.

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Obvio, Brick no tenía que hacer ningún inventario, eso es algo que se le ocurrió en el momento, de todos modos, el lugar al que debía ir quedaba pasando su lugar de trabajo, un par de calles más allá. Debía ir a un lugar, según lo que le dijo el subordinado de Bud, disfrazado de cliente del local que se encontraba limpiando en ese momento, encontraría información que Bud había dejado para él. Brick no tenía un pelo de tonto, sabía que esa "información" podía ser tan real como ser una trampa.

"Bajo la tapa del quinto tarro de la basura, en el callejón que colinda con el restaurante turco a la derecha de este, encontrarás un sobre que Bud ha de dejar para ti. Ve tarde, a las nueve sería ideal. Evita llamar la atención, o te llenarán de plomo". Esas fueron las palabras de aquel subordinado. ¿Acaso le aseguraban que no lo harían? Para Brick, valía la pena descubrir si se encontraría con algo, quería desafiar a su suerte y, de salir todo a su favor, poder volver a su casa con sus hermanos.

Se llevó una gran sorpresa cuando llegó al lugar. El restaurante seguiría funcionando por un par de horas, Brick chasqueó la lengua cuando se dio cuenta de que la información que había ido a buscar estaría toda sucia con los restos de comida u otros desperdicios. Qué bueno que no comió nada antes de salir. Se metió al callejón, no le importó si alguien le vio o no, y empezó a contar. Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Levantó la tapa del tarro e hizo una mueca de asco producto del olor que emanaba toda esa basura acumulada. Aguantando unas arcadas, miró la tapa y se dio cuenta de que había un sobre blanco con manchas oscuras por los residuos con los que tuvo contacto. Le dio un asco tremendo, pero se lo tuvo sufrir para tomarlo.

—Conque un sobre ¿no? Ingenioso —dijo una vez volvía a ponerle la tapa al basurero.

Abrió el sobre, rasgó el papel y los pedacitos los dejó sobre la tapa que había retirado hace un momento. Solo había una nota, un mísero papel recortado a mano, sin forma, como si hubiera sido garabateado en alguna libreta y luego, el dueño, pensó: "¡Maravillosa idea se me ha ocurrido! ¡Se verá muy amenazante esa nota!".

Claro, Brick dijo todo eso antes de leer lo que tenía escrito. No era mucho, cinco palabras, nada más que eso, sin embargo, cargaban con un peso enorme.

"Tus queridos o tu vida".

Tuvo pánico. Por primera vez sintió un auténtico pavor por lo que estaba por suceder, y es porque, quizás ahora, en el mismo instante en el que él está leyendo esa nota, algo estaría pasándoles a sus hermanos. Ya, claro, ¿no era lógico pensar en eso? Le hicieron salir de casa, dejar a sus hermanos solos. Su ritmo cardíaco se aceleró, se dio cuenta de que había algo escrito del otro lado del papel.

"Mañana medianoche, en el depósito".

—Joder... —murmuró—. Joder... —y lloró.

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Volvió a su hogar lo más rápido que pudo, las lágrimas se le secaron con el roce del aire al correr. No era tan tarde, apenas las diez, abrió la puerta con desespero y vio que sus hermanos le esperaban. Ahí estaban, sentados en el sofá, Boomer con la pequeña radio que les había obsequiado la señora Mistle, estaban escuchando una canción que, en la opinión de Brick, era lo más irrelevante del momento. Sus hermanos estaban ahí, estaban bien, mirándole extrañado, pero ahí.

—No tardaste —dijo Butch al ponerse de pie.

—Les dije que volvería pronto. Aquí estoy, ya volví.

—Vale, entonces podemos comer —dijo Boomer—. Butch, el agua.

—¿Qué? ¿No habéis comido todavía?

Sus hermanos le ignoraron, comenzaron a poner los platos en la mesa, así como el pan y las tazas para beber té. Era tarde y Butch había estado tan ocupado que no quiso pensar en algún tipo de comida, había optado por lo simple: sándwiches; sus hermanos no iban a tener problema con ello. Los tres se sentaron y comieron, Brick les preguntó por la escuela, ellos comenzaron a hablar. Quiso volver a llorar, Butch y Boomer hablaban de forma tan animada que, el solo pensar que algo les podían hacer, le rompía su estabilidad mental y emocional. Que se metieran con él, pero no con sus hermanos. Tampoco con Blossom, ella no debía, ni siquiera, estar dentro del rango de ataque de Bud y su pandilla, ella era de otro mundo, no tenían por qué atraerla al de ellos. La risa de sus hermanos, por una anécdota que le ocurrió a Boomer, le sacó de su transe, él se unió a las risas.

"Quiero ser feliz", pensó. "Quiero ser feliz en este momento".

Pero no fue así, porque Brick no estaba destinado a vivir feliz.

"Demasiado cerca, pero lo suficientemente lejos para que yo pueda ver.
La visión de mis ojos no fue engañada por nadie más que solo por mí.
Mantendré mis ojos cerrados, apretaré el gatillo.
Olvídate de rezar antes de darnos las buenas noches."

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Sript, ¡gracias por comentar! Concuerdo contigo, estaban tan confiados, fue algo ridículo y estúpido, pero creo que cumple con lo que son en realidad los subordinados de Bud: unos inútiles siguiendo a un inútil con corona. En mi parecer, Julie es esa clase de chica tóxica de la que no te puedes librar. ¡Ojalá que puedas escribir! Me gustaría leer algo tuyo. Gracias por eso de "hermosamente escritos", me sacaste una sonrisa. ¿Kipo? Vale, como está en netflix la buscaré y la agregaré a la lista, la veré. ¡Hasta pronto!

perlapuccabf, ¡lo siento por eso! No sabía que el mar de emociones podría ser así. ¡Muchas gracias por tus palabras! Espero que hayas podido enterarte más sobre la situación de Brick y los hermanitos esos. ¡Qué bueno que no te sentiste mal! Debemos aprovechar los días que tenemos así, lo digo desde la experiencia. Cariños, hasta pronto.

La próxima actualización, es el epílogo.