UN CONTRATO MÁS CON MI MUEVO JEFE (CAP. 16)
Personajes de Mizuki e Igarashi
Después de Albert hablar con Candy, la regresó a casa de sus abuelos. Él estaba feliz de haberla visto otra vez, pero sabía que Candy ya no sentía lo mismo por él, por lo que decidió hacer algo para nunca más perderla.
─Nos vemos luego ─le dijo él a ella.
─Sí ─Candy entró a la casa de sus abuelos, convivió de forma amena con su familia un buen rato a pesar de que tuvo que soportar las indirectas de su prima Elisa. Cuando iba a empezar el baile Candy se despidió de sus abuelos porque se sentía cansada, pero en realidad quería irse porque sabía que Albert llegaría en cualquier momento a la celebración.
─¿Quieres que te lleve hija? ─le preguntó su padre.
─No papá, me llevaré el auto de John... disfruten la fiesta.
Candy salió de ahí y subió al automóvil conduciéndolo hasta su casa, la cual se encontraba algo lejos de la casa de sus abuelos. En el camino notó que alguien la seguía, pero pensó que quizás era alguien que solo iba por el mismo rumbo que ella.
Cuando llegó a su casa abrió aquel enorme portón de madera para meter el auto, y cuando regresó a cerrarlo miró a Albert.
─Pensé que te quedarías en el baile de la boda de tus abuelos ─le dijo él bajando de su camioneta.
─No, preferí venir a descansar.
Ella sabía que aunque le dijese que se fuera: él no se iría.
─Y, yo pensé que irías a bailar con mi prima Elisa, por lo que sé son novios.
Albert se rió, negando con la cabeza.
─No somos novios... solo he salido con ella un par de veces y siempre que lo hacía le preguntaba por ti, prefiero estar aquí, contigo, ¿puedo pasar?
─Sí, pasa ─le respondió la pecosa de ojos verdes, haciéndose a un lado para que él entrase. Después de cerrar la puerta los dos caminaron juntos hasta la casa, la cual se encuentra en medio de ese gran terreno.
Cuando ya estaban los dos en la sala, él no podía dejar de verla, Candy se le hacía más bonita que antes y quería que ella regresara con él, no le importaba lo que tuviera que hacer para conseguirlo, pero no iba a permitir que se volviera a ir.
─Oye, Albert ahora que volví me gustaría que tramitáramos el divorcio.
Candy y Albert no se habían casado por la iglesia hace casi seis años, pero sí se habían casado por el civil una semana antes de que ella saliera huyendo.
Albert negó una y otra vez.
─No pienso darte el divorcio Candy, si hubiese querido divorciarme de ti hace mucho que ya lo hubiera hecho y ni siquiera anulé nuestro matrimonio.
Albert se molestó, porque nunca imaginó que ella le pediría el divorcio.
─Pero, no tiene caso seguir casados por el civil.
─¡Ya te dije que no pienso darte el divorcio... tú y yo no estamos casados por la iglesia, pero sí por lo civil! ─Albert había gritado molesto.
─¡De todas maneras pienso tramitar el divorcio, porque nunca fuimos un matrimonio y tú lo sabes, bueno sí intimamos, pero nunca convivimos como pareja bajo el mismo techo; quedamos en vivir juntos una vez nos hubiésemos casado por la iglesia, cosa que nunca ocurrió! ─También gritó Candy, quien subió furiosa las escaleras─ ¡ahora vete y cierra la puerta al salir! ─expresó con rudeza antes de entrar a su habitación, sin darse cuenta de que Albert la había seguido.
─Tú no te divorciarás de mí Candy, yo te busqué en buen plan cuando me dijeron que volviste, porque quería que regresarás conmigo, pero si no lo haces te juro que te haré pagar lo que me hiciste y haré de tu vida un completo infierno tan semejante a lo que fue la mía en todos estos años, sin ti.
Candy miró en los ojos de Albert mucho coraje. Él la agarró con fuerza por los brazos.
─¡Suéltame, me estas lastimando! ─dijo ella tratando de soltarse del amarre de él. Albert la soltó haciéndola a un lado, Candy casi se tropieza con la cama.
─Más te vale que mañana hayas pensado bien las cosas y no quieras divorciarte de mí ─Albert vio aún las maletas de Candy sin desempacar ─, y no te molestes en desempacar, porque mañana vendré por mi esposa para llevarla a mi casa donde debe y debió estar todos estos años.
─Yo no pienso irme a vivir contigo, Albert... ¡ya no te amo!... sé que te lastimé y cuando lo hice te amaba, pero dejé de amarte.
A Albert le dio más coraje saber que esa mujer a la que ama con todas sus fuerzas, lo había dejado de amar.
─No debiste decirme eso ─Albert se dio la media vuelta para salir de la habitación, pero antes de hacerlo volvió a ver a Candy─. Te arrepentirás de haberme roto el corazón, y sé que tú misma me hablarás para que venga por ti, tarde o temprano.
Albert bajó rápido las escaleras y salió de la casa. Manejó a toda velocidad rumbo a su casa, no pudo contener las lágrimas, la mujer que él ama le había gritado que, lo había dejado de amar.
─Tú, Candy White, no me volverás a dejar ¿Entendiste? ¡No me volverás a dejar! ─exclamó dándole un fuerte puñetazo al volante.
Cuando llegó a su elegante villa, donde vivía con sus padres, bajó rápido de la camioneta y fue a buscar a su papá, quien se encontraba en su despacho.
─Padre necesito hablar con usted ─dijo apenas entró sin siquiera tocar la puerta.
Continuará… Gracias por su apoyo chicas Dios nos bendiga, más comentarios para publicar más seguido hasta el final de esta fascinante historia.
