UN CONTRATO MÁS CON MI NUEVO JEFE (CAP. 8)

Personajes de Mizuki e Igarashi.

Le pedí a la recepcionista que lo dejara subir, ya que mi jefe en persona lo atendería y, que, por favor ella misma lo llevara hasta su oficina.

Durante el tiempo que Albert estuvo encerrado en la oficina de mi jefe yo no salí de mi oficina. Mi jefe tampoco me mandó llamar.

Cuando se llegó la hora de irme a comer fui a hablar primero con mi jefe para comunicarle que tomaría mis vacaciones, porque ya me tocaban, por lo que aprovecharía para ir a París con mis amigos.

─¡Claro que no se irá a París con ese amigo suyo! ─gritó molesto.

─¡Claro que sí lo voy hacer señor!, usted no me va a decir con quien debo pasar mis vacaciones. Yo solo le estoy avisando, porque usted me pidió que lo mantuviera informado de donde y con quien salía a divertirme y eso estoy haciendo.

Salí de su oficina para no seguir discutiendo. Los siguientes días tuve que soportar su mal genio.

─¡París ahí vamos! ─gritaron Paty y Annie cuando abordamos el avión. Tom ya había reservado unas habitaciones para cada uno en un lujoso hotel cerca de la Torre Eiffel.

Me la estaba pasando de maravilla hasta que mi guapo jefe me hizo una llamada.

─Hola ─respondí de mala gana.

─¿En qué hotel estás hospedada, cuál es el número de tu habitación?

─¿Para qué quiere saber; a caso piensa venir hasta acá?

─Te estoy preguntando porque ya estoy aquí en París.

No lo podía creer mi jefe me había seguido hasta París, ¿acaso estaba loco y obsesionado conmigo?

─Estoy esperando tu respuesta, Candy.

Le tuve que decir cuál era mi habitación del hotel donde estaba, incluso tuve que avisar en la recepción para que le dieran una llave, porque esas fueron sus órdenes.

Me la pasé todo el día con mis amigos de un lado para otro, regresamos ya de madrugada al hotel, cada quien se fue a su habitación. Al abrir la puerta de mi habitación lo primero que miré fue a mi jefe sentado en uno de los sofás con un vaso de coñac en su mano.

─Vaya hasta que llegas pensé que, te quedarías en la habitación de tu amigo ─yo simplemente me crucé de brazos.

─No puedo creer que me haya seguido hasta aquí… pensé que al menos este fin de semana me libraría de usted.

Él se carcajeó, poniéndose de pie, como era su costumbre me agarró fuerte de mi cintura y me besó.

─Te dije que no te librarías tan fácil de mí, Candy... Así que deja de estar tan a la defensiva conmigo, porque no te servirá de nada... pienso disfrutarla toda la noche.

─Al menos déjeme ducharme antes de que me someta, porque me la pasé de un lado para otro.

Una vez refresqué mi cuerpo con agua tibia, salí con mi bata de baño puesta, él se acercó a mí para besarme, como si en vez de solo querer tener sexo conmigo quisiera hacerme el amor.

─Me vuelves loco, eres la primera mujer que me hace sentir tantas ganas de hacerla mía una y otra vez ─ "si ya me di cuenta", pensé. Al verme la intención de que le interrumpiría, dijo─: No digas nada... solo quería que supieras que te amo... si siempre me la paso acosándote y prohibiéndote que salgas a divertirte con tus amigos... es porque tengo miedo a que te enamores de otro hombre, cuando yo quiero que te enamores de mí... por eso ahora quiero decirte que te amo... quizás me enamoré de ti desde aquel día que te miré por primera vez con tu uniforme de recepcionista hace cinco años.

Me quedé con la boca abierta. ¿Acaso mi jefe ya me conocía desde antes?, pero, ¿cómo es eso posible si yo hace apenas unas semanas sabía de su existencia?

Después de que me hizo el amor me abrazó con fuerzas como si así quisiera que me quedara para siempre, aún me costaba creer que ese hombre tan arrogante, de mirada fría y penetrante estuviera enamorado de mí.

─Y, ¿cómo es que usted ya me conocía, señor? ─le pregunté.

Me miró a los ojos, después me dio un beso en mi frente y me contestó─: Yo hace cinco años te conocí... más bien te miré, tú tenías tu cabello con las puntas en color azul. Vestías el uniforme de recepcionista, ese día yo fui a ver a mi padre a su oficina. Acababa de llegar de Inglaterra en donde vivía. Me topé contigo en el elevador llevabas unas carpetas entre tus manos, te me hiciste la jovencita más bonita que había visto en toda mi vida, incluso te pregunté tu nombre, me dijiste, que te llamabas: Candy, cuando me ofreciste tu mano para saludarme te miré una sortija de compromiso, tan jovencita y ya está comprometida, pensé… siempre que iba a ver a mi padre me quedaba sentado en la sala de espera del banco para mirarte. Así me la pasé durante todo el mes que estuve en Chicago después regresé a Inglaterra a arreglar un asunto pendiente que tenía, ahí me quedé hasta ahora que volví para ocupar el lugar de mi padre. Cuando él me dijo que tu serías mi asistente no te voy a negar que me alegré, por eso cuando pasé por ti esa mañana a tu departamento cuando te volví a ver otra vez... te mirabas tan bonita en ese vestido verde militar que traías puesto... y cuando subiste a mi auto no miré en tu mano ningún anillo de compromiso, ni de matrimonio... ya eras mayor a cuando te miré la primera vez y no iba a perder la oportunidad de hacerte mía... y, lo demás ya lo sabes.

Lo miré confundid─ ¿y, por eso me hizo que le firmará un contrato de confidencialidad?─ pregunté seria.

─Así es... no quiero que nadie se entere de lo que hay entre nosotros... al menos por ahora… también lo hice porque no quería que nadie te tocara, porque solo te quiero para mí, Candy...

Me besó y otra vez me hizo el amor. Cuando desperté él ya no estaba a mi lado, solo estaba un ramo de flores rojas y una nota.

NOS VEMOS EN LA OFICINA CUANDO TERMINEN TUS VACACIONES... DISFRÚTALAS Y NO OLVIDES QUE ESTE PUTO HOMBRE BIPOLAR TE AMA.

Continuará...

Si quieren más llenen este fic de comentarios. Dios nos bendiga.