Personajes de Mizuki e Igarashi

UN CONTRATO MÁS CON MI MUEVO JEFE (CAP. 18)

Personajes de Mizuki e Igarashi

─¡Ya regresé! ─dijo ella gustosa porque había pasado un día increíble con sus amigos─ ¿pasa algo? ─les preguntó, porque todos tenían cara larga.

Su padre le entregó un papel de desalojo. Ella lo leyó detenidamente.

─Al parecer Albert pagó la hipoteca tanto de mi casa como la de granja. Mandaron ese papel de desalojo.

Candy se quedó muy sorprendida. Albert estaba cumpliendo lo que le prometió, hacerla pagar por lo que le había hecho.

─¿Por qué no me dijeron que la casa y la granja estaban hipotecada, papá? ─Candy apenas se enteraba de que las propiedades de sus padres estaban endeudadas.

─Porque era innecesario hija, nunca nos hemos atrasado en ningún pago... no entiendo: ¿por qué nos mandaron ese papel y mucho menos por qué aceptaron que Albert cancelara esas hipotecas?

─Yo sí, sé padre... porque ayer le pedí el divorcio, dijo que no me lo daría. Por el contrario me advirtió que me haría pagar lo que le hice... pero, ahora mismo voy a arreglar esto.

Candy salió molesta de la casa de sus padres. Manejó hasta la casa de Albert, apenas llegó a esa inmensa mansión, entró sin siquiera tocar, puesto que ese lugar estaba abierto al público.

─¡Albert! ─gritó desde afuera de la enorme villa.

Él sabía que Candy iría a buscarlo cuando se enterara de lo que había hecho, por lo que al escucharla gritar como loca, salió a recibirla.

─Al parecer tú solita viniste, mi bella princesa ─dijo Albert recostándose del marco de la puerta. Resplandeció su hermosa dentadura frente a ella; acto seguido cruzó sus brazos, sintiéndose vencedor. Él no perdía detalle de las expresiones de su amada.

─¿Qué significa esto? ─le aventó en la cara los papeles que su padre le había entregado─. Tú no puedes quitarles las propiedades a mis padres, solo para vengarte de mí, por lo que te hice hace más de cinco años.

Albert recogió los papeles y entró a su casa. Los padres de él estaban sentados en esa enorme sala. Ellos sabían que su hijo había actuado de forma incorrecta al querer obligar a Candy a vivir con él.

─¿Y usted señor cómo pudo firmar estos papeles, sabe que mi padre no se ha atrasado en sus pagos?

El padre de Albert se puso de pie. No podía ni ver a Candy a la cara.

─Tu padre ya no es dueño de nada, Candy. Ya estaría bien que vayan desalojando mi casa, por favor, y cuanto antes mejor. Tienen dos horas, porque mandaré una constructora para evaluar los terrenos, quizás sea necesario demoler...

─¡Desgraciado! ─tomó uno de los floreros y se lo lanzó directo a la cabeza, la madre de Albert de inmediato se puso en medio de ambos.

─¡Paren la pelea!, por favor. Sé que tienes motivos para molestarte Candy, pero no por ello vas a agredir a mi hijo, mira está sangrando, ¡por Dios! ¿Estas bien hijo?

─Sí, mamá, estoy bien, es una herida superficial ─dijo parándose del suelo ayudado por su madre. A pesar de tener algo de mareo por el golpe, se paró rápido.

─¿Seguro?

─Sí, con una simple curación estaré bien.

─De todas maneras llamaré al médico para que te indique unos estudios.

─Como gustes, mamá. En cuanto a ti, Candy, necesito que desalojen inmediatamente mis propiedades. Dónde vayan a pasar la noche tú y tus familiares, no sé, ni me interesa. Te los deberías de llevar a tu casa en Chicago. No quiero ver a ningún White merodeando los alrededores de mis tierras.

─¡Eres un maldito, frustrado!

─Frustrado o no, ¡te largas rápido!

─¿Cómo puedes ser tan desgraciado? ─Candy se puso a llorar conmoviendo el corazón de su ahora enemigo. Él se acercó a ella.

─Por otro lado, Candy, si quieres que le regrese sus propiedades… tienes que vivir conmigo, como mi esposa ─respondió Albert, abrazándola para consolarla.

Ella entre sollozos contestó─: tú sabes que no lo haré. Yo mañana mismo te mandaré un cheque con la misma cantidad que pagaste por la deuda de mis padres ─dijo Candy, separándose de él.

Ella tenía suficiente dinero ahorrado tras años de trabajó en el banco del señor Richard Granchester, más la fuerte liquidación recibida por sus años de servicios en la prestigiosa entidad financiera, por lo que sabía que contaba con dinero suficiente para pagarle el monto invertido para cancelar la deuda hipotecaria.

─Si quieres que te regrese, las propiedades de tus padres; tendrás que pagar el triple de lo que yo pagué. Si no puedes, ya sabes que hacer.

Candy hizo puño sus manos y salió de esa casa. Ella sabía que le era imposible pagar la cantidad que le estaba pidiendo Albert, eso era demasiado dinero.

Cuando regresó a su casa, miró a su familia y no pudo decirles que le fue imposible convencer a Albert de regresarles las propiedades. Decidió hacer lo que él quería.

─Mañana vendrá Albert por mí, papá. Él pondrá las propiedades a tu nombre ─dijo Candy sin ver a su padre a los ojos ─me iré a vivir con él.

Candy subió a su habitación y se puso a llorar. Ella pensaba que se merecía todo lo que Albert le estaba haciendo, pero desconocía los verdaderos motivos de aquel hombre, cuyo único interés era recuperar el amor de la mujer que un día, estuvo enamorada de él.

Después de llorar bajó a la sala donde se encontraba el teléfono y le marcó...

─Mañana vienes por mí... tu esposa se irá contigo ─dijo cuando escuchó a Albert del otro lado de la línea.

Continuará… Gracias por su apoyo chicas Dios nos bendiga, más comentarios para publicar más seguido hasta el final de esta fascinante historia.

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