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LA MANCHA ROJA;
la locura de enamorarse
OX
"The stain of red that colors the pavement
painted with blood of somebody you love.
Is this the sacrifice for the broken,
losing the purest of what's in my heart?"
Blossom se había puesto a llorar y se echaba la culpa de algo que no tenía por qué. Se culpaba porque sintió que no pudo hacer nada por él. Ahí estaba ella, como he contado en el principio: más delgada y ojerosa; a eso podemos añadir que estaba deprimida y que su rostro lo demostraba al cien. No había querido salir de su habitación luego de que, hace un mes atrás, se enterara de lo que ocurrió con Brick la última vez que lo vio. Esa última vez en que la esperó afuera de la biblioteca y, con normalidad, le dijo que solo podría ir a dejarla hasta la parada de autobuses, porque ya era tarde y debía ir a casa antes de terminar con su trabajo. No dio muchos detalles, Brick nunca lo hacía, y Blossom nunca tomó acciones al respecto. Jamás imaginó que, el día siguiente a ese, cuando sí fue a dejarla hasta su casa, sería la última vez que lo vería.
Estaba amarrando su cabello en una coleta, como lo hacía siempre, una vez hecha, contempló su reflejo nuevamente. Iba a salir, no quería verse tan acabada. Una lágrima comenzó a caer, luego otra, y el llanto se hizo presente. Sabía que no debía recordar ese momento, le hacía daño, pero ¿qué podía hacer si no? Era lo único en lo que podía pensar. Lo peor de toda la situación, es que ella debía conformarse con suposiciones de la historia porque nadie sabía ni sabrá jamás cómo ocurrieron ciertas cosas, cómo se sintió en camino al depósito. Blossom solo conoce la historia que ocurrió una vez llegado el momento, el resto, se lo han inventado, no con malas intenciones, claro que no, sino que para tratar de reconstruir todo.
—De solo imaginarlo —dijo entre llanto—, me duele incluso más.
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Brick, ¿en qué estabas pensando?
Tenías un encuentro, fuiste por mí, como siempre, pero a diferencia del día anterior, esta vez sí fuiste a dejarme hasta mi casa. Me diste un beso en la frente y me dijiste "adiós, nos vemos", y yo te creí. No sabía que tenías un encuentro con Bud, tus hermanos tampoco, pero al menos a ellos sí les dejaste saber. Según lo que ellos dicen, tú jamás dejas basura o algún tipo de objeto cuando tiras tu ropa, sin embargo, esa vez sí dejaste el papel. Dejaste la nota. Pudo haber sido intencional, así tus hermanos sabrían dónde podrían buscarte, cosa que hicieron. Reconocieron a quién pertenecía esa caligrafía, sabían a qué se refería con "el depósito". Tus hermanos, luego de que saliste, fueron tras de ti. Quizás quisiste ser precavido con eso, no querías meterlos en problemas, pero, en caso de que tú no volvieras, eso les podría servir de señal para buscarte.
Saliste, Brick, ¿qué estaba pasando por tu cabeza al ponerte en riesgo de esa manera?
Luego de las once, pensando que tus hermanos estaban dormidos en la habitación que ambos compartían, te aseguraste de no hacer ruido y saliste de tu hogar. Sabías que no despertarían, bueno, eso es lo que creías, porque ambos habían estado trabajando duro y estudiando. "Se merecían un descanso", de seguro pensaste eso, pero estoy convencida de que a ambos les importaba más tenerte que descansar. Te dirigiste al lugar, aquel depósito de mierda que yo también conocía.
Llegaste media hora antes, pero hiciste ingreso justo a las 00.00, quizás estuviste ideando una ruta de escape o estuviste disfrutando el aire nocturno por..., lo que no esperaste encontrar era a Julie y a su hermano Bud con los dos cacas que siempre le seguían. Claramente, tampoco esperabas que te hicieran una charla de mierda y que luego tiraran a tus dos hermanos al piso, a quienes habían capturado cuando ellos iban a salvarte, menos aún esperabas que te agarrasen los otros subordinados que estaban escondidos por ahí y que te redujeran con golpes.
Julie fue la que, usando el arma de su hermano, te dijo que había un ultimátum: ser su hombre. ¿No es fácil? Tener dinero de por vida, solo debías serle fiel a ella hasta que la muerte los separara. ¡Qué mejor! Tus hermanos también estarían asegurados y rodeados de la riqueza que la familia Smith poseía. La otra opción que te daba era seguir viviendo, como lo has hecho hasta ahora, en la mierda y evitando los ataques de bala de sus subordinados.
—¡¿Cuál es tu puta obsesión conmigo?! —le preguntaste.
—Estoy enamorada —aseguró Julie.
—No, no lo estás, soy solo un capricho, uno que no has podido tener.
—¡Te he dicho que te quiero! ¡Te quiero, Brick! ¡Todo lo hago porque te quiero! ¡Deberías estar a mi lado! ¡Yo puedo hacerte feliz!
—¡Deja esa mierda! ¡Yo no te quiero! —tu grito pareció rasgarte un poco la garganta, así lo describió Boomer.
—¡¿Por qué no?!
—¡Pues porque detesto a la gente como tú!
Hubo un silencio, se notaba que estabas irritado; tu forma de hablar, el color rojizo de tu rostro producto de la ira. No eras tú en ese momento, y es que estabas dejando salir todo lo que habías guardado por mucho tiempo dentro de ti. Julie, en tanto, quiso gritar, pero no pudo, su voz se quebró y el tono bajó. Según me dijeron, habló algo fuerte, no gritó.
—Y como la pelirroja esa... ¿Esa gente sí te gusta?
—¡Sí! —tú sí gritaste—. ¡La pelirroja esa! ¡Blossom es su nombre! —luego bajaste la voz, lo que hizo que, cuando volvieras a hablar, el ambiente se llenara de incertidumbre—. Ella sí es una mujer de mi gusto. Blossom me gusta.
¿De qué sirvió declarar tu amor por mí en ese momento? Yo no pude escucharlo, solo puedo imaginarlo, lo que es peor, mucho peor.
—No pienso tener algo contigo —añadiste.
—Entonces tendrás que morir —dijo Julie, quien abrió su abrigo y sacó una pistola—. Podemos terminar todo aquí y ahora, solo muere —se encogió de hombros.
—Vale —suspiraste.
Tus hermanos no podían creer que, de verdad, te lo estuvieras tomando tan bien. Lo tenías pensado de antes ¿no es así? Tú ya sabías que, llegado el momento, ibas a morir a manos de ellos. ¿Cuál era el afán de hacernos creer que querías vivir? Perdona, estoy segura de que tú sí querías vivir. Entonces ¿por qué aceptaste la muerte tan pronto? ¿Te amigaste con ella?
—Yo no voy a manipular el arma —dijo Julie y te la extendió—. Tómala y dispárate. Si lo haces, se acaba todo.
—¿De qué hablas?
—Si debes morir, que sea por suicidio —Julie insistió con la pistola, tuvo que presionarla contra tu pecho para que la tomaras—. Así va a terminar todo. Si te matas, ya no tengo que perseguiros, bueno, a tus hermanos y a la asquerosa pelirroja para amenazarte a ti, para atraerte a ti.
—Estás demente, ¿te lo han dicho? ¿Estás de coña?
—Esto es en serio, Brick. Acá no hacemos amenazas. Pero como te dije antes, puedes escoger: vivir a mi lado, huir y esperar a que te maten, o matarte aquí y ahora. Mira si no soy generosa.
Te quedaste con la pistola entre tus manos un momento, posiblemente pensaste en dispararle a Julie, pero Bud observaba desde el segundo piso, había más subordinados, eso era obvio. Eras precavido después de todo, ¿no? Quiero decir, no has soportado todos estos años por nada. Sé que miraste a tus hermanos, a esos chicos que tenían la cara sucia y los ojos llenos de lágrimas. Los miraste por unos largos segundos, pero en ningún momento se te ocurrió matarlos, no serías capaz de hacerles eso, de arrebatarles la oportunidad de vivir.
—¡Decide de una buena vez! —exclamó Julie.
Puede ser que hayas considerado el vivir con Julie..., aunque desechaste la idea de inmediato porque no te gustaría que tus hermanos abandonaran el avance de su crecimiento como ciudadanos de bien; no querías que formaran parte de ese mundo en donde, lo único seguro, es que siempre tendrás una deuda que pagar. Tus dudas se desvanecieron cuando recordaste que ya habías tomado una decisión si te tocaba estar en esa posición, que tenías una amiga esperando por ti para llevarte al lugar donde, quizás, podías ser feliz, desde donde podrías velar por el bienestar de tus hermanos, donde estarías inmortalizado en la memoria de quienes más te quisieron.
—¡Butch, Boomer...! —gritaste y les miraste con una sonrisa que ellos no olvidarían jamás. Una sonrisa de paz y tristeza—. Les adoro con todo mi corazón, chicos —tu voz se quebró.
Tus hermanos gritaron, pero no les hiciste caso, tenías una cosa en mente. Miraste a Julie a los ojos, indudablemente ella tuvo temor, la dejaste marcada de por vida. Puede que hable desde el resentimiento, pero ella lo merecía.
—¡Cerrad vuestros ojos, chicos! —gritaste al momento en que colocabas la pistola a un lado de tu cabeza.
Tus hermanos te hicieron caso. Y tú... apretaste el gatillo.
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Blossom se enteró de la muerte de Brick tres días después de que sucedió. Se extrañó de no verle, que no le enviara un mensaje. Cuando ella le llamó, le extrañó y preocupó que se encontrase fuera de servicio. Nada bueno podía haber pasado, Brick jamás desaparecía, incluso cuando decía que podía ir a verle más tarde, siempre le avisaba. Siempre.
Recordó que Brick le había comentado cuál era su lugar de trabajo, nunca pudo visitarlo porque él le tenía prohibido el exponerse de esa manera en ese lugar, pero sabía que era por la tienda de chocolates que tanto le gustaba, frente a una verdulería. Al visitar el pueblo notó que el ambiente estaba cargado de cierta aura lúgubre, incluso cuando hacía un día radiante a pesar de estar en enero. Ella quería contarle cómo le estaba yendo con su tesis y trabajo de campo como futura abogada, y no solo eso, quería preguntarle por qué había estado tan incomunicado, si necesitaba ayuda, si tuvo algún accidente.
Frente a la verdulería, se fijó en la tienda donde él limpiaba, la carnicería, y notó que había un arreglo floral, que ya se estaba marchitando, afuera de esa tienda y tenía un velo negro en la puerta. Atendía clientes, pero ¿qué eran esas señales de luto? Volvió a mirar a la verdulería, no había un arreglo floral, pero sí había una cinta negra. Varios locales la tenían. ¿Qué mierda estaba pasando? Eso se preguntaba Blossom. La tienda donde sus hermanas compraron, bueno, y a ella la tomaron de rehén también la tenía. Una mala sensación se apoderó del cuerpo de la chica.
—¿Puedo ayudarla en algo, señorita?
Blossom se giró hacia el señor canoso, de ojos llorosos y pequeñas ojeras, que le miraba y trataba de sonreírle amablemente. Ella empezó a balbucear algunas cosas inentendibles, el hombre mayor le sonrió. Pero esa sonrisa se borró cuando Blossom pudo formular lo que quiso decir:
—Estoy buscando a Brick, ¿le conoce? Me dijo que trabajaba por aquí. Soy una amiga de él y he venido hasta acá para regañarle porque no se ha comunicado conmigo —intentó bromear hasta que se dio cuenta de que el hombre aquel apretaba sus labios—. ¿Está bien, señor?
El señor no le respondió, ella se puso muy nerviosa, sobre todo cuando él dio un paso hacia atrás, alzó la mirada y le mostro una sonrisa quebrada por la tristeza. Ella quiso decir algo, sin embargo, el hombre, incluso si se le quebró un poco la voz al finalizar lo que dijo, fue quien habló primero:
—Es usted la señorita Blossom, ¿cierto? —ella no respondió con palabras, solo asintió con la cabeza—. Venga conmigo, por favor.
De pronto, los nervios de Blossom incrementaron, más cuando notó que el hombre la estaba guiando a la verdulería. El olor de las flores llegó hasta a ella al mismo tiempo que la angustia y el miedo de recibir una noticia que, a pesar de haber evitado y negado incontables veces, parecía tener bastante sentido. Una noticia que no quería recibir, que no quería oír, que no quería aceptar.
—Butch, Boomer —dijo el señor—, ¿se encuentran muy ocupados?
Ambos hermanos se voltearon al hombre. Blossom se estaba preparando mentalmente para oír aquello, y es que al ver el estado de los chicos supo que algo bueno no había sucedido. Butch y Boomer, incluso si no sabía con exactitud quién respondía a cada uno de los nombres, tenían claras señales de no haber comido bien, de no haber pegado un ojo y de estar teniendo la cabeza en cualquier parte. Ella no los culpaba, porque se veían traumatizados.
—Chicos, os presento a...
Pero el viejo no pudo terminar de hablar. Boomer la reconoció de inmediato. Nunca se habían visto, sin embargo, los hermanos conocían de la existencia de Blossom. La abrazó y ella le correspondió. Miró a Butch, supo que era él por la placa con su nombre en el delantal verde que estaba usando, se puso a llorar mientras posaba la palma derecha sobre el ojo del mismo lado.
—¿Qué es lo que ha pasado? —preguntó en un susurro sin dejar de abrazar a Boomer, él estrechó un poco más el abrazo—. ¿Dónde es que está Brick?
Cuando Butch pronunció las palabras, ella cayó de rodillas aun con Boomer entre sus brazos, pero él se mantuvo de pie, solo dobló las rodillas. Todo en ella pareció desvanecerse, no escuchaba nada, solo ecos. No reaccionaba ante ningún llamado ni pregunta. Tampoco puso resistencia cuando le tomaron de los brazos para llevarle hasta dentro del local para darle un vaso con agua y azúcar. Bebió del contenido porque se lo pusieron en la boca, pero no respondía. En su cabeza solo estaba la frase que le había dicho Butch:
"—Brick ha fallecido... Se ha quitado la vida él mismo".
Luego de tragar el último sorbo de agua, Blossom comenzó a llorar. Lloró como si no hubiera mañana, no había quién la pudiese calmar, los hermanos la miraban, sus ojos también se llenaron de lágrimas pero querían dejar que ella sacara todo dentro de sí, si ellos lloraban, posiblemente, Blossom se pondría peor. Lloró, lloró, lloró, no había consuelo, le llegó a faltar el aire, cada hermano le tomó una mano, ella las estrechó y, con la voz entrecortada, les pidió perdón, una y otra vez. Cuando se logró calmar un momento, Butch, que era el que más recordaba lo que sucedió, le contó cómo fue todo, mientras que el señor Mistle les dejaba para darles el espacio íntimo que necesitaban.
Blossom recordó una de las cosas que le dijo Brick, una que le significó a ella sentirse con el deber de proteger a los dos pares de ojitos que le miraban con mucha tristeza y cariño:
"Voy a dar todo por mis hermanos hasta el momento en que me muera, y si me tengo que matar por ellos, lo voy a hacer", recordó que le dijo.
"¿Por qué tan literal?", pensó ella.
"Y también por ti, porque terminaste involucrada por mi culpa. Yo daría mi vida por protegerte a ti también, salvo que, quizás, me gustaría pedirte que cuidaras de mis hermanos, si yo llego a hacer falta".
—Te lo prometo —murmuró ella entre llanto, extrañando a los hermanos—. Se lo he prometido a su hermano, chicos, si tan solo me dais un momento... —estrechó las manos de los hermanos—. He de cumplir lo que me pidió su hermano unos días atrás.
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Ha pasado un mes desde eso, Blossom ahora se dirigía al cementerio. El señor Mistle se había ofrecido a llevarles, a Blossom, Butch y Boomer, hasta aquel lugar, después de todo, él también sentía mucho la muerte de Brick. De camino, les comentó que su esposa y su hija, a quienes Blossom conoció el día en que se enteró de lo que había sucedido, les habían preparado unas bocatas y dulces, que, por favor, las recibieran. El camino, con Blossom de copiloto y los dos hermanos en la parte de atrás, estuvo en silencio, pero todos trataban de meter algún tema de conversación para que el ambiente no se pusiera pesado ni tan triste; bueno, más de lo que ya estaban.
Esta iba a ser la primera vez que Blossom iría a ver a Brick. Durante el mes, pasó una semana sin ir a clases, encerrada en su habitación, sus hermanas entraban a verla y a dejarle comida, pero nada más. Ya a la segunda semana, Bubbles y Buttercup tomaron una reacción que habría parecido impensada para Blossom, y es que fueron hasta el pueblo y preguntaron por Brick, se enteraron de lo sucedido, conocieron a los hermanos, quienes las trataron muy amigablemente, y les comentaron lo que había estado ocurriendo con su hermana, que estaban preocupadas, necesitaban ayuda. No querían que su grandiosa hermana estuviera así para siempre, la querían feliz y optimista como antes.
Cuando sus hermanas llegaron a contarle que habían ido a ver a los hermanos de Brick, que le trajeron unos pasteles de la tienda de "una amable y adorable señora, cuya hija no paró de decir que Blossom era una chica fenomenal y hermosa en palabras del mismo Brick", y que querían pasar tiempo con ella para ayudarla a salir adelante, volvió a llorar, pero de agradecimiento. Esa muestra de afecto se acercaba a la que había querido vivir desde que conoció el lazo familiar que tenía Brick y sus hermanos.
—¿Tus hermanas están en casa? —preguntó Boomer, sabía que la respuesta era obvia, solo que no se le ocurrió otra forma cómo plantearla en ese momento.
—Sí —dijo ella—, se ofrecieron a acompañarme, pero preferí que no se involucraran —suspiró—. Al menos, por ahora, quería hacer esto sola. No me gustaría que me vieran, no me sentiría cómoda.
—Entiendo —dijo Boomer—, podrías darles mis saludos.
—Por supuesto —respondió ella. Iba a quedarse en silencio hasta que se voltea para mirar a los hermanos—. ¿No han tenido noticias con respecto a las responsabilidades legales? ¿Han encontrado el móvil de Brick?
El señor Mistle guardaba silencio, la verdad es que él tenía el mismo conocimiento que los hermanos, pero era preferible que ellos hablaran ya que eran los afectados directos.
—El móvil estaba en el depósito y ahora está en posesión del equipo investigativo, también el papel que encontramos con la citación —dijo Butch—. Y con respecto al juicio y esas cosas —bufó un poco indignado—, dijeron que solo puede ser considerado suicidio, incluso si el arma está a nombre de otra persona.
—¿Rescataron el arma? —preguntó ella con el ceño fruncido.
—Sí, la tiene la policía —respondió Boomer—. Cuando Brick se disparó —el señor Mistle miró por el retrovisor cuando el chico dijo aquello, esa expresión de enojo era tan dolorosa de ver en un chico tan joven— cayó sobre el arma. Ellos se fueron, nos dejaron ahí y quedamos con el cuerpo de nuestro hermano hasta que llegó la policía.
—Claro, esos delincuentes se fueron, pero sacando a rastras a la desgraciada de Julie que quedó conmocionada —añadió Butch.
—¿Y el abogado?
—No podemos pagar un abogado. Y los que nos ofrecen no nos prestan atención porque no tenemos dinero suficiente para pagar las diligencias que debe hacer —respondió Butch.
—Se supone que son estatales, ¿por qué han de cobraros? —se indignó Blossom.
—Disculpe que me entrometa —dijo el señor Mistle—, pero me he ofrecido a ayudarlos con lo monetario, y si los chicos me dicen que no, es porque consideran que es una cantidad abismal.
—¿Usted conoce la cifra?
—Es alta —dijo asintiendo con la cabeza—, pero les he dicho, yo puedo pagar lo que sea. Yo también quiero justicia para Brick —Blossom vio que los nudillos, arrugados por el paso de la edad, del Señor Mistle se volvieron blancos. Él también tenía rabia.
Se formó un silencio, no se llenó de tensión ni incomodidad, sino que estaba cargado de una ira que era entendible. Todos los que estaban en el auto han lamentado y llorado la muerte de Brick, asimismo, han albergado un odio y resentimiento tremendo hacia aquellos que le hicieron tomar esa decisión. El señor Mistle carraspeó un poco, Blossom se fijó en la ruta, ya estaban llegando al cementerio, lo supo por lo tranquilo y en paz que se veía la calle por la que transitaban. A lo lejos se veían unas altas rejas, esa era la entrada peatonal del cementerio.
—Queremos justicia —dijo Butch de repente—, porque mi hermano murió por hostigamiento. Esa gente —comenzó a sollozar, lo que le dificultó un poco el hablar—, esa gente de mierda debe tener un castigo —aclaró su garganta, pero las lágrimas ya estaban cayendo por su rostro, Boomer le tomó la mano—. Voy a hacerles pagar por lo que le hicieron a mi hermano.
—Debéis estudiar —dijo Blossom—. Tú también, Boomer. Eso habría querido Brick. Todos acá buscaremos justicia para él, pero, por favor, no descuidéis vuestros estudios —sonrió algo nostálgica—. No os imagináis cómo es que Brick hablaba de vosotros. Estaba orgulloso de que estuvieran buscando un camino para poder insertarse en la sociedad y tratar de vivir en paz.
Ante las palabras de Blossom, los hermanos se emocionaron. Butch, que ya estaba llorando, se inclinó y trató de esconder su cabeza entre sus rodillas. Boomer, por su parte, dejó de tomar la mano de su hermano para cubrir su rostro. Blossom quería abrazarlos a ambos, pero mientras estuviera en el carro no podría hacerlo. Miró al señor Mistle, él estaba apretando sus labios, sin embargo, sus ojos estaban llorosos, en cualquier momento soltaría las lágrimas que había estado aguantando.
Bajan del auto luego de estacionar, van a comprar flores. Todos cogen un ramo de claveles, algunos con crisantemos, pero Blossom coge las rosas blancas y rojas, tres de cada una. Nadie dice nada, son guiados por los hermanos, que caminan juntos, muy pegados, Butch pasó un brazo sobre los hombros de Boomer, gesto que enterneció a Blossom. No quería llorar, no antes de ver la tumba de Brick. El señor Mistle caminaba a su lado, fue capaz de ver las expresiones en el rostro de la chica.
—Brick era un muchacho que solo quería verles felices —dijo el señor, Blossom le miró—. No era malo ni un delincuente. Antes yo así lo creía, se sabía que robaba una de las tiendas cerca del mercado, Cuando me enteré que solo robaba comida, ya sea un tomate, alguna que otra fruta y un trozo de pan, supe que no podía ser alguien que roba por gusto. Quise darle una oportunidad, mi esposa estuvo de acuerdo —rio un poco—. Mi hija fue un poco problemática, el sesgo de Brick como un ladrón no le gustaba. Luego él llegó a trabajar, junto con sus hermanos, y nos dimos cuenta de que Brick era la persona más honesta que pudo haber trabajado en el local. Nunca se nos perdió nada, ningún objeto, ningún centavo.
—¿Qué hizo cuando se enteró de que le perseguían?
—Apoyarlo. Escuché la historia, y viendo cómo se había comportado en el trabajo, no tuve por qué dudar de su palabra.
—Señor Mistle —tomó un poco de aire—, a partir de lo que dijeron los chicos, pienso que voy a pedir ayuda en mi facultad de la universidad. Estoy en mi último año, yo podría tomar el caso si tan solo tuviera a alguien que me supervisara. Después de todo, estoy por recibir mi título.
El hombre sonrió, miró al cielo. Ambos seguían caminando, adelante, los hermanos se movían entre las tumbas hasta que pudieran llegar a la de Brick. El ambiente silencioso hacía óptima cualquier charla, lástima que todas estuvieran cargadas de una tristeza que tardarías un poco más en superar.
—Él la quería mucho a usted, señorita.
Blossom llevó una mano a su boca, cargó todo el ramo en su otra mano, el señor Mistle le palpó el hombro con su mano libre.
—De verdad le digo. Desde que la conoció, no hubo un día en que no me hablase de usted.
Butch y Boomer se detuvieron en un punto. Butch dejó que Boomer siguiera avanzando mientras que él volvía con Blossom y el señor Mistle. Entendían lo que estaba pasando, cada uno tendría su tiempo a solas con Brick. Ella quiso ser la última, le respetaron su decisión. Miraba hacia los lados, el cementerio, donde se encontraba la tumba de Brick era completamente gris. Las tumbas eran de granito, algunas de mármol, y solo en los caminos que dirigían a los pasillos o a los otros sectores había césped y álamos. Qué frío día de febrero.
Una vez que el señor Mistle se acercó a ellos, secando sus lágrimas con su pulgar y su dedo índice, Blossom caminó hasta la tumba. Era imposible perderla de vista puesto que era la tumba que tenía las flores más frescas. Estrechó el ramillete con sus brazos contra su pecho, a medida que se acercaba, su corazón se apretaba. Ahí estaba su nombre, el único en ese lugar. ¿Qué triste, no? Es como si hubiera muerto solo, cuando, en realidad, se llevó a muchos consigo. Blossom no aguantó las lágrimas, pero sí pudo contener esos desgarradores lamentos que dejó salir el día en que se enteró de todo.
—Perdóname —se lamenta—, no puedo evitar sentirme culpable por no haberte ayudado —guarda silencio un momento y trata de quitar sus lágrimas con uno de sus dedos—. Sé que decías siempre que solo querías proteger a tu familia, a quienes querías y que harías todo por ellos. Pero ¿por qué tuvo que terminar así?
El viento soplaba, se avecinaba la última lluvia de febrero antes de que comience la primavera. Blossom arrugaba la nariz y apretaba sus labios para evitar llorar, pero privarse de aquello solo le traería más dolor. Y sabía que recordar a Brick con dolor solo le haría peor a ella. Él ya no estaba, no iba a volver, murió por sus ideales. En ese momento, recordó lo que le había pedido el chico:
"Me gustaría pedirte que cuidaras de mis hermanos, si yo llego a hacer falta".
—Haré —titubeó un poco, así que volvió a empezar—. Haré que tus hermanos terminen de estudiar, haré todo lo legalmente posible para que tu muerte no sea en vano y esos desgraciados tengan su castigo —fue muy firme con respecto a todo lo que dijo.
Por primera vez, desde que se plantó frente a la tumba, sonrió levemente pero con suma seguridad, con ese mismo orgullo que cargaba antes de conocerle, antes de que le cambiase la vida por completo.
—Cuidaré de tus hermanos —dijo—, y a mis hermanas, tal y como tú lo hiciste. Empezaré a ver la vida con un objetivo: apoyo al desprotegido que pide a gritos ayuda, incluso cuando dice que puede hacer todo por sí mismo. Estoy segura de que, si hubieras tenido los medios, habrías hecho aquello, ayudar o dar oportunidades a quienes las carecían.
Se agachó y tocó la lápida, en el espacio que quedaba entre las flores que le habían dejado sus hermanos y el señor Mistle. El frío del granito no transmitía nada, pero ella quería creer que sí, que a Brick le llegaba de su calor, que también le llegarían las palabras. Resistió sus ganas de lanzarse sobre la lápida y llorar, iba a permitir llorar por él una vez que se hiciera justicia.
—Tu legado vivirá conmigo y con todo aquel que te haya conocido. Vives conmigo, vives dentro de mí, y lo harás para siempre —se quebró, cubrió su boca, empuñó su mano y lloró—. La sangre del depósito no es nada más que una marca de tu propia lucha. No quiero que se sienta como el lugar de tu muerte, digamos que es el nacimiento de tu legado.
Blossom dejó las rosas sobre la tumba y se puso de pie lentamente, acompañada por un profundo suspiro. Su corazón seguía doliendo, todavía no podía aceptar la verdad, pero tenía la esperanza de que, poco a poco, lo haría, más cuando haya podido cobrar justicia por la mierda de vida que le hicieron pasar a un joven que nunca quiso estar involucrado con un tipo de gente que solo siembra odio y maldad en quienes le rodean. Miró a Butch y a Boomer, ellos miraban al señor Mistle, que le daba la espalda a ella, de verdad parecían unos chicos fuertes a pesar de tener una anatomía tan frágil. Ella iba a ayudarlos, estaba convencida de que les ayudaría a conseguir justicia por Brick y que la obtendrían.
"¿Lo hice bien?", como si viniera en el viento, escuchó la voz de Brick en un susurro.
Miró hacia la tumba nuevamente, sus ojos volvían a llenarse de lágrimas, su labio inferior comenzó a temblar. Era inevitable, volvía a llorar. Es posible que se tratase de su imaginación, siempre podías recurrir a tus anhelos y tu mente jugaría contigo. No obstante, ¿por qué no creer que de verdad le ha preguntado aquello?
—Te quiero, Brick —dijo de pronto y sintió que su corazón latió con cierta rapidez—. Prefiero creer que estás durmiendo, en lugar de torturarme con la realidad. Lo hiciste bien —sonríe entre lágrimas—, durante todo este tiempo, lo hiciste bien.
"La mancha roja que colorea el pavimento
está pintada con la sangre de alguien que amas...
¿Este es el sacrificio para los caídos,
perdiendo lo más puro que hay en tu corazón?"
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fin
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Si os preguntáis, sí, quise dejarlo como un final un tanto abierto con respecto a si toman acciones contra Bud y Julie por los daños porque, de lo contrario, me hubiera extendido tres mil años. Solo bromeo. En sí, si queréis saber si logran aquello, pues sí, tardan diez años porque todas y todos sabemos que la justicia es una mierda, estéis en el país que estéis. Pero lo logran, y luego del juicio, les aseguro que Blossom va al cementerio, junto con Butch y Boomer, quienes están cerca de conseguir sus títulos universitarios, y le cuentan a Brick que puede descansar en paz, porque ellos ya tienen paz al haberle dado un castigo a quienes de verdad lo merecían.
Sript, te prometo que la veré el fin de semana, me la veré en un día. ¡No menosprecies tu trabajo! No sabrás si son o no buenos a menos que los publiques. ¡Ánimo! Estaré ansiosa por leer algo de ti. Sí, el capítulo fue corto, quise generar expectativas, jajajaja. Solo bromeo. Espero te haya gustado, gracias por tu apoyo, lo aprecio demasiado. ¡Hasta pronto!
NanaDazel, hola, nena. No me pidas disculpas por eso, mis historias estarán siempre disponibles para que las leas, no tienes que presionarte ni disculparte, tía. Gracias por tus palabras, me hiciste sonreír. La verdad es que quise plantear mundos un poco diferentes, romper con lo establecido en el común, no sé, jugar un poco con eso. Espero te haya gustado o agradado este final. Te agradezco por haberme dejado un comentario y, obvio, por leerme. ¡Hasta pronto!
Y a vosotros también, os agradezco un montón vuestro apoyo, les aprecio el gesto de leerme.
¡Hasta pronto!
