UN CONTRATO MÁS CON MI NUEVO JEFE ( CAP. 9)

Personajes de Mizuki e Igarashi

Me reí por lo que decía, "¿qué diablos me estaba pasando, porque me daba gusto saber que ese hombre estaba enamorado de mí? Hacía tanto tiempo que no me sentía feliz.

Quizás yo sentía algo especial por mi jefe, porque sentía esas mariposas en mi estómago con solo pronunciar su nombre.

Cuando retorné a Chicago le mandé un mensaje para avisarle que ya había regresado y él no tardó en irme a ver a mi departamento con un hermoso ramo de flores.

Fueron pasando las semanas y, yo cada vez miraba a mi jefe más atento, detallista conmigo. Hasta que una noche que me hizo el amor, por primera vez le dije que lo amaba, porque era verdad, yo me había enamorado. Él logró que me enamorara de él con su manera de ser conmigo.

Ya llevábamos casi seis meses de estarnos viendo y acostándonos a escondidas, adentro y afuera del trabajo. Había veces en que él se quedaba a dormir en mi departamento todo el fin de semana o yo en el de él.

Me fui alejando poco a poco de mis amigos, solo los miraba algunas veces, porque yo prefería estar con Terry.

Una tarde me encontraba en un centro comercial haciendo unas compras y ahí me encontré a Rebeca la hermana de Terry.

─Candy ─me dijo cuando me miró─ Pero que gusto verte ─me dio un fuerte abrazo.

─Hola señorita Rebeca ─le saludé, correspondiendo a su abrazo.

─¿En qué quedamos Candy?... solo me dirías Rebeca.

Me reí. Rebeca era de la misma edad que yo. Tenía el pelo castaño y ojos verdes turquesa, pero un poco más claros que los de su hermano.

─¿Por qué no pasamos el día juntas? Al parecer tú también estás de compras. Así me ayudas a elegir un regalo para mi hermano Terry.

─¿Es el cumpleaños de su hermano? ─le pregunté ya que yo no sabía que era el cumpleaños de Terry.

─Es mañana, pero mañana no voy a poder comprarle un obsequio, mi madre quiere que le ayude a preparar la cena para festejar el cumpleaños de tu jefe… por cierto estás invitada, será familiar y tú como mi amiga debes ir, porque desde hoy somos amigas y quiero que vayas para no estar sola en medio de tantas personas que se la pasan hablando de negocios.

─No creo que sea buena idea de que yo vaya; quizás su hermano se moleste ─dije encogiéndome de hombros.

─Eres mí invitada... y si no quieres estar en la fiesta nos podemos ir al jardín. Yo tampoco quiero estar en esa fiesta. No soporto a una persona que ahí estará y de la cual no quiero ni decir su nombre, porque me da urticaria y para mi mala suerte la tengo que estar soportado en mi casa.

A mí solo me dio risa. Rebeca era muy divertida, nos la pasamos todo el día buscando un obsequio para su hermano. También le compré un obsequio, un reloj que me gustó y una botella de coñac de su marca favorita.

─Muchas gracias por ayudarme a elegir el regalo para mi hermano Candy, se nota que sabes cuáles son sus gustos. Por favor, ve mañana a la fiesta. No quiero estar sola ahí... me llamas a mi celular para avisarme cuando llegues para tener un pretexto de abandonar esa fiesta.

Nos despedimos. Me fui a mi departamento, lo primero que hice fue mandarle un mensaje a Terry para saber si se quedaría conmigo. Tardó en responder. Me dijo que no podía, que nos miraríamos hasta el día lunes en la oficina, incluso me dijo que me fuera a divertir con mis amigos.

Tom me había hablado temprano para decirme que irían al bar de siempre que ahí nos miraríamos si es que podía ir. Así que me fui con mis amigos, ellos estaban felices de verme. Últimamente, ya no me reunía con ellos como antes.

Me dijeron que se irían a Lakewood para la fiesta que se hacía cada año en nuestro pequeño condado de Michigan. Que ya era hora de que fuera a ver a mis padres al menos una vez al año, les dije que lo pensaría.

─Tú aquí lejos de tu familia, Candy, solo por no haberte casado con Albert, mientras él en el pueblo revolcándose con todas las mujeres solteras y casadas. ─dijo Tom algo molesto ─sabes Dayana dice que Albert sale con tu prima Elisa, incluso ella ya hasta habla de casarse con él ─Dayana era la novia de Tom y, Elisa mi prima, porque es una sobrina de mi madre y desde que yo era novia de Albert ella siempre andaba detrás de él.

─Ojalá, sí, se case con él ─respondí sin darle importancia. Seguí tomando mi tequila y disfrutando del momento.

Cuando regresé a mi departamento me fui directo a mi habitación para descansar.

El sonido de mi celular me despertó. Contesté sin siquiera ver quién era.

─Hola ─dije entre dormida.

─Hola, hijita... ¿cómo estás? ─era mi mamá.

─Hola, mamá... ─miré la hora y apenas eran las 7 de la mañana─ madre acabo de acostarme a dormir: ¿acaso tú no duermes? ─inquirí sentándome en la cama.

─Ya son las siete de la mañana, hija... ¿que son esas horas de dormir tarde?

─Salí a bailar con los chicos… hace apenas tres horas que llegué a mi departamento... dime: ¿qué quieres?, porque no creo que me hablaste solo para darme los buenos días.

─Ay, hijita... en dos semanas son las boda de oro de tus abuelos, y, mi mamá quiere que toda la familia esté presente, cuando dice todos, es todos. Me pidió que te dijera que quiere que tú estés presente.

─Pero, mamá ─mi madre era muy terca y, mi abuela era peor.

─Pero nada hijita, ya tienes cinco años que te fuiste, desde entonces no has venido. Ya es hora de que lo hagas, así estés a cientos kilómetros huyendo por lo que le hiciste a Albert, ese pobre hombre siempre que puede viene a preguntar por ti. Él aún tiene la esperanza de que regreses... Albert aún está enamorado de ti, Candy.

─Por favor, mamá no quiero hablar de él, si solo me hablaste para eso...

─Está bien, está bien, no insistiré, pero, piénsalo hija, la fiesta de bodas de tus abuelos es en dos semanas, y la fiesta del pueblo en una, así que aquí te esperamos.

Y sin siquiera decir que no iría, mi madre me colgó. A veces me dan muchas ganas de ir a ver a mis padres, pero, si lo hago sé que Albert lo sabrá. Me buscará para pedirme una explicación de por qué lo dejé en el altar y, no le puedo decir que lo hice, porque solo me casaría con él para darle gusto a mi madre, aunque se lo merece por haberme usado, simplemente me es imposible mirarle a la cara y enfrentarlo como se merece, sin embargo, ahora…olvidé ese pensamiento y regresé a los brazos de Morfeo. Cuando desperté, miré mi celular, se me hizo extraño no tener ninguna llamada de Terry. No tenía ni un solo mensaje de él, cuando ese hombre se la pasaba acosándome.

Después de mucho pensarlo, decidí marcarle ─Hola ─se escuchó la voz de una mujer, una mujer había contestado el celular de mi jefe─. ¿Quién habla?

─Disculpe... este es el número del señor Terrence Grandchester... soy Candy, su asistente, es que tengo que informarle un asunto de trabajo importante ─mentí y no sé por qué lo hice.

─Oh, sí, este es su celular. Mi esposo no puede atenderla en este momento, salió con su padre y dejó su celular aquí en nuestra habitación ─me tapé la boca, esa mujer era su esposa. Cuando yo ni siquiera sabía que Terry fuese casado.

Sentí como mis ojos se llenaron de lágrimas. Ahora, entendí porque él no quería que nadie supiera de nuestra relación, porque me hizo que firmara ese maldito contrato de confidencialidad. Sentí un nudo en la garganta.

─¿Quiere dejarle algún mensaje? ─me preguntó la mujer que decía que era su esposa.

─Oh, no... Esperaré hasta el lunes señora... quizás no quiere saber de cosas de trabajo el día de su cumpleaños... disculpe mis molestias ─Colgué.

─Eres un maldito mentiroso... ¿Cómo pude creer que de verdad estabas enamorado de mí… cuando eres casado? ─dije aventando mi celular en la pared, el cual se rompió.

Me dejé caer de rodillas, llevándome mis manos al pecho ─¿Cómo es que nunca le pregunté de su vida? ¿Por qué él no fue capaz de decirme que era casado?, pero era lógico, si yo desde un principio acepté ser su amante.

Continuará…

Si quieren más actualización dejen sus comentarios. Primero Dios.