Personajes de Mizuki e Igarashi
─Sí, sigue igual... yo siempre vengo aquí cuando quiero estar solo ─respondió él parándose a un lado de ella. Los dos veían el agua correr por el río ─¿Por qué lo hiciste... por qué me dejaste ese día en el altar? ─por fin Albert le hizo la pregunta que quiso hacerle durante esos casi seis años. Candy lo volteó a ver.
─Porque yo… tuve muchas inseguridades, dudas de tu amor, de tu fidelidad como hombre, dudas acerca de si realmente me amabas ¿cómo iba iniciar una relación así, contigo, llena de sospechas?
─¿Sospechas de qué? Siempre te fui fiel, leal…
─¿Estas seguro de lo que dices? Porque tu conducta dictó mucho se ese amor que me profesabas…
─Que te profeso. Siempre te he amado y te amaré. Fuiste descortés conmigo, nunca merecí que me hicieras eso: dejarme plantado en el altar, ahí frente a todos. Aunque la verdad hoy día para mí es lo de menos, es lo de menos el qué dirán, yo solo quería solucionar cualquier conflicto que existiese junto a mi esposa, la mujer a la que elegí para que fuera mi compañera de vida, mi eterna amante.
─Eso no fue lo que le dijiste a tu disque colega y socia Kelly, una tarde en la que te vi conversar con ella en el cafetín del pueblo. Sabes cuando me entregué a ti aquel día en la cabaña, pensé que había sido un mal entendido. Me dije: él me ama, en verdad me ama. Fue una ilusión dada por mi primera vez. Tú me hiciste sentir la pasión en mi cuerpo, lograste recorrer mis sentidos, mis entrañas… pero a los días te oí hablar por teléfono con George evitaste alzar la voz para que nadie escuchara tu platica destructiva de cómo usar el amor para hacerte cada día más dueño, amo y señor de estas tierras. Sería un buen negocio casarte con la hija del señor White, ¿cierto?
─Estás mal Candy, jamás me hubiera casado sin estar seguro de mis sentimientos por la mujer que será la madre de mis hijos, es un paso importante en la vida de cualquier persona. Si te elegí como esposa nunca fue por las tierras, ¡por Dios!, de muestra están estos casi seis años que llevo atrás de ti, esperándote, ¿no te parece? Acepto que en ese momento en el cual hablé con mi socia, dije cosas indebidas. Fui un estúpido. Simplemente quería darle confianza, hacerle creer que yo era un hombre frío y calculador en los negocios. George me había comentado que en días anteriores alguien cercano a él le había confesado que Kelly había iniciado una rebelión en mí contra, para hacer que los socios me abandónanse. Con ello, ella obtendría el respaldo de la mayoría de los socios para así convertirse en la presidenta del consorcio, por eso debí actuar de ese modo frívolo. Esa tarde cuando me oíste hablar con George le confirmé que al casarme contigo, aliviaría la situación de las empresas Ardlay. Sería innecesario hacer despidos. Fomentaríamos nuevos empleos. En varias ocasiones en que te vi extraña, te pregunté: ¿qué te pasa? Siempre respondías con un beso y un fuerte abrazo, diciéndome: nada, estoy feliz de estar a tu lado. ¿Por qué esperaste tanto para hablar? ¿Por qué? Siempre traté de comportarme como un romántico y buen amante, no por aparentar una falsa imagen de enamorado; sino porque me nace, me nace amarte. Saliste huyendo de mí, sin darme la cara, sin enfrentarme. Cuando se ama con el corazón siempre se busca la solución a los conflictos y eso hago… porque te amo.
─Perdón... sé que es tarde y tal vez tú nunca me perdones, por no haber buscado la forma de aclarar mis dudas contigo. Hubiéramos pospuesto la boda hasta esclarecer los malos entendidos, pero... si no te di la cara... fue, porque tenía miedo, miedo de oír de tus propios labios de que solo me veías como un negocio, ya luego me desecharías. Incluso te imaginé con esa mujer en la cama, ambos bebiendo vino, burlándose de mí. Escuchar eso de ti hubiera sido más doloroso, la muerte en vida. Ahora, siento que no tengo cara para verte. No te merezco como mujer. Ni merezco tu amor.
─Candy, todos estos años te he estado esperando. Siempre te escribía con la esperanza de que me respondieras... pero nunca lo hiciste... y cuando por fin respondiste, volví a escribir y tú no lo hiciste... tus padres... siempre me decían que estabas en Europa pero nunca dijeron en qué parte... quería saber dónde estabas para irte a buscar... te lo reitero una y mil veces más yo nunca he dejado de amarte.
Candy se alejó un poco de él, le dio la espalda y comenzó a llorar.
─Yo no merezco que sigas amándome... tú deberías odiarme por lo que te hice... no puedes seguir amando a la mujer que más daño te ha hecho y la que te rompió el corazón por una cobardía.
Albert se acercó a ella, abrazándola fuerte por la espalda ─También fui culpable de tu decisión de huir.
─Te hice mucho daño, así que es mejor que te alejes, que te olvides de mí.
─Intenté... intenté olvidarte, odiarte muchas veces, pero no pude... por más que intenté arrancarte de mi corazón no pude.
Albert lloró junto a Candy sin dejar de abrazarla. Él tenía la esperanza de que ella volviera con él, pero Candy se había enamorado de otro hombre, quien también le rompió el corazón a ella...
Continuará...
Gracias a todas por sus comentarios me estimulan mucho.
Dios nos bendiga. Saludos especiales a
Guest, Lorena, Julieta Ortega, Gaby LezU, Rosario Escobar, C.C. Suu, Denisse Trevio, Elisa Ordoez, Carol, Guest, Key, Guiselle Chacn, Bunny, Lizz lopez, Jekapc, Guest (sepase que mi sueño es ser guionista del canal de las Estrellas, ja, ja, ja, voy por buen camino, ja, ja,), Edith.
Gracias por comentar.
P.D: Haber si con esto me gradúo como guionista para trabajar por lo menos en el canal Fox, ja, ja, ja.
