Personajes de Mizuki e Igarashi
Candy colgó sin esperar a que Albert le respondiera. Él posterior al haber recibido esa llamada se quedó en silencio, sus padres aún le hacían compañía, en esa enorme sala.
─¿Era ella? ─preguntó su madre.
─Sí, quiere que mañana vaya a buscarla.
─Hijo piensa bien las cosas... si Candy aún siente algo de cariño o aprecio por ti, se esfumará si la obligas a hacer algo que vaya en contra de su voluntad, por favor, no dejes que ese cariño se convierta en odio... porque tú bien sabes que lo que estás haciendo esta mal.
─Mi deseo, lo más importante para mí es tener a Candy a mi lado, conmigo. Sé que lo que estoy haciendo está mal... pero amo a esa mujer.
Su padre solo negaba con la cabeza y sin decir nada subió a su habitación. Su madre por más que intentó convencerlo de hacer a un lado ese estúpido plan de reconciliación, no lo consiguió.
Al día siguiente, Albert fue por Candy, ya hasta la noche, porque en el día se puso a trabajar en su destilería. Él se hacía cargo de todo lo relacionado con la elaboración del whisky.
Cuando llegó por Candy, el padre de ella lo recibió, quien se aguantó las ganas de romperle la cara, pues su hija ya había hablado con ellos, y les pidió que no se metieran, porque ella debía estar donde estuviera su esposo.
─Cuídate, hija ─le dijo su padre, dándole un fuerte abrazo.
─Estaré bien, papá.
No obstante, la madre de Candy tras ser la más empeñada en que ella se casara con Albert, ahora estaba en total desacuerdo en que aquél hombre, a quien siempre quiso como esposo de su hija, le obligase a su muchacha a vivir con él.
Su hermano John ni siquiera se despidió de ella, puesto que él si no se iba aguantar las ganas de darle a ese hombre sus buenos puñetazos hasta cansarse.
Albert subió las maletas de su esposa a la camioneta y la llevó con él a su casa. Cuando llegaron sus padres los estaban esperando.
─Bienvenida, Candy ─le dijo la madre de Albert, quien la abrazó con verdadera efusividad─ sé que lo que está haciendo mi hijo está mal ─le susurró.
─Esta es tu casa ─también le dio la bienvenida el padre de Albert, el cual no contuvo el deseo de abrazar a la esposa de su hijo, a quien veía como una hija más.
Esas personas eran buenas y la querían de verdad. Sin embargo, querían que su hijo luchara por recuperar el amor de la mujer que ama.
Continuará...
Esto es un breve capítulo. Hoy trabajé mucho, pero ya mañana les daré mínimo dos capítulos, según como vea los comentarios. De recomendación para que no se pierda de las actualizaciones agregue el fic a sus favoritos y disfrute de la historia. Dios nos bendiga hoy, mañana y siempre. Amén, las amo, sin ustedes mi sueño jamás se habría cumplido.
